Cultura

El compositor disloca el concepto de lo panóptico –“todo lo que se ve”- con fines positivos, altruistas. Proteger la tierra para ser capaces de esparcir la medicina que esta necesita dice Gabriel en uno de sus versos. En ese sentido, Panopticom está en la misma línea conservacionista de clásicos de su discografía como Red rain (álbum So, 1986), Here comes the flood (Peter Gabriel 1, 1977) o su éxito radial Shock the monkey (Peter Gabriel 4, 1982) aunque con un tono mucho más optimista. También ha abordado este asunto, desde diferentes enfoques, a través de sus colaboraciones con Deep Forest -la canción While the Earth sleeps de 1995- o aquella divertida melodía que coescribió junto a Thomas Newman para la película animada Wall-E (Disney/Pixar, 2008), Down to Earth que inclusive fue nominada ese año al Oscar por Mejor Canción Original.

Por supuesto que el medioambiente no es la única preocupación de Peter Gabriel. Desde sus inicios como solista, el ex líder de Genesis se definió como un artista capaz de abarcar un amplio espectro de causas humanitarias y políticas, las mismas que musicalizó desde sus obvias raíces en el prog-rock matizadas con pop, soul y música electrónica -siempre rodeado de colaboradores de fuste como Robert Fripp, Daniel Lanois y Brian Eno- a lo cual incorporó un profundo interés por conocer y dominar las expresiones musicales de África, el Sudeste Asiático y el Medio Oriente, con ayuda de los mejores artistas de estas zonas, adelantándose por lo menos una década al concepto “world music”. Sus grabaciones, durante los ochenta y noventa, junto a artistas como Youssou N’Dour (Senegal), Angelique Kidjo (Benin), Nusrat Fateh Ali Khan (Pakistán) o Hossam Ramzy (Egipto), entre otros, impulsaron sus carreras hasta convertirlas en globales. In your eyes, uno de los temas de su aclamado quinto disco So (1986), es una clara muestra de este aprendizaje.

En este campo Peter Gabriel es un verdadero pionero, capaz de arriesgar incluso su estabilidad económica con tal de conseguir que el mundo occidental abriera sus oídos a las músicas diferentes y exóticas de otras latitudes. En 1980, por ejemplo, organizó un festival llamado Mundo de Música, Arte y Danza -WOMAD por sus siglas en inglés (World Of Music, Arts and Dance)- para dar vitrina a artistas de países como India, Camerún, Burundi, Nigeria, Turquía, entre otros. En aquella primera edición, el WOMAD Festival generó unas inmensas pérdidas y deudas para Gabriel y su equipo organizador. 

Ante la posibilidad de caer en bancarrota, su amigo y productor Tony Stratton-Smith le sugirió reunirse con sus ex compañeros de Genesis para un único concierto, el mismo que se realizó el 2 de octubre de 1982. El histórico reencuentro de Peter Gabriel con Phil Collins, Mike Rutherford, Tony Banks y Steve Hackett, acompañados por Chester Thompson y Daryl Stuermer, se llamó Six Of The Best y generó enorme expectativa entre los fans del grupo, que asistieron masivamente a esta cita irrepetible (de hecho, esta formación de Genesis no volvió nunca a tocar en vivo, solo se juntaron nuevamente en 1999, para grabar una nueva versión de The carpet crawlers, clásico de 1975. Lo recaudado en aquel concierto sirvió para superar el fracaso financiero del WOMAD y le permitió continuar. Del 28 al 31 de julio del año pasado, para celebrar la edición 40 del festival, Peter Gabriel reunió a una constelación de artistas africanos y asiáticos, entre los que destacaron Angelique Kidjo y la legendaria banda de afro-beat Osibisa (Ghana). También estuvieron los norteamericanos The Flaming Lips y el brasileño Gilberto Gil.

El activismo integracionista, político y medioambiental de Peter Gabriel lo motivó también a fundar un moderno y extremadamente bien equipado complejo de estudios de grabación y sello discográfico, Real World. Construidos en la hermosa e histórica ciudad de Bath, al sur de Inglaterra, los Real World Studios son, desde 1989, de los más solicitados por importantes artistas de todo el mundo y, por supuesto, los cuarteles generales de todo lo relacionado a Peter Gabriel y sus colaboradores más cercanos. Uno de los primeros discos que allí se grabó fue Passion, la extraordinaria banda sonora del film The last temptation of Christ de Martin Scorsese, compuesta por Gabriel y por la que recibió un Grammy como Mejor Álbum de New Age en 1990.

Pero en su obra musical también hay espacio para el humor relajado y la ironía, por si están pensando que se trata de un artista dedicado en exclusiva a fruncir el ceño y poner el dedo en las llagas de múltiples injusticias y vicios sociales. Canciones como The Barry Williams Show (Up, 2002) o Big time (So, 1986) muestran ese lado más lúdico que potencia con una muy interesante propuesta audiovisual, tanto en sus videoclips como en sus shows en vivo, en que ofrece un amplio despliegue técnico y creativo -como en esta versión de Growing up de su gira mundial 2002-2003. Sea desde la seriedad de Biko (Peter Gabriel 3, 1980) o Don’t give up (So, 1986, a dúo con Kate Bush); o desde la diversión de Steam (Us, 1992) o la popular Sledgehammer (So, 1986), la coherencia de Peter Gabriel está asegurada.  

