Covid-19

Subtanjalla. Ese es el nombre del distrito iqueño en el que 86,3% de su población adulta mayor ha sido vacunado contra la Covid-19 a doble dosis. Solo superado por poco por el distrito de Chachapoyas, en Amazonas. Así lo indica el Repositorio Único Nacional de Información en Salud (Reunis) que, entre otras, lleva la cuenta más esperanzadora a nivel nacional, la de la vacunación contra el coronavirus.

Ica (58,3%) y Tacna (57,3%) son las dos regiones con mayor cobertura de una vacunación completa entre adultos mayores. Le siguen Lima Este (53,6%), Lima provincias (53,6%), y La Libertad (53,4%) .

“¡Vamos bien!” titula optimista un afiche de la región Tacna compartido por Aníbal Novoa, presidente de la Federación Médica de la región, con Sudaca. Y es que sin encontrarse originalmente entre las seis regiones priorizadas, Ica y Tacna han tenido un remonte progresivo a través de puntos de vacunación descentralizados en distintas provincias.

En Ica se ha cumplido estrictamente la recomendación del Minsa de que las personas reciban la segunda dosis en el mismo punto de vacunación en que recibieron la primera. “Es importante recordarle a la población que las dosis que nos envía [el Minsa] es en base a cuántas personas se vacunaron con la primera dosis. […] Si van a diferentes puntos de vacunación, entonces unos van a tener deserción, otros aumentos [de vacunados]. Sería un desequilibrio total. Es [una medida] en aras de la transparencia de la vacunación”, explica la coordinadora de inmunizaciones del Hospital Regional de Ica, Ana Córdova.

Los mejores resultados de la vacunación a adultos mayores en la comparativa nacional. Fuente: Reunis-Minsa

En Trujillo, las personas mayores de 58 años ya están recibiendo su segunda dosis, según ha informado la Gerencia Regional de Salud (Geresa) de La Libertad.

“Desde un principio se ha tenido una buena organización y ha sido una buena decisión descentralizar los puntos de vacunación en una variedad amplia de distritos. Hasta nosotros nos hemos sorprendido, en ese sentido sí hay que felicitarlo”, explica Carlos Valderrama, secretario general de la Federación Médica de Trujillo.

En Iquitos, el primer epicentro local de la pandemia, el avance no se iguala al de Ica, Tacna o La Libertad. Sin embargo, Luis Runciman, decano del Colegio Médico de Loreto, cuenta a Sudaca que el proceso vacunatorio está cumpliendo con el calendario y que son los colegios de la región los que han servido de puntos de encuentro para la inmunización. 

“Hasta el momento hay una buena aceptación de la población, cada vez que hay un anuncio de vacunación las colas se forman adecuadamente, sin desorden”, comenta el médico. Según Reunis, el 26% de los mayores de 60 de la región ha recibido las dos dosis de la vacuna. El porcentaje sube a 34% si consideramos aquellos con solo la primera.

El futuro incierto de la vacunación

A nivel nacional, el 60.9% de los mayores de 60 años ha recibido ya la primera dosis de la vacuna. Es decir, 2.762.167 personas. Y a 38,2% (1.729.835 personas) ya se le aplicaron ambas. 

Pero las cifras totales aún distan de este éxito. Solo el 11,46% de la población peruana ha recibido al menos la primera dosis. Estamos hacia el final de la tabla en Sudamérica, aunque compensa el alivio de ver a los mayores de nuestras familias ya vacunados.

“El gobierno ha contratado 62 millones de vacunas de los diferentes laboratorios”, subrayó el sábado pasado el ministro Óscar Ugarte, y agregó que en julio de este año ya estarán en territorio nacional 11 millones de estas. “Le estamos dejando al otro gobierno 50 millones, lo que es suficiente para vacunar a toda la población mayor de 18 años hasta fin de año”, dijo en la campaña de inicio de vacunación a pacientes oncológicos y VIH positivos.

Un anuncio esperanzador ad portas del cierre del gobierno de transición de Franscisco Sagasti y que representa el primer parteaguas de un proceso vacunatorio que inició de la peor manera, con el indignante caso del “Vacunagate” y la lista de más 400 personas que se habían saltado la cola, entre ellos el expresidente Martín Vizcarra y la entonces ministra de salud Pilar Mazzetti.

La antítesis es quizá esta prioridad reciente para aquellas personas que hacen frente a enfermedades tan difíciles como el cáncer y el Sida. Para ellos, el proceso vacunatorio se hará principalmente en los centros donde llevan regularmente su tratamiento. Esto porque resulta necesario el conocimiento de su médico tratante para definir si es el momento apropiado para que su cuerpo reciba la vacuna. 

Al 17 de junio, la tabla de posiciones de la vacunación contra la Covid-19 en Sudamérica. Fuente: Our World in Data.

Hace más de dos meses arrancó la nueva estrategia territorial del Minsa y con ello intentó mejorarse la efectividad del proceso vacunatorio que tuvo inconsistencias en el padrón utilizado para la primera etapa liderada por EsSalud en Lima, como reportó Sudaca. Antes, incluso, también hubo fallas más serias en el padrón del personal médico. 

“Le remití una carta a la exministra de Salud, Pilar Mazzeti, manifestándole nuestra preocupación por los fallos detectados. En ese momento, el principal problema era las inconsistencias detectadas en el padrón [del personal médico]”, dice a Sudaca Luis Robas, jefe de megaproyectos de la Contraloría General de la República.

Robas recordó otros dos puntos débiles del inicio: la falta de conocimiento de los protocolos de vacunación a cabalidad por el personal a cargo en las regiones y los problemas en la plataforma electrónica que el Ministerio de Salud había implementado para que el personal pueda registrar la información y llevar la cuenta de quién fue vacunado y quién no. 

