Alberto Fujimori

El fanatismo es cuna de la intolerancia. Ahora bien, sumemos a ese fanatismo un elemento altamente tóxico que, en la historia de nuestro país, ha significado violaciones de los derechos humanos, delitos de homicidio, secuestro agravado, desapariciones, el uso de las fuerzas armadas para amedrentar a los enemigos políticos. Este elemento se llama «fujimorismo». Tras más de 20 años de su caída como régimen dictatorial y corrupto, hay quienes son capaces de demostrar con insultos, agresiones y difamaciones su frustración naranja de no estar en el poder.

La cobarde agresión de parte de un fanático fujimorista contra Avelino Guillén, que ha sido identificado por el portal Epicentro TV como Gianpiero Silva Montejo, gerente de Infinite Communications SAC, empresa contratista de la Policía Nacional del Perú.

Este personaje persiguió por el estacionamiento de un supermercado e insultó al ex fiscal supremo Avelino Guillén, quien denunció y logró encarcelar al dictador Fujimori, es el botón más representativo del pensamiento, agresividad y deseos escondidos que los herederos de Fujimori y Montesinos tienen contra sus enemigos. Para los fujimoristas, no existen adversarios políticos: ellos solo tienen enemigos y su praxis es destruir a ese enemigo. Pero contra Avelino Guillén nunca pudieron ni podrán.

Tengo una curiosidad: ¿han visto a algún fujimorista o aliado indirecto de dicho partido condenar la agresión contra Avelino Guillén? No, jamás, eso no pasará. ¿Y saben por qué? Porque el fujimorismo disfruta por dentro esas agresiones. Se revuelcan en el lodo de la herencia de violencia que ha dejado el padre. Encuentran un bálsamo rejuvenecedor cuando sus fascistas agreden al adversario que no piensa como ellos. Aplauden por dentro, porque por fuera no pueden hacerlo. Tienen que seguir fingiendo que creen en el respeto a las diferentes posiciones, para ver si así logran limpiar su rostro autoritario.

El fujimorismo maneja un doble juego: por un lado difunden en sus medios aliados el mensaje de «tolerancia», «respeto» y «disposición al diálogo»; por otro, sin embargo, son los ideólogos de grupos como La Resistencia, radicales que hostigan y agreden a periodistas y políticos de izquierda. Sus integrantes son descritos como fanáticos fascistas que buscan protagonismo en el escenario político bajo la ridícula estrategia de gritos, insultos y amedrentamientos, como si el Perú no estuviese harto de esa forma de hacer política. ¿En realidad creen que lograrán algo rentable?

Este grupo de choque es la más grande imagen escondida que el fujimorismo no puede mostrar en público, pero que reunidos en su cuarto de guerra, es decir, ese grupo que genera las acciones y maneja la estructura del partido, sí pueden manifestarse. En su momento de mayor resentimiento, el desaforado por su propia bancada, Kenji Fujimori, reveló una de las conocidas estrategias del fujimorismo: «A todo aquel que no piense como ellos, lo terruquean».

Esa es la esencia del fujimorismo sin cámaras de televisión, sin periodistas que armen un show con firmitas absurdas de «compromisos» con la democracia. La base del fujimorismo nunca fue la democracia ni la tolerancia de posiciones. La herencia de violencia que dejó Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos sigue viva en la superficie del partido fujimorista. Es un arma de amedrentamiento para ellos, pero que por estrategia la reprimen para lavarse el rostro. Para el fujimorismo, la democracia está sobrevalorada.

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Alberto Fujimori, Avelino Guillén, Fujimorismo, Vladimiro Montesinos

UNO

“Montesinos puede parecer un monstruo, pero es nuestro monstruo” – Luis Jochamowitz

Una escena los delata. Enfundado en un traje Dior, pañuelo en el bolsillo del saco, cuidadosamente peinado y maletín, en mano, entra al juzgado. Ahí se encuentran ambos: cara a cara. Fujimori con campera de color oscuro y corbata, lo mira expectante. Vladimiro inclina la cabeza, en señal de reverencia, y le regala una sonrisa, cómplice, levantando las cejas; el otro guiña un ojo.

Moviendo impertérrito un dedo, gesticula mientras mira desafiante a un fiscal, anonadado, ante la retórica del sociópata. Dominaba la escena, como siempre lo hacía en el SIN, ante todos.

¿Usted tiene un parentesco con el Gral. Torres Aciego?

“En absoluto…. somos colombroños para su conocimiento” musitó Vladi

“¿Y eso qué significa?” pregunta intrigado el fiscal.

“Personas que tenemos el mismo apellido, pero no tenemos parentesco. Eso se llama Co-lom-bro-ño” silabea burlonamente; mientras en el rostro de su socio-amigo se dibuja una sonrisa sardónica.

Estaba dejando en ridículo al fiscal de turno.

En el Mega Juicio tenía los mismos gestos que AF. Una concordancia perfecta. Cuando 2 personas hacen clic, se sincronizan los cuerpos. Es así. Delata la cercanía perfecta que tuvieron.

Da respuestas buscando la aprobación del ex-presidente. Se muestra extasiado ante las cámaras. Es el circo mediático. Más tarde, por consejo de su abogada da por terminada su alocución.

DOS

Dícese que era esmirriado de adolescente. Una pintura típica del microcosmo adolescente: los patas del barrio, sentados en la clásica esquina ocupados, haciendo nada. De repente, uno de ellos, sin razón alguna, agarra de punto al que tiene pinta de boludo o de sabihondo.

  • ¿Oye cojudazo porque me miras?
  • No miro huevadas, por si acaso, respondió el aludido.
  • ¿Qué dijiste huevón?
  • Escuchaste bien, cojudo.

Se miraron, entre ellos, asombrados, se levantaron y le dieron un correctivo al contestón. Vladi entonces erosionó. Investigó y reveló a los padres de los abusivos, sus travesuras y pecadillos. Logró así su venganza y respiró aliviado. Había encontrado una forma de sobrevivir.

Había crecido en un hogar carenciado. Su padre era un tiro al aire. Había pertenecido a una familia de alcurnia; quienes le dieron la espalda al contraer nupcias con una proletaria.

