Pandemia

Según el estudio Benchmarking de Recursos Humanos- COVID-19 de PricewaterhouseCoopers, el 89% de empresas peruanas planea continuar con el teletrabajo. ¿Pero qué sucede en temas de salud con aquellas que no vieron viable el trabajo remoto o ya retomaron labores presenciales? Estas deben seguir todos los protocolos y recomendaciones dadas por el Ministerio de Salud.

Algunas de estas son fomentar las buenas prácticas de higiene respiratoria en el centro laboral, como cubrirse la nariz y boca con el antebrazo o pañuelo desechable al toser o estornudar, y eliminar los pañuelos en un tacho cerrado. También brindar material higiénico apropiado y suficiente al personal, y adoptar protocolos de limpieza.

¿Qué hacer si me enfermé?

La recomendación del Ministerio de Salud es que si un trabajador tiene fiebre, tos o dificultad al respirar, lo mejor es evitar que se contacte con otro personal, que brinde atención al público y que esté en zonas públicas. Lo siguiente es dirigirse al tópico de la institución de forma inmediata, en caso algún síntoma aparezca en el centro laboral. En caso los síntomas se den en casa, el trabajador deberá indicarlo a su empleador para consultar con un médico y permanecer en casa. Es importante descartar si se trata de coronavirus o una gripe leve.

Si cuentas con síntomas leves, como tos, dificultad para respirar o fiebre menor a 38° C y estuviste en contacto con personas diagnosticadas como sospechosas, probables o confirmadas de COVID-19, el empleador deberá indicar aislamiento en tu domicilio por 14 días y notificarlo al 113 del Minsa.

¿Qué hacer si me contagié de Covid-19 en la oficina?

El laboralista Brian Aválos del Estudio Payet Rey Cauvi Pérez, explicó que, si el trabajador se contagió pese a que la empresa cubrió todas las medidas preventivas para evitar un posible contagio como el proveerle de mascarilla, guantes, entre otros instrumentos de seguridad y salud ocupacional, el empleador no asumiría ninguna responsabilidad.

Pero en caso el trabajador no haya recibido los implementos para resguardar su seguridad y la empresa no haya cumplido con acciones de prevención, podría demandar a su empleador, solicitando una indemnización por daños y perjuicios. Además, tendría que acreditar que la empresa que lo contrató no cumplió con las medidas preventivas para evitar un impacto negativo en su salud.

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Subtanjalla. Ese es el nombre del distrito iqueño en el que 86,3% de su población adulta mayor ha sido vacunado contra la Covid-19 a doble dosis. Solo superado por poco por el distrito de Chachapoyas, en Amazonas. Así lo indica el Repositorio Único Nacional de Información en Salud (Reunis) que, entre otras, lleva la cuenta más esperanzadora a nivel nacional, la de la vacunación contra el coronavirus.

Ica (58,3%) y Tacna (57,3%) son las dos regiones con mayor cobertura de una vacunación completa entre adultos mayores. Le siguen Lima Este (53,6%), Lima provincias (53,6%), y La Libertad (53,4%) .

“¡Vamos bien!” titula optimista un afiche de la región Tacna compartido por Aníbal Novoa, presidente de la Federación Médica de la región, con Sudaca. Y es que sin encontrarse originalmente entre las seis regiones priorizadas, Ica y Tacna han tenido un remonte progresivo a través de puntos de vacunación descentralizados en distintas provincias.

En Ica se ha cumplido estrictamente la recomendación del Minsa de que las personas reciban la segunda dosis en el mismo punto de vacunación en que recibieron la primera. “Es importante recordarle a la población que las dosis que nos envía [el Minsa] es en base a cuántas personas se vacunaron con la primera dosis. […] Si van a diferentes puntos de vacunación, entonces unos van a tener deserción, otros aumentos [de vacunados]. Sería un desequilibrio total. Es [una medida] en aras de la transparencia de la vacunación”, explica la coordinadora de inmunizaciones del Hospital Regional de Ica, Ana Córdova.

Los mejores resultados de la vacunación a adultos mayores en la comparativa nacional. Fuente: Reunis-Minsa

En Trujillo, las personas mayores de 58 años ya están recibiendo su segunda dosis, según ha informado la Gerencia Regional de Salud (Geresa) de La Libertad.

“Desde un principio se ha tenido una buena organización y ha sido una buena decisión descentralizar los puntos de vacunación en una variedad amplia de distritos. Hasta nosotros nos hemos sorprendido, en ese sentido sí hay que felicitarlo”, explica Carlos Valderrama, secretario general de la Federación Médica de Trujillo.

En Iquitos, el primer epicentro local de la pandemia, el avance no se iguala al de Ica, Tacna o La Libertad. Sin embargo, Luis Runciman, decano del Colegio Médico de Loreto, cuenta a Sudaca que el proceso vacunatorio está cumpliendo con el calendario y que son los colegios de la región los que han servido de puntos de encuentro para la inmunización. 

“Hasta el momento hay una buena aceptación de la población, cada vez que hay un anuncio de vacunación las colas se forman adecuadamente, sin desorden”, comenta el médico. Según Reunis, el 26% de los mayores de 60 de la región ha recibido las dos dosis de la vacuna. El porcentaje sube a 34% si consideramos aquellos con solo la primera.

