Keiko Fujimori

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 142: Un debate decepcionante, pese a que podría haber definido mucho. La polémica en torno a repartirle el canon a la gente. Y se sincera la horrible cifra de muertos Covid-19

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Debate, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

No fue un debate descollante. El formato dispuesto por el Jurado Nacional de Elecciones, con videos explicativos y preguntas ciudadanas sosas, le quitó la dinámica que debió tener.

En ambos candidatos faltó el componente narrativo del cambio, esencial en esta campaña (la mayoría de gente pide un cambio del modelo, moderado o radical, dependiendo del cristal ideológico, pero cambio al fin y al cabo, y ello brilló por su ausencia). En esa perspectiva, creo que quien más pierde es Castillo porque esa es su identidad de base, aunque Keiko desperdició la oportunidad de conquistar nuevos adeptos.

Lo que sí se apreció fue un contraste en disposición estratégica. Claramente Keiko apuntó a desplegar una batería de programas sociales muy potentes para conquistar los sectores D y E, donde aún tiene batalla que dar. En cambio, Castillo no desarrolló ninguna estrategia en particular, como no sea mostrarse mesurado buscando quizás convencer a alguien de que no es el cuco radical que le atribuyen sus adversarios (a ratos, más impreciso y dubitativo que mesurado). Claramente, la mayor parte de indecisos, según todas las encuestadoras, radica en los sectores D/E y en mujeres. A ello apuntó mejor la narrativa keikista en el debate. Castillo no sabemos a quiénes apuntó. No ganaba nada moderándose, como no sea reafirmar a los centristas que ya tienen decidido su voto por él.

Será difícil establecer si esta ligera ventaja estratégica obtenida por Keiko en el debate de anoche impactará en las tendencias al acercamiento que todas las encuestas le mostraban a su favor ayer mismo, pero todo indicaría que sí, que le sumará la cantidad de votos suficiente para inclinar la balanza. No tanto como en del debate técnico -donde ganó con mayor holgura-, pero igual sumará.

En general, esta campaña no ha hecho si no revelarnos a una candidata que no tiene en la empatía una de sus mayores virtudes, pero que ha seguido un guion de campaña al milímetro y le ha dado resultado, frente a un candidato mucho más empático, pero errático en estrategias y profuso en errores que le pueden costar una elección que hace un mes parecía ganada sobradamente.

Quedan apenas seis días. Tiempo suficiente, sin embargo, para que las agujas se sigan moviendo. Salvo un imprevisto mayor, todo hace suponer que las tendencias favorecen a la candidata de Fuerza Popular, pero nada está dicho, hasta el día mismo de la elección, cuando los indecisos tomen el camino de romper su neutralidad vigente.

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Debate, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

¿El voto de Castillo hoy, que es resiliente a casi todo, es una continuación del voto nacionalista del 2011?

Tiene bastante similitud. El sector poblacional que está respaldando a Castillo fue el que creyó en las promesas de Ollanta Humala. Hubo una identificación con La Gran Transformación y [se pensó] que las cosas iban a cambiar. Otra gran parte ha sido construida por los gobiernos de turno y por la pandemia, que desnudó las falencias de un sistema de gobierno que se cae a pedazos por sí solo. 

¿Te refieres a que el voto castillista es uno que quiere, en su mayoría, un cambio radical [y no es antifujimorista]?

Sí, eso ha sido creado, por decirlo, artificialmente. Ha sido provocado por la arrogancia, la prepotencia, los abusos, los oligopolios, los monopolios, el rechazo de cualquier atención a lo que el pueblo necesite. Gran parte del voto se dio cuenta que ha sido engañado permanentemente y que todos los que vienen del mismo lado siguen defendiendo solo sus intereses.

¿Un votante de segunda vuelta de Castillo hoy no es uno que se sintió engañado, traicionado, por el gobierno de Humala?

Definitivamente. Ese es uno de los elementos principales. La gente salió frustrada y desilusionada de lo que Ollanta prometió. Pero viendo las cosas en el tiempo, ahora se agarran de la teta de Ollanta, de sus reformas. Aquellos que lo criticaron a morir. Carranza, por ejemplo, que dijo que Pensión 65 era un desperdicio e inflacionario. Ahora habla de multiplicarlo. Leyendo hoy La República, veía que Keiko Fujimori recibió tantos millones de acá, tantos de allá, y me dije: es candidata a la presidencia. ¿Qué es esto? ¿Estamos legalizando la corrupción? ¿Estamos aceptando que cualquiera pueda hacer lo que quiera en este país? ¿Antes estaba bien robar, matar, secuestrar, corromper, traficar droga? ¿Dónde quedaron todos los discursos? No estamos hablando de especulaciones, sino de hechos. El avión del papi lleno de cocaína, el tío Montesinos recibía dinero por vuelo.

En un reciente tuit asocias al fujimorismo con el narcotráfico, pero también dijiste que Castillo era “inviable”. Además, sus acercamientos al brazo político de Sendero Luminoso son reales y documentados. ¿Qué hacemos?

Esperar al 2022. Yo creo que esto indefectiblemente debe terminar en una vacancia, o sucesivas vacancias y cierres del Congreso. Es lo que el país necesita. No podemos legalizar el narcotráfico, el lavado de activos, el robo, que es lo que estaría haciendo con la señora Fujimori. Y en el caso del lapicito, lamentablemente el hombre no está acompañado de un equipo de gente. Nunca se preparó para ser presidente de la República, nunca pensó en llegar a disputar una segunda vuelta. Si me preguntas a mí cuál me da más miedo, es Keiko. 

¿Ves entonces viable un gobierno del lápiz o eso también se acaba en el 2022?

No es un hombre escaso de recursos mentales. Es inteligente. Esta segunda vuelta es como meterte al purgatorio. Eso ha sido para Castillo. Ha visto lo bueno, lo malo y lo feo. Los demonios, los dioses, todo. Y ha habido una reacción positiva de parte de él. 

¿A qué te refieres? Porque la moderación en términos económicos −que es lo que asusta a muchos− no se ha visto. 