Todo eso lo afectó, profundamente.

Tuvo una relación de amor-odio con don Pancho Montesinos. Quien acorralado por problemas financieros, se suicida.

Jochamowitz lo relata en su libro.

“A un amigo en común, lo llevó a un edificio, abrió la puerta de uno de los departamentos, y le mostró el cuerpo de su padre, que se acababa de suicidar, espetándole una pregunta.

¿Tú crees que la muerte de este hijo de puta, va a afectar mi carrera?”

TRES

“Nunca seas pobre”

Francisco Montesinos

Visualizó que el Ejército era una institución netamente vertical. Llena de formas y símbolos. Donde uno se podía acoplar y lograr ascender rápidamente, si usaba la incriminación y  lisonja (in extremis) ante las personas correctas.

Hubo un quiebre.

En 1976 entregó una lista de armamento a funcionarios de inteligencia de los EE.UU. Tras un viaje clandestino a ese pais, fue detenido y procesado en el fuero militar. El Gobierno Militar había comprado armamento a URSS, ante la posibilidad de un conflicto militar con Chile. No fue acusado de traición (para no incriminar a su jefe), fue dado de baja, por deserción y puesto en prisión.

Hombre pragmático, al salir de prisión se graduó de abogado. Tenía labia, pero lo más importante: sabia crear redes de servicios integrales (incluía policías y jueces corruptos).

Entonces se dedicó a defender a narcotraficantes. Por ende, se hizo de billete.

En los lejanos ochentas, la Hacienda Nápoles lo tuvo como visitante. Pablo Escobar, Todopoderoso, lo miró fijamente y supo de inmediato que era uno de los suyos.

En aquellos años aciagos, se hizo asesor de un inepto, pero con ganas de sacar rédito al cargo: el Fiscal General.

Llevó información personal de los desaparecidos por Sendero Luminoso.

En ese ínterin, le solicitaron que asesore a un ignoto candidato: Alberto Fujimori.

……..

Luego de los audios que presentó Popi Olivera la semana pasada, alguien duda que el 2026 (cuando salga libre), ¿le queden cartas por jugar?

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Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos

Estimado Mario, desde que Alberto Fujimori (tu adversario en las elecciones de 1990) dio el autogolpe de 1992 y tomó por asalto todos los poderes del Estado (con la anuencia del 90% de los Peruanos) e instauró un narco estado corrupto junto a Vladimiro Montesinos, tú defendiste la democracia peruana desde tu obligado auto exilio en España y desde entonces recibiste los ataques de una parte importante de la población peruana que veía envidia o rencor, en donde había en realidad un genuino interés por preservar los valores democráticos de nuestro país. Por lo menos, así lo vi yo, siempre.

Por esa misma razón, te opusiste férreamente a las dos primeras postulaciones de Keiko Fujimori a la presidencia de la República en el 2011 y el 2016, denunciando su candidatura como expresión de los peores valores de la política nacional.

Sin embargo, en la segunda vuelta electoral peruana de este año, frente a la candidatura de Pedro Castillo que representaba a primera vista una amenaza a la democracia que siempre defendiste, no tuviste más opción que apoyar abiertamente la postulación de la señora Fujimori, apretando los dientes y dejando de lado 29 años de abierta y franca oposición al fujimorismo.

Pero las elecciones se realizaron y la ONPE dio como ganador al candidato de Perú Libre por más de 44,000 votos.

Tú sabes muy bien que los observadores de la OEA, el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Inglaterra, la mayoría de medios internacionales como CNN, así como la Defensoría del Pueblo, Transparencia Perú e IPSOS han calificado el proceso electoral peruano de justo y democrático, no habiendo encontrado ninguna señal de fraude.

A pesar de ello, te has apresurado en apoyar las peligrosas insinuaciones de “fraude en mesa” de la candidata perdedora, sin tener ningún elemento de convicción, ya que como debes saber, todas las impugnaciones presentadas por la señora Fujimori han sido rechazadas o descartadas por los Jurados Electorales Especiales, por carecer de sustento.

Ahora que el Jurado Nacional de Elecciones empieza a ver las reclamaciones del fujimorismo, ha comenzado una campaña de demolición con el claro e inocultable propósito de impedir la proclamación del ganador de estas elecciones. En ese sentido, importantes medios de comunicación del mundo han reconocido en Fuerza Popular la misma estrategia de negación de las elecciones de Donald Trump en los EEUU.

A estas alturas y con todos los contactos con que cuentas en el mundo, que te pueden confirmar directamente lo que estoy apenas reseñando, me pregunto si vas a seguir manteniendo tu apoyo a una causa perdida, que no solo no defiende la democracia por la que tanto has luchado, sino que la amenaza y la pone en grave peligro, al pretender desconocer los resultados electorales que el mundo civilizado reconoce. Más allá de que nos guste o no el resultado electoral y de que tengamos justificado recelo sobre un posible gobierno de Perú Libre.

¿Quieres ser recordado como el hombre que nunca claudicó en su lucha por los valores democráticos de su patria, o como el escritor que prefirió plegarse al final de sus días a un grupo que representa lo más rancio del racismo, clasismo y fascismo en el Perú?

Estás a tiempo.

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Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, Mario Vargas Llosa, Pedro Castillo

Un domingo como hoy, hace 31 años, a las 4 de la tarde, las empresas encuestadoras anunciaron por televisión lo que ya se avizoraba semanas atrás: el outsider de origen japonés, Alberto Fujimori, un ilustre desconocido, derrotó cómodamente al célebre escritor Mario Vargas Llosa, representante de la derecha neoliberal, quien contaba con el respaldo del poder económico y había sido ungido como “salvador del Perú” en circunstancias en las que el país atravesaba por la peor crisis económica y política de su historia republicana.

Muchos hemos reparado en las similitudes entre aquella segunda vuelta y la que transcurre el día de hoy. También esta vez, hemos visto enfrentarse a una candidata que cuenta con el respaldo de los poderes fácticos a otro salido de la nada; también está vez, la estrategia de dichos poderes ha sido la demolición política del adversario y el país se ha dividido, en el imaginario y en la realidad, de la misma manera como lo separaron, hace siglos, los virreyes peninsulares: una república para los españoles y otra para los indios.

