Confiep

En conversación con Sudaca, Oscar Caipo, presidente de Confiep, aseguró que los empresarios cumplen con el pago de sus impuestos y que esto permite financiar hasta el 60% del presupuesto, y que las controversias tributarias son una pequeña proporción que sigue la vía legal. También indicó que hay mensajes que el Gobierno envía que no terminan de generar el clima de estabilidad necesario para la marcha del país. Pidió enfocarse en prioridades como la salud, la tercera ola y la reactivación del crecimiento.

Después de cerca de 20 días de la juramentación del Gabinete Bellido, ¿todavía está presente la preocupación que mencionaron en su comunicado del 30 de julio?

No solamente son los nombramientos los que preocupan y no solamente de los ministros, sino también los nombramientos que están habiendo a niveles de viceministros, directores y cambios que se están haciendo en algunos ministerios. Por un lado, escuchamos mensajes del ministro Francke que dan cierta tranquilidad, pero, por otro lado, empezamos a ver anuncios, como el que circuló de que MINCETUR podría estarse absorbiendo en otros ministerios, que realmente preocupan. Creemos que una medida como esa sería un retroceso. Son esas señales que no terminan de generar un clima de estabilidad.

Para reducir la incertidumbre, ¿será suficiente la ratificación del señor Julio Velarde en el BCR?

Alguien con la experiencia de Julio Velarde da tranquilidad, pero claramente no es suficiente. El tipo de cambio sigue en niveles por encima de S/ 4. El señor Velarde, con toda su capacidad, no va a poder trabajar solo si es que no tiene un directorio con gente con las cualificaciones y capacidades necesarias para acompañarlo, pero no es suficiente con la política económica o la política monetaria, necesitamos coherencia en las medidas que se dan en todo el Gabinete.

Sobre la tercera ola, ya el Ministerio de Salud sacó algunas proyecciones y ha dicho que no están a favor de nuevas cuarentenas, ¿cómo se están preparando las empresas?

En primer lugar, la vacunación se tiene que acelerar, de eso no hay dudas y para eso hay que tener el stock de vacunas. No nos podemos distraer en este momento en discusiones de si nos salimos del Grupo de Lima (o no). En este momento, la prioridad del Minsa, y el ministro lo muestra, pero también de la Cancillería es asegurarnos que los contratos de vacunas lleguen a tiempo. Seguimos estando a disposición del Gobierno para poder ayudar con nuestras capacidades a escalar el proceso de vacunación. Mi mensaje es que no nos distraigamos ahora con otras cosas que no sean sacar adelante al país. Tenemos a los niños y niñas que no van al colegio y eso tiene muchos impactos.

Ante el inicio de una tercera ola, ¿no sería más complicado?

Sí claro, pero somos casi el único país en el que los niños no están yendo al colegio. Hay que priorizar la vacunación de los profesores y generar protocolos. Eso tiene otra derivada. Cuando los niños están en casa, uno de los padres tiene que estar en casa y con los temas inequidad que tenemos, son las mujeres las que lo hacen. Donde más pérdida de empleo ha habido es en las mujeres. El gobierno no debe enfocarse en temas que no son urgentes y esa es una pregunta para hacernos ¿el gobierno tiene claras las prioridades que requiere la población?

Recientemente dos mineras pagaron deudas tributarias en litigio y el Gobierno dijo que publicará una relación de empresas deudoras para que también lo hagan, ¿estos pagos responden a este llamado de atención por parte del Gobierno?

Es nuestra obligación como empresarios y personas cumplir con nuestras obligaciones tributarias y lo hacemos. Estas controversias son una proporción pequeña y estas dos en particular, ya venían pagándose fraccionadamente. Con el tipo de cambio a esos niveles y, reconociendo que se paga con intereses, vieron una oportunidad de pagarlo y zanjar eso. Creo que aquí, por un lado, se podría estar violando el secreto de un proceso y que, innecesariamente se está atacando al sector empresarial como si no fuéramos responsables de cumplir con nuestros impuestos, que financian presupuestos nacionales y regionales. En un momento en el que necesitamos reconciliarnos, empezamos a dar mensajes en el cual tratamos que generar una polarización innecesaria, injusta también con el sector empresarial.

Si se publicara una lista de las empresas con estas deudas, ¿lo considerarían un exceso?