El futuro incierto de la vacunación

A nivel nacional, el 60.9% de los mayores de 60 años ha recibido ya la primera dosis de la vacuna. Es decir, 2.762.167 personas. Y a 38,2% (1.729.835 personas) ya se le aplicaron ambas. 

Pero las cifras totales aún distan de este éxito. Solo el 11,46% de la población peruana ha recibido al menos la primera dosis. Estamos hacia el final de la tabla en Sudamérica, aunque compensa el alivio de ver a los mayores de nuestras familias ya vacunados.

“El gobierno ha contratado 62 millones de vacunas de los diferentes laboratorios”, subrayó el sábado pasado el ministro Óscar Ugarte, y agregó que en julio de este año ya estarán en territorio nacional 11 millones de estas. “Le estamos dejando al otro gobierno 50 millones, lo que es suficiente para vacunar a toda la población mayor de 18 años hasta fin de año”, dijo en la campaña de inicio de vacunación a pacientes oncológicos y VIH positivos.

Un anuncio esperanzador ad portas del cierre del gobierno de transición de Franscisco Sagasti y que representa el primer parteaguas de un proceso vacunatorio que inició de la peor manera, con el indignante caso del “Vacunagate” y la lista de más 400 personas que se habían saltado la cola, entre ellos el expresidente Martín Vizcarra y la entonces ministra de salud Pilar Mazzetti.

La antítesis es quizá esta prioridad reciente para aquellas personas que hacen frente a enfermedades tan difíciles como el cáncer y el Sida. Para ellos, el proceso vacunatorio se hará principalmente en los centros donde llevan regularmente su tratamiento. Esto porque resulta necesario el conocimiento de su médico tratante para definir si es el momento apropiado para que su cuerpo reciba la vacuna. 

Al 17 de junio, la tabla de posiciones de la vacunación contra la Covid-19 en Sudamérica. Fuente: Our World in Data.

Hace más de dos meses arrancó la nueva estrategia territorial del Minsa y con ello intentó mejorarse la efectividad del proceso vacunatorio que tuvo inconsistencias en el padrón utilizado para la primera etapa liderada por EsSalud en Lima, como reportó Sudaca. Antes, incluso, también hubo fallas más serias en el padrón del personal médico. 

“Le remití una carta a la exministra de Salud, Pilar Mazzeti, manifestándole nuestra preocupación por los fallos detectados. En ese momento, el principal problema era las inconsistencias detectadas en el padrón [del personal médico]”, dice a Sudaca Luis Robas, jefe de megaproyectos de la Contraloría General de la República.

Robas recordó otros dos puntos débiles del inicio: la falta de conocimiento de los protocolos de vacunación a cabalidad por el personal a cargo en las regiones y los problemas en la plataforma electrónica que el Ministerio de Salud había implementado para que el personal pueda registrar la información y llevar la cuenta de quién fue vacunado y quién no. 

Para el jefe de megaproyectos de la Contraloría, el gran problema sigue siendo la disponibilidad de vacunas. “Si bien es cierto que ya se ha anunciado los contratos por más de 60 millones de vacunas, lo cual alcanzaría para vacunar a toda la población peruana, no es que las 60 millones ya estén presentes en el territorio nacional y podamos hacer como otros países desarrollados que comienzan a vacunar en farmacias, en clínicas, hasta en lugares públicos, como centros comerciales, donde ya es cuestión de cada persona decidir cuándo va a vacunarse o no”, apunta. 

“Todavía nosotros tenemos una limitación, una restricción de la disponibilidad de vacunas, y la demanda es tan grande que las personas podrían querer saltarse la cola para acceder al tema de la vacuna”, agrega.

Según Reunis, el 76% de las vacunas colocadas a nivel nacional han sido de la marca Pfizer-BioNTech. Fue a finales de abril último que Ugur Sahin, cofundador de la empresa alemana BioNTech, anunció que una dosis adicional sería necesaria para el nivel de protección que ofrece la vacuna y sostuvo que debería ser administrada entre 9 y 12 meses después de la primera dosis. La tarea de lograr asegurar una tercera dosis para todos los peruanos parece aún lejana.

Fotocomposición de portada por Leyla López. Fotos: Minsa.

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PubMed es como un Google para médicos. Esta base de datos tiene más de 32 millones de papers sobre los últimos estudios científicos publicados en el mundo. Si uno busca ahí las palabras “dióxido de cloro + covid” no encuentra documento alguno que concluya que este desinfectante es eficaz para combatir al coronavirus. Por el contrario, el primer resultado resalta uno de sus muchos efectos nocivos para el ser humano: la disfunción renal.

La Organización Mundial de la Salud, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos, la Organización Panamericana de la Salud (OPS); diga usted, querido lector, una entidad. El consenso internacional es absoluto: el dióxido de cloro (CDS) no sirve para combatir la Covid-19. Y es, para fines prácticos, lejía. Por supuesto, en nuestra fauna parlamentaria hay quienes han hecho oídos sordos.

