Rafael Lopez Aliaga

 

Desde hace doce años, Esteban Uceda Guerra-García no paga la pensión alimenticia de su hijo. Oficialmente adeuda S/48.500, según calculó un perito judicial solo hasta el 2019. “Él nunca se ha hecho cargo de su hijo. Ni siquiera le hizo una llamada telefónica”, se queja Diana Arias Stella Diez, que terminó demandando a Uceda. Hace 25 años que tuvo un hijo con este político. Durante gran parte de su vida, el joven no ha recibido el dinero que le corresponde de parte de su padre.

Las deudas de Uceda podrían crecer. En las últimas elecciones generales, tentó suerte al Congreso. Lo hizo de la mano de Hernando de Soto, en las filas de Avanza País. Y aunque afirma a Sudaca que es un “respetuoso de la ley”, no cumplió con presentar los informes de gastos e ingresos de su campaña. Por ello, la ONPE podría sancionarlo con hasta S/138.000.

Esta es la historia del precandidato a la alcaldía de La Molina por “el único partido en defensa de la vida y la familia”.

 

MAL PADRE

Antes de continuar, una precisión: Esteban Uceda no usa su nombre de pila. Prefiere hacerse llamar Diego y promocionarse como tal. “Todo el mundo me conoce como Diego porque en mi certificado de bautismo me pusieron Esteban Diego”, explica.

Desde que el hijo que tuvo con Diana Arias Stella nació, en 1997, “Diego” se desentendió. El político no había pagado ni un solo centavo entre mayo de ese año y abril de 2010, lapso en el que le tocaba abonar S/450 mensuales. Así lo señala una resolución judicial de setiembre de aquel 2010. En total, debía S/53.587 por los cerca de 13 años que no pagó.

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Resolución del juzgado de paz que en 2010 declara deudor alimentario moroso a Diego Uceda.

En ese momento, el juzgado de paz que lleva el proceso ordenó que Uceda sea declarado deudor alimentario moroso. El 2011 un medio publicó la historia de la deuda del entonces vocero de Solidaridad Nacional. “Él pagó en el 2011 y de ahí no volvió a pagar nunca más”, dice Arias Stella.

En efecto, desde mayo del 2010 hasta el mismo mes del 2019, el juzgado calculó que Uceda había dejado de pagar S/48.500. Esto a pesar de que sus ingresos de hace tres años fueron de S/186.000, según su hoja de vida. Incluso, ese mismo año, el 2019, hizo “un fiestón de rompe y raja” por su onomástico número 60, donde asistieron alrededor de 500 invitados, como el expremier Ántero Flores Aráoz, la excongresista Martha Chávez y hasta la conductora de televisión Magaly Medina. Prioridades, le dicen.

A inicios de diciembre del 2021, hace poco más de un mes, el mismo juzgado de paz ordenó que Uceda pague su deuda; de lo contrario, sería declarado deudor alimentario moroso. Lo curioso es que, hasta la fecha, el flamante precandidato a la alcaldía de La Molina no figura como tal en la web del Poder Judicial. “Yo volví a solicitar desde diciembre del año pasado que lo pongan en el registro de deudores alimentarios [porque no ha pagado], pero todavía no lo han puesto. Justo estoy reclamando porque se están demorando mucho”, dice Arias Stella.

Uceda no parece muy interesado en el asunto. En varias partes de la entrevista con Sudaca deja ver que no sabe cuál es la edad de su hijo. Y responde –al mismo estilo que López Aliaga cuando se le pregunta por sus deudas con la Sunat– que no pagó porque no fue “notificado en ningún momento”.

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A la izquierda, la resolución de diciembre de 2021 que ordena a Uceda pagar su deuda por alimentos. A la derecha, la solicitud de Arias Stella donde detalla el periodo y monto de la deuda.

Uceda también recalca que “desde hace 21 años tengo un hogar bien constituido con mis hijos universitarios, con los que tengo una buena relación”. Por supuesto, entre esos hijos no cuenta al que tuvo con Arias Stella. Asegura que, si tiene que pagar la deuda, lo hará porque “es un hombre de bien”.

Contradictoriamente, luego dice que apelará la resolución y hasta que se hará una prueba de paternidad. Pero durante todo el proceso judicial que le dio la razón a Arias eso nunca fue puesto en duda. “Una persona no necesita que un juez le diga que pague por su hijo. Congresistas o alcaldes así no necesitamos […] espero que pague o lo pongan de una vez en la lista de deudores”, dice Diana Arias Stella.

 

DESVENTURAS POLÍTICAS

Diego Uceda no solo ha dado qué hablar por su vida familiar, sino también por su perfil camaleónico en la política. Al mismo estilo de César Combina, el hombre de las mil camisetas, Uceda ha pasado de un bando a otro “de acuerdo a sus intereses personales”, como menciona una excongresista fujimorista que lo conoció.

Uceda inició su vida política en Acción Popular, donde permaneció 18 años. Sin embargo, en 1992 se fue del partido porque “pertenecía a una corriente que quería reconocer los logros del gobierno de Alberto Fujimori”, como él mismo contó hace años en una entrevista para La República. Incluso, apoyó el autogolpe de Fujimori. 

Su carrera política no terminó ahí. Como era de esperar, no tardó en unirse a las filas del fujimorismo. Fue uno de los fundadores del movimiento “Vamos Vecino”, posteriormente llamado “Sí Cumple”, donde fue vocero y subsecretario general. Este movimiento conformó la alianza que lanzó a Alberto Fujimori a la re-reelección. En el 2006, Uceda renunció, según él, “de manera voluntaria por discrepancias con dirigentes como Jaime Yoshiyama”. Sin embargo, en ese entonces Carlos Raffo declaró que Uceda había sido “expectorado del partido por dudoso proceder”.

Luego de salir del fujimorismo, se unió a Solidaridad Nacional. Esto a pesar de que el 2002 fue candidato para la alcaldía de Lima y le tocó competir contra Luis Castañeda Lossio.

Años después, en el 2015, Uceda renunció al partido. Su más reciente aventura política fue junto al economista Hernando de Soto. Mientras este aspiraba a ser el nuevo presidente del Perú, Uceda candidateó con el número 12 para ser congresista. No logró alcanzar un escaño, pero sí llamó la atención de la ONPE.

El 5 de enero de este año, el organismo electoral le abrió un proceso sancionador por no cumplir con presentar los informes de los gastos e ingresos de su campaña. Según la ley de financiamiento de partidos políticos, los candidatos deben entregar dos informes. El primero se presenta hasta 30 días antes de las elecciones; el segundo, hasta 15 días luego del proceso electoral. Uceda no presentó ninguno. 

Diego Uceda volvió a cambiar de camiseta política y ahora acompaña, paradójicamente, al partido profamilia de Rafael López Aliaga. La foto corresponde a una entrevista que brindó durante el lanzamiento de su candidatura con Renovación Nacional.

