Verónika Mendoza

La izquierda, en el futuro inmediato, va a ser dominada por el radicalismo. El colapso de las políticas públicas hará que la ciudadanía busque en los próximos comicios un candidato antisistema, no una agrupación acomodaticia como la que Verónika Mendoza o alguien similar podría querer representar.

No es una buena noticia, sin duda, para la democracia peruana, que una eventual izquierda moderna colapse, pero en este caso hablamos de un suicidio político, desplegado por intereses menudos, errores estratégicos, cálculos torpes y la proverbial indefinición de su lideresa.

La izquierda moderna murió en el Perú por acción propia. No fue resultado de una campaña de demolición de la derecha, de los medios, de los grupos empresariales, de la CIA o de algún sabotaje internacional. Fue obra y gracia de su cúpula cortoplacista, miope y dominada por intereses menudos de poder a cualquier precio, sin importar los principios y sin medir las consecuencias.

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“Sin la unidad de la bancada de Perú Libre, no se va a llegar a un entendimiento hacia afuera con otros partidos”, le dijo Vladimir Cerrón a Pedro Castillo en la reunión que tuvieron en Palacio el 6 de diciembre, de acuerdo a una fuente del lápiz. Con esta frase, el líder de Perú Libre rompió el hielo y apostó a la reconciliación con el presidente, mientras la vacancia sobrevolaba el ambiente. 

Cerrón planteó, además, un nuevo pacto con Castillo, en el que el partido oficialista recobre protagonismo, y se sumen otras agrupaciones como aliadas. “Cerrón habló de la necesidad de impulsar un nuevo acuerdo político entre el gobierno y Perú Libre. Unirse más para que puedan coordinar mejor con los otros partidos”, asegura una fuente con conocimiento de lo que allí se habló. 

Vladimir Cerrón-Perú Libre-Presidencia
Vladimir Cerrón Rojas, líder de Perú Libre, en Palacio de Gobierno para reunirse con el presidente Pedro Castillo, el 6 de diciembre. Foto: Presidencia.

En la cita también estuvieron los parlamentarios Jaime Quito, Guido Bellido y Kelly Portalatino. Duró aproximadamente una hora. Después se sumaron otros líderes políticos, como José Luna Gálvez (Podemos), Patricia Li (Somos Perú) y Rodolfo Pérez (Partido Morado).

Cerrón y Castillo hablaron de unidad en medio de la división de la bancada de Perú Libre en el Congreso. Las diferencias han sido evidentes en la votación de hoy jueves para la moción de censura contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva. Un grupo de legisladores -la mayoría afines a Cerrón, como su hermano Waldemar y Guido Bellido- marcó abstención, aunque otros del ala dura -como Silvana Robles y Jaime Quito- votaron a favor. En el ala magisterial también hubo diferencias marcadas: Edgar Tello se abstuvo, mientras que Luis Kamiche votó a favor. 

Guillermo Bellido - Mari Carmen Alva
Captura de video donde se aprecia el saludo del congresista de Perú Libre, Guido Bellido, a la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, tras salir airosa de una moción de censura. Bellido votó en abstención.

El respaldo de un sector del oficialismo a la accionpopulista Alva coincide con el objetivo de Perú Libre de sumar a más partidos en un nuevo Gabinete, siempre bajo el dominio del partido de Cerrón y Castillo. “Nada de un poder compartido con otros. Para coordinar mejor, Perú Libre y el presidente tienen que liderar”, dice una fuente del lápiz.

El ingreso de más partidos al Gabinete tiene como objetivo restarle poder a Verónika Mendoza, la lideresa de Nuevo Perú que hoy tiene tres ministerios (Mujer, Comercio Exterior y Turismo, y Economía y Finanzas) y es considerada una adversaria por el bloque duro del lápiz. Mendoza no se reúne con el presidente desde el 5 de noviembre pasado, según el registro de visitas de Palacio. Una fuente de Nuevo Perú asegura que la relación entre el presidente y la excandidata se ha enfriado, y que no ha habido mayor coordinación en las últimas semanas de crispación política. 