Existen, además, algunas paradojas notables entre ambos procesos. La principal es cómo el apellido Fujimori ha modifica su rol, desde el sorprendente outsider, protagonizado por papá Alberto en 1990, una suerte de candidato de los desvalidos, hasta la implacable candidata de los poderosos que hoy personifica su hija Keiko. También es paradójico ver a Mario Vargas Llosa sumido en el limbo de la ambigüedad y apoyar al fujimorismo que siempre deploró por corrupto y autoritario, so pretexto de combatir el comunismo. El novelista, 31 años después, parece situarse en la misma posición ideológica ¿lo está realmente?

Luego llaman la atención ciertas diferencias entre una circunstancia y la otra. En 1990 no hubo cuco comunista y el racismo antijaponés, chino y anti todo lo que no sea blanco fue mucho más explícito -31 años después algo se le disimula, después de todo- como si los defensores de Vargas Llosa desconociesen las reglas matemáticas más sencillas. Esta vez se instauró el terruqueo general, no solo en contra del provincianísimo candidato de un partido de izquierda radical, sino en contra de todo aquel al que se le ocurriese anunciar en sus redes que eventualmente votará blanco o nulo el día de hoy.

Una diferencia fundamental, entre ambos procesos, es que hace 31 años no era tan malo ser de izquierda; al contrario, fue por eso que la victoria de Alberto Fujimori estuvo cantada desde el 8 de abril de 1990, tras conocerse los resultados de la primera vuelta. El APRA y las dos izquierdas de entonces, juntos, habían obtenido 30% de los votos, los que se endosaron completos al outsider japonés para evitar que triunfe el proyecto neoliberal de Vargas Llosa. Fue la última trinchera victoriosa de la izquierda -cuando el PAP todavía se situaba dentro de su espectro y el muro de Berlín mantenía de pie buena parte de su trazo- pero fue inútil, días después de asumir la presidencia, Fujimori adoptó el modelo del vaquero Reagan, George Bush padre y la Dama de Hierro Thatcher.

Al anochecer del 10 de junio de 1990, hace 31 años, con el gesto afligido, Vargas Llosa se dirigió a las masas frenéticas en Miraflores. Como nunca las clases acomodadas se habían movilizado políticamente y habían convertido a “Mario” en un líder casi mesiánico, lloraban, gritaban y clamaban por un golpe de estado. Pero “Mario”, al fin y al cabo, era un demócrata cabal y adhería a las libertades políticas tanto como a las económicas. Entonces hizo un llamado a la calma, al civismo, al respeto de la voluntad popular expresada en las urnas e instó a las miles de personas congregadas en el frontis del local del Fredemo a volver a casa, en orden y tranquilidad, así lo hicieron.

En pocas horas tendremos resultados y un ganador o ganadora; por eso es fundamental que los actores políticos de hoy actúen, al momento de saberse los resultados, como lo hicieron sus pares de 1990. La voluntad popular se está expresando en estos momentos. No solo debemos respetarla, también debemos otorgarle al candidato o candidata triunfador/a la oportunidad de superar todos los miedos que nos han infundido en una campaña para el olvido y ejercer el periodo de gracia que todo gobierno requiere para organizarse y merece en virtud de nuestro contrato social. Solo después debe activarse la vigilancia ciudadana para continuar defendiendo y construyendo una democracia como la nuestra, que nos cuesta la calle, en largas jornadas de lucha y resistencia civil.

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Alberto Fujimori, Elecciones 2021, Mario Vargas Llosa

Kenji Fujimori, antes de esta reconciliación, dijo que Fuerza Popular busca perpetuarse en el poder. ¿Cuál sería la diferencia con lo que dijo el electo congresista de Perú Libre, Guillermo Bermejo [que no van a soltar el poder si lo consiguen]? 

Esta campaña, más allá del riesgo de la amenaza comunista de Perú, ha servido para reconciliaciones, como la de [Mario] Vargas Llosa o [Máximo] San Román. La de Kenji con Keiko me ha parecido extraordinaria. No ha estado dentro de un cálculo*. Él deberá contestar sobre su opinión [anterior]. Lo que Bermejo ha dicho es algo que lo vas a vivir en historia del castrismo, en historia de Venezuela y Centroamérica cada vez que el comunismo ha entrado. 

*Nota de edición: Según Datum, para 7 de cada 10 peruanos fue una estrategia de campaña.

¿Y cómo podrían garantizar que ustedes dejarán el poder en cinco años, considerando lo que históricamente ha ocurrido con el fujimorismo?

El gobierno de los 90 fue exitoso, pero también somos conscientes de que hay temas que no pueden repetirse. La reelección es uno. El 27 de julio se entrega el mando democráticamente. La gente que se va sumando [a la campaña fujimorista] también lo tiene claro y son garantes de que cumpliremos la palabra. No vamos a hacer lo que hacía Vizcarra, que se reunía con fiscales. La garantía es, primero, nuestra palabra; segundo, las personas que se suman; y tercero, la prensa. Keiko no tendría ningún motivo por el cual quedarse porque ella es una demócrata. Puede haber muchos cuestionamientos, pero hemos pedido disculpas del caso, y nunca hubo nada fuera del marco constitucional. Uno puede decir que fue un exceso [la actitud de la bancada fujimorista en el Congreso disuelto], pero fue dentro del marco constitucional. Ella se va el mismo 27 de julio del 2026. 

En una entrevista reciente a Perú 21, Keiko indicó que afrontaría la justicia recién en el 2026. ¿Busca dilatar los procesos? 

El proceso va a continuar con los demás coimputados. Para mí es claro: es absurdo cuestionar [a Fujimori] por un hecho que no estaba prohibido. Me refiero al financiamiento privado, que espero sea más transparente algún día. A partir de 2018 se vuelve una prohibición legal, antes no. Existe un peritaje de los últimos 10 años a KF así como a su esposo, que nos da tranquilidad. Lo que sí estuvo mal es que no se informó a la ONPE en su momento, pero son temas administrativos.

