Perfil

Para muchos emprendedores, la pandemia representó una oportunidad para potenciar al máximo sus negocios, consolidando la vía digital. Según un estudio del Observatorio Ecommerce Perú de la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE), el comercio electrónico creció 50% durante el 2020, en plena pandemia, moviendo US $6.000 millones.

Detrás de estas cifras están miles de peruanos que decidieron seguir adelante con el sueño de ver sus negocios crecer. Un claro caso de ello es el de Geraldine García y su socio, Fernando Flores, quienes hace cuatro años iniciaron un próspero camino con Mueblez Vintaje. Se trata de un negocio dedicado al diseño personalizado de muebles para el hogar, y que a la fecha ha conseguido más de 20 mil seguidores en Facebook, plataforma por la que captan la atención de internautas con sus diseños.

Como muchos emprendimientos, Mueblez Vintaje nació a partir de identificar una clara oportunidad de negocio. “Todo empezó cuando me mudé a mi departamento y tenía que amueblarlo. Me había enamorado de unos sofás y consultando con proveedores me di cuenta que era mucho más rentable trabajarlos con fabricantes directos. Ahí vi una oportunidad de negocio”, cuenta Geraldine.

Muebles vintage 2       Muebles vintage

Expertos en decoración

Inicialmente eran tres los modelos insignia de la marca, pero vieron que hacer trabajos a pedido y personalizados les daba una satisfacción mayor a sus clientes. “Vimos la oportunidad de personalizar los muebles porque no queríamos ser una empresa convencional. Conseguimos que los clientes puedan elegir la tela, el tamaño, el color de la madera, ya sea una butaca, el sofá del comedor, la mesa de noche. Nosotros fuimos uno de los pioneros en ofrecer la visita de diseñador a casa, para hacer una simulación del mueble en el tamaño que el cliente desea”, asegura Geraldine, que se encarga del área comercial de Mueblez Vintaje.

Como todo emprendedor en sus inicios, es necesario ser multitarea hasta conseguir al equipo adecuado. Geraldine cuenta cómo ella y Fernando tuvieron que encargarse de cada uno de los pasos en el negocio: compra de insumos, negociación con proveedores y clientes, inventario, diseño de muebles, publicidad, venta y posventa. “Siempre nos acordamos, porque fue una época muy bonita: Fernando me buscaba los fines de semana y caminábamos viendo proveedores. Hoy estamos conversando con diversas marcas y tiendas por departamento, a las que también vamos a ingresar”, anuncia la emprendedora.

Geraldine pasó de saber lo que cualquier persona que compra un mueble conoce, a ofrecer un catálogo de más de cuatrocientas telas para que sus clientes escojan la que desean, según la propia iluminación de su casa, y los colores de su hogar. “Nosotros construimos el mueble en función de lo que el cliente busca. Felizmente tenemos a todos nuestros clientes contentos. Podemos decir con orgullo que es porque nos preocupamos mucho en el tema de postventa que es también un espacio muy importante. Cuando los clientes tienen dudas, nosotros también estamos. Respondemos inmediatamente al cliente y estamos muy pendientes de todo”, indica.

Para ella, la parte más compleja de lanzarse a emprender es encontrar al equipo humano que el negocio realmente necesita y merece. “Puedes contratar a alguien, pero finalmente en la cancha ves si es una persona responsable y comprometida. Lo más difícil es poder encontrar a personas comprometidas con su trabajo y no que tan solo busquen tener un sueldo fijo. Afortunadamente contamos con un equipo que ha demostrado ser totalmente responsable”, cuenta agradecida.

Ahora, y tras haber ganado más clientes durante la pandemia, debido al impulso del ecommerce, Mueblez Vintaje está próximo a lanzar su tienda digital, que facilitará el proceso de diseño y compra directa. Igualmente han reactivado las visitas a las casas de sus clientes para darles asesoría. Esta consiste en ver las medidas del departamento para que el mueble a fabricar sea del tamaño ideal al hogar, además que los colores del departamento combinen con el de los muebles para conseguir una armonía total. Esto se hace cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad para garantizar la mejor experiencia, afirma Geraldine.

“Buscamos exportar, como cualquier otra empresa que tiene ambición por seguir expandiéndose. Estamos trabajando y conversando con diversas empresas y personas dedicadas a este negocio en otros países, como Bolivia y Chile. Hoy el campo digital nos permite hacer cada vez más cosas. Así vamos creciendo. Roma no se hizo en un día. Un negocio tampoco”, finaliza.

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Puedes seguir a Mueblez Vintaje en su cuenta de Facebook e Instagram o contactarlos a su WhatsApp.

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Fernando Flores, Geraldine García, Muebles Vintage

Paso a paso y con espíritu didáctico, Daniel Bonifaz, cofundador y CEO de Kambista, lleva algunos meses contando algunos datos de su experiencia empresarial a sus seguidores en Youtube y en Instagram, con el objetivo de que más personas puedan sacar adelante sus emprendimientos. Siendo comunicador, en el 2016, se lanzó -junto a dos amigos- a crear Kambista, la plataforma que se convertiría en la primera casa de cambio digital del país.

En entrevista con Sudaca.pe, recuerda que todo empezó cuando su amigo, Paulo Valdiviezo, volvió de Australia con la necesidad de cambiar dólares y no encontraba una alternativa satisfactoria, en términos económicos y de seguridad. “La banca cobraba carísimo por mucho tiempo, había un mercado muy informal en el país, una industria dolarizada y en esos fallos es donde empiezan a aparecer las oportunidades. Creo que todo emprendedor tiene que estar atento a esas quejas, esos problemas de la gente”, explica.