“Que la FDA apruebe o desapruebe un medicamento no es la voz de dios”, responde el irreverente Posemoscrowte Chagua, congresista de Unión por el Perú (UPP), cuando Sudaca le recuerda la desaprobación del CDS a nivel mundial. El legislador y médico cirujano es el padre de la flamante Comisión Dióxido de Cloro de este Congreso, que ya está de salida.

Chagua presentó la moción para crear este grupo especial el 20 de agosto del 2020. El pedido no fue visto hasta mayo de este año. En medio de la peor crisis sanitaria de los últimos tiempos, 49 congresistas votaron a favor de su creación. Algunos forman hoy parte del equipo investigador. “Los congresistas que lo usan son los que han votado a favor”, asegura Chagua.

Todo fue posible gracias al respaldo de su bancada (UPP), junto a legisladores de Podemos Perú y Somos Perú. Les pareció que destinar 30 días para investigar un producto desacreditado por la ciencia desde el año pasado era una buena idea. Y están seguros de que harán historia.

Iro Chagua
El congresista Iro Chagua sustentando la creación de la Comisión Dióxido de Cloro en el Pleno del Congreso.

Para el grupo parlamentario, su labor será parte del legado que dejarán para el combate contra la pandemia. “¿Por qué no esperar, con buena fe, que en el próximo Congreso algún congresista totalmente libre, neutro, con libertad de pensamiento, pueda decir: ‘voy a revisar esto’?”, se aventura a decir Chagua.

Para lograr su cometido, la flamante comisión parlamentaria viene trabajando arduamente desde el pasado miércoles 16 de junio. Ese día se declararon en sesión permanente porque están a contrarreloj. Los testimonios son la principal base que tienen los congresistas para su cruzada. Y en menos de un mes, el informe final será expuesto en el Pleno, publicado en la web del Congreso y remitido al Poder Ejecutivo. Sin duda, un nuevo hito en las excentricidades de nuestra política.

Chagua, sin embargo, dice que “no pueden esperar que los resultados del informe resulten aceptables para la gran prensa y las autoridades de la ciencia” y que garantizarán que “todo lo que salga va a ser producto de un estudio, una contrastación de las posiciones”.

Pero hasta el cierre de esta edición, solo han asistido ingenieros químicos y otros investigadores fanáticos de la llamada “lejía milagrosa”. Es el caso de la doctora Arlene Falcón, de la Universidad Nacional de Ucayali. Durante su intervención, la médica destacó que su casa de estudios es “la única en el Perú que está investigando” el blanqueador.

También se dio tiempo para agradecer al principal promotor de este “medicamento multiusos”: el alemán Andreas Kalcker. “Tenemos que agradecerle a Kalcker [por patentar] esta sustancia como CDS y que nosotros utilizamos”, dijo.

MenciónCreadorCDS
La breve aparición del creador del CDS, Andreas Kalcker, durante una de las sesiones de la comisión especial del Congreso. Fue para agradecerle.

De hecho, Kalcker fue invitado a la Comisión de Salud del Congreso en julio pasado, un mes antes de presentada la moción de Chagua, como “creador de la fórmula magistral” del dióxido de cloro. Sin embargo, desistieron de recibirlo al enterarse de sus cuestionamientos, entre estos una investigación de la justicia española por el delito contra la salud pública.

“Una reverenda cojudez” 

Ruben Ramos, exUPP y hoy en la bancada Nueva Constitución, fue uno de los parlamentarios que votó a favor de la moción. Hoy es vicepresidente de esta comisión. El congresista dice que “no está a favor de su uso”, pero admite que la consume y la recomienda. “Es una realidad su uso clandestino y creo que a las instituciones encargadas, como el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud, no les interesa. Sacan sus comunicados de alerta, pero para advertir no tienen ningún fundamento científico”, afirma el farmacéutico de carrera.

Pero el INS y EsSalud sí han buscado razones para oponerse al blanqueador. En julio y agosto del 2020, respectivamente, mientras el congresista Chagua presentaba su moción en el Congreso, ambas instituciones se dieron el trabajo de hacer una revisión sistemática en reconocidas bases de datos para encontrar estudios clínicos favorables al CDS. No encontraron nada.

Al parecer a Ramos no le llegó la noticia.

Otro de los legisladores que apoyó la iniciativa fue Carlos Almerí, de Podemos Perú, el partido que lidera el dueño de Telesup (la universidad de la fachada bamba).  “Este es un tema que venía peleando el colega Chagua que, al margen de que no compartamos muchas posiciones políticas, ha venido exigiendo permanentemente”, dice el miembro del grupo parlamentario. Y denuncia que la demora en la puesta en marcha de esta comisión recae en la presidenta del Congreso: “Por la mezquindad de la señora Mirtha Vásquez y su Mesa Directiva no se han logrado algunas comisiones. Esa es la razón por la cual es casi extemporánea su creación”.

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Carlos Almerí en la Comisión CDS. El legislador asegura que esta labor no genera ningún gasto estatal.

Lo cierto es que mientras estos parlamentarios invertían tiempo en la creación de este grupo, la comunidad científica no se cansaba de descartar una y otra vez al CDS.