Nota de edición.: Según el penalista Carlos Caro, el delito de lavado de activos prescribe, pero los plazos de prescripción son de entre 15 a 30 años. Además, el plazo de prescripción se congelaría durante un eventual mandato presidencial. 

Pero no se trata de aportes privados y nada más. Está el presunto delito de lavado de activos, que incluye dinero de procedencia ilícita en torno al caso Odebrecht

Es una figura que no tiene ningún sustento. Tendrá que ser comprobada en el juicio oral. Es parte del derecho de la fiscalía plantear su hipótesis, pero se ha ido cambiando en el tiempo. Primero se habló de un grupo dentro de Fuerza Popular, luego fue el partido. Primero fueron aportes ilícitos, luego fue lavado. El núcleo original es el financiamiento privado. Con lo de Odebrecht ni siquiera hay una vinculación directa, pero tendrá que comprobarse en un proceso penal si lo que dice una o dos personas es real o no. 

En el partido de Perú Libre hay personas que están llevando procesos y también está la condena por corrupción de Vladimir Cerrón. Pero en Fuerza Popular también hay personajes con procesos en camino. ¿Qué responde ante esto?

En el tema de las ligaduras [el caso sobre esterilizaciones forzadas], así sea una sola persona, tiene que verse quien será responsable. Es un juicio que se archivó, pero si se quieren investigar nuevamente, habrá absoluta libertad para el Poder Judicial dentro de su autonomía. En el caso de la investigación al señor Aguinaga, no dejo de reconocer que, así sea una sola mujer y ha habido algo mal hecho, habrá que asumir responsabilidad. 

Pero si tiene un proceso abierto, ¿por qué se le llevó como candidato?

Cuando se evaluó el caso de la candidatura de Alejandro no estaba esta nueva ocasión en que se le ha vuelto a abrir el proceso. No es que no importe, sino que no estaba presente el tema en el momento.

Keiko dijo que se trataba de una política de planificación familiar. ¿Lo respaldan?

Ella dijo que el concepto como política pública era eso [planificación familiar]. Si dentro de este, hubo un exceso de una o dos personas, se tendrá que indagar. Respetamos que se inicie nuevamente la investigación, pese a que se ha archivado antes. Si una mujer fue violentada de su libertad, se tiene que saber quiénes son los responsables. No se puede hablar de un pasivo si la campaña todavía está en carrera. Cualquier análisis será posterior a esta.

¿En Fuerza Popular están convencidos de que Pedro Castillo es cercano al terrorismo, como dicen varios de los que atacan su candidatura?

Es difícil que un ciudadano peruano haya aceptado ser candidato de un grupo con Cerrón, que además era su candidato a vicepresidente, incluso con las manifestaciones lamentables que ha tenido respecto al terrorismo. No puedo decir si Castillo es cercano o no al terrorismo directamente, pero sí te puedo decir que lo que me preocupa es si es solo una figura. ¿Decide? ¿Toma decisiones? ¿Analiza con quien está? Aquí [en el fujimorismo] lo que siempre se va a encontrar al frente es el dedo acusador de corrupción, pero en nuestro lado no tengo ninguna investigación por terrorismo. Alrededor de él, sí hay mucha gente que está vinculada, conversa y están en fotos. El 80% de su bancada es de Cerrón. 

Ya, pero Fuerza Popular reivindica el gobierno de Alberto Fujimori, que según la CVR incurrió en terrorismo de Estado. Incluso Keiko ha dicho que lo indultará si sale elegida.

El indulto es una potestad constitucional y tiene que estar dentro del marco legal, donde se evalúan otros parámetros y condiciones. No veo una contradicción. Cualquier exceso que esté muy bien sancionado en contra de la lucha contra el terrorismo, nunca he escuchado que se haya negado que eso se sancione. Es una decisión de Keiko que respaldamos y que consideramos es sobre alguien que ha pagado suficiente prisión. Siempre en el marco constitucional.

Alberto Fujimori aún no ha pagado la reparación civil que le debe al Estado, que con intereses suma más de S/51 millones, dispuesta en sus condenas. 

No hay prisión por deuda. Si la norma legal dice que no se puede indultar sin que se cancele eso, tendrá que hacerse. Eso lo verán los abogados. Si es que es un requisito pagar [para el indulto], se tendrá que hacer a quien corresponda.

¿Entonces pagará lo que debe antes del indulto?

No conozco los requisitos específicamente, pero no se hará nada que vaya fuera del marco legal.

Keiko Fujimori también ha pedido perdón a Jaime Saavedra y Fernando Zavala. Usted presidió el Congreso. ¿Qué piensa al respecto?

Lo de Fernando fue cuando era presidente del Congreso, Saavedra fue antes. Hice un mea culpa donde reconocí que caí en eso. Debí persuadir mejor de que no era el camino. Respaldo y coincido en las disculpas. En general, [disculpas] no solo a ellos dos sino a cualquier persona y todos aquellos que esperaban un trabajo entre Fuerza Popular y PPK. Entramos dolidos en ambos lados. Me apena y me obliga doblemente a rectificar y pedir disculpas por no revertir esa situación. Cuando veo el riesgo al frente [se refiere a Perú Libre] me molesta, porque hicimos mal e impide que la gente vote por nosotros. 

¿No son disculpas solo por campaña, que es a lo que suena después de todo lo visto?

Las disculpas no son por la campaña. En su momento, hubo una reunión con el señor [Salvador] Del Solar para calmar la situación política. Hace dos años hay una visión distinta, por lo que las disculpas no tienen que ver con lo de ahora. No se llegó a buen puerto con Vizcarra y otros parlamentarios, pero la posición de Keiko de disculpa y corrección es desde hace dos años. 

¿Cuánto le pondría de nota al Congreso confrontacional, que fue disuelto?

Gran parte de la confrontación fue por el señor Vizcarra que tenía un proyecto personal y sabía de sus temas de corrupción. Hay dos lecturas de esa situación. No voy a desgastarme en explicar que había otra posición. El problema fue pisar el palito. No pondría nota, pero se perdieron dos años. Jalado está, eso lo tengo claro. 

¿Han llamado a la izquierda para tender puentes?