Para el jefe de megaproyectos de la Contraloría, el gran problema sigue siendo la disponibilidad de vacunas. “Si bien es cierto que ya se ha anunciado los contratos por más de 60 millones de vacunas, lo cual alcanzaría para vacunar a toda la población peruana, no es que las 60 millones ya estén presentes en el territorio nacional y podamos hacer como otros países desarrollados que comienzan a vacunar en farmacias, en clínicas, hasta en lugares públicos, como centros comerciales, donde ya es cuestión de cada persona decidir cuándo va a vacunarse o no”, apunta. 

“Todavía nosotros tenemos una limitación, una restricción de la disponibilidad de vacunas, y la demanda es tan grande que las personas podrían querer saltarse la cola para acceder al tema de la vacuna”, agrega.

Según Reunis, el 76% de las vacunas colocadas a nivel nacional han sido de la marca Pfizer-BioNTech. Fue a finales de abril último que Ugur Sahin, cofundador de la empresa alemana BioNTech, anunció que una dosis adicional sería necesaria para el nivel de protección que ofrece la vacuna y sostuvo que debería ser administrada entre 9 y 12 meses después de la primera dosis. La tarea de lograr asegurar una tercera dosis para todos los peruanos parece aún lejana.

Fotocomposición de portada por Leyla López. Fotos: Minsa.

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adulto mayor, Covid-19, Ica, Lima Este, Ministerio de salud, Minsa, Pandemia, Perú, Tacna

Desde la India al distrito de Cerro Colorado, en la ciudad de Arequipa. La variante del coronavirus bautizada como Delta por la OMS -y meses antes como “doble mutante” por la prensa- llegó a la ciudad blanca al menos desde inicios de mayo. La mujer de 78 años, la primera oficialmente diagnosticada con esta variante en el país, no había viajado al exterior. No sabemos su lugar en la cadena de transmisión. Lo cierto es que fue el pasado 15 de ese mes que el Ministerio de Salud le tomó la muestra y coincidió con un incontrolable incremento de casos de Covid-19 en la región.

Lo impredecible del virus agravaba la situación. “El comportamiento es incierto. Los síntomas al inicio eran típicos de una enfermedad respiratoria, pero han evolucionado con síntomas de otra índole, llámese problemas gastrointestinales, problemas neuromusculares. Vemos que la situación es completamente impredecible y variable”, dice Elmer Rodríguez, presidente de la Federación Médica de esta región. Y añade: “Vemos gente joven en cuidados intensivos, niños, adolescentes y cada vez más mujeres, cosa que no hemos visto en la primera ola”.

Según la plataforma OpenCovid, en la semana del 31 de mayo fallecieron 345 personas. La anterior, 289. Solo el sábado pasado, la Gerencia Regional de salud confirmó  875 nuevos positivos y 45 muertes en las 24 horas precedentes.

Hospital Honorio Delgado. Personal médico y pacientes Covid sin suficiente distancia social en las instalaciones temporales implementadas por Pronis.

No fue hasta el 9 de junio, sin embargo, que el ministro de salud Óscar Ugarte anunció en conferencia de prensa que teníamos a la variante Delta en el país. Ugarte dijo que solo dos días antes habían iniciado, en coordinación con el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), el seguimiento epidemiológico de las personas que tuvieron contacto con la paciente de Cerro Colorado.

Pese a la insistencia de este medio, la cartera de Salud no respondió cuándo fue que el Instituto Nacional de Salud tuvo los resultados de la paciente de 78 años. “¿En qué momento se enteró el Ministerio de Salud de la presencia de la variante? Eso queda para una investigación. Esta variante tiene una alta diseminación, entonces mientras más tarde se dé la información lo único que se va a crear es que no se tomen las medidas correctas en el momento”, dice Javier Gutiérrez, decano del Colegio Médico de Arequipa.

Las autoridades regionales lo sabían oficialmente desde un poco antes: el lunes 7 de junio, dos días antes de que el gobierno lo hiciera oficial. Así lo dio a conocer el gerente regional de salud del gobierno regional, Christian Nova, a los medios. “El día lunes me llamaron del Instituto Nacional de Salud, me dijeron que había esta cepa y que guarde absoluta confidencialidad y discreción, por eso yo lo hice y no dije nada”, apuntó.

Hasta el anuncio de Ugarte, solo dos provincias arequipeñas de Islay y Caylloma estaban en nivel de alerta extremo. “¿Por qué no se incluyó a más provincias de la región Arequipa en este nivel, considerando que la situación sanitaria de la región en general iba agravándose desde semanas antes?” fue otra de las preguntas que hizo Sudaca a la cartera, pero que no obtuvo respuesta.

“El hospital Honorio Delgado está hecho un caos”

“Nosotros sin conocer este resultado [el diagnóstico a la señora de 78 años] observábamos una curva epidemiológica anómala de Covid con respecto de todos los otros departamentos del país”, señala el decano Gutiérrez. Se refiere a la curva que empezó a pronunciarse desde inicios de mayo.

“Nosotros pensamos que en junio podría empezar a bajar [la curva de contagios], pero no. Es más, se está incrementando. Desde inicios de mayo es que se ha incrementado más”, añade Elmer Rodríguez, de la Federación Médica de Arequipa.

De hecho, desde inicios de aquel mes los médicos del hospital covid de la región, el Honorio Delgado, pedían ayuda públicamente. 

El pasado 2 de mayo la jefa de la unidad de Emergencias, Alida Huamán, fue entrevistada en Exitosa Noticias. El problema no era tanto el equipo biomédico, sino la falta de personal. “Un colapso es cuando funcionalmente ya no podemos cumplir con las funciones y ese es el caso (…) estructuralmente tenemos equipo biomédico, pero ¿quién atiende?, ¿quién ve [a los pacientes] si no hay más manos para atender y estamos tan limitados para salvar vidas? También eso es un colapso”, señaló.

