Coaching

Empezar alguna tarea y después dejarla a medio hacer o tener varias tareas acumulándose y ponerse a perder el tiempo no es tan irracional como parece. Según la psicóloga y coach, Sol Rivera, el cerebro siempre estará pensando en formas de ahorrar energía para sobrevivir por más tiempo y, en esa línea, cumplir con un nuevo hábito pasa a segundo plano.

“Solemos caer siempre en el mismo camino porque lo conocido me tranquiliza, es como un suspiro de paz a mi cerebro que le dice que no tiene que trabajar de más y que puede ponerse en piloto automático. Ahora bien, que estemos cómodos no significa que estemos satisfechos, es más, puede ocurrir”, apuntó.

La incomodidad recién aparece cuando no logramos asistir al curso al que nos apuntamos o cuando abandonamos el gimnasio o la dieta que establecimos. Para que esto no ocurra, Daniel Colombo, Máster Coach Ejecutivo y autor de varios libros sobre este tema, recomienda definir la meta sabiendo desde el inicio que será un proceso y mantener el foco en el objetivo.

“El primer paso representa un 50% de avance en el proceso, porque es sabido que a la mayoría de las personas les cuesta tomar el impulso inicial. (…) La clave para ser constante es la repetición, aunque parezca aburrido. Según la ciencia, para cambiar un hábito hay que hacer lo opuesto durante 21 días seguidos, al menos”, considera.

También aconseja felicitarse por los logros obtenidos porque el cerebro funciona con un centro de recompensas.

Mecanismos psicológicos e informáticos

Si tenemos presente que la mayor parte de los trabajadores estarán obligados a aprender y especializarse en distintas materias de manera constante durante su vida laboral, los métodos de aprendizaje también son útiles para mantener un propósito constante.

Le ocurrió al ingeniero informático Francesco Cirillo, que cuando era estudiante le costaba mucho mantener la atención y creó un método de optimización del tiempo que se conoce actualmente como el “método Pomodoro”, que consiste en partir de una lista de cosas por hacer y dividirlas en tareas que lleven como máximo 25 minutos.

Tras cada 25 minutos en actividad, se puede tomar 5 minutos de relax y por cada ronda de cuatros tareas cumplidas, se puede descansar por 15 minutos. La clave es evitar cualquier interrupción durante los 25 minutos de trabajo y valerse de algún reloj para tomar el tiempo.

Otra técnica desarrollada para mejorar la productividad es el “método GTD”, por las siglas en inglés de “Getting Things Done”, que fue desarrollado por David Allen y consiste en seguir cinco pasos ante una tarea: capturar, aclarar, organizar, revisar y hacer.

En el primer paso, se refiere a recopilar toda la información que tengamos sobre determinado tema y anotarlo para poder liberar la mente donde todo se almacena de forma caótica. Entre las herramientas digitales que sirven actualmente para organizar toda esta información están Trello, Evernote, Focus To Do, entre otras plataformas que facilitan este proceso.

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constancia, ser constante, Trabajo

Si bien las organizaciones son cada vez más horizontales y según una encuesta del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), promovida por Adecco, siete de cada diez jóvenes querrían ser amigos de sus jefes, una cercanía personal con la persona a cargo de tomar las decisiones puede tener efectos adversos que se deben aprender a manejar.

De acuerdo al portal laboral, Michael Page Perú, la cercanía con determinado colaborador puede hacer que el jefe sobrevalore sus aportes y puede dar lugar a favoritismos, que perjudican el ambiente laboral. En su lugar, recomiendan aprovechar este vínculo para identificar mejor las fortalezas y debilidades de su equipo de trabajo.

“Si sus amigos merecen esos incentivos debido a su trabajo, no dude en dárselos. De lo contrario, favorecerlos por su relación de amistad podría afectar al ambiente laboral y al desempeño general del resto del equipo”, aseguran.