Según Heber Campos Bernal, abogado experto en derecho electoral, presentar estos informes es importante por “un tema de transparencia”. “Los candidatos deben tener la capacidad de decirle a sus electores y al país quiénes han sido sus aportantes […] La idea es que, a través de estas supervisiones, se garantice que los candidatos financien su campaña de forma leal, de acuerdo a lo que el marco jurídico establece”, explica.

Uceda dice que no presentó los informes porque no hizo campaña política. “Yo no hice campaña y me negué a ser congresista. A mí el señor Hernando de Soto me ofreció ser candidato al Parlamento Andino con el N° 1, pero luego los personajes nefastos, por los cuales Hernando se fue de Avanza País, no me inscribieron al partido y desconocieron que debía ser candidato al Parlamento Andino. Por eso yo dije que no iba a hacer campaña. Y no lo hice. Usted no va a ver ningún cartel mío”, sostiene Uceda, que finalmente fue colocado en la lista del partido al Congreso.

Sin embargo,  durante el periodo electoral, Diego Uceda asistió a varias entrevistas y debates donde exponía sus propuestas. Lucía el número 12 y el tren de Avanza País en el pecho. Por no presentar los informes, a Uceda le corresponde una multa que va entre los S/46.000 y S/138.000, según la ley de financiamiento.

“Parece poco creíble que no se haga campaña porque, cuando uno postula a un cargo, para ganar necesita difundir sus propuestas, necesita hacer campaña para convencer a sus posibles electores. Pero en el supuesto de que no se haya gastado nada, igual tiene que haber una declaración donde se señale eso”, dice Heber Campos.

A puertas de las elecciones municipales, Uceda ha regresado a Solidaridad Nacional, ahora convertido en Renovación Popular y dirigido por Rafael López Aliaga. ¿Qué dirá el excandidato presidencial que suele hablar de la importancia de la familia?

 

*Fotoportada: Darlen Leonardo

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Derecha, Keiko Fujimori, política peruana, Rafael Lopez Aliaga

Pido disculpas a la memoria de Luis Hernández por tomar prestado el nombre de la antología que Mirko Lauer preparó sobre su obra poética, para graficar la deleznable conducta política de Keiko Fujimori en los últimos, al participar, feliz de la vida, como invitada a un evento del partido ultraderechista español Vox.

Vox representa lo peor de la derecha española. Conservadores hasta el tuétano, xenófobos, alberga algunos libertarios desorientados, pero mayoritariamente contiene franquistas agazapados a quienes el derechismo del Partido Popular se les antojó amanerado y timorato.

¿Qué hace Keiko allí? ¿Trata acaso de arrinconar y quitarle espacio al ultraderechista peruano Rafael López Aliaga, suponiendo erradamente que es ese el nicho ideológico en el que le corresponde estar para asegurarse un mejor futuro político?

Es un grave error. El fujimorismo, luego de los 90, debió evolucionar hacia un centro liberal. Era lo que correspondía. La mejor demostración de la calamidad que supone para el fujimorismo apartarse de ese eje fue el resultado de los cinco años de conservadurización al que condujo el partido Keiko Fujimori el periodo 2016-2021, dejando a Fuerza Popular en escombros, que solo logró disimular con una buena campaña en primera vuelta en las últimas elecciones y gracias a la fortuna de un resultado tan fragmentado, que con poco le alcanzó para pasar a la segunda vuelta.

Por cierto, el evento de marras ha tenido poca difusión y su impacto mediático será menor, pero lo destacable es el significado político que alberga. Si Keiko Fujimori vuelve a cometer el error de derechizar a FP, lo apartará de un eventual triunfo futuro en las elecciones que suponemos aún aspira a protagonizar (y que ojalá encuentre en el partido un candidato distinto a la ya perdedora nata Keiko Fujimori: urge un recambio en Fuerza Popular, y figuras tiene).

El 2026 -o antes, dependiendo de cómo se conduzca Castillo- ya no será terreno propicio para disruptivos. Es más, la mediocre performance del régimen vigente hará que la gente lo piense tres veces antes de volver a votar por un outsider o un radical. Será la hora de la ponderación. Y en esa perspectiva, gestos como los de Keiko la apartan de la senda correcta.

La lideresa de Fuerza Popular no brilla por su sagacidad ideológica y política, pero, a estas alturas, luego de tres derrotas consecutivas al menos debieran haberle despertado algún sentido de ubicuidad, lo que, por lo que se ve, no ha ocurrido.

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**El autor de este informe estudió su etapa escolar en el Colegio Los Álamos, institución aludida en este informe.

Responsabilizó a la ideología de género por los desastres que dejó el Fenómeno del Niño y hasta propuso talleres deportivos para “tratar” a las personas homosexuales. Esdras Medina Minaya (54), congresista arequipeño de la recalcitrante Renovación Popular, es el flamante presidente de la Comisión de Educación, Juventud y Deporte para el periodo 2020-2021.

Medina es un líder religioso que llegó al Parlamento respaldado por la ‘Asambleas de Dios’ -a la que pertenece-, una iglesia del ala más conservadora del evangelismo peruano. Pastores de la sede de Camaná lo acompañaron en la inauguración de locales en ese distrito arequipeño durante la campaña electoral.

Cuando juramentó en el cargo, el congresista llevaba una mascarilla alusiva al movimiento Con Mis Hijos No Te Metas. Esta agrupación se ha opuesto a la aplicación del enfoque de género en la Currícula Nacional de Educación Básica desde el 2017. En los últimos parlamentos, ha tenido aliados en el Congreso que promovieron la revisión de los textos escolares mediante proyectos de ley. Hasta ahora no han tenido mucho éxito.

Hoy Medina es el único miembro titular de su partido en la Comisión de Educación, pero tendrá el papel más influyente. Su cargo le permitirá marcar la pauta de cada sesión, dirigir los debates y proponer la agenda de trabajo de las sesiones. Tendrá que afrontar temas como la reforma de la carrera docente, modificaciones a la Ley Universitaria o al Currículo Nacional de Educación Básica. 

También podrán fiscalizar a la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (Sunedu), que ha puesto contra las cuerdas a varias seudouniversidades en los últimos años. Sobre este último punto ya empezaron a girar las sesiones, como veremos más adelante. Medina –ojo al dato– cursó una maestría en la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez, que no consiguió la licencia.

Además, será el consejero legislativo de Medina quien tendrá la voz clave sobre los proyectos de ley que se propongan en este grupo de trabajo. Aunque la decisión final pase por la votación de los congresistas miembros. “El asesor principal del presidente de la comisión elabora informes donde se da una opinión positiva o negativa de los proyectos de ley que ha estudiado. De ser negativa, propone el archivamiento. Caso contrario, recomienda un dictamen. Ambas propuestas son discutidas por los miembros de la comisión”, explica José Cevasco, exoficial mayor del Legislativo. 