Huamán detallaba entonces que de 410 camas de hospitalización sólo estaban operativas 260; de 30 camas UCI, sólo 18; de 16 de trauma shock, apenas 10. “Es decir, actualmente en el hospital Covid hay 168 camas que prácticamente están inservibles, porque las autoridades locales del sector salud no tienen presupuesto para contratar más personal y el gobierno del presidente Francisco Sagasti tampoco da una solución”, apuntó.

Dos semanas después, el 16 de mayo, el director del Honorio Delgado, Richard Hernández, declaraba al mismo medio: “Teníamos 45 plazas [por cubrir] para médicos y solamente se ha logrado conseguir 12 médicos. Pero de especialistas, que necesitamos en este momento para el manejo de cuidados críticos (sobre todo en el área de shock trauma y el área UCI), no hemos tenido ningún médico que se haya presentado”.

La Gerencia de Salud del Gobierno Regional de Arequipa envió entonces un par de oficios al ministro de Salud el pasado 21 de mayo, semanas antes de que decidieran empezar el seguimiento epidemiológico. En uno, le alertaba de la preocupante situación de incremento de contagios de Covid-19 y mortalidad y le pedía considerar una cuarentena por 15 días en toda la región. En el otro le pedía ayuda para frenar la programación del debate presidencial en la ciudad.

El ministro Ugarte respondió en medios que el debate era terreno exclusivo del Jurado Nacional de Elecciones. Anunció que al día siguiente llegaría desde Lima un grupo de 13 médicos y 11 enfermeras a apoyar en la región. Otros 15 profesionales de la salud arribarían desde Ica.

Pero sería insuficiente.

“El hospital Honorio Delgado está hecho un caos, faltan especialistas en plena pandemia”, dice a Sudaca Elmer Rodriguez, quien también es jefe del servicio ortopédico y de traumatología de este nosocomio. La falta de médicos internistas y neumólogos hizo que esté hoy intentando salvar la vida de pacientes Covid a pesar de no ser su especialidad. “Colegas que han sido vacunados se han enfermado, [miembros del] personal en general están también enfermos. Estamos poniendo el hombro de la manera que se pueda, como se pueda”, cuenta. 

El jueves pasado, un día después del anuncio del ministro sobre la presencia de la variante, un contingente de funcionarios del Ministerio de Salud y un grupo de 26 profesionales de la salud entre médicos y enfermeras aterrizaron en Arequipa para apoyar en el hospital covid. Sin embargo, a ojos de Rodríguez, de nuevo el número no satisface la demanda.

“Falta por lo menos, para poder afrontar, más de 100 elementos, entre enfermeras y médicos. Pero finalmente es una ayuda que es bienvenida, así sean 15 o 20 los necesitamos. Aunque sigue siendo insuficiente”.

Cuatro de los cinco pisos que albergan pacientes en el Honorio Delgado están saturados de pacientes Covid, sin contar con las dos carpas ubicadas en los espacios exteriores del hospital. Ya tampoco es posible brindar oxígeno a la población para su atención en domicilio.

Fotocomposición de portada por Leyla López.

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Arequipa, Covid-19, Ministerio de salud, Minsa, Variante Delta

Un día después del último debate electoral, lunes 31 de mayo, a seis días de la elección definitiva, el encargado del despacho presidencial decide convocar a la prensa. Su gobierno hace un anuncio sin novedades: El Perú supera los 180 000 muertos por covid-19. La cifra espeluznante ya la sabíamos pero el gobierno no la reconocía oficialmente sino hasta ese día, especialmente ese día.

Desde el año anterior, los números reales los venían mostrando incluso medios afines a las posturas del gobierno del vacado Vizcarra, con quien pasamos gran parte de la pandemia en el 2020. Se basaban en las estadísticas del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) que siempre arrojaban una contabilidad distinta a la del Ministerio de Salud (Minsa). Así, el 31 de mayo, en medio de la competencia ajustada por la presidencia del país, el gobierno de Sagasti se anima a reconocer 180 764 fallecidos por el virus entre el 1 de marzo del 2020 y el 22 de mayo de este año. Hasta el domingo 30, día del debate, el Perú solo reconocía 66 471 muertos por covid-19, tres veces menos. De la noche a la mañana nos convertimos, entonces, en el quinto país a nivel mundial con más muertes registradas por coronavirus, detrás de Estados Unidos, con 594 468; Brasil con 461 931; India con 329 100, y México con 223 507, teniendo en cuenta los datos ofrecidos por la Universidad Johns Hopkins, recogidos por el diario Gestión.

¿Por qué el gobierno de Francisco Sagasti decidió actualizar las cifras faltando 6 días de la segunda vuelta y no mucho tiempo antes? La información que nos ofrecieron en aquella conferencia del 31 de mayo—ya lo dije— no era novedosa. Fue evidente la incapacidad de Martín Vizcarra y de sus ministros en el manejo de la pandemia. Y el Sinadef era el termómetro en todo este tiempo: mientras el Minsa vizcarrista «lamentaba» 3 muertes por covid, los sepultureros sellaban 10 tumbas. El exceso de defunciones siempre nos dijo que el gobierno mentía.

Recordemos. Lo que sucedió el domingo 30 de mayo, día del debate electoral —y un día antes de la conferencia del gobierno— fue que la candidata Keiko Fujimori ratificó su propuesta de campaña más emblemática: El Bono Oxígeno, que plantea la entrega de S/10 000 a todas las familias que han perdido integrantes como consecuencia de la pandemia. Una estrategia económica calculada por su equipo técnico sobre 66 471 defunciones. Sospechoso que al gobierno morado se le ocurriera hacer oficial la multiplicación por 3 de esa cifra especialmente en la última semana de campaña política.

