Vladimir Cerrón

¿Qué se perdió en el camino?

He sabido de algunas comunidades indígenas en diversos lugares de la Amazonía que, en asambleas, deciden sembrar coca y vender a los narcotraficantes, o dejar sus parcelas en manos de taladores ilegales de madera. Así como en los andes ya hicieron muchos desde hace tiempo, entregando su alma al abandono de su autoestima y de sus tierras a la fuerza extractiva legal e ilegal que brinda dinero fácil. ¿Pueden hacer algo diferente si el Estado permite que los invadan, destruye sus bases materiales de vida, y los abandona?

Si el Estado en manos de los blancos o criollos desprecia a indígenas, mestizos y aculturados, si – a pesar de las promesas del Estado y de los reclamos por educación intercultural bilingüe, salud intercultural, atención descentralizada – se crea un entorno empobrecido, no se invierte en educación para las mayorías, si se ignora la educación ambiental que permitiría revalorar el entorno, si se abandona la salud de las personas a su suerte, si todo sigue concentrado en Lima por obra de una descentralización falsa, si se ensalza y se venera la cultura ajena[6], la occidental, que se apropia del término cultura, y se persiste en el desprecio oficial de las culturas nativas a las que se les concede, tras mucha presión, apenas una dependencia especial porque son historias al margen, ¿qué se espera?

Y si – además de ello – se persiste en bloquear el acceso a los instrumentos de asimilación al sistema que se ensalza con currículos escolares (por ejemplo) que priorizan aquel “aprendizaje por competencias” que desenraiza, desarraiga de la vida en el territorio, y ello se hace de la misma manera que hace quinientos años, y con el mismo desprecio étnico, y con la misma voluntad de saqueo de toda la vida, ¿qué se genera?

Se genera una mayoría de población que asume la corrupción y el despojo como sentido común, que tras rechazar lo propio integra la cultura dominante apenas a medias por retazos que ofrece el pobre entorno de los medios de comunicación, sin completar su formación, mediante esfuerzos solitarios de asimilación. Se genera un mundo incompleto, un limbo cultural que tan solo conoce los gestos que le afectan, e ignora los códigos completos de los que siempre han dominado y todo lo tienen.

Castillo, Cerrón y sus allegados son productos típicos de este proceso. Cerrón es médico, pero su principal preocupación es la política, y cuando se reclama marxista no lo hace desde la creatividad social, desde alguna reflexión creadora como reclamaba Mariátegui, sino mediante una extraña mezcla de manuales de inicios del siglo XX, de la peor vertiente estalinista, además, más la criollada aprendida.

He allí lo que nos gobierna hoy, una caterva de afanosos imitadores de las catervas de privilegiados que, durante siglos, se repartieron los beneficios que provenían de la tierra, del guano, del caucho, de la pesca, de los minerales, con intermediarios para hacer la bonanza de lugares ajenos y a costa de quienes habitamos estas tierras. Afanosos imitadores de los privilegiados que hicieron la vista gorda a las actividades ilegales de las que también viven, mientras se dan golpes de pecho e invectivan contra fantasmas comunistas creados a su antojo. Imitadores de poco pelo y menos capacidades para hacer lo mismo que los otros, que se pueden burlan de ellos pero que no por eso dejan de ser su creación, y finalmente su destino.

Porque, salvo algo que reemplace a unos y a otros, estos que ya se ejercitaron en los gobiernos regionales, adquirirán la destreza necesaria para reemplazar a los otros allí donde ya están, y continuarán el ciclo de desaparición de toda promesa de país.

[1] En Francia, y en general en Europa, es en la extensión del racismo en sectores populares hacia la migración magrebí y subsahariana como se manifiesta el distanciamiento hacia el extraño. El Partido Comunista Francés, en un tiempo el más fuerte de Europa Occidental, afirmaba ese distanciamiento, no lo combatía. Al reducirse a casi nada, legó – sin que llame la atención – la mayor parte de sus bases partidarias, sobre todo la clase trabajadora industrial, a la extrema derecha de Le Pen. Esto último tampoco es tan extraño ni novedoso, y de hecho, el Partido Popular Francés, grupo colaboracionista durante la ocupación nazi, se constituyó sobre la base de la militancia del PCF.
[2] “Del paganismo a la santidad – Juan Carlos Estenssoro (1532-1750)” – IFEA 2003
[3] “¿De quién es la tierra? Historia y memoria campesina sobre política por la tierra, la represión y masacre en Ongoy, 1960 a 1969” – Guido Chati Quispe, Lluvia Editores, 2019
[4] “Universalismo europeo: el discurso del poder” – Immanuel Wallerstein, Siglo XXI Editores, 2007
[5] “La discriminación en el Perú: balance y desafíos” – Editora: Cynthia A. Sanborn, Universidad del Pacífico, 2012
[6] Un diario local, de orientación socioliberal, acaba de inaugurar una colección de libros sobre la mitología griega (“clásica” dice el anuncio). La promociona como oportunidad de conocer “nuestra civilización”. No son capaces de percibir el absurdo. Viendo el anuncio, recordé a amigos africanos y árabes, de las antiguas colonias francesas, burlándose de que los manuales escolares les hicieran aprender, en tiempos coloniales, sobre sus “antepasados los galos”.

