Inflación

¿Cómo así? Supongamos que el BCR observa presiones inflacionarias que harían peligrar el logro de la meta.  Entonces, induce el aumento de la TIRI. Al hacerlo, logra que los préstamos entre los bancos sean más caros. Luego, los bancos comerciales que reciben el préstamo, trasladan ese mayor costo a la tasa de interés que le cobran a los clientes (consumidores e inversionistas) cuando acuden a pedir un préstamo. La mayor tasa de interés desincentiva los pedidos de préstamos y, al bajar el consumo y la inversión, disminuye la demanda interna y se atenúan las presiones inflacionarias. Actualmente la TIRI se encuentra en 7.25%.

Varias conclusiones: primero, existe una meta inflacionaria; segundo, no existe una meta cambiaria, pero el BCR interviene para evitar fluctuaciones bruscas. Tercero, las tasas de interés que pagamos por los préstamos se determinan en el libre mercado, aunque el BCR induce su movimiento a partir de cambios en la TIRI. Cuarto, la principal herramienta de control de la inflación es la tasa de interés de referencia interbancaria.

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BCP, Economía, Inflación, Petróleo

Vayamos a lo concreto. La población necesita dinero para comprar los bienes que ahora suben de precio. La forma más sana de lograrlo es vía mayor empleo, dado que genera ingresos. Y eso sólo se consigue con más inversión, pues quien contrata a las personas se llama inversionista o emprendedor, no importa si se trata de una empresa grande o pequeña. Entonces precisemos la pregunta, ¿cómo hacemos para que la inversión, que se espera crezca 0% este año y 1.8% en 2023, pueda aumentar para así crear empleo? Cambiar expectativas es parte de la solución y ello pasa por reducir la incertidumbre política.  Para volver a crecer antes se necesita volver a creer. 

El MEF lo intentó, sin éxito, a través de la reducción de impuestos a algunos combustibles y bienes de primera necesidad.  Esto ha ocurrido por los altos niveles de informalidad en los procesos productivos y porque los precios internacionales de los fertilizantes, maíz, trigo, fletes marítimos, entre otros, mostraban una tendencia hacia el alza.

Si no se puede actuar sobre la oferta, debido a las razones señaladas, solo queda ir sobre la demanda, pero no al estilo años 70 y 80 de siglo pasado. Pueden plantearse ayudas focalizadas y no universales a los hogares de los segmentos C, D y E. Una idea que someto a discusión: que el Gobierno, durante el período de seis meses, asuma la mitad del recibo de agua potable y energía eléctrica de todos los hogares en los tres segmentos mencionados. Sería equivalente a un aumento de ingresos para poder enfrentar los precios más altos. Para los que no tienen esos servicios y están adscritos a algún programa social, ahí si se requiere de un bono, pero usando como base de datos a los inscritos en los programas sociales. La medida sería solo temporal, mientras se controla la inflación que, felizmente ya está en disminución, al menos en Perú. 

Esta idea genera un desequilibrio fiscal; sin embargo, el déficit fiscal es bajo y el Gobierno tiene los recursos no usados por los tres niveles de gobierno en 2022. No hay que emitir, ni siquiera pedir deuda; sólo hay que usar lo que tenemos y no gastamos. La medida sería temporal. BCR ha sostenido que la inflación retornaría a su nivel hacia el segundo trimestre de 2023.

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Estanflación, Inflación, MEF, PBI, subsidio

En cuarto lugar, la inflación, pues el aumento de precios baja el poder de compra del sol. En la búsqueda de una opción más segura, se compran dólares y se eleva el tipo de cambio. Por eso, en todo proceso inflacionario, al menos en el Perú, ha aumentado la demanda por dólares y eso ha determinado una elevación de su precio. Es una lección de nuestra propia historia.

En quinto lugar, la incertidumbre política origina que se posterguen decisiones de inversión; mientras tanto se compran dólares, lo que eleva su precio.

¿Es seguro que esto ocurra? Nadie puede leer el futuro, pero las señales están ahí; en otros momentos de la historia, cada vez que se han presentado, el precio del dólar ha aumentado. Cierto que el BCR puede vender dólares, pero solo lo hace para suavizar su aumento, no para ir en contra de su tendencia.

La economía peruana requiere que ingresen dólares y ahora no es sencillo. No es fácil exportar más cuando la economía mundial está frenándose. Tampoco cuando las expectativas se encuentran en terreno negativo, pues es difícil pensar que la coyuntura actual pueda atraer inversión extranjera.