Ahora que han realizado más de 800 mil transacciones y que la pandemia les ha permitido más que duplicar el ticket promedio por operación, asegura que las crisis son los mejores momentos para emprender. “Son las mejores oportunidades porque cuando se mueven las cosas es cuando empiezan a aparecer huecos a nivel de negocios”, señala.

Las lecciones de los fracasos

En el camino de obtener estos logros también se presentaron algunos tropiezos. Uno de los más importantes ocurrió en el 2019, cuando anunciaron su ingreso a Argentina. “Cambiaron la regulación y pusieron topes a los cambios y tuvimos que cerrar Argentina, pero fue un proceso de aprendizaje que valoro bastante. Nos ayudó a enfocarnos, a ver cómo es abrir en un nuevo país, ver el tema societario. No importa si fracasas, sino que encuentres aprendizajes de ahí y los apliques”, comenta.

Por ello, considera que, parte de lo que aprendió, vino también por estos golpes. “El ecosistema no estaba tan desarrollado cuando empezamos. Las ‘startups’ que existían eran Culqui, Joinnus, Fandango, muy pocas empresas fintech (financieras tecnológicas)”, precisa. Era tan poco común este tipo de emprendimientos que la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) tuvo que incluir la figura de las casas de cambio digitales en su regulación y a partir de allí, se han creado muchas otras plataformas en el mismo rubro.

“Nos gusta no solamente haber sido los primeros, sino también haber puesto los estándares en materia de seguridad. Por ejemplo, hoy en día tenemos la validación biométrica. El hecho es no solamente crear la plataforma primero, sino marcar la ruta. Eso es lo más interesante y al mismo tiempo, lo más riesgoso”, refiere.

La incertidumbre como compañía constante

Al margen de los riesgos que supone la pandemia, Bonifaz reconoce que hay una sensación de mayor inestabilidad que podría jugar en contra de cualquier persona que quiera lanzarse a abrir un negocio. Sin embargo, agrega que todo el tiempo el camino de un emprendedor está plagado de riesgos.

“Es una situación difícil. Creo que la incertidumbre es algo que nos acompaña a todos los emprendedores cuando hacemos un negocio y ahora ha crecido, pero creo que las crisis son los mejores momentos para emprender. (…) No sé si recomendaría emprender porque cada caso es particular y depende de la perspectiva de riesgo que tenga esa persona, pero en general, lo que veo es que siempre de las crisis salen los mejores emprendimientos”, indica.

En el caso de Kambista, también están evaluando formas de seguir emprendiendo e innovando, a pesar del escenario de incertidumbre. En ese sentido, el siguiente objetivo al que apuntan es la industria de las remesas.

“No es fácil, lo cual me gusta más porque hay más barreras de entrada, pero tenemos una base de usuarios que nos pide hacer remesas, nos pide envíos al extranjero y nuestro plan es digitalizar ese servicio y hacerlo igual que Kambista, a precios justos, con rapidez y seguridad. Entonces, ya estamos explorándolo, estamos en ese proceso y aún no puedo revelar mucha información. Espero que las novedades les lleguen pronto, pero sí es una industria a la que queremos entrar definitivamente y ahí nos vamos a expandir”, añade.

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Daniel Bonifaz, Kambista, remesas

Lisette Crespo es fotoperiodista y ha sido editora de fotografía en prestigiosas revistas del Perú. Tenía una vida tranquila y un trabajo estable. Eso que llamamos una vida profesional lograda. Pero un día lo dejó todo: cambió el bullicio de la ciudad, el estrés de Lima y las correrías agobiantes de las redacciones periodísticas para mudarse a un rincón perdido de la selva peruana, en la región Junín. En este espacio verde y espeso de nubes pomposas viene levantando su casa-taller. Un lugar desde donde impulsa el emprendimiento de su vida: Machina.

“Machina es un taller de diseño y fabricación de artesanía contemporánea con productos fabricados en madera certificada o reciclada”, cuenta Lisette a través del Zoom. Detrás de ella se observan algunos de sus trabajos: candelabros, portarretratos, revisteros, pero también nos precisa que fabrica repisas, sillas, mesas, todo tipo de muebles que construye como piezas únicas. “Mi objetivo es hacer piezas hermosas y duraderas que le den soporte y realce a cada aspecto de la vida cotidiana que resalten en los espacios que ocupamos diariamente”.

Machina fue fundado en Lima en el 2016. En su momento era un trabajo paralelo mientras Lisette editaba las imágenes de reconocidas revistas, entre ellas una dedicada a la arquitectura, decoración y el diseño de interiores.

“Trabajé más de 10 años para medios impresos y la mayor parte de ellos para una revista de decoración. Me había empapado demasiado de las tendencias de diseño mundial. Todos los días consumía diseño, mañana, tarde y noche”, cuenta la comunicadora convertida en artesana de la madera.

“Saliendo del colegio había estudiado en la Escuela de Bellas Artes. Aprendí las técnicas de las artes plásticas y la fotografía. Luego estudié ciencias de la comunicación y me gradué en producción audiovisual. Aunque me alejé de las artes plásticas, por un tiempo, el trabajo artístico con las manos nunca dejó de reclamarme”, afirma.

   

La vida en la montaña

Sin querer todo se iba alineando para su futura vida en la selva peruana. A la par de su trabajo periodístico, compró un par de máquinas que instaló en un cuarto de su casa, el instinto la hizo dibujar sus primeros diseños y de pronto su hogar se llenó de aserrín: ya estaba cortando, lijando y taladrando la madera. Todo lo hacía después de su trabajo como fotógrafa.