Me he enterado por gente que está cerca que tienen perfectamente claro que el 90% de sus propuestas no se pueden hacer si no hay un apoyo masivo de parte del Congreso. Y sabemos que el Congreso no va a apoyar reformas que no están dentro del modelo que ellos respetan. 

¿Por ese proceso también crees que transitó Humala, con la ‘hoja de ruta’?

En el caso de Humala fue después. Fue el equivalente al 7 de junio. Después de que juramentó Ollanta ya no había decisión alguna que se tome con él. “Te va a llamar fulano, habla con mengano”. O con mengana, que era la mayor cantidad de las veces. En su caso, creo que vio la luz, verde, después del proceso electoral. Una luz que dicen que ilumina, pero bueno. 

¿Ves que si Castillo gana se le van a acercar empresarios de forma similar, a hacerlo pisar tierra?

Sí, definitivamente. El empresario peruano, como lo estamos constatando, puede haber pasado por el Club de la Construcción, Odebrecht, Lava Jato, lavado de activos, y le está besando los pies a la señora Fujimori el día de hoy. Con las mismas, mañana se los van a besar a Juan Pérez. Son animales que no ven quién les da de comer, ven la comida nada más. Ven el billete. No les interesa de dónde sale, sino que su mesa esté llena de billetes. 

Vamos al otro lado: ¿qué esperas de un Carranza como ministro de Economía en época de crisis?

Hay una situación de desesperación de la candidata, no olvidemos. Viene de un proceso tortuoso, 15 años de frustración. Si ella llega va a hacer lo posible e imposible por generar apoyo popular. Tiene la escuela del tío Montesinos, la escuela del papi. La diferencia es que ahora la economía está de cabeza. Creo que se puede terminar por quebrar al país. Ahora el conchudo de Carranza dice: “tenemos que hacer reformas porque no hay una gestión adecuada a nivel de las regiones”. Oye, lo que no hay es capacidad de gestión en el Ejecutivo, que hay que reformarlo comenzando por el MEF. Acá se ha generado la creencia de que un economista es casi equivalente a un sabio. ¡Un economista es un simple economista! Si quieres gerenciar, necesitas gente con estudios en gerencia, capacidad de gestión. 

¿Pero cuál sería el camino de quiebra del país con un MEF de Carranza?

Van a disparar el déficit fiscal. La deuda se va al 40%-45%. Bueno, podrían tener la fortuna que tuvo García en el 2006, que se disparen los precios de los minerales y que se compense con las regalías e impuestos mineros. Ese es un aspecto a favor del país, que esperemos [se dé]. Lo demás va a ser deuda, que no la va a pagar él. 

¿Carranza es un tipo que solo se va a preocupar del numerito de crecimiento del PBI y de nada más?

Por supuesto. Él no sabe otra cosa. Para él, los números son la gente. Cuando hablas de pobreza, en el Perú son S/360, si tienes S/361 ya no eres pobre. Eso está en la cabeza del señor Carranza. ¿Cómo vive un hombre con ese dinero, su familia? Eso no importa. Eso no está en los libros ni en el Marco Macroeconómico Multianual, ni en los reportes del BCR, ni de Moody’s. Ahora, creo que la gran presión será tener a una Keiko desesperada por recursos para mantener una imagen y ganar popularidad, porque creo que no es tonta: un porcentaje ínfimo de la población ha votado por ella en primera vuelta. Si le gana a Castillo, va a ser con la gente que votó tapándose la nariz, como se dice en Lima, como con Alan. 

¿Qué nos espera, entonces, en el 2026?

No creo que lleguemos al 2026. No más allá del 2022 ya se tiene que estar convocando a elecciones. Salvo que ocurra un milagro. El milagro de que las bancadas se ponen de acuerdo, aparece un San Martín con su escoba, su perro, su ratón y su gato. Lo que pasa es que aquí se habla de bancadas como que los partidos realmente supieran qué cosa han llevado al Congreso. Es increíble que hasta ahora no se den cuenta de que los partidos simplemente son vehículos para caudillismos. En el caso que he visto de cerca: César Acuña. De los 15 congresistas que ha metido, 13 son de provincias. Muchos [de ellos] preguntaban “¿y el otro quién es?”, “¿y aquél quién es?”.

Tú te subiste al vehículo de Acuña. 

Mira, yo tenía una permanente contradicción entre el ying y el yang, entre volver al Congreso o no. Quería y no quería. Realmente, sabiendo que en Lima la votación de Acuña [como candidato] nunca pasaba de 1%, estaba perfectamente consciente de que eso no pasaba de dos congresistas. Aceptar el número 4, sabiendo que el 1 y el 2 se llevan la mayoría de los votos siempre, era parte de mi “quiero y no quiero”. Pero prácticamente no hice campaña [Abugattás obtuvo 8.175 votos]. Me subí a un carro que en un momento pensé que era de la persona indicada. El Acuña que conocí es un hombre con ideas muy claras, enfocado en la gente. Pero bueno, han tomado un camino de apoyar a Keiko. Yo simplemente ya no he vuelto a tener contacto con ellos y no lo volveré a tener. 

Acuña ha apoyado a Keiko. Tú no, me queda claro. ¿Cuál es el interés que lees en Acuña para ese apoyo público?

Honestamente, creo que ha cometido un error que le va a costar su base social. Esa gente quizás ha votado por APP al Congreso, pero votó por Castillo a la presidencia. Al irse él con Keiko, creo que los pierde definitivamente. 

¿Entonces por qué crees que se ha ido con Keiko, si no es por intereses personales?

Creo que hay una deformación cultural en el país de aceptar las cosas. Hay cosas que se pueden aceptar y cosas que no se pueden aceptar en la vida. Yo no me puedo sentar al lado de alguien que está acusado con pruebas más que evidentes de tráfico de influencias, lavado de activos. Aparentemente, al señor Acuña no le importa. A mí me hicieron puré, pero ahora a todos les parece bien sentarse al lado de una persona que ha cometido delitos de toda naturaleza. 