Tendría que hacerse dentro del marco legal y dentro de la ley de confidencialidad y protección de datos personales. Hay que tener mucho cuidado de no generar una animadversión ante el sector empresarial sobre temas que están en controversia. No necesariamente la Sunat y el Estado tienen la razón, están siguiendo un debido proceso. En algunos casos, en vías administrativas, en otros casos, en el Tribunal Fiscal. Entonces, creo que, en este momento, en el que tenemos que trabajar unidos, no suma.

¿Qué imagen quisieran dar desde el sector privado después de lo ocurrido en la pandemia con los precios de las clínicas?

Ha sido muy difícil lo que hemos vivido desde pérdida de vidas, empleos y personas que volvieron a la pobreza. El sistema de salud en el Perú en más del 95% es manejado por el Estado, el sistema privado es menos del 5%. Entonces, al colapsar el sistema público han volteado al sistema privado. Es una situación muy compleja que nos ha puesto a prueba. Y reconocemos que ha habido, en algunos casos, problemas y estamos trabajando para hacer los ajustes. Hemos invertido para incrementar la capacidad en las UCI, de tal manera que podamos absorber -ojalá que no pase con la vacunación- a más casos críticos, pero también para hacer los ajustes que tengamos que hacer y estar coordinados con el Gobierno para que no se den algunas situaciones confusas y no deseadas. Tenemos que trabajar juntos.

 

Foto: Diario El Peruano.

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Confiep, Gabinete Bellido, Oscar Caipo

“El Perú es como un paciente en estado crítico y con pronóstico reservado. Por lo tanto, necesitamos de cirugía fina, necesitamos medidas muy técnicas y racionales que mantengan los niveles de credibilidad que tiene el Perú”, aseguró Erik Fischer, presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX), tras la proclamación de Pedro Castillo, como presidente electo del Perú para el quinquenio 2021-2026.

El mandatario -que juramentará este 28 de julio- deberá enfrentar los estragos de la pandemia. Además de la incertidumbre social, política y económica que se ve traducida en el alza del precio del dólar, inflación, subida en algunos precios. Todo esto a puertas de su bicentenario y con una sociedad polarizada.

Sin embargo, el presidente de ADEX, confía en que durante este nuevo quinquenio habrá un mayor diálogo constructivo para lograr la recuperación del país y la reducción de la pobreza a través de las exportaciones. Enfrente -dijo- tenemos una gran oportunidad: el mundo se encuentra en un ciclo positivo pues las economías de importantes socios comerciales del Perú se vienen recuperando, como son las economías de Estados Unidos, Unión Europea y China.

“En los últimos años esta actividad [las exportaciones] cobró mayor participación en el producto bruto interno, pasando de representar el 17% en el 2000 a 24% en el 2019 (un año antes de la pandemia)”, dijo.

Fischer también se refirió a los contratos y acuerdos internacionales, e indicó que se necesita de un país que mantenga su estabilidad económica y su disciplina fiscal. “Que sea un país reconocido como buen pagador, que pueda seguir colocando bonos en el mercado internacional y que los agentes financieros adquieran con gusto. Esto nos permitirá seguir financiándonos en el corto y mediano plazo”, indicó, pero antes, señaló que no es momento de fomentar las divisiones.

“Nuestro país tiene un gran trabajo en el comercio internacional: se han abierto acuerdos muy importantes con las economías más sólidas del planeta, por lo tanto el Perú tiene el mercado y con ello y la fuerza productiva. Le decimos al presidente Castillo que tenga el mejor de los éxitos, porque sus éxitos serán en el de todos los peruanos. El gremio ADEX está a sus órdenes para trabajar de cerca con él, ayudarlo a construir y seguir cementando el desarrollo de nuestro país”, precisó.

Avances en el comercio del gobierno actual

Las declaraciones de Fisher fueron durante el foro virtual “Retos para el desarrollo del comercio exterior peruano”, en el marco del 48 aniversario de ADEX, evento que contó con la presencia del ministro de la Producción, José Luis Chicoma, quien indicó que el sector exportador es clave para nuestra economía, pues representa más del 20% del PBI.

Este gremio -recordó- está conformado por más de 7,000 empresas exportadoras, más de 5,000 micro, pequeñas y medianas empresas y miles de emprendedores más que desean internacionalizar sus marcas y sus productos. Este es el caso de productores de café y cacao, acuicultores, empresarios en Gamarra y muchos más.

