Informalidad

En su posterior libro “Sociedad Emergente y Estado Desbordado” (Editorial Ricardo Palma, 2012), vuelve a retomar el tema de las barriadas, agregando la descentralización y el cambio de ciudades dormitorio a ciudades satélites, que se generaron en el mundo popular e informal. Brindó aportes.

Se nos fue físicamente hace unos años este gran sanmarquino, pero sus ideas quedan para seguir reflexionando sobre el Perú informal y sus posibilidades.

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ensayo, Informalidad, Perú

¿Quién dijo sí para asumir el desafío de construir una República en este país que, como hace 201 años, todavía no la tiene? Los demás, pueden parapetarse en un cargo público de buena remuneración, o pueden hacer muchas cosas más por debajo de la mesa, Francisco Pizarro dio el ejemplo. ¿Se acuerdan de esa pantomima del juicio a Atahualpa? ¡Levanten la mano los que quieren hacer Patria!

 

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corrupción, Informalidad, militarismo

Actualmente, a los trabajadores peruanos se les descuenta el 10% de su salario para aportar al fondo de pensiones. ¿Eso ya no se descontaría?

Se podría descontar, siempre que haya un mecanismo equivalente para todos los trabajadores contribuyan a su pensión. Me parece que la mejor forma es a través del impuesto a la renta. Me puedes replicar que los informales no pagan impuesto a la renta. Pero si vas cambiando la estructura de incentivos poco a poco, a lo mejor logras bajar la informalidad gradualmente. ¿Por qué Chile tiene una informalidad de 25%? Porque su sistema es menos perverso y causa menos distorsiones que el de ustedes. Hay países que han logrado reducir la informalidad en 50 o 60 puntos, yo no veo por qué el Perú no lo puede hacer. Lo que tienen que hacer es poner las leyes y los incentivos en la dirección para que eso ocurra. Y eso no está sobre la mesa ahora.

¿A quién hay que convencer para que eso pase?

A todos. Hay que sentarse alrededor de la mesa y plantear: ¿Por qué lo que legislamos hace 60 o 70 años ha fracasado? Reconozcamos eso, no es culpa de nadie. Así se veía el mundo antes y esa visión ha demostrado ser errónea. Si seguimos con ella, seguiremos igual. Pero hay posibilidades de cambio y hay que explorarlas. Tenemos muchas lecciones aprendidas. Solíamos pensar, hace digamos 25 años, que la informalidad era porque la gente no tenía educación. Pero esa historia ya no la podemos contar ahora, porque en las últimas tres décadas América Latina ha mejorado la calidad de la educación, y también la cantidad. Y la informalidad no ha cambiado. Entonces, no se trata de eso. El problema es de regulación laboral, de seguridad social, tributario. Todas esas normas que generan estas conductas.

¿La cultura del emprendedurismo tiene que ver también en esto?

Diferentes individuos tienen diferentes talentos. Hay gente con talento para tomar riesgos y ser creativa, y hay gente que no. Lo que yo sé es que en el Perú hay demasiadas empresas. Muchas personas se están desempeñando como “emprendedores” porque se les cerró la puerta a tener un empleo formal productivo.

Ustedes tienen, aproximadamente, tres millones de empresas. ¿Sabes cuántas empresas hay en Estados Unidos? Son como ocho millones. Y el Perú tiene el 1/100 del PBI de Estados Unidos. El 95% de las empresas peruanas debe tener menos de tres trabajadores. ¿Cuántas economías de escala se consiguen ahí? ¿Economías de alcance? ¿Cuánta capacitación laboral ocurrirá en esas empresas? ¿Innovación tecnológica? ¿Qué costo paga el Perú, en términos de productividad, por tener el talento y el esfuerzo de millones de trabajadores en esas empresas? Es altísimo. Y en la parte de inclusión social, este sistema no genera un sentimiento de pertenencia, de que todos somos parte de un esquema que nos protege.

No es un sistema solidario…

El capital social que se genera con esto es muy poquito. Más bien genera una cultura de oportunismo. Como el Estado me da poco, yo trataré de sacarle todo lo que pueda y darle poco a cambio. Estamos muchos años en un círculo vicioso, este no es un tema solo del Perú. Yo soy mexicano y en mi país la situación es igual. ¿A quién tenemos que convencer de que se puede cambiar? A nosotros mismos, primero.

¿Y se ha avanzado en ese camino?.