“Poco a poco fui implementando más el taller y aprendiendo la técnica con bastante facilidad. Era bastante cansado pues era como tener dos trabajos y la carpintería es físicamente demandante”, recuerda.

Por su trabajo como comunicadora, pronto Lisette, entendió que si quería dedicarse a esto debía trabajar su marca, la visión y el propósito de su negocio. “Fue en ese momento que me di cuenta que estaba en un camino sin retorno”. Vivir en la selva ya no era una idea fantasiosa. Comenzaba a palparse como una realidad. Pronto llegó la pandemia, el encierro, hubo quienes fueron en la búsqueda de espacios abiertos para vivir huyendo de una cuarentena que nos destruía. En ese contexto ¿Por qué no mudar su vida a un espacio donde pueda estar en contacto con la madera, la materia prima de su negocio? Total, Machina ya era una realidad, los productos se ofertaban por internet, se vendía bien, había que entender aún más el origen del producto: la madera, in situ. Entonces tomó la oportunidad y se marchó. Machina tenía nuevo hogar: un lugar perdido en la selva de la región Junín.

“Hace poco mudé el taller a una montaña en la selva. Esta fue una idea que concebí hace algunos años atrás”, cuenta. “Cuando aún trabajaba como editora y empezaba a preguntarme qué era lo más importante para mí. La respuesta fue aprender de lo más básico y esencial acerca de la vida”, explica. “En medio de este contexto en el que vivimos, tan bullicioso y cargado de mensajes desalentadores y superficiales, de distracciones y paliativos, esta fue mi manera de buscar el silencio necesario para que la vida se manifieste tal cual es, sin maquillaje”, insiste Crespo. “Por eso quise acercarme a la naturaleza, para absorber de ella lo que deseo plasmar en mis creaciones. Salir de Lima fue el primer paso y había que llevar el taller”.

Para Crespo Machina es un reencuentro con el trabajo hecho a mano. Hace el diseño de los productos, el packing, los fabrica, los fotografía y comunica su valor a través de las redes sociales. “Al principio, pensaba que al trabajar la madera la estaba transformando, pero ahora me doy cuenta de lo mucho que ella me ha transformado a mí”, reflexiona sobre sus piezas fabricadas de madera y de  manera artesanal. Entonces ahí aparecen los libreros, collares, tarimas modulares, y demás muebles.

“Uno de nuestros objetivos es alejarnos de la cultura de lo descartable y contribuir a cambiar esa predisposición del consumidor actual. Esa de comprar cosas económicas, pero débiles que pronto se deterioran y deben cambiarse produciendo más basura y un mayor desperdicio de recursos”. Su idea, nos cuenta, es tener productos duraderos, como los muebles de los abuelos.

Antes de terminar la entrevista le preguntamos a Lisette Crespo qué recomendarles a los emprendedores que buscan entrar en esta piscina sin agua que es iniciar un negocio en el Perú. Y su respuesta fue sencilla: animarse, lanzarse y encontrar en lo que hacen la pasión necesaria para hacer su negocio sostenible. Sin importar el dónde estés, ya sea en la bulliciosa ciudad o en el silencio de la selva. Aquel lugar que inspira a Crespo, para crear, para seguir adelante… para tener madera para emprender.

Dato:

Puede contactar a Machina a través de su Instagram y Facebook. También revisar su catálogo.

 

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Lisette Crespo, Machina, Madera

Era la etapa más dura de la pandemia en el año 2020. El Covid nos tenía en confinamiento y los negocios estaban cerrados. Las calles vacías eran una triste señal de un virus que nos atacaba. La incertidumbre era reinante y los emprendedores buscaban la forma de adaptarse a aquello que se bautizó como la “nueva normalidad”: una vida con mascarillas, caretas faciales y esquivar -como dardos- a la muerte. Había que luchar, reinventarse. Rediseñar una nueva forma de vender.

En ese contexto muchos emprendedores miraron la digitalización como una oportunidad para surgir. Fue entonces cuando Andrea Li, una joven administradora de empresas de 27 años y con experiencia en temas de retail, tuvo una idea: Hacer una plataforma que ayudara a los emprendedores a digitalizar sus negocios, creando sus propias páginas web para que exhiban sus productos. Así nació TiendaDa.

“Al inicio de la pandemia hice un emprendimiento (un negocio de comida). Comencé a vender por redes sociales y es ahí donde me doy cuenta que había otros emprendedores que se les dificultaba mostrar su catálogo virtual, sacar promociones y mostrar sus productos. Entonces me junté con mi socio (el ingeniero de sistemas Gi Wah Dávalos) y creamos TiendaDa para ayudar a digitalizar los negocios”.

Crear una tienda virtual

La idea es la siguiente. Un emprendedor ingresa a esta plataforma y crea de manera sencilla su propia página web (Puedes ver aquí -EN VIDEO- los pasos a seguir). Ahí pueden colocar las fotografías de sus productos, descripciones y contactar con clientes de todas las regiones. Es decir: crear su propia tienda virtual en unos cuantos pasos.

“Nosotros tenemos dos versiones. Una gratuita que te permite cargar productos ilimitados, descripciones y fotos. Con esta versión queremos llegar a todos los emprendedores del país”, afirma Li, quien estudió administración de empresas en la Universidad de Lima y en la Universidad de Queensland en Australia.