Verónika Mendoza
Verónika Mendoza Frisch, lideresa de Nuevo Perú, en la mira de Perú Libre en las conversaciones con Pedro Castillo. Foto: Facebook de Verónika Mendoza.

CIRUGÍA EN EL GABINETE

El acercamiento entre Castillo y Cerrón del 6 de diciembre tuvo preparativos. El 23 de noviembre el mandatario se reunió con Waldemar Cerrón, el vocero de la bancada. Ahí puso en bandeja de plata la cabeza de Auner Vásquez, el poderoso asesor presidencial que promovía el distanciamiento con el ala dura de Perú Libre, como reportó Sudaca. Castillo -entonces con la soga al cuello por la vacancia- ofreció la cabeza de Vásquez a los cerronistas como una rama de olivo, de acuerdo a una fuente conocedora de estas tratativas. La renuncia de Auner Vásquez se hizo efectiva el 3 de diciembre pasado.

Además de la salida de Vásquez y la caída de Bruno Pacheco, ambos asesores vilipendiados por el lápiz, Castillo recibió en Palacio a Roger Nájar. El dirigente de Perú Libre visitó al presidente el 2 de diciembre, en plena crisis política. Nájar es uno de los pocos que tiene buena comunicación con Castillo y Cerrón. Y ha sido convocado por el jefe de Estado en otros momentos de tensión política. 

Luego de esos encuentros, y ya con la cancha despejada, Cerrón no vio inconveniente en entrar por primera vez a Palacio de Gobierno. Y lo hizo por la puerta principal. Castillo, bajo la premisa de que necesitaba los votos de los cerronistas para salvar el cuello, recibió a la delegación encabezada por el secretario general del partido.

“Hablamos de cumplir el programa que se planteó en campaña y que el gobierno haga un trabajo más directo de comunicación con la población”, dice el exprimer ministro Guido Bellido.

La versión de cambios en el Gabinete ha sido alimentada por el propio Castillo días después de aquella cita. Así lo dice a Sudaca el congresista de Somos Perú, José Jerí, quien se reunió con el profesor el 14 de diciembre en Palacio, junto con otros voceros de bancadas. “El presidente dijo que va a dar una sorpresa positiva a inicios de año. Vamos a esperar que esa sorpresa positiva incluya la recomposición del Gabinete, convocando a técnicos. Eso es lo que ha dado a entender”, señala Jerí.

Perú Libre anhela la salida de Mirtha Vásquez como cabeza de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y, desde el partido, lanzan los nombres de Waldemar Cerrón o Roger Nájar como posibles reemplazantes. Otras fuentes aseguran que la premier es blanco de ataques internos por parte de funcionarios afines a Perú Libre, pero se mantiene firme. 

La estrategia cerronista coincide con la intención de Palacio de llegar a consensos con otros partidos para hacer frente a la oposición vacadora. Se trata de Acción Popular, Alianza Para el Progreso y Somos Perú. 

El papel de César Acuña y la bancada de Alianza Para el Progreso es clave para Castillo. Y para concretar el acercamiento, Segundo Sánchez, dueño de la casa en el pasaje Sarratea, en Breña y cercano al presidente, es una figura relevante. En una entrevista con Latina, Sánchez dijo ser amigo del nuevo secretario general de Palacio, Carlos Jaico, militante de Alianza Para el Progreso. “Soy amigo de Carlos Jaico. Él es un provinciano, igual que yo. Él es de Chimbote, que también trabajó y estudió, al igual que yo. Entonces, yo me identifico muchísimo con él”, señaló.

Las buenas relaciones con Acción Popular también son consideradas importantes por Palacio y el bloque más duro del lápiz. Por esta razón la moción de censura presentada por Guillermo Bermejo contra la presidenta del Congreso, la acciopopulista María del Carmen Alva, no tuvo consenso. Al cierre de esta edición, Bermejo presentó su renuncia a la bancada.