De ser aprobado un dictamen, este pasa al Pleno para su discusión. Aún no hay rastro en el sitio web del Congreso sobre quién será este consejero, pero no es difícil adivinar cuál será su perfil.

Con ese poder, la comisión tiene muchas probabilidades de convertirse ahora en una caja de resonancia de la obtusa forma de ver el mundo de Esdras Medina, quien además ha trabajado como administrador de dos colegios –Belen Kids y El Pionero– en su ciudad natal.

Esdras Medina juramentó al cargo de congresista utilizando una mascarilla alusiva a Con Mis Hijos No Te Metas.

El 2018, por ejemplo, cuando postuló sin éxito a la alcaldía de Arequipa, su fanatismo lo llevó a proponer talleres deportivos y culturales para “tratar” a las personas LGBTQ+. “Los respeto y los considero, pero creo que no se avanzó en programas para que vuelvan a su estado natural”, declaró en alusión a los homosexuales. 

“El hecho de que existan personas con una opción errada, es una problemática que afecta a nuestro hijos menores fomentando a tener relaciones sexuales no tradicionales. Nuestras autoridades deben de preocuparse en conjunto con la prensa, en no darle cobertura a este último evento”, arremetió un año después, desde sus redes sociales, contra los activistas de la marcha del orgullo gay. 

Hoy el congresista prefiere echarle tierrita al asunto. “Ese tema ya está zanjado, prefiero ya no tocarlo. Ahora tenemos que trabajar por el sector educación, siempre he estado metido en ese sector. Tengo 25 años de experiencia [como administrador de colegios en Arequipa]. Nuestro deseo es aportar para seguir adelante en la educación que es primordial en nuestro país”, dice en comunicación con Sudaca. 

Pero estas afirmaciones no son ajenas a su partido. Basta recordar a Milagros Aguayo, pastora de la asociación evangélica La Casa del Padre, que fue electa por Lima en las últimas elecciones. Como señala un informe previo de Sudaca, Aguayo considera que “ninguna mujer debe socavar la autoridad que Dios entregó al varón”.

O la candidata a la vicepresidencia de López Aliaga, Neldy Mendoza, que se hizo viral a inicios de marzo por sus ideas conservadoras respecto al rol de la mujer en la sociedad y el uso de métodos anticonceptivos. Ella, arequipeña como Medina, también ha sido vocera de Con Mis Hijos No Te Metas (CMHNTM) en la región y encajó perfecto con la lectura general sobre la educación que tiene el partido.

En su plan de gobierno, Renovación Popular identificó como un problema la “reducción de la participación de los padres de familia en la gestión educativa”. Como respuesta, proponían mejorar el sistema con “la participación efectiva de los padres en la evaluación y fiscalización de la calidad educativa y el desempeño de los profesores”. Es lo que promueve CMHNTM para poder ‘cuidar’ y supervisar qué se enseña en los colegios. 

 

De las aulas al Congreso

La maquinaria ultraconservadora de Rafael López Aliaga se acaba de instalar en una de las comisiones más peleadas del Congreso, pero ya tiene una larga trayectoria en las aulas.

Un ejemplo es el modelo educativo impulsado por la Promotora de Educación y Cultura (Prodec), asociación que preside el excandidato y que tiene bajo su manto a tres instituciones: el Colegio Los Álamos, solo para hombres; Montealto, exclusivo para mujeres; y el nido Alamitos, que es mixto. 

En Los Álamos -que funciona desde 1992- gran parte de la plana docente pertenece a la Obra, como se le llama al Opus Dei. El curso de religión es, en buena parte, una oda al fundador de esta rama del catolicismo, San Josemaría Escrivá de Balaguer.

De hecho, una de las actividades más importantes en la materia se lleva a cabo alrededor del 26 de junio, cuando se conmemora el fallecimiento del santo. Por esos días, en secundaria, se toma una prueba memorística de entre 50 a 100 preguntas sobre su vida. El examen tiene uno de los mayores pesos del bimestre y ha sido reconocido en la página oficial del Opus Dei. 

Rafael López Aliaga presentaba a Los Álamos como una de “sus obras exitosas” durante la campaña electoral.

En quinto de secundaria, el curso cambia de nombre a apologética. Esta es una rama de la teología que tiene la misión de brindar argumentos a los creyentes para defender su fe mediante el uso de la razón y lógica. 

Sudaca revisó el material del curso –disponible en la plataforma digital del colegio, llamada BlinkLearning– y asistió a una de las clases de la materia, que se dicta nada menos que tres veces a la semana. En la sesión a la que asistió este reportero, el profesor se esforzaba en dejar clara la superioridad de Jesús sobre el resto de fundadores de otras religiones.

“Los romanos tenían dioses que combatían contra los hombres. Israel tenía a un Dios amoroso, que estaba a su lado, que era recto, justo y te perdonaba los pecados”, señaló. Por supuesto, se saltó el Antiguo Testamento.

En el curso también se enseña el argumento estrella de la Apologética: el trilema de Lewis. Un juego argumentativo que pretende demostrar la divinidad de Jesús mediante la siguiente premisa: “Si Jesús no era el Dios, hubiese sido un mentiroso o un loco”. La lógica del trilema hace que se descarten las dos últimas opciones y, por lo tanto, concluye que Jesús es Dios. Así de sencillo.

Desde el 2014, además, Los Álamos es uno de los 75 colegios peruanos que ofrecen el programa de Bachillerato Internacional (IB) a sus estudiantes de los últimos años. Como parte de uno de los cursos del bachillerato, sin embargo, en tiempos pre-pandemia Los Álamos exigía a sus alumnos asistir a la ‘Marcha Por La Vida’, movilización que rechaza la legalización del aborto, armar pancartas y tomar fotos.

Este es el modelo educativo de alto rendimiento que López Aliaga, líder de Renovación Popular, impulsa en la educación básica regular. Uno que cuesta a los padres de familia de Los Álamos S/1.400 mensuales, según el portal Identicole del Ministerio de Educación, y que constituye un claro ejemplo de los caminos que puede tomar la comisión que ahora dirige su partido.

 

Sunedu en la mira

En su primera sesión –el último martes por la tarde–, la Comisión de Educación recibió al ministro del sector, Juan Cadillo, para que exponga sus planes. Los congresistas no pudieron hacerle preguntas porque tenían un Pleno programado a las 5 p.m.

Sin embargo, fueron reincidentes los pedidos del congresista José Elías, de Podemos Perú, para que el ministro informe sobre el proceso de reevaluación de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, un centro universitario al que la Sunedu denegó el licenciamiento en 2019 y que ha iniciado un nuevo proceso de revisión desde el mes pasado.

Elías no solo es parte del partido de José Luna, dueño de la dudosa Telesup. También está en el negocio de la educación: es parte del directorio de la –esta sí con licencia– Universidad San Juan Bautista de Ica, la región por la que postuló.