Chicoma, además, reflexionó sobre la inestabilidad política. “Yo soy el noveno ministro de producción en 5 años. Esto no es bueno. La rotación en el gobierno ha ido creciendo con la inestabilidad política de los últimos años. Esto no es bueno para los emprendedores, los micro y pequeños empresarios, exportadores ni para los ciudadanos en general porque con esta rotación la calidad de los servicios que brindamos decrece. Es importante que las futuras gestiones hagan todo lo posible por desarrollar de manera más fuerte una carrera de servicio público”, indicó.

Gremio se pronuncian

En los últimos días diferentes gremios saludaron la elección de Pedro Castillo como presidente electo del Perú. Oscar Caipo, presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), señaló que Castillo deberá tener la sabiduría de hacer un gobierno para todos, más allá de la polarización vivida en las últimas elecciones. “Eso debería de reflejarse en la conformación de su Gabinete”, dijo. Y agregó que este nuevo gobierno debe: «Traer desarrollo, sobre todo fuera de Lima y en los lugares más alejados, donde tenemos índices de desarrollo humano o en aspectos de salud y educación que están por debajo de los estándares mínimos, entonces no cabe duda de que debe ser prioridad en los próximos cinco años”,

Por su parte, Peter Anders, presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), manifestó que el impulso de la formalización, las reformas tributarias y laborales permitirán ganar competitividad. “La salida de por lo menos US$ 14 millones de capitales debería ser una alerta para el gobierno del profesor Castillo. No es poco y es una clara muestra de lo que ocurre cuando reinan la desconfianza e incertidumbre”, dijo.

Los gremios, en ese sentido, han coincidido que se deben mantener la estabilidad fiscal y no afectarse la seguridad jurídica. En ese sentido Ricardo Márquez, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, señaló en entrevista con Sudaca señaló que el objetivo del nuevo gobierno es que haya más trabajo y que baje la cantidad de población vulnerable. “Para eso se necesita trabajo y que se corrijan los errores del mercado. Lo que se necesita es que el poblador perciba que los productos bajan de precio y no que suben, a través de la competencia. Eso lo tenemos que resolver”.

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ADEX, CCL, Confiep

«Sin lugar a dudas, la gran sorpresa de esta elección la constituye Pedro Castillo, el maestro radical, candidato de Perú Libre».

Sin lugar a dudas, la gran sorpresa de esta elección la constituye Pedro Castillo, el maestro radical, candidato de Perú Libre, cuyo crecimiento amenaza inclusive con alcanzar la segunda vuelta o restarle tantos votos a Lescano y Mendoza que los podría sacar de la misma y ocasionar una final de derechas.

 

Según las últimas encuestas publicables, en Ipsos, Castillo pasaba de 3 a 6%, en IEP de 4.3 a 6.6% y en CPI de 4.3 a 6.2%. Si mantiene esa tasa de crecimiento puede dar el batacazo el 11 de abril.

 

De hecho, su candidatura expresa una radicalidad de izquierda que ha podido cosechar por el centramiento de Mendoza y por las falencias ideológicas de Lescano, sus dos contendores en la semifinal de izquierda que se disputa. Y su base magisterial ya demostró en la huelga de hace algunos años que tiene cierta representatividad. No debería sorprender. Hay un porcentaje pequeño de radicales en el país, pero cuyo peso crece relativamente en una elección tan atomizada como la que estamos viviendo. En una elección normal, como las últimas que hemos tenido, Castillo no pasaría de ser una expresión disruptiva ubicada en el sexto o séptimo lugar.

 

Pero también hay que analizar otro fenómeno, subyacente a la existencia de Castillo, y es el de la vigencia plena de vidas políticas subregionales, totalmente excéntricas al estatus limeño o costeño. La alta votación de Castillo en el centro se debe a la influencia probada de Vladimir Cerrón en la zona. Y en el sur confluyen los Aduviri, Cáceres Lliclla y demás. Eso le da sustento a Castillo.

 

Es buena la ocasión para reflexionar sobre la urgencia de recrear la bicameralidad en el país y que se permita en la Cámara de Diputados, la postulación de movimientos regionales, no solo nacionales. Hay un país en las regiones que necesita representación política desde hace décadas y no la encuentra en el sistema electoral y político vigente.