Guillermo Bermejo
Congresista Guillermo Bermejo Rojas renunció a la bancada de Perú Libre tras no tener respaldo en la moción de censura que presentó contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva. Foto: Congreso.

BIBERTO, EL ASESOR

En el desenlace de esta historia resulta clave el nuevo asesor presidencial Biberto Castillo. Él es una ficha de Perú Libre, de acuerdo a fuentes palaciegas.

Biberto Castillo llegó en octubre a Palacio como consultor y es amigo de la infancia de Josué Gutiérrez, abogado de Vladimir Cerrón y asesor en la bancada oficialista. La relación la confirmó el propio Gutiérrez en el 2019. 

No tengo ninguna relación con el partido político Perú Libre. No soy ni he sido integrante ni dirigente del mismo. Conozco a alguno de sus congresistas y dirigentes, como consecuencia de mi labor profesional, quienes me merecen el más absoluto respeto”, responde Castillo a Sudaca . 

Biberto Castillo tiene experiencia de coordinación con congresistas. Trabajó como coordinador parlamentario representando al Ministerio de Economía entre el 2014 y el 2015, en el gobierno de Ollanta Humala. Él dice que su actual labor consiste en “brindar soporte en temas de índole legal, administrativo, coordinaciones multisectoriales, entre otros propios del Gabinete”. 

Castillo y Cerrón no han vuelto a conversar en instancias oficiales desde la cumbre en Palacio del 6 de diciembre. Todo indica, sin embargo, que hay reconciliación a la vista y que esta le abriría las puertas del Ejecutivo a nuevos partidos, en desmedro de la izquierda moderada.

*Fotoportada: Darlen Leonardo

 

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Desde la caída del muro de Berlín y desde el Congreso de Huampaní, si hay algo que ha caracterizado a la izquierda peruana, o mejor dicho a la izquierda limeña, es hacer política en torno a caudillos de cualquier tendencia política y no a instituciones perdurables en el tiempo. Allí tenemos el apoyo a diversos personajes polémicos como: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Susana Villarán, Pedro Pablo Kuczynski, Martin Vizcarra y, ahora, a Pedro Castillo y no a construir partido que sostenga un proyecto político. Algo que les ha costado, y les sigue costando.

En teoría política se afirma que el grado de institucionalidad de una organización pasa no negar la existencia de tendencias al interno. Si las tendencias se convierten en facciones pues el partido político se debilita, generándose una ruptura. ¿Cómo surge Nuevo Perú? Dicha organización surge después de la ruptura del Frente Amplio, mejor dicho, surge después de las disputas entorno a Verónika Mendoza y el padre Marco Arana, que pudieron canalizar sus diferencias pero no lo hicieron, entorno a su desempeño como bancada en el Congreso de la República el año 2016 (año en el que obtuvieron 20 congresistas). 

No los unía ideas, los unía cuotas de poder. Efectivamente, eso podemos ver también en su actual alianza con Pedro Castillo. Desde la asunción al gobierno, el entorno de Pedro Castillo no ha estado exento de denuncias públicas (léase denuncias por vínculos con Movadef, brazo político de Sendero luminoso; denuncias por vínculos con el narcotráfico y por tráfico de influencias, entre otros). A pesar de ello, los miembros de Nuevo Perú en el gabinete ministerial no han mostrado disidencia alguna; por el contrario, han mostrado un apoyo reiterado, haciéndonos notar públicamente que importa más el sueldo y el cargo que las ideas que persiguen. 

Así, Nuevo Perú y Verónika Mendoza se alejan de toda proyección que generaban hasta entonces: la de ser moderados, la de haber aprendido de sus errores estatistas y la de querer construir institucionalidad. Con el apoyo a Pedro Castillo, dada la situación en la que se encuentra producto de corruptelas a su alrededor, Nuevo Perú pierde la oportunidad de lograr una llegada a la presidencia por un buen y largo tiempo. 

La trágica historia de finales de siglo XX se vuelve a repetir, por no lograr aprender de ella y avanzar hacia una socialdemocracia como lo hicieron partidos que tuvieron su mismo origen, no han logrado y no logran proyectar una imagen de modernidad. 