Según Medina, hay más pedidos como el Elías que están pendientes. “Cada congresista tiene la facultad de solicitar cosas, pero todavía no lo veremos. Lo primero que tenemos que hacer es reunirnos con la Sunedu para ver qué criterios han utilizado para evaluar las universidades. No queremos dar una opinión o fiscalizar algo que todavía no hemos evaluado”, sostiene el legislador celeste. Todo indica que será una comisión más –como la que presidió la exparlamentaria Tamar Arimborgo-– que se abocará a cuestionar el trabajo de la superintendencia.

La intervención de Elías parece ser apenas el inicio de una nueva arremetida contra una institución que puso a temblar a las universidades fachada, como la de su jefe partidario. Sorteada la cuestión de confianza, el ministro Cadillo está nuevamente citado para la próxima sesión del 7 de septiembre. 

**Fotoportada por Leyla López (Fuente: Congreso, Andina).

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Congresista, usted dice que el 13 de marzo de 1999 no firmó un acta de sujeción, sino una lista de asistencia. Pero el 2001 los altos mandos de las Fuerzas Armadas reconocieron que esa acta existió y que se acordó, por ejemplo, respaldar el autogolpe [de Fujimori] y la impunidad para miembros de las instituciones castrenses.

No fue un acta, fue una comunicación que tomó el Comando Conjunto, el alto mando. Un acta es cuando yo participo en la discusión, me convocan para tal fin y luego me la pasan para estar de acuerdo en la redacción y firmo cada una de sus hojas. Cuando me comunican una información, un resumen de la reunión, simplemente firmo mi asistencia. No doy mi aprobación ni nada.

El contenido del acta está en una publicación del Congreso de la República. De acuerdo a la transcripción, el entonces jefe del Ejército, César Saucedo, dice: “Luego de haber manifestado esto, voy a permitirme leer los acuerdos que van a figurar posteriormente en un acta”. Es decir, estaban tomando acuerdos, no era una reunión sobre cualquier tema.

Estaban comunicando sus decisiones. Las Fuerzas Armadas tienen sus organizaciones. El jefe del Comando Conjunto es una de ellas. En esa época existía una división para el tema de la subversión y había dos cabezas. Luego estaban los comandantes generales de cada una de las instituciones. Ellos, a través de sus estados mayores, sus consejos consultivos, determinan acciones y esas acciones las comunican por escrito o verbalmente. En este caso, ellos estaban comunicando lo que habían hecho. Mi trabajo en ese momento estaba en el norte del país, no estaba en Lima.

Pero el corrupto general Saucedo no habla de acciones, habla de acuerdos.

Son acuerdos de ellos, del alto mando, no de nosotros.

¿Puso algún “pero” sobre aquella sesión?

No, fuimos como oyentes.

¿Y en la totalidad de lo acordado usted estaba a favor?

Ni siquiera me acuerdo de cuál fue el primer punto.

Apoyar el autogolpe.

En ese momento todos apoyaban el golpe. Parte de nosotros no participamos. Yo no participé. Fue un tema más civil que militar.

Que los altos mandos el 2001 hayan reconocido que se trató de un acta vergonzosa para la institución y que usted diga que solo firmaron una lista de asistencia, ¿no lo hace un negacionista de la historia?

No es cambiar la historia, es decir lo que sucedió realmente. Y en ese momento también estuve en contra de lo que ellos comunicaron. Estaba en una situación en que no podía hacer nada más que decir ‘estoy en contra’. Era contralmirante.

 

montoya publicacion de el congreso
La sesión del 13 de marzo de 1999 se encuentra transcrita en el libro ‘La sala de la corrupción’ publicado por el Congreso de la República. En este extracto, el general César Saucedo señala que lo que allí se trataron fueron “acuerdos”. Montoya asegura que él no suscribió ninguno de estos y que fue un asunto de los altos mandos de la época.

 

Congresista, antes de la segunda vuelta dijo que estábamos entre la democracia y la dictadura comunista. Pero hoy los renunciantes de su bancada lo acusan precisamente de tener actitudes dictatoriales y posiciones antidemocráticas. ¿Qué responde?

Creo que debería preguntarles a los miembros de mi bancada, porque decirlo yo… no saco nada. Defenderme de algo que no he hecho… Más bien, pregúnteles a los miembros de mi bancada sobre mi manera de trabajar y de actuar. Esas personas salieron porque fueron desleales con el partido. Esa es la realidad.

Dicen los renunciantes que usted no les avisó que estaba presentando su lista a la Mesa Directa, ¿es eso cierto?

No. En reunión de partido se autorizó mi participación para el proceso electoral para la Mesa Directiva como candidato a la presidencia. Se descartó la posibilidad de ir como vicepresidente. Yo he hecho las negociaciones, he conversado con los partidos, he estado haciéndolo de manera activa para conseguir una lista o con otros partidos o con el nuestro. No estaba prohibido. Tenía autorización libre para operar y así lo hice. Cuando vi que el cambio de actitud de los partidos con los que había hablado se dio un día antes, decidí participar sí o sí.

Entonces, para el momento de la inscripción, usted ya sabía que se habían volteado las cartas, ¿por qué insistir si al final perdió por goleada?

Porque el asunto es participar, tener presencia, cumplir lo que uno dice. Y a nuestros militantes les dijimos que íbamos a participar de la contienda electoral para la Mesa Directiva. Los principios valen más que los resultados.

¿Le molestó más perder por goleada o la traición de sus excompañeros de bancada?

No me molestó perder por goleada, porque eso fue un acuerdo entre las bancadas con intereses parlamentarios diferentes a los nuestros. Eso es parte de la democracia y lo acepto tal como es. Pero la falta de lealtad nos indignó a todos los miembros de la bancada. Ellos [los renunciantes] mostraron su voto haciendo escarnio y eso para mí es lapidario.

El jueves, Norma Yarrow dijo en una entrevista que luego de esta votación usted los apartó, que sacaba comunicados sin consultarles y los ignoraba de cara al reparto de las comisiones, ¿ese ha sido su comportamiento?

Le voy a explicar qué pasó, ya que ella ha sacado cosas internas de la bancada. Luego de esa actitud, pedí una reunión en el partido para someter a disciplina a los tres miembros y fue una larga reunión para tomar decisiones y acuerdos. Yo pedí que saliera la señora Yarrow de la bancada. Yo no podía trabajar con alguien que trabaja en contra de uno. Y se votó y ganó mi posición para que saliera de la bancada. Por eso no le comunicábamos a ella específicamente del tema.

En el caso de las otras dos personas, se les dio una oportunidad. Le retiré la confianza al vocero alterno, que era Bazán, porque no podía tener de vocero a alguien que opinaba opuesto a lo que había opinado yo. Pero se le ha comunicado de todas las sesiones que hemos tenido. El único que ha asistido ha sido Bazán y en algunas se retiraba apenas empezaba. La otra señora, Jéssica Córdova, no asistió a ninguna. Los chats de comunicación existen. Saben que yo no iba a hablar, porque no me gusta hablar de las cosas internas, pero si me hacen una pregunta como la suya y estamos tratando de encontrar la verdad, sí le contesto de esa forma.