¿Qué entra detrás del fujimorismo si llega a Palacio?

Mucho miedo. Viene la parte oscura del Ejército, de la Marina. Comienza el marcaje, el seguimiento. Escuchas, filmaciones a todas las personas que sean opuestas al régimen. Comenzarán amenazas de toda naturaleza, directas o indirectas. Despidos del centro de trabajo: no te amenazo a ti, pero llamo a tu jefe y le digo “esta persona no es conveniente, por favor despídela”. O al hijo. Ese gobierno no se va a sostener solo con el apoyo de la Confiep, de Adex. No resultan siendo más que 500 empresas las que están representadas ahí. A la hora que las papas queman, desaparecen más rápido que cualquiera. Toda esta gente ha estado con Velasco, papá Fujimori, Alan García versión I, Toledo, Alan García versión II, y Ollanta. ¡Pueden estar con dios y con el diablo!

¿Qué va a pasar cuando haya marchas contra el gobierno de Fujimori?

¡Mano dura! ¡Ofrecí mano dura y aquí está! Para que esto se mantenga, no se puede mantener dentro de los cánones democráticos. No hay una forma de que obligues a un policía, un fiscal, un juez, a participar de una maniobra si no tienes una organización criminal dentro de ti. Y eso es como la ley de la mafia. Quien comete un error, balazo en la cabeza. 

¿No ves la posibilidad de un fujimorismo ‘democratizado’, que superó al albertismo y que quiere seguir participando en democracia?

Mira, tendríamos que ser bastante ciegos. Si no hubiéramos visto a la Keiko del periodo de PPK, podríamos tener la duda. Pero después de haber visto cómo se comportó, que me disculpen, pero hay que ser bien cojudo para creerle una palabra a esa mujer. Los cambios: odio a papá, odio a mamá, ahora adoro a mamá… ¡Es una psicópata! ¡Son comportamientos psicópatas! ¿Una psicópata de presidenta de la República? Dios nos coja confesados. 

¿Vas a votar por Castillo?

No. No voy a ir, porque le he hecho una promesa a mi mujer. No voy a asistir a votar. 

¿Temes por tus ahorros si sale Castillo?

Para nada. 

¿No has cambiado tu plata a dólares para sacarlos del país?

No. Más bien, tengo temor si sale Keiko. Ya estuve averiguando, en Panamá puedes conseguir residencia con ciertas facilidades.

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Daniel Abugattás, Elecciones 2021, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Son cerca de las tres de la tarde de un miércoles y en el cruce de las avenidas Angamos y la Vía Expresa el semáforo cambia a verde. En ese momento, un hombre a bordo de una camioneta vocifera antes de acelerar: “¡Fuera venezolanos de mierda, regresen a su país!”.

Una docena de ellos, que venden chocolates y limpian lunas en ese punto, voltean, lo ven irse y vuelven a trabajar. Así es un día normal en la vida de estos migrantes, quienes han encontrado en este oficio una oportunidad para sobrevivir.

Según ellos, consiguen entre 30 y 50 soles diarios, y suelen trabajar de lunes a domingo, con algunas excepciones. Haciendo un cálculo simple, el ingreso mensual que perciben es entre 900 y 1.400 soles.

“No me alcanza para vivir cómodo, pero sí para el día a día, me paga el alquiler. Prefiero echar agua antes de robar. A veces me entienden y a veces no. Sé que molesta que tire el agua de frente a los parabrisas, pero si pido permiso, me van a decir que no, porque piensan que les voy a robar. Prefiero que piensen que sí quiero trabajar”, dice a Sudaca Tulio Maurera (25), quien en los últimos cuatro años ha estado en Ecuador y Colombia. Siempre huyendo, dice él, de la xenofobia.

Su historia no difiere mucho de las de varios de estos venezolanos que trabajan en la calle. Jóvenes que llegaron ‘muleando’ (viajando en camiones) durante varios días, hasta semanas, para llegar al Perú. Pensando que encontrarían otras oportunidades, se toparon -aseguran- con un insulto cada 3 o 4 días.

Postura

Las últimas semanas ha surgido una iniciativa que hace que estos venezolanos vayan a buscarse el pan uniformados. Ataviados con polos blancos que dicen ‘No al comunismo’, han dividido a los limeños que pueden darles comentarios positivos o seguir con los insultos, aunque esta vez con tintes políticos.

Bryan Castellanos, conocido como ‘huesito’ por su delgadez, tiene 19 años y fue uno de los primeros en vestir una de estas camisetas. La moda que han impuesto empezó hace cerca de dos meses cuando en un auto se les acercaron unos compatriotas para preguntarles si les gustaría llevar estas prendas.

“Nos los regalaron, aunque a veces genera inconvenientes. Un señor vino la semana pasada y nos empezó a insultar. Acá hay varias peleas, mucho racismo que viene de la nada y hasta nos tiran el carro encima”, dice Castellanos.

‘Huesito’ piensa que el Perú puede convertirse en el lugar del que él huyó. “Si sale el socialismo, me pongo a pensar adónde voy a emigrar. Yo no quiero ver peruanos por Latinoamérica. No hay nada más bueno que estar con tu familia al lado, es una emoción impresionante cuando te toca vivir lo que a nosotros nos pasó”, cuenta.

“Se dice que Castillo quiere sacarnos”, añade preocupado.

Pedro Castillo ha hablado de expulsar a los venezolanos que delinquen en nuestro país. Un anuncio nada novedoso, porque ya existen los mecanismos legales para hacerlo. “Que los venezolanos solucionen sus problemas. Le digo al señor Maduro que se lleve a sus compatriotas que han venido a delinquir al pueblo y que se ocupe él de lo que tiene que hacer con ellos, que yo me ocupo de los míos”, apuntó el pasado 26 de abril durante una entrevista en ATV.