Por supuesto, esto tuvo un efecto. Algunos colegas pensaron que el Bono Oxígeno se caía con las nuevas cifras de fallecidos dadas por el gobierno morado. Recuerdo que un conductor de televisión lanzó la pregunta a Fujimori: ¿Acaso su propuesta ahora será imposible de realizar? A lo que ella respondió que su equipo técnico siempre consideró el exceso de víctimas del covid que ni el gobierno de Vizcarra ni el de Sagasti se atrevían a revelar.

Francisco Sagasti ha entrado a la campaña desde un principio, la llamada por teléfono a Mario Vargas Llosa no ha sido su único intento de virar a la izquierda los destinos del país. Lo hizo, primero, al no renunciar a su candidatura a la vicepresidencia sino hasta que por presión mediática fuera excluido por las autoridades electorales; segundo, al exhibirse en actos públicos con corbatas moradas, el color de su partido en campaña; luego, con sus anuncios oficiales que influyeron en las promesas de campaña de Fuerza Popular; y, después, al jugar al filo de la ley pidiendo a un nobel que interceda para que Keiko Fujimori desista de sus reclamos contra las irregularidades descubiertas de esta elección. Reclamos que —muy probablemente— la mitad del país más 1 apoyamos.

15 DE JUNIO DEL 2021

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Covid-19, Fujiori, Vizcarra

José Recoba, miembro del equipo técnico por Fuerza Popular 

“En ninguna parte del mundo [se ha logrado aplicar un millón de dosis contra la Covid-19 al día]”. 

Contexto: Entrevista en Latina Noticias

Fecha de declaración: 25 de mayo del 2021

Fuente:


[8:00-8:15]

FALSO

Durante una entrevista televisiva, el médico José Recoba, miembro del equipo técnico de Fuerza Popular, fue consultado sobre el ritmo de vacunación contra la Covid-19 que plantea la agrupación de la candidata Keiko Fujimori. En ese sentido, señaló lo siguiente: “En ninguna parte del mundo [se ha logrado aplicar un millón de dosis contra la Covid-19 al día]”. Tras revisar las cifras oficiales de inmunización en otros países, AmaLlulla concluye que esta afirmación es falsa.   

La declaración específica del médico José Recoba figura en el siguiente diálogo: 

Latina: Usted, lo que ha dicho, es que para el 30 de noviembre de este año se habrán vacunado todos los mayores de 18 años. Así de concreto ha sido el anuncio. Con un ritmo de 160 mil vacunados al día, me parece que había precisado, también. ¿Es posible realmente?

José Recoba: […] Hay que entender que para poner una vacuna de Covid, como es una vacuna nueva, tú no necesitas a un vacunador, necesitas por lo menos a tres personas, porque hay que llenar una serie de requisitos […]. Por eso que a nosotros se nos hace matemáticamente imposible de lograr, pensar que un millón de dosis al día es factible. Eso no lo ha logrado ni Israel ni Estados Unidos, [y] son países más organizados que nosotros. Tenemos una geografía difícil.

Latina: ¿En ninguna parte del mundo?

José : En ninguna parte del mundo. 

El epidemiólogo César Carcamo, docente principal de la Facultad de Salud Pública y Administración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), precisó a Ama Llulla que las dosis administradas diariamente se define como el número de personas que reciben una vacuna por día.

Ahora bien, el dato expuesto por Recoba no es cierto. En otros países como Estados Unidos, Alemania, India y China han reportado hasta más de un millón de inoculaciones contra la Covid-19 en un solo día.  

En primer lugar, el 7 de enero del 2021, Estados Unidos registró la aplicación en un día de más de 1 millón 130 mil de nuevas dosis, según cifras del Rastreador de Datos de la Covid-19 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos (EE.UU.). 

De hecho, el periodo de enero a mayo de 2021, el máximo pico de la vacunación en EE.UU. se alcanzó el 1 de abril, cuando los CDC registraron un pico de más de 4 millones 308 mil nuevas dosis administradas en una sola jornada. 

Por esos días, el asesor principal de la Casa Blanca Andy Slavitt informó que se administró un promedio de 3,1 millones de vacunas diarias durante los siete días previos. En ese momento, durante una conferencia de prensa, Slavitt señaló que “casi 1 de cada 3 estadounidenses y más del 40% de los adultos tienen al menos una vacuna y casi 1 de cada 4 adultos están vacunados completamente”.

Según los CDC, otros picos en la aplicación de dosis en Estados Unidos se reportaron en las siguientes fechas:

-El 19/01/21 se aplicó 1.305.380 dosis. 

-El 12/02/21 se aplicó 2.496.924 dosis. 

-El 10/3/21 se aplicó 3.036.241 dosis.

-El 22/04/21 se aplicó 3.284.888 dosis.

-El 25/05/21 se aplicó 1.171.831 dosis. 

Otro país que ha registrado importantes picos en el proceso de vacunación es Alemania. El ministro federal de salud de ese país, Jens Spahn, aseguró que se había conseguido un nuevo récord diario al vacunar a 1.35 millones de personas el miércoles 12 de mayo. “Casi el 2% de los alemanes fueron vacunados el miércoles y jueves. Esto significa que el 35,9% (29.8 millones) se ha vacunado al menos una vez y el 10,6% (8.8 millones) [está] totalmente protegido”, precisó a través de su cuenta oficial de Twitter.

China también superó el millón de vacunaciones en solo un día. El último jueves 13 de mayo, reportó un total de 12.64 millones de nuevas dosis contra la Covid-19 en una jornada, según informó Mi Feng, portavoz de la Comisión Nacional de Salud de China, una agencia del gobierno de ese país, durante una conferencia de prensa en la ciudad de Beijing. 

Esta cifra era en ese momento la “más alta desde que China comenzó a publicar informes diarios de vacunación en marzo”, agregó el funcionario. 