El mito de que este producto combate innumerables enfermedades no es de ahora. Percy Mayta-Tristán, médico especialista en salud pública e investigador de la Universidad Científica del Sur, considera que “era previsible que ante el covid, lo iban a proponer”. “La vienen usando desde hace varios años contra cualquier enfermedad incurable planteando que podría ser útil [como el VIH, cáncer y el autismo]”, dice.

“Lo que nunca han logrado explicar es el mecanismo de acción, es decir, cómo esta molécula que tiene cloro y dos oxígenos, logra funcionar contra cualquier cosa de las que plantean”, agrega.

Magaly Blas, médica especialista en salud pública y epidemiología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, detalla la extensa lista de efectos nocivos del CDS para humanos.

“Al ingerirlo, las personas que lo toman pueden tener quemaduras e irritación en todo el aparato digestivo. Inclusive puede dañar el esmalte de los dientes. Además,  causa metahemoglobinemia, un cambio en los glóbulos rojos que no permite que estos transporten oxígeno. La persona siente que se está ahogando”, explica la doctora.  Y aún no ha terminado.

Blas asegura que “también se han reportado casos de arritmias cardiacas”. Otros síntomas muy comunes son la insuficiencia hepática, náuseas y vómitos. Como si faltaran argumentos, la Digemid recordó a finales de julio del año pasado que “no ha otorgado registro sanitario a ningún producto” que contenga CDS para consumo humano.

Pero en la comisión dicen que existen testimonios de lo contrario, que en sus regiones hay familias enteras que se han curado de la Covid-19 gracias al CDS, que al tío de tal le ha funcionado, que la cuñada de cual le salvó la vida. Para Mayta-Tristán y Blas esto no sería más que un efecto placebo.

“Más del 80% de personas se recuperan de la Covid sin hacer nada. Muchos lo pueden atribuir a diversas cosas. Antes era la ivermectina y ahora el dióxido de cloro. Yo no puedo decir que funciona porque mi abuelita lo tomó”, explica la doctora. “Hay evidencia tangible que personas hospitalizadas graves [por Covid] habían consumido dióxido de cloro”, complementa el doctor.

De hecho, en agosto del año pasado, Victor Manchego, gerente de la Red Asistencial de Cusco, dijo a RPP que el 30% de los pacientes en cuidados intensivos por Covid-19 en su región presentaban también cuadros de intoxicación con dióxido de cloro e ivermectina.

Para el padre de la comisión, el congresista Posemoscrowte Chagua, la evidencia de los especialistas son sólo eco de la FDA y OMS. “Por lo general somos muy obedientes a las instituciones internacionales”, afirma, como lamentándose. Mayta-Tristán, que dice conocer al legislador, considera esta afirmación una “reverenda cojudez”. “Las personas que se oponen no tenemos ningún tipo de influencia farmacéutica. Es un tema de cordura, de salud, de proteger a la población”, explica.

El alcance de las conclusiones del informe final sobre el uso del CDS es un misterio. Para Carlos Almerí el objetivo del grupo parlamentario no es otro que “dejar establecido que el dióxido de cloro no es realmente un medicamento que podría dañar a las personas”. En oposición, claro está, a lo que la OMS se harta de evidenciar desde el año pasado.

Rubén Ramos, por su parte, cree que lo único que harán será “sistematizar la información que existe, que es primigenia, y dar recomendaciones” al Ejecutivo. Esto con la esperanza de que el gobierno inicie una indagación propia con un estudio clínico.

RubenRamos
Rubén Ramos, vicepresidente de la flamente comisión. En julio del año pasado anunció que pediría al MINSA autorizar el uso del CDS para tratar la Covid-19.

A Magaly Blas esto le parece imposible. “El asunto es cómo investigar una sustancia dañina para el ser humano. No creo que ningún comité de ética en el Perú apruebe una investigación de ese tipo. ¿Quién va a querer enrolarse en un estudio donde el consentimiento informado te diga que te puede producir arritmia cardiaca, insuficiencia hepática y te puedes morir?”, pregunta, entre risas, la doctora.

**Fotoportada por Leyla López (Imágenes: Andina)

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Congreso, Dióxido de cloro, Pandemia

Dado que la pandemia ha cambiado la forma en que la gente trabaja, también transformó la contratación de personal, la capacitación del personal y todas las demás acciones que competen al área de recursos humanos de las compañías.

Según el informe Tendencias Globales de Talento 2021 de la consultora Mercer, en la evaluación de las necesidades de la fuerza laboral a futuro, el 33% de ejecutivos consultados consideró que el bienestar y la flexibilización del trabajo serán elementos fundamentales para garantizar una mayor productividad y serán los focos de atención de los departamentos de recursos humanos.

“La flexibilidad es un concepto que aparece tanto a nivel organizacional como desde el punto de vista de la oferta. Las empresas están viendo cómo adaptarse a esta nueva realidad”, indica Juanvi Martínez, líder del área de consultoría de capital humano de Mercer a Cinco Días.

Para Kety Jáuregui, Directora de la Maestría en Organización y Dirección de Personas de la Universidad ESAN, existen al menos tres tendencias que se van a posicionar en la post-pandemia, de acuerdo a un artículo del portal Conexión ESAN.