Lo que ha generado el temor entre los migrantes es la generalización. “Es inhumano e irresponsable. Entendemos que hay muchos de nosotros que han delinquido, que son de la mala vida, pero generalizar causa el miedo que tiene la comunidad venezolana en el Perú”, lamenta Carlos Rivas (34), un venezolano que radica en Perú hace tres años y que tiene un negocio de comida rápida

Rivas dice ser el personaje detrás de la iniciativa de los polos. Él, junto a otros cuatro compatriotas, es parte de los cerca de 800.000 venezolanos que residen en el país, pero que no tienen derecho al voto el próximo 6 de junio.

“Nos reunimos unos cuantos y queríamos dar nuestra opinión. No queremos el comunismo para el Perú. Keiko, pese a todo, representa esta democracia que ha gobernado ya un tiempo y una estabilidad económica”, dice a Sudaca.

El ciudadano venezolano afirma que, pese a que tiene conocimiento sobre el fujimorismo y sus golpes a la democracia en el pasado, prefiere a Keiko por ser una opción más factible para la estabilidad económica por encima de Castillo.

Rivas niega que la iniciativa se lleve a cabo por encargo de algún partido político y que el motivo ha sido la solidaridad con la que fueron recibidos en el país. “Hemos entregado polos a los venezolanos que están en las calles y que han decidido ponerse estos por lo que han vivido. No queremos acercarnos a un partido porque nos van a ver como comprados”, señala.

El financiamiento de la campaña que ha impulsado, asegura, viene de parte de venezolanos que se van sumando para sacar más ‘franelas’, como le dicen a los polos en su país. En un primer momento, confeccionaron cerca de un millar de polos y ahora han logrado sacar adelante 8.000 más. El objetivo es llegar a más ciudades, además de Lima.

Para Gerardo Távara, exsecretario general de Transparencia, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), así como el JNE, sí pueden fiscalizar este tipo de actividades. El objetivo: determinar si se trata de propaganda electoral o no y, además, para indagar sobre quiénes son los financistas.

Consultados sobre si habían supervisado los polos de “No al comunismo”, desde el área de comunicaciones de la ONPE respondieron que “para ello está la fiscalía y el JNE”. Agregaron que sí han pedido información a la empresa que ha colocado paneles publicitarios con el mismo mensaje. 

Miedos

Para Nancy Arellano, directora de la asociación sin fines de lucro Veneactiva, que busca apoyar a los migrantes, el miedo que sienten reside en la creación de una Asamblea Constituyente que podría replicar la génesis del modelo dictatorial impuesto por Hugo Chávez en Venezuela. Para ella, es una probabilidad por las relaciones de Vladimir Cerrón con Cuba.

Arellano asegura que no es un tema de derechas o izquierdas. Sino de cómo se percibe la crisis humanitaria en su país. “Es indignante cuando hay personas como Cerrón que dicen que eso [la crisis] no existe en Venezuela”, afirma.

Los otros venezolanos menos favorecidos, como Bryan, Tulio y sus compañeros de esquina, aseguran que no apoyan a Keiko, sino que están en contra de lo que representa, para ellos, Castillo: la posibilidad de migrar una vez más sin rumbo conocido.

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Elecciones 2021, Keiko Fujimori, Pedro Castillo, Racismo, venezolanos

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 141: A pocos días de un debate histórico, uno de los más importantes de la historia. Datum acorta la brecha. ¿Hay voto oculto castillista? ¿Hay distorsión en las muestras? El día D se acerca.

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Debate, Keiko Fujimori, Pedro Castillo, VRAEM

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 139: Nivel de la campaña: someter tu empresa al ridículo. Keiko es abucheada en Cusco. Y es momento de hablar sobre que Castillo no deslinda de Bermejo.

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Elecciones 2021, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Kenji Fujimori, antes de esta reconciliación, dijo que Fuerza Popular busca perpetuarse en el poder. ¿Cuál sería la diferencia con lo que dijo el electo congresista de Perú Libre, Guillermo Bermejo [que no van a soltar el poder si lo consiguen]? 

Esta campaña, más allá del riesgo de la amenaza comunista de Perú, ha servido para reconciliaciones, como la de [Mario] Vargas Llosa o [Máximo] San Román. La de Kenji con Keiko me ha parecido extraordinaria. No ha estado dentro de un cálculo*. Él deberá contestar sobre su opinión [anterior]. Lo que Bermejo ha dicho es algo que lo vas a vivir en historia del castrismo, en historia de Venezuela y Centroamérica cada vez que el comunismo ha entrado. 

*Nota de edición: Según Datum, para 7 de cada 10 peruanos fue una estrategia de campaña.

¿Y cómo podrían garantizar que ustedes dejarán el poder en cinco años, considerando lo que históricamente ha ocurrido con el fujimorismo?

El gobierno de los 90 fue exitoso, pero también somos conscientes de que hay temas que no pueden repetirse. La reelección es uno. El 27 de julio se entrega el mando democráticamente. La gente que se va sumando [a la campaña fujimorista] también lo tiene claro y son garantes de que cumpliremos la palabra. No vamos a hacer lo que hacía Vizcarra, que se reunía con fiscales. La garantía es, primero, nuestra palabra; segundo, las personas que se suman; y tercero, la prensa. Keiko no tendría ningún motivo por el cual quedarse porque ella es una demócrata. Puede haber muchos cuestionamientos, pero hemos pedido disculpas del caso, y nunca hubo nada fuera del marco constitucional. Uno puede decir que fue un exceso [la actitud de la bancada fujimorista en el Congreso disuelto], pero fue dentro del marco constitucional. Ella se va el mismo 27 de julio del 2026. 

En una entrevista reciente a Perú 21, Keiko indicó que afrontaría la justicia recién en el 2026. ¿Busca dilatar los procesos? 

El proceso va a continuar con los demás coimputados. Para mí es claro: es absurdo cuestionar [a Fujimori] por un hecho que no estaba prohibido. Me refiero al financiamiento privado, que espero sea más transparente algún día. A partir de 2018 se vuelve una prohibición legal, antes no. Existe un peritaje de los últimos 10 años a KF así como a su esposo, que nos da tranquilidad. Lo que sí estuvo mal es que no se informó a la ONPE en su momento, pero son temas administrativos.