Posteriormente, el último 24 de mayo, la Comisión Nacional de Salud de China indicó que el gigante asiático había logrado administrar más de 20 millones de dosis de vacunas [contra la] Covid-19 por día. 

La India también ha superado la cifra de vacunación que el médico fujimorista José Recoba ha señalado como imposible en el mundo. 

Por ejemplo, el último 4 de marzo, a través de su cuenta oficial de Twitter, el Ministerio de Salud de la India anunció que sus servicios de salud alcanzaron un récord de más de un millón (1.093.954) de vacunados contra el nuevo coronavirus. En esa fecha, 834.141 personas recibieron la primera dosis, y a otras 259.813 personas les aplicaron la segunda dosis.

Varios medios de ese país, como el Hindustan Times y New Delhi Television, dieron cuenta en su momento de la cifra récord alcanzada.  

El diario The Hindu realizó un análisis con base en los datos oficiales sobre el ritmo de vacunación en ese país y estimó que, desde el 1 hasta el 10 de mayo, se administraron en promedio 1,77 millones de dosis diarias en ese país. La cifra se incrementó entre el 21 y el 30 de abril, cuando se registró un promedio de 2,48 millones de dosis administradas cada día.

Ama Llulla buscó comunicarse con elmédico José Recoba -a través de llamadas telefónicas, y mensajes vía WhatsApp-, pero hasta el cierre de esta verificación, no obtuvo respuesta.  

En función a lo expuesto, la red Ama Llulla concluye que la afirmación de José Recoba, miembro del equipo técnico de Fuerza Popular, acerca de que en ninguna parte del mundo se ha aplicado un millón de dosis contra la Covid-19 en un día, es falsa. 

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Covid-19, Fake news, Vacunación

Hace menos de una semana el congreso peruano aprobó, con 49 votos a favor, la creación de una comisión para investigar los posibles efectos positivos del dióxido de cloro en relación al COVID-19. Muchas personas han señalado que con esto el congreso le está abriendo formalmente la puerta a la pseudociencia. Pero, ¿qué es la pseudociencia?

Cuando hablamos de pseudosciencia no nos referimos a casos de ciencia ‘mal hecha’, en la que los malos resultados se obtienen debido a errores metodológicos o de razonamiento (ej. cuando quieres hacer generalizaciones acerca de todos los adultos, pero estudias solamente a adultos hombres). Tampoco estamos hablando de casos de fraude científico, en los que científicos inescrupulosos alteran sus resultados o métodos intencionalmente con el propósito de engañar (ej. el famoso estudio de los noventas que reclutó niños con tendencia genética al autismo para ‘probar’ que las vacunas causan autismo). Del mismo modo, no nos estamos refiriendo a disciplinas o prácticas no científicas que ni siquiera pretenden serlo, como la literatura o la mayoría de las religiones. El asunto que nos ocupa es más profundo: ¿Cómo sabemos si una disciplina o una afirmación que pretende ser científica en verdad lo es? En filosofía, a este se le llama el problema de la demarcación.

Muchas ciencias han hecho afirmaciones equivocadas, y muchas pseudociencias de vez en cuando atinan a decir la verdad. Por lo tanto, no podemos resolver el problema de la demarcación diciendo simplemente que las ciencias dicen la verdad, y las pseudociencias se equivocan siempre.

Desde mediados del siglo pasado, ha habido varios intentos de solucionar este problema, siendo el más famoso el del filósofo austriaco Karl Popper. Aquí sin embargo me quiero ocupar de las soluciones más contemporáneas, las cuales suelen poseer dos características principales. En primer lugar, no se enfocan solo en las afirmaciones que se producen en una determinada disciplina, sino que incorporan también las actitudes de aquellos que practican dicha disciplina. Por otro lado, no buscan un criterio único sino más bien definen una serie rasgos comunes que distinguirían la ciencia de la pseudosciencia.

Por ejemplo, el filósofo inglés James Ladyman señala cuatro rasgos de las pseudociencias. En primer lugar, sus afirmaciones usan jerga científica, pero sin asignarle su contenido real (ej. sanación cuántica). Además, los que practican estas disciplinas no se esfuerzan en clarificar sus ideas, sino que las mantienen ambiguas y obscuras. En tercer lugar, suelen trabajar en círculos cerrados, sin molestarse en comparar sus resultados con los de otras disciplinas, y afirmando haber encontrado ciertas verdades que el ‘establishment científico’ quiere ocultar. Y, por último, los practicantes de pseudociencia suelen seguir a líderes de culto ‘que nunca se equivocan’. La idea es que solo las disciplinas que poseen estos cuatro rasgos son pseudocientíficas, sino que, digamos, poseer algunos de estos indica que hay algo de pseudocientífico en dicha disciplina.

La pseudociencia es popular por varias razones. En primer lugar, impresionada por la cantidad de casos de fraude científico o malas prácticas, mucha gente generaliza y concluye que es mejor no confiar en los científicos en absoluto. Lo que aquí se ignora es que en la gran mayoría de los casos son los mismos científicos los que descubren y hacen públicas estas malas prácticas. Otra razón es que los científicos suelen lidiar con asuntos complejos, y muchas veces no tienen respuestas para dichos asuntos: se desconoce el origen de algunas enfermedades, la efectividad de distintos tratamientos, etc. No pudiendo tolerar la incertidumbre científica, y muchas veces motivadas por la desesperación, las personas recurren a tratamientos alternativos que prometen soluciones a estos problemas. Lo que estas personas no toman en cuenta es que la investigación científica se da por definición en el límite entre lo conocido y lo desconocido, ¡si no fuera así no habría nada que investigar! Por naturaleza, la ciencia tiene que lidiar con la incertidumbre. Esto es algo que todos hemos podido ver de cerca durante la pandemia, pero no es ninguna novedad para los científicos.