Panopticom también se grabó, por supuesto, en los estudios Real World, entre enero y febrero del 2022 y tiene un sonido luminoso, entre lo acústico y lo eléctrico que recuerda ligeramente a su primer single como solista, Solsbury Hill, de 1977. Junto a Peter Gabriel en voz, bouzouki y teclados, sus eternos compañeros de ruta Tony Levin (bajos), David Rhoades (guitarras), Manu Katché (batería) y un invitado especial, Brian Eno (teclados, efectos). Cada ciclo lunar, como decíamos al principio, traerá consigo una nueva canción de i/o acompañada de una pieza de arte que representará al tema. En el caso de Panopticom, el artista plástico David Briggs ofrece una hipnotizante composición de lo que asemeja ser un torbellino rojo sobre fondo negro, hecha a base de transparencias. La creatividad e integridad artística de Peter Gabriel está de regreso. Una buena noticia. 

POST-DATA: Una nueva pérdida para el ecosistema sonoro se produjo mientras cerraba este texto. David Crosby, legendario integrante de The Byrds y Crosby, Stills, Nash & Young, una de las principales voces de la contracultura musical de los sesenta en adelante, dejó de existir el 18 de enero, rumbo a los 82 años. Aquí lo homenajeamos cuando llegó a los 80. Ver nota.

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Lo cierto es que, aunque hay evidentes similitudes entre estas y otras canciones de Klaatu con la etapa más experimental de los Beatles -mellotrones, metales y armonías que van de lo sinfónico a lo psicodélico-, no dan como para confundir a sus intérpretes con los autores de Strawberry fields forever, Penny Lane, All you need is love, Hello goodbye o tantas otras composiciones de ese periodo comprendido entre 1966 y 1969 que produjo fantásticos discos como Revolver, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band o Magical Mystery Tour. De hecho, a las pocas semanas de la publicación de Smith, el norteamericano obtuvo una furibunda respuesta en un artículo titulado “Deaf idiot journalist starts Beatle rumor” –“Periodista sordo e idiota inicia rumor sobre los Beatles”-, publicado en la prestigiosa revista New Musical Express. Sin embargo, la aclaración de los hechos no llegó sino varios años después y Klaatu se benefició de toda esta confusión con la gran expectativa que generó su siguiente álbum, Hope (1967), en el que también hallamos cercanías con los Beatles, en canciones como Long live Politzania o la abridora We’re off you now que suena casi como una copia del clásico Maxwell’s silver hammer, del LP Abbey Road (1969).

En realidad, Klaatu era un grupo canadiense integrado por John Woloschuk (voz, bajo, teclados), Dee Long (voz, guitarra, teclados) y Terry Draper (batería, percusiones), inquietos músicos que admiraban no solo a los Beatles sino también a bandas de pop sinfónico como The Carpenters o progresivas como Pink Floyd, Genesis o 10 cc. Sus primeras grabaciones, que terminarían formando el disco 3:47 EST, las hicieron en los estudios de su “cuarto integrante”, el productor inglés Terry Brown, conocido por trabajar entre 1975 y 1982 con otro famoso trío proveniente de Canadá, Rush.

El disco, editado por un sello local llamado Daffodil Records, llegó a oídos de Frank Davies, productor principal de Capitol Records, quien decidió contratar a Klaatu. Y, efectivamente, fueron Woloschuk, Long y Draper quienes solicitaron de manera explícita mantenerse en el más absoluto anonimato, pero no con la intención premeditada de crear rumores o usurpar identidades sino como una estrategia para medir el impacto de su música sin necesidad de exponerse demasiado. De hecho, entre sus condiciones estaban también no ofrecer entrevistas ni hacer conciertos. Los músicos que únicamente querían proteger sus vidas privadas jamás imaginaron el inmenso éxito comercial que llegó a partir de una nota periodística. “Se convirtió en un monstruo, más allá de nuestro control” dijo, años después, John Woloschuk, uno de los principales compositores de Klaatu.

Gerardo Manuel, en varias ediciones de su sintonizado espacio televisivo de videos musicales Disco Club, contó la anécdota en repetidas ocasiones. Durante buena parte de los años ochenta, el recordado programa finalizaba con una canción de Paul McCartney, la excelente Goodnight tonight (1979), la misma que era acompañada por una simpática secuencia de dibujos animados, de tonos claroscuros, en que veíamos el andar de un hombre común por las calles de Londres. Las imágenes correspondían al videoclip de un tema de Klaatu, A routine day, incluido en su tercer álbum Sir Army Suit (1978). El corto, dirigido por los artistas canadienses Al Guest y Jean Mathieson, es considerado el primer video musical animado.

Aquel primer álbum de Klaatu recibió tanta atención que incluso los Carpenters, por aquel entonces uno de los conjuntos más populares en el mundo entero, decidieron hacer un cover de Calling occupants of interplanetary craft, extraño título de claras influencias beatlescas que incluyeron en su octavo disco Passage (1977). En la melodiosa voz de Karen Carpenter, el tema se convirtió en un éxito radial e incluso televisivo, a través de un especial titulado The Carpenters… Space Encounters, que se transmitió al año siguiente en la cadena ABC. Aquí podemos escuchar la versión de los Carpenters, a la que añadieron un subtítulo aun más raro, The recognized anthem of World Contact Day, en referencia a un movimiento que alucinaba con la posibilidad de establecer contactos extraterrestres, al estilo de la mencionada película de 1951 que fuera reactualizada muchos años después, en el 2008, con Keanu Reeves como protagonista.