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Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

Al parecer -ojalá nos equivoquemos- Barreto y Hernández se están haciendo ilusiones y Castillo está ganando algo de tiempo dándoles bola respecto de una decisión que difícilmente va a tomar, dada la encrucijada política en la que se encuentra y la terrible situación de tener como socio a un rígido y obsoleto radical como Vladimir Cerrón, leninista de viejo cuño, incapaz de entender las sutilezas del juego político y de darse cuenta de la espiral de desprestigio y crisis en la que se halla inmerso el gobierno que él ha presionado para conformar.

 

 

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Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

¿Decisiones como estas afectarán al crecimiento económico?

Una economía que debe crecer 6%, crecerá 3% o menos. Una economía que debió reponer el desempleo provocado por el Covid-19, ya de una manera clara, aún no lo logra hacer. Una economía que debió alentar la inversión o un mejor mecanismo para paliar el día a día y esta escalada inflacionaria que a nivel internacional es inevitable, pues no: Se satanizó la inversión y se paralizó inversión pública y privada. Ya estamos sufriendo las consecuencias de los que vivimos en los últimos ocho meses. La ingobernabilidad tiene su origen con el señor Castillo y Cerrón. El desgobierno se empieza a suscitar desde el llamado de gabinetes y de funcionarios públicos sin las competencias adecuadas para conducir los destinos del país. Hoy en día somos las víctimas de esa carencia de administración. El señor Castillo tuvo la gran oportunidad de llamar a un gabinete  de ancha base dotada con gente correcta, honesta, técnica y prefirió los consejos del señor Cerrón, rodearse de gente incompetente y no capacitada para tomar la función pública del país.

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Pedro Castillo, Toque de queda, Vladimir Cerrón

Uno tendría que preguntarse: ¿Qué estaba haciendo yo el año 2002, 2006, 2010, 2012, 2017, 2018 o 2020? En mi caso la respuesta es: estaba trabajando para consolidar mi situación económica y buscando construir una familia, un hogar.

¿Trabajaba en política? No. ¿Cuál era mi prioridad? Mi carrera, mi familia, mi negocio, mi esposa, mis hijas. ¿La política era mi prioridad? No.

Bueno, hay personas que dedican su tiempo a la política, y esas personas son las que salen elegidas como autoridades del país: presidentes regionales, presidentes de la república, alcaldes y congresistas. Vivimos en un sistema democrático en el cual para ser elegido autoridad debes formar parte de un partido político y participar como candidato.

¿No te gusta participar en un partido político? ¿Tienes cosas mas importantes que hacer? ¿No quieres candidatear? ¿Es un costo demasiado alto para ti y tu familia? Esas preguntas aplican para mí y para cualquiera. Mi respuesta es que, la verdad, preferiría estar tranquilo en mi casa. Pero vemos qué es lo que pasa cuando una mayoría aplica esa lógica.

Cerrón y Castillo participan en política. Y para esto pueden tener diversos motivos. Quizás desean el prestigio, implementar sus ideas, ascender económicamente, ayudar al desarrollo del país u otros motivos no tan altruistas. Sea por lo que fuere se dieron el tiempo para participar en política y esa inversión les dio resultados.

Por eso están ahí, liderando el país.

Las cosas pasan por algo.

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Gobierno, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

 

Sin autocrítica y con una cerrada defensa de sus polémicos asesores, Pedro Castillo arma en estos momentos su cuarto Gabinete en seis meses. El presidente se resiste a cambiar su caótica forma de gobernar, más allá del nombre del nuevo primer ministro, señalan a Sudaca algunas personas que han conversado con él en estos días decisivos. “Es la última oportunidad”, le dijo, en esa línea, Vladimir Cerrón al jefe de Estado en el encuentro que tuvieron ayer lunes por la noche en Palacio, según una fuente cercana al líder del lápiz.

Castillo llamó a Cerrón el lunes por la tarde para tener una reunión inmediata. El secretario general de Perú Libre, que se encontraba en Lima luego de obtener permiso judicial para viajar, decidió ir con Richard Rojas, jefe de campaña del partido y cuyo nombramiento como embajador en Venezuela fue anulado porque está investigado en el caso “Los Dinámicos del Centro”.

 

Cerrón Castillo
Vladimir Cerrón y Pedro Castillo en una reunión en Palacio de Gobierno el pasado 7 de enero. Fuente: Presidencia.

Entre Castillo y Cerrón, que desde diciembre han empezado a acercarse nuevamente, reina cierta desconfianza. De acuerdo a una fuente palaciega, al presidente no le agrada que el líder del lápiz lo quiera manejar, pero lo convoca porque necesita de la bancada de Perú Libre. Por su parte, el exgobernador regional de Junín se siente traicionado por Castillo, dado que este no tomó en cuenta a su partido en el Gabinete encabezado por el violento Héctor Valer.

