[OPINIÓN] En época de segundas vueltas es muy difícil mantener una conversación con personas que están muy seguras de su voto. Si te cruzas con alguien que va a votar por Fujimori, va a intentar asustarte con el fantasma del comunismo o con la posibilidad de una debacle económica. Si te cruzas con alguien que va a votar contra Fujimori, entonces también, no hay opción para la duda, el fujimorismo es lo peor que le ha pasado al país, se va a quedar en el poder por 15 o 20 años, controlará todos los medios, etc. Muchas de esas cosas son verdad, por supuesto. También existe la opción de no escoger, ya sea viciando el voto, no yendo a votar, o votando en blanco. Yo no estoy de acuerdo con esta última opción. Pienso que, en general, es nuestro deber escoger a un candidato.

Evidentemente, escoger no significa tener absoluta claridad acerca de por quién queremos votar. Que hayas escogido una opción no significa que vas a arruinar las cenas familiares o las reuniones de amigos, tratando de convencer al resto para que vote como tú. Tampoco significa que estés obligado a comunicar tu opción. Ni siquiera implica que tengas que comunicarle al resto que ya te has decidido.  Se trata de una decisión muy difícil. Por lo tanto, es normal no estar completamente seguro de nuestro voto. Podemos cambiar de opinión y escoger al otro en base a la información que vaya saliendo, incluso en la cola de nuestro local de votación. Haber tomado una decisión en un momento no nos compromete a aferrarnos a esa decisión. Es importante reconocer que estamos ante una encrucijada. El 80% del Perú no ha querido ninguno de estos dos candidatos.

Pero, así los dos nos parezcan muy malos, pienso que, en general, es importante escoger entre uno de los dos, porque el panorama político que se abre con uno u otro es completamente diferente. Si escogemos a Fujimori vamos a tener, efectivamente, la posibilidad de que haya represión, desinformación a través de los medios tradicionales, y un aparato organizado de corrupción. Si votamos por Sánchez, estamos, de cierta manera, votando al vacío. Podemos tener todas las promesas que haga Pedro Francke acerca de que va a respetar la autonomía del BCR, etc., pero nada de eso está por escrito, ni en el plan de gobierno ni en ningún lugar. Y así como Juntos por el Perú utilizó a Antauro Humala para jalar votos en primera vuelta y ahora lo están abandonando, lo mismo podría pasar con Francke. Tranquilamente podrían estar utilizándolo solamente para jalar votos en la segunda vuelta, con la intención de desecharlo después. La verdad es que es difícil y arriesgado votar por Sánchez.

En las elecciones de Estados Unidos, mucha gente estaba terriblemente decepcionada con el Partido Demócrata por su rol en la guerra entre Israel y Palestina. Otros no estaban decepcionados porque prácticamente no esperaban nada de los demócratas. Pero en todo caso, muchos decidieron no ir a votar, para expresar su rechazo. Pero por más decepcionado que uno pueda estar con un partido, los dos partidos no son iguales. Uno implica un riesgo mucho mayor que el otro. El mensaje que se le manda a los demócratas puede ser simbólicamente muy importante, pero la verdad es que las consecuencias entre que haya salido uno y que haya salido el otro son significativamente diferentes. El voto simbólico, el voto de castigo, el voto de protesta, instrumentaliza a las poblaciones que se van a ver perjudicadas si es que gana uno u otro candidato. Si estamos en un bote que se hunde con cientos de personas, y hay dos capitanes que se pelean por escoger qué hacer, y por alguna razón dependiera de nosotros escoger a uno de los dos, sería irresponsable cruzarnos de brazos, o decir que nos da igual que sea cualquiera, porque hay cientos de vidas en riesgo. No podemos huir de nuestro compromiso.

Hagamos el siguiente ejercicio mental. El 7 de junio a las 5pm saldrá un flash electoral. Cerremos los ojos y pensemos qué sentiríamos si lo primero que sale en nuestra pantalla fuera la cara sonriente de Keiko, o el sombrero gigante de Sánchez.