No tuve ninguna opción para comunicarme con Verónika Mendoza, sé que Miki [Miguel Torres] es amigo y que alguna vez estuvo con ella en algún proyecto, pero sentí rechazo [por parte de Mendoza]. Yo era el responsable de esos puentes en esos momentos. Si resulta electa Keiko Fujimori, no habrá problema para armar agendas en común. No creo que se nieguen para hospitales o vacunación.

¿Pedro Cateriano será primer ministro?

Pedro tiene todas las condiciones como Carlos Neuhaus o Luis Carranza, de asumir cualquier responsabilidad. A ninguna persona [se les ha ofrecido un puesto], ni a los que armaron el texto del [primer] plan [de gobierno], Rescate 2021. Todas han participado de manera absolutamente voluntaria. Con ninguno se ha hablado de ningún cargo del futuro gobierno. Esto será un gobierno abierto, de diferentes partidos. Que no se tenga ninguna duda que no es el regreso del fujimorismo.

¿Pero hubo alguna intención concreta de sumar a técnicos de centro o centro izquierda? ¿O los han contactado y no ha habido mayor avance con eso?

Hemos conversado con mucha gente de otros sectores. De los que se suman, muchos han sido críticos del fujimorismo. El 70% son de la otra orilla. De izquierda, hay personas también, pero claro, estamos acostumbrados a ver figuras de izquierda como Mendoza o de algún partido reconocido. Ellos se la han jugado por Cerrón. Pero hay otros, como sindicatos o personajes, con los que conversamos y se van a sumar en un hipotético gobierno. No porque no queramos, pero ya tienen posiciones tan marcadas. 

¿Cuál es el papel de sus asesores ecuatorianos? Fuentes de alto rango de Fuerza Popular han explicado a Sudaca que se han sumado hace poco. 

Ha habido muchas campañas paralelas. Nos hemos enterado por ahí que algún fulanito está trayendo a algún asesor. Pero el efecto interesante es que hay una multicampaña. Han venido amigos de muy buena fe que traen asesores del extranjero. Tenemos una línea que la maneja el comando principal. Recibimos un montón de sugerencias, pero siempre hemos dicho que, en una segunda vuelta, traer gente requiere tiempo. El señor Jaime Durán [asesor político ecuatoriano], por ejemplo, necesitaba tiempo para hacer análisis, pero nunca hemos hecho ninguna coordinación. 

¿Quiénes conforman su comando de campaña principal?

La campaña principal parte de este comando liderado por Keiko Fujimori, donde estamos yo, ‘Miki’ Torres, ‘Nano’ Guerra García y Carlos Raffo. Para mí, ‘Miki’, es el creador de este grupo. 

¿Los ecuatorianos Roberto Izurieta y Juan Mateo Zúñiga no son parte de la campaña?

A Izurieta lo conocí algunos minutos, me pareció un tipazo, y fue a saludar a Keiko. Lo contó en RPP, pero no está participando. Hubo un momento donde a Lima llegó medio Quito. ¿Por qué? No sé. 

Pese a las estrategias y los reconocimientos, las últimas encuestas no los favorecen y amplían, incluso, la brecha con Castillo. ¿Qué harán?

Hay un gran sector de la población que, con justa razón, creen este canto de sirena. Ve que la cosecha se muere, donde la pandemia ha disparado la pobreza del 20% al 30% y se registran 10 años perdidos. Miran al sistema económico que todos alaban, pero no les ha llegado nada de desarrollo. Hay un descontento con absoluta lógica, pero nosotros haremos cambios profundos. Lo necesario para no destruir lo que hemos crecido. Después del debate, muchos han visto que al otro lado hay una improvisación absoluta. Lo otro es el sector indeciso, pero cada acción tiene su tiempo de maduración. Vamos a mencionar las propuestas para cambiar al Estado inerte y elefantiásico.

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Alberto Fujimori, Elecciones 2021, Fuerza Popular, Keiko Fujimori, luis galarreta

La campaña de Keiko Fujimori no sólo cambiará de rumbo, sino que sumará rostros internacionales. El ecuatoriano Roberto Izurieta será uno de ellos, según una fuente altamente confiable y cercana al comando de campaña de Fuerza Popular, y ya estaría trabajando como asesor externo.

Izurieta es especialista en comunicación política y ha sido asesor, por ejemplo, del expresidente ecuatoriano Jamil Mahuad, quien firmó el acuerdo de paz con Alberto Fujimori en 1998.

Izurieta también ha asesorado a otros presidentes como Álvaro Colom en Guatemala, o los derechistas Horacio Cartes en Paraguay y Enrique Peña Nieto en México. El ecuatoriano es un viejo conocido en estas tierras: según su hoja de vida, trabajó en una de las campañas de Alejandro Toledo.

Medios ecuatorianos lo vinculan a la campaña del 2017 en la que el banquero Guillermo Lasso perdió las elecciones presidenciales en Ecuador. Izurieta ha admitido ser amigo del actual presidente de Ecuador y ha estado muy pendiente de su última campaña, de este año, en la que sí ganó. A inicios de abril Lasso remontó el marcador de entre 10 y 15 puntos de ventaja que le daban a fines de marzo algunos sondeos a su contrincante, el correista Andrés Arauz.

El pasado 13 de abril, por ejemplo, el especialista resaltó en CNN −a la par de su apoyo informal− tres ejes de la estrategia de Lasso que lo llevaron a la victoria: la espontaneidad en los debates, apuntar hacia los privilegios y promover “encuentros” con la gente. “Mientras Andrés Arauz y su equipo seguían en una onda triunfalista, Guillermo Lasso dio un giro a su campaña, la acercó a la gente y sus problemas dando paso a su nueva línea: los encuentros. De esta manera, Lasso pasa de una primera vuelta donde daba la idea de dar lecciones basado en su capacidad y experiencia, a eventos genuinos con la enorme diversidad del electorado nacional. Fue un éxito”, escribió. Sería un anuncio de lo que se viene en Perú, donde Fujimori ya busca con desesperación debatir con su contrincante.

Para llegar al público más joven, donde prevalece un fuerte componente de antivoto, en la tienda naranja contarían con el apoyo de otro ecuatoriano: Juan Mateo Zúñiga, consultor político y miembro de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos, integrada por un equipo de jóvenes liderados por él.