Me cuesta trabajo juzgarlo yo mismo. Lo que creo es que la gente se está dando cuenta de que lo que tenemos no funciona. Y eso es un avance. No podemos seguir con la pretensión de decir que este tema pasa por estabilizar la macroeconomía. Eso podíamos decirlo hace 25 años. En eso se ha avanzado, en la idea de que efectivamente este es un problema diferente. No estamos todavía en el punto en el que la mayoría de la gente que está en las políticas públicas se ha convencido de que hay que transitar a la universalidad. Pero Roma no se hace en un día.

**Fotoportada por Darlen Leonardo

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Economía, Informalidad, santiago levy, Trabajo

En 2021, el actual gobierno aprobó la Agenda 19 que incluye medidas que dirigen la gestión del MTPE. Sin embargo, ninguna está orientada a reducir la informalidad, ni procurar que una mayor proporción de trabajadores tengan beneficios laborales, ni garantizar el crecimiento de empresas pequeñas. Por el contrario, generan un mercado laboral más rígido y sobre regulado, protegiendo los beneficios de muy pocos.

En esta línea, el MTPE presentó normativas con efectos perjudiciales para el mercado laboral. Así, prohibió la tercerización de actividades del núcleo de negocio de una empresa [10] sin evaluar sus impactos. También autorizó un incremento de la RMV [11] sin una metodología para su actualización periódica ni estimar el impacto en el mediano plazo. Igualmente, el anteproyecto del Código de Trabajo no identifica los costos y beneficios de la norma ni establece indicadores de monitoreo, como lo regula el Análisis de Impacto Regulatorio (AIR) aprobado por el Ejecutivo.

Esto no solo muestra una falta de continuidad e impulso de políticas que contribuyen a reducir la informalidad, sino que los objetivos actuales no están alineados con el PNCP para potenciar la competitividad y que las normas emitidas no resuelven el problema de la informalidad ni garantizan los beneficios laborales al presentar un AIR deficiente.


  1. OIT. (2022). ILOSTAT explorer. Informal employment rate by sex and economic activity (%) – Annual. https://www.ilo.org/shinyapps/bulkexplorer58/?lang=en&segment=indicator&id=EMP_NIFL_SEX_ECO_RT_
  2. Loayza, N. (2018). Informality: Why is it so widespread and how can it be reduced? (Resúmenes de investigación y políticas públicas del Banco Mundial, 133110).
  3. Loayza, N. y Wada, T. (2010). Informal Labor: Basic Measures and Determinants. Banco Mundial. No publica
  4. CTS, vacaciones, gratificaciones, seguro de salud, entre otros
  5. Alaimo, V., Bosch, M., Gualavisí, M. y Villa, J. M. (2017). Medición del costo del trabajo asalariado en América Latina y el Caribe. BID.
  6. Jaramillo, M. y Campos, D. (2021) La dinámica del mercado laboral peruano: creación y destrucción de empleos y flujos de trabajadores. GRADE
  7. Jaramillo, M., Lavado, P. y Medina, R. (2022). Estudio sobre el efecto del régimen especial de la pequeña empresa sobre la formalidad laboral. CPC.
  8. Según una encuesta de Mibanco del 2019, el 64,0% de las Mypes encuestadas no conocían los regímenes laborales especiales vigentes
  9. MEF (2022). AYNI: Portal de Seguimiento al Plan Nacional de Competitividad y Productividad. https://www.mef.gob.pe/ayni/dashboard
  10. DS 001-2022-TR
  11. DS 003-2022-TR

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CPC, empleo, Informalidad, Reactivación

“Si lo formal cae en la informalidad por necesidad
o por presión exógena, entonces revisemos las causas”

No es mi intención en este artículo entrar a las definiciones o tecnicismos teóricos acerca de la Caología o la llamada “teoría del caos”, sin embargo, considero oportuno intentar un análisis tomándola como base y así lograr aproximarnos y poder entender, lo que se está viviendo en nuestro país, echando un vistazo a nuestra coyuntura comercial, sobretodo en estas fiestas que se dicen navideñas pero que a la larga son fiestas de recurseo, ventas y mil estrategias de venta, sobre todo  para aquellas empresas populares o emprendedores iniciales o antiguos con respecto al día a día.