 

El fenómeno Castillo es también expresión de ello. No es solo la radicalidad de izquierda, presente indudablemente en un país plurideológico como el nuestro sino también una voz de protesta anticentralista que merece ser atendida.

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Confiep, CPI, Juan Carlos Tafur, Pedro Castillo

«Lamentablemente, en el Perú hay un deseo de ser cabeza de ratón», dijo el expresidente de la Confiep, Roque Benavides, hace una semana a Canal N. La conductora le había preguntado por la reciente salida de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), que ha cortado palitos con su gremio. Él eligió aludir a la forma inversa de un refrán español: «más vale ser cabeza de ratón que cola de león». La frase significa que es preferible ser líder de algo chico que la última rueda de algo más grande. Así se tiran los guiños en el gran empresariado.

 

Lo de Capeco es, sin embargo, el último de una serie de desencuentros al interior de la confederación de intereses corporativos más importante del país. Un reacomodo de poderes que puede rastrearse hasta una fecha muy especial en el calendario empresarial del país: la Conferencia Anual de Ejecutivos (Cade) del 2019.

 

Sudaca ha conversado con siete fuentes que participan en la vida institucional de la Confiep y ha identificado ese día, hace poco más de un año, como punto de referencia para las últimas movidas que se han producido en el gremio sanisidrino. La partida de una de sus asociaciones fundadoras y la entrega de posta al jefe en el Perú de la multinacional KPMG no tienen como única explicación la proximidad de unas elecciones generales. El poder, en la alta sociedad, siempre está en movimiento.

 

‘Pequeña empresaria’

Si la Confiep es la iglesia matriz del gran empresariado nacional, la Cade viene a ser algo así como su Meca. Cada noviembre, con la excepción de estos años de pandemia, los principales apóstoles del sector privado −junto a conocidos lobbistas y demás personajes que pululan alrededor− salen de Lima en peregrinación hacia algún hotel de lujo. El motivo, según ellos, es hablar sobre los problemas más urgentes del Perú. Periodistas y políticos acompañan la comparsa.

 

Es el 28 de noviembre del 2019 y, en la explanada de la Cade, en Paracas, María Isabel León espera su turno para salir a escena. La presidenta de la Confiep sabe que el discurso que ha preparado −cuyas páginas ya mostró a su Comité Ejecutivo− está destinado a la basura. Ha sido invitada a una conferencia que se llama “Combatiendo la corrupción del sector empresarial”, y salir a decir las mismas tres tonterías vacías que se repiten sobre el tema parece no tener sentido ese día. La presión es fuerte.

 

La semana anterior, los peruanos se han enterado que Dionisio Romero Paoletti, cabeza de uno de los grupos empresariales más grandes del país, entregó maletines con dinero a la campaña de Keiko Fujimori el año 2011. Después de los escándalos Lava Jato y Club de la Construcción, el rechazo popular contra los empresarios allí reunidos ha llegado a un punto álgido. Para tensar aún más el ambiente, el presidente Martín Vizcarra, abanderado del discurso de la lucha anticorrupción, ha arribado de improviso a la carpa.

 

En aquella Cade del 2019, María Isabel León decidió no leer sus apuntes y se dedicó, en cambio, a lanzar titulares. Dijo que “sería vergonzoso” hablar de ética y anticorrupción con todo lo que pasaba, y que estaba dispuesta a seguir representando a los presentes solo si había un cambio. “No estoy dispuesta, de ninguna manera, a comerme más sapos”, reclamó. Y recordó que “cuando uno recibe a los amigos en la casa, si se sabe que alguno tiene por ahí alguna presunción de que ha cometido un delito, no lo lleva a su casa”. 

 

Con la idea ya clara, dejó una frase que despertó un aplauso cuasi enardecido en la carpa: “Tengo 3 millones 650 razones para pedirles a estos empresarios que han hecho las cosas de manera irregular que den un paso al costado”. La cifra hacía referencia al dinero que Romero −entonces presidente del directorio de Credicorp− había entregado a la campaña del fujimorismo. En resumen: la ‘limpieza del empresariado’ terminó enfocada en el heredero de una de las tres fortunas más grandes y diversificadas del país. Al mes, Romero Paoletti dejó el Comité de Gobierno Corporativo de su firma; y a los cuatro, el directorio. “Para enfrentar la pandemia”, se reseñó como razón en un comunicado corporativo tras esta última salida.