 

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Supuestamente había en el Perú una izquierda que había evolucionado a favor de la defensa de la democracia, los derechos civiles y, en alguna medida, criterios económicos responsables, disidentes del statu quo liberal, pero enmarcados en una lógica racional de mercado.

Esta izquierda sufrió un severo traspiés moral cuando miró de soslayó y rehuyó definiciones acerca de las dictaduras de Cuba y Venezuela, y no supo marcar diferencias y, por tanto, despejar dudas respecto de que si accedía al poder no hubiera desplegado esquemas de gobierno igual de autoritarios y populistas.

Costó sangre, sudor y lágrimas que paulatinamente algunos políticos o intelectuales de izquierda aceptasen que ambos regímenes eran indigeribles, democráticamente hablando, y que merecían, por tanto, severa condena.

Pero puesta sobre el test de realidad que hoy significa el gobierno de Castillo, esa izquierda ya no ha cometido un mero traspiés sino un descalabro moral. Estamos ante un gobierno inepto, imbuido de lógicas políticas dictadas por el leninismo anacrónico de Vladimir Cerrón y el filosenderismo del ala castillista. No hay forma de que una izquierda moderada se pueda tragar semejante sapo si no es previa claudicación política, moral e ideológica.

Parece que el puro afán de poder es el que mantiene a los ministros de esa izquierda en sus respectivos cargos. Un gobierno mediocre, un Presidente patológicamente dubitativo y un régimen ideológicamente esquizoide es la receta segura al fracaso más estrepitoso.

¿Quiere incinerarse la izquierda “moderna” en ese incendio seguro? La campeona del yerro, Verónika Mendoza, ya jugó sus cartas a favor de
Vladimir Cerrón. Hace pocos años rompió un proyecto político porque estaba el exgobernador de Junín presente. Hoy, se olvidó de sus aprehensiones morales y no solo lo acompaña sino que lo apuntala.

¿Pero y el resto de la izquierda? ¿Va a seguir el juego frívolo o perverso de Mendoza o va a ser capaz de denunciar las prematuras tropelías que este gobierno está perpetrando? ¿Va a tolerar el radicalismo autoritario de Cerrón? ¿Va a mirar de soslayo la presencia evidente de Sendero Luminoso en el seno de Palacio? ¿Va a pasar por agua tibia la misoginia rampante de, nada menos, el Premier?

Si la izquierda moderna y moderada -que existe en la política, en la prensa y en la academia- guarda silencio “estratégico” frente a lo que ya claramente es una tragedia política, será cómplice y corresponsable -si acaso ya no lo es- de un régimen destinado al abismo más hondo.

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Gobierno peruano, Pedro Castillo, Perú, Verónika Mendoza, Vladimir Cerrón

Si bien hubo partidos que apoyaron las movilizaciones de noviembre, o políticos que participaron en ellas, estos no fueron los organizadores de las marchas. No existió nunca un estrado donde personajes políticos aparecieran a dar discursos, e incluso cuando Verónika Mendoza intentó participar de la marcha en la plaza de armas del Cusco, la población la obligó a retirarse, exigiendo que no tratara de capitalizar una protesta que no era política, sino ciudadana (pueden encontrar el video en YouTube).

¿Podría pasar algo similar ahora? Todo parece indicar que sí. Según la última encuesta del IEP, el 85% de peruanos está en desacuerdo con que el sentenciado por corrupción, Vladimir Cerrón, participe en el gobierno de Pedro Castillo. La designación del gabinete liderado por Guido Bellido ha generado rechazo tanto en los sectores de centro que apostaron por Castillo como el mal menor, como incluso en algunos sectores congruentes de la izquierda progresista.