Bienestar emocional de los empleados. Durante la pandemia, se han registrado casos de estrés entre los trabajadores. Para mejorarlo, es necesario que las organizaciones implementen un mejor servicio de bienestar al colaborador como líneas de atención disponibles las 24 horas del día, prácticas de “mindfulness”, y brindar talleres de gestión del estrés y la ansiedad. Velar por la salud de los colaboradores se ha convertido en una acción fundamental en la nueva normalidad.

Espacios de trabajo en la nube. El área de Recursos Humanos tuvo que digitalizar sus tareas. Para lograrlo, han acelerado sus procesos de transformación digital. Según el estudio Madurez Digital de las empresas en el Perú 2020 de EY Perú, el 45 % de empresas en el país ha realizado avances significativos en transformación digital. Eso quiere decir que implementaron herramientas para optimizar sus procesos internos y mejorar la productividad de sus áreas.

Cultura de comunicación y colaboración. Al verse obligados a quedarse en casa, los colaboradores y gerentes se han visto en la necesidad de utilizar plataformas digitales y aplicaciones para llevar a cabo encuentros de forma virtual, realizar reuniones, videoconferencias, etc.

Por su parte, Johanna Melgarejo, directora de Recursos Humanos de G4S, empresa especializada en seguridad integral, también considera cinco tendencias para las cuales las empresas deben estar preparadas: la comunicación digital efectiva, capacitación constante, el reclutamiento digital, los modelos híbridos de trabajo y el apoyo psicológico.

En un artículo de la Asociación Peruana de Recursos Humanos (APERHU), explica que, por el lado del apoyo psicológico, en G4S implementaron un programa ‘’Tu voz amiga’, que consiste en una línea abierta las 24 horas que da orientación y tratamiento psicológico al trabajador y su familia. Durante el año pasado, atendieron cinco veces más consultas que en 2019.

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La primera planta que entregó la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), en el marco del convenio firmado con el Ministerio de Salud el año pasado, sigue sin poder llenar balones de oxígeno. Se trata de aquella que llegó al Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Sur (Iren Sur) en Arequipa el 3 de febrero. “El booster, que es la pieza que permite [la compresión del oxígeno y] el llenado de los balones, no ha sido instalado”, explica la gerenta del centro de salud Berenice Rodríguez. Hoy el hospital, que también tiene a su cargo pacientes con oxígeno domiciliario, depende de un proveedor externo para la recarga de los cilindros.

Lo mismo sucede con otras dos plantas instaladas en marzo pasado, en Chota, Cajamarca (Hospital de Apoyo de Chota José Soto Cadenillas), y en Huaral (Hospital San Juan Bautista). La UNI ha informado al Minsa que recién dentro de un mes y medio (45 días) completarán las piezas faltantes en las plantas. Aquí el detalle de cuáles son, de acuerdo a información proporcionada a Sudaca por la Dirección de Equipamiento y Mantenimiento (DIEM) del Minsa.

Fuente: DIEM-Minsa.

Pero la universidad podría salir bien librada gracias a una conciliación firmada con el Minsa el pasado 12 de mayo, que increíblemente no contempla penalidades por las tres plantas incompletas y tampoco por el incumplimiento en la entrega de un total 47 a las que se había comprometido inicialmente en el convenio ya mencionado. Así lo revela el acta de este acuerdo a la que accedimos para este informe.

El tira y jala de la conciliación

La UNI había recibido en noviembre pasado S/42,5 millones de parte del Minsa, equivalente al 50% del valor de 47 plantas de oxígeno que se había comprometido a implementar. Sin embargo, no cumplió con la primera entrega de 18 plantas al 24 de enero (una fecha límite que era ya un plazo ampliado). Aun así, el Minsa siguió esperando por varias semanas y dio un ultimátum el 5 de marzo. Una semana después, la cartera que dirige Óscar Ugarte resolvió el convenio y ambas entidades entraron en un pesado proceso de conciliación.

Hubo al menos dos intentos previos de concretar un acuerdo. En ambos, la UNI —en el colmo de la desfachatez— exigía incrementos presupuestales o adelantos de dinero que el Ministerio de Salud no estaba dispuesto a desembolsar, según documentación a la que hemos podido acceder. El acuerdo final de la conciliación —firmado el miércoles pasado— proponía finalmente que la universidad entregue, en un plazo de 45 días, las piezas faltantes en tres de las plantas instaladas y dejar funcionando otras cuatro plantas más en el plazo de un mes.

Pero el acuerdo también eliminaba las penalidades ante el incumplimiento de la UNI. “Los señores [de la UNI] se pusieron en esa posición, de que no vayan [los puntos] 1.5 [sobre Aplicación de penalidades] o el 1.6 [Solución de controversias]. Lo retiramos en ese momento del acta, pero no es que por otro canal el ministerio no pueda reclamar esas penalidades”, sostiene el director ejecutivo de Equipamiento y Mantenimiento (DIEM), Wilfredo Solis, en entrevista con este medio. El funcionario comenta que un arbitraje o proceso judicial serían las dos opciones que le quedan al Minsa y que las están analizando. 

Extracto del Acta de conciliación entre el Minsa y la UNI.