Es difícil tener absoluta claridad respecto a la distinción entre ciencia y pseudosciencia, pero sí conviene darle vueltas al asunto, sobre todo ahora que nuestros ilustres congresistas han puesto sobre la mesa el tema de designar recursos públicos a la investigación de patrañas como el dióxido de cloro.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. Obtuvo su doctorado y maestría en filosofía en la Universidad de Virginia, y su bachillerato y licenciatura en la PUCP.

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Covid-19, Filosofía, Pseudociencia

A la fecha son más de 65 mil los fallecidos a causa de la pandemia por Covid-19 en el Perú. Sobrellevar la pérdida de un amigo, un compañero del trabajo o un familiar es uno de los mayores retos que podemos enfrentar. Podemos ver la pérdida como parte de la vida, pero al suceder de forma tan repentina o con un virus como el Covid-19, nos embarga la confusión, que puede dar lugar a largos períodos de tristeza y depresión.

Si bien superar la pérdida toma el tiempo de un proceso muy personal, la American Psychological Association (APA), indican que esto puede ayudar a alcanzar un renovado sentido de propósito y dirección en la vida, y recomiendan. Podríamos verlo, también como una forma de sacar fuerza de la flaqueza y ser mejores cada día. Algunas estrategias para poder aceptar y superar la etapa del luto, son:

Hablar al respecto: Conversar sobre la muerte de un ser querido con amigos y colegas permite comprender lo que ha sucedido y recordar desde un mejor lugar emocional a esa persona. Negarse que ocurrió la muerte lleva fácilmente al aislamiento y puede a la vez frustrar a las personas que forman su red de apoyo.

Aceptar los sentimientos: Después de la muerte de una persona cercana, se puede experimentar todo tipo de emociones. Es normal sentir tristeza, rabia, frustración y hasta agotamiento, pero es importante reconocer que estamos atravesando estas emociones y no intentar contenerlas o reprimirlas.

Cuidarse: Parte de nuestra salud mental recae en nuestra salud física y viceversa. Comer bien, hacer ejercicio y descansar, ayudará a superar cada día y a seguir adelante.

Ayude a otras personas: Al sufrir una pérdida, es más de una la persona afectada. Al ayudar a los demás, se logra cierta mejoría, pues compartir anécdotas sobre los difuntos desde una perspectiva positiva puede ayudar a todos a lidiar con la pérdida. Los recuerdos, son una forma de revivir la alegría, aunque nos cueste.

Rememorar y celebrar la vida: Este acto de honra es muy personal. La APA recomienda acciones como hacer un donativo a la entidad benéfica predilecta del difunto, enmarcar fotos de momentos felices que vivieron juntos o plantar un jardín en su memoria.

La idea es rendirle homenaje, recordándolo con alegría, con la tranquilidad de que fuimos felices a su lado y que lo aprendido, nunca se borrará de nosotros, como un legado.

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Covid-19, luto, Trabajo

Un imprevisto puede cambiar el curso de los acontecimientos electorales. Ha ocurrido en otras elecciones. Una denuncia periodística, por más feble que sea, si es escandalosa causa daño (la denuncia de Cuarto Poder le quitó el triunfo a Keiko el 2016); un error inaparente (el chicharrón de Barnechea); una frase infeliz (“nosotros matamos menos”); etc.

Aun estamos a tiempo de que algo así ocurra. Ambos candidatos, Pedro Castillo y Keiko Fujimori, tienen pasivos enormes y flancos débiles que en cualquier momento pueden detonar y generar daño estructural en sus respectivas campañas.

Pero hay un hecho fortuito, ajenos a las veleidades políticas, que merece atención y que sería bueno acometer: evitar la posibilidad de que cualquiera de ellos se contagie de Covid. Si eso ocurriese, el afectado perdería la elección porque tendría que suspender el resto de su campaña y proyectaría, además, una imagen de fragilidad absolutamente contraria a la investidura presidencial que pretende, y viciaría de ilegitimidad el proceso.

El gobierno y el Ministerio de Salud en particular debieran preocuparse en vacunar a ambos candidatos en el término de la hora. La vacuna Pfizer, además, que es la que el Perú tiene, protege hasta en un 80% desde la primera dosis. Acotaría enormemente que alguno de los candidatos corra ese riesgo.

Así como el presidente Sagasti se ha vacunado, como correspondía, es recomendable que cualquiera de los llamados a ocupar el sillón palaciego desde el 28 de julio del bicentenario, lo pueda hacer en justicia de competencia, sin que el virus termine por sacarlo de la carrera.

Ambos están permanentemente expuestos al contagio por el solo hecho de viajar y juntarse con gente que se les acerca y los toca (y lo último a lo que deberíamos aspirar es a que las elecciones del bicentenario terminen definiéndose de modo virtual).

Ello, por lo demás, no generaría ningún rechazo de la población, no sería visto como un privilegio, sino como un acto de justicia, de razón de Estado. Ojalá haya una reacción rápida de las autoridades sanitarias. Merecemos una contienda equitativa hasta el final y que las cruciales elecciones que tenemos en curso no se vean manchadas por un hecho sanitario lamentable e indeseable.

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Covid-19, Elecciones 2021, Vacunación

Con la pandemia, la obligación de contar con un Plan de Vigilancia, Prevención y Control del Covid-19 es la principal condición para tener labores presenciales. Además, las inspecciones de trabajo exigen cumplir también con las medidas de seguridad y salud regulares.

 

Dependiendo la actividad económica a realizar y las condiciones de cada trabajador, los centros de labores están obligados a cumplir con nuevas obligaciones de seguridad y salud durante la pandemia. En el caso de las empresas que tengan labores presenciales, contar con un Plan de Vigilancia, Prevención y Control del Covid-19, y cumplirlo es lo principal.

