Hernando De Soto

¿Qué le ha sucedido a De Soto? ¿Puede un economista, en sus ambiciones capitalistas, ser de izquierda o, peor, comunista?

 

    Coqueteó con el comunismo. Veintiún días. No paró desde que cayó derrotado en la primera vuelta electoral, el 11 de abril. En silencio se acercó tanto a Castillo que llegó hasta su mesa «suplicando una cita» con él. Hernando de Soto, dejó de lado la vergüenza y fue tras el trebejo de Vladimir Cerrón. Lo encontró en un restaurante en la carretera hacia Tumbes, en el norte del Perú, a varias horas de Lima. Según De Soto, su viaje hasta allá era para rescatarlo de un «secuestro» —claro, él nos quiere convencer de que es un mesías—. Dijo en un programa de televisión que Pedro Castillo estaba secuestrado por la ideología marxista leninista de su partido, Perú Libre, y que él lo iba a salvar.

 

    ¿Qué le ha sucedido a De Soto? ¿Puede un economista, en sus ambiciones capitalistas, ser de izquierda o, peor, comunista? Es una contradicción hasta biológica, ¿no creen? ¿Acaso se inventó toda esa fábula mesiánica para ocultar algo más?

 

    Todavía recordamos los titulares de la prensa publicados entre el 14 y 16 de abril, cuando ya se sabía quiénes eran los candidatos de la segunda vuelta. Varios diarios imprimieron casi el mismo encabezado: «Hernando de Soto estaría pidiendo el premierato y cinco ministerios» (Correo), «Hernando de Soto estaría pidiendo ser premier a cambio de apoyar candidatura de Keiko Fujimori o Pedro Castillo» (CuscoPost), «Hernando de Soto estaría pidiendo el premierato y cinco ministerios, afirma Paredes Terry» (Perú 21). Y hace solo unas horas otra vez Paredes Terry, el excolaborador de campaña electoral de De Soto, ha declarado para el diario Expreso que el 11 de abril, durante una reunión con el equipo de Keiko Fujimori, «De Soto pidió el Ministerio de Educación para su pareja».

 

    Si ese indecoroso pedido se hizo el mismo día de la primera vuelta, y luego De Soto se fue en la búsqueda de Pedro Castillo a «suplicarle una cita» —como describió Jorge Paredes Terry—, quiere decir que su proposición indecorosa no fue bien recibida por los fujimoristas aquel 11 de abril. Y ahora que, finalmente, el excandidato de Avanza País regresa a Lima 21 días después, otra vez derrotado, con su misión incumplida de rescatar a Pedro Castillo del marxismo leninismo, supongo que el fujimorismo y quienes votaron por él ya lo están mirando feo. Keiko ni siquiera lo ha llamado luego de que él se dignara en decidir su voto por ella.

 

    Veintiún días coqueteó Hernando con el comunismo. En todo ese tiempo fastidió a sus propios electores y hoy se queda sin soga ni cabra.

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Comunismo, Hernando De Soto, Pedro Castillo

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 117: ¿Keiko sigue en la senda del desahucio electoral o mejora? ¿Cómo hace De Soto para mantenerse vigente sin estan en segunda vuelta? Y la vacunación: futuro problema de pobres.

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Debate, Hernando De Soto, Keiko Fujimori

Disclaimer:

Debido a un síncope acaecido este lunes a mediodía, Hernando de Soto no pudo participar de la totalidad de esta sátira. Lamentamos su estado de salud y le deseamos pronta mejoría. Su disposición para prestarnos sus pensamientos, dudas y temores, nos hizo más leve la campaña.

Poco antes de su crisis nos envió este relato por pedazos, sin editar. Hemos tenido que recurrir a un narrador en tercera persona para completarlo. A continuación, los fragmentos.

 

Hernando de Soto, domingo 11 de abril, 7:01 am:

Darling I’m excited really excited this is my day finally my day cuando sea más viejo miraré estos días y cantaré Those were the days my friend We thought they’d never end vestido como Mary Hopkin.

Anoche estaba en mi bosque meditando al lado de mi puma cuando me interrumpió mi chofer de los weekends, Señor Hernando, he said, ya está la última encuesta de IPSOS. Miré and there I was: in the second place, in the second round. I did it, darling, I did it. Por primera vez en 17 años tuve contacto físico con el chofer y lo abracé, Thank you Jaime, y le hice una pregunta.

-By the way, chauffeur, ¿en qué lugar está Acción Popular?

-Cuarto, señor.

-Great, darling. Great!

Me fui saltando a la sala en un pie y en el camino I had my revenge. I texted Alfredo Barnechea with just one word.

-Ha-ha.

In my living room estaba all my staff: my Albino Kids, Diego Usado, Pancho Tudela, Little Young Boy, el general Miyashiro y había pica pica, globos, serpentinas, hasta una piñata de Enrique Ghersi. Todos me abrazaron, you did it, Hernando, you are awesome y yo it’s nothing, darling, it’s nothing. En todas las casas de apuestas está usted adelante, señor Hernando, me dijo Ivanka, en IPSOS, en Betsson, en InkaBet, en ElizaBet.

-Oh that’s nice, darling. Let me see the report.

-Tenga.

-Uh… honey, who’s Peter Castle?

-Le dije anteayer, ¿no se acuerda?

-I don’t recall anything about a Peter Castle.

-Le dije, es este profesor de Cajamarca que usa un sombrero más grande que él.

-Darling, my mistake. Yo pensé que iba a ir a la segunda vuelta not with this Pedro Castillo, sino con Jorge del Castillo.

-No, señor Hernando, son dos personas distintas.

-So, tell me again: Who’s Peter Castle?

 

Hernando de Soto, jueves 8 de abril, 6:49 pm:

It’s a sad night.

Very sad.

I’m fourth.

Estaba segundo el fin de semana y ahora estoy fourth, darling, fourth.

-Ivanka, honey, repíteme por favor el orden.

-Primera Keiko, yuhuuuu

-What was that?

-Uy, no sé, señor Hernando, debió ser su puma. Decía: primera Keiko con 12.9%. Segundo está…

-Johnny, right. Is it Johnny?

-No, señor Hernando, Yohny Lescano está tercero.

-My God… No me digas que está segundo Porky, honey, no me digas: ese muchacho no sabe hablar inglés, ni siquiera ha estudiado en el exterior. Es un horror. Cuando va a Estados Unidos compra en Walmart.

-No, señor Hernando, Porky está sexto.

-¿Y la comunista?

-Quinta.

-¿Quién mierda está segundo entonces, Ivanka?

-Pedro Castillo.

-What?!

-Segundo está Pedro Castillo Terrones.

-Tiene nombre de dulce, honey, de marca de rosquitas. Pero qué es eso, darling, who’s Peter Castle?

-Es un profesor de Cajamarca que usa un sombrero más grande que él.

-I don’t anything about him. Déjame mirarlo, please.

Me mostró su foto: parecía el Chavo del Ocho, con la sonrisa de los niños huérfanos de las películas mexicanas.

-¿Es profesor de qué universidad, darling?

-De escuela.

-Oh.

-…pública.

-No!

-Era el líder de la huelga magisterial del 2017. Usted no estaba aquí señor Hernando pero fue el acabóse, había puro senderista en la avenida Abancay.

-But honey he can’t beat me. Es un profesor de escuela. Y pública. Yo tengo 43 honoris causa.

-Lo adoro señor Hernando.

-Si es de Cajamarca entonces hay una persona que debe saber de él. Give me a minute: hello, Roque, my darling? Cómo estás, Roque, qué dicen los minerales. Honey, te molestaba porque quería saber si tú podías decirme algo de este chico… Ivanka, ¿cómo se llamaba?

-Pedro Castillo.

-Peter Castle. Do you know anything about Peter Castle?

-Es un Gregorio Santos que enseña matemática -dijo Roque Benavides-. Son lo mismo, Hernando: mismo color, misma región, mismo sombrero.

-Oh, darling, ¿y ahora qué hago?