Como grupo, Klaatu disfrutó mientras pudo de su accidental popularidad pero, una vez que quedó claro que no eran los Beatles, su carrera fue perdiendo interés a pesar de convertirse en una banda de culto en Canadá. Oficialmente, publicaron dos álbumes más –Endangered species (1980) y Magentalane (1981)- de sonido más pop-rock, antes de separarse en 1982. En el 2005, los tres miembros originales de Klaatu se reunieron para ofrecer un concierto acústico, en un evento denominado KlaatuKon, organizado por sus seguidores. En cuanto a Steve Smith, el periodista que inició el rumor considera que el público fue injusto al ignorar al grupo cuando la verdad salió a la luz. “Siempre creí que era una banda muy talentosa. Hasta hoy lo creo”.

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En Brasil fue un año duro en lo relativo a la pérdida de varias de sus estrellas musicales. Las más notables, por supuesto, fueron las de Gal Costa (9 de noviembre, 77) y Erasmo Carlos (22 de noviembre, 81). Mientras que la primera fue protagonista central del movimiento tropicalista en los setenta, el segundo coescribió junto a Roberto Carlos algunos de sus más grandes éxitos. Canciones como Amada amante, Un millón de amigos, Lady Laura, Detalles, entre muchísimas otras, pertenecen a ambos, compañeros de ruta desde los tiempos de La Joven Guardia. Además, Erasmo Carlos tuvo una sólida carrera en solitario, más orientado al rock. También fallecieron Luiz Galvão (22 de octubre, 87), uno de los fundadores de Os Novos Baianos, banda de rock de enorme influencia en la difusión de los nuevos sonidos brasileños en los años setenta; y el concertista de guitarra Carlos Barbosa Lima (23 de febrero, 77), quien se insertó en la movida jazzera de New York gracias a sus grabaciones junto a Charlie Byrd. Y hablando de jazz, este año partieron el pianista Ramsey Lewis (12 de septiembre, 87), el saxofonista Pharoah Sanders (24 de septiembre, 81) y el también saxofonista Ronnie Cuber (7 de octubre, 80). Mientras que Lewis y Sanders lideraron sus propios conjuntos tras trabajar con estrellas como Ornette Coleman y John Coltrane, Cuber fue un extraordinario músico de sesión, que paseó su saxo barítono con gente como The J. Geil’s Band, Billy Joel, Frank Zappa, Steve Gadd, Eddie Palmieri y la banda residente del conocido programa Saturday Night Live, entre otros.

La música latina también tiene más de un motivo para estar de luto este 2022. Comenzamos recordando al autor de La bikina, el violinista mexicano Rubén Fuentes (5 de febrero, 95), del famoso Mariachi Vargas de Tecalitlán. Fuentes escribió también otros clásicos mexicanos como Cien años o Flor sin retoño, grabados por Pedro Infante, Javier Solís, Pedro Vargas y un largo etcétera. Hace pocas semanas el mundo de la salsa se sorprendió al enterarse de la muerte de Lalo Rodríguez (13 de diciembre, 64), conocido por sus versiones de Ven devórame otra vez o Después de hacer el amor, éxitos de la “salsa sensual”. Otro histórico de la salsa, Héctor Tricoche dejó de existir a los 66 años, el pasado 17 de julio. Tricoche se hizo famoso como vocalista de la orquesta de Tommy Olivencia, con éxitos como Lobo domesticado y Periquito Pin Pin. Y el vocalista/bajista de Los Enanitos Verdes, icónica banda de rock argentino de los ochenta y noventa, Marciano Cantero, falleció el 8 de septiembre, a los 62. Finalmente, no podemos dejar de mencionar a estrellas de otros géneros como el guitarrista flamenco Manolo Sanlúcar (27 de agosto, 78), el cantautor argentino Diego Verdaguer (27 de enero, 70), la soprano española Teresa Berganza (13 de mayo, 89), y la cantante Ana Bejerano (2 de enero, 60), quien reemplazara a Amaya Uranga en Mocedades, durante la segunda mitad de los ochenta.

En el ámbito local, el público quedó estupefacto ante la trágica partida de Diego Bertie, quien perdió la vida tras caer desde el piso 14 del edificio donde vivía. Aunque se le asocia normalmente con la actuación, Bertie inició su carrera en la música, como cantante de la banda pop-rock Imágenes, con la que tuvo un par de éxitos radiales –Caras nuevas y Los buenos tiempos- allá por 1987-1988. Años después, se relanzó como cantante con un disco solista del que sonó fuertemente Qué difícil es amar (1997) y, posteriormente, tuvo uno o dos intentos más por reactivar su faceta musical, aunque su popularidad en cine, teatro y televisión fue mayor. Por su parte, Ramón Stagnaro, genial guitarrista que alternó con músicos internacionales en infinidad de sesiones de grabación y conciertos, falleció el 16 de febrero a los 76 años. Ese mes fue particularmente duro con la música nacional pues partieron, casi en seguidilla, el cantante nuevaolero Pepe Miranda (9 de febrero, 80) y, tres días antes, el compositor de fusiones instrumentales Manuel Miranda (6 de febrero, 62). El fundador y director de la popular orquesta de cumbia norteña Armonía 10, Walther Lozada, murió tras una larga enfermedad a los 61 años, el 25 de julio. Finalmente, el 22 de abril el público amante del folklore andino lamentó la partida de la compositora y activista política Martina Portocarrero, a los 72 años.