 

Pero el día que León esperaba su turno para enfilar las balas contra el último Romero mandamás, no solo cargaba con la presión de lo que estaba por decir. También arrastraba un estigma que repitieron cinco de las fuentes: había sido elegida como una de las últimas opciones para el puesto. Además, y aunque ella se ha defendido varias veces alegando que su participación en la campaña fue puntual, en el 2016 había coordinado parte del plan de gobierno del hoy investigado fujimorismo.

 

El gremio, sin embargo, nunca había tenido una presidenta mujer. Tres fuentes masculinas indicaron que eso ayudó a que finalmente se alcanzara consenso en torno a su figura. Aunque existe la opción de presentar distintas candidaturas, a ‘la poderosa Confiep’ no le gusta que se publicite ninguna discrepancia entre sus miembros. Por eso, tiene la costumbre de elegir a su máximo representante, cada dos años, bajo estricto acuerdo previo. Pero ese consenso no dura para siempre.

 

 

Las declaraciones de León en la Cade generaron un fuerte malestar en algunos sectores de la Confiep. El reclamo general, relatan las fuentes, fue que una presidenta no podía dar esas declaraciones sin antes haberlas consultado con su comité. Lo cierto es que, de haberlo hecho, no se las habrían aprobado. León, empresaria de la educación, ha resaltado en entrevista con Semana Económica su condición de “pequeña empresaria”. Ciertamente, su instituto de aviadores, Avia, es modesto si se le compara con los negocios de las dos familias más ricas del país. La balanza no parecía tener mucho peso de su lado.

 

En los juegos de poder, además, todo ataque acarrea una contraofensiva. A los pocos días de aquel discurso, Arturo Woodman, miembro del Consejo Consultivo de expresidentes de la Confiep, dijo al conservador diario Expreso que era León la que había cometido un error y que, por eso, debía “dar un paso al costado”. Exdirector en varias empresas de los Romero y constructor piurano, Woodman también salió en defensa de sus paisanos en Panamericana Televisión. El ala financiera de los negocios de la familia tardaría, igual, en absorber el golpe reputacional.

 

Tres fuentes consultadas por Sudaca explican que Woodman, desde entonces, se mantuvo ‘distante’ de la vida institucional de la Confiep. Algo que resulta ajeno a un gremio en el que la influencia de los expresidentes, si bien no tienen derecho a voto, es muy fuerte. Una de las fuentes describió al grupo que conforman como un “consejo de ancianos”, en el sentido que nuestros antepasados le habrían dado al término. Ese órgano consultivo de ‘la tribu’, según cuatro entrevistados, pasó a mirar con resquemor a la entonces presidenta.

 

Tensa pandemia 

Pocos meses después de aquel discurso, al Perú le sobrevino la pandemia. Con los negocios cerrados por la primera cuarentena y las empresas ahogándose, se empezó a discutir si los bancos debían ofrecer la posibilidad de reprogramar créditos sin aumentarle los intereses a sus clientes. Ponerse la camiseta, digamos, en una situación bastante difícil. Días de silencio oficial por parte de las entidades financieras (aunque con uno que otro pronunciamiento de sus gestores de intereses), fueron rotos por León en TV Perú a finales de marzo. Declaró que la reprogramación debía hacerse sin intereses. 

 

La sensatez aterrizó pronto en los dos bancos más importantes del país: el BBVA Perú y el Banco de Crédito (BCP) −este último, de los Romero− anunciaron el mismo día que reprogramarían sin cobros adicionales. Fuentes cercanas al sector aseguran que uno de los dos tomó la decisión y que el otro no quiso enfrentar las consecuencias reputacionales de no hacerlo. Aunque León es una firme convencida del credo del libre mercado, con esa declaración volvía a poner la mira en sus principales jugadores.

 

Poco después, en junio, la Asociación de Bancos (Asbanc) le jaló la alfombra a la presidenta. Luego de que Vizcarra amenazara, sin decirlo, con intervenir las clínicas privadas, la Confiep emitió un comunicado de enérgico rechazo. Para darle potencia, la organización comandada por León decidió poner debajo del texto los logos de todos sus agremiados.