-No sé, Hernando. Cáptalo. ¿Por qué no lo captan? Invítenlo a almorzar, regálenle un departamento, llévenlo de viaje. ¿Por qué no le ponen cinco PhD al lado y lo acojudan, como hicimos con Humala?

-Good idea, darling. Pero primero tengo que ganarle a Johnny y a Keiko porque estoy fourth, yo que estaba segundo. Yo que fui tormenta, yo que fui tornado.

-Buena suerte, Hernando.

-Anyway, Roque, thanks for the help.

-Es una mierda Cajamarca, Hernando. Una mierda. Si eres presidente regálasela a Ecuador.

-Y le regalamos Puno a Bolivia.

-Exacto, Hernando, nuestro plan de siempre.

-Cada cinco años hablamos de eso, darling, every five years.

-Los problemas que nos ahorraríamos, Hernando. Ojalá ganes y se los regales. Sin Puno y Cajamarca hasta yo sería Presidente.

-Thank you, Roque, no te quito más tiempo. Mis Albino Kids te mandan saludos.

Colgué y me tiré en el sillón, a mirar el techo. Little Young Boy apareció vestido solo con una tanga de animal print para bailarme como Luz Gordita pero le dije not today, honey, not today. Let me think. Let me rest.

 

Hernando de Soto, domingo 11 de abril, 6:51 pm:

Ugh.

Había pasado un shinny day, darling, hasta ahora. Stuart me trajo el resultado de IPSOS: empate con Keiko, my Keiko, almost my daughter. It will be a nasty fight. Y primero está this guy, I don’t know his…

-Pedro Castillo, señor Hernando.

Sí, Peter Castle.

Fui a votar en la mañana feliz de la vida con los mejores resultados de mis casas de apuestas de Las Vegas. Me aposté a mismo 50 soles en Betsson y me pasé el día echado en cucharita con mi puma. I had lunch, I took a nap, I watched Friends, I thought about Alfredo Barnechea, that loser, y luego me puse mi terno para salir a celebrar el boca de urna. Le dije a Ivanka que me prepare algo sober and proper, un pañuelazo en el Country Club, una guiñadita de ojo desde la ventana de mi auto, pero Little Young Boy quería algo más rimbombante, esa es una pituca de mierda, Hernando, tú eres del pueblo, tienes que salir bailando en bata conmigo en la Alameda Chabuca Granda y luego regalamos licuadoras.

I didn’t know what to do. Estaba deshojando margaritas entre lo sobrio y lo D/E hasta que apareció Stuart, my poor Stuart, con los ojos rojos y cara de que mi puma lo había vuelto a morder.

-Señor Hernando, señor Hernando: empate.

-¿Qué?

-Usted y Keiko. Empate.

No voy a poder celebrar nada, honey. Solo queda esperar y ver si paso a the second round. But I don’t get it: ¿de dónde viene este Peter Castle? Who’s him? ¿Cómo dos millones y medio de peruanos pueden votar por un profesor de escuela en lugar de por mí que tengo 43 honoris causa y he vivido en Suiza toda mi infancia y soy so cosmopolitan so citizen of the world y hablo perfectly three languages y soy so charismatic and so humble and I always look in my place y puedo decir blockchain? ¿Cómo pueden preferir a alguien que se parece a ellos en lugar de preferirme a mí?

 

Hernando de Soto, lunes 12 de abril, 11:57 am:

ay no puedo honey que me da que me da que me viene el chucaque ay no aire Stuart abrázame Ivanka por favor levántame del piso Little Young Boy please get out Little Young Boy vete por favor Chibolín you son of a bitch get out of here ya acabó la campaña fuera de aquí igualado así tengas plata nunca serás igual a nosotros oh no honey no sabes cómo voy a perder así uf now I understand lo que sintió Alfred el 2016 uf le di F5 a la web de ONPE y ahí apareció Hernando de Soto TERCERO darling pero yo estuve segundo toda la madrugada me fui a dormir pensando que those were the days and now nothing y ahora darling? y ahora qué será de mí volveré a ser el chupe de Keiko nuevamente? otra vez apoyar a Keiko honey no me puedo independizar de los Fujimori? dios mío si los Fujimori son el Perú yo soy Arequipa basta ya quiero mi independencia darling y ahora tendré que apoyarla por sexta vez consecutiva pero honey Peter Castle who’s Peter Castle? dios darling debimos regalar Cajamarca y Puno el 93 qué gran error debí poner eso en la Constitución artículo 61 el Estado facilita y vigila la libre competencia Por eso regala Cajamarca y Puno para que sus pobladores no voten contra esta Ay el síncope ay mi cabeza ay ni puedo pensar honey ya parezco George Forsyth pero no entiendo darling el Perú siempre va a ser así? yo le decía a Alfredo que el Perú no era para nosotros pero tenía un poquito de esperanzas honey pensé que la de Lima y la Pacífico ya tenían más alumnos ah ya sé qué ha sido! ha sido Alfredo seguro ha contaminado con el voto útil a nuestros amigos y les ha dicho que vayan con Keiko seguro les dijo que no sean miembros de mesa para que pierda mi voto en San Isidro Alfredo de mierda pero y ahora honey? me tendré que ir del Perú again? por fin me puedo ir? por qué siempre que me voy del Perú tiene que ser con una derrota por qué nunca puedo ganar why does it always rain on me? Ivanka darling vámonos mejor me duele mucho la cabeza sí llévame por favor Stuart tú quédate con mi puma cuídalo mientras regreso sí sí dale de comer sí que se coma a Chibolín I don’t care pero que no pase hambre

 

El Faro, Miraflores. Lunes 12 de abril, 3:57 pm:

Hernando de Soto camina cabizbajo por el malecón de Miraflores. Lleva en la cabeza una venda blanca. Se para al borde y mira la inmensidad del mar. Escucha el romper de las olas, el sonido que hace el mar al retirarse. Mira el cielo: hoy está celeste, casi sin nubes. Es un bonito día. Los libros de historia dirán que, al día siguiente que ganó Pedro Castillo, en Lima la gris hubo un sol maravilloso.

-Lo siento, gordo.

Voltea. A su lado está un hombre mayor, alto, refinado, como un príncipe de Escocia venido a menos. Pantalón caqui, camisa blanca, mira al frente. Es Alfredo Barnechea.

-Hijo de p…

-Yo no fui, gordo. Fue el Perú.

Barnechea no volteó a verlo. Sigue mirando al frente. De Soto entiende: es mejor mirar el mar.

-¿Qué pasó, Alfred? I don’t know. El Perú no es para nosotros, pero siempre…

-Quizá no sea el Perú, gordo -atajó Barnechea-. Quizá el problema somos nosotros.

De Soto quedó en silencio.

-Somos minoría en este país, gordo. Minoría. El Perú es Sudáfrica y nosotros somos afrikaneers. Hay que dejar de soñar. Tú y yo no podremos ser presidentes. Se podía con el Apartheid pero el Apartheid acabó en los noventa. Solo podemos aspirar a salidas intermedias: a Alan, que era plebeyo; a Keiko, que es china; a Lescano, que es de Puno. Tú y yo, en cambio… míranos.

Barnechea se da la vuelta. Se mira a sí mismo de pies a cabeza. Luego mira a De Soto como si fuese una sandía. Sonríe.

-Tú y yo no podemos.

-Pero Peter Paul pudo, Alfred.

-Pero duró 18 meses y está preso en su casa.

-That’s right.

-Hay que resignarnos. Los dos hemos perdido. Pero piensa en esto: a la izquierda de Lima solo hay una cosa.

-El mar.

-Exacto. El mar, el mar infinito. ¿Y qué hay allá lejos donde termina el mar?

Barnechea estira el brazo y señala el horizonte.

-Japón.

-Japón. Mira estos acantilados, gordo. Lima parece desbarrancarse hacia la izquierda. Lima parece una ciudad siempre a punto de caer pero siempre, gordo, siempre que pensemos que Lima se cae al abismo de la izquierda, recordemos que allá también está Japón, la tierra firme, nuestra única esperanza.

De Soto sonrió de costado, apenas. Miró de reojo a Barnechea.