Como siempre, la economía no es un acto de fe, ni solo buenas intenciones, a pesar de que muchos crean que la solución es simple. Y ese es el problema: en economía no se trata de creer, pues es una ciencia y no un dogma.

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Dólar, Economía, Inflación, tipodecambio

Ante este panorama, algunas medidas que debe impulsar el gobierno para mitigar los efectos negativos de la inflación son las siguientes: privilegiar medidas de apoyo temporal a los ingresos de los hogares más pobres en lugar de recurrir a subsidios indirectos no focalizados; debe promover las alianzas, y no la confrontación, entre la agricultura empresarial y la familiar para poder acceder a una mayor oferta diversificada de  fertilizante (tanto orgánicos como no orgánicos); debe intensificar la diplomacia comercial de la mano con el sector privado para poder acceder a ventas desde países amigos que mantienen stocks de reserva de productos esenciales; y, finalmente, realizar campañas de comunicación e información orientadas a las amas de casa para poder identificar productos que podrían sustituir a aquellos que más impactan en el presupuesto familiar.

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Amenaza populista, Inflación, Milton Von Hesse

En este marco, la semana pasada se realizó un evento organizado por la CONFIEP con la asistencia técnica de Organización Internacional del Trabajo en donde se presentó el estudio “Propuestas de políticas a favor del trabajo decente en el marco de la Agenda 2030”. La invocación a un debate equilibrado y participativo, y la discusión de estas recomendaciones, se hace imperiosa en vista de que la precariedad laboral se acentúa y las acciones del Gobierno agravan esta situación. En un contexto de elevada vulnerabilidad externa, es preciso que el Gobierno tome conciencia del delicado momento que atraviesa el país y que las estrecheces económicas comienzan a dominar al grueso de la población.  De no quebrar esta parálisis reformista y persistir en la adopción de políticas desacertadas y demagógicas, el riesgo es cada vez mayor que entremos en un proceso de estancamiento económico y esto se constituirá en el legado de la administración actual.

 

*Luis Miguel Castilla es director de Videnza Consultores

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Economista, empleo, Inflación, Luis Miguel Castilla

En los últimos meses hemos valorado más que nunca la estabilidad monetaria: en 2021 la inflación anual fue de 6.99%, aumento sostenido básicamente en el crecimiento de los precios de los alimentos y la energía, en ambos casos causado por factores internacionales. Hoy, la inflación es un fenómeno mundial. Los precios internacionales del maíz amarillo duro, trigo, aceite de soya, petróleo y en especial los fletes marítimos experimentaron aumentos rara vez vistos.

El BCRP es un ente independiente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y es el encargado de las políticas monetaria (control de la inflación) y cambiaria (reducir las fluctuaciones bruscas en el tipo de cambio o precio del dólar). Su objetivo es preservar la estabilidad monetaria, definida como el logro de una meta anual de inflación de entre 1% y 3%. En 2021 la inflación superó la meta.

BCRP no tiene una meta con respecto del tipo de cambio, aunque sí interviene en el mercado, comprando o vendiendo dólares para evitar fluctuaciones bruscas. Por eso, vemos que cuando el precio del dólar sube o baja, lo hace de manera suave. El BCRP no fija el tipo de cambio, sino que reduce lo que los economistas llaman volatilidad, pues el precio del dólar depende del mercado.

Muchas veces asumimos hechos como obvios. Uno es la estabilidad monetaria, resultado al que a veces no damos, hasta ahora, el mérito real. El concepto se refiere al control de la inflación por parte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). En los años 80, los aumentos casi diarios de los precios eran algo normal. En 1990, el incremento llegó a 7,650% solo ese año. Entre 2001 y 2020, el promedio anual fue de 2.4%; en 2020 ascendió a 1.9%. El problema ha sido 2021.

En su momento, lograrlo fue difícil. Una de las reformas clave fue independizar al BCRP de las presiones que recibía del Poder Ejecutivo. Eso se mantiene. Además, desde 2002 se estableció un objetivo único: la estabilidad monetaria, entendida como una meta anual de inflación de 2.5% +/- 1%, es decir entre 1.5% y 3.5% al año. En 2007 se ajustó la meta a 2% anual +/- 1%. El sistema se denomina metas explícitas de inflación. Si revisamos en cualquier país la relación entre estabilidad monetaria y crecimiento económico, esta es clara: a mayor estabilidad monetaria, mayor crecimiento.