Lidiar con la relación y sobrellevarla

Si la relación amical realmente va más allá del ámbito laboral y hay intenciones de conservarla, el camino no es sencillo. Un estudio del “Journal of Experimental Social Psychology” concluyó que ser amigo del jefe puede terminar siendo costoso pues, en ciertas situaciones, el jefe se siente obligado a ser más duro con un colega que es también un amigo.

Para Roberto Luna, catedrático de Dirección de Empresas en la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia, es muy probable que se pierda algo de la relación en aras de conseguir resultados. Sin embargo, todo depende del tipo de liderazgo que se aplique.

“Un buen liderazgo ético, transformacional, permitirá que las relaciones mejoren y que, si no son de amistad, al menos sean de cordialidad”, indicó al diario La Razón de España. En la misma línea, Ben Dattner, psicólogo organizacional, propone emplear algunas técnicas para establecer límites entre ambos.

“Llegado el momento puede ser necesario usar fórmulas como ‘estoy hablándote como amigo’, aunque pueda sonar artificial. Otro problema llega a la hora de tratar ciertos temas, pues contarle a un amigo problemas personales es fácil, pero siendo el jefe puede ser peligroso”, advirtió a El Economista.

Por el lado del amigo, Margarita Chico, directora de Trabajando.com México, recomendó hace unos años, evitar aceptar cualquier favoritismo y separar totalmente la relación amical de la laboral y si se presenta algún conflicto por un asunto personal, evitar discutirlo delante del equipo. “Ser amigo o tener una buena relación con tu jefe no te exenta de obedecer instrucciones o cuestionar su jerarquía”, agregó.

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amigo, jefe, relación amical

Un día, durante un seminario que estaba dictando Albert Einstein, el físico más reconocido y respetado en la historia de la humanidad, él escribió en la pizarra:

9×1 = 09

9×2 = 18

9×3 = 27

9×4 = 36

9×5 = 45

9×6 = 54

9×7 = 63

9×8 = 72

9×9 = 81

9×10 = 91

Inmediatamente, en todo el salón, las burlas no se hicieron esperar. Todos, absolutamente todos, se burlaron de lo que acababa de suceder, porque Albert Einstein se había equivocado en algo que aparentemente, supremamente, era sencillo. Ya que, como todos sabemos, la respuesta correcta de 9×10 es igual a 90. Todos sus alumnos, en ese momento sin excepción, se rieron de él.

Entonces, Albert Einstein, sin inmutarse en lo absoluto, esperó a que el salón estuviese en silencio y que todos se callaran, y les dijo: “Hice 10 operaciones de multiplicación, a pesar de haber acertado las 9 primeras, nadie me felicitó. Nadie dijo absolutamente nada al respecto. Sin embargo, cuando fallé solo una, todos se burlaron, todos se empezaron a reír y esto es lo que vemos constantemente, porque en el fondo, lo que significa, es que a pesar de tener mucho éxito, las personas, la sociedad en general, se fijarán en tu más mínimo error y se burlarán de ello. Yo los invito a no dejar que una simple crítica destruya sus sueños”.

Alguna vez te ha pasado que te compras algo, que se supone nadie tiene y te das cuenta de que ahora que lo tienes, resulta que “todos” lo tienen y que en realidad ¿no era tan especial? Vamos a hacer un experimento y te pido que leas con cuidado lo que vas a hacer. En donde estés, te pido que mires a tu alrededor, mira bien, realmente mira muy bien, adelante, detrás, a la derecha, a la izquierda, y fíjate en todas las cosas de color marrón que veas: OJO, justo antes de cerrar los ojos sin quitarlos de esta hoja/monitor/pantalla, lee lo que sigue-  ahora cierra los ojos y con los ojos cerrados, menciona todas las cosas rojas, o verdes que había en la habitación (lee esto y cierra los ojos).