-¿Vamos a darle nuestro apoyo? –le dijo, levantándole las cejas.

-Let’s go, darling. Como en el 2016.

-Y como en el 2011.

Empezaron los dos a caminar, las manos en los bolsillos, el sol quemándoles la calva. La brisa moviendo levemente sus camisas blancas.

-By the way, darling, do you know who’s Peter Castle?

-Es un cholo que parece de Sendero.

-Ugh. Y es profesor de escuela pública. Qué feo es el Perú, darling.

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Carlos León Moya, Hernando De Soto, Pedro Castillo

A sus 80 años, el candidato de Avanza País, Hernando de Soto, tienta la presidencia del Perú. Para llegar a estas instancias se presentó con el siguiente capital: ser considerado como uno de los economistas más influyentes del mundo. Un tipo supuestamente innovador, con teorías que -en resumen- afirman que la formalización y la entrega de títulos de propiedad logran el desarrollo. Sus propuestas las planteó en El Otro Sendero y El Misterio del Capital, libros publicados en 1986 y en el 2000, respectivamente.

 

En los últimos días, sin embargo, en redes sociales surgieron corrientes que ponían en duda los galones del candidato que lucha su pase a la segunda vuelta, según el flash electoral de Ipsos emitido por América Tv y Canal N. ¿Son viables sus teorías? ¿Aún siguen vigentes? Los cuestionamientos nacieron de jóvenes académicos y profesionales que estudiaron en prestigiosas universidades del extranjero y que afirman que las tesis de De Soto son estudiadas “como aquello que no se debe hacer para lograr el desarrollo”. Es decir, las propuestas de un antigurú que ya no deberían aplicarse.

 

“Hay un consenso de que las teorías de Hernando De Soto muy malas”

Uno de ellos es Roger Merino. Tiene 38 años, es investigador y profesor a tiempo completo en la Universidad del Pacífico (UP) y tiene un Ph.D en Ciencias Sociales y Políticas por la University of Bath (Reino Unido). Además de una maestría en Derecho comparado, Economía y Finanzas por la University College of Turin (Italia). En ambos países analizó las teorías de De Soto.

 

“En las universidades del norte global se estudia a De Soto como un académico del sur que quiere promover un capitalismo inclusivo, un capitalismo desde una visión de los pobres”, cuenta Merino, quien antes de cursar sus posgrados estudió derecho en la Universidad de San Marcos.

 

Pero cuestiona: “De Soto no es un académico. Es un asesor de gobiernos, de organismos internacionales. Fue muy importante a fines de los ochenta e inicios de los noventa. La gente dijo, ‘miren aquí hay un académico que viene del sur y que está legitimando las teorías del libre mercado, el capitalismo de los pobres’, pero luego fue duramente criticado”.

 

Merino explica que De Soto plantea varias “relaciones causales” que han sido criticadas por la academia. Por ejemplo, que la formalización sea la causa de que los pobres puedan, entre otras cosas, pedir préstamos bancarios y que, con ese crédito, puedan hipotecar sus casas al sistema financiero. Este crédito, según los planteamientos de De Soto, les permitirá invertir el dinero en negocios que los hará crecer económicamente.

 

“La academia critica cada una de esas relaciones causales. No es cierto que cuando un pobre logra un título, automáticamente accede a un crédito. Esta empíricamente probado que eso es falso. Puede ser en algún caso excepcional, pero en el Perú es un fracaso”, afirma Merino, quien recuerda que la idea de la hipoteca popular se planteó en el régimen de Alberto Fujimori.

 

“Y no es que el pobre iba al banco con su título y le daban su plata.  De hecho, hay estudios que aseguran que los pobres valoran más la posesión de su bien antes que perderlo en una hipoteca”, sentencia Merino. Y agrega: “El consenso es que las teorías de De Soto son muy malas. Es lo opuesto a un gurú. No tiene la fórmula mágica de nada. Las soluciones a los problemas son más complejos que simplificar trámites, y dar títulos de propiedad”.

 

“Las teorías de De soto son como el dióxido de cloro, no cura la enfermedad y te puede enfermar de otra cosa”

Quien también critica las teorías de Hernando de Soto es Ricardo Mego. Tiene 35 años y estudió Derecho en la Universidad Católica. Luego logró una maestría en London School of Economics, donde estudió una maestría en Derecho, con implicancias en economía y ciencias políticas. Allí, como parte de la malla curricular, tuvo la oportunidad de analizar las teorías del autor de ‘El Misterio del Capital’.

 

Para sustentar sus críticas, Mego recuerda al profesor británico Timothy Mitchell y las experiencias fallidas que tuvieron las tesis del candidato presidencial en países como Egipto. “En los noventa, en Egipto, hubo personas que hipotecaron una de sus propiedades para granjearse de una inversión. Pero estas personas, sin capacidad técnica, emprendieron y fracasaron. Luego terminaron descapitalizados y sin propiedad”.

 

Además -agrega-, al titular una propiedad, esta sube su valor. Pero las personas se siguen dedicando a una misma actividad económica, tienen la misma cantidad de ingresos y, si quisieran invertir en otra propiedad o en algún negocio, ya no podrían.

 

“Los académicos de occidente ya superaron las teorías que hoy en Perú se siguen estableciendo como mantras, como las teorías de De soto. Son ideas de hace 30 años y cuando las criticas te dicen “rojo o comunista”. Es cierto, estamos ante una persona de prestigio en el mundo, que se le estudia. Pero no como una receta con actualidad, con éxitos comprobados. Se le estudia como el intento noventero de buscar una fórmula de desarrollo para nuestros países, que fracasó, que demostró no cumplir sus objetivos. Las teorías de De Soto son como el dióxido de cloro, no cura la enfermedad y te puede enfermar de otra cosa”, sentencia.

 

“No es una autoridad intelectual en el 2021”

De similar opinión son Enrique Mendizabal y Cristina Glave. Mendizabal, de 43 años, estudió Economía en la Universidad del Pacifico y también una maestría en Política Social y Planificación en países en desarrollo en London School of Economics en 2002. Glave, por su parte, estudió una maestría en Estudios para el desarrollo en Cambridge (Inglaterra).

Mendizabal señala: “En el 2002 ya se había demostrado que las ideas de Hernando de Soto eran sencillas y limitadas. Que se le tenían que dar más herramientas. Sus teorías en el 2002 no tenían el peso que él dice tienen hoy”, señala. Y apuntala: “En los noventa se dieron títulos de propiedad en los asentamientos humanos y eso no los ha sacado de la pobreza. De Soto es un gurú de algo muy limitado, antiguo y muy desfasado. Un gurú anacrónico”.

Glave, que también analizó las teorías del hoy candidato presidencial en las aulas, opina en el mismo sentido. “Estudiamos las teorías de Hernando De Soto y la crítica era que no generaban los cambios que se esperan. No podemos depender de teorías que ya se han demostrado son insuficientes. Ni presentarlas como una varita mágica, porque no lo son. (Sus teorías) no presentan cambios en la informalidad, ni en la productividad. No es una autoridad intelectual en el 2021, pues insiste en aplicar teorías que pensaba en los 80 y 90”.

“Es un personaje influyente”

Así como hay quienes critican a Hernando de Soto, aún hay quienes respaldan sus conceptos. Uno de ellos es Oscar Sumar, Decano de la carrera de Derecho en la Universidad Científica del Sur y doctor en Derecho por UC Berkeley. En una columna publicada en Gestión, señaló que le parecen absurdas las críticas sobre las “teorías fallidas” de Hernando De Soto.

 

“(De soto señala) que la informalidad se presenta como el principal problema del país, incluso en la pandemia. Si no fuera por la informalidad, quizá no hubiéramos sido uno de los países más golpeados por el virus, tanto en términos de salud como económicos”, afirma. Y luego añade: “La eliminación de barreras burocráticas -propuestas por De Soto- han sido utilizadas para reducir las trabas burocráticas. Perú es uno de los pocos países del mundo que tiene un aparato administrativo destinado a eliminar barreras burocráticas (la CEB de Indecopi) y eso se lo debemos -al menos en parte- a la influencia de De Soto”.