Pero también, precisa, hay una versión Pro, por un pago que va desde los 30 soles. Esta permite cargar precios al por mayor, las variantes de los productos (tallas, sabores, colores, etc) y gestionar su stock.

Li asegura que todos los negocios deberían tener acceso a una plataforma de venta digital y -enfatiza- que esto ayuda a organizarse mejor en cuestión de data, como ver la lista de clientes que te han comprado y hacerles ofertas especiales.

Para crear una tienda digital en tiendaDa, cuenta Andrea Li, solo se requieren tres pasos: 1) ingresar a TiendaDa.com. 2) Darle clic al botón “Crea tu tienda virtual gratis”. Solo se requiere un correo, una contraseña y un número de WhatsApp. 3) Luego de cargar toda la data del negocio (descripción del emprendimiento, productos, fotos), se creará un dominio, cuando los clientes ingresen a este, podrán ver los productos de tu nueva tienda digital.

Expansión regional

En esta plataforma, 4000 emprendimientos han creado su tienda virtual que ya superan los 100 mil soles en ventas. Los negocios que se ofertan a través de TiendaDa son de diversas categorías: ropa, bisutería, joyería, tiendas de postres, etc.

“El perfil de quienes se están sumando son: emprendedoras, con trabajo fijo pero que su sueldo ha sido reducido. Tienen entre 24 y 35 años con grado universitario. Quieren tener flexibilidad de tiempo, porque están pensando en formar una familia. También está el emprendedor entre los 30 y 40 años, cuyo emprendimiento es su trabajo a tiempo completo, que trabaja desde su casa y también necesita flexibilidad de tiempo”, asegura Li.

Pero ¿cómo se sostiene TiendaDa? Están preparando una ronda de inversiones para levantar capital para seguir potenciando su producto.

En esa línea, TiendaDa piensa en la internacionalización. Lanzarán su plataforma en Colombia, México y Chile para el 2022. “Queremos ser una solución regional”, asegura esta joven emprendedora que tuvo que vencer los temores naturales de emprender en nuestro país.

“Tuve que sentirme segura de poder lograrlo. Muchas personas tienen miedo al fracaso, al futuro. Les resulta difícil lanzarse a la piscina. Son miedos naturales. Pero hay que salir de la zona de confort. Es difícil, pero se debe entender que de toda crisis nace una oportunidad. Hay que adaptarse. La pandemia ha acelerado la digitalización y eso hay que hacerlo”, señala. Y antes de terminar recomienda.

“Lánzate de frente, no la pienses mucho. Si te equivocas, aprende y vuelve a lanzarte. Hay un dicho que dice: ‘Equivócate rápido, equivócate ya. Porque sino te equivocas no has aprendido’. Escuchen a sus clientes y enamórense de su problema y no de su solución: queremos solucionar el problema de la digitalización que todos sepan vender digitalmente. Este es el momento”, sentencia.

Dato:

El equipo de TiendaDa está conformado por Giwah Dávalos, Natalie Luy, Daniel Bonifaz, Gerson Carranza, Guido He y Sebastián Sánchez.

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Andrea Li, Digitalización, Emprendimientos, Negocios, TiendaDa

Sus manos y jeans tienen manchas de colores por dedicarse a su arte sin descanso. Su corazón está coloreado con humildad y sueños de seguir creando. A sus 39 años, Gerardo Aguirre es uno de los artistas residentes y más característicos de Monumental Callao, el espacio cultural que reúne todo tipo de expresiones artísticas en el distrito chalaco.

También conocido como Sesión DMJC, Aguirre es el maestro grafitero por excelencia de Monumental Callao. Desde 2016 trabaja enseñando las técnicas básicas del graffiti mediante trazos en los muros, sobre todo a niños y adolescentes, pero recibe a toda clase de alumnos. “El éxito de enseñar es saber transmitir y que se lleven la experiencia más bonita del mundo. Hay gente que ha regresado hasta cuatro veces y me han recomendado mucho. Me llamaban diciendo ‘tal persona me pasó tu teléfono’ y así se ha ido moviendo como una cadena”, cuenta el artista urbano que ha recibido interesados por este arte desde Hong Kong, Francia, y Nueva Zelanda.

De la ilegalidad a las galerías

Su relación con el graffiti empezó en 1998, cuando estaba por culminar la secundaria. En ese momento era muy difícil conseguir permisos para pintar paredes, o incluso conseguir, como ahora, que los propietarios de las viviendas ofrezcan sus paredes para el arte urbano. “Antiguamente era más de figurar tu nombre o tu seudónimo. Ibas a las diez de la noche y pintabas muy rápido tu seudónimo en una pared. Era una cosa más ilegal. Yo comencé haciendo los bocetos en mis cuadernos, luego pasé a la spray y luego practiqué en la cochera de mi tía, porque me la ofreció”, cuenta Aguirre.

“Cuando yo comencé a pintar en la cochera, no dije ‘voy a vivir de esto’, pero era algo que me apasionaba, algo que yo sentía que podía seguir haciendo más adelante, pero nunca me imaginé que hoy en día yo iba a vivir de esto”, reflexiona el artista, que cree fielmente que así como algunos pueden vivir del deporte, los artistas también pueden vivir de su trabajo.

Muchas de las coloridas pinturas de la Línea 1 del Metro de Lima son de su autoría. “Trabajé con dos chicos que admiro mucho y que pertenecen a mi grupo. Entes y Pésimo. Ellos me jalaron a su empresa de arte y comenzamos trabajando con la Línea 1, para muralizar varios barrios en Villa María del Triunfo y San Juan de Miraflores. Como parte de ese equipo, los ayudaba en todo, haciendo murales para los barrios, arreglando los puentes que cruzan las líneas de tren. Luego conocimos este maravilloso lugar que se llama Monumental Callao. Yo llegué gracias a ellos”, cuenta Sesión DMJC con mucho agradecimiento.