Otros notables que nos dejaron huérfanos este 2022: Angelo Badalamenti (11 de diciembre, 85), compositor de importantes bandas sonoras; Gregg Philbin (24 de octubre, 75), bajista original de REO Speedwagon; Radu Lupu (17 de abril, 76), pianista rumano de música clásica; Sir Harrison Birtwistle (18 de abril, 87), compositor británico de música instrumental contemporánea y óperas con temas mitológicos; el rapero Artis Leon Ivey, alias Coolio (28 de septiembre, 59), quien se hizo famoso en 1995 sampleando un clásico de Stevie Wonder, Pastime Paradise, con el título Gangsta’s paradise; Martín Carrizo (11 de enero, 50), bajista de la banda metalera argentina A.N.I.M.A.L.; los integrantes de la banda escocesa de hard-rock Nazareth, el vocalista Dan McCafferty (11 de agosto, 76) y el guitarrista Manny Charlton (5 de julio, 80); el vocalista de Screaming Trees y Queens Of The Stone Age, Mark Lanegan (22 de febrero, 57); el saxofonista de Earth Wind & Fire, Andrew Woolfolk (25 de abril, 71); y Calvin Simon (6 de enero, 79), una de las voces originales de los Parliament Funkadelic de George Clinton.

Toda una nueva constelación de estrellas que serán recordadas por siempre por sus aportes al mundo de la música, cada vez más desamparado y sepultado por el mal gusto y la chabacanería repetitva del reggaetón y afines.

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1972 fue también espectacular para el rock progresivo. Ese año se editaron Trilogy de Emerson Lake & Palmer, con su cinemática musical que, además, aportó un megaéxito de inclusión obligada en cualquier programa actual de recuerdos –From the beginning; Close to the edge de Yes, tres canciones de pura destreza y vuelo instrumental, entre ellas la volátil suite And you and I. Por su parte Genesis lanzó Foxtrot, con Supper’s ready como plato fuerte y Watcher of the skies, una de las más creativas piezas de esta etapa; Jethro Tull dio un salto estilístico con Thick as a brick, su primer opus conceptual; y Pink Floyd trabajó Obscured by clouds, un disco de sonido psicodélico y beatlesco que sirvió de banda sonora para una lisérgica película francesa llamada La vallée. Y cómo no incluir el fascinante sonido de Phantasmagoria, tercer y último disco de la formación original de Curved Air, con la encantadora voz de Sonja Kristina. Solo para conocedores.

En otros países europeos, el prog-rock estuvo también muy activo ese año, con producciones como Per un amico y Storia di un minuto de los italianos Premiata Forneria Marconi; el apocalíptico 666 del cuarteto griego Aphrodite’s Child, casa matriz de Demis Roussos y Vangelis; o títulos fundamentales del krautrock alemán, como el tercer disco de Can, Ege Bamyası -nombre de la conserva turca que aparece en la carátula-; So far, del colectivo experimental Faust; o Schwingungen, de Ash Ra Tempel cuyo guitarrista y líder, Manuel Göttsching, falleciera hace unos días a los 70 años. No podemos dejar de mencionar aquí al álbum debut de Neu!, el dúo de Düsseldorf que elaboró uno de los sonidos más influyentes para géneros tan opuestos como el punk y la movida ambient, a partir del genio innovador de su tercer integrante, el productor Konrad “Conny” Plank.

Bandas como Steely Dan, Roxy Music e Eagles debutaron aquel 1972. ¿Se imaginan encender la radio y escuchar, como estreno, canciones de superlativa calidad como Reelin’ in the years, Virginia plain o Take it easy? ¿O que, entre los anaqueles de las antiguas tiendas de discos, en la sección Novedades, se encontrara uno con joyas como el álbum doble Something/Anything? de Todd Rundgren; el primer disco como solista de Michael Jackson, Got to be there, grabado cuando apenas tenía 14 años; o esa maravilla de jazz-rock y fusión latina que fue el cuarto LP de Santana, Caravanserai?

Mientras todo eso pasaba en el mundo del rock, Paramount Records lanzaba la banda sonora de El Padrino, compuesta por el italiano Nino Rota; mientras el compositor y guitarrista Curtis Mayfield pergeñaba una elegante suite de soul y funk para musicalizar las escenas de Super Fly, film fundamental del blaxpoitation, subgénero que dio protagonismo a las problemáticas de la comunidad afroamericana. Ni qué decir de lanzamientos que generaron canciones eternas como Chicago V, con los éxitos Dialogue y Saturday in the park; el primer álbum de los escoceses Stealers Wheel (Stuck in the middle with you); el segundo disco de los Doobie Brothers, Toulouse Street, con hits como Listen to the music o Jesus is just alright; o Summer breeze, cuarta producción del dúo de multi-instrumentistas norteamericanos Seals & Crofts, en que destaca, por supuesto, el tema del mismo nombre. Una maravilla tras otra.

La música en español también tuvo sus propios momentos de gloria, en 1972. Por ejemplo, ese fue el año de la aparición de Sui Generis, con su entrañable LP Vida, en medio de otros lanzamientos importantes del rock gaucho como Desatormentándonos, primer disco de Pescado Rabioso, con Luis Alberto Spinetta al frente; y los debuts de Color Humano y Aquelarre, bandas de los otros ex miembros de Almendra. Desde España, Camilo Sesto lanzó sus dos primeros discos, con éxitos como Algo de mí y Fresa salvaje; Nino Bravo publicó dos LP antes de su prematuro fallecimiento, Un beso y una flor -incluyendo, además del tema-título, las espectaculares Noelia y Cartas amarillas– y Mi tierra -con Libre como principal single-. Y el trovador catalán Joan Manuel Serrat regaló a la humanidad su tributo a Miguel Hernández, musicalizando diez poemas de uno de los principales exponentes de la Generación del ‘27.