Según esta teoría, no existe un orden definitivo en los sistemas sociales de cualquier parte, muy por el contrario, existe un desorden que es inherente al orden y amenaza permanente a su desarrollo. Debemos identificar las causas por las cuales el orden deviene en un desorden. Y eso es un tema a desarrollar por parte de los investigadores. De plano cuando se estudia el desorden y se explican los procesos del cambio, se identifican también los procesos que estructuran y desestructuran el mundo y en este caso los espacios generados, por eso que este enfoque nos abre una mirada distinta, creo que ese es el objetivo.  El desorden crea un nuevo orden.

En las calles que son las representativas en ventas ambulatorias y están llenas de comercios, muy conocidas y visitadas, se dan permanentemente cambios en las condiciones iniciales, una formalidad lograda seguro con sacrificios y sensibilidades de muchos emprendedores conscientes de lo correcto, pero la necesidad va creando grandes diferencias respecto a lo esperado al final, y la competencia obliga a generar sucesos comerciales en franca competencia. Otro punto tratado por la teoría del caos, claro que a niveles macro, pero es un indicador que va gestándose en este ejemplo. Pues se convierte en una cadena de cambios que no solo va a lo económico, sino a lo cultural, social y quizás hasta político, porque se comienza a condicionar una nueva mirada a lo que ocurre cotidianamente. Si lo formal cae en la informalidad por necesidad o por presión exógena, vale decir, por las personas compradoras, entonces algo está mal y quizás todo está mal, desde la sociedad cuya percepción es condicionante muy fuerte para los cambios y a veces para la generación del caos. Pero ahora nos abocaremos al tema de empresas populares.

No es predecible en un primer instante, saber que muchos comerciantes, empresarios populares repito, formales ven la necesidad de salir a las calles a competir con la informalidad y contribuyen a la generación del caos y la inseguridad, creando el desorden y auto aniquilando su progreso formal. No lo es, porque es difícil imaginar que algún comercio compita consigo mismo, sin embargo, se da en la práctica, el juego de mercado y las condiciones de oferta y demanda es controlado por el llamado pueblo, las personas informales por naturaleza y en una situación de incoherencia económica, entra al juego económico y condiciona las compras, manipulando el sistema de venta. Es decir, compro lo que quiero y no solamente lo que puedo. ¿Acá me hago una pregunta, quién genera el cambio?, quien genera el desorden? ¿los informales?, ¿los ilegales?, los auto empleados que venden en las calles a destajo? O la misma población que condiciona y se aprovecha del desorden que se crea y que crea un orden legitimado y aceptado por casi todos.

Lo expresé en anteriores artículos, los negocios individuales ven la necesidad de crecimiento y de ubicación, en un espacio que la gran empresa por historia siempre ha dominado, pero que, esta nueva convivencia, le permite tener estas oportunidades y no las están desaprovechando, están abarcando cada vez más espacios comerciales a punta de esfuerzo. La percepción frente a los nuevos emprendedores va cambiando, los negocios van cambiando, sin embargo, hay que considerar, que todos dependen del que compra y hacia ellos hay que apuntar. Generar y fortalecer un orden que cual sistema involucre a la sociedad en su conjunto, motivando un buen flujo.

El emprendedor debe valorar su servicio, su innovación, sus estrategias y no condicionarse a la presión de la necesidad. Trabajo difícil pero no imposible, sino siempre tendremos un rezago de informalidad en nuestro esperado crecimiento de nuestro mercado interno. Juego fuerte que necesita de mucha ayuda del Estado. El caos puede identificarse latente desde este enfoque también.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que si aplicamos esta teoría en las ciencias sociales podríamos explicar por qué los cambios cuantitativos, vale decir, el crecimiento de oferta en el mercado, puede generar resultados cualitativamente distintos. Tenemos la posibilidad de explicarnos los cambios abruptos y las discontinuidades que el mercado peruano genera. ¿Interesante no?

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Formalidad, Hans Behr, Informalidad

En el segundo trimestre del 2021, la tasa de informalidad laboral de la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada en las mypes fue de 84,2%, menor en 2,8 puntos porcentuales respecto al 2do Trimestre del 2020, y por encima del nivel de 2019, cuando la tasa fue del 83,3%, indicó el  Instituto de Estudios Económicos y Sociales (IEES) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

El IEES destacó que durante el año 2020, a causa de la pandemia y sus múltiples efectos en los sectores productivos, la tasa de informalidad aumentó en 2,7 puntos porcentuales en comparación al 2019, totalizando un 86%. Este alto porcentaje de informalidad en las micro y pequeñas empresas es grave debido a que estas representaban, al 2020, el 99,4% del tejido empresarial.