En efecto Yarrow ha brindado detalles que no lo dejan muy bien parado. Dijo, por ejemplo: “Nosotros no tenemos trolls, somos tres personas que afrontamos la dura realidad que existe cuando no hay una democracia dentro de la bancada”, ¿tiene usted una horda de trolls?

[ríe] No. Yo mismo manejo mis redes y lo hago con muchas limitaciones. He aprendido en el camino. Trolls no tengo.

Congresista, ¿qué opinión tiene de Rafael López Aliaga?

Es nuestro líder del partido. Entré al partido justamente por él, desde agosto del año pasado. Me convocó y, conociendo sus cualidades personales, decidí entrar a la política.

El señor Beto Ortiz ha dicho ayer en su programa que López Aliaga está decepcionado”, que “siente que se equivocó al convocarlo” a usted al partido. Esto a raíz de una reunión de su bancada con el señor Castillo supuestamente sin el conocimiento de él. ¿Le ha manifestado su decepción?

No. Esa es una opinión de Beto Ortiz y me llamó la atención de cómo trata de destruir una acción [la reunión con Castillo] que no tiene nada que ver con lo que él ha dicho. Me ha llamado seriamente la atención cómo puede manipular la información de esa manera.

Pero Ortiz afirma que López Aliaga piensa así. Da a entender que ha hablado con él.

Si piensa así, López Aliaga ya lo dirá en su oportunidad. Pero no hemos hablado nada de eso.

Lo otro que dijo Ortiz fue lo siguiente: “El almirante (r) Montoya puede ser el congresista más votado que sea, pero el presidente del partido es López Aliaga”. ¿Es así? ¿López Aliaga es el mandamás y usted su subordinado?

No. López Aliaga es el presidente del partido. El secretario general es Gustavo Pacheco. Yo soy un militante y, dentro de las elecciones, he salido como congresista. Eso es todo.

Tomo las declaraciones de Ortiz porque el señor López Aliaga es muy asiduo a Willax. ¿Lo llegó a ver la semana pasada en una entrevista que le dio a Carla García?

No tuve oportunidad de verla. He visto los comentarios.

¿No ha visto la actitud del señor López Aliaga? Parecía estar bajo efectos de alguna sustancia.

No, no lo he visto.

Se lo pregunto porque hace unos meses la abogada Beatriz Mejía describía al líder de su partido como un constante bebedor, prepotente y lisuriento, ¿usted no lo ha visto en circunstancias similares?

Yo soy abstemio, no tomo. Nuestras reuniones siempre son tomando una taza de café y comiendo algunos dulces.

Congresista, ¿piensa en la vacancia presidencial?

No. Yo pienso en solucionar el problema. El gobierno tiene que cambiar de Gabinete, no puede seguir un Gabinete en el que buena parte de sus miembros son impresentables. Tendría que cambiarlo si quiere tener continuidad.

¿Y al premier, le dará la confianza?

Dependiendo de cómo lleguemos ese día. Y la decisión no es mía solamente, sino de la bancada completa. Vamos a conversar, discutir y tomaremos una decisión. Si no cambia la situación, veo muy difícil darle la confianza.

Usted en algún momento defendió a Bellido de la acusación por apología al terrorismo. Dijo: “He escuchado sus declaraciones y se han sacado de contexto realmente. No ha dicho lo que dicen que dijo”. ¿Se mantiene en esa declaración?

El video se toma antes de salir al aire. Se grabó lo que hablaba él con la conductora antes de salir al aire. Lo que han sacado es lo previo. Como usted sabe, muchas veces se conversan cosas off the record.

Pero usted hizo una defensa.

No, era tratar de poner la situación en blanco y negro. Si antes de esta entrevista hablamos entre los dos temas particulares que no tienen que ser publicados, no significa que yo piense eso exactamente. No hay que perder de vista cuál fue mi intención, que fue generar un diálogo en el gobierno. En ese momento no se había nombrado los ministros todavía.

¿En todo caso, la investigación al señor Bellido por apología le parece abusiva, fuera de lugar?

No, está de acuerdo con lo establecido y debería retirarse del premierato.

Usted ha anunciado que la estrategia del Congreso ahora es ir ministro por ministro. Los primeros serían Héctor Béjar (Relaciones Exteriores) y Juan Carrasco (Interior). ¿Tiene planeada la censura?

Tenemos listo todo para proceder poco a poco con estos temas. Esperemos que se pueda solucionar sin llegar a esa situación.

¿Y no teme que Castillo haga cuestión de confianza por su gabinete?

Podría ser, pero una amenaza de esa naturaleza no debe implicar que uno no deba actuar como considera que debe hacerlo. Tenemos que decir lo que pensamos y hacer valer nuestras decisiones.

Si se logran sortear las amenazas de cierre, ¿cuáles son los proyectos que impulsará desde el Congreso?

Lo que tenemos que hacer todas las bancadas es ponernos de acuerdo en punto comunes para darle gobernabilidad al país y salir de la crisis económica y sanitaria en la que nos encontramos. Eso es lo primero que haría, tratar de concertar para encontrar una agenda común. Y esto tiene que nacer más del Ejecutivo que del Congreso, porque no sabemos cuáles van a ser sus líneas de acción. Nosotros estamos para facilitar las cosas.

Usted anunció que promoverá una ley para que los partidos comunistas no puedan participar en las contiendas electorales. ¿Eso no le parece poco democrático?

No, porque los partidos comunistas no creen en la democracia. Ahora, lo dije en una forma gráfica para que quede en la mente de las personas qué era lo que pensaba. Pero sí vamos a trabajar una ley que proteja al Parlamento y a la democracia de actitudes que no son democráticas. No va a haber un proyecto para prohibir un partido, porque no se puede prohibir la existencia de un partido. Pero sí para no tener en el Congreso a gente que ha estado en Sendero Luminoso, o gente que tiene acusaciones por terrorismo, o ministros que tengan ese perfil.

¿Pero una persona que ya pagó su condena, no debería ser libre de participar en democracia?

No a los que son terroristas, de ninguna manera.

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En un tweet publicado el lunes, se declaró de “izquierda revolucionaria del social liberalismo”, ¿cómo terminó siendo parte de un partido de derecha radical como Renovación Popular?

Cuando nosotros comenzamos en el pacto político con Rafael López Aliaga, él me dijo personalmente que Renovación Popular era social cristiano, y nosotros los social liberales tenemos un punto de encuentro con el social cristianismo en la búsqueda de la justicia social. Después de las elecciones, ellos han ido desplazándose hacia la derecha y empezaron a soliviantar a la gente del Perú para no reconocer el proceso electoral y tratar de irrumpir contra el Estado de derecho. Mi posición como presidente del partido Fuerza Liberal [aún no inscrito en el ROP] es defender el Estado de derecho, las instituciones públicas, el proceso electoral, gane quien gane. El almirante Montoya, quien permanentemente me contradecía, hoy [ayer miércoles] sacó un tweet en el mismo sentido en el que yo venía declarando antes de mi separación.