Para el premierato, Cerrón puso sobre la mesa el nombre de Roger Nájar, integrante del buró político de Perú Libre, pensando que podría convencerlo de aceptar el cargo pese a que se ha negado. Pero Castillo respondió que tiene una mayor consideración por César Landa, el actual canciller, y Jorge Nieto Montesinos, exministro en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. En el bolo también están el ministro de Salud, Hernando Cevallos, quien ya rechazó una vez la PCM, y Roberto Sánchez, titular de Comercio Exterior.

Nájar, por cierto, conversó tres horas con Castillo el sábado. En la interna de Perú Libre, el veterano político ha descartado ocupar el cargo de primer ministro argumentando razones personales. Y en Palacio aseguran que Nájar es resistido por el “Gabinete en la sombra” porque tuvo una hija con una menor de edad en 1987 y afrontó, en su momento, una demanda de alimentos. Un caso que puede producir una avalancha de cuestionamientos, como la que sepultó a Valer.

En la cita, Cerrón también planteó la necesidad de que se pueda sumar al nuevo Gabinete a algunas bancadas, para neutralizar a la feroz oposición parlamentaria. Se habló de Somos Perú, Juntos Por el Perú y hasta de Acción Popular. Pero Cerrón dejó en claro que no iría ni a la esquina con el recién creado grupo parlamentario Perú Democrático, de Guillermo Bermejo y Héctor Valer.

“El Congreso debe poner fin a este tipo de seudobancadas que dañan el sentido de la representación democrática. Si el parlamentario no está de acuerdo con el partido que le dio la curul, debe convocarse al accesitario”, escribió el líder de Perú Libre en su cuenta de Twitter el 5 de febrero.

En el encuentro con Castillo, Cerrón apuntó nuevamente a la salida del Gabinete de Betssy Chávez, actual ministra de Trabajo, y de Dina Boluarte, vicepresidenta y titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Ambas acabaron en malos términos con Perú Libre. Propuso, además, el nombre de la congresista perulibrista Kelly Portalatino para el Ministerio de Salud.

En el caso de Dina Boluarte, esta no goza de la confianza del “Gabinete en la sombra”, según una fuente en Palacio. El motivo: ser aliada de Carlos Jaico, exsecretario general del Despacho Presidencial y adversario de los sinuosos asesores presidenciales.

Pedro Castillo también se reunió con el ala magisterial de la bancada oficialista el lunes por la tarde. Con esto busca granjearse el apoyo de las dos facciones. “Le hemos dicho al presidente que no puede haber más errores y que tiene que tener asesores que apoyen y que no chantajeen”, dice a Sudaca Óscar Zea, congresista del ala magisterial de Perú Libre por Puno.

“Con el presidente es complicado hacer pronósticos. Hoy día te dice que está súper bien, te da la mano y al día siguiente cambia. El presidente escucha a quien le impone, lo obliga, no a quien sugiere”, dice a Sudaca el parlamentario de Acción Popular por Arequipa, Edwin Martínez, quien también sostuvo una reunión con el mandatario el sábado, aunque precisa que fue a título personal.

Martínez dice que Pedro Castillo le mencionó como opciones para ser primer ministro a Nieto, Roberto Sánchez, Landa, Roger Nájar y Aurelio Padilla, exrector de la Universidad Nacional de Ingeniería.

En Palacio también llamaron al congresista del Partido Morado Edward Málaga para dirigir las riendas del Ministerio de Ambiente, ocupado ahora por un inexperto Wilber Supo, un bachiller en geografía cuya única experiencia era el de profesor de colegio. Málaga rechazó el ofrecimiento.

 

EL MISMO CAOS

El presidente Castillo cocina un nuevo Gabinete sin cambiar su estilo de gobernar, con vocación al error y suicidio político. Así lo dejó claro en el extraño comunicado que publicó ayer y que no llevaba el logo de Presidencia de la República.

Castillo recalcó que es víctima de una “campaña mediática que tiene como objetivo promover la vacancia presidencial”. Y salió, de manera tácita, en defensa de sus asesores al enfilar sus baterías contra la exprimera ministra Mirtha Vásquez; el exministro del Interior, Avelino Guillén; y el exministro de Economía, Pedro Francke, quienes cuestionaron a las personas que rodean al mandatario.

“Sus afirmaciones son, en todos sus extremos, falsas. Desde el inicio de mi gestión, he sido respetuoso de las decisiones de los ministros de Estado”, dijo Castillo. Esta declaración no tiene correlato con la realidad, puesto que Castillo no respetó, por ejemplo, la decisión de Guillén de sacar al teniente general Javier Gallardo como cabeza de la Policía por pugnas internas.

El presidente de la República ha prometido un Consejo de Ministros “más participativo y de ancha base”, pero todo lo reduce a un cambio de nombres en el premierato, no a un estilo de gobernar. Hasta el momento, Castillo no ha permitido que los primeros ministros armen su propio Gabinete y les ha impuesto nombres en sectores considerados claves por él, como Educación, Transportes, Vivienda e Interior.

Y en la búsqueda para reemplazar a Valer, el mandatario ha dialogado más con sus habituales visitantes (Nájar, Cerrón, profesores), según el registro de visitas de Palacio, y muy poco con personajes fuera de su círculo. Así las cosas, no se avecinan grandes cambios.