Su experiencia se basa principalmente en campañas electorales en su país y se encargaría de la estrategia digital de Fuerza Popular. En la reciente primera vuelta en Ecuador, fue asesor de la “sorpresa” de los comicios: Xavier Hervas, un empresario que se estrenaba en la política nacional. El desconocido quedó en un meritorio cuarto lugar.

“Nosotros creemos que la estrategia es el contraste. No necesariamente tenemos que salir a pelear con alguien o hacer algo en negativo, sino a diferenciarse de los otros. El contraste en este caso fue Xavier [Hervas] contra todos los políticos. Los políticos que nos defraudaron, que nos llevaron a la crisis”, contó Zúñiga en una entrevista para el portal de su país Primicias.

El reto del ecuatoriano será extrapolar eso a una candidata más bien protagonista -en gran parte- de la reciente crisis del país. En todo caso, las redes sociales serán una de las herramientas clave de Zúñiga, que para la segunda vuelta en Ecuador asesoró a la campaña de Lasso. De hecho, es el responsable de que el electo presidente haya incursionado en la red social Tik Tok, tal como lo ha hecho Keiko Fujimori en la primera vuelta.

Sudaca se contactó con ambos asesores a través de sus redes sociales, pero no respondieron al cierre de edición de esta nota.

Hace dos días, el excongresista Luis Galarreta negó al diario Correo que vayan a contratar a un asesor extranjero, pero esto no sería tan cierto. Si bien ambos ecuatorianos no son parte del equipo de campaña ni se reúnen a diario con este, sí se suman como consejeros externos y, qué duda cabe, jugarán un rol importante. 

El comando de campaña de Keiko Fujimori está integrado por el jefe de plan de gobierno, Nano Guerra García, el publicista Carlos Raffo y los excongresistas Miguel Torres y Galarreta, quienes se reúnen diariamente, según pudo conocer este medio. Esto seguirá así.

Sudaca se contactó con los mencionados integrantes del equipo de Keiko Fujimori, pero al cierre de esta edición o se excusaron de revelar datos internos de la estrategia o no respondieron.

Por otro lado, y pese a que un círculo de viejos fujimoristas ya rodea a la candidata, las fuentes naranjas niegan que Alberto Fujimori cumpla un papel de estratega en la campaña, aunque admiten que el expresidente sí llama a su hija para darle consejos y lanzarle alguna crítica constructiva.

En esa línea, no está contemplado que Keiko Fujimori firme una hoja de ruta ni extienda pedidos de perdón por la corrupción de la década del 90 ni por la actitud vehemente mostrada por sus congresistas en el período 2016-2020. En el círculo de Keiko creen que ya han reconocido suficientes errores y no están dispuestos a seguir con el autoflagelo.

“No forma parte de la estrategia ahora [pedir perdón]. Se va a anunciar un cambio de rumbo, pero no pasa por una hoja de ruta ni algún perdón”, refiere una fuente de la tienda naranja.

Cambio de rumbo

Como ha sido evidente, un primer momento de la campaña ha estado marcado por el discurso contra el comunismo, plasmado en videos institucionales del fujimorismo en redes sociales.

En paralelo, han surgido otras acciones que no coordina directamente Fuerza Popular, pero que tampoco rechaza. Claro ejemplo son los anuncios que han surgido en distintos paneles publicitarios de la empresa Punto Visual en Lima. El gerente de esta empresa es Alberto Luis de Azambuja, pareja de la excongresista Cenaida Uribe. Otro ejemplo, aunque menos estruendoso, es la campaña en redes bajo el hashtag “#pormifamilia”, promovida por Robby Ralston.

Pese a que dicen ser ajenos a ambas estrategias, en la interna no consideran esto como un error. A la consigna del anticomunismo se han sumado ya voces como las de Mario Vargas Llosa y la del mismo Kenji Fujimori señalando que la exprimera dama del régimen fujimorista es la opción democrática y representa la defensa del modelo económico. Que se sumen más voces sería parte de los que llaman a la interna “la estrategia cívica”.

En esta segunda vuelta también se ha descartado contar con las empresas publicitarias que vienen tocando la puerta de Fuerza Popular. En el comando de campaña se preguntan para qué quieren spots si ya tienen minutos asegurados en los medios.

En el fujimorismo, además, parecen tener bastante fe en lo que vienen haciendo cierta prensa, como el Grupo El Comercio, y consideran que no hay necesidad de hacer una campaña de “terruqueo” cuando desde la concentración y otros medios ya la vienen haciendo por su cuenta.

Pero toda esta primera parte de la estrategia, específicamente la defensa del modelo y la lucha contra el comunismo, sólo habría tenido como objetivo atraer a aquellos votantes de derecha que no respaldaron a Keiko Fujimori en la primera vuelta.

Al interior de Fuerza Popular dicen que han sido plenamente conscientes de que ese discurso no iba a calar en los sectores D/E. Por eso, ahora tienen como referencia la campaña de Luis Fernando `el Macho` Camacho, líder ultraderechista y religioso, quien puso en aprietos a Evo Morales en las últimas elecciones bolivianas tras hacer un paro de 21 días en el país del sur. El símil que buscan es ir desde los sectores más acomodados para luego dar un llamado a los estratos sociales más bajos.

Así, para el sector D y E, el objetivo será promover un mensaje antiestablishment, por lo que no debería generar sorpresa si es que Keiko empieza a esgrimir un discurso populista que critique a grupos de poder y reivindique programas sociales de su padre como el Foncodes, los vasos de leche, entre otros, como ha hecho ya en recientes entrevistas.

Con ello se avecina una campaña con múltiples variantes, aunque abierta a colaboración de diversos sectores y poderes fácticos que puedan sumarse, de acuerdo a fuentes del fujimorismo. Luego, viene la conquista del antivoto, que tiene una lógica distinta. Esta segunda fase se develaría en los próximos días.

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Alberto Fujimori, Fuerza Popular, Keiko Fujimori

“Vieja y mojigata Lima, devaluada bella durmiente siempre de espaldas al país ¿ya te diste cuenta de que Pedro Castillo es el outsider de esta elección y que probablemente será tu próximo Alberto Fujimori aunque sabe Dios bajo qué premisas?” 