 

 

Fuentes con conocimiento directo de la situación han relatado a Sudaca que, por esos días, Asbanc tenía pendiente una agenda regulatoria con el gobierno. Salir con la pierna tan arriba no era conveniente si, además, aparecía su distintivo gremial. Entonces, la noche del 25 de junio, en su Twitter oficial apareció un mensaje: “Asbanc no fue consultado sobre el contenido de la carta […] y hubiésemos preferido que no sea enviada”, aseguraron.

 

La publicación sorprendió a todos los analistas y empresarios del círculo, acostumbrados a que este tipo de choques se resuelvan con hermetismo. Algunas fuentes dijeron que la relación entre el representante de los banqueros, Martín Naranjo, y León se reconstruyó con el tiempo. Otras indicaron que ese ‘reconstruir’, en realidad, significó ‘tolerar y cooperar’ para calmar las aguas y que la cosa no escale. Woodman sí mantuvo para siempre su sana distancia.

 

Chau, Capeco

Durante la presidencia de León se han ido dos gremios de la Confiep: la poco conocida Asociación Peruana de Operadores Portuarios (Aspor), tras un choque de intereses con la Sociedad de Comercio Exterior (Comex), y la emblemática Capeco. Esta última no es poca cosa. Junto a otras seis asociaciones sectoriales de empresarios, la cámara de la construcción es una de las que, en 1984, fundó la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), como una respuesta a la demoledora crisis en la que estaba ingresando el país.

 

Otros fundadores, como la Asociación de Exportadores (Adex) y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) también se han retirado de la Confiep en las últimas décadas por la percepción de que algunos gremios tienen más peso en las decisiones sobre qué líneas defender. “Confiep habla por los intereses de los grandes grupos y empresas. Los pequeños eran comparsa […] Adex y la SNI representan a grandes, medianas y chicas. Y cuando necesitamos solucionar algún problema, hablamos directamente con el gobierno”, explicó una fuente del gremio exportador ajena a las siete consultadas.

 

Otra fuente ha descrito la actitud de Capeco como “una pataleta”. Lo cierto es que todos aseguran que el gremio constructor ya venía meditando su salida, por lo menos, desde hacía año y medio. Después de los escándalos Lava Jato y Club de la Construcción, la cámara había quedado vulnerable entre sus pares. Una primera ‘limpieza empresarial’ renovó la cúpula para dejarla en manos de los desarrolladores inmobiliarios, en desmedro de las grandes constructoras. Los principales representantes ante Confiep pasaron a ser de ese rubro: el desarrollador Humberto Martínez, de Marcan, y el arquitecto Enrique Espinosa, de Espinosa Arquitectos. Sin embargo, no fue suficiente.

 

Diversas fuentes de Capeco han asegurado que el descontento con su iglesia matriz se debía al peso que tienen los banqueros y los mineros en las decisiones de la organización. No solo a través de sus directivos oficiales, sino de sus operadores políticos. “Una prueba clara es que, con el escándalo de las constructoras, se le hizo a Capeco renovar a su directiva, con razón. Pero cuando el escándalo involucra a un banco, como en el caso de Romero, se le tiran encima a quien dice algo”, explicaron.

 

Con la llegada del verano, a la Confiep se le empezaron a aproximar dos elecciones: la nacional, con sus consecuencias naturales sobre el crecimiento de la inversión, y la suya propia. Como León había asumido tarde su mandato, la fecha de cambio de posta en el gremio empresarial más poderoso del país iba a tener apenas unos días de distancia de la votación presidencial. Algo que, en idioma de empresario, suena bastante mal.

 

 

Arturo Woodman, también expresidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD), fue uno de los que se tomó más a pecho el ataque de León contra los Romero. 

Para elegir a un presidente, como ya se ha explicado, se necesita consenso previo. La lista siempre debe ser única y mostrar un frente cohesionado. ¿Si eso les ha funcionado durante años, por qué hacerlo de otra manera? Este año Capeco jugó sus fichas a que sí cambiarían. La mayoría de fuentes ha confirmado a Sudaca que el gremio constructor evaluó presentar su propia candidatura, sin encontrar candidato en la interna. Nunca realizó una propuesta formal. Sin embargo, sí dejó claro que la elección debía ser eso: escoger, no ratificar.

 

“¡Imagínate a Capeco, después de los escándalos, presidiendo Confiep!”, dice una fuente. En paralelo, el ‘consejo de ancianos’, agrupado en un chat, deliberaba sobre quién podría ser el candidato único e ideal. Las conversaciones, para ello, se suelen dar en distintos niveles. De pronto, surgió un nombre que ya había sonado entre las opciones que fueron discutidas antes de la elección de León: Óscar Caipo. No pudo ser aquella vez por temas estatutarios.