 

Héctor Valer
Héctor Valer Pinto, defenestrado presidente del Consejo de Ministros al ser acusado de agredir a su esposa e hija, aún ejerce el cargo a la espera de un reemplazo. Fuente: Andina.

 

Una prueba de fuego será su encuentro con Jorge Nieto, en caso de darse. El exministro de PPK ha planteado romper con el círculo de confianza del actual presidente, si es nombrado premier. Y remover a ministros cercanos a Pedro Castillo, como Juan Silva (Transportes) y Aníbal Torres (Justicia). Sin embargo, fuentes en Palacio aseguran que no cayó bien que Nieto ventilase sus exigencias en los medios de comunicación antes de sentarse con el mandatario. Por ello, esta opción se ha desinflado en las últimas horas.

 

Jorge Nieto
Jorge Nieto Montesinos, exministro de Cultura y Defensa en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, entró en la órbita del gobierno para ocupar el premierato. Fuente:Andina.

 

Castillo, quien no ha hecho un mea culpa, insiste con su estilo caótico en medio de la peor crisis de su gobierno. Y lo hace cuando se multiplican los llamados a la renuncia del jefe de Estado.

El Congreso, con un mayor consenso entre las bancadas de oposición, también analiza fórmulas para sacar a Castillo del poder. Susel Paredes, del Partido Morado, presentó un proyecto de ley para suspender de manera indefinida al presidente de la República involucrado en casos de corrupción. El asunto ya se ve con celeridad en la Comisión de Constitución. El presidente no tiene margen de error.

 

 

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Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

¿Qué lo llevó a renunciar a Perú Libre?

Un cúmulo de episodios. Primero fue el tema de las firmas [Bermejo firmó dos fichas para inscribirse en Perú Libre] que no aparecieron. Es muy raro. Creo que hubo gente, que estaba a cargo de estas cosas, que tenía celos de que yo, una vez inscrito en el partido, apunte a un cargo partidario. Hay gente súper tóxica al lado de Vladimir. Es un buen compañero, pero le gusta andar con gente que le dice ‘sí, Vladimir’, ‘ten cuidado, Vladimir’, ‘quieren tu lugar, Vladimir’. Lo han convertido en un pequeño rey y es gente del nivel de Guido Bellido. Y lo digo con nombre y apellido. ¿Qué era antes de la elección? Era un pirañita, un chupamedias de Vladimir en Cusco. Le dice ‘comandante’, pero Vladimir no ha comandado ni una marcha. 

¿Nunca le preguntó a Cerrón qué fue lo que ocurrió [con las fichas]?

Le comuniqué. Cuando reviso en el ROP [Registro de Organizaciones Políticas] y no aparezco, le digo: ‘¿qué pasó?’, porque me inscribí dos veces. Me dijo que iba a consultar y luego, tratando de solucionar, me dijo que no importaba, que iba como invitado. Era muy complicado porque venía siendo parte de la Comisión Política del partido. Luego, fueron bastante desleales. Cuando les pareció que mi presencia era incómoda para algunos decían que solo era invitado, que no era militante. 

¿Pero hubo un detonante para que identificaran un riesgo en usted?

Una de las cosas que les incomodó mucho fue la Asamblea [Constituyente]. Nosotros sacamos el kit electoral para el tema de la Constituyente hace más de 10 años. Cuando ganamos la primera vuelta [de 2021], a los días Vladimir me dice si había la posibilidad de cambiar el nombre del promotor [de la iniciativa del referéndum]. Le dije que íbamos a dar una especie de carta poder para que otros compañeros sean parte y puedan presentar ante la ONPE si era necesario. No me respondió y luego presentaron un nuevo kit.

Ese fue un primer obstáculo.

Luego, no es desconocido que hubo momentos intensos entre el partido y el profesor. Conversé con Vladimir muchas veces y, si comencé a ir a Palacio fue por eso: para mediar las broncas. El que ya hubiésemos ganado no significaba que íbamos a poner a amigos [en los ministerios], así no cumplan el perfil. Cuando se habló de cuotas de poder, a mí me ofendió.

¿Quién presionaba por estas “cuotas de poder”?

Por el lado del partido… Hubo errores. Cuando se cedió ante el chantaje caviar para que no sea premier a Roger Nájar, no se le defendió. Se puso a una persona como Guido Bellido que será compañero, miembro del partido y congresista, pero no tiene la experiencia. Te puede gustar que sea muy pechador, pero esa no es la chamba de un premier. Se necesita un mínimo de experiencia en el Estado.

¿La propuesta de poner a Bellido fue de Cerrón?

La propuesta fue de Vladimir y supongo que coordinó con el presidente. No dio los frutos que se esperaba y el segundo Gabinete fue de crisis, de desgaste por la lógica de Guido con el presidente, a quien buscó pechar. Lo otro que sucedió es que Vladimir y Guido personalizan mucho la política. Si por ellos no pasaban las decisiones, todo era cuestionable. Ellos sí pueden ir a Palacio, salir y tomarse una foto con Pepe Luna y otros grupos de derecha, y eso no es cuestionable. Es medio esquizofrénico y es desgastante.

¿Fueron estas decisiones incoherentes las que pusieron en marcha el rompimiento?