¿Qué se necesita entonces para que las marchas en favor de la democracia sean, esta vez, también multitudinarias? En mi opinión, la clave está en despolitizarlas. Hoy probablemente tengamos a muchos ciudadanos de derecha conservadora, liberal, centro e incluso izquierda, que estarían dispuestos a marchar por un objetivo en común: la caída de este gabinete de izquierda conservadora, y más adelante, para hacerle frente a un atentado contra la democracia. Sin embargo, mientras estas marchas estén lideradas por políticos de un solo lado del espectro ideológico, no serán masivas. Los ciudadanos perciben que participar en estas implica dar su apoyo a algún partido político, o que atrás de las marchas hay personajes buscando capitalizarlas.

Quienes hoy organizan las marchas, parecen no darse cuenta de que, al insistir con la narrativa del fraude, incluir elementos racistas, clasistas, o atacar a otros sectores del espectro ideológico, podrían terminar teniendo un resultado contrario al deseado. Los ciudadanos podrían percibir que si bien lo que ocurre hoy en palacio es muy malo, la opción en calles es aún peor, y se vuelvan más resistentes a apoyar a algún tipo de oposición.

Todo parece apuntar a que se vienen tiempos difíciles para la democracia peruana. A todos los que creemos en ella, nos conviene tener un frente ciudadano de oposición sólido y transversal a las preferencias políticas. El único requisito debería ser querer defender la democracia.

Se buscan, urgentemente: líderes apolíticos que lideren un frente ciudadano para proteger la democracia.

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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Guido bellido, Pedro Castillo, Verónika Mendoza, Vladimir Cerrón

En los cuentos para niños cuando un gigante entra en estado de rabieta y golpea el piso con manos y pies éste retumba pudiendo causar muy graves daños a su alrededor. Se trata de un proceder irracional que no mide las consecuencias de que no se haga lo que su mera voluntad le mande. Hoy vemos que ese gigante que es la derecha bruta y achorada, al haber perdido las elecciones, ha entrado en un estado de pataleta que se está llevando consigo la poca institucionalidad que hemos podido construir en todos estos años de democracia.

Con una insensata y muy poca creíble campaña de fraude, el fujimorismo aupado en esa derecha obtusa, racista y corrupta, ha llegado al extremo de la sedición haciendo un llamado al golpe de estado con tal de no permitir que la voluntad de la mayoría se concrete y Pedro Castillo sea, por fin, proclamado como presidente la república.

Los mismos generales de ninguna batalla que sólo usaron su poder y su rango para ponerse de rodillas ante el criminal y traidor de Vladimiro Montesinos, hoy como ayer, vuelven a firmar un acta de sujeción al autoritarismo corrupto al que siempre sirvieron. No les interesa ni la democracia, ni protegerla, lo único de lo que son capaces es de seguir sirviendo de guachimanes con galones a los señores de siempre que se niegan a dejar el poder que durante doscientos años mantuvieron a sangre y bala.

Las cosas ahora han cambiado y no sólo tenemos instituciones sino una ciudadanía vigilante y poco dispuesta a dejar que el triunfo contra la corrupción le sea arrebatado. La pataleta de la señora Fujimori fue la principal causante de estos cinco años perdidos por la inestabilidad política a la que nos sometió, regresándonos al siglo XIX donde hemos contado cuatro presidentes en cinco años. Hoy amenaza con más de lo mismo. Saben bien ella y la derecha que representa que han sido legítimamente derrotadas en las urnas, pero seguirán haciendo lo que esté en sus manos para no aceptar los resultados.

La persona acusada de liderar una organización criminal no ha tenido escrúpulos en rodearse de sus co-investigados desobedeciendo las reglas de un tribunal timorato que ahora es incapaz de hacerlas cumplir. Lo cierto es que eso sólo muestra el desprecio atávico del fujimorismo por las instituciones, la ley y las buenas maneras. Han tenido que sacar de su sarcófago a personajes como Lourdes Flores para que haga lo que mejor sabe, defender lo indefendible, lo han hecho porque ningún jurista ni político que se respete se prestaría a un juego tan nefando como el propuesto por el fujimorismo de patear el tablero si no se hace lo que ellos quieren.