¿Todos los bancos centrales del mundo tienen los mismos sistemas y metas? No. Por ejemplo, el de EE.UU., llamado sistema de Reserva Federal (FED), no tiene una meta explícita de inflación ni un objetivo único, pues tiene hasta tres metas: estabilidad monetaria (sin meta numérica), crecimiento económico y pleno empleo.

El BCRP es autónomo. Está prohibido de prestarle dinero al Poder Ejecutivo, entregar dinero a entidades de fomento o establecer distintos tipos de cambio. Las tres eran características de la década de los 80, que terminaron en hiperinflación y en una de las peores crisis económicas de nuestra historia. La autonomía le otorga al BCRP libertad para establecer su política monetaria sin presiones del Ejecutivo. Y eso ha sido respetado por todos los presidentes de los últimos 30 años.

El compromiso con la estabilidad monetaria y la independencia del banco central debe ser asumido por todos. Es una lección de nuestra propia historia económica.

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2021, Carlos Parodi, Entendiendo de Economía, Inflación

Todos los días, de lunes a viernes, Alexandra Ames, David Rivera y Paolo Benza discuten los temas más importantes del día por Debate. En nuestro episodio número 257: Inédita demora en remover al ministro de Defensa. «La dinámica inflacionaria del Perú se ha puesto fea», dice el Bank of America. Y un año ya de la vacancia de Vizcarra.

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Lima – Perú

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Economía, Inflación, Ministro de defensa, Vacancia

La inflación es el aumento en precios y es controlada por la autoridad monetaria, llamada Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Cuando alcanza niveles altos, genera que las personas con menos ingresos no puedan comprar bienes y servicios que les permitan satisfacer necesidades básicas. Es similar a poner un impuesto a los más pobres.

Perú sufrió una inflación sin precedentes entre 1985 y 1990. Los precios subieron 22 millones por ciento (agosto 85-agosto 90). Desde 1990, la inflación bajó y hoy es un fenómeno controlado con éxito por el BCRP; tanto así que es una de las fortalezas de la economía peruana.

Para lograrlo, la modificación del marco institucional fue clave: hoy, el BCRP es independiente del Poder Ejecutivo y está prohibido de financiar tanto el déficit fiscal del gobierno central como bancos de fomento; tampoco puede establecer tipos de cambio múltiples. Todas, características de los años 80. Desde 2002, estableció un sistema de metas explícitas de inflación, que consiste en el anuncio de una meta de inflación anual, de modo de anclar las expectativas de la población hacia esa meta, que además es el único objetivo del BCRP. A partir de 2007, la meta anual es de 2% +/- 1%. Es decir, entre 1% y 3%. La inflación entre 2000 y 2020 fue de 2.4% como promedio anual.

No tiene una meta con respecto del tipo de cambio, aunque sí interviene en el mercado, comprando o vendiendo dólares para evitar fluctuaciones bruscas. Por eso, vemos que cuando el precio del dólar sube o baja, lo hace de manera suave. El BCRP no fija el tipo de cambio, sino que reduce lo que los economistas llaman “volatilidad”, pues el precio del dólar depende del mercado.

¿Y por qué no hace que los precios bajen, fenómeno llamado deflación? ¿No sería bueno? Claro que no. Le consulto, estimado lector, ¿usted invertiría, arriesgando su dinero, en un sector en el que observa que los precios están bajando? Yo tampoco lo haría. Lo que es bueno para unos (los compradores) no es bueno para otros (los vendedores). La deflación lleva a una menor inversión y, por ende, menor empleo, menor recaudación tributaria y más pobreza. Desde esa óptica, la deflación frena todavía más la economía, pues sin inversión no hay crecimiento ni empleo.

Lo ideal es que la inflación anual se ubique dentro de la meta del Banco Central. Más nos hace daño, pero menos también. En economía no todo lo que parece «obvio» es verdad. Y esto no es una cuestión de ideologías.

Para quienes no vivían o no recuerdan los años 80, les debe resultar difícil imaginar aumentos de precios de magnitudes impensadas. En los 80, la inflación fue originada por el exceso de emisión de dinero por parte del BCRP, por lo general destinado a cubrir el mayor gasto del gobierno central. Siempre es bueno recordar la historia para que no se repita. Por eso, no solo el BCR debe ser independiente, sino también su directorio debe estar conformado por expertos en política monetaria, despolitizados y sin conflicto de intereses.

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Carlos Parodi, Entendiendo de Economía, Inflación
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