Juan Carlos Tafur

Gabinete en estado de coma político

“Una opción es que Castillo, audazmente, abra la cancha y convoque personajes de centro o, inclusive, de derecha, que refresquen notoriamente al gobierno y le permitan transitar el poder con mayor gobernabilidad”

Los gabinetes ministeriales, aparte de sus funciones técnicas propiamente dichas, debieran servir de muro de protección política del Presidente de la República. Es parte de su función y, por ello, en algunos casos, fungen de fusibles, aplacando una crisis con su salida.

El actual gabinete Vásquez ya ha llegado a su fin político, no da para más. Desde la propia presidenta del Consejo de Ministros, achicharrada por un patinazo monumental con el tema de las mineras clausuradas; alguien de enorme prestigio como Avelino Guillén, avalando el sainete de la deportación de los venezolanos o prestándose al nombramiento de prefectos con clarísima intención política subalterna; un titular de Justicia como Aníbal Torres, que cree que su deber es defender judicialmente a Castillo, prodigándose en declaraciones cantinflescas al respecto; un ministro como el de Transportes, que sirve de caja de resonancia de las mafias del transporte informal; un ministro de Economía que no logra transmitirle confianza al sector empresarial y que, por ende, contribuye al desplome de la inversión privada este año; un ministro de Energía y Minas que ha destrozado la tecnocracia del sector y que ahora amenaza, según diversos indicios, con querer nombrar a alguien sin ninguna experiencia en el sector, como Daniel Salaverry, nada menos que como presidente de Perupetro; etc., etc.

La lista de gazapos ministeriales es enorme y solo hemos querido poner algunos ejemplos notables de ello. Se suponía que el gabinete Vásquez iba a ser una superación cualitativa del gabinete Bellido, pero, al parecer, la coalición de izquierdas que nos gobierna es incapaz, hasta ahora, de armar siquiera un gabinete potable.

Frente a ello, el Presidente tiene tres opciones: primero, retoma las variantes radicales de su primera fase, poniéndole mayor énfasis al cerronismo y al ala magisterial; segundo, reafirma la “predominancia caviar” vigente, como la califica el propio Vladimir Cerrón, manteniendo el actual gabinete o nombrando uno muy parecido en sus proporciones ideológicas; o, tercero, audazmente, abre la cancha y convoca personajes de centro o, inclusive, de derecha, que refresquen notoriamente al gobierno y le permitan transitar el poder con mayor gobernabilidad.

Los rumores en estas fechas corren de un lugar a otro, los llamados a potenciales ministros suceden todos los días, reuniones políticas de alto nivel se producen cotidianamente, pero Castillo aún no parece haber tomado una decisión. Por el bien del país, ojalá opte por la tercera alternativa. La sociedad, la política y la economía se lo agradecerían.

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Gobernabilidad, Mirtha Vasquez, Pedro Castillo

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