Lo cierto es que sólo cabe esperar que el Jurado Nacional de Elecciones sea capaz de hacer cumplir sus propias normas y resuelva de una manera justa y oportuna la maraña de leguleyadas planteadas para torcer la ley. Es su deber con la ciudadanía y la democracia no ceder al poder, el chantaje y hacer cumplir la voluntad de un pueblo que ya eligió su destino votando mayoritariamente por la opción popular que representa Pedro Castillo.

Ahora lo importante para el nuevo gobierno de Castillo es asegurar la estabilidad y gobernabilidad que necesitará para llevar a cabo las reformas que planteó en el Plan Bicentenario. Para ello, es necesario que se aleje de los enloquecidos furores de ese ideario, que es una loa a la desmesura hasta cierto punto entendible, de un pueblo históricamente excluido y empobrecido. Los votantes de Castillo en la segunda vuelta, aquellos que le dieron el triunfo, votaron por el Plan Bicentenario y para que la corrupción no se hiciera otra vez del poder. Para gobernar el Perú hace falta llegar a consensos mínimos que pasan por escuchar a todos. A partir del 28 de julio Castillo será el presidente de todos y tendrá que gobernar para todos, en especial para aquellos que no votaron por él y representan casi la mitad de los electores. No puede, por tanto, pretender gobernar de manera sectaria y de espaldas a la realidad.

En este contexto tan complejo le cabe un papel crucial y hasta histórico a Verónika Mendoza. Ella y el equipo de Nuevo Perú son los únicos que le pueden dar estabilidad al régimen que está por nacer. No se trata de copar ni de captar, se trata de tener sentido de la oportunidad y ser la garantía de un gobierno que de tranquilidad a tirios y troyanos. Este triunfo tiene un sentido histórico muy importante, significa la primera vez en nuestra historia republicana que la izquierda llega al poder por haber ganado unas elecciones. El principal objetivo de la derecha será el fracaso de este intento del pueblo por dirigir su propio destino. Es mucho lo que está en juego, por eso se necesita de la unión de todas las fuerzas progresistas. No es tiempo para cálculos personales y oportunistas. Por ello, desde las filas de Perú Libre deberían aceptar que para gobernar el Perú se necesita del concurso de sus aliados.

Por otro lado, Mendoza debe asumir el destino que la historia le ha deparado y ponerse al servicio de la patria. A los grandes políticos se los conoce no por los cargos que ocupan sino por aquellos a los que están dispuestos a renunciar cuando las circunstancias lo requieren. Lo hicieron Haya de la Torre y Barrantes en su momento.  Pedro Castillo tiene hoy la enorme responsabilidad de darle viabilidad a lo que será su gobierno, le toca ordenar la casa y definir claramente con quienes gobernará. El Perú no está para más esperas y titubeos cuando la muerte asecha nuestros hogares y cuando el fantasma del golpe de estado vuelve a rondarnos.

Que Castillo vaya organizando lo que será su gobierno mientras Fujimori siga con su pataleta. A él le toca conjurar a los fantasmas del golpe y del comunismo. Mientras los extremos se enfrentan a él le toca hacer lo que haría todo estadista, pensar y ver más allá de la coyuntura. En la gigantomaquia griega, los dioses necesitaron de un simple mortal para vencer a los gigantes. Hoy los peruanos necesitamos que el sencillo profesor rural empiece a trabajar para levantar juntos al país de los escombros en los que se encuentra.

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Fraude electoral, Keiko Fujimori, Verónika Mendoza

“Ya deben haber volado”, le dice un cambista de Jirón Ocoña a otro mientras se ríen. “Nosotros le decimos así. Cuando las personas compran dólares [a un valor] alto, y al día siguiente amanece bajo, ya volaron”, explica uno de ellos. Ocoña es uno de los jirones que desembocan en la Plaza San Martín y también el punto de referencia del dólar paralelo en Lima, aquel que no se transa a través de entidades financieras.