Cuando cerraste los ojos, viste más cosas rojas, verdes o marrones. Probablemente, mientras estuviste con los ojos cerrados, te acordaste/viste más cosas marrones que rojas o verdes. Esto es porque estabas enfocado en ver cosas marrones y no cosas verdes o rojas. Ahora, abre los ojos y mira cuantas cosas rojas o verdes hay, quizás sea muy probable, que ahora con los ojos abiertos veas mas cosas rojas y verdes. Esto sucede porque vamos a encontrar en abundancia, a lo que le pongamos el foco, es decir, vamos a ver en mayor medida en lo que nos enfoquemos.

Esto no sería una complicación o algo que no funcione, sin embargo, al mismo tiempo que nos sucede eso, debemos considerar también lo siguiente: a lo largo de nuestra vida, nos enseñan o en muchos casos hemos aprendido, nos han inducido a ser “policía” de los errores. Estamos más buscando los errores y criticarlos, que felicitar el éxito y enfocarnos en lo que funciona. Si nos enfocamos tanto en esto, en encontrar errores, le estamos dando nuestro enfoque y nuestra energía a lo que no nos sirve necesariamente, o a lo que no nos funciona.

Visto de otra manera: en lo que te enfocas se expande – si constantemente te estás enfocando en el error – vas a estar constantemente pendiente del error en vez de ver y enfocarte en lo que si esta correcto o bien hecho. Y esta experiencia negativa o que no te funciona, se va a expandir, generando negatividad y falta de esperanza. Lo que menos funciona de esta forma de actuar, de esta actitud, es que esto no sólo lo hacemos hacia los demás, en realidad lo hacemos principalmente hacia nosotros mismos. Y es que estamos siempre siendo los jueces más severos cuando de nosotros se trata. Si te enfocas más en las cosas negativas, en tus errores, eso se va a expandir, porque tu energía la estás concentrando en eso.

Si estás viendo las cosas negativas de los demás, pero sobre todo de ti mismo, cuál crees que va a ser tu experiencia de la vida. No es que la vida sea así… pero si lo que ves es negativo, los errores, lo que no funciona, lo que está equivocado, o en mayor medida ese es tu foco, esa va a ser tu experiencia, porque eso es lo que estás buscando, eso es lo que vas a encontrar, a pesar de que quizás hayan más aciertos que errores.

Entonces, no es hacernos los “locos” de lo que no funciona, de los errores, de las metidas de pata, pero que tal si comenzamos a generar una experiencia poderosa, generosa, llena de esperanza y posibilidades y también comenzamos a “buscar” nuestros aciertos, lo que sí funciona, las veces que “la hacemos”. Así mismo, podemos comenzar a tener una experiencia positiva de los demás, si dejamos de ser los “policías” de las equivocaciones, los desaciertos, los problemas. Enfócate en construir, enfócate en lo que funciona, enfócate en las posibilidades, enfócate en crear una experiencia positiva de ti.

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Coaching, Creciendo entre amigos, Germán Diaz

Travis Bradberry, coautor del libro Inteligencia Emocional 2.0 y cofundador de la consultora estadounidense TalentSmart, explica que hay ciertas frases que no debemos usar en el trabajo, pues por muy ciertas que sean en el momento, generan un impacto negativo en tu imagen personal y profesional.

El autor indica haber llegado a identificar este grupo de comentarios, luego de trabajar con clientes corporativos y hacer pruebas de inteligencia emocional a un gran número de trabajadores. Algunas de las frases que debes evitar son:

1.”No es justo”

La vida no siempre es justa y lo sabemos. Al verbalizarlo, generamos la impresión de suponer que la vida debería ser justa. Eso puede hacerte ver como una persona inmadura e ingenua. Es mejor centrarse en los hechos, mantener una actitud constructiva y dejar las interpretaciones fuera del ambiente laboral.

2.-“Esta es la manera en que siempre se ha hecho”

El cambio tecnológico se da a gran velocidad, al punto que un proceso con apenas seis meses de antigüedad puede quedar obsoleto. Esta frase te hace ver flojo y resistente al cambio.