 

De similar opinión es el economista Roberto Chang, uno de los más influyentes en la región y profesor de Economía en Rutgers, la Universidad del Estado de Nueva Jersey. Emplazado por sus colegas a decir qué latinoamericano podría ser candidato al premio Nobel de Economía, Chang señala en una reciente columna de opinión que Hernando de Soto sería uno de ellos por sus esfuerzos en hacer ciencia social. Nos comunicamos con él, vía Zoom, y le consultamos sobre las críticas que reciben las teorías del aspirante al sillón de Pizarro.

 

“Sus ideas tienen mucha vigencia. Las críticas son un reflejo de la pobreza intelectual de la comunidad académica del Perú”, enfatiza. Y concluye: “Puso ideas sobre el tapete y es inspiración de muchos economistas en el mundo. De Soto no tiene parangón en el mundo ni en Latinoamérica. Los científicos sociales del Perú nunca han querido reconocer su mérito, porque ellos vienen hablando de la explotación, del imperialismo. Ideas que eran gastadas, que habían perdido vigencia. Entonces vino De Soto, les quitó protagonismo y por eso me parece que tienen ese tipo de reacciones”.

Fotoportada: Leyla López (imágenes: Andina y Twitter)
Fecha de publicación: 11/04/2021

 

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Candidato presidencial, Elecciones 2021, Hernando De Soto

“Ya deben haber volado”, le dice un cambista de Jirón Ocoña a otro mientras se ríen. “Nosotros le decimos así. Cuando las personas compran dólares [a un valor] alto, y al día siguiente amanece bajo, ya volaron”, explica uno de ellos. Ocoña es uno de los jirones que desembocan en la Plaza San Martín y también el punto de referencia del dólar paralelo en Lima, aquel que no se transa a través de entidades financieras.

Ambos cambistas coinciden en que han sido las encuestas las que han marcado la pauta. Según su lectura, los días en que el dólar trepó hasta casi los S/ 3.80 coincidieron con que Verónika Mendoza disputaba el segundo puesto en las encuestas. Es miércoles 7 de abril y hoy perciben un panorama muy distinto. “Los tres últimos días la gente ha venido como loca a vender [deshacerse] sus dólares. Hay mucho psicosocial”, sostiene el mayor de ambos, que suma 30 años como cambista en Ocoña. Víctor, su colega, cuenta que empezó el mismo oficio a los 16 años y que ya lleva 15 en el tradicional jirón del centro histórico de Lima.

Cambistas
Cambistas y casas de cambios en Jirón Ocoña, 5.30 de la tarde del miércoles 7 de abril. Foto: Luisa García.

“Hoy el dólar está afectado por las elecciones. No importa mucho qué es lo que pase fuera”, sostiene Carlos Rojas, especialista en mercados de capitales y gerente general de la administradora de fondos de inversión Capia SAFI. “En el muy corto plazo lo clave es qué tanto miedo tiene la gente. (…) ¿Miedo a qué? A la incertidumbre. No sé qué va a pasar, entonces me agarro a la moneda fuerte que es el dólar. Si tienes mucho miedo, vas a salir a comprar dólares”, afirma en conversación con Sudaca.

“Si es que el lunes sale Pedro Castillo y Verónika Mendoza, el tipo de cambio se va a 3.75, porque [los electores] piensan: un candidato de izquierda le va a hacer daño a la economía, mejor compro mis dólares antes de que esto se vuelva “Venezuela” como dicen, el extremo. Es muy emocional. Y si salen, por ejemplo, Hernando de Soto y George Forsyth, dos candidatos que son de centro derecha, (…) que la gente siente que van a mantener las cosas, el tipo de cambio se va de 3.63 a 3.55. Entonces depende de tu visión”, agrega.

El dólar es la variable financiera que más rápido se mueve, afectado por eventos económicos y políticos. Al arranque de 2020 el tipo de cambio interbancario que publica el Banco Central de Reserva estaba en 3.300, sin embargo, aun tomando en cuenta algunos descensos, desde entonces no ha regresado a ese nivel.

Las últimas dos semanas el tipo de cambio subió hasta los 3.77 soles por dólar, pero le siguió una baja que lo hizo llegar hasta los 3.60. Al menos en los últimos 15 años el precio del dólar no había alcanzado un punto más alto que los 3.77 del 30 de marzo, de acuerdo a data del BCR.

Evolución

La semana pasada, en los días de mayor alza del dólar, más compradores aparecieron y por montos relevantes: 30 mil, 40 mil o 50 mil dólares, coinciden tres cambistas de Ocoña. Quizás se trataba de gente que quería tener una inversión o que necesitaba comprar mercancía o insumos en dólares. “¿Qué pensarían? ¿Quizá que luego subiría más?”, se pregunta Víctor, el único cambista que se atreve a brindar su nombre, pues la falta de seguridad (robos e incluso asesinatos años atrás) en esa cuadra los ha hecho ser reservados y desconfiados.

—Ocoña es como el centro de todo el sistema cambiario en Lima. Acá vienen los cambistas de otros distritos a ‘stockearse’. Pero nosotros no sabemos qué puede pasar [con el tipo de cambio] — dice Víctor.

Diferentes actores económicos consultados por Sudaca, hablan de un fenómeno electoral sumado a la crisis económica generada por la pandemia como dos factores determinantes. Los cambistas de Ocoña repiten algo que viven a diario: el precio del dólar se define por la oferta y la demanda. Una regla que vale para el popular jirón como para los mercados de capitales. Mientras menos dólares haya en el mercado, el precio de este se encarece. Siguiendo la lógica de Rojas, sería el efecto del miedo y la elección de comprar, en la que la subjetividad juega un rol evidente.

Entre 2018 y 2019, Isabel Gonzales se endeudó en dólares para poder costear sus estudios de postgrado en el extranjero. Comenzó a pagar de regreso el préstamo en el mes de noviembre previo a la pandemia, con cuotas de entre $1,000 y $2,000 mensuales. Hoy solo le falta amortizar dos cuotas de $1,500, pero siente que la pandemia ha marcado el peor escenario para su deuda y que el vaivén de las últimas semanas solo lo ha empeorado.

Evolución

Con el avance de 2020, encontrar en Santiago de Surco, el distrito en el que vive, una casa de cambio con stock de dólares se fue haciendo cada mes más difícil. Aprendió, entonces, a coordinar con anticipación con un cambista de su zona para no pasar apuros. Gana un sueldo en soles y con ello ha sufrido cada alza del dólar en los últimos meses, así como las crisis políticas locales. Aunque debe cancelar su próxima cuota a fin de mes, ha decidido arriesgarse hoy y comprar los 1.500 dólares antes de que los resultados de las elecciones puedan quizás encarecer su compra.

Como ella, hay otros que sufren los efectos del alza del dólar: los consumidores finales de productos importados. Por ejemplo, si necesitas instalar o reparar el motor de una cochera levadiza, te requerirán el pago en dólares. Un motor de ese tipo llega vía importación de una empresa mayorista. Zengo SAC es una de ellas. Su gerente general Felipe Muñoz explica a Sudaca que su empresa no se ha visto perjudicada por el vaivén del dólar gracias a que los talleres que les compran los motores también les pagan en dólares, y estos a su vez también cobran a los usuarios finales en dólares.

Pero una de sus potenciales clientes, Maritza Martínez, ha decidido esperar a que pase la primera vuelta para ir a comprar los 350 dólares que le piden por el motor y la instalación que necesita para reparar su cochera.

“Si el Perú no hubiera tenido todo este ruido político, el tipo de cambio hoy estaría ahora en 3.30 o 3.20”, sostiene Carlos Rojas. Se refiere principalmente al proceso de vacancia de noviembre último. Para el gerente general de Capia SAFI, a diferencia de la vacancia de Pedro Pablo Kuczynski y el cierre del Congreso en 2019, la salida de Martín Vizcarra era algo que se tornaba menos comprensible en un contexto de pandemia ante los ojos de los inversionistas. Fue “catalizador en nuestro cambio de tendencia”, sostiene en alusión a un alza del dólar aun más marcada.