 

Ambos cambistas coinciden en que han sido las encuestas las que han marcado la pauta. Según su lectura, los días en que el dólar trepó hasta casi los S/ 3.80 coincidieron con que Verónika Mendoza disputaba el segundo puesto en las encuestas. Es miércoles 7 de abril y hoy perciben un panorama muy distinto. “Los tres últimos días la gente ha venido como loca a vender [deshacerse] sus dólares. Hay mucho psicosocial”, sostiene el mayor de ambos, que suma 30 años como cambista en Ocoña. Víctor, su colega, cuenta que empezó el mismo oficio a los 16 años y que ya lleva 15 en el tradicional jirón del centro histórico de Lima.

Cambistas
Cambistas y casas de cambios en Jirón Ocoña, 5.30 de la tarde del miércoles 7 de abril. Foto: Luisa García.

«Hoy el dólar está afectado por las elecciones. No importa mucho qué es lo que pase fuera”, sostiene Carlos Rojas, especialista en mercados de capitales y gerente general de la administradora de fondos de inversión Capia SAFI. “En el muy corto plazo lo clave es qué tanto miedo tiene la gente. (…) ¿Miedo a qué? A la incertidumbre. No sé qué va a pasar, entonces me agarro a la moneda fuerte que es el dólar. Si tienes mucho miedo, vas a salir a comprar dólares», afirma en conversación con Sudaca.

«Si es que el lunes sale Pedro Castillo y Verónika Mendoza, el tipo de cambio se va a 3.75, porque [los electores] piensan: un candidato de izquierda le va a hacer daño a la economía, mejor compro mis dólares antes de que esto se vuelva «Venezuela» como dicen, el extremo. Es muy emocional. Y si salen, por ejemplo, Hernando de Soto y George Forsyth, dos candidatos que son de centro derecha, (…) que la gente siente que van a mantener las cosas, el tipo de cambio se va de 3.63 a 3.55. Entonces depende de tu visión», agrega.

El dólar es la variable financiera que más rápido se mueve, afectado por eventos económicos y políticos. Al arranque de 2020 el tipo de cambio interbancario que publica el Banco Central de Reserva estaba en 3.300, sin embargo, aun tomando en cuenta algunos descensos, desde entonces no ha regresado a ese nivel.

Las últimas dos semanas el tipo de cambio subió hasta los 3.77 soles por dólar, pero le siguió una baja que lo hizo llegar hasta los 3.60. Al menos en los últimos 15 años el precio del dólar no había alcanzado un punto más alto que los 3.77 del 30 de marzo, de acuerdo a data del BCR.

Evolución

La semana pasada, en los días de mayor alza del dólar, más compradores aparecieron y por montos relevantes: 30 mil, 40 mil o 50 mil dólares, coinciden tres cambistas de Ocoña. Quizás se trataba de gente que quería tener una inversión o que necesitaba comprar mercancía o insumos en dólares. “¿Qué pensarían? ¿Quizá que luego subiría más?”, se pregunta Víctor, el único cambista que se atreve a brindar su nombre, pues la falta de seguridad (robos e incluso asesinatos años atrás) en esa cuadra los ha hecho ser reservados y desconfiados.

—Ocoña es como el centro de todo el sistema cambiario en Lima. Acá vienen los cambistas de otros distritos a ‘stockearse’. Pero nosotros no sabemos qué puede pasar [con el tipo de cambio] — dice Víctor.

Diferentes actores económicos consultados por Sudaca, hablan de un fenómeno electoral sumado a la crisis económica generada por la pandemia como dos factores determinantes. Los cambistas de Ocoña repiten algo que viven a diario: el precio del dólar se define por la oferta y la demanda. Una regla que vale para el popular jirón como para los mercados de capitales. Mientras menos dólares haya en el mercado, el precio de este se encarece. Siguiendo la lógica de Rojas, sería el efecto del miedo y la elección de comprar, en la que la subjetividad juega un rol evidente.

Entre 2018 y 2019, Isabel Gonzales se endeudó en dólares para poder costear sus estudios de postgrado en el extranjero. Comenzó a pagar de regreso el préstamo en el mes de noviembre previo a la pandemia, con cuotas de entre $1,000 y $2,000 mensuales. Hoy solo le falta amortizar dos cuotas de $1,500, pero siente que la pandemia ha marcado el peor escenario para su deuda y que el vaivén de las últimas semanas solo lo ha empeorado.