Según Solis, el Minsa seguirá un proceso de liquidación cuyo objetivo será determinar si todo lo entregado por esta casa de estudios (las 18 plantas iniciales y las cuatro que se han comprometido a entregar) equipara o no los S/42,5 millones que se le adelantó a la universidad. Aquello implica la revisión del expediente técnico de cada planta, la verificación de sus piezas y el levantamiento de observaciones. El área que dirige Solis es clave en el tema de plantas de oxígeno.

¿Cuánto dura y cuándo piensan hacer este proceso de liquidación?

En el acta de conciliación, se ha establecido plazos que van entre cuatro a doce semanas, en función de que estén completas las plantas. De las 18 plantas, hay tres que no están completas. Lamentablemente, esas tres necesitan algunos equipos de importación. Por eso es que la universidad nos está pidiendo que después de 45 días que importen esos equipos [piezas faltantes], recién vamos a poder hacer todos los pasos [de la liquidación] que le he mencionado.

—Solo entonces van a saber si es que tendrán dinero de regreso de parte de la UNI.

Correcto.

—De haber devolución, ese dinero se invertiría en la compra de equipos para suministrar oxígeno, según han explicado. Entonces es una demora tremenda terminar la liquidación recién dentro de tantas semanas. 

Correcto, como le digo: nosotros lo único que podemos hacer es evidenciar en dónde están los aspectos críticos de esta demora.

Quedan alrededor de cuatro meses y medio para ese nuevo capítulo. Dos de aquellas cuatro plantas que la UNI deberá entregar irán para hospitales que hasta el momento habían quedado fuera del plan de acción del Proyecto Especial Legado, un programa que ha recibido el encargo del Minsa de adquirir 20 de las plantas que la UNI dejó a la deriva cuando naufragó, como informó Sudaca a fines de abril.

Sin embargo, aún hay siete hospitales sin un claro presupuesto asignado. Son los siguientes: 

Diseño: Leyla López.

Son siete hospitales los que han quedado en el limbo, de la UNI no recibieron ni recibirán sus plantas de oxígeno ni figuran en el plan que el Proyecto Legado está ejecutando ahora mismo. ¿Cuándo les llegaría las plantas comprometidas?

En este momento no podría decirle… ni siquiera en semanas podría, porque estamos esperando el informe técnico [del Proyecto Legado sobre su ejecución presupuestal].

Con este documento, se sabrá si el presupuesto ya asignado a Legado también podrá cubrir el costo de las siete plantas que quedan en el limbo por el fracaso de la UNI. Solis remarca la importancia de esperar por dicho informe, aunque anticipa que muy probablemente sea necesario desembolsar otro presupuesto para dichas plantas.

—¿Cuándo deben recibir este informe?

Todavía no tengo fecha, le mentiría si le dijera una fecha porque, como estamos trabajando varios temas… Para comenzar no hemos recibido nada oficial todavía.

Mientras la burocracia hace lo suyo, los hospitales viven una situación crítica. Hasta el Hospital de Yunguyo, al sur del Lago Titicaca y en la frontera con Bolivia, por ejemplo, el Ministerio de Salud debió llevar una planta de oxígeno a inicios de año. Pero hoy solo hay muros a medio avanzar para albergar las plantas. Continúan dependiendo del escaso oxígeno de Puno capital, a dos horas en auto. 

“El mes de febrero ha sido crítico. En el mismo Puno, había colas inmensas para recargar los balones. Un día llegó un paciente a las seis de la tarde con requerimiento de 15 m3 de oxígeno por minuto, lo máximo que se puede dar con un balón. Le hemos dado otro balón, otro más, otro. A las cinco de la mañana falleció, no teníamos más. Es triste, no podíamos hacer más. Y no es uno sino varios los que han pasado por lo mismo”, relata el médico Anatoly Montalvo, director del Hospital de Yunguyo. Hoy suman más de 41 fallecidos por la Covid-19 en lo que va del año.

“Necesitamos el oxígeno, atendemos una gran cantidad de pacientes Covid, tenemos 30 camas [netamente para ellos]. Estamos muy preocupados por el incumplimiento. (…) Tenemos mucho temor por esta tercera ola que se viene”, asegura Carlos Tavera, director del Hospital San Martín de Porres, en la provincia de Carabaya, también en Puno. Es otro de los hospitales de los siete centros de salud a la deriva. Hoy traen el oxígeno desde una empresa en Arequipa, recargan dos veces por semana los 50 balones con los que cuentan y en viajes que toman 8 horas.

Atrás, obras paralizadas a la espera de la planta de oxígeno de la UNI en el Hospital San Martín de Porres en Carabaya, Puno. Adelante, infraestructura a medio acabar en el Hospital Amazónico, en Yarinacocha, Ucayali.

Una imagen muy parecida es la que se ve en el Hospital Amazónico, en Yarinacocha, Ucayali. “Hace un mes atrás dijeron que la planta iba a llegar en 10 días, hasta ahora no hay nada. (…) [En abril] A diario morían entre 20 a 30 personas por día por falta de oxígeno”, comenta Luis Tejada, técnico de enfermería del hospital.

En el sur de Lima, el cuerpo médico del Hospital de Emergencias de Villa El Salvador continúa en busca de que alguien les done una planta de oxígeno. La historia es conocida y paradigmática, como ya contó Sudaca en varios informes. “Todas las semanas tenemos una situación particular que atender. A veces se presenta una empresa minera que quiere apoyar al Estado y nos ofrece una planta. Estamos a la expectativa que en el momento más oportuno podamos responder a la necesidad de Villa el Salvador”, dice Wilfredo Solis del Minsa.