3.- No hay problema”

Cuando alguien te agradece o te pide algo, responder con esta frase implica que la solicitud que te hicieron podría haber sido un problema. Algunas personas podrían sentir que te impusieron hacer la tarea.

4.- “Esta es una idea tonta”

Este tipo de frases, en las que cuestionas tu propio valor, deterioran tu credibilidad. Incluso aunque continúes la frase con una gran idea, muestra una falta de confianza en ti mismo, lo cual genera que la gente pierda la confianza en ti.

5.- “Sólo tomará cinco minutos”

Lo mejor es simplemente decir que una tarea no tomará mucho tiempo, pues usar esta frase debilita tus habilidades y da la impresión de que estás haciendo las cosas con prisa.

6.- “Lo intentaré”

La acción de intentar está relacionada con la incertidumbre y revela cierta falta de confianza en tu habilidad para desarrollar una tarea en particular.

7.- “Es un flojo/ incompetente/ idiota”

No tenemos por qué hablar mal de los demás. En todos los trabajos siempre encontraremos personas irrespetuosas o ineficientes y es probable que ya se les conozca por esas características. Si no hay nada en tus manos por cambiar su situación, es mejor evitar criticarlos en público.

8.- “Ese no es mi trabajo”

Muchas veces se usa esta frase en un tono sarcástico, evidenciando que se desea hacer el mínimo trabajo posible. Salvo que te pidan algo que consideres éticamente inapropiado, sería bueno que realices la tarea encargada y más tarde pidas una reunión con tu jefe para analizar cuál es tu rol dentro de la compañía y hasta dónde llegan tus funciones.

9.- “No es mi culpa”

Incluso si tienes una pequeña parte de la responsabilidad de algo que no salió de forma óptima, lo mejor es hacerse cargo. De lo contrario, lo mejor será dar una explicación objetiva y racional sobre lo que ocurrió, basándote solo en hechos.

10.- “No puedo”

Las personas pueden interpretar esta frase como “no quiero hacerlo”. Mejor ofrece una solución alternativa. En lugar de decir “no me puedo quedar hasta más tarde”, es mejor decir “puedo venir temprano en la mañana”.

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Frases negativas, Trabajo

Fito Páez dice en su tema Buena Estrella: «Ya ha corrido mucha agua debajo de este puente, me ha sobrado y me ha faltado inspiración…», también dice «… es genial por fin haber tocado fondo, porque ya no se puede bajar mucho más. ¿Ves ese hilo de luz que está allá arriba? Es tu buena estrella, te protegerá; entonces cuando todo al fin se vuelve insoportable, cuando el mundo y el veneno dan dolor, todavía sigue allí tu buena estrella, buena estrella para todos, para vos».

Hoy te escribo desde Santiago, ciudad capital de un país largo y delgado situado al sur del continente. Tierra de guerreros y colonos que buscan construir una vida mejor, una vida de esperanzas, una vida de prosperidad, abundancia, felicidad y trascendencia. Y yo no soy la excepción.

Es por eso que desde lo más profundo de mi cerebro reptil se ha forjado una idea, un deseo, más bien una necesidad: «Transformar la vida de las personas por medio de la educación». Es por eso que ha nacido NIUFLEEX, un nuevo espacio virtual de educación, pero hoy no te voy a hablar de eso.

El nacimiento de NIUFLEEX ha sido el resultado de una decisión, una sólida decisión, clara y consciente, inamovible e inalterable.

En el camino, se han presentado múltiples oportunidades (y siguen apareciendo). Personas maravillosas y correctas se han abierto paso brillando con una poderosa luz interior permitiendo que cada desafío sea superado con valentía e hidalguía. Un gran equipo se ha formado y se ha forjado con base en la disciplina, foco y trabajo. Sin embargo, dichos desafíos han sido innumerables, permanentes y algunos de ellos, de gran nivel y la neta, tengo absoluta claridad que lo seguirán siendo. Les hemos hecho frente a todos y cada uno de ellos y si bien, en algunos casos hemos salido fastidiados e incluso lastimados, pero al final del día y como siempre, hemos vencido.