Al llegar a Monumental Callao, y tras participar de un festival y tour de graffiti en dicho espacio cultural, en 2015 apareció una gran oportunidad para el artista. “Fue una experiencia muy bonita. Me dijeron ‘¿qué te parece si vives y trabajas acá?’ y yo dije bueno, probemos”, recuerda. Aguirre solía vivir en Salamanca y al mudarse, rápidamente su corazón se hizo chalaco. “No es necesario haber nacido acá, solo tener el corazón de ayudar, el corazón de salir adelante y el corazón de que las cosas mejoren para todos. Así como tú sales adelante, hacer que todos puedan salir adelante con mucho trabajo”, comenta.

Desde abril de este año cuenta con su propia galería en el místico espacio artístico chalaco. Tras sobrevivir a la pandemia, apoyándose en otros compañeros artistas, y en su capacidad de crear para luego vender su arte, le solicitó a la directora de Monumental Callao un espacio propio: una galería. “Yo la admiro mucho. Le pedí un espacio porque lo necesitaba. Me dijo ‘yo te lo doy si tú me prometes que lo vas a cuidar, lo vas a abrir todos los días y te vas a sacar la michi por el espacio’. Yo le dije ‘no sólo te lo voy a prometer, te lo voy a demostrar’. Apenas me dio las llaves, lo primero que hice fue agradecer. Fue levantar todo desde cero y ahora es mi responsabilidad”, recuerda.E

Emprender con el arte

Para Aguirre, la parte más complicada de emprender, fue tener que empezar todo solo. “Si tú comienzas solo y todavía estás en el inicio, no tienes cómo pagar a personal. Tienes que hacerlo todo entonces. Yo tenía que ir a comprar, mover, arreglar, pintar, atender, dejar de atender y seguir pintando. Era una cosa loca. Hoy en día, gracias a Dios, cuento con la ayuda que necesito”, cuenta.

Reconoce también que en la travesía de ser independiente, está el tratar de encontrar momentos para descansar. “Nosotros los independientes nunca descansamos. Yo trabajo de lunes a domingo, llega la otra semana y nuevamente comienza la semana de lunes a domingo”, reconoce. Ahora, su día a día es abrir la galería y empezar con los pedidos de la semana. Luego de dos horas, trabaja en proyectos de la galería y en obras grandes. Con el pasar de las horas, van llegando visitantes curiosos a su galería para comprar sus coloridas piezas o hacer alguna solicitud personalizada.

“Hoy en día vivo del arte y feliz, feliz de que a mis 39 años he logrado tener mi propia galería, haber pintado murales. No hay nada más gratificante que tu madre pueda sonreír y decirte: así se hace”, cuenta Aguirre.

Dato:

Pueden seguir a Gerardo Aguirre en su cuenta de Instagram, o agendar clases de graffiti al 981 379 183.

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Gerardo Aguirre, Grafiti, Monumental Callao

Quienes han podido ver alguno de sus videos en Youtube, han escuchado su podcast “Invertir Joven” o han leído su libro “Código Dinero”, saben que Cristian Arens empezó a emprender desde muy joven, pero fue a los 19 años que su vida dio un giro, metiéndose a profundidad en las inversiones. Según explica, ese cambio de paradigma fue detonado por un encuentro con el multimillonario Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del mundo.

“Vi que existían dos habilidades: la habilidad de generar dinero e ingresos, sea a través de un negocio o un trabajo, y la segunda habilidad era hacer que tu dinero trabaje por ti. De esta manera, tu tiempo no va directamente relacionado a tus ganancias. Si es que no aprendía esta habilidad, siempre iba a tener que trabajar por dinero, no importa cuánto ganase. En cambio, si aprendía a hacer que mi dinero trabaje por mí, podía tener más tiempo y energía para hacer las cosas que realmente me gustan y apasionan”, señala.

Invertir en uno mismo

Las ganas de hacer negocios siempre fueron parte de su vida. En un capítulo de su podcast recordó que cuando era niño se le ocurrió comprar varios recuerdos durante un viaje escolar y los vendió todos en el bus de vuelta a Lima, recuperando su inversión. Después del encuentro con Buffett, a esa voluntad de emprender se le sumó el interés por rentabilizar sus ganancias y ser libre financieramente.

Mientras se ocupaba de sus emprendimientos y terminaba la universidad, se le ocurrió compartir todo lo que había aprendido con otras personas. Al inicio, lo hizo a través de sus videos de Youtube y después, se animó a lanzar “Código Dinero: 4 pasos para hacer que tu dinero trabaje por ti”, libro que se convirtió dos veces en un best-seller de Amazon, primero a mediados de 2020 y la segunda vez a inicios de este año.

“Desde chico pensaba en escribir un libro y como hace cinco años me puse más serio con esto. Lo postergué y al final, en el 2019, comencé a escribirlo y a inicios de 2020 pude publicar la primera versión”, comenta.

Ahora que lleva unos meses estudiando una maestría en España está trabajando en una segunda versión que se publicaría a fines de agosto y que permitirá que su libro esté presente en todas las librerías. “Al final la idea es poder democratizar la información y que llegue a cada rincón del país. Vamos por ello”, agrega.