 

 

 

¿A qué cree que se debe este cambio de Montoya? Hasta hace unos días pedía desconocer las elecciones.

Creo que se debe a la denuncia penal en la que está incorporado por sedición. Él será juzgado en la vía ordinaria porque aún no tiene prerrogativas congresales y puede ser, desde luego, vacado en el Congreso de la República, siempre y cuando salga la sentencia penal contra él. Por eso creemos que este ablandamiento se debe, primero, a que les pinché el globo del quebrantamiento constitucional que ellos querían impulsar y, en segundo lugar, porque la ley se está imponiendo al autoritarismo.

¿Qué sintió cuando, siendo usted parte de Renovación Popular, Rafael López Aliaga hizo un llamado de “muerte a Cerrón y a Castillo”?

Ese día yo estaba en el mismo estrado frente a Palacio de Justicia y me tocaba hablar y, por acto de rebeldía interna, no hablé. No puedo yo permitir que un social cristiano, que supuestamente ama la vida, pida la muerte de dos líderes por más que ellos sean de otro pensamiento, de otra ideología. Creo que eso fue la gota que rebalsó el vaso para yo, internamente, discrepar con ese tipo de actitudes. Las consecuencias las he pagado con la separación que me hizo el presidente del partido, sin un debido proceso y sin haberme permitido un derecho de defensa.

¿Qué opina del señor López Aliaga?

En resumidas cuentas, es mi hermano mayor. Es del Opus Dei, nosotros también. Creo que ha cometido muchos errores contra su hermano, que soy yo. Creo que ha perdido, como he dicho en algún momento, el rosario. Eso es mucho porque significa llevarlo a una penitencia permanente. Creo que la política le ha hecho mucho daño, ha generado pecados muy graves contra sus hermanos y no es posible que también haya proferido palabras contra la gente pobre del Perú. Dijo en algún momento que el dólar debería seguir flotando para que los pobres empiecen a sufrir el comunismo. Eso no tiene perdón de dios y, en este caso, me parece que ya se salió del templo y necesita releer la Biblia, reencontrar el rosario, volver a la penitencia y volver a la contemplación. Ojalá salga con otra idea después de un largo silencio.

¿Considera que fue una cobardía lo que le hicieron: tener que enterarse por los medios que ya no era parte del partido y no darle la oportunidad de defenderse?

Sí, creo que es una cobardía. Es una forma de demostrar un autoritarismo, una mano militar. Es una forma de desconocer que un partido político tiene que ser un partido democrático. Es una forma de conducta que tenemos que reprochar, una conducta que un líder político no puede, de ninguna manera.

A pesar de todo, parece que no lo quieren dejar ir tan fácilmente.

Sí pues, es lo que dicen: que yo sigo perteneciendo a Renovación Popular, que el proceso disciplinario que supuestamente me han abierto tiene que ser presidido por Rafael López Aliaga, a pesar de que él no es congresista. Me han hecho llegar algunos comentarios de que me absolverían y por lo tanto yo seguiría perteneciendo al partido. Entonces, con ese pretexto, me quieren incorporar nuevamente. Saben que mi salida les va a mermar una comisión, porque la distribución es por porcentaje de congresistas: a ellos les toca dos comisiones y [antes de mi separación] les tocaban tres. Me parece que por ahí va la intención a que yo continúe en el partido.

¿Y habría alguna posibilidad de que usted regrese a la bancada de Renovación Popular?

No, de ninguna manera. Si me botaron de una patada en los trastes, ¿cómo volver al lugar donde a uno lo maltratan? Uno tiene que tener dignidad, honor y, si uno es presidente de un partido como yo, con mucha más razón. Un líder tiene que saber morir de pie y no de rodillas. Y nunca, nunca, de felón y tampoco de lambón.

En este escenario, donde pretenden que usted todavía es parte de la bancada después de haberlo retirado, le tocaría renunciar.

Sí, desde luego. Conversaré con Renovación Popular y, si me quieren dentro, pues que públicamente me pidan disculpas y podríamos conversar, pero mi decisión actual es que nadie merece ser maltratado. No somos sumisos a nadie, porque nosotros no somos, de ninguna manera, esclavos de dictadores.

El congresista César Combina lo ha acusado de ser un topo infiltrado de Perú Libre.

Yo creo que al congresista Cesar ‘Cumbina’ me parece que se llama… Es que no lo conozco… Hay que decirle sarcásticamente que, así como él al parecer fabula tipos de conspiración, debería tomar una pastillita de ‘ubicaína’ y una anticonspirativa. Esta forma de hablar de congresista, sin tener prueba alguna, simplemente es soñar despierto. Si el señor Cumbina… ¿cómo se llama este señor que no sé…?

Combina…

Combina. [Si este señor] se siente muy bien insultando a las personas, bueno, por su felicidad de él, lo acepto. No hay ningún problema y me resbala. 

Lo dice por sus acercamientos a Cerrón y Castillo luego de haber sido separado de Renovación Popular. ¿A qué se debieron sus reuniones?

Me he reunido con  Somos Perú, Podemos Perú, Juntos por el Perú, con el señor Vladimir Cerrón y con el ahora presidente constitucional del Perú, con la única finalidad de que la Asamblea Constituyente no se instale a trompicones y sobresaltos, sino que se debe instalar con paciencia, con tranquilidad, porque de lo que estamos seguros es que el Perú necesita una Asamblea Constituyente, pero este no es el momento. De aquí a tres o cuatro años, debidamente preparado el camino, puede ser el momento constituyente, toda vez que esta Constitución que tenemos es inminentemente imperialista.

¿Y qué respuesta ha obtenido de parte de Cerrón y Castillo en relación a esperar para llevar a cabo la Asamblea Constituyente?

Respuestas no. Ha habido conversación, han sido muy abiertos. De alguna manera hemos reflexionado juntos y hemos llegado a algunas coincidencias con el profesor Castillo y el doctor Cerrón. Esto me agrada mucho, porque las otras agrupaciones políticas afines con las que me he reunido están de acuerdo con que una Asamblea Constituyente es importante, pero no ahora ni impuesta dictatorialmente.

Ahora que está formando su propia bancada “liberal”, ¿no le preocupa que los llamen la ‘bancada de los tránsfuga’?

No, un tránsfuga es aquel que abandona una agrupación política a cambio de dinero o a cambio de algún interés personal. En mi caso no he abandonado ni he sido expulsado, a mí me han separado y yo me sigo manteniendo autónomo como un librepensador, un militante del social liberalismo. Si no naciera la bancada liberal por “A” o “B” motivos, yo me mantendré solo en el Congreso. No tengo interés personal en ser presidente o secretario de una comisión o ser vocero de una bancada. Aspiro, sí, a ser presidente de una comisión multipartidaria relacionada a la Asamblea Constituyente.