Una tendencia que ha tenido a sus principales perjudicados entre aquellos con deudas en dólares y los consumidores finales de productos importados, así como aquellos microempresarios que importan insumos para sus negocios.

Los grandes importadores suelen negociar y fijar el tipo cambiario en los contratos mismos, por lo que estos vaivenes no les perjudicarían sustancialmente al comprar insumos de afuera. Así lo explica Rafael Zanich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, gremio de importadores, exportadores y empresas vinculadas a la cadena económica del comercio exterior. Sin embargo, el caso de los microempresarios sería diferente.

“Si tienes un pequeño negocio, vendes productos que traes de afuera y los ofreces aquí en soles, sí te vas a ver afectado. Vas a cobrar lo mismo por algo que te costó más caro”, expone Zacnich, que a su vez resalta el rol del BCR para suavizar los cambios bruscos en el precio del dólar con medidas estratégicas.

Evolución

Lo cierto es que el dólar paralelo apenas ha revertido un poco su caída de esta semana. “La semana previa a elecciones siempre hay mucho movimiento, el tipo de cambio se eleva por la incertidumbre”, apunta el especialista de Comex, quien se enfoca entonces en analizar la bajada.

“Por el efecto externo, el tipo de cambio tendería [ahora] al alza en base a una mayor fortaleza de Estados Unidos que ya se está produciendo, pero no ha sido así”, reflexiona Zacnich. “La caída tan marcada que ha sufrido el dólar esta semana está asociada al escenario político”, agrega y sostiene que la razón sería el que Verónika Mendoza se haya alejado aparentemente de los primeros lugares.

“Eso es lo bonito y riesgoso de la economía: tomar decisiones sobre algo que aún no ha pasado”, concluye. En palabras de Víctor, cambista en Ocoña: “Sea que suba o baje [el precio del dólar], la gente siempre se alborota”.

La fotocomposición y los gráficos de esta nota fueron elaborados por Leyla López.

 

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“La sucesión de dislates cometidos por Hernando de Soto, candidato de Avanza País, ya se acercan al autosabotaje”.

La sucesión de dislates cometidos por Hernando de Soto, candidato de Avanza País, ya se acercan al autosabotaje. Dice que no aceptaría vacunarse en el extranjero porque sería un privilegio inaceptable y a renglón seguido lo hace, reconociéndolo solo luego de ser pescado por la prensa. Por cierto, no tiene nada de malo que lo haga, pero lo que subleva es la impostura.

 

Dice haber publicado su plan de gobierno en The Economist y en The Wall Street Journal, y a los pocos minutos es desmentido tajantemente. A lo sumo, no pasaba de haber publicado algunos artículos, por lo demás bastante alejados de lo que podría ser una propuesta gubernativa cabal.

 

Sus voceros lo felicitan con algarabía por haber sido mediador exitoso entre el gobierno y los transportistas de carga que habían paralizado sus labores y bloqueado carreteras. Al final, uno se entera que De Soto solo se había reunido con taxistas informales y que no tuvo ni la más mínima injerencia en la solución del problema. Uno de sus aúlicos más entusiastas llegó a decir que De Soto no había esperado al 28 de julio para empezar a gobernar.

 

En días anteriores habíamos especulado sobre un eventual ascenso en las encuestas de De Soto, porque había salido del pasmo en el que se encontraba y había empezado una maratón de visitas regionales y apariciones mediáticas muy propicias. Y si a ello se le sumaba el estancamiento de la candidatura de López Aliaga, había margen para pensar que el autor de El misterio del capital podía terciar en la pelea de la derecha por pasar a la segunda vuelta.

 

Todavía es posible que suceda y que el pueblo le perdone o pase por alto sus gazapos, pero si no ocurre y hay un castigo cívico, será única y exclusivamente responsabilidad suya y de su entorno dócil de consejeros, que parecen no ser capaces de empinarse sobre el desbordado narcisismo del candidato.

 

Estamos todavía en los primeros 30 minutos del primer tiempo del partido por la primera vuelta y en la semifinal de la derecha se mantiene un empate técnico, pero De Soto se ha hecho merecedor de varias tarjetas amarillas que en pocos días sabremos si lo han afectado y beneficiado a sus adversarios.

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“De Soto ha realizado una jugada audaz y arriesgada al ir a expresarle su respaldo a Rafael López Aliaga cuando éste se hallaba en el trance de ser sancionado por el Jurado Nacional de Elecciones”.

Es evidente el cambio de estrategia de Hernando de Soto. Ha iniciado una maratón de apariciones mediáticas combinadas con visitas a diversas zonas del país y eso parece estarlo sacando de la modorra en la que se encontraba.

 

Según la última encuesta de Datum viene creciendo sostenidamente desde hace tres meses. Tuvo 3% en enero, 4% en febrero y ahora 5% en marzo. Si sigue en ese ritmo, en la próxima encuesta puede meterse en eL pelotón de los que disputan el segundo lugar.

 

Su principal desafío es convencer a los sectores populares. Tiene 16% de intención de voto en el AB, pero tiene apenas 2% en el E. Con igual disfuncionalidad, en términos regionales o de ámbito geográfico tiene 9% en Lima, pero apenas 1% en el oriente.

 

Esas disparidades son resultado de una mala campaña, de falta de estrategia electoral, de objetivos mal planteados, de equipos de trabajo demasiado complacientes con un candidato evidentemente narcisista a quien debe ser muy difícil convencerlo de sus errores. De seguir en ese plan, el autor de El misterio del capital va a terminar cometiendo los mismos errores de su odiado Mario Vargas Llosa (cuando se le preguntó a uno de los asesores externos de la campaña del Fredemo, Marc Mallow Brown, cuál era el principal problema de la misma, con flema británica dijo que era el propio autor de Conversación en la Catedral).

 

De Soto ha realizado una jugada audaz y arriesgada al ir a expresarle su respaldo a Rafael López Aliaga cuando éste se hallaba en el trance de ser sancionado por el Jurado Nacional de Elecciones. Quizás pudo haber pensado que si al candidato de Renovación Popular lo sacaban de la contienda se quedaba con todos sus votos, o calculó que igual el gesto le iba a suponer un trasvase electoral, pero lo cierto es que un candidato que venía en las ligas menores, casi desahuciado, apareció de pronto en todas las primeras planas, en las redes sociales y en las abridoras de los programas estelares de televisión. En ese sentido, una buena jugada.

 

De seguir la tendencia creciente (la siguiente encuesta va a medir recién su gesto), puede terciar en la disputa por la derecha que vienen librando Keiko Fujimori con Rafael López Aliaga. De Soto, con inteligencia, ha decidido golpear al candidato de Renovación Popular. Sabe que su respaldo es más efímero que el sólido bolsón fujimorista, refractario a cualquier tentación ajena.

 

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estoy palteao por las siguientes encuestas jaja ya el profe me dijo que el objetivo no es liderar la tabla sino llegar al playoff pero ayer soñé que acababa quinto y solo llegaba a la sudamericana jaja el jueves le dije a mi apá “oe ya fue mejor juego por alianza en segunda” y me mandó a la mierda “no, George, tú tienes que ser Presidente para hacerme canciller” encima tengo que leer mi libro me va a doler la cabeza jaja mi doble Joaquín que es bien tarao me lo resumió y me entregó un vinifile lleno de banderitas “hola George aquí está tu brief con bullets” y yo “háblame en español oe huevón te voy a parar de cabeza” de verdad lo odio encima se pinta la barba con plumón pero mi papá me volvió a gritar “aguántalo, George, toda su familia es socia del Golf y de ahí van a salir tus volantes” jaja mi viejo es bien mosca bzzz bzzz