Han ido minando. Si alguien evitó el rompimiento de la bancada, fui yo. Yo hablé con las facciones, que son varias. Hay hasta cuatro sectores dentro. No se ve en el fujimorismo u otras bancadas. Seguramente tienen discrepancias, pero no lo manifiestan públicamente.

¿Por qué se han dado estas divisiones?

Porque no hay liderazgo en la bancada. Las reuniones de bancada son poco asistidas. He estado en reuniones donde había apenas cuatro congresistas. En su mejor momento, he llegado a ver 22. No vienen todos, no existe una agenda parlamentaria. ¿Ustedes pueden ver una agenda en Perú Libre? No tenemos. Por amor a Cristo, tenemos cinco meses como congresistas. No se trata de que me des tu proyecto de ley, y te lo firme yo y cinco más.

[Trabajan] a manera de feudos.

Sí. Algunos no me dejarán mentir incluso con cómo se manejan las asesorías en la bancada. Todas las semanas entra y sale gente. No tiene ni pies ni cabeza. Revisa la cantidad de rotación de asesores dentro de la bancada. 

¿Nunca hubo una iniciativa para no autosabotearse?

Hablé con Vladimir, el profesor y Waldemar infinidad de veces. El presidente siempre fue manifiesto a la unidad de la bancada. Del sector del partido, sentía que tenían muy claro que había dos bandos y que así era. Waldemar [vocero de la bancada] es una buena persona, pero carece de un norte, de una brújula política. Nos estábamos dejando llevar por la marea que dictaba la derecha. Todas las semanas ponían un ministro a la guillotina. 

¿Nunca aterrizaron en una solución?

Nunca. Antes de que me vaya, se seguía debatiendo el reglamento de la bancada, cinco meses después. Hablan de disciplina, pero esto es hacer lo que ellos digan. Lo de la votación de María del Carmen Alva fue vergonzoso. Cuando dijeron luego que no era un acuerdo de la bancada [la moción de censura contra Alva], no fue verdad. El viernes a última hora, presenté una moción. Si la bancada presentaba la suya, yo les dije que retiraba la mía o sumábamos ambas. El día anterior de la votación, a las dos de la tarde, en la famosa reunión de bancada que éramos seis, creo, se acordó que: o la bancada presentaba la moción o yo presentaba la mía. Pero esa mañana [el día de la votación], Waldemar Cerrón me dijo que no iba el tema. Me dieron argumentos vergonzosos como: no somos colonia de España. 

¿Qué le respondió?

Le advertí que si la bancada votaba dividida, yo renunciaba. Me llamaron otros congresistas y les expliqué la situación. Waldemar me dijo que era libre de tomar la decisión que quisiera. Me argumentó que no había ninguna prueba, que no éramos juzgado y que se requería un video o audio de ella.

¿En qué momento presentó su renuncia a Perú Libre?

La presenté sentado en el Pleno. Le dije al asesor Tito Wanka que redacte mi renuncia. En una línea y media porque las explicaciones largas se dan a personas que valen la pena. No pensaba desgastar ni un minuto más con esta gente. No solo pienso que son desleales, sino que luego Vladimir dijo que no habían perdido nada y no sé qué. 

¿Cree que Waldemar tenía otros argumentos para motivar indirectamente su salida?

También hay celos políticos. No querían que me catapulte con la Asamblea Constituyente o [querían] que no esté en el partido para que no agarre ningún cargo. Cuando presento mi renuncia, varios congresistas se paran y encaran a Waldemar y a Guido con términos que no puedo repetir. Insultos, cuadradas en el mismo Pleno. 

¿Tuvo un encuentro posterior con él?

Me escribió por mi estado de salud [Bermejo salió hace días de alta por Covid]. Cerrón [Vladimir] también me llamó hace unos días, haciéndose el graciosito. 

¿En qué sentido?

“Compañero, ¿en qué estás?”, como si no hubiera pasado nada. “Le he dicho a la gente que es un amague tuyo nada más, que vas a seguir con nosotros”, me dijo. Le di por su lado y lo dejé ahí. Me volvió a escribir, pero le respondí escuetamente. Tengo 46 años y 33 haciendo política. Si hay algo para lo que no estoy, es para payasadas. Sé que en esta lucha no existe espacio para individualismos, ni celos, ni mediocridades. Si yo pienso que uno es traidor, no lo saludo, no le hablo, no le pido favores. 

¿Y por qué esperó para tomar la decisión de renunciar?

Siempre hay un detonante. Cuando decides algo de esta naturaleza, no es poco. En el Congreso no conviene porque sales de comisiones, te quedas solo. Pero hay cosas que van por encima. He intentado desde mayo mediar, pero, lamentablemente, hay gente que le gusta manejar todo como si fuera su club, por no decir su chacra. 

Se refiere a Vladimir Cerrón.

A los que mandan en Perú Libre. 

¿Quiénes son, además de Cerrón?

El vocero [Waldemar] y Bellido, quienes todo el día se mueven y dan vueltas, tratando de torcer la voluntad a los demás. Yo he sido atacado por meses desde las redes sociales del partido cuando empecé a tomar opiniones particulares sobre algunos temas. Ellos no quieren que ni opine sobre mí. Están locos. He sido el único que daba escuela [clases] de formación política a los chicos. Y luego venía la orden desde arriba cuestionando por qué hacía eso. Es la del perro del hortelano.