Además del tiempo que dedica a sus estudios y a grabar sus videos educativos, se da un espacio para jugar fútbol, leer o salir con sus amigos. Al momento de esta entrevista se encontraba de vacaciones, ¿cuál es su secreto? Revela que siempre invierte en cosas que conoce y eso le da suficiente tranquilidad para sentirse seguro.

“De nada te sirve tener una alta rentabilidad si estás viendo todos los días el celular, poniéndote nervioso y sacrificando la salud. La primera inversión que todos debemos hacer es invertir en nosotros mismos, en nuestra capacitación para justamente poder comenzar a entender las inversiones”, indica.

Oportunidades en medio de la incertidumbre

La inversión más grande de Cristian Arens, en este momento, es el MBA que está llevando en Madrid, pero también tiene la meta de llegar al millón de suscriptores en Youtube (actualmente, tiene unos 244 mil). Además, en uno de sus podcasts, confesó que le gustaría ser dueño alguna vez en la vida de un club de fútbol, ya que no pudo ser futbolista.

Este y todos los objetivos que se va trazando los suele compartir con frecuencia con sus seguidores porque asegura que, de esa manera, se obliga a cumplir sus sueños. “Siempre estoy tratando de crear cosas nuevas. Me considero un emprendedor, así que seguro vendrán más emprendimientos”, confía.

A pesar de las circunstancias de incertidumbre que se tienen en el país, Arens considera que sí es posible emprender y ahora más que nunca. “Cuando hay un problema, hay una oportunidad y cuando hay una oportunidad, debe aparecer un emprendedor para solucionarlo”, observa.

Independiente de la situación del país, considera que todos deberían empezar a emprender o nutrirse de la información adecuada para tener negocios no solo localmente, sino también de manera internacional. En su opinión, el principal reto que se tiene que afrontar al momento de lanzar un negocio es la paciencia porque muchas veces se buscan resultados rápidos.

“Muchas veces no se cosecha en el mismo año en el que se siembra. Hay que ser pacientes y salir adelante. A veces me ha pasado lo contrario, ser muy empeñado en una idea y que esa idea no sea tan buena, debí cambiarlo y no lo hice. Entonces, creo que un emprendedor siempre debe adaptarse a los cambios, aprender de ellos y seguir adelante”, anota.

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Pueden seguir a Cristian Arens en sus cuentas de Youtube, Facebook,e Instagram.

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Amazon, Cristian Arens, Emprendedor, Youtuber

Unos minutos antes de ponerse a desmoldar las chocotejas que le han pedido para esta semana, Renato Gordillo el joven fundador de las chocotejas “Renacer” se toma unos minutos para explicar cómo ha hecho para darle sabores, colores y texturas novedosas a la típica cápsula de chocolate que tanto disfrutamos los peruanos.

El joven chef, egresado de la carrera de gastronomía de la Universidad Le Cordon Bleu, recuerda que al inicio su equipo de trabajo era su familia, pero conforme se fueron regularizando las actividades presenciales, logró formar un equipo de ocho personas que ahora son responsables de atender los pedidos que les llegan a diario a través de sus cuentas de Instagram y Facebook.

“Cada semana vamos sumando cosas, sabores nuevos y algo que también me pareció difícil fue el equipo. Al principio era solo yo apoyado por mi familia pero fui sumando a un repartidor, una persona que se encargue de la logística, de las reservas y poco a poco se fueron sumando más. Luego, con todas las medidas y protocolos, pude contactarme con gente cercana a mí con la que quería iniciar este proyecto”, recuerda.

La pandemia y el nuevo inicio

Si bien su negocio empezó a funcionar oficialmente el año pasado, durante la pandemia, su relación con las chocotejas es más antigua. Cuando todavía era estudiante, en el 2012, se le ocurrió preparar y vender estos dulces para costearse un examen que había reprobado. En aquella oportunidad, no solo consiguió el dinero para el sustitutorio y aprobó el curso, además le quedó la experiencia de un emprendimiento al que bautizó como “Renatejas”.

Aunque no continuó con el negocio por seguir sus estudios de chocolatería, que lo llevaron a viajar por distintos países, la idea de hacer algo más con ese dulce se mantuvo firme. “Yo pensé ¿por qué no revalorizar más la chocoteja? ¿por qué no verlo como un lujo? Y así fue que se me ocurrió la idea de reinventarla, revalorizarla y darle el lugar que se merece”, precisa.

En el 2020, cuando se había propuesto retomar el proyecto, vino la pandemia y tuvo que replantearse algunas cosas. A pesar de todo, decidió seguir y lo lanzó con el nombre “Renacer” porque lo considera que es un renacimiento de la marca, de la chocoteja peruana y también un renacer personal.

“Queríamos darle una experiencia a la gente que estaba en casa, preocupada porque no se podía ver con sus familiares, darles una experiencia como una dosis de felicidad, de buena onda, de optimismo en estos tiempos”, comenta.

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El valor del proceso artesanal

Es así que entre sus creaciones se puede encontrar a la chocoteja “Motivación” con sabor a torta de chocolate o la chocoteja “Memoria” con sabor a pie de limón, además de una línea vegana con insumos como el aguaymanto o las avellanas.

“Para nosotros, la chocoteja es nuestro lienzo. Entonces, si tenemos un mensaje que queremos transmitir, lo hacemos a través de la chocoteja. Cada temporada cambiamos de menú, como si fuese un restaurante. Cada menú tiene una historia”, refiere.

Los ‘packs’ de seis y de doce chocotejas van acompañados también de un mensaje ilustrado, personalizado y que puede ser encargado a pedido. Eso sí, ensamblar todos estos detalles toma su tiempo y por ello los pedidos requieren de cierta anticipación.