I’m tired of pretending to be peruvian, darling, y eso es que recién estamos diciembre. Last week estaba con mi chief of staff y le dije que necesitaba una entrevista as soon as possible para subir en las encuestas, “consígueme a Anand Giridharadas que está bien radical, darling, o a Anderson Cooper, que ha envejecido muy bien”, pero él me dijo “señor de Soto yo estoy detrás de Óscar Torres del Trome para que le den la página trasera, donde estaban Las Malcriadas”. Goddammit. Lo peor es que ni siquiera me salió esa entrevista: “dice el señor Torres que primero va a entrevistar a Juan Sheput, y René Gastelumendi está haciendo la quinta biografía de la gallina Esperanza. Pero La República TV va a mandar a un chico a preguntarle sobre”. The horror, darling, the horror! No quise escuchar más. Ahora entiendo a my rural prince, Alfredo Barnechea, que se retiró de todo porque no le dejaron hacer su campaña por Zoom.

esta mañana ha estao tensa jorge nieto se molestó conmigo porque estoy despejando mal los córners y me pidió esconderme hasta navidad jaja ni que fuese pavo pero mi viejo le dio la razón: “por mí escóndete hasta el 11 de abril”. mi equipo cree que mi caída se debe a que siempre aparezco solo y así me veo muy baboso jaja y que necesito una pareja para mejorar mi imagen. el profe dice que hasta hernando de soto se inventó una novia y le respondí la verdad “profe yo le dije que me gustaba toni alva y usted se cagó de risa” y se volvió a reír el conchasumare: “piensa en algo más realizable”. mi papá lo interrumpió “puede ser también una pareja política, como Susel en La Victoria” y me dio nostalgia jaja cuando estaba con ella todo salía bien hacíamos harto operativo armado la prensa nos sacaba todo pero un día me dijo “lo siento George me han ofrecido el papel de Baby Yoda y tengo que dejarte” y desde entonces he estao solito último hombre así que mi equipo acordó encontrarme una pareja para fin de año y cuando nos estábamos yendo apareció Joaquín vestido de torero a decir “yo puedo ser tu partner además yo soy liberal” y ahí ya le metí su patada a lo chiquito flores “cállate oe huevón a la otra te pego con los zapatos de tu abuelo” de verdad lo odio un día lo voy a llevar a san jacinto para que lo asalten no me importa quedarme sin volantes igual no voy a ganar jaja

I don’t know what was the deal with that interview, really. Yo respondí lo que me preguntaron, something about the elections, pero mi chief of staff estaba al borde de las lágrimas, “señor Hernando”, me decía, “ese chico le preguntaba por las pensiones, por el Congreso, por los viejitos”.

—Darling —le dije—, ¿conseguiste la entrevista con Anderson Cooper?

—No. Pero hemos retado a debatir a Popy Olivera.

—Get out of my sight.

Me di media vuelta y regresé a casa. Es el lugar ideal cuando estoy tired of peruvian politics. Allí no tengo televisión ni internet: solo un tocadiscos, mi gato disecado y un teléfono fijo que le robé a Ghibellini en 1986. Puse Nancy Sinatra y me eché en la alfombra a esperar a que pasen las horas, los días, los meses, a esperar que llegue el 11 de abril para irme de aquí de una vez porque I can’t stand this anymore, I practice everyday to find some clever lines to say to make the meaning come true, y así estaba cantando en el piso cuando en eso ring, ring, my phone.

—Hello, this is the De Soto’s campaign headquarters.

—¿Gordo?
—Mr. Cooper?

—No, gordo, soy yo. Alfredo Barnechea.

—Alfred, darling! What a surprise.

—Gordo, ¿qué tal? ¿Cómo has estado?

—Bien, Alfred querido, todo muy bien. La campaña va viento en popa, you know. No me doy abasto con los reportajes y las entrevistas y con Anderson Cooper que me persigue como un raquetero.

—Me alegro, gordo, me alegro.

—¿Y tú, Alfred? ¿Cómo has estado en todo este tiempo?

—…

—Alfred?

—Gordo… estoy cansado de todo, gordo.

—Oh…

—Con la pandemia he descubierto que realmente odio a la gente. No sabes lo bien que la he pasado sin salir de casa: he dormido siete meses seguidos, gordo, siete meses. Pero cuando le dije a Raúl Diez Canseco que quería hacer mi campaña por Zoom me mandó a la mierda. ¿Te imaginas salir a la calle de vuelta, gordo? ¿Dejar mi sala para viajar a Puno a comer cancacho?

¿Ir a los terminales a comer pescado con espina?

—I feel you, darling.

—¿Sabes que el otro día me hicieron comer chicharrón? Me dio tifoidea, gordo. Esa misma tarde me sacaron el apéndice por si acaso.

—Este país no es para nosotros, Alfred. El Perú nos hace daño.

—Tú siempre me decías eso, gordo. Tenías razón.

—¿Y qué vas a hacer ahora, darling?

—No lo sé, gordo, la verdad que no sé.

—¿Recuerdas nuestros sueños, Alfred? ¿Tú y yo conquistando el Perú como Jesse y James y con Kenji Fujimori vestido de Meowth?

—Pero yo no estoy solo, gordo. Yo soy miembro de partido.

—Alfred, deja de mentirte.

—De verdad.

—¿La foto que subiste con Raúl Diez Canseco, diciendo que era tu cielo?

—Sí…

—Alfred, yo te conozco tan bien, sé que fue pa darme celos.

—No, gordo, somos aliados.

—No te diré quién pero llorando por mi te vieron.

—Lo nuestro no tiene futuro, gordo, acéptalo. Raúl tiene inscripción y encima tiene plata. Yo no trabajo desde 1983.

—Sé ve que él te financia bien, que es todo un caballero. Pero eso no cambiará que yo llegué primero.

—Gordo, no seas pendejo, tú ni siquiera sabes el nombre de tu partido. Yo quiero descansar 5 años y hacer tele-campaña el 2026.

—Sé que te va a ir mal pero él no te quiere como yo te quiero.

—¿Vas a dejar de cantarme, gordo? Ya basta. Para ser presidente se necesitan cosas que ni tú ni yo tenemos. Y cuando nos aliamos en el 2016 me hiciste bajar 5%, gordo perdedor.

—Y ahora en esta guerra no gana ninguno.

—Te odié, gordo, ¿sabes? Hasta ahora creo que es tu culpa.

—Déjame hablar, Alfred, porfa no te interrumpas. Si te hice algo malo entonces discúlpame.

—No sé para qué te llamé, Hernando. Tú siempre quieres que seamos algo más que amigos, y eso no va a ser posible. Yo ya tengo un partido, y no es el tuyo.

—La gente te lo va a creer, actúas bien ese papel.

—Yo ya tengo un aliado, y no eres tú.

—Pero no eres feliz con él.

—Gordo de mierda.

Me colgó.

Silencio.

A los 10 minutos recibí otra llamada. Pensé que era Alfredo, pero no, era mi chief of staff: no conseguí a Anderson Cooper, señor Hernando, pero Milagros Leiva lo quiere en su programa de vuelta y dice que…

Le colgué.

Me eché de vuelta en la alfombra. Volví a mirar el techo. Me llevé las manos a la cara: estaba húmeda. El tocadiscos seguía sonando. Alfredo seguía odiándome. Tomé un poco de aire. Me puse a cantar: and then I go and spoil it all by saying something stupid like I love you.

I love you.

I love you.

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“Personas que se erigieron como paladines anticorrupción y que luego se pasaron al lado oscuro”, asegura la politóloga que ha estudiado en detalle, como parte de su tesis doctoral, la evolución del caso Lava Jato en Perú y Brasil. Le preocupa, dice, que la postulación de Vizcarra al Congreso esté confirmando que el caso peruano se parece demasiado al brasileño.

 

Acabo de terminar de leer un artículo de El País que habla sobre los movimientos juveniles en Colombia, Chile y el Perú, y cómo esta podría ser una nueva generación de jóvenes latinos que empiezan a salir a protestar y logran cosas concretas. ¿Si la ‘primavera árabe’ fue con Facebook, esta podría ser una ‘primavera latinoamericana’, con TikTok?

Sí creo que los movimientos juveniles, si se les puede llamar así, han sido inspirados por el movimiento de otras partes de la región. Soy un poco cauta en estas predicciones politológicas, porque el curso que tienen estos fenómenos tiene vida propia. Pero sí creo que ha excedido las expectativas de muchas personas, analistas, políticos. De las cosas que más me sorprendieron no fue que haya gente en el Centro, sino que haya gente en El Golf, en La Molina marchando. Lugares que no vas a ver que estén comprometidos en lo absoluto.