¿Cuáles serán los objetivos de su nueva bancada Perú Democrático?

Vamos a defender el proceso de la Asamblea Constituyente de manera seria. Los otros objetivos son la defensa del gobierno, la nueva Constitución y leyes en favor del pueblo. 

Además, se ha asociado al movimiento Vamos Pueblo.

Con algunos del movimiento nos conocemos hace como 20 años. Entendemos que hemos logrado un capital político en este tiempo que hay que conducir y que no daba más en Perú Libre. Han visto liderazgo en mí en un futuro, aunque falta mucho para el 2026. El día que renuncié conversé con Pedro Castillo. Me escribió muy amablemente, es un tipazo. Me felicitó por mi sustentación de la moción de censura. ‘Obviamente íbamos a perder, pero te felicito’, me dijo. Le expliqué que no era un berrinche ni una decisión tomada en caliente. Me pidió que no me alejara.

¿Cuál es su relación con Pedro Castillo?

Tenemos una relación muy de ida y vuelta. Tengo el honor de reunirme con él al menos una vez cada 10 días. Es una relación muy honesta. 

Volviendo a Vamos Pueblo, ¿cuál es el ideario de esta organización?

Es el de la izquierda toda la vida, una izquierda que no se siente avergonzada de ser y que no puede convertirse en un feudo, que necesita liderazgos, pero en plural.

¿Bajo qué términos se adhirió a Vamos Pueblo?

Es un proceso de formación. Tenemos que cumplir con la recolección de firmas, armar los comités a nivel nacional. Me convenció el tema generacional. Necesitamos refrescar la izquierda. Cuando trabajé con Barrantes Lingán el último año de su vida, siempre me decía que la izquierda nunca aprendió bien las matemáticas. Que solo aprendieron a restar y dividir, y nunca a sumar o multiplicar. 

¿Eso vivió en Perú Libre?

Una de las grandes críticas a lo que pasó con PL fue eso. Pasan dos cosas cuando la izquierda gana: abres un frente o abres el partido. Perú Libre no hizo ninguno.

¿Qué fue lo que más le decepcionó de Perú Libre?

Creo que floreció un espíritu muy sectario en el triunfo. Y eso es un cáncer en la izquierda porque no te permite ver. Conviertes al partido en una iglesia, en una secta donde solo los que te dicen ‘amén’ o ‘sí señor’, están bien. Y todos los demás no son vistos como compañeros ni equivocados.

¿Nunca se lo dijeron a la cara?

Nunca. Tal vez lo bueno de la generación que se fue es que tiene formación ideológica. Ningún panfletario o barra brava que se aprendió dos canciones y tres frases me va a venir a decir caviar.

Usted tiene un lastre: el juicio sobre sus vínculos con los remanentes de Sendero Luminoso que se resolverá en las próximas semanas.

Un hombre es libre cuando tiene la conciencia tranquila. Me pusieron testigos sin rostro, con triple código. Tú, con tres códigos, diciendo lo mismo para corroborar la misma versión. Dijeron que había un video mio sentado con los Quispe Palomino y que había un acta de sujeción firmada por mí a Sendero. Han pasado como 12 años y nunca se presentaron ambas cosas.

¿Nunca ha conocido a los Quispe Palomino?

Nunca. Es absurdo. Si vas ahí, te darás cuenta que es un tema muy focalizado en sitios donde no llega nadie. Que la mayoría de la gente que vive ahí son comités de autodefensa y, más bien, combatieron a Sendero. Con ellos hemos trabajado nosotros.

¿Aspira a candidatear a la Presidencia el 2026?

Desde Perú Libre creían que era la carta para el 2026 y desde otros espacios de izquierda también me han hecho llegar su sentir. Hoy vi videos de Salvador del Solar donde se hacía referencia que la disputa sería con él. Con él tendría el mejor debate político en mucho tiempo. Me alegraría mucho que sea candidato. Tu vas a Chile y pueden ser fachos, pero al menos sostienen cinco minutos una idea. Aquí tienes unos personajes sacados de cuentos de horror. Mira la discusión entre Bellido y Bustamante, llamándose a la calle para agarrarse a golpes. El país no se merece eso.

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Guido bellido, Guillermo Bermejo, Pedro Castillo, Perú Libre, Vamos Pueblo, Vladimir Cerrón

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Ministro de educación, Presidente Castillo, Vladimir Cerrón

A ver si después de sus inmerecidas vacaciones navideñas, que tomó aprovechando un privilegio de reunión familiar que le negó a los millones de peruanos, el presidente Castillo retoma sus labores con sentido de las prioridades.

Y una de ellas, en este momento la principal, es designar al reemplazo del inefable exministro de Educación Carlos Gallardo, por alguien que se comprometa con la reforma magisterial, la reforma universitaria, la defensa de la Sunedu, el respeto a la memoria sindical (sin afanes de otorgarle al espúreo Fenatep, merced al apoyo estatal, la primacía que en la realidad no tiene), y, sobre todo, con el retorno a las clases presenciales plenas el próximo año.