La salsa dura, por su parte, tuvo su propio Woodstock con la película y banda sonora Our latin thing (Nuestra cosa), en que brillaron los pioneros del género latino como Ray Barretto, Ismael Miranda, Larry Harlow, Willie Colón y Héctor Lavoe, además de sus propios lanzamientos individuales y otra aparición en conjunto, como Fania All Stars, que ese año salió al mercado con un poderoso álbum en vivo, Live at the Cheetah Vol. 1. Por su parte, El Gran Combo y Justo Betancourt triunfaron sus singles Julia y Pa´ bravo yo, respectivamente, clásicos que hasta ahora están vigentes para conocedores y bailadores del mundo entero.

En cuanto a la producción nacional, dos frentes tuvieron mucha actividad. Por un lado, lanzamientos importantes para la historia del rock local, del sello MAG, como el primer álbum de We All Together que incluyó el clásico cover de Carry on till tomorrow, tema original del cuarteto galés Badfinger. También debutaron las bandas limeñas de hard-rock Tarkus, con su famoso LP de carátula negra; y Pax, con un ambicioso disco cantado en inglés, May God and your will land you and your soul miles away from evil, con influencias de la psicodelia de Iron Butterfly y Vanilla Fudge. Mientras tanto, el colectivo de fusión El Polen compuso la banda sonora de Cholo, película dedicada al futbolista Hugo Sotil, que editaron como su primer disco. Y, por el otro, opciones de música popular como la cumbia de los sellos Infopesa, Dinsa y Odeón del Perú, con lanzamientos de singles de Los Mirlos, Manzanita y su Conjunto, Los Pakines, Juaneco y su Combo, entre otros. Y en el ámbito del folklore, destacaron los álbumes de estrellas criollas como Carlos Hayre (La marinera limeña), Las Limeñitas (Graciela y Noemí, un solo corazón), y del canto andino como El Jilguero del Huascarán, Pastorita Huaracina, entre muchos otros. Mención aparte para el retorno, en clave de rock psicodélico, de Yma Súmac, con su disco Miracles, grabado en EE.UU. y lanzado por London Records, el último de la diva de la música exótica.

Otros lanzamientos importantes que cumplieron cincuenta años este 2012: A song for you de los Carpenters, con los éxitos Hurting each other y Goodbye to love; Acabou chorare de Os Novos Baianos, uno de los más trascendentales grupos de pop-rock con sabor brasileño; el debut discográfico de Les Luthiers y su extraordinaria Cantata Laxatón; los debuts como solistas de Jerry García y Bob Weir, líderes de The Grateful Dead. En el jazz, la primera aventura de Chick Corea al frente de Return To Forever y Expectations, del pianista Keith Jarrett, uno de sus primeros lanzamientos con el sello Sony Records, tras su trabajo con Miles Davis, que ese año editó el alucinante On the corner.

Que todos estos álbumes, lanzados hace cincuenta años y que, en muchos casos, tomaron meses enteros para su creación, grabación y edición, suenen más interesantes, como construcciones musicales y líricas, que las toneladas de canciones desechables que actualmente se producen en cuestión de días y son éxitos de ventas y reproducciones en Spotify, YouTube y demás hierbas tecnológicas, es solo una muestra más de esa degradación que caracteriza también otros aspectos de la vida moderna, desde la calidad del aire que respiramos y los alimentos que consumimos hasta el pobre nivel de desarrollo personal, psíquico y emocional que encontramos en un gran porcentaje de individuos y colectivos sociales y políticos, cada vez más superficiales, insensibles y corruptos.

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1972-2022, Cultura, Éxitos del pasado, Música

Durante el último tercio de los setenta es que esta enigmática y multidimensional intérprete comienza a desarrollar la imagen y estilo que la hicieron reconocida internacionalmente. Con sus álbumes Caras e bocas (1977) y Agua viva (1978) aparecen los primeros signos de sofisticación en producciones como Meu doce amor, Vida de artista o Negro amor, cover en portugués de un clásico de Bob Dylan, It’s all over now, baby blue (1965). Fiel a sus raíces y a sus amistades, otros temas firmados por Caetano Veloso como A mulher o Força estranha pasaron a ser partes fijas de su repertorio. En medio, siempre hubo espacio para la samba, uno de sus fuertes, con nuevos clásicos como Samba rasgado o Balancê, ambos presentes en Gal tropical (1979), en el que también incluyó nuevas versiones de canciones antiguas como India o Meu nome é Gal compuesta para ella por otros grandes de la música del Brasil, Erasmo y Roberto Carlos.

Los ochenta llegaron con el boom de las novelas brasileñas -títulos setenteros como Isaura, la esclava (1976) o Dancing days (1978) habían abierto el camino para estas historias- y su voz se hizo aun más reconocida en nuestro país, con temas como Meu bem, meu mal, de la novela del mismo nombre o Brasil, rock-samba que servía de introducción para Vale tudo, una de las novelas más sintonizadas de 1985. A este periodo pertenecen álbumes como Fantasia (1981) que, además de las mencionadas Festa do interior o Me bem, meu mal, incluye una preciosista composición de Djavan, uno de los cantautores más inspirados de la generación posterior de la MPB, titulada Açaí. En 1983 editó Baby Gal, otro elegante disco de baladas románticas y bossa nova, con temas originales como Mil perdões -escrita por Chico Buarque- o De flor em flor -de Djavan-, así como una renovada versión de uno de sus primeros y más conocidos temas, Baby (escrita, también, por Caetano Veloso), con un sonido adaptado a las exigencias del gusto ochentero. La original apareció en su tercer álbum de 1969.