Y como dice Will Smith en la película «After Earth«: «El peligro es real, pero el miedo tan sólo está es tu cabeza» y como diría yo, el «PINCHE MIEDO» es una creencia arraigada en lo más profundo de tu coco. En este punto se me hace muy importante establecer que el miedo es la creencia que algo negativo va a ocurrir en el futuro producto de ideas preconcebidas e improntas cargadas de muchas y profundas emociones que han nacido en el pasado, quizás tan sólo en algunos pocos segundos.

Ahora quiero que pienses ¿Qué tienes que perder en la vida? Piénsalo, ¡¡¡Nada!!! ¡¡¡En la vida no hay nada que perder!!! Es más, lo más impactante que te pueda llegar a pasar es que mueras. ¡¡¡Pero todos vamos a morir!!! Así es que te invito a que te juegues todas las cartas ahora mismo. ¡No te guardes nada! ¡Y no permitas que el MIEDO te paralice! Y es que yo soy un absoluto convencido que todos los seres humanos tienen un talento, un don, todos somos maravillosos y extraordinarios en algún aspecto de la vida. ¡Todos somos maestros!

Es por eso que te desafío a que te atrevas a tomar acción, a que vivas intensamente cada minuto a partir de hoy y hagas que este viaje, esta travesía, esta jornada, realmente valga la pena. Y tal como le responde Brad Pitt a Anthonny Hopkins al final de la película «Conoces a Joe Black» cuando debían cruzar el puente entre la vida y la muerte y éste último le pregunta si debía preocuparse por algo, Brad Pitt le responde: «Un hombre como tú definitivamente no».

Finalmente, no se trata de la edad que tienes, pero del tiempo que te queda. Recuerda siempre que LA CUENTA REGRESIVA DE TU VIDA NO SE DETIENE.

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La cuenta regresiva de tu vida no se detiene, Miedo, Sergio Pinto

El psicólogo organizacional Juan Armando Corbin explica que el aspecto laboral es de las áreas más importantes de nuestra vida, por lo que es necesario que estemos contentos con la labor que realizamos, que nos sintamos valorados y que podamos crecer dentro de la empresa.

Cuando permanecemos largo tiempo en un mismo puesto de trabajo, lo que más deseamos es conseguir un ascenso o mejora de condiciones laborales. Sin embargo, no todas las oportunidades de ascenso implican una mejora sustancial, por lo que rechazar una oportunidad así no necesariamente resultará en algo negativo.

Estas son algunas de las situaciones que te podrían hacer reflexionar sobre la posibilidad de aceptar un ascenso:

Incomodidad con el nuevo equipo 

Por lo general, un ascenso laboral siempre implica un nuevo entorno de trabajo, lo cual significa que deberás relacionarte de forma profesional con otros compañeros. Antes de decidir si aceptar el ascenso o no, piensa en si la relación que tienes actualmente con el nuevo equipo favorecerá el desarrollo de tu carrera profesional o si lo retrasará. El ambiente de trabajo es una de las claves para la satisfacción laboral y la productividad.

Ascenso sobre papel

Es importante prestar atención a la letra pequeña. Muchas veces un ascenso puede no estar acompañado de un aumento salarial. Es normal que lo pienses dos veces si te proponen asumir un cargo con más responsabilidades y volumen de trabajo sin una mejora salarial. Igualmente, un cambio de cargo puede sumarle a tu CV, por lo que si aceptar ese ascenso es la vía que tienes que tomar para llegar a tu objetivo final, perfecto.