¡Multitudinaria marcha en Miraflores, dices!

Increíble, increíble. Quizás sería muy pronto decirle una primavera, pero algo está floreciendo.

 

En Perú tenemos esta idea inconsciente de que marchar es ser ‘demasiado politizado’. ¿A esta generación de jóvenes eso también le llega?

Recuerda que el ‘terruqueo’ sigue vigente. Esta asociación de ejercer tu derecho ciudadano de marchar pacíficamente y ser de extrema izquierda, lindando con grupo terrorista, es lamentable. No puede ser que hayan pasado décadas de la época del terrorismo y sigamos terruqueando a la gente. Es increíble que haya un manejo de protesta social tan criminalizado en el Perú.

¿Cuál es la salida al ‘terruqueo’? ¿Cómo se consigue que una sociedad sane esa herida y deje de ‘terruquear’ de esa manera?

Educación e información. Tenemos que entender que hay diferencias políticas, que hubo un conflicto social armado, que hay tendencias. Solo con información, información. No puede ser que se siga tergiversando lo que ocurrió hace décadas. Ahora ya nadie se va a dejar terruquear como antes, ahora la gente tiene más herramientas para defenderse. Ya la gente está un poco harta. Mi generación se bancó ese terruqueo, marchas con poco de gente, ahí nomás. Ahora la gente salió con todo, gente de todas las edades, gente que normalmente no sale.

¿Detrás de la desmedida violencia con la que se han reprimido las marchas puede estar también el aval de un discurso como ese? ¿Que la Policía se sentía avalada porque sabía que Ántero y la coalición vacadora tienen el discurso de que los que marchan son ‘terrucos’ y hay que dispararles?

La criminalización de la protesta social en Perú ahora nos está indignando porque la vemos en la capital, en el Centro de Lima, en primera plana. Pero esto ocurre desde hace años en distintas regiones del país. En conflictos sociales que tienen que ver con la minería, con tierras, y no pasa nada. Ya habíamos normalizado que haya muertos y heridos en protestas pacíficas. No puede ser que se lancen perdigones de plomo a personas que marchan, y que no haya ningún tipo de sanción. Han pasado ya cuántos días y no sabemos quiénes son los responsables.

¿Eso que dices es un discurso de izquierda, como aseguran los ‘terruqueadores’? 

Defender cualquier tipo de reclamo social ahora se ha asociado con la izquierda, cuando es un ejercicio saludable de la democracia. En Berlín, la semana pasada hubo una marcha multitudinaria de la gente que decía que el Covid-19 era un invento. Sacaron un ‘Pinochito’ y les tiraba agua, pero de una manera absolutamente disuasiva, no amenazante, no hubo perdigones, ni nadie les dijo ‘terrucos antisistema’. Tienen el derecho de quejarse, aunque suponga una movilización de recursos públicos de policías, el ‘Pinochito’, etc.

¿Crees que el de Francisco Sagasti podrá ser un gobierno de reconciliación? 

Si no lo es ya, debería. Es un gobierno de algunos meses que no va a lograr grandes reformas, pero lo que sí debería hacer es reconocer la terrible actuación de las fuerzas políticas, de la Policía, del manejo de la crisis. Fue lo que hizo. El haber invitado a los deudos a su juramentación, haber propuesto la reforma de la Policía, es un paso positivo.

Pero ahí tiene un problema. Se reconcilia con quienes lo pusieron en el gobierno, la calle, los jóvenes, pero ahora está chocando con sectores cercanos a la Policía. Empezar su gobierno con ese choque para mí es válido, ¿pero es el camino más práctico?

Hay que recordar que, luego del conflicto social armado, nosotros hemos intentado descubrir la verdad. La Comisión de la Verdad lo intentó. Pero nunca terminamos de hacer la parte de la Reconciliación. Nos ha tomado años, décadas. Sí considero que va a ser muy difícil que [Sagasti] logre la reconciliación en un par de meses, pero sí es una tarea pendiente que tenemos dada nuestra historia. La reconciliación es un trabajo difícil, que implica varias partes. Yo empezaría con diálogo.

En ese diálogo, ¿crees que Sagasti debe dialogar con las bancadas que piden una nueva Constitución, luego de decir que en su gobierno eso no se va a concretar?

El pedido de una nueva Constitución es algo bastante difundido entre los que marcharon. Habría que pensar bien qué [cambiar]. Hay varios artículos de la Constitución que no funcionan, uno de ellos el que habla de incapacidad moral. Funciona como cajón de sastre: en los últimos cuatro años ha sido usada cuatro veces. Claramente es un artículo que debería modificarse. Hay otros que distintos grupos de la sociedad piden cambiar: el rol de la Iglesia en el país, el capítulo económico. Más allá de eso, es válido que se comience a hablar de que el espíritu que despertó esta Constitución, hace más de 20 años, sea reconsiderado y se mire a la luz de los nuevos tiempos. Recordemos en qué condiciones se dio esta Constitución.

¿Se puede querer cambiar a una nueva Constitución y no ser de izquierda? Sin entrar en ‘terruqueo’, ¿ese es un discurso que es patrimonio de la izquierda?

Sí se puede. A la derecha le asusta mucho el cambio de Constitución por el famoso capítulo económico, que se ha convertido en la médula ósea, pero podemos conseguir cambios significativos sin cambiarlo todo. Ver una reforma parcial o hablar de una nueva Constitución puede ser posible sacando el tema económico. No necesitas ser de izquierda para ver que hay artículos que no funcionan. Por ejemplo, el que te habla de los impedimentos para postular.

 

¿No te preocupa quiénes escribirían esa nueva Constitución? Serían personas cuyas fortunas han nacido al cobijo de la Constitución del 93. Si son hijos de esta Constitución, ¿van a redactar una mejor?

Una Constituyente siempre es un reto. ¿Quiénes van a redactar nuestra Constitución? Es un problema. Hay países como Irlanda que redactan su Constitución haciendo una lotería, básicamente. Todos los ciudadanos tuvieron la chance de ser elegidos. Era una forma estadística de representar a toda la sociedad. Pero a mí sí me preocupa quiénes van a estar en esa Constituyente. Mira los congresos que hemos tenido en los últimos cuatro años. Hemos tenido cuatro pedidos de vacancia, las peores relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo. Por eso, ¿Constitución ya? Ya, ¿pero quiénes?

¿Cuáles son el mejor y el peor escenario para el país de aquí a julio del 2021?

Para empezar, que no haya una segunda ola. Eso sería fulminante. ¿Vamos a llegar a las elecciones del 2021? Primero, contando que no haya una segunda ola. Una votación presencial a nivel nacional de 23 millones de personas es un reto con una segunda ola. Eso, por el lado logístico. Por el otro, me gustaría que haya un mea culpa del Congreso, que ya hemos visto que no hay, y un compromiso de llevar las cosas de la forma más ética posible al Bicentenario. Lo peor, es que se vuelva a repetir esto.

¿Existe la posibilidad de que saquen a Sagasti?

Espero que no, porque creo que el país no aguantaría otra. Si ocurre, la gente volvería a salir. Y saldría con todo. Esta vez, más allá de la defensa de una persona, ha sido una erosión al orden democrático. Se han puesto a hablar de si fue golpe, o no fue golpe, ¡pero es una erosión al orden democrático! De una manera poco usual, pero que claramente erosionó lo que teníamos entendido como democracia. No hemos llegado al Bicentenario en democracia, lo cual es una pena.

A la gente que marchó le empezaron a dejar de interesar los constitucionalistas que se turnan en programas de televisión. 