Nota de edición.: Según el penalista Carlos Caro, el delito de lavado de activos prescribe, pero los plazos de prescripción son de entre 15 a 30 años. Además, el plazo de prescripción se congelaría durante un eventual mandato presidencial. 

Pero no se trata de aportes privados y nada más. Está el presunto delito de lavado de activos, que incluye dinero de procedencia ilícita en torno al caso Odebrecht

Es una figura que no tiene ningún sustento. Tendrá que ser comprobada en el juicio oral. Es parte del derecho de la fiscalía plantear su hipótesis, pero se ha ido cambiando en el tiempo. Primero se habló de un grupo dentro de Fuerza Popular, luego fue el partido. Primero fueron aportes ilícitos, luego fue lavado. El núcleo original es el financiamiento privado. Con lo de Odebrecht ni siquiera hay una vinculación directa, pero tendrá que comprobarse en un proceso penal si lo que dice una o dos personas es real o no. 

En el partido de Perú Libre hay personas que están llevando procesos y también está la condena por corrupción de Vladimir Cerrón. Pero en Fuerza Popular también hay personajes con procesos en camino. ¿Qué responde ante esto?

En el tema de las ligaduras [el caso sobre esterilizaciones forzadas], así sea una sola persona, tiene que verse quien será responsable. Es un juicio que se archivó, pero si se quieren investigar nuevamente, habrá absoluta libertad para el Poder Judicial dentro de su autonomía. En el caso de la investigación al señor Aguinaga, no dejo de reconocer que, así sea una sola mujer y ha habido algo mal hecho, habrá que asumir responsabilidad. 

Pero si tiene un proceso abierto, ¿por qué se le llevó como candidato?

Cuando se evaluó el caso de la candidatura de Alejandro no estaba esta nueva ocasión en que se le ha vuelto a abrir el proceso. No es que no importe, sino que no estaba presente el tema en el momento.

Keiko dijo que se trataba de una política de planificación familiar. ¿Lo respaldan?

Ella dijo que el concepto como política pública era eso [planificación familiar]. Si dentro de este, hubo un exceso de una o dos personas, se tendrá que indagar. Respetamos que se inicie nuevamente la investigación, pese a que se ha archivado antes. Si una mujer fue violentada de su libertad, se tiene que saber quiénes son los responsables. No se puede hablar de un pasivo si la campaña todavía está en carrera. Cualquier análisis será posterior a esta.

¿En Fuerza Popular están convencidos de que Pedro Castillo es cercano al terrorismo, como dicen varios de los que atacan su candidatura?

Es difícil que un ciudadano peruano haya aceptado ser candidato de un grupo con Cerrón, que además era su candidato a vicepresidente, incluso con las manifestaciones lamentables que ha tenido respecto al terrorismo. No puedo decir si Castillo es cercano o no al terrorismo directamente, pero sí te puedo decir que lo que me preocupa es si es solo una figura. ¿Decide? ¿Toma decisiones? ¿Analiza con quien está? Aquí [en el fujimorismo] lo que siempre se va a encontrar al frente es el dedo acusador de corrupción, pero en nuestro lado no tengo ninguna investigación por terrorismo. Alrededor de él, sí hay mucha gente que está vinculada, conversa y están en fotos. El 80% de su bancada es de Cerrón. 

Ya, pero Fuerza Popular reivindica el gobierno de Alberto Fujimori, que según la CVR incurrió en terrorismo de Estado. Incluso Keiko ha dicho que lo indultará si sale elegida.

El indulto es una potestad constitucional y tiene que estar dentro del marco legal, donde se evalúan otros parámetros y condiciones. No veo una contradicción. Cualquier exceso que esté muy bien sancionado en contra de la lucha contra el terrorismo, nunca he escuchado que se haya negado que eso se sancione. Es una decisión de Keiko que respaldamos y que consideramos es sobre alguien que ha pagado suficiente prisión. Siempre en el marco constitucional.

Alberto Fujimori aún no ha pagado la reparación civil que le debe al Estado, que con intereses suma más de S/51 millones, dispuesta en sus condenas. 

No hay prisión por deuda. Si la norma legal dice que no se puede indultar sin que se cancele eso, tendrá que hacerse. Eso lo verán los abogados. Si es que es un requisito pagar [para el indulto], se tendrá que hacer a quien corresponda.

¿Entonces pagará lo que debe antes del indulto?

No conozco los requisitos específicamente, pero no se hará nada que vaya fuera del marco legal.

Keiko Fujimori también ha pedido perdón a Jaime Saavedra y Fernando Zavala. Usted presidió el Congreso. ¿Qué piensa al respecto?

Lo de Fernando fue cuando era presidente del Congreso, Saavedra fue antes. Hice un mea culpa donde reconocí que caí en eso. Debí persuadir mejor de que no era el camino. Respaldo y coincido en las disculpas. En general, [disculpas] no solo a ellos dos sino a cualquier persona y todos aquellos que esperaban un trabajo entre Fuerza Popular y PPK. Entramos dolidos en ambos lados. Me apena y me obliga doblemente a rectificar y pedir disculpas por no revertir esa situación. Cuando veo el riesgo al frente [se refiere a Perú Libre] me molesta, porque hicimos mal e impide que la gente vote por nosotros. 

¿No son disculpas solo por campaña, que es a lo que suena después de todo lo visto?

Las disculpas no son por la campaña. En su momento, hubo una reunión con el señor [Salvador] Del Solar para calmar la situación política. Hace dos años hay una visión distinta, por lo que las disculpas no tienen que ver con lo de ahora. No se llegó a buen puerto con Vizcarra y otros parlamentarios, pero la posición de Keiko de disculpa y corrección es desde hace dos años. 

¿Cuánto le pondría de nota al Congreso confrontacional, que fue disuelto?

Gran parte de la confrontación fue por el señor Vizcarra que tenía un proyecto personal y sabía de sus temas de corrupción. Hay dos lecturas de esa situación. No voy a desgastarme en explicar que había otra posición. El problema fue pisar el palito. No pondría nota, pero se perdieron dos años. Jalado está, eso lo tengo claro. 