Crees que aún es muy pronto

En esta situación entran a tallar la actitud, autoconfianza y, sobre todo, la intuición. Si te han ofrecido un ascenso laboral es porque la empresa ha visto en ti el factor que necesitan para ese puesto, pero nunca está de más detenerse a pensar si la inseguridad va a suponer una barrera. No hay nada negativo en rechazar un ascenso laboral para cultivar y fortalecer nuevas capacidades. Solo asegúrate de que tu indecisión se basa en razones fundamentadas y no en el miedo de enfrentarte a un nuevo reto.

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Ascenso, equipo de trabajo, Trabajo

Una investigación de Harvard Management Update reveló que en aproximadamente el 85% de las empresas, la moral de los trabajadores disminuye bruscamente después de los primeros seis meses en el trabajo, y continúa deteriorándose durante los años posteriores.

Esto está estrechamente vinculado al nivel de motivación que mantienen los trabajadores y muchas veces representa una de las mayores preocupaciones de las empresas. Expertos de la Inc Magazine, revista especializada en negocios, explican los tres factores más comunes que llevan a los trabajadores a un estado de desmotivación:

Desgaste personal y profesional

Hacer una sola actividad o encargarse de una sola tarea durante un largo periodo de tiempo es contraproducente para el estado de ánimo del trabajador, así dicha tarea lo mantenga permanentemente ocupado. Para evitar esta situación es necesario empezar a plantearse nuevos retos y delegar actividades a otras personas que puedan, también, asumirlas como nuevas metas, alimentando de forma recíproca el flujo de motivación entre todos los trabajadores. Esto generará, no solo una variación en la rutina laboral, sino también mayores expectativas sobre los logros que cada uno de los trabajadores puedan tener.

Exceso de objetivos

Los objetivos son necesarios para saber hacia dónde estamos caminando y tener claro por qué es que estamos trabajando. Fijarse objetivos se vuelve algo positivo, siempre y cuando sea alcanzable. Plantearse metas que no se pueden lograr, genera frustración en los trabajadores y posteriormente negatividad. Además, al fijarse objetivos inviables o difíciles de alcanzar, se extienden los plazos y procesos en exceso. Para evitar estas situaciones, es necesario trabajar sobre plazos cortos y accesibles o buscar apoyos externos que reactiven ese entusiasmo y permitan avanzar en el proyecto.

Descontrol de las emociones

Alargar las jornadas de trabajo genera cansancio físico, mental e incluso emocional, dependiendo del ambiente laboral que se respire. No todos los trabajadores tienen la misma tolerancia al estrés o pueden lidiar con sus emociones intensas como la frustración, la ira y la tristeza. Aprender a lidiar con las situaciones que provocan estados bajos de ánimo, permite mantener un equilibrio entre los deseos y los miedos, el entusiasmo y la desmotivación. Desde las empresas es recomendable generar espacios de mejora como talleres para reforzar este aspecto en los trabajadores.

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Desmotivación, empleo, Motivación, trabajadores, Trabajo

Según un estudio del Instituto de Investigación de Stanford y la Fundación Carnegie Mello, el 75% del éxito laboral se debería a las habilidades blandas. Por ello es sumamente importante que tanto nosotros como nuestros equipos refuercen este tipo de habilidades bajo la consigna de la disposición al cambio.

Esto nos permitirá adaptarnos y en lugar de quedarnos atrapados en los problemas, empezar a ver soluciones prácticas que nos ayuden a seguir adelante. Edith Onderick-Harvey, especialista en procesos de cambio de comportamiento en empresas, explica algunas maneras de animar a nuestros equipos a estar abiertos al cambio.

Comparte un propósito claro y convincente

 El propósito es la barrera de seguridad para las acciones. La agilidad del cambio requiere una respuesta a la pregunta “¿por qué?”, ​​para que las personas puedan luchar contra el instinto natural de resistir el cambio. La respuesta debe aprovechar lo que es significativo e importante, proporcionando una invitación irresistible. Edith indica que las personas necesitan compartir la misma creencia de que están creando valor de alguna manera.