 

Caipo ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a comandar la división peruana de la multinacional KMPG, una red de firmas que se dedican a la auditoría y a la asesoría legal, financiera y tributaria de las principales corporaciones alrededor del mundo. De hecho, KPMG es conocida como una de las consultoras ‘big four’, junto a PwC, Deloitte y Ernst & Young. Además de ser el socio administrador de esa firma en el país, Caipo preside Empresarios por la Integridad, una asociación cuyo nombre no da lugar a mayores explicaciones.

 

El consenso en torno a su figura se alcanzó rápidamente entre los expresidentes de la Confiep. Ellos son los que se encargan de producir al candidato que luego obtendrá la venia de los actuales representantes de los gremios afiliados. Así lo manda la tradición. ¿Quién le haría el ofrecimiento? Se decidió que el enviado sea Martín Pérez, uno de los pocos ‘ancianos’ que, a sus 55 años, comparte promoción con Caipo. Podría llegar a él con mayor facilidad.

 

Pérez también es de la misma generación que el joven Dionisio Romero Paoletti, de quien es amigo. Además, es director suplente en el BCP  “Pérez fue el encargado de hacer el nexo para que se entregue ese dinero a la campaña [de Fuerza Popular, entonces Fuerza 2011], no te pases”, reclamó una de las fuentes. En declaraciones ante el equipo especial Lava Jato, Romero Paoletti dijo que fue Pérez quien lo ayudó a tomar contacto con la organización que lidera Keiko Fujimori, según informó El Comercio.

 

Caipo aceptó y la mayoría de gremios se subió al barco. No Capeco. Fuentes de esta institución contaron que el nombre no era el problema, sino la forma poco democrática de elección. Tras descartar la opción de tentar ellos mismos la presidencia, movieron una ficha −de manera informal− para que María Isabel León se quedara de largo hasta después de la primera vuelta. Del otro lado, sin embargo, la discusión era diametralmente opuesta: los gremios planeaban adelantar su salida. Estos últimos ganaron la pugna.

 

De la nueva normalidad

Los tres nombres fuertes del nuevo Comité Ejecutivo de la Confiep: Óscar Caipo, Cayetana Aljovín y Ana María Choquehuanca. 

 

No solo era “raro” tener un cambio de mando un día antes de la primera vuelta, sino que la Confiep −aunque sus representantes no lo acepten abiertamente− tiene un rol político que cumplir. Si bien no es que exista el mentado ‘candidato de la Confiep’, sí hay opciones ‘antimercado’ contra las que hay que estar preparados para hablar. Hacerlo con una gestión desgastada no es una buena idea.

 

Inicialmente León dio la impresión de no querer adelantar su entrega de cargo. Sin embargo, luego ella misma pidió que se convoque a las elecciones para que sean el último martes por la noche. No tenía ya, para entonces, gerenta: Patricia Teullet, quien la había acompañado en ese puesto, la había dejado en noviembre para formar parte del breve y sangriento Gabinete Merino. Poco a poco, León fue despidiéndose y dejando los chats de la Confiep. Decidió dejar el cargo el mismo día de la elección.

 

Días antes de ello, Capeco, sin poder conseguir el respaldo que buscaba, oficializó su salida. Caipo −quien declinó de responder para esta nota− asume un gremio en el que la balanza del poder ha sido recalibrada. Su vicepresidenta es Cayetana Aljovín, que viene del tradicional gremio de grandes pesqueras, y las pequeñas empresas han sido relegadas a la segunda vicepresidencia, con la figura de Ana María Choquehuanca. ¿Cómo canalizarán su discurso en las elecciones que se avecinan?

 

De la ‘pequeña empresaria de la educación’, férrea defensora del modelo y de pasado fujimorista, la Confiep pasa ahora al jefe local de una consultora con millonarios clientes. Algo así como decir que, tras una tensa aventura en la derecha más popular y confrontacional, el gremio de gremios ha regresado a la derecha más corporativa y discreta. Todos, por supuesto, aseguran que las rencillas ya han sido superadas. Entre empresarios, no fingir una sonrisa sí cuesta dinero.

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