“Es algo que se ha exigido ya hace algún tiempo para que las empresas puedan operar de manera presencial. Básicamente, se está verificando que las empresas tengan un plan COVID-19 y que lo cumplan. Cuando Sunafil hace la inspección, fiscaliza el plan de COVID-19 y también las obligaciones en materia de seguridad y salud en el trabajo”, comenta César Puntriano, socio principal del área de Derecho Laboral y Seguridad Social del Estudio Muñiz.

Estos planes incluyen medidas de higiene, distanciamiento en el centro de labores, pero también debe servir para identificar a los trabajadores comprendidos dentro del grupo de riesgo definido por el Ministerio de Salud (Minsa).

“Por ejemplo, un obrero que trabaje en una labor industrial considerada como de riesgo, pero que no tiene contacto cercano con otras personas, probablemente no sea de riesgo ante COVID-19, pero sí para riesgos ocupacionales y accidentes de trabajo”, precisa el especialista.

Obligaciones y trabajo remoto

Cabe indicar que, cuando se trata de un trabajador considerado como población de riesgo, las normas indican que la persona realice trabajo remoto o que reciba una licencia con goce de haber. Si el trabajador insiste en hacer labores presenciales, el empleador puede optar por una declaración jurada que le exonere de responsabilidades ante un eventual contagio.

En el caso de los trabajadores que se encuentran en trabajo remoto, las responsabilidades del empleador son más acotadas, aunque existen cambios legislativos en curso.

“Por las normas establecidas, el empleador está obligado a dar recomendaciones en materia de seguridad y salud en el trabajo (en trabajo remoto). Desde casa, el empleador podría dar recomendaciones en cuanto a temas de ergonomía. Sin embargo, hace poco el Congreso aprobó un Proyecto de Ley por insistencia que establece que el empleador tiene que hacer la vigilancia epidemiológica para todos sus trabajadores”, advierte.

Se trata del Proyecto de Ley 5474/2020, que propone garantizar el bienestar de los trabajadores, indistintamente del régimen laboral que tengan o de la modalidad (presencial o remota), para que el empleador asuma el costo de los equipos de protección personal y el costo de las pruebas de tamizaje necesarias.

Si el proyecto se publica, estas disposiciones se sumarán a las existentes en materia de seguridad y salud en el trabajo, que han sido las fiscalizaciones más recurrentes por la coyuntura. Sin embargo, Puntriano observa que también se van a dar inspecciones en cumplimiento de beneficios sociales, particularmente en este mes, cuando se realizan los pagos de Compensación por Tiempo de Servicios (CTS).

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“La semana que viene vamos a iniciar una campaña para ver si nos donan una planta de oxígeno”, cuenta Percy Huamaní, presidente del cuerpo médico del Hospital de Emergencias de Villa El Salvador (HEVES), uno de los hospitales más grandes de Lima Sur con alrededor de 200 camas de hospitalización. “Se estima que habrá una nueva ola en cualquier momento, entonces nosotros igual necesitamos una planta”, afirma.

Sin que el cuerpo médico lo supiera, en diciembre pasado este hospital rechazó una planta de oxígeno que la cementera privada Unacem intentó donar a la Dirección de Redes Integradas de Salud de Lima Sur. ¿Sus argumentos? Que su demanda de oxígeno superaba a la de la planta ofrecida por la cementera y que tenían previsto recibir una idónea vía un convenio del Ministerio de Salud (Minsa) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

El acuerdo establecía que la UNI entregaría 47 plantas de oxígeno a 46 hospitales. Pero el proyecto fracasó, como explicó Sudaca en marzo pasado, y se resolvió por incumplimiento en el plazo de entrega.

A la fecha, el HEVES no ha recibido la planta y continúa dependiendo de proveedores privados externos. En total son 29 hospitales que están en la misma situación y 9 de ellos han sido omitidos en un nuevo proyecto para cerrar la brecha del oxígeno, como veremos más adelante. Sus pacientes son los más perjudicados. Es abril, hasta ahora, el mes más mortal de la pandemia. El Sinadef —una mejor referencia que las cifras oficiales— ha contabilizado en promedio un exceso de 900 muertes diarias. Lima Metropolitana concentró la mitad de los decesos.

En el Hospital Regional Docente de Trujillo, por ejemplo, las escenas son de desesperación. Lo muestra la periodista Silvia Yupanqui en un video: un hombre llora y samaquea a otro que acaba de fallecer en el asiento trasero de un auto negro a las afueras del centro de salud. La falta de oxígeno fue la causa.

En otro momento, una mujer, familiar de una persona que necesita atención, dice a un trabajador del hospital: “Por favor solamente que lo dejen entrar, que lo chequeen. (…) Ahorita está con 70 de saturación, ya no está respirando bien”.

Otra señora intenta reclamarle a los funcionarios del centro de salud: “Toda la noche he estado buscando oxígeno. Por oxígeno es que lo traemos acá, para que lo puedan ayudar. (…) Me he ido hasta a Otuzco a buscar y no hay, no hay oxígeno”. La mujer hace referencia al Hospital de Apoyo (de Otuzco) ‘Elipidio Berovides Perez’, que es otro de los 29 nosocomios que quedaron a la espera de una planta del convenio con la UNI.

 

 

“Estamos así aproximadamente hace tres semanas”, cuenta a Sudaca el decano del Colegio Médico de La Libertad, Wilmar Gutiérrez, y precisa que el problema del número de camas se suma al del oxígeno. “No hay ni dónde sentarlos ni acostarlos, y ni hablar de las camas UCI”. Su institución advirtió hace unos días que las muertes no contabilizadas en domicilios iban en notorio aumento, sumando alrededor de 20 diarias.

El Hospital de Apoyo de Caraz, en Áncash, es otro de los centros de salud a los que el Minsa les quedó debiendo una planta de oxígeno. Según Augusto Tarazona, presidente del comité de salud pública del Colegio Médico del Perú, tanto las hospitalizaciones como las muertes se han “incrementado terriblemente” en las últimas ocho semanas en el hospital, en gran parte por falta de oxígeno.