La gestión de Gallardo ha destrozado la trayectoria institucional del sector, y ha comprometido líneas maestras de acción históricas, porque su afán superlativo era otorgarle poder al sindicato vinculado al Movadef, del que el Primer Mandatario fue cabeza visible en la huelga magisterial del 2017, y todo lo demás era secundario.

El Presidente va a tener que ser capaz de empinarse sobre el respaldo que le brinda el ala magisterial de Perú Libre en el Congreso. Y así como ocurrió con la bancada cerronista, va a tener que ser capaz de convencerlos de que su apoyo en el Congreso no pasa por cuotas de poder en el Ejecutivo más allá de lo razonable.

Si Castillo cede a las presiones del ala cerronista y el ala magisterial, va muerto. Porque más temprano que tarde, las bancadas de centro que, hasta el momento, lo han apoyado, lo van a abandonar y cuando eso ocurra la vacancia caerá por su propio peso, al menor escándalo con indicios de corrupción presidencial, que seguramente se dará en los meses venideros si el jefe de Estado no corrige su gusto por los desarreglos contractuales, para decirlo elegantemente.

Un ministro de Educación independiente, técnico, con conocimiento del sector, convocante, comprometido con las únicas reformas desplegadas en las últimas décadas, como han sido la reforma magisterial y la universitaria, es lo que el imperativo actual señala.

Si desoye ese mandato, Castillo una vez más habrá demostrado la mala madera política de la que está hecho y colocará en perspectiva igual o mayor zozobra política de la que el país ha vivido en los últimos meses.

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Ministro de educación, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

“Sin la unidad de la bancada de Perú Libre, no se va a llegar a un entendimiento hacia afuera con otros partidos”, le dijo Vladimir Cerrón a Pedro Castillo en la reunión que tuvieron en Palacio el 6 de diciembre, de acuerdo a una fuente del lápiz. Con esta frase, el líder de Perú Libre rompió el hielo y apostó a la reconciliación con el presidente, mientras la vacancia sobrevolaba el ambiente. 

Cerrón planteó, además, un nuevo pacto con Castillo, en el que el partido oficialista recobre protagonismo, y se sumen otras agrupaciones como aliadas. “Cerrón habló de la necesidad de impulsar un nuevo acuerdo político entre el gobierno y Perú Libre. Unirse más para que puedan coordinar mejor con los otros partidos”, asegura una fuente con conocimiento de lo que allí se habló. 

Vladimir Cerrón-Perú Libre-Presidencia
Vladimir Cerrón Rojas, líder de Perú Libre, en Palacio de Gobierno para reunirse con el presidente Pedro Castillo, el 6 de diciembre. Foto: Presidencia.

En la cita también estuvieron los parlamentarios Jaime Quito, Guido Bellido y Kelly Portalatino. Duró aproximadamente una hora. Después se sumaron otros líderes políticos, como José Luna Gálvez (Podemos), Patricia Li (Somos Perú) y Rodolfo Pérez (Partido Morado).

Cerrón y Castillo hablaron de unidad en medio de la división de la bancada de Perú Libre en el Congreso. Las diferencias han sido evidentes en la votación de hoy jueves para la moción de censura contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva. Un grupo de legisladores -la mayoría afines a Cerrón, como su hermano Waldemar y Guido Bellido- marcó abstención, aunque otros del ala dura -como Silvana Robles y Jaime Quito- votaron a favor. En el ala magisterial también hubo diferencias marcadas: Edgar Tello se abstuvo, mientras que Luis Kamiche votó a favor. 

Guillermo Bellido - Mari Carmen Alva
Captura de video donde se aprecia el saludo del congresista de Perú Libre, Guido Bellido, a la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, tras salir airosa de una moción de censura. Bellido votó en abstención.

El respaldo de un sector del oficialismo a la accionpopulista Alva coincide con el objetivo de Perú Libre de sumar a más partidos en un nuevo Gabinete, siempre bajo el dominio del partido de Cerrón y Castillo. “Nada de un poder compartido con otros. Para coordinar mejor, Perú Libre y el presidente tienen que liderar”, dice una fuente del lápiz.

El ingreso de más partidos al Gabinete tiene como objetivo restarle poder a Verónika Mendoza, la lideresa de Nuevo Perú que hoy tiene tres ministerios (Mujer, Comercio Exterior y Turismo, y Economía y Finanzas) y es considerada una adversaria por el bloque duro del lápiz. Mendoza no se reúne con el presidente desde el 5 de noviembre pasado, según el registro de visitas de Palacio. Una fuente de Nuevo Perú asegura que la relación entre el presidente y la excandidata se ha enfriado, y que no ha habido mayor coordinación en las últimas semanas de crispación política. 

Verónika Mendoza
Verónika Mendoza Frisch, lideresa de Nuevo Perú, en la mira de Perú Libre en las conversaciones con Pedro Castillo. Foto: Facebook de Verónika Mendoza.