 

El Epígrafe Sarcástico de esta nota lo posteé el 4 de abril, Pedro Castillo recién asomaba la cabeza y nadie daba ni medio por él. De hecho, me dijeron que el profesor tacabambino jamás llegaría a la segunda vuelta pero llegó. 31 años atrás, inmersos en la mayor crisis de la historia del Perú, las cosas estaban mucho más claras para los peruanos, al menos eso creíamos, pero no entendimos que entonces, en 1990, hablar de los peruanos no era lo mismo aquí que allá. Ahora tampoco lo es.

Un par de días después de la segunda vuelta escuché a Lourdes Flores hacer pésimas matemáticas en un audio, para obtener como resultado que los peruanos de acá eran más que los de allá, por lo que Keiko era fija para la segunda vuelta. Yo pensé, mas bien, que la bola de nieve de Castillo recién se había echado a andar y que se trataba más de multiplicar que de sumar, hasta que finalmente culmine su imparable recorrido. Mencioné que estas elecciones, como tantas otras en el Perú, serían más sociales, o socioculturales, que ideológicas.

Es que a la mayoría de peruanos eso del modelo económico les importa un comino, lo mismo que el enfoque de género o los derechos LGTBI. Yo los defiendo, como no, pero las masas secularmente postergadas buscan alguien que las mire, que las reconozca, que las humanice. Lo que quieren es precisamente al Estado, a sus servicios, a la educación, a la salud y el trabajo, y algo muy importante, a la reivindicación de su cultura pero en sus términos.  

Podría funcionar en otro lugar, pero en un país con identidad propia, cuya historia de postergación se remonta cinco siglos atrás, la revolución, la izquierda y hasta la democracia solo pueden entenderse desde sus raíces. Lo dijo tan claramente Hugo Neira: pensamos que ser república -ha señalado el intelectual abancaíno- consistía en dejar de tener un rey, y que el debate republicano lo habían zanjado Jefferson, Hamilton, Rousseau y Voltaire; y por la flojera de no pensar nuestra patria desde sus costumbres fabricamos tiranos a repetición que conducen reiteradamente a Tartarias y Satrapías (parafraseo). Hoy sucede exactamente lo mismo y por eso tenemos que escoger entre dos proyectos autoritarios, uno corrupto y el otro peruano, o pensado desde una peruanidad que se siente secularmente postergada. 

Cuando indiqué que la bola de nieve no había dejado aún de rodar, señalé también que la palabra la tenía el Perú informal, el que desciende del serrano. Aquel no ha detectado aún a Pedro Castillo, pero, si lo integra a su narrativa como lo han hecho ya todas las regiones andinas del Perú, entonces no habrá quien pare al profesor del lapicito. Y vendrán la desesperación y el terruqueo, que fue lo que hicieron con el “chino Fujimori” en 1990, cuando la Lima del “Palais Concert” comprendió que ni con todo el dinero de Confiep podría vencer al outsider japonés, y que hoy sueña con su heredera en Palacio. 

La primera encuesta de Ipsos, le da a Pedro Castillo 9 puntos sobre Keiko Fujimori ¿tan terruco será el profesor? ¿o ha llegado el momento de dialogar y estrechar puentes? Quizá sea llegada la hora de pensar y hacer realidad el desarrollo, esa palabra maldita que tanta flojera y ojeriza le produce a nuestras élites económica y política, tan fácil que ha resultado vivir del Estado, desde hace un Bicentenario.      

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Alberto Fujimori, Pedro Castillo

A diferencia del 2016, uno de los hitos de Keiko Fujimori para esta nueva campaña electoral ha sido la reconciliación con su padre, el exdictador Alberto Fujimori. De hecho, hace una semana la candidata reconoció que recibe consejos de este y, a inicios de abril, señaló que lo iba a indultar “si es que se me da la confianza” 

Sin embargo, el expresidente aún tiene millonarias deudas con el país. De acuerdo a información oficial de la Procuraduría Especializada en Delitos de Corrupción que obtuvo Sudaca, Alberto Fujimori no ha pagado las reparaciones civiles por tres procesos penales en los que fue condenado.

Casos

El primer caso corresponde a un proceso por peculado doloso y falsedad genérica en los que quedó demostrado que Fujimori se apropió ilegalmente de S/52,5 millones junto a su exasesor Vladimiro Montesinos y los exministros Carlos Boloña Behr, Carlos Bergamino Cruz y Guillermo Salas Guevara Schultz.

Por estos hechos, Fujimori fue condenado en julio de 2009 a 7 años y 6 meses de pena privativa de la libertad y la inhabilitación por 2 años y 10 meses para ejercer cualquier cargo público. En aquella oportunidad se le fijó una reparación civil de S/3 millones que debían pagar entre todos sus cómplices. A la fecha, sólo se han saldado S/876.618.

Teniendo en cuenta los intereses generados desde la condena, la Procuraduría le atribuye a Fujimori una deuda de S/5.142.824,98.

El segundo caso corresponde a un proceso de peculado doloso, cohecho activo e interferencia o escucha telefónica. La condena está relacionada con el control de medios de comunicación, como fue la adquisición de canal 10 y la compra de la línea editorial del diario Expreso, con el objetivo de alcanzar la fraudulenta reelección del 2000.

Asimismo, junto con Montesinos, los ministros de Defensa, del Interior y el jefe del SIN, ejecutaron el ‘Plan Emilio’, que consistía en interceptar las comunicaciones de periodistas, políticos y demás personajes incómodos al régimen.

En setiembre de 2009, Fujimori fue condenado por este caso a 6 años de pena privativa de la libertad efectiva y se le fijó una reparación civil de S/.24.060.216. Hasta el 2017, por el incumplimiento en el pago, la deuda creció a S/45.859.447,47.

Además, se resolvió que Fujimori pague S/107.000 a cada uno de los 28 agraviados (unos S/3 millones en total), entre los cuales figuran César Hildebrandt, Cecilia Valenzuela, Alberto Borea, Javier Pérez de Cuéllar y Javier Diez Canseco. En la documentación enviada por la Procuraduría no se precisa si se ha realizado el pago a estos personajes.