¿Han llamado a la izquierda para tender puentes?

No tuve ninguna opción para comunicarme con Verónika Mendoza, sé que Miki [Miguel Torres] es amigo y que alguna vez estuvo con ella en algún proyecto, pero sentí rechazo [por parte de Mendoza]. Yo era el responsable de esos puentes en esos momentos. Si resulta electa Keiko Fujimori, no habrá problema para armar agendas en común. No creo que se nieguen para hospitales o vacunación.

¿Pedro Cateriano será primer ministro?

Pedro tiene todas las condiciones como Carlos Neuhaus o Luis Carranza, de asumir cualquier responsabilidad. A ninguna persona [se les ha ofrecido un puesto], ni a los que armaron el texto del [primer] plan [de gobierno], Rescate 2021. Todas han participado de manera absolutamente voluntaria. Con ninguno se ha hablado de ningún cargo del futuro gobierno. Esto será un gobierno abierto, de diferentes partidos. Que no se tenga ninguna duda que no es el regreso del fujimorismo.

¿Pero hubo alguna intención concreta de sumar a técnicos de centro o centro izquierda? ¿O los han contactado y no ha habido mayor avance con eso?

Hemos conversado con mucha gente de otros sectores. De los que se suman, muchos han sido críticos del fujimorismo. El 70% son de la otra orilla. De izquierda, hay personas también, pero claro, estamos acostumbrados a ver figuras de izquierda como Mendoza o de algún partido reconocido. Ellos se la han jugado por Cerrón. Pero hay otros, como sindicatos o personajes, con los que conversamos y se van a sumar en un hipotético gobierno. No porque no queramos, pero ya tienen posiciones tan marcadas. 

¿Cuál es el papel de sus asesores ecuatorianos? Fuentes de alto rango de Fuerza Popular han explicado a Sudaca que se han sumado hace poco. 

Ha habido muchas campañas paralelas. Nos hemos enterado por ahí que algún fulanito está trayendo a algún asesor. Pero el efecto interesante es que hay una multicampaña. Han venido amigos de muy buena fe que traen asesores del extranjero. Tenemos una línea que la maneja el comando principal. Recibimos un montón de sugerencias, pero siempre hemos dicho que, en una segunda vuelta, traer gente requiere tiempo. El señor Jaime Durán [asesor político ecuatoriano], por ejemplo, necesitaba tiempo para hacer análisis, pero nunca hemos hecho ninguna coordinación. 

¿Quiénes conforman su comando de campaña principal?

La campaña principal parte de este comando liderado por Keiko Fujimori, donde estamos yo, ‘Miki’ Torres, ‘Nano’ Guerra García y Carlos Raffo. Para mí, ‘Miki’, es el creador de este grupo. 

¿Los ecuatorianos Roberto Izurieta y Juan Mateo Zúñiga no son parte de la campaña?

A Izurieta lo conocí algunos minutos, me pareció un tipazo, y fue a saludar a Keiko. Lo contó en RPP, pero no está participando. Hubo un momento donde a Lima llegó medio Quito. ¿Por qué? No sé. 

Pese a las estrategias y los reconocimientos, las últimas encuestas no los favorecen y amplían, incluso, la brecha con Castillo. ¿Qué harán?

Hay un gran sector de la población que, con justa razón, creen este canto de sirena. Ve que la cosecha se muere, donde la pandemia ha disparado la pobreza del 20% al 30% y se registran 10 años perdidos. Miran al sistema económico que todos alaban, pero no les ha llegado nada de desarrollo. Hay un descontento con absoluta lógica, pero nosotros haremos cambios profundos. Lo necesario para no destruir lo que hemos crecido. Después del debate, muchos han visto que al otro lado hay una improvisación absoluta. Lo otro es el sector indeciso, pero cada acción tiene su tiempo de maduración. Vamos a mencionar las propuestas para cambiar al Estado inerte y elefantiásico.

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Alberto Fujimori, Elecciones 2021, Fuerza Popular, Keiko Fujimori, luis galarreta

Absurda y estéril la campaña de los grandes medios por tratar de sacar provecho político al ataque narcoterrorista en el VRAEM buscando de afectar la candidatura de Pedro Castillo, dadas sus probadas vinculaciones pasadas y presentes con sectores del Movadef.

La narrativa “Perú versus el comunismo” ya se agotó. Surtió efecto al inicio de la campaña porque fue una ecuación la suficientemente potente para competir con la de “pobres versus ricos” de Castillo -que parecía invencible-, pero el objetivo de reconquistar a la derecha ya está prácticamente cumplido (aunque según la última encuesta de IEP aún hay un 24% de personas que se autoidentifican de derecha que piensan votar por Castillo) y no es allí donde se debe librar la gran batalla electoral de acá al día de las elecciones.

La derecha representada en esta contienda por su peor candidata, como es Keiko Fujimori, tiene que invocar al cambio del país. La narrativa “salud, comida y trabajo” que estrenó Fuerza Popular en el debate técnico es la pauta a seguir. La mayoría de la gente quiere cambios al modelo e identifica como tales a aquellos vinculados a seguridad, salud, educación y empleo.

Acierta el lema de campaña. pero no vemos traducido ese mensaje en las presentaciones mediáticas o políticas de la candidata Keiko Fujimori. Tampoco en la campaña publicitaria que recién se ha estrenado y que insiste en los programas sociales como medio de conquistar al D y E, sin percatarse del voto furioso contra el statu quo que existe en estos sectores, con más razón que sinrazón (la pandemia ha sido apocalíptica para ellos y les ha demostrado, sin necesidad de palabras, que el Estado-modelo no les ha funcionado para nada).

Si Keiko logra hacer el match con los sectores populares y dentro de ellos con los indecisos que desconfían de ella (¿por qué el mea culpa se limita a una portada de un diario capitalino y no lo vemos en medios masivos y más reiterado?), podrá lograr que ese mensaje antiestablishment sea creíble y cale, y de esa manera la permita remontar la diferencia que le ha sacado Pedro Castillo (quien con su radicalidad le ha dejado libre el camino del centro a Keiko).