 Mira la oportunidad por delante

 La mayoría de los líderes ven esto como el papel de los altos ejecutivos. Para promover la capacidad del cambio, todos los líderes deben ser alentados e incentivados a ver oportunidades en lo que hacen todos los días. Necesitan mirar más allá de este mes o este año para identificar tendencias y tomar medidas. La historia está llena de líderes del mercado que no vieron las oportunidades en el futuro ni tomaron medidas al respecto.

 Identifica lo que no funciona

Es inevitable que haya cosas que no funcionen o que no resulten como lo esperado. Debemos aprender de los errores y permitir que exista un ambiente seguro para que todos puedan compartir lo bueno y lo malo de distintos procesos que pueda estar atravesando la empresa o el equipo.

 Promueve la toma de riesgos calculada

 Con mucha frecuencia, la primera respuesta de las organizaciones tradicionales a un riesgo es preguntar: “¿Por qué?”. La disposición al cambio requiere que los líderes se pregunten “¿por qué no?” y establecer oportunidades para pilotos, prototipos y experimentación. Si bien una estrategia general informa el enfoque de los investigadores, hay docenas de experimentos que no obtienen resultados y que, sin fracasos, no podrían encontrar los éxitos.

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adaptación, cambio, Habilidades blandas

Aunque armar un buen currículum vitae sigue siendo lo principal para buscar un empleo, entre la entrevista de trabajo y la consultas que los reclutadores hacen en las redes sociales, la imagen que se proyecta ha ganado protagonismo. De acuerdo a la coach Ashley Stahl, lo mejor es siempre ir a un proceso de selección con una actitud optimista, aunque nos arriesguemos a un resultado desfavorable.

“El pensamiento negativo puede conducir a una falsa sensación de seguridad. Si usted es del tipo que asume que no funcionará cada vez que se arriesga, entonces puede comenzar a sentirse cómodo con el fracaso. Cambia tu perspectiva. Cuando no lo contraten, enumere todas las formas en que aprendió de esa entrevista o esa llamada telefónica”, sostiene en un artículo para la revista Forbes.

Agrega que, si bien la experiencia laboral puede calificarlo para puestos específicos, los empleadores siempre buscan gente motivada. Por lo que, entrar a la entrevista con mucha energía puede compensar el hecho de tener una experiencia limitada.

Así como el estado de ánimo, el respeto y la cortesía son otros atributos personales importantes. Según Pedro Reyna, especialista en Gestión Humana y Seguridad Ocupacional, demostrar nuestros valores es indispensable en una entrevista. “Uno de los más esenciales es el “respeto” hacia uno y hacia los demás. Asimismo, (los jóvenes) deben seguir reforzando sus habilidades blandas”, precisó en una videoconferencia en el marco de Empléate UPN.

¿Qué actitudes se valoran más?

Con el mundo afrontando cambios cada vez más drásticos y abruptos, los empleadores valoran mucho la adaptabilidad de sus trabajadores. Estar abierto a realizar distintas funciones y aprender durante el proceso es una característica muy buscada.

“Las organizaciones prefieren a gente con disponibilidad y buena actitud, más que aptitudes, porque finalmente se puede aprender una tarea, pero es difícil modificar la personalidad”, asegura Rosa María Farrell, directora general de Hewitt México, en entrevista con Expansión México.

Entre las cualidades atractivas para los empleadores también destaca la diplomacia, ya que todas las empresas lidian a menudo con situaciones delicadas que requieren de actitudes diplomáticas. “Basta con un gesto gentil, una palabra justa o escuchar con atención para aliviar tensiones en el trabajo”, anota.

En cuanto a la motivación, asegura que, si tenemos un trabajador muy ilusionado, siempre se puede contar con que va a dar lo mejor de sí mismo. Además, lo que se busca mucho es la cooperación y el trabajo en equipo, que sirven para generar ambientes de solidaridad y compañerismo.

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