Gal Costa ha interpretado a todos los grandes compositores de su país. Además de los ya mencionados Caetano Veloso, Gilberto Gil, Milton Nascimento, Roberto Carlos y Chico Buarque, también han sido tocados por su voz autores fundamentales como Ary Barroso, Jorge Ben, Dorival Caymmi y, especialmente, Antonio Carlos Jobim. En 1987 publicó su primer álbum de temas exclusivos de este famoso artista, Rio revisited, entonando clásicos como Águas de Março, Corcovado, One note samba, Chega de saudade, entre otros, acompañada al piano y voz por el maestro Jobim en persona. Años más tarde, en 1999, lanzaría un disco doble en vivo llamado Gal Costa canta Tom Jobim ao vivo, para conmemorar el quinto aniversario del fallecimiento del autor de Garota de Ipanema, himno moderno de Brasil. En 1995 lanzó Mina d’água do meu canto, con temas inéditos de Veloso y Buarque.

Convertida en icono cultural de su país, Gal Costa pasó a ese exclusivo listado de artistas atemporales, que no requieren de éxitos masivos para conservar su vigencia y prestigio. La cadena MTV organizó un concierto acústico con ella, un disco de antología que sirve de resumen pero también de puerta de ingreso a su universo sonoro. Aunque siguió produciendo discos de estimable calidad, Gal Costa ya no necesitaba demostrarle nada a nadie y prosiguió con sus exploraciones estilísticas, pero siempre anclada al sonido de la MPB, la samba y el bossa nova, su lenguaje natural. Así, sus últimas producciones en estudio -Recanto (2011), Estratosferica (2015) y A pele do futuro (2018)-, combinan sus inagotables raíces con géneros como la electrónica, el rock y la música disco. Cada uno tiene su equivalente en vivo, una práctica que popularizó Caetano Veloso.

Y, a todo esto, ¿qué fue lo que dijo Lula? Pues lo siguiente: “Gal Costa fue una de las más grandes cantantes del mundo, una de nuestras principales artistas pues llevó el nombre y los sonidos de Brasil a todo el planeta”. Pocas semanas antes del miércoles 9, la cantante había expresado su abierto apoyo al regreso de Lula. Había nacido como Maria da Graça Costa Penna Burgos, pero su nombre era Gal.

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Por ejemplo, el 33% del NSE DE piensa que la desigualdad en el país es aceptable. Los que peor la pasan, los que sienten en carne propia la falta de oportunidad son los que menos inconformes se muestran. ¿Las razones? Habrá que hilar fino.

Pero otra vez, la percepción de que la individualidad es el camino para el progreso puede contribuir a generar esta visión de que, en el fondo, no es tanto una lógica contextual, sino de “decisión”. Pero es una suposición. La evidencia está. Hay que entenderla mejor.

La movilidad como clave

El tercer punto que creo es clave en este gran trabajo es el de la movilidad. Desde allí la conclusión es que tanto en movilidad educativa como social, nuestra velocidad es lentísima. Quienes tienen educación superior, en gran medida provienen de hogares que la tenían. Quienes no tienen educación, provienen de hogares similares.

En movilidad social, usando una categorización muy interesante, se nota también que la clase dominante proviene de sí misma y algo de la clase intermedia. Pero la clase trabajadora, básicamente de la misma clase trabajadora.

Es decir que reproducimos más de lo que es esperable ver nuestro origen. Otro elemento que justifica el hecho de que los NSE más bajos consideren que existe un menor nivel de desigualdad. Si nada se mueve y no hay cambio, sólo queda lo individual como respuesta.

Un optimismo que contiene

Además, hay una perspectiva optimista de toda esta movilización. Se cree que sí se da y que sí dará en mayor medida con las siguientes generaciones. El 59% de entrevistados señala que su situación económica es mejor que la de sus padres y además el 81% sostiene que la de sus hijos será mejor que la propia. Muy interesante conclusión que no parece soportarse tanto en datos objetivos como en una lógica de esperanza o de apuesta futura. Esa es una apuesta que también puede justificar que sigamos donde estamos. En el fondo no hay una sensación de que al final del camino hay un precipicio, sino más bien una escalera.

Una escalera que se soporta en la promesa de la educación. 85% considera que la clave para tener una buena posición económica en el país es tener una buena educación. Por eso, cuando existen fuerzas que atentan contra ello, cabe preguntarse qué es lo que está detrás y cómo ello no genera una reflexión mayor que la que hemos observado.

También hay un dato que no puede pasar desapercibido y es la percepción de que para el 52% de peruanos el ingreso del hogar alcanza. Es decir, para la mitad de los peruanos no hay aún una situación crítica en cuanto a su economía. ¿Por qué es relevante? Porque nos lleva a explicarnos por qué no terminamos de estallar sin necesidad de un meteorito.

Hay miles de datos más que cada uno sabrá aprovechar. Yo solo comparto lo que me ha llamado la atención de manera particular: la visión del progreso individual, la justificación de la desigualdad de los sectores más pobres, la falta de movilidad y la ausencia de crisis.