“Es una producción semanal y nos demoramos entre tres y cuatro días. Por ejemplo, el lunes pintamos, el martes rellenamos, el miércoles templamos el chocolate y lo vertemos. El jueves desmoldamos y lo empaquetamos con el nombre respectivo de cada persona. En un fin de semana ya tenemos las reservas para empezar el día lunes. Entonces, se van creando producciones nuevas cada semana”, asegura.

Pese al ritmo de trabajo que han adoptado, su laboratorio de creación es todavía un espacio de su casa. Renato espera en algún momento tener un taller propio y más puntos de venta que le permitan, en el futuro, realizar envíos también fuera de Lima.

“Por el momento no hemos podido hacerlo porque el producto es frágil y no queremos que le suceda algo malo y el cliente tenga una mala experiencia. Lo que tampoco quisiera es industrializarlo porque todo el trabajo es artesanal, hecho a mano. Es el valor agregado que queremos darle”, señala.

En su opinión, la clave para que un negocio marche bien es creer firmemente en las ideas que se tienen y hacer las cosas con amor. “Es el ingrediente secreto”, agrega.

Dato:

Puedes saber más de Renacer en su página de Facebook e Instagram 

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Chocotejas, Renacer, Renato Gordillo

Alejandro ‘Jano’ Hermoza tiene 20 años y en el 2019 inició un negocio que inspira: El Taller de Jano, un emprendimiento gastronómico que vende -a través de las redes sociales- alfajores, kekes de zanahoria, pie de limón y dos tipos de cheesecakes: de caramelo salado y de fresa. Es un negocio que endulza y que trasluce una virtud tan preciada en estos tiempos: Jano es un joven con síndrome de down que trabaja en equipo, pues involucra a su familia en su negocio; tiene una gran capacidad creativa, y se pone retos a largo plazo: anhela abrir un restaurante en homenaje a su abuelo. Un lugar cálido donde se venda comida rápida como hamburguesas y sus ya famosos postres. Su propósito: demostrar que todo se puede.

¿Cómo nace tu afición por la cocina?, le preguntamos a Jano, en compañía de su hermana Anité Hermoza. “Yo veía a mi mamá preparar postres en la cocina y desde ahí me gustó. Ella me empezó a enseñar y lo primero que aprendí a hacer fue milkshake de plátano que me encantaba”, cuenta. En aquel tiempo Jano tenía 9 años, todavía no se imaginaba que tiempo más tarde, egresaría del colegio Champagnat, estudiaría Alta Cocina en el Instituto Columbia y que sus postres serían un boom que conquistarían las redes sociales. En Instagram tiene más de dos mil seguidores. Ahí recibe los pedidos de sus clientes, quienes le escriben al inbox solicitando sus dulces, pero también interactúa con ellos al recibir comentarios sobre su trabajo. Otras veces, incluso, se anima a realizar “en vivos” para sus seguidores y hace sorteos para promocionar El Taller de Jano.

En una foto publicada en su cuenta de Instagram, se le ve a Jano batiendo sobre una olla un espeso y dulce manjar hecho por él mismo. Los clientes le comentan: “delicioso”, “uffffff”, “Espectacular”. Al lado el producto final: un alfajor con manjar blanco de olla, como para ocho personas. Por semana -afirma – puede hacer unos 20 de estos pedidos. Dulces precisos, para este invierto húmedo y frío.

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Todos para uno

Pero este trabajo, como mencionamos líneas arriba, es una chamba de equipo. “Toda mi familia me apoya en el negocio”, cuenta Jano. “Mi mamá en la cocina, mi hermana Anité con el Instagram y los pedidos, y mi papá y mi hermana Rafaela con las coordinaciones y costos de los ingredientes que uso”, detalla.

Sus postres los envía por delivery. A Jano le gusta la personalización de sus productos. Por ello, cuando el cliente recibe su pedido, este lleva la firma de Jano impresa con plumón negro. Con ese detalle, dice, es una muestra de respeto al cliente. Pero también, para nosotros, es como recibir el autógrafo de un maestro pastelero en la puerta de tu hogar.

“Confíen en sus sueños, así como hago yo. Que los logros son poco a poco y hay que tener paciencia”, responde cuando le preguntamos sobre los retos que ha tenido que superar para sacar adelante El Taller de Jano.

¿Qué ha sido lo más valioso que has aprendido al momento de emprender?, le consultamos. “A trabajar en equipo y luchar para tener lo que quiero. No solo en la cocina, también en toda mi vida”, señala, vestido de chef y quien de momento ha tenido que detener sus estudios por la pandemia. “Lo retomaré cuando sea seguro para mi salud”, comenta, este admirador de Gastón Acurio.

¿Quieres tener tu propio restaurante? “Sí, ya tengo el nombre. Se llamará: Alejandro Hermoza Moya, como mi abuelo que se fue al cielo. Lo extraño mucho”.

Pero el restaurante es un objetivo a largo plazo. De momento quiere consolidar su marca de repostería en el mercado local, siempre con ayuda de su familia, en especial de Anité, hermana mayor de Alejandro y quien resulta un pilar fundamental en la vida de este joven emprendedor.

“Jano empezó en el 2019 vendiéndole a la familia y amigos. Luego crea su Instagram que es El taller de Jano donde el responde a los pedidos con mensajes de voz y a veces yo lo apoyo respondiendo con mensajes de texto”, cuenta. Y agrega: “Jano se cuida muchísimo cumpliendo todas las medidas de bioseguridad. Con el uso de la mascarilla, el uso del alcohol. Cuida mucho el protocolo sanitario a la hora de la preparación y a la hora del delivery, para que no haya ningún problema”, detalla Anité.