Evolución

Con el avance de 2020, encontrar en Santiago de Surco, el distrito en el que vive, una casa de cambio con stock de dólares se fue haciendo cada mes más difícil. Aprendió, entonces, a coordinar con anticipación con un cambista de su zona para no pasar apuros. Gana un sueldo en soles y con ello ha sufrido cada alza del dólar en los últimos meses, así como las crisis políticas locales. Aunque debe cancelar su próxima cuota a fin de mes, ha decidido arriesgarse hoy y comprar los 1.500 dólares antes de que los resultados de las elecciones puedan quizás encarecer su compra.

Como ella, hay otros que sufren los efectos del alza del dólar: los consumidores finales de productos importados. Por ejemplo, si necesitas instalar o reparar el motor de una cochera levadiza, te requerirán el pago en dólares. Un motor de ese tipo llega vía importación de una empresa mayorista. Zengo SAC es una de ellas. Su gerente general Felipe Muñoz explica a Sudaca que su empresa no se ha visto perjudicada por el vaivén del dólar gracias a que los talleres que les compran los motores también les pagan en dólares, y estos a su vez también cobran a los usuarios finales en dólares.

Pero una de sus potenciales clientes, Maritza Martínez, ha decidido esperar a que pase la primera vuelta para ir a comprar los 350 dólares que le piden por el motor y la instalación que necesita para reparar su cochera.

«Si el Perú no hubiera tenido todo este ruido político, el tipo de cambio hoy estaría ahora en 3.30 o 3.20», sostiene Carlos Rojas. Se refiere principalmente al proceso de vacancia de noviembre último. Para el gerente general de Capia SAFI, a diferencia de la vacancia de Pedro Pablo Kuczynski y el cierre del Congreso en 2019, la salida de Martín Vizcarra era algo que se tornaba menos comprensible en un contexto de pandemia ante los ojos de los inversionistas. Fue «catalizador en nuestro cambio de tendencia», sostiene en alusión a un alza del dólar aun más marcada.

Una tendencia que ha tenido a sus principales perjudicados entre aquellos con deudas en dólares y los consumidores finales de productos importados, así como aquellos microempresarios que importan insumos para sus negocios.

Los grandes importadores suelen negociar y fijar el tipo cambiario en los contratos mismos, por lo que estos vaivenes no les perjudicarían sustancialmente al comprar insumos de afuera. Así lo explica Rafael Zanich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, gremio de importadores, exportadores y empresas vinculadas a la cadena económica del comercio exterior. Sin embargo, el caso de los microempresarios sería diferente.

«Si tienes un pequeño negocio, vendes productos que traes de afuera y los ofreces aquí en soles, sí te vas a ver afectado. Vas a cobrar lo mismo por algo que te costó más caro», expone Zacnich, que a su vez resalta el rol del BCR para suavizar los cambios bruscos en el precio del dólar con medidas estratégicas.

Evolución

Lo cierto es que el dólar paralelo apenas ha revertido un poco su caída de esta semana. «La semana previa a elecciones siempre hay mucho movimiento, el tipo de cambio se eleva por la incertidumbre», apunta el especialista de Comex, quien se enfoca entonces en analizar la bajada.

«Por el efecto externo, el tipo de cambio tendería [ahora] al alza en base a una mayor fortaleza de Estados Unidos que ya se está produciendo, pero no ha sido así», reflexiona Zacnich. «La caída tan marcada que ha sufrido el dólar esta semana está asociada al escenario político», agrega y sostiene que la razón sería el que Verónika Mendoza se haya alejado aparentemente de los primeros lugares.

«Eso es lo bonito y riesgoso de la economía: tomar decisiones sobre algo que aún no ha pasado», concluye. En palabras de Víctor, cambista en Ocoña: “Sea que suba o baje [el precio del dólar], la gente siempre se alborota”.

La fotocomposición y los gráficos de esta nota fueron elaborados por Leyla López.

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