 

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
Foto: https://www.linkedin.com/pulse/choices-what-next-robyn-vintiner/

[OPINIÓN] Siempre que llegan las elecciones se comienza a tejer la narrativa de que los antifujimoristas están obsesionados, que deberían simplemente pasar la página, que hay que mirar hacia el futuro, y en fin, una serie de acusaciones que los pinta como personas irracionales. Pero claramente esto no es así. Fijémonos en las cosas que ha hecho el fujimorismo en los últimos 10 años. Keiko Fujimori amenazó el 2016 con gobernar desde el congreso. Y, efectivamente, censuró ministros de PPK de manera completamente arbitraria, y terminó vacando al mismo PPK, inaugurando así la crisis política en la que estamos actualmente. Luego de que Martín Vizcarra no se le sometiera, decidió hacerle la vida imposible y procedió a vacarlo también. También procedió a socavar el gobierno de Pedro Castillo, incluso desde antes de iniciarse. Obviamente Castillo fue un desastre y contribuyó también a su propria debacle, pero el fujimorismo se empeñó en vacarlo desde el primer día, como acaba de reconocer Miki Torres, candidato a la primera vicepresidencia por Fuerza Popular.

No solo eso. La bancada fujimorista no ha parado de sacar leyes que les convenían a ellos mismos, sin importarles las consecuencias que eso pueda tener para el país. Se sacaron de encima a Zoraida Ávalos y Delia Espinoza sin razón alguna. El fujimorista Fernando Rospigliosi, actual presidente del congreso, mandonea ministros y amedrenta jueces, con total impunidad. La misma Keiko se inventó un fraude el 2021, y creó un antecedente para que RLA lo haga este 2026 (y ella misma, probablemente, hará lo mismo si pierde). Y la lista continúa, por supuesto.

Cuando uno cita, además de esto, el legado del fujimorismo de los 90s, la idea no es “castigar a la hija por los pecados del padre”, sino poner en perspectiva el modus operandi del partido: tomar el control de los poderes del estado, destruir la independencia del poder judicial, manipular a través de los medios, y realizar una política pragmática sin otra ideología más que hacer lo que les conviene a ellos (pueden, por ejemplo, promover que las masas de las clases A/B se escandalicen con el castillismo, y al mismo tiempo compartir la mesa directiva del congreso con ellos).

Tener dignidad y memoria es algo muy loable y sano para una democracia. Sin embargo, reconozco que sería difícil ser antifujimorista si el fujimorismo hubiera mostrado una cara democrática estos últimos 10 años, si hubiera dado señas de que con el fujimorismo el país va a estar mejor. Pero no ha sido el caso. Un gobierno de Fujimori es, objetivamente, lo peor que le puede pasar al país.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
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[PUNTO CRÍTICO] Las irregularidades del 12 de abril le dieron una excusa más a RLA para hacer su escandalete, pero en absoluto fueron la causa principal. Semanas antes de las elecciones, cuando las encuestas lo daban a la baja, RLA decía que las encuestadoras estaban compradas porque sus encuestas privadas le daban 25% o más. Después del 12 dijo, sin ninguna evidencia, que las irregularidades fueron intencionales, que le hicieron perder 1 millón y medio de votos, y que le “habían robado el voto” a miles de peruanos. Pero cuando esto no prendió, pasó a criticar las mesas rurales de la serie 900 mil porque las personas que viven en pueblos aislados no saben votar, que una ONG había manipulado a esas personas para que voten por Sánchez, y que por lo tanto todos los votos de esas mesas debían anularse. La gente de RLA ha llegado a decir que lo de las mesas rurales es una farsa porque la ONPE las ha creado incluso en Lima Metropolitana (claro, confundieron ‘Lurigancho’ con ‘San Juan de Lurigancho’, pero en fin). ¿Qué tiene diablos tiene que ver esto con las irregularidades del 12 de abril? No tiene nada que ver, obviamente. RLA tenía planeado gritar ‘fraude’ desde antes de las elecciones, buscando cualquier pretexto. Con o sin irregularidades habría hecho su escandalete igual, por lo tanto, las irregularidades no son la causa, y consecuentemente Corvetto y la ONPE no son los culpables.

Claro, alguien podría objetar que la incompetencia de la ONPE contribuyó al escandalete, justamente porque se dejaron usar como excusa, y en ese sentido son al menos parcialmente culpables. No estoy de acuerdo. Primero, aquí hay un claro tema de énfasis y sensacionalismo, porque los comentaristas no dicen que la culpa principal sea de RLA y solo parcialmente de la ONPE. Lo que dicen, bien molestos, es que la culpa es de la ONPE (sin mencionar a RLA). Lo segundo es que asignar culpas de esa manera es un poco ridículo. Pongamos un ejemplo un poco dramático, pero lamentablemente muy cercano a la realidad: Llega el esposo borracho en la noche. La esposa se había comprometido a cocinar tallarines rojos, pero se quedó dormida y no lo hizo. El esposo se pone violento (como siempre) y arma un tremendo escándalo. Gritos, vasos rotos, golpes. Llega la suegra, mira a la esposa y le dice: ¡Por qué te quedas dormida pues! ¿No sabes que mi hijito se pone violento? ¿No sabes que mi Porkyto se pone violento si las elecciones no son perfectas? Y así se la pasa culpando a la esposa, sin mencionar el hecho de que al Porkyto le da absolutamente igual si había o no tallarines para las elecciones pues como ya sabía que iba a perder, había planeado hacer su escandalete de todas formas porque lo único que quiere es hacerse presidente a gritos y patadas.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
Fuente de la foto: https://www.babycenter.com/toddler/behavior/your-18-month-olds-behavior-tantrum-triggers_1213796

