Inversión privada

EL PODCAST DIARIO DE OPINIÓN DE JUAN CARLOS TAFUR.

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Crisis política, crisis social, Inversión privada, Presidente Castillo

El reciente incidente político, que ha comprometido al premier Bellido y a la Cancillería, donde el primero le ha llamado la atención a su colega ministerial a través de un tuiter, invitándolo a renunciar si no sigue la presunta “línea” del gobierno en materia de política exterior, solo corrobora la inmensa precariedad política con la que se maneja este gobierno, con la anuencia silente del holograma que tenemos de Presidente, el profesor Castillo.

Tiempos muy difíciles, signados por la inoperancia y la mediocridad, se avecinan, si el presidente Castillo, no se empodera del cargo, no asume su investidura, y no toma decisiones radicales respecto del guiso indigesto que ha armado de gabinete.

Tienen que salir Bellido, Maraví, tres o cuatro más, tiene que romper definitivamente con el cerronismo, expectorar al Movadef y adláteres, tiene que bajarle los decibeles al absurdo tema de la Constituyente, y luego de eso dedicarse a gobernar un periodo que, si no fuera por su propia medianía, se ofrecería como propicio y promisorio.

¿Lo podrá hacer? Habría que guardar un pequeño atisbo de optimismo. Esperar a que reaparezca el Castillo líder de la huelga magisterial y que se imbuya de ese mismo ánimo beligerante, que entonces puso en jaque a todo un gobierno, y que con ese talante sea capaz de tomar las decisiones referidas, que no son fáciles, pero que son imprescindibles si se quiere construir un escenario mínimo de gobernabilidad.

Si no lo hace, serán cinco años de espanto, donde a la crisis política en curso se le sumará pronto una crisis económica, producto del desplome de la inversión privada, y seguramente crisis social, con protestas en las calles, producto de la frustración de las sobreexpectativas que ha generado un gobierno surgido de abajo.

Mantener el statu quo es condenar el país a perder cinco años, en medio de una situación externa económica que debería, por el contrario, convertir este lustro en un ciclo de prosperidad. Se espera que al regreso de su periplo por el exterior, Castillo tome las decisiones necesarias. Si, por el contrario, cree que puede seguir postergándolas, “jugando a la casita” en Palacio, simplemente se confirmaría, para desgracia del país, que elegimos a un inepto crónico, muy por debajo de la talla mínima para ejercer algún rol de mando.

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Crisis política, crisis social, Inversión privada, Presidente Castillo

La primera parte de este círculo virtuoso se trata de crear condiciones atractivas para la inversión privada, ya sea nacional o extranjera. Esto suele lograrse a través de reglas claras y poco cambiantes, legislaciones laborales y tributarias competitivas, menor burocracia, tratados de libre comercio que inserten a un país en el mercado internacional, y por supuesto escenarios políticos estables y manejos macroeconómicos responsables.

Pero el crecimiento económico no es un fin en sí, sino un medio. A más inversión en un país, mayor generación de empleo y riqueza, y por ende los Estados recaudan mayor dinero a través de los impuestos. Aquí viene la segunda parte de este círculo virtuoso: invertir este dinero en crear “Estados de bienestar”, con buenos servicios públicos como sistemas de salud, educación, justicia y seguridad que aseguren que sus ciudadanos cuenten con un mínimo de garantías para poder desarrollarse, y más adelante competir en base a su propio esfuerzo.

Contar con ciudadanos con buenos niveles de educación, a su vez, hace a un país más atractivo para los inversionistas, pues estos saben que contarán con capital humano capacitado para desarrollar sus negocios, cerrando así este círculo virtuoso. En el Perú, por ejemplo, existe hoy un déficit de 17mil profesionales especializados en carreras tecnológicas. Increíble que esto suceda cuando la tasa de desempleo ha llegado a más del 10% producto de la pandemia.

Escribo estas palabras desde Suiza, el tercer país con mayor libertad económica, y a la vez de los menos desiguales del mundo. Aquí, las empresas pagan en promedio 15% de impuestos (la mitad que en Perú), y la legislación laboral es de las más flexibles del mundo, siendo así uno de los países más atractivos para invertir en Europa. Al mismo tiempo, el Estado garantiza a todos sus ciudadanos educación de muy buena calidad, al igual que seguridad y excelente infraestructura. Por si no fuera poco, Suiza lidera los rankings de menor corrupción en el globo.

A los suizos ni se les ocurre la posibilidad de tener que elegir entre una economía de mercado competitiva y un Estado que les asegure tener una alta calidad de vida. Existen partidos de izquierda y de derecha, liberales y sociales demócratas, pero todos parecen estar de alienados en mantener este círculo virtuoso que tanta prosperidad les ha traído. No se tiene que elegir entre: sector público o sector privado, libre mercado o Estado, empresarios o ciudadanos. Todos estos actores son simplemente complementarios.

El Perú puede, y debe, seguir este modelo de círculo virtuoso. El próximo gobierno deberá tanto reactivar la economía, y volver a crear las condiciones para que las inversiones confíen en el país, como por fin reformar nuestros sistemas de salud y educación, prioridades sin las cuales jamás podremos aspirar a ser el país viable y con igualdad de oportunidades con el que la mayoría de nosotros soñamos.

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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Inversión privada, Libertad económica