¿Si se llegase a concretar la Bancada Liberal, sería una bancada que apoye al oficialismo?

Apoyará definitivamente a las mejores leyes. Apoyará, por ejemplo, al oficialismo en lo relacionado a la Asamblea Constituyente, en lo relacionado a la reestructuración del Poder Ejecutivo, en lo relacionado a la revisión de la ley de energía y minas. Apoyará al oficialismo en todo lo relacionado en alcanzar la justicia social.

Según recientes declaraciones, desde Renovación Popular quieren proponer una lista para la Mesa Directiva del Congreso liderada por Jorge Montoya. ¿Sería una buena opción?

No, de ninguna manera, porque él sigue teniendo cuerpo y alma de militar. Nosotros no queremos militarizar el Congreso, queremos a un demócrata que sepa articular, que sepa dirigir el país, que conozca de estructura de Estado y no solamente de estructura militar. Queremos que en la Mesa Directiva haya demócratas que sean tolerantes entre ellos también: tolerar a la voz de mando de los militares que están en el hemiciclo y también a aquellos hombres que piensan en una ideología radical como es el marxismo leninismo. Las ideas se combaten con ideas. Nunca se imponen, decía Mercado Jarrín [militar y exministro de Velasco]. Apliquemos este mensaje en esta oportunidad.

¿Su futura bancada apoyaría una lista para la Mesa Directiva del Congreso encabezada por Waldemar Cerrón, como se ha estado barajando en estos días?

Realmente no sé quién será el candidato a la Mesa Directiva por parte de Perú Libre, pero yo creo que debe ser una mesa liderada por un demócrata y no un militar, y debe ayudar a la gobernabilidad del país. En la época de Alan García, en los cinco años [del segundo gobierno], los presidentes del Congreso fueron apristas y gobernó la política económica de forma correcta, porque crecimos casi hasta el 11% del PBI. Creo que Perú Libre merece tener aspiraciones, como también lo merece Fuerza Popular, pero yo me inclino definitivamente a que ha llegado el momento de que la izquierda responsable del Perú gobierne el país.

¿Acaso para usted Perú Libre es la izquierda responsable del Perú?

La izquierda responsable somos varias agrupaciones políticas. Entre esas está Fuerza Liberal, Juntos por el Perú, los hombres de centroizquierda como Somos Perú, Podemos Perú, inclusive una gran parte de Avanza País. En consecuencia, la izquierda responsable son aquellos que piensan en la justicia social del país y no en el neoliberalismo.

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Hector Valer, Rafael Lopez Aliaga, Renovación popular

Rafael López Aliaga se ha sumado hace tiempo a la narrativa del fraude que continuamente han repetido los seguidores de Fuerza Popular. Pues allí donde se eleva el aroma fétido de la mentira y la falsedad, allí parece sentirse a gusto quien cree ser poseedor de una verdad absoluta avalada por un fervor religioso que borda el fanatismo. Y que tiene modos fascistas, no democráticos.

López Aliaga, en la línea del cardenal Cipriani, y junto con él Rafael Rey y Martha Chávez, todos ellos vinculados de una u otra manera al Opus Dei, una de las cabezas de playa más conservadoras de la Iglesia católica, parecen creer que representan una tradición católica de más de veinte siglos, con su oposición irrestricta al aborto, a lo que ellos llaman ideología de género, al reconocimiento de los derechos homosexuales, unida a una pretensión de superioridad moral, paternalismo y aires autoritarios. Como si ellos se sintieran participando de una u otra manera de la infalibilidad que le atribuyen a la Iglesia católica, a su doctrina y —¿cómo no?— a su cabeza suprema, el Papa.

Pues parece que estas ideas no son tan antiguas como ellos creen y el catolicismo histórico es mucho más amplio de lo que ellos suponen. Más aún, sus posiciones y actitudes ni siquiera parecen poder conjugarse con las enseñanzas de Jesús que reseñan los Evangelios ni con la conciencia colectiva que tuvo el pueblo cristiano a lo largo de la historia.

El estudioso alemán Hubert Wolf, catedrático de Historia de la Iglesia en la Universidad de Münster (Renania del Norte-Westfalia, Alemania), sostiene que el catolicismo actual fue inventado en el siglo XIX y cimentado por el Papa Pío IX, quien tuvo el pontificado más largo de la historia: de 1846 a 1878. Ciertamente, tras los estragos sufridos por la Iglesia católica durante la Revolución Francesa además de otras revoluciones y guerras que asolaron Europa durante la primera mitad del siglo XIX, la institución se hallaba en crisis y necesitaba ser reconstruida y reinventada. O reformada, de acuerdo a la frase atribuida al obispo Agustín de Hipona (350-430) “Ecclesia semper reformanda”, que significa que la Iglesia debe ser siempre reformada. Como diríamos actualmente, lo que no cambia, perece. Es esa dinámica la que a grosso modo le ha permitido a la Iglesia católica subsistir hasta nuestros días. Pero los cambios no siempre han sido para mejor, ni han significado necesariamente un avance. Y lo que hizo Pío IX, al reinterpretar la milenaria tradición de la Iglesia y concentrar el poder eclesiástico en su persona de una manera absoluta como nunca se había dado en los siglos de existencia de la institución, fue precisamente sembrar las semillas del descrédito que sufre el catolicismo actualmente.

Pues este Papa, haciéndose eco de las corrientes ultramontanas de su época, se opuso expresamente al progreso y a la civilización, como lo expresa en su Syllabus o “Indíce de los principales errores de nuestro siglo” de 1864, donde señala como enunciado falso la afirmación de que «el Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la moderna civilización». Asimismo, califica de «pestilencias» el socialismo, el comunismo, las sociedades secretas, las sociedades bíblicas, las sociedades clérico-liberales, debiéndose tener en cuenta que el comunismo y el socialismo de la primera mitad del siglo XIX eran más bien proyectos utópicos que buscaban la igualdad social mediante la comunidad de bienes y no los Estados dictatoriales que surgieron recién en el siglo XX.

Pío IX también se opuso a la libertad de conciencia y, por lo tanto, de religión, pues consideraba falso que «todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que guiado de la luz de la razón juzgare por verdadera». En este sentido, también consideraba erróneo que «es bien que la Iglesia sea separada del Estado y el Estado de la Iglesia», defendiendo asimismo el derecho a la exclusividad del catolicismo en los países donde se hallaba presente. En consecuencia, considera equivocado el siguiente enunciado: «En esta nuestra edad no conviene ya que la religión católica sea tenida como la única religión del Estado, con exclusión de otros cualesquiera cultos».

Ni qué decir, era contrario a las libertades democráticas, como lo expresó en su encíclica “Quanta cura” de 1864: «algunos despreciando y dejando totalmente a un lado los certísimos principios de la sana razón, se atreven a proclamar “que la voluntad del pueblo manifestada por la opinión pública, que dicen, o por de otro modo, constituye la suprema ley independiente de todo derecho divino y humano…”».