Al parecer, a aquellos siete hospitales solo les queda esperar un golpe de suerte.

 

Fotocomposición de portada: Leyla López.

 

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Con más de un año bajo restricciones de movilidad como la cuarentena, el agotamiento termina pasándole factura tanto a los que hacen trabajo presencial como a los que están en remoto. De acuerdo a un estudio del Ministerio de Salud, hasta el año pasado, al menos 7 de cada 10 peruanos habían visto afectada su salud mental durante la pandemia.

“En el confinamiento se está viendo muchos cuadros de ansiedad e insomnio. El ser humano puede estar sin comer dos días, pero no puede estar sin dormir. El descansar es un alimento para el cerebro. El 99% de las personas que buscan ayuda tienen problemas de insomnio y es así como empieza a debilitarse su sistema inmunológico”, indicó la psicóloga de SISOL Salud, Cecilia Portocarrero.

Comentó que la gran incertidumbre alrededor de la pandemia genera un estrés que se manifiesta en dolores de cabeza, dolores musculares y aburrimiento. Además, el cambio de rutina genera un desorden. “Normalmente la persona salía a trabajar muy temprano y llegaba a casa solo a descansar. Pero al no realizar esa actividad existe demasiada energía acumulada, la cual no le permite continuar con el ciclo de vida que anteriormente llevaba”, precisó.

Sobrellevar el trabajo

Para Óscar Salinas Chalco, psicólogo del Hospital Guillermo Almenara del Seguro Social de Salud (Essalud), una de las causas que genera el aumento de estos cuadros son las largas sesiones de teletrabajo que se realizan desde el hogar.

“Es muy importante no confundir el horario de teletrabajo con el horario doméstico; el hacer todo a la vez aumenta los niveles de ansiedad y de estrés en las personas”, explicó.

El especialista indica que hay una manera muy práctica de enfrentar los cuadros de estrés y ansiedad mientras uno realiza el teletrabajo; dividir los horarios de trabajo para dosificar la carga laboral puede ser un gran aporte en materia preventiva.

De acuerdo a Giovanna Valdespino, jefa de programas preventivos de Sanitas, además de organizar mejor el tiempo, es recomendable no ser muy exigente con uno mismo porque se tiene que saber los límites del cuerpo y la mente para no sobrecargarse. “Genere momentos de pausas activas para poder mantener su cuerpo y mente en equilibrio”, aconsejó.

Portocarrero recuerda que en estas circunstancias muchas personas se sienten invadidas por un miedo desproporcionado y no se puede vivir con el miedo, es necesario enfrentarlo. Si es necesario, busque ayuda profesional sin sentirse mal por ello.

“Si tengo ansiedad, hay que analizar qué me genera ansiedad, ¿mirar por la ventana?, ¿lavarse las manos frecuentemente? Hay que enfocar bien qué está ocurriendo y conversarlo con un especialista. Hay terapias cognitivo-conductuales que son muy breves, que ayudan a enfocar cuál es el problema”, agregó.

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El teletrabajo y las nuevas dinámicas que se vienen manejando en el último año pueden llegar a resultar agotadoras y estresantes al punto de generar la idea de renunciar al puesto actual. La realidad es que el proceso de reinserción laboral en un contexto tan complejo como el actual, por los diversos impactos económicos producidos por la pandemia por Covid-19 puede ser más engorroso de lo normal, advierte David Laurent, economista conductual.

“Este no es un buen momento para renunciar, pero si se desea hacerlo, es importante que primero realicemos la búsqueda de otro trabajo, concretar las evaluaciones y al tener la seguridad de encontrar un nuevo puesto laboral, efectuar la renuncia. Si se desea renunciar de forma inminente, lo mejor es contar con un fondo de ahorros equivalente a un año que permita pasar el periodo de búsqueda de un empleo formal con tranquilidad”, indica Laurent.

Otra recomendación es hallar nuevas motivaciones en el actual empleo. Recuerda que siempre se pueden aprender nuevas cosas.

Posibilidad de negociación

El experto recomienda considerar las posibilidades y condición de negociación de una mejora de condiciones laborales. “Si tu puesto laboral y habilidades son escasas, es decir, si la empresa requiere de tu talento, tienes capacidad de negociación. Si tu puesto puede ser fácilmente reemplazado, la situación es todo lo contrario”, explica.

Igualmente indica que todos los trabajadores tienen la posibilidad de negociar una posibilidad de mejora de aumento o de condiciones, según la situación actual de la empresa en la que se encuentre laborando.

Laurent recomienda que si ya se ha tomado la decisión de dejar el puesto, se tomen acciones concretas, como plantear el tiempo en el que se hará el retiro oficial de la empresa. Es importante comunicarlo con tiempo para que el área de Recursos Humanos pueda realizar los trámites correspondientes. También es necesario dejar todo en orden. “Si dejas todo desordenado, afectas a la empresa y tu propia reputación. Quizás el jefe, o un compañero era una persona que potencialmente te podría recomendar, pero al dejar un desastre, cerramos esa posibilidad”, advierte. Idealmente, se debe preparar un par de opciones de personas que puedan reemplazar las labores ejercidas, de esta manera la salida es menos dolorosa.