CIRUGÍA EN EL GABINETE

El acercamiento entre Castillo y Cerrón del 6 de diciembre tuvo preparativos. El 23 de noviembre el mandatario se reunió con Waldemar Cerrón, el vocero de la bancada. Ahí puso en bandeja de plata la cabeza de Auner Vásquez, el poderoso asesor presidencial que promovía el distanciamiento con el ala dura de Perú Libre, como reportó Sudaca. Castillo -entonces con la soga al cuello por la vacancia- ofreció la cabeza de Vásquez a los cerronistas como una rama de olivo, de acuerdo a una fuente conocedora de estas tratativas. La renuncia de Auner Vásquez se hizo efectiva el 3 de diciembre pasado.

Además de la salida de Vásquez y la caída de Bruno Pacheco, ambos asesores vilipendiados por el lápiz, Castillo recibió en Palacio a Roger Nájar. El dirigente de Perú Libre visitó al presidente el 2 de diciembre, en plena crisis política. Nájar es uno de los pocos que tiene buena comunicación con Castillo y Cerrón. Y ha sido convocado por el jefe de Estado en otros momentos de tensión política. 

Luego de esos encuentros, y ya con la cancha despejada, Cerrón no vio inconveniente en entrar por primera vez a Palacio de Gobierno. Y lo hizo por la puerta principal. Castillo, bajo la premisa de que necesitaba los votos de los cerronistas para salvar el cuello, recibió a la delegación encabezada por el secretario general del partido.

“Hablamos de cumplir el programa que se planteó en campaña y que el gobierno haga un trabajo más directo de comunicación con la población”, dice el exprimer ministro Guido Bellido.

La versión de cambios en el Gabinete ha sido alimentada por el propio Castillo días después de aquella cita. Así lo dice a Sudaca el congresista de Somos Perú, José Jerí, quien se reunió con el profesor el 14 de diciembre en Palacio, junto con otros voceros de bancadas. “El presidente dijo que va a dar una sorpresa positiva a inicios de año. Vamos a esperar que esa sorpresa positiva incluya la recomposición del Gabinete, convocando a técnicos. Eso es lo que ha dado a entender”, señala Jerí.

Perú Libre anhela la salida de Mirtha Vásquez como cabeza de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y, desde el partido, lanzan los nombres de Waldemar Cerrón o Roger Nájar como posibles reemplazantes. Otras fuentes aseguran que la premier es blanco de ataques internos por parte de funcionarios afines a Perú Libre, pero se mantiene firme. 

La estrategia cerronista coincide con la intención de Palacio de llegar a consensos con otros partidos para hacer frente a la oposición vacadora. Se trata de Acción Popular, Alianza Para el Progreso y Somos Perú. 

El papel de César Acuña y la bancada de Alianza Para el Progreso es clave para Castillo. Y para concretar el acercamiento, Segundo Sánchez, dueño de la casa en el pasaje Sarratea, en Breña y cercano al presidente, es una figura relevante. En una entrevista con Latina, Sánchez dijo ser amigo del nuevo secretario general de Palacio, Carlos Jaico, militante de Alianza Para el Progreso. “Soy amigo de Carlos Jaico. Él es un provinciano, igual que yo. Él es de Chimbote, que también trabajó y estudió, al igual que yo. Entonces, yo me identifico muchísimo con él”, señaló.

Las buenas relaciones con Acción Popular también son consideradas importantes por Palacio y el bloque más duro del lápiz. Por esta razón la moción de censura presentada por Guillermo Bermejo contra la presidenta del Congreso, la acciopopulista María del Carmen Alva, no tuvo consenso. Al cierre de esta edición, Bermejo presentó su renuncia a la bancada.

Guillermo Bermejo
Congresista Guillermo Bermejo Rojas renunció a la bancada de Perú Libre tras no tener respaldo en la moción de censura que presentó contra la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva. Foto: Congreso.

BIBERTO, EL ASESOR

En el desenlace de esta historia resulta clave el nuevo asesor presidencial Biberto Castillo. Él es una ficha de Perú Libre, de acuerdo a fuentes palaciegas.

Biberto Castillo llegó en octubre a Palacio como consultor y es amigo de la infancia de Josué Gutiérrez, abogado de Vladimir Cerrón y asesor en la bancada oficialista. La relación la confirmó el propio Gutiérrez en el 2019. 

No tengo ninguna relación con el partido político Perú Libre. No soy ni he sido integrante ni dirigente del mismo. Conozco a alguno de sus congresistas y dirigentes, como consecuencia de mi labor profesional, quienes me merecen el más absoluto respeto”, responde Castillo a Sudaca . 

Biberto Castillo tiene experiencia de coordinación con congresistas. Trabajó como coordinador parlamentario representando al Ministerio de Economía entre el 2014 y el 2015, en el gobierno de Ollanta Humala. Él dice que su actual labor consiste en “brindar soporte en temas de índole legal, administrativo, coordinaciones multisectoriales, entre otros propios del Gabinete”. 

Castillo y Cerrón no han vuelto a conversar en instancias oficiales desde la cumbre en Palacio del 6 de diciembre. Todo indica, sin embargo, que hay reconciliación a la vista y que esta le abriría las puertas del Ejecutivo a nuevos partidos, en desmedro de la izquierda moderada.

*Fotoportada: Darlen Leonardo

 

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Pedro Castillo, Verónika Mendoza, Vladimir Cerrón
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