No deja en pie ni siquiera la libertad de opinión. Dice respecto al naturalismo profesado por liberales de la época: «Con cuya idea totalmente falsa del gobierno social, no temen fomentar aquella errónea opinión sumamente funesta a la Iglesia católica y a la salud de las almas llamada delirio por Nuestro Predecesor Gregorio XVI de gloriosa memoria (en la misma encíclica “Mirari”), a saber: “que la libertad de conciencia y cultos es un derecho propio de todo hombre, derecho que debe ser proclamado y asegurado por la ley en toda sociedad bien constituida; y que los ciudadanos tienen derecho a la libertad omnímoda de manifestar y declarar públicamente y sin rebozo sus conceptos, sean cuales fueren, ya de palabra o por impresos, o de otro modo, sin trabas ningunas por parte de la autoridad eclesiástica o civil”.»

Por último, en 1870 hizo proclamar la infalibilidad pontificia como dogma de fe por el Concilio Vaticano I, convirtiéndose de esa manera en un monarca absoluto —dictador diríamos en la actualidad—, aunque sin territorio, pues ese mismo año el ejército piamontés invadió el Estado Pontificio, consumando la reunificación de Italia bajo el mando del rey Víctor Manuel II de Saboya, a quien el Papa excomulgó, además de prohibirle a los católicos la participación en la política italiana, incluido el sufragio, bajo severas penas canónicas.

Es de hacer notar que los obispos de Austria-Hungría, la mayoría de los obispos alemanes y el 40% de los franceses se opusieron a la proclamación del dogma porque no estaba en consonancia con la tradición de la Iglesia: nunca se había considerado al Papa como infalible. 55 obispos decidieron partir antes de la votación, pues no querían avalar con su presencia tamaño despropósito, más aun cuando Pío IX usó todos los medios a su disposición para presionar y convencer a los obispos indecisos, recurriendo incluso a la amenaza de sanciones, inmiscuyéndose continuamente en las discusiones del Concilio e imponiendo la dirección en que debían ir las reflexiones.

De este modo, Pío IX terminó concentrando en la Iglesia el ejecutivo, el legislativo y el judicial en su sola persona, sin ningún contrapeso ni de los cardenales, ni de los obispos, mucho menos del pueblo cristiano en general, todos los cuales tenían la obligación de obedecer.

En lo administrativo, la Iglesia católica ha seguido siendo una monarquía absoluta hasta ahora, donde ciertamente el Papa delega funciones pero sigue siendo quien tiene la última palabra respecto a las medidas gubernamentales y pastorales que se deben tomar, las leyes que deben regir a la Iglesia y las decisiones judiciales que se emiten sobre la base del derecho canónico. Y este esquema se repite a menor escala en cada diócesis, donde el obispo es el soberano absoluto que sólo debe rendir cuentas al Papa, el cual es el único que puede nombrarlo, sin obligación de seguir las recomendaciones de las personas calificadas consultadas al respecto ni la opinión de los fieles católicos de la diócesis. En una estructura así, donde no hay instancia dónde apelar, se entiende que campeen la injusticia y la impunidad, sobre todo en los miles de casos de abuso sexual que han sido denunciados y hechos públicos.

Según lo dicho, se entiende por qué después de Pío IX la democracia apenas ha sido tematizada en las enseñanzas oficiales del Magisterio eclesiástico. El término ni siquiera aparece en el Catecismo de la Iglesia católica, cuya primera versión data de 1992. Se trata de un tema que los representantes oficiales de la Iglesia evitan tocar, tal vez porque tengan rabo de paja o porque no desean que los modos democráticos se introduzcan en la Iglesia.

Josemaría Escrivá de Balaguer, el controvertido curita fundador del Opus Dei, dijo alguna vez que «el Divino Redentor dispuso que la comunidad, por Él fundada, fuera una sociedad perfecta en su género y dotada de todos los elementos jurídicos y sociales, para perpetuar en este mundo la obra de la Redención…» (Amar a la Iglesia, Punto 23). Fuera de que este enunciado es históricamente falso, quien crea que la Iglesia católica es una sociedad perfecta tendrá poco aprecio por la democracia. Y sabemos que esto ha sido una constante en los casos de Rafael López Aliaga, Rafael Rey, el cardenal Cipriani y Martha Chávez. Y en sus aliados más cercanos: Keiko Fujimori y los esbirros de Fuerza Popular y Renovación Popular.

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Iglesia católica, Pío IX, Rafael Lopez Aliaga

Queda cada vez más claro que Pedro Castillo va a necesitar del apoyo político del centro congresal si quiere gobernar con tranquilidad y además no depender de los votos cerronistas dentro de la bancada de Perú Libre.

El centro suma 45 votos en el Parlamento (43 la derecha y 42 la izquierda), con la sumatoria del congresista Héctor Valer, expulsado tontamente de Renovación Popular por Rafael López Aliaga, ya que con ello rompió la capacidad de veto que tenía la derecha, con sus 44 votos, para cualquier reforma constitucional, elección de magistrados del TC o directores del BCR.

Obviamente, no se trata de que Acción Popular, Alianza para el Progreso, Podemos, Somos Perú y los morados le otorguen sus votos a cambio de nada. El acuerdo debe pasar por la moderación económica y política de Castillo, su abandono de las banderas estatistas de la primera vuelta y de su afán de convocar a una Asamblea Constituyente a trompicones.

Esa decisión eventual de Castillo le va a costar, probablemente, una ruptura con el radicalismo cerronista, quien acaba de publicar una convocatoria a un evento para el 24 de julio donde en la práctica lo compele a Castillo a someterse a su lógica política. Castillo puede perder a doce o quince congresistas cerronistas si se aparta de la línea radical y con mayor razón va a necesitar de los votos del centro para gobernar sin sobresaltos.

Jaloneado entre la extrema izquierda cerronista y la extrema derecha lopezaliaguista, Castillo puede discurrir por los linderos de una centroizquierda legítimamente. Nadie le puede pedir que se vuelva un gobernante de derecha (lo de Humala ha marcado a sangre y fuego a la izquierda como una traición indigerible e imperdonable y sería absurdo exigirle a Castillo que se ponga el polo blanco).

La incertidumbre que existe aún respecto de cuál será la línea programática, en materia política y económica, del gobierno entrante solo se empezará a resolver luego de su proclamación y su reaparición pública concomitante, pero de antemano sería muy importante que el centro se manifieste y le haga entender a Castillo que hay posibilidad de construir puentes de gobernabilidad que no pasen por la renuncia de sus propuestas esenciales de gobierno (aumento recaudatorio, inversión potente en salud y educación, infraestructura popular, etc.). Eventualmente, inclusive, alguna reforma constitucional puntual podría ser aceptable como parte del intercambio político y el centro le daría los votos para lograr los 66 votos que luego permitirían convocar a un referéndum. Ases bajo la manga hay muchos.

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