Respecto a los niveles de empleo, el IEES anotó que luego que la PEA ocupada de las Mypes cayera un 8,8% en el 2020 respecto a 2019, al 2do Trimestre del 2021 se aprecia una recuperación del 8,1%. Sin embargo, gran parte de estos empleos están dentro de la informalidad.

Semana de la Micro y Pequeña Empresa

Para mostrar los diversos problemas que enfrentan los emprendedores peruanos, la Plataforma Nacional de Gremios Mipymes y la SNI lanzan la Semana de la Micro y Pequeña Empresa 2021-2022, del 24 al 26 de noviembre, conformado por el Seminario Perú Mipymes, y la Mega Rueda ‘Cómprale al Perú’.

Antonio Castillo, gerente del IEES, señaló que en el Seminario Perú Mipymes, que se realizará el miércoles 24 de noviembre a las 7:00 p.m., se presentarán las iniciativas elaboradas por la Plataforma Nacional de Gremios Mipymes en tres grandes temáticas: desarrollo de mercados, desarrollo de apoyo financiero y la digitalización de la micro y pequeña empresa.

“Buscamos que las mypes puedan desarrollarse y accedan a los mercados de los países regionales, para lo cual es necesario que se integren a programas de capacitación, ferias y ventas. Al 2020, solamente concentraron el 3,3% del valor total exportado, con un valor de US$ 1,330 millones, a pesar de representar casi la totalidad del tejido empresarial”, resaltó Castillo.

Indicó también que es clave promover la reprogramación de la deuda de las mypes y el impulso a mecanismos de liquidez como el factoring o la venta de facturas comerciales a 8 días. “Asimismo, la digitalización es algo vital para que los negocios alcancen nuevos niveles de productividad”, indicó.

La Mega Rueda Cómprale al Perú, que se realizará el 25 y 26 de noviembre, se busca la articulación de las micro y pequeñas empresas productoras peruanas con instituciones del estado como ministerios y agencias de compras estatales, así como con las empresas ancla del sector privado, como los grandes supermercados, compañías del sector metalmecánico y de sectores como confecciones, alimentos, plásticos, entre otros. “Esperamos llegar a generar unos 50 millones de soles en negocios entre las Mipymes y las empresas e instituciones públicas compradoras” señaló Castillo.

Las empresas que deseen inscribirse en el Seminario Perú Mipymes pueden hacerlo en https://bit.ly/3pBT0gk. Para inscribirse a Mega Rueda Cómprale al Perú ingresar a  https://bit.ly/3ChQHSU.

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Informalidad, MYPES, Sociedad Nacional de Industrias

 

Informalidad no es lo mismo que ilegalidad. En temas laborales, lo que entendemos por un trabajador informal, es aquel que no cuenta con la protección social correspondiente como seguro de salud y otros beneficios. Sin embargo, un independiente o un microempresario que tiene a un asistente puede ser legal, pero al mismo tiempo ser informal laboralmente. Del 70% de informalidad, más de la mitad es legal.

Por ello, se requiere una reforma que asegure la protección social sin discriminar por el tipo de trabajo o condición laboral. Esta protección social debería ser financiada con impuestos generales para que no sea un desincentivo para que las empresas pequeñas contraten trabajadores formalmente.

Gran parte de la informalidad se da en microempresas de menos de 10 trabajadores en los que la productividad es bastante baja. Esto es más acentuado y grave en empresas de 1 o 2 personas, muchos denominados independientes. El enanismo empresarial es parte clave del problema. Las mismas personas con sus capacidades y habilidades tendrían más productividad en empresas grandes en las que hay más capital y conocimiento por trabajador.

En ese sentido, es fundamental eliminar el RUS que promueve el enanismo empresarial y promover el tránsito al régimen general o sus variantes. El RUS ayudó a legalizar la informalidad en su momento, pero debe dar paso a un sistema sin incentivos perversos y con un enfoque de financiar la protección social con impuestos transversales.

Finalmente, a pesar de las múltiples críticas que reciben empresas grandes y medianas, debemos darnos cuenta que tenemos muy pocas. El país necesita muchas más empresas grandes y medianas que sean capaces de desarrollar adecuados sistemas de gestión y procesos adecuados. Los empleos de mayor calidad son brindados por empresas grandes para cualquier nivel de capacidades y preparación.

 

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