Los colegas constitucionalistas estaban ‘que si fue un golpe o no fue un golpe, que hay que esperar al TC y leer la Constitución’. Legislación supranacional: la Carta Democrática Interamericana dice que hay tres supuestos en los que se puede invocar. Esto claramente encaja en el tercer supuesto. El primero es los golpes de Estado clásicos. Estoy con mi tanque, entro al Palacio de Gobierno y los saco en pijama. Segundo, el autogolpe: Alberto Fujimori en el 92. Pero el tercero son las erosiones democráticas. Ese es el más complicado de analizar, porque no es tan simple. Es Evo tratando de manejar la legislación para reelegirse, o alguien usando mal la vacancia por incapacidad moral, o Trump diciendo ‘dejen de contar’. Es más sutil. Y cada vez es más difícil poner el dedo y decir “aquí hubo una interrupción del orden democrático”.

Entonces, ¿sí ves posible el escenario de una nueva vacancia?

No he visto un mea culpa de los operadores principales de esta crisis. Me preocupa mucho. No habido un “creo que no lo manejamos bien”. Leo a Merino en sus redes.

¿Acción Popular va a sobrevivir, como partido, a esta desgracia?

Sí, sí, sí. Va a sobrevivir, pasará la valla. Creo que han sido los mayores perdedores. No habían estado involucrados en el escándalo Lava Jato y, sin embargo, estuvieron a la cabeza de esta crisis. Pero sí van a pasar la valla.

Has mencionado Lava Jato, tema que has estudiado. ¿Cuánto de lo que ha pasado se debe a Lava Jato? Ojo, incluso si Vizcarra fue vacado por acusaciones del Club de la Construcción. 

Bastante. Más de lo que me hubiera gustado ver en Perú. Mi trabajo [tesis doctoral] es comparar Perú y Brasil. Tú me preguntabas hace un año y te decía “en Brasil se politizó mucho más, teníamos el caso de Lula que era una figura polarizante”. Y luego pasa esto. No es el caso Lava Jato per se, pero es el primo menor. Es, de nuevo, grandes constructoras incurriendo en ilícitos. La corrupción es un tema fácil de politizar porque todo el mundo está de acuerdo con que algo está mal. Y aquí el tema se utilizó como el viento: cuando me conviene es una lucha anticorrupción férrea y, cuando no, no. El caso de Vizcarra está en una etapa muy preliminar, hay aspirantes a colaboradores eficaces, aún no se sabe cómo va a ser la investigación, hay sospechas. Pudieron muy bien esperar a que acabe su mandato. Con el tema de la pandemia, todas las investigaciones se han dilatado. Aún no tenemos sentenciados, solo uno: César Álvarez. Que no solo cae por corrupción, sino por asesinato. El infame César Álvarez. Necesitamos más sentenciados.

¿En comparación con Brasil, qué tan lento vamos?

Es que en Brasil empezó mucho antes y fue descentralizado. Tienes fiscalías en Rio, en Curitiba, es más rápido. Hay más presupuesto y fuerza de trabajo. Los juzgados en Perú son un cerro de papeles. Hay un incendio y desaparece todo. En el capítulo de mi libro sobre Lava Jato decía que a pesar de todos estos problemas logísticos, de financiamiento, de fuerza de trabajo habíamos avanzado. Es un montón de chamba.

Entonces, ¿se deslegitima el trabajo de la fiscalía porque todavía casi no hay condenas o no?

Sí, pero no porque sea culpa del equipo especial. Tengo una información interesante: la cantidad que les termina dando el MEF es ínfima respecto a la que pide la Fiscal de la Nación. No es ni la mitad. En Perú siempre se logran cosas a pesar de que nadie sabe cómo. Yo en mi trabajo llamo a Perú como ‘el improbable campeón anticorrupción’. Nadie esperaba que el caso avance como avanzó. Hemos avanzado mucho a pesar de las dificultades. Y esta crisis política no ha ayudado. Tampoco la pandemia.

Hagamos enlace con las elecciones. ¿Ves que estas podrían ser unas elecciones signadas por Lava Jato, Club de la Construcción? 

Sí, sin dudas. Ya se convirtió en un clivaje. De hecho, que postule Ollanta Humala me parece bien curioso, y que tenga intención de voto.

¿Caballos ganadores? ¿Candidatos que veas más pintados hoy, aunque eso no tenga nada que ver con la foto final?

En Perú es bastante común que la elección se defina seis semanas antes. Ninguno que rankea primero ahorita es el que queda. Creo que [George] Forsyth se va a desinflar.

¿Porque no tiene nada que mostrar?

Creo que la gente se va a dar cuenta que, exactamente, no hay nada que mostrar. Un día dice que está a favor de las marchas, luego “saludo a Merino”. La gente está siendo más sensible a eso. Ya una gran parte del padrón electoral son jóvenes. Guzmán o Lizárraga deberían poder capitalizar la actuación de los miembros del Partido Morado en esta crisis. Han sido los más activos, los que han estado pendientes de la ciudadanía, los que han votado en bloque en contra. Deberían poder capitalizar eso.

¿Keiko Fujimori todavía puede ser presidenta del país?

Sí. Pero creo que a estas alturas, luego de haber quedado segunda tantas veces, ya no tiene tantas posibilidades. Su pico ya pasó. Cuando la pudo hacer, ya pasó. Fue el 2016. El tiempo de Keiko pasó, también vimos en qué desencadenó un Congreso dominado por Fuerza Popular. Creo que sí perdió mucho de su base.

¿Ollanta Humala tiene posibilidades o terminará como Alejandro Toledo, caminando frente a la cámara del debate?

Va a depender de quiénes sean los otros con más chances. Las planchas están complejas. No lo pondría en el nivel Toledo paseándose delante de las cámaras. No lo descartaría. Creo que no haría un papel tan malo, pese a todo lo del caso Lava Jato. Es un efecto pecera: tienes que elegir lo que hay en la pecera, no puedes salir de ahí.

Verónika Mendoza, en momento de madurez política, luego de endosar a PPK, ¿puede ser presidenta del Perú?

Sí. Creo que ella tiene capacidad de sumar votantes. Sobre todo, votantes jóvenes que pueden sentirse más atraídos a una agenda más de cambio, algo diferente. Pero, de nuevo: que las izquierdas corran separadas siempre va a afectar.

¿El reto de Mendoza es conectar con la parte de la izquierda con la que conectó el Frente Amplio?

Sí, pero de nuevo: efecto pecera. La izquierda va a tener que ser un poco más pragmática de lo que nos ha probado ser. La derecha es mucho más pragmática. Verónika Mendoza es una buena candidata, un buen producto para vender. Ella tiene que apelar a ese sector. Marco Arana sí creo que no tiene chances.

¿Hernando De Soto puede ser la carta de la derecha?

Jajaja. No, no, no. No pasa la valla. Hernando De Soto, sus spots publicitarios pensé que eran en joda. Todo es derecho de propiedad. La derecha necesita otro caballo, ese no es su caballo ganador.

Para terminar, un cajón de sastre: ¿cómo evalúas a Martín Vizcarra como cabeza de lista de Somos Perú?

Al tener una investigación preliminar hace un poco de ruido que quiera postular. Yo no puedo evitar el paralelo entre Vizcarra y la figura de Sergio Moro en Brasil. Personas que se erigieron como paladines anticorrupción y que luego se pasaron al lado oscuro. Me hace pensar en Sergio Moro. [Vizcarra] tiene capital político, sí tendría los votos para ser elegido. Que me parezca ideal, responsable, idóneo, atinado, no sé.

¿Cómo ha terminado Moro en Brasil?

Era la única persona que, si la ponían en las encuestas contra Bolsonaro, le ganaba. Ese es el capital político de Moro, y también de Vizcarra. ¿Cuándo Moro lo comienza a perder? Cuando se pasa ‘al lado oscuro’, acepta ser ministro de Bolsonaro, se pelea con él, lanzan un paquete de lucha anticorrupción y mano dura con la Policía. Siento que ya he visto esta película, y no acaba tan bien. Moro renuncia diciendo que no sabía cómo se iba a llevar el gobierno de Bolsonaro. Vizcarra hubiera podido mantenerse incólume, al margen. Todavía no sabemos si es culpable o no, pero hubiera sido mejor llevar la investigación como un ciudadano sin atadura de candidaturas.

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