 

“Muchas empresas cerraron por la pandemia y hay altos profesionales sueltos en el mercado. A menor cantidad de empresas, los salarios bajan. Entonces quien renuncia va a competir con muchos profesionales buenos que quedaron desempleados por la coyuntura. Esto no cierra que se pueda intentar cambiar de trabajo, pero es importante tener cautela al ir probando”, finaliza.

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Su uso tuvo un crecimiento de 500% durante la pandemia. Estas herramientas electrónicas favorecen la inclusión financiera y digital.

Las billeteras electrónicas son cada vez más usadas por negocios y usuarios en el día a día. Según señaló el Banco de Crédito del Perú (BCP), su uso registró un crecimiento del 500% hasta noviembre de 2020 debido a que la pandemia del Covid-19 impulsó el uso de dinero electrónico y el enfoque en segmentos masivos de la población peruana.

Mario Vergara Silva, docente de posgrado en la Universidad ESAN, explica que la creciente adopción de billeteras digitales representa una oportunidad para que las empresas de pagos superen a la competencia, ganen escala y generen impacto en el cliente.

“El uso de una billetera digital en el escenario actual genera una disminución de robos, al usarse menos efectivo. Es un mecanismo seguro de pago para reducir el riesgo de contagio de la COVID-19. Además, incluye una disponibilidad inmediata del dinero, más seguridad al momento de realizar transacciones, disminución de costos de transacción, ahorro de tiempo e inclusión de la población no bancarizada”, indica Vergara Silva.

Billeteras electrónicas en Perú

Entre las billeteras móviles existentes en el mercado peruano destacan Tunki, BIM y Yape. En el caso de esta última se registró un avance de hasta 700%, logrando diariamente más de 25,000 nuevos usuarios por el pago del bono, acumulando cerca de 3 millones de usuarios activos.

Por su parte, Plin va por el millón de usuarios y, en tercer puesto, se encuentra Bim, con 800 mil. Estas cifras muestran la preocupación de los negocios, emprendedores y consumidores por prevenir contagios y contar con mayores canales de pago. Por su parte, Yape, espera tener -este 2021- 10 millones de usuarios.

En el caso de Yape, existen tres maneras de obtener la billetera digital: con el DNI, el celular y utilizando una tarjeta de débito soles del BCP o de uno de los aliados del banco: Mibanco, Banco de la Nación (BN), Caja Piura, Caja Cusco y Caja Tacna, comentó.

Para Vergara Silva, la crisis actual es una oportunidad para masificar el uso de los servicios financieros entre personas no bancarizadas. Considera que el empleo de la billetera móvil creará un historial de movimiento de dinero que, a futuro, podría servir como récord crediticio. Así, las personas que usen la billetera móvil podrían ser sujetas a crédito. “Las empresas, sobre todo aquellas con mayor rentabilidad, deben apoyar estos esfuerzos. Es el momento de empezar grandes cambios”, indica.

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El fondo de emergencia evitará abusar de la tarjeta de crédito o de un préstamo personal cuando ocurra algún gasto inesperado.

El estudio El Hogar Peruano, elaborado por Ipsos Perú, reveló que alrededor del 52% de jefes de hogar ahorra y el 32% de ellos lo hace para cubrir gastos de la salud de los familiares. Si bien esta mayor intención del ahorro responde a un espíritu más reactivo que preventivo, es lo más cercano a un fondo de emergencia que los peruanos están creando.

Expertos del banco BBVA explican que un fondo de emergencia es una cantidad de dinero que se reserva en un ahorro. Este es de fácil acceso pero solo se debe disponer en caso de emergencia o ante gastos imprevistos.

¿Por qué contar con un fondo de emergencias?

La Asociación de Bancos del Perú (Asbanc) explica que contar con un fondo de emergencia, nos permite dar solución a situaciones incómodas sin que se llegue comprometer nuestras finanzas personales. Además, un fondo nos ayudará a cumplir algunas metas planeadas como aportar capital a un negocio. Si en nuestros planes está invertir es importante que dispongamos de un colchón para imprevistos.

El fondo de emergencia también evitará abusar de la tarjeta de crédito o de un préstamo personal cuando ocurra algún gasto inesperado, generando ahorro de una cantidad importante de dinero en concepto de intereses.

Al ser este dinero de uso exclusivo para emergencias, es necesario trazar un plan de ahorro para reponerlo en caso debamos usarlo, de modo que contemos con ese fondo en una siguiente oportunidad. Para cuidar de este dinero, lo mejor será ponerlo en una cuenta separada de la que usamos para los gastos diarios.

¿Cuánto debe ser el fondo de emergencia?

El monto de este fondo dependerá de la situación de cada persona, pero lo recomendable es que este sea equivalente a la acumulación de entre tres y seis meses de gasto. Esto significa que debemos ahorrar lo que gastamos en promedio mes a mes, para poder mantener el mismo nivel de vida durante el periodo en que necesitemos recurrir al fondo de emergencia.

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