La tercera arruga que tiene Alberto Fujimori con el Estado tiene que ver con una condena por usurpación de funciones, por la cual se le impuso una reparación civil de S/400.000 y dos años de inhabilitación en cualquier cargo público. El caso está relacionado al teatro que armó el expresidente para, supuestamente, capturar a su asesor Vladimiro Montesinos. Para el “operativo” se llegó a suplantar al representante del Ministerio Público y se allanó la casa del “doc” sin orden judicial. Los intereses han hecho que la deuda se incremente a S/687.010,39.

En total, según el informe de la Procuraduría Anticorrupción, Fujimori tiene una deuda de S/51.689.282,84, incluyendo los intereses solicitados que representan casi la mitad (S/24.229.066,84) y que están pendientes de una pericia en la Vocalía Suprema de Instrucción del Poder Judicial desde el 2017.

Sin embargo, el exmandatario “no ha abonado ningún monto por concepto de reparación civil”, apunta el documento. La Procuraduría precisa que Fujimori no cuenta con ningún bien que amerite interponer alguna medida cautelar, aunque se ha enviado un oficio a la Universidad Agraria La Molina (UNALM), para embargar su pensión de excatedrático; y al Congreso, para verificar si es que cobra su pensión como expresidente.

La UNALM informó que, a partir de julio de 2017, se reactivó la pensión de cesantía a favor de Fujimori por S/1.589, pero de acuerdo al Código Procesal Civil dicho ingreso no se puede embargar. Por el lado del Congreso, la respuesta fue que “no existe disposición de reconocimiento de pensión a favor del señor Alberto Fujimori Fujimori, ni ha recibido solicitud al respecto”.

El autor de este artículo se contactó con el abogado del expresidente, César Nakazaki. Este señaló que, al sólo tener ingresos por pensión o regalías que puedan generar sus cuadros o algún libro, “las reparaciones civiles millonarias no se establecieron para ser pagadas, sino con el único propósito de alargar la carcelería». Evitó referirse así a los intereses generados durante estos años y si su patrocinado ha decidido pagar o no su deuda con el país.

Otros deudores

Por otro lado, del elenco corrupto que protagonizó el régimen de Fujimori, quien lidera el ranking de deudores es justamente su exasesor Vladimiro Montesinos con S/548,1 millones de los cuales sólo ha pagado S/10,7 millones.

Le sigue César Victorio Olivares, quien fue gerente general de la Caja de Pensiones Militar Policial, con una deuda de S/340,6 millones, de los cuales apenas ha pagado S/10.000. A continuación, están José Francisco Crousillat Carreño y José Enrique Crousillat, quienes deben aún S/79,5 y S/77,1 millones respectivamente.

La lista la integran también los tristemente célebres hermanos Winter con un saldo por S/12,4 millones de soles; Víctor Joy Way, con S/9 millones; y el publicista Carlos Raffo, con S/2,3 millones de soles de saldo pendiente. Raffo ha sido relacionado por varios medios de comunicación como consejero de Keiko Fujimori en temas publicitarios para esta campaña.

La candidata Keiko Fujimori ha manifestado que su padre no será funcionario, pero que sí es motivo de orgullo contar con sus consejos. Quizá tendría más orgullo si es que el exmandatario decidiera cumplir con sus deudas.

Lista de deudores a marzo de 2021.
Lista de deudores a marzo de 2021.

 

Deuda de Alberto Fujimori con el Estado a 2021.

 

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Alberto Fujimori, Fuerza Popular, Keiko Fujimori, Vladimiro Montesinos

«Vamos a tener que elegir entre dos posturas diametralmente opuestas, en una batalla que anticipamos sangrienta y radical»

No avizoro una campaña moderada, con candidatos buscando el centro para ganar y, por ende, comprometiéndose a morigerar sus posturas radicales. Por el contrario, anticipo una guerra ideológica frontal.

 

Ya Castillo prefiguró su estrategia: es pobres contra ricos, es la exacerbación de la diferencia de clases lo que va a movilizar el líder de Perú Libre para asegurar su crecimiento en las encuestas. Porque, claro, si uno suma su propia votación, con la de Verónika Mendoza (cuyos seguidores rápidamente se han sumado a la nave de Castillo), digamos que la mitad de la votación de Lescano, la de Humala eventualmente y las de Vega, de UPP, y Arana, del Frente Amplio, Castillo no pasa del 31% y pierde la elección. Necesita un mensaje más potente que la sola enunciación de postulados de izquierda y para ello funciona buen la ecuación pobres-ricos que ha planteado. Tonto No es y haría mal la derecha en subestimarlo.

 

Por su parte, a Keiko Fujimori no le queda otra que subrayar las filiaciones subversivas de su contendor y lo apocalíptico que sería para el país la aplicación de sus propuestas económicas. Y ese mensaje no cala en un discurso protocolar, acomedido y educadito. Se va a ver obligada a confrontar y a desplegar campaña dura.

 

“Pero pierden el centro, el gran elector del Perú”, dicen algunos. Se equivocan. Es verdad que el centro fue quien le dio el triunfo a Toledo sobre García el 2001, a García sobre Ollanta el 2006, a Humala sobre Keiko el 2011 y a PPK sobre Keiko el 2016. Pero ese centro, esa “coalición paniaguista”, caviarada, o como se le quiera llamar, ha quedado reducida a cenizas.

 

Si uno suma a un grupo de votantes de Forsyth (aunque éste era más bien un candidato de derecha), con Guzmán y algo de Humala, no llegan ni al 4%. No van a decidir la votación, y ambos candidatos corren el riesgo de que por querer ganarse esa porción minúscula de la torta electoral terminen perdiendo su núcleo duro de seguidores.

 

Felizmente tenemos dos meses por delante. Porque ni Castillo ni Keiko han sido debidamente confrontados por los líderes políticos ni por la red mediática. Ahora sí lo van a estar y eso es muy bueno, porque va a permitir elegir respecto de dos posturas diametralmente opuestas, en una batalla que anticipamos sangrienta y radical.

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Alberto Fujimori, Elecciones 2021, Fujomorismo, Pedro Castillo