Tiempo tiene aún para hacerlo. En las últimas dos semanas PPK y Ollanta crecieron ocho puntos cada uno de ellos en las campañas del 2011 y el 2016. La pelota está en la cancha de Keiko. Si no rectifica rápido, va perdida.

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Elecciones 2021, Keiko Fujimori, Pedro Castillo

Usted fue uno de los pocos analistas que vio el fenómeno Castillo, y advirtió su crecimiento antes que las encuestas. Calificó en algún momento su campaña como exitosa. ¿Cómo califica su carrera en la segunda vuelta?

La de segunda vuelta tuvo varias etapas. Una de efervescencia, cuando se presentó al país por una semana y la gente conoció un Castillo campesino. Dio una imagen hogareña, de pueblo, entrañable. Pero se sabía que este margen de 20 puntos no iba a durar. Era una cosa irregular del voto derechista que no se había animado por Keiko. Luego, vino una etapa de gran descoordinación en la campaña de Castillo. Inmediatamente Keiko implementó un plan bien hecho de provocación: entendían que la única forma de ganar era confrontarlo y mostrarlo en su precariedad. De ahí viene el debate de Chota, que fue un error. Castillo cayó en el juego de dar la iniciativa a la rival. Al profesor le va bien la plaza pública, pero no está en su ambiente en la parte más meditada. Sí hubo descoordinación, pero ha tenido suerte, porque Keiko también ha cometido muchos errores. No se ha moderado. Ha presentado un equipo técnico que no era el que necesitaba para ganar el centro. Me imagino que es lo mejor que ha podido conseguir. Si hubiese presentado gente un poco más centrista, Castillo estaría en problemas. El centro se lo ha ganado él.

También ha dicho que un gobierno de Fujimori será un gobierno “débil, represivo, corrupto, continuista y sujeto a conflictos sociales”. Al margen del entusiasmo que pueda presentarle la candidatura de Perú Libre, ¿qué nos asegura que un gobierno de Castillo vaya a ser todo lo contrario?

Sí, he sido bien duro con Keiko Fujimori. No es que el fujimorismo no lo pueda hacer. El fujimorismo podría plantear algo que sea interesante para el país, que vaya a sectores centristas, pero no está ocurriendo. Y yo sé que Juan Carlos Tafur ha intentado o deseado, como mucha gente, que el fujimorismo tenga una imagen un poquito más centrista. Por el lado de Castillo, usted ha empezado diciendo que tengo mi entusiasmo, sí, desde la primera vuelta incluso. Creo que ha habido un esfuerzo de establecer alianzas que no se quedan en la izquierda, sino que van más allá. Y este diálogo con Hernando de Soto o Miguel del Castillo, que son personajes derechistas, han sido intentos interesantes en ambos lados.

¿No es una traición como algunos seguidores de Castillo manifestaron?

Y yo mismo. Es que depende de los términos. Si vamos a agarrar el plan de Hernando de Soto y vamos a hacerlo pasar por un plan de izquierda eso no es viable. Pero si usted conversa, manifiesta su posición y van a entenderse, [sí]. Por ejemplo, estatizar todo no tiene ningún sentido. Y esto se ha ajustado, se ha corregido. En el plan de segunda vuelta no se habla de estatizaciones masivas, como sí decía el plan de Perú Libre con la portada de Cerrón. Son avances en la dirección correcta que no han sido bien enfatizados, vendidos y promovidos. Creo que estas señales son interesantes, como la suma de personajes que han venido al equipo técnico, que aún no ha mostrado todas sus cartas. Creo que hay pequeños avances hacia el centro. Yo no abogo por mantenerse en el programa de primera vuelta y gobernar con eso. Eso no es viable.

Pero usted sí se entusiasmó con el programa de primera vuelta, usted lo apoyó desde el inicio.

Bueno. Sí y no. Yo siempre fui consciente de que se necesitaban ajustes. Y el programa de primera vuelta tenía tres problemas: estatizaciones masivas, libertad de prensa y uno más por ahí. Eran los puntos más vulnerables. Además de estas referencias a Venezuela, Fidel Castro, Lenin, toda esa simbología que había. Pero en medidas concretas había tres puntos que han desaparecido.

¿Y eso no se puede reinterpretar como que hay una agenda autoritaria que se está edulcorando para esta segunda vuelta?

Hay gente que lo ve así, porque estamos en campaña. Yo creo que hay la voluntad incluso de Cerrón y de los sectores más estigmatizados, más impresentables…

Lo digo justamente por Cerrón. Por las declaraciones de Cerrón o Bermejo del año pasado o de hace algunos meses, que apuntan a ese camino.

A ver, después de la primera vuelta, al día siguiente, Cerrón fue entrevistado y ya se veía un ajuste. No era el Cerrón de hace seis meses que hablaba de quedarse en el poder y todo eso, pero eso no ha sido muy notado porque estamos en campaña electoral. Obviamente que hay un interés por tergiversar y vender las cosas de cierta manera. Si usted toma las señales y trata de interpretarlas, va a ver que sí ha habido un cambio. Proyectos autoritarios creo que no los hay porque no se puede. Supongamos que usted tiene un proyecto autoritario, ¿quién lo va a apoyar? Usted no tiene Congreso, no tiene fuerzas armadas, no tiene al clero, acaba de firmar un compromiso. Que hay gente que quisiera hacer [un proyecto autoritario], tal vez, pero la realidad les va a indicar otra cosa. Y la mayoría de gente que quiere un cambio, incluso dentro de la gente que apoya a Perú Libre, va por un cambio un poquito más atemperado.

¿Usted descartaría entonces que una rama autoritaria en Perú Libre pueda secuestrar un eventual gobierno de Pedro Castillo?