[1] https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2022/07/I-Encuesta-nacional-de-percepcion-de-desigualdades-ENADES-2022-v2.pdf

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Análisis de datos, Cultura, Últimas encuestas

En la historia del hombre las técnicas utilizadas en el día a día siempre han sido consideradas como la base de un sistema de adaptabilidad y supervivencia y como elemento importante en la construcción cultural de las poblaciones, la rueda, la horqueta, y otros ejemplos dan fe de eso, también las técnicas servían para afinar procesos o sistemas de intercambio y muchas veces momentos rituales que tenían un componente de preparación tecnológica que motivaban ciertos rituales, para mis amigos no antropólogos les recomiendo revisar un poco del circuito Kula, y por otro lado considero que mis colegas saben a qué me refiero y no me tildarán de hereje por lo que escribo, pues este proceso trata de probar lo que hace ya un tiempo trato de transmitir y es que la economía está siempre supeditada a la organización social, inclusive más allá de la economía de mercado. Dicho todo esto nos damos cuenta que la mirada hacia la técnica o tecnologías a través de la historia ha permitido al hombre crear, y si el hombre es producto de la creación de su propia cultura, entonces, la tecnología es para el hombre, de vital importancia en estos tiempos.

La tecnología ayuda a reconfigurar una sociedad en distintos detalles como la percepción y aceptación social ante los cambios económicos, o las actitudes frente a lo nuevo y distinto y “moderno” y porque no a lo que llamamos moda, etc. Es también, en ese sentido que el manejo de un emprendimiento, debe considerar una relación de conocimiento de las ciencias sociales para el análisis, siendo muy importante. El uso de la tecnología no solo es un tema que tiene ser mirado como un efecto o resultado para aplicar enfoque marketero sino como un proceso que se va construyendo y cambiando en el tiempo, que no es nuevo, pues el uso de la tecnología siempre va a reconfigurar la sociedad y en este mundo globalizado y con movilidades sociales muy fuertes el tema de marketing no es suficiente. El mundo ha cambiado, se han acercado los países, las culturas van tomando más semejanzas y menos diferencias, existen nuevos constructos sociales y culturales y las técnicas modernas como estrategias generan estos cambios. Ojo con eso.

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Hay también personajes que alimentan la memoria, como Joaquín Jaime y María Antonia Ascorve, el primero africano afincado en Malambo; la segunda, afrodescendiente y fundadora de un culto que es tema de una tradición de Palma, la devoción de “San Antonio del Fondo”, centrada en la figura de San Antonio de Padua, a cuyo altar en un callejón de la calle Mercedarias acudían beatas de todo linaje a rendirle oración y suplicar milagros. Aunque sus tumbas no han sido halladas, ambos fueron enterrados en el Presbítero Maestro, algo que, según los autores, en un hecho llamativo, dada la rígida jerarquía social limeña y considerando el hecho de que el Presbítero se destinaba a entierros de personajes destacados mientras los populares, que constituían la excepción, debían cumplir con la condición de sufragar los gastos de entierro.

Por las páginas de este libro siguen desfilando personajes de mucho interés, como Mateo Pumacahua, un hombre que favoreció gran parte de su vida a los realistas pero supo finalmente apoyar a la causa libertaria; Ventura Ccalamaqui, brava heroína ayacuchana que participó del ataque al cuartel Santa Catalina (un busto la recuerda, con justicia, a las afueras del mercado de Huamanga) o Emeteria Ríos, pugnaz colaboradora de las huestes de San Martín y vengadora de la muerte de su esposo, ajusticiado por los realistas.

En suma, diría que este libro nos acerca a la historia de una manera ágil y encilla. Mérito de sus autores y de un tejido textual que da a las anécdotas un perfil atractivo, enmarcadas en un diseño narrativo eficaz. Para legos y profanos por igual.

Mario Polack y Mario Pera: Momentos estelares de la Independencia del Perú. Lima: Editorial Planeta, 2022.

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Cultura, Historias, Literatura

El próximo 7 de agosto sube al octavo piso Caetano Veloso, probablemente el cantautor brasileño más importante después de Antonio Carlos Jobim, pieza fundamental en el movimiento del Tropicalismo –o Tropicália, como se le llamaba también- a finales de los años sesenta, que enfrentó con poesía, cine y música a los inicios de la Junta Militar que dio un golpe de Estado en su país, en 1964. Con más de cinco décadas de ininterrumpida trayectoria artística, la música de Veloso, que cubre un extenso rango de estilos, desde el bossa nova tradicional hasta el rock experimental, pasando por baladas, fusiones y demás, ha influenciado a todos los grandes exponentes de la MPB (Música Popular Brasileira), desde Rita Lee hasta Tribalistas. Su cómplice y hermano musical, Gilberto Gil, también llegó a los 80, el pasado 26 de junio. Y Milton Nascimento, otra superestrella musical del Brasil, que ha grabado con grandes del jazz como Wayne Shorter y Herbie Hancock, lo hará el 26 de octubre. Aquí podemos verlos a los tres haciendo lo suyo, junto a Gal Costa y Sting, en 1989.

Hablando de jazz, cómo olvidarnos del guitarrista John McLaughlin, factótum de The Mahavishnu Orchestra, proyecto de jazz-rock que armó luego de trabajar para Miles Davis en históricos álbumes como In a silent way (1969), Bitches brew (1970) y A tribute to Jack Johnson (1971). En este grupo reunió a músicos de cinco nacionalidades diferentes: Jan Hammer (teclados, Checoslovaquia), Rick Laird (bajo, Irlanda), John Goodman (violín, Estados Unidos), Billy Cobham (batería, Panamá) y él, por supuesto, que venía de Inglaterra. Con esta alineación, la orquesta Mahavishnu publicó dos extraordinarios álbumes, The inner mountain flame (1971) y Birds of fire (1973). Luego su elenco cambió en dos etapas más, de 1974 a 1976 y de 1984 a 1987.