[PUNTO CRÍTICO]  No dudo de que hay personas que realmente creen que ha habido fraude. Su juicio simplemente no pudo contra la avalancha mediática de mentiras. Tampoco dudo que hay personas inteligentes que claramente saben que no lo hubo, pero pretenden que sí para rehacer total o parcialmente las elecciones. Pero hay un grupo que es bien curioso, y que estuvo muy presente también en la campaña fraudista de Keiko Fujimori de hace cinco años. Estoy hablando de personas que, cuando te están dando las supuestas pruebas de que hubo fraude mezclan, en la misma discusión, afirmaciones acerca de lo terrible que sería un gobierno de Roberto Sánchez. Por un lado, critican a Piero Corvetto como si fuera un gran estratega que planeó todo, pero al mismo tiempo se burlan de él por incompetente y, en el mismo aliento, señalan cosas horribles de Antauro Humala (todas ciertas probablemente), y también que Sánchez va a destruir la economía (no dudo de que si tuviera el poder en el congreso lo haría). Pero, al tener estos argumentos mezclados como si fueran todos evidencia del fraude, lo que te están diciendo básicamente es que lo mejor para el Perú es mentir y hacer como si sí lo hubiera habido. Entonces, resulta que si tú señalas que no hay evidencia de fraude, estás apoyando a Sánchez y todo el mal que podría traer Sánchez sería tu culpa. Claramente el argumento está mezclando cosas. Es como si yo reclamara que una lotería es fraudulenta solo porque el ganador va a hacer cosas que no me gustan con la plata que ha ganado.

Algo curioso de estas discusiones es que ocasionalmente brotan extraños momentos de claridad. A veces pasa que, cuando un fraudista te da una supuesta evidencia del fraude (por ejemplo, que las mesas rurales no existen), y tú le respondes que eso es algo que se viene haciendo en el Perú desde hace años, de pronto surge un silencio, como si el aire se hubiera detenido, y en un arrebato de intimidad te dicen: “¿Pero realmente quieres que este huevón sea presidente?” Entonces ahí te das cuenta de que, cuando estos fraudistas se detienen a pensar, se dan cuenta de que en realidad no ha habido un fraude. Y que en realidad están mintiendo. Pero nadie quiere admitir para sí mismo que es mentiroso. Mamá siempre nos dijo que somos buenos y puros de corazón. Este conflicto cognitivo hace que el momento de lucidez se pierda rápidamente. La luz de sus ojos se apaga, y comienzan a repetir de nuevo la misma letanía: “No, es que en realidad las mesas de código 9000…” Este deseo voluntario por tener la mente confundida es la peor herencia que nos están dejando los Trumps, los Mileis y los Aliagas.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
Fuente de la imagen: https://www.telegraph.co.uk/news/science/8327304/AAAS-Out-of-body-experiences-are-just-the-product-of-a-confused-mind.html

[PUNTO CRÍTICO] Imagine un equipo de fútbol, el Sporting Jamón, que siempre pierde en el campeonato local. Tanto sus hinchas como sus dirigentes se ponen horribles al perder: acusan al árbitro, culpan a los organizadores, acosan a la prensa que no les da bola, incluso atacan a los hinchas de equipos contrarios. El Sporting Jamón tiene a su jugador estrella: el ‘Torpedo Gigante’, un delantero mediocre que por alguna razón han glorificado. Ellos creen que, si no fuera por la mala prensa que reciben, el Torpedo ya estaría jugando en el Real Madrid. Pero la triste realidad es que el Torpedo Gigante juega casi todos los partidos, e igual siempre pierden.