Y deja un mensaje sobre el trabajo de Jano, que bien sirve de lección para todos, en especial para los emprendedores: “Lo que inspira Alejandro con el Taller de Jano son las ganas que él le pone a lo que hace. A cumplir con sus responsabilidades y demostrar que se puede romper estereotipos. Que con ganas se puede sacar cualquier emprendimiento adelante”. Mientras tanto, Jano, alista sus utensilios para preparar un nuevo alfajor. Le tomará algunas horas y bastante esfuerzo. Pero lo vale. Además, un dulce  nunca cae mal… sobre todo en estos tiempos.

Dato:

Puedes contactar a Jano en su cuenta de Instagram El Taller de Jano

Fotoportada: Leyla López.

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Alejandro Hermoza, alfajores, Taller de Jano

Como muchos jóvenes que llegan a Lima para estudiar, Anyela Gómez salió de su natal Huancayo para seguir la carrera de Comunicación e Imagen Empresarial. En la universidad le tocó plantear soluciones empresariales para reducir la contaminación ambiental y tuvo la fortuna de cruzarse con compañeros que, al igual que ella, apuntaban a que la solución sea de origen natural y, concretamente, del Valle del Mantaro, zona que todos conocían bien.

A más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, se dieron cuenta que había plantas con tallos que podían ser fácilmente utilizados como sorbetes, pero que los agricultores solían desechar de los campos de cultivo considerándolos como “mala hierba”.

“Una práctica bastante común es que estas plantas se quemen, como un simbolismo de cierre de la actividad agrícola. Los que hemos viajado a la sierra recordaremos más esa planta quemada que viva. Ha sido todo un proceso conseguir las semillas y establecer lineamientos de siembra y cosecha para garantizar que el producto salga de la calidad que necesitamos”, explica.

Cultivar y crecer pese a las dificultades

Es así que, en el 2018, nació el proyecto Ayru, que significa “planta” en un idioma nativo de las zonas donde crece la gramínea que utilizan. El nombre también evoca al trabajo comunitario o “ayni”, que significa la colaboración de todas las personas para una meta común, que en este caso sería construir un futuro en base al desarrollo sostenible.

Esta iniciativa ha beneficiado a más de 20 familias incrementando sus ingresos hasta en 316% respecto a una campaña agrícola normal, y en el 2020 le valió el reconocimiento del premio ConectaRSE para Crecer, organizado por Movistar, en la categoría de Mujer Emprendedora, que ganó con solo 23 años.

“Como mujer que ha vivido en la sierra conozco mucho de la desigualdad de género, que se ve también en el mundo de los negocios. Me ha traído complicaciones porque a veces no me han tomado en serio, pero lo veo de la manera más resiliente, por ser una persona que representa también a las mujeres rurales y que demuestra que nada es imposible”, asegura.

Actualmente, tienen un portafolio de sorbetes orgánicos con distintos grosores, lo que permite que puedan utilizarse tanto para bebidas frías o calientes, con total salubridad.

Si bien estos cultivos tienen múltiples ventajas, también conllevan algunas dificultades. Su periodo de siembra regular va desde el mes de julio hasta setiembre, con las características de altura, viento y lluvia adecuadas. La cosecha se produce entre marzo y los meses de junio o julio. “Hacer proyecciones con esa temporalidad es un reto que estamos trabajando”, anota.

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La pandemia y la exportación como alternativa

A pesar de estas condiciones, durante los dos primeros años, Ayru logró tener una amplia cartera de clientes entre los restaurantes y servicios de comida más exclusivos en Lima, que veían en este producto una solución a la preferencia de sus consumidores por productos ecoamigables. Sin embargo, el cierre de todos estos locales -por la pandemia- generó que tengan que pensar en nuevos mercados.

“El 2019 fue el año de full ventas, en esos meses hemos podido poner 300 mil sorbetes en el mercado y la pandemia sí nos afectó bastante porque nuestros principales clientes son los negocios. Al cerrarse restaurantes, bares y discotecas, nos afectó un montón. El siguiente paso que teníamos en mente era la exportación. Dadas las circunstancias, estamos optando ya por enfocarnos en mercados internacionales”, señala.

Además de preparar todos los trámites respectivos, exportar los está obligando a adquirir maquinaria para la producción, que hasta ahora era un proceso casi manual. Anyela considera que haber obtenido el premio ConectaRSE para Crecer les está permitiendo industrializar sus procesos y comercializar en escala.

“La primera exportación tenemos planeado sacarla máximo en la segunda semana de agosto. No será una cantidad tan grande, pero es el primer paso para entrar a otros mercados. Las conversaciones más cerradas están con Italia, pero también desde 2019 tenemos ofertas de más de 10 países como Corea del Sur, Estados Unidos, Argentina, Centroamérica y Europa”, precisa.

A los que estén por lanzar un proyecto de negocio les recomienda perder el miedo al fracaso. “El fracaso es un gran maestro del cual aprendes mucho, aprendes las cosas que serán más importantes en tu vida. En el emprendimiento nunca se pierde, siempre se gana algo, sea dinero o aprendizaje”, refiere.

Dato:

Pueden seguir a Ayru en su cuenta de Facebook e Instagram.

Fotomontaje: Leyla López.
Imágenes: Desafío Kunan 2019/ AYRU

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Anyela Gómez, Ayru, sorbetes ecoamigables
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