Paralelamente, entre 1976 y 1978, McLaughlin fundó Shakti, junto a tres músicos de la India, para explorar las lejanas sonoridades de cítaras y tamboras y mezclarlas con el jazz. McLaughlin, además, se unió a otros dos geniales guitarristas, el español Paco de Lucía y el ítalo-norteamericano Al Di Meola, para grabar dos inolvidables discos, Passion grace and fire (1983) y The guitar trio (1995). Aquí los vemos tocando Meditarranean sundance, en una de las galas benéficas que ofreciera el fallecido tenor italiano Luciano Pavarotti, denominadas Pavarotti & Friends, en el año 1996, en favor de los niños y familias damnificadas por la guerra en Bosnia. McLaughlin, cuya discografía personal supera los veinte títulos, cumplió 80 el 4 de enero.

Otra leyenda del jazz, el francés Jean Luc-Ponty, celebrará su octava década de vida el próximo 29 de septiembre. Pionero del violín eléctrico, Ponty ha lanzado más de cuarenta álbumes como solista, con melodías inmediatamente reconocibles como Egocentric molecules -del LP Cosmic Messenger (1978)- o New country –de Imaginary voyage de 1976-. Previamente, Ponty fue miembro de The Mothers Of Invention de Frank Zappa, entre 1973 y 1974 y estuvo en la segunda formación de The Mahavishnu Orchestra, para los discos Apocalypse (1974) y Visions of the emerald world (1975), verdaderas joyas del jazz-rock. Durante las décadas siguientes, Ponty produjo piezas en las que fusionó jazz, sonidos del África y del Medio Oriente, con música clásica y toques electrónicos.

Leo Dan (nombre real: Leopoldo Dante Pérez), compositor argentino de baladas y nueva ola, también cumplió 80 este 2022, 22 de marzo. Sus canciones –Cómo te extraño, mi amor (1964), Mary es mi amor (1970), Te he prometido (1969), Celia (1963)- son eco de un pasado en que las letras en español brillaban por su romanticismo y sencillez. También de Argentina, Mauricio Birabent, más conocido como Moris, alcanzará los ochenta años el 19 de noviembre. Moris es uno de los padres fundadores del rock en nuestro idioma, con canciones como Ayer nomás, De nada sirve o Esto va para atrás –de su primer LP, Treinta minutos de vida (1970)- que dan cuenta de un talento feroz, rebelde y contracultural, que sentó las bases de la escena bonaerense. El tema El oso, el más representativo de aquel vinilo del sello Mandioca, fue popularizado entre nosotros por Daniel F., quien lo grabó para el quinto disco oficial de su banda Leusemia, Al final de la calle (2001).

Andy Montañez, una de las mejores voces de la salsa, celebró sus 80 años el 7 de mayo cantando en Cuba, y repitió la faena el 5 de junio, en el multitudinario Festival Salsa al Parque realizado en Colombia, en la Plaza Bolívar de Bogotá. Montañez, conocido como “El Niño de Trastalleres” –en alusión al barrio de Santurce donde nació- fue vocalista de El Gran Combo de Puerto Rico entre 1962 y 1976, grabando incombustibles clásicos salseros como Un verano en Nueva York (1975), Julia (1972), Achilipú (1971), Esos ojitos negros (1968), entre otros. Después de un breve paso por la orquesta venezolana La Dimensión Latina (1977-1980), inició su carrera como solista registrando éxitos como Casi te envidio (1988), Boca mentirosa (1982), Cobarde, cobarde (1987) o Payaso (1985).

Barbra Streisand (24 de abril) y Carole King (9 de febrero), dos brillantes estrellas de la canción norteamericana, celebraron sus ochenta en plena actividad. La primera, poseedora de una voz increíble y una carrera impresionante en cine, teatro, televisión y más de cincuenta producciones discográficas, estuvo ofreciendo conciertos hasta 2018-2019 en Las Vegas, siempre a casa llena. Por su parte King, que escribió -junto a su primer esposo Gerry Goffin- canciones que fueron inmortalizadas por otros artistas como Chains (The Beatles, 1963), Will you love me tomorrow? (The Shirelles, 1960), The loco-motion (Little Eva, Grand Funk Railroad, Kylie Minogue) o (You make me feel like) A natural woman (Aretha Franklin) y, posteriormente, interpretó sus propias canciones como It’s too late, I feel the earth move o You’ve got a friend, fue incluida el año pasado en el Rock And Roll Hall Of Fame y Broadway hizo un musical con sus canciones, estrenado en el 2014 bajo el título de Beautiful: The Carole King Songs.

Otras estrellas de la música que estrenan el título de octogenarios este 2022 son: Graham Nash, vocalista británico de The Hollies y Crosby, Stills, Nash & Young (2 de febrero); John Cale, violista y bajista de The Velvet Underground (9 de marzo), Bill Conti, compositor de la banda sonora de Rocky (13 de abril); Roger McGuinn, vocalista/guitarrista de The Byrds (13 de julio); Jack DeJohnette, baterista de jazz, de la escuelita de Miles Davis (9 de agosto); Carlos Núñez Cortés, pianista de Les Luthiers (15 de octubre); Daniel Barenboim, pianista y director de orquesta argentino-israelí (15 de  noviembre); Andy Summers, guitarrista de The Police (31 de diciembre).

Y habrían cumplido 80, entre otros, Jimi Hendrix, Brian Jones, Jerry García, Aretha Franklin, Lou Reed, Manolo Otero, Juan Formell, María Martha Serra Lima, Tim Maia, Lou Reed y Marcos Mundstock.

A todos, a los que están y a los que no, feliz cumpleaños. Y muchas gracias por la música.

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Cultura, Música, Paul McCartney
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