Una tarde, al comenzar el segundo tiempo de un agitado encuentro en el que el Sporting Jamón iba una vez más perdiendo 2 a 0 (con el Torpedo en la cancha desde el minuto inicial), un recogebolas despistado se confunde y se mete a la cancha. Para horror de la tribuna, justo se golpea con el Torpedo, quien cae al suelo estrepitosamente y en su caída se lleva de encuentro a un jugador del equipo rival. Ante la decepción de los hinchas, los dos jugadores se lesionan y los tienen que cambiar. Al final el marcador no se movió y el Sporting Jamón perdió 2 a 0, como siempre. Pero los hinchas y dirigentes jamonistas se pusieron furiosos, acusando al pobre recogebolas de haber sido pagado por el otro equipo para perjudicarlos. La situación escaló en las siguientes semanas, durante las cuales acusaron a los organizadores de ser parte del fraude, y que por eso siempre pierden las elecciones… perdón, los partidos. Incluso los observadores neutrales de otras ligas, que dijeron que no había evidencias de que el recogebolas hubiera hecho eso a propósito, fueron acusados de participar en la estafa también. Es más, a las casas de apuestas que predijeron que el Jamón iba a perder también les cayo palo: ¿cómo podrían haber predicho el resultado si no lo hubieran sabido de antemano?

Lo más delirante, sin embargo, vino de parte de decenas de analistas deportivos ‘moderados’, que comenzaron a sacar cuentas y especular sobre qué hubiera pasado si el Torpedo hubiera seguido jugando:

“Incluso si no hubiera sido a propósito—señalan los analistas—el Torpedo habría alcanzado con la cabeza alguno de esos centros que los delanteros jamonistas desperdiciaron—a pesar de que el torpedo gigante mide 1 metro 60—y habría podido agarrar al arquero de contrapié, pues ese arquero suele moverse hacia el lado contrario con un momentum promedio de 280  kg•m/s. Eso a su vez le habría levantado la moral al equipo, y al final habrían terminado ganando por más de un millón y medio de votos…  perdón, de goles.”

Basados en estos cálculos, emergió un consenso entre la comunidad jamonista: hay que repetir todo el partido, o al menos el segundo tiempo. Felizmente, los organizadores dijeron que, ya que ambos equipos pudieron reemplazar a sus jugadores inmediatamente, el partido fue justo y no se repetirá. Esto tiene mucho sentido, por supuesto, pero no es difícil imaginarse de acá a 40 años a dos renovación-jamonistas, borrachos en una esquina, recordando con amargura el episodio: “si lo dejaban jugar al Torpedo ganábamos pues. Nos robaron el partido bien feo estos comunistas… perón, organizadores.”

En el resto de las ligas del mundo, una vez descartadas las pobres justificaciones de que el comportamiento del recogebolas fue intencional, se habría aceptado honorablemente la derrota con un simple ¡son cosas del fútbol!, y se habría descartado como ridícula la idea de rehacer el partido.  Pero en el Perú hemos perdido la brújula. Aquí nos tiramos horas pensando en que si se juega o no el partido de nuevo depende del si el arquero rival estaba o no girando a la izquierda con un momentum de 280  kg•m/s.

Felizmente, gracias a una buena decisión del JNE, ya podemos sacarnos eso de encima y seguir adelante… a menos que Keiko Fujimori pierda en la segunda vuelta y comience de nuevo con la cantaleta del fraude, y sus seguidores empiecen a vociferar por el nuevo Torpedo Gigante que crearán para la ocasión.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.

Fotografía: https://www.independent.co.uk/voices/comment/the-winner-may-take-all-but-sportsmanship-and-the-plucky-loser-are-still-to-be-celebrated-9584877.html

[PUNTO CRÍTICO] Un caso que evidencia esto tiene que ver con la prohibición de difundir encuestas a boca de urna antes del cierre de la votación. Se armó un tremendo escándalo porque, debido a que más de 200 mesas no pudieron abrirse el domingo, el JNE decidió que esas mesas votaran al día siguiente. Esto implicaba que unos 60mil peruanos votarían conociendo el resultado de las encuestas a boca de urna, lo cual podría –y al parecer en efecto así fue—sesgar su voto en favor de los candidatos que iban en la delantera. ¡Horror! ¡Estafa! ¡Fraude! ¡Votemos todos de nuevo!

Pero la verdad es que, en cada elección, muchos peruanos rutinariamente votan conociendo el resultado del flash electoral. Para comenzar, muchos se encuentran dentro de su lugar de votación a las 4pm y ya no se les puede impedir votar (una miradita rápida a su teléfono, y ya está). Más relevante aún, muchos peruanos viven en países que tienen un horario más atrasado que el horario peruano. Una mirada a la página de la