“Constantemente viene acabándose el oxígeno. La dificultad es que las empresas proveedoras en las últimas semanas no están abasteciendo por completo, solo una tercera o cuarta parte de lo que se les pide. Entonces eso genera una necesidad de independencia de producción de oxígeno”, explica el médico.

Tarazona comenta que la UNI les había indicado a inicios de marzo que la planta ya estaba lista para ser instalada. “No obstante, como ya se había anunciado la anulación del contrato, ha quedado en stand by. Y se da la situación actual de que la gente se está muriendo por falta de oxígeno”, señala. Tanto Ancash como La libertad están entre las seis regiones donde el coronavirus ha alcanzado mayor nivel de letalidad, según el Minsa.

Minsa: nuevamente los muertos antes que las plantas

El pasado 5 de marzo, luego de que el Ministerio de Salud lanzara el ultimátum público a la UNI para la entrega de las 47 plantas, la universidad se comprometió entregar 18 de estas (menos del 40% del total original) e inició un proceso de conciliación con la cartera de salud, específicamente con el Viceministerio de Prestaciones y Aseguramiento en Salud, a cargo de Bernardo Ostos.

A la fecha, la entrega de las 18 plantas ha concluido. Sudaca consultó al viceministerio cuáles fueron los acuerdos finales de la conciliación, pero no obtuvo respuesta.

El mismo 5 de marzo, sin embargo, el ministro de salud Óscar Ugarte anunció en el Congreso que para suplir las plantas faltantes se haría una importación rápida de plantas de oxígeno medicinal a través del Proyecto Especial Legado, una institución pública adscrita al Ministerio de Transportes y Comunicaciones y creada originalmente para darle sostenibilidad al legado de los XVIII Juegos Panamericanos y Sextos Juegos Parapanamericanos Lima 2019.

Sin embargo, Legado recibió formalmente el encargo recién a inicios de abril a través del Decreto de Urgencia 036-2021. Sudaca consultó al Minsa por qué tardaron casi un mes en asignarle la responsabilidad en medio de un contexto de muertes en aumento, pero nuevamente no obtuvimos respuesta.

¿Qué ocurrió entonces con los 29 hospitales que quedaron en el aire luego de la resolución del convenio? Se trata de hospitales de La Libertad, Lambayeque, Piura, Áncash, Lima Región, Junín, que están entre las 10 regiones donde el Covid-19 ha alcanzado mayor letalidad, según la Sala Situacional del Minsa. Así como hospitales de Ucayali, San Martín, Ayacucho, Huancavelica, Madre de Dios, Pasco, Puno y Cusco.

Ranking de la muerte: proporción de fallecidos del total de infectados con Covid-19. Diseño: Leyla López.

Todos estos nosocomios siguen esperando por las plantas de oxígeno y el plazo de espera que les han dado es de 4 a 12 semanas. Veamos por qué.

El 22 de marzo, la Defensoría del Pueblo envió al Minsa un oficio (ver documento) preguntando, además de la fecha de entrega, qué se había hecho hasta el momento para lograr la adquisición de dichas plantas de oxígeno y para cubrir la demanda de los 29 hospitales hasta que las plantas estuviesen operativas en ellos.

El viceministro Ostos se tomó casi un mes para contestar, el pasado 20 de abril (ver documento). Adjunta a su respuesta, enviaba la del titular de la DGOS (Dirección General de Operaciones en Salud), Edward Cruz. La escueta nota informativa N° 593-2021-DGOS/MINSA solo precisaba que la DGOS 1) había gestionado y participado en el decreto de urgencia que daba un nuevo marco normativo para la dotación de oxígeno, 2) que las plantas de oxígeno pendientes serían entregadas por el Proyecto Especial Legado en un plazo estimado de 10 a 12 semanas, y 3) que CENARES era el responsable sobre el abastecimiento del oxígeno medicinal a dichos hospitales.

Sudaca se comunicó con el área de prensa del Proyecto Especial Legado y obtuvo detalles importantes sobre el trabajo encargado (ver respuesta). Según su director, Alberto Valenzuela, el Minsa le solicitó buscar 20 plantas para el mismo número de nosocomios. Solo 20 de los 29 hospitales.

¿Por qué dejar fuera 9 hospitales que vienen esperando por las plantas desde el año anterior?”. Es el Ministerio de Salud quien debe responder la consulta”, se limitaron a decir desde el Proyecto Especial Legado. Al cursar la pregunta, Sudaca no recibió respuesta de la cartera de salud. Entre aquellos excluidos por el Minsa del plan de Legado está el Hospital de Emergencias de Villa El Salvador. Ese cuyo cuerpo médico está ideando una campaña para conseguir una planta de oxígeno donada, después de haber rechazado una porque confiaban en la UNI.

La espera continúa para 20 hospitales, otros 9 quedaron fuera del plan asignado al Proyecto Especial Legado. Diseño: Leyla López.

El Proyecto Especial Legado, por su parte, incrementó en varios casos la capacidad de producción de las plantas que buscarían para cumplir con el encargo. Adicionarían al plan, estaciones de llenado de cilindros de oxígeno en varias regiones. “Con ello hemos logrado aumentar la oferta de oxígeno de 30 toneladas por día [de las plantas de la UNI] a 66”, señala Valenzuela.

Lo malo es que nuevamente no sabemos qué llegará primero: si la tercera ola o las plantas. Legado se encuentra actualmente en una fase de estudio de mercado, buscando proveedores internacionales, y calcula que entre 4 a 12 semanas culminará la instalación progresiva de las 20 plantas. Una espera que puede ser mortal.

Fotocomposición de portada: Leyla López.

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