No veo cómo. Usted va a tener tendencias. Dentro de la izquierda [hay tendencias], por ejemplo en Latinoamérica: Mujica, Evo Morales, Correa, Lula incluso, por hablar de los más democráticos. Usted va a ver que en la izquierda siempre ha habido [tendencias]. Y en la derecha también es así. La idea de que hay un proyecto autoritario, un plan guiado por el Foro de Sao Paulo porque no han podido llegar al poder por la lucha armada, esto que están diciendo en Willax, es campaña electoral. Yo lo veo así y no le doy mucha credibilidad.

En todo caso, ¿no cree que las expresiones de Bermejo y Cerrón equiparan el temor que tiene la gente de Perú Libre al que le tienen a Fuerza Popular?

Un poco. O sea, de un lado usted tiene una voz bien bajita, pero con un amplificador gigante y obviamente suena a mucho. Pero es lo que dijo Bermejo hace un año, lo que dijo en una reunión y lo chuponearon, lo que por ahí se le chispoteó a Castillo, lo que dijo Cerrón en tal lugar. Tenemos que buscar con lupa estas cosas, pero es con lo que se dan las primeras planas. Si usted lee los grandes mensajes, lee el plan de segunda vuelta, va a ver al equipo, escucha a la vicepesidenta, va a ver que en este juego hay cada vez más fichas que se ponen en acción y van coordinando mejor. Y ve mensajes un poquito mejores. Igual hay errores garrafales: perseguir a la prensa, atacarla, atacar al JNE. Todo esto está fuera de lugar. Pero también usted ve que, luego de eso, hay la condena, ve el rechazo, el distanciamiento.

Más bien son desmarques muy débiles. Pienso en dos ejemplos: la defensa de Bermejo diciendo simplemente que fueron frases del año pasado y las declaraciones de Castillo condenando los ataques a la prensa, pero inmediatamente diciendo, con razón o no, “prensa basura”.

¿Es que cuál sería el desmarque fuerte? ¿Expulsar a Bermejo? No lo va a hacer. Es un cuadro importante que tiene su representatividad.

Habrá procesos internos en el partido.

Por una cosa que dijo el año pasado y la prensa filtró. Tampoco está clara la acción disciplinaria. Siempre va a ser débil. Si usted es un partido que quería pasar la valla y ahora está en segunda vuelta, usted no tiene el aparataje ni la influencia política que tiene el adversario. Es una batalla perdida. Nunca va a haber un desmarque suficientemente convincente cuando estamos en campaña electoral con una desproporción de fuerzas mediáticas. Y lo de Castillo es una precariedad. No es que tenga él un comando de campaña como tiene Keiko con asesores ecuatorianos y estrategas. Él tiene gente que lo asesora artesanalmente. No es que haya un control, una disciplina férrea. Dentro de esa precariedad, las cosas no van a hacerse mucho mejor. Lamentablemente.

Ha dicho también que debe haber un núcleo duro irrenunciable de medidas de un eventual gobierno de Pedro Castillo (Asamblea Constituyente, nacionalización de hidrocarburos, Conga no va), ¿está seguro de que Castillo no va a patear el tablero como lo hizo Ollanta Humala?

Bueno, ¿quién puede estar seguro de los políticos? El pueblo peruano ha sido tan maltratado por promesas incumplidas. Castillo como que ha traído esa esperanza, pero yo no puedo estar seguro. Sí hay señales alentadoras. Después del tema con Miguel del Castillo, se retrocedió y ahí yo especulo que jugó un rol importante Vladimir Cerrón para mantener el izquierdismo. Porque si Perú Libre se derechiza, como Humala, pierde la elección, pierde el sur. El mal menor sería viciar el voto. Sería un gran error. Por lo que yo abogo es por una gran coalición de izquierda y de centro.

¿Cómo analiza la última encuesta de Datum*? ¿Han llegado los dos a su techo?

Lo que ha pasado es que ha habido un contraataque del profesor Castillo. Ha subido dos puntos en simulacro y algo así en la encuesta. Se ha agotado la convergencia de Keiko. Así como dijeron “La distancia se acorta”, el titular de hoy (viernes) debería ser “La distancia se agranda”. Eso dice mucho de la campaña de Keiko. El terruqueo no está funcionando, ha sido desbordado. La gente se harta del terruqueo. Mírelo usted al profesor: ¿usted ve un terruco? No lo ve, pues. Como que no calza, la imagen no se refuerza. Algunos medios están yendo por su cuenta, están insistiendo en el terruqueo y es una inercia de la cual no van a salir, cuando eso no es lo que le conviene a Keiko. A Keiko lo que le conviene es decir: ‘yo tengo un mejor plan’, ‘una economía seria’, ‘el país va a tener estabilidad’. Eso no lo está haciendo.

Usted no cree en las proclamas, ni en las firmas de compromisos, al menos no en las organizadas por ciertas ONG. ¿A qué se aferran quienes miramos esta segunda vuelta con desesperanza?

Es que a mí no me gusta que el Perú sea tutelado ni por la iglesia ni por ONG internacionales. Yo creo en un Estado laico o instituciones sólidas y democráticas que tengan otras jerarquías. Entonces no me gusta que se diga: si no firmas, te vamos a hacer la marcha de los 4 suyos, te hacemos la de Merino, vamos a salir a las calles. Quien ha transmitido más claramente esa idea es Gorriti cuando dijo lo de no regalar el voto. No me parece bien. Por ejemplo, ¿qué es Transparencia? Usted mira el directorio y dice: ¿por qué esta gente va a ser la que determine? A mí me parecían mejor los compromisos unilaterales. Castillo ya había firmado uno y eso debería valer. Pero ya firmaron los dos, ¿y ahora qué? ¿Por quién va a votar Gorriti? ¿Cuál es el siguiente paso? El Perú necesita una institucionalidad de otro tipo y eso me gustó del debate en Chota, que fue una cosa desde abajo, con moderadores que venían del Perú no limeño. Se veía otra imagen, no los de siempre.

 

*Esta entrevista se realizó el pasado viernes 21 de mayo, el mismo día que se publicó una encuesta de Datum que le daba a Castillo 45.5% de intención de voto y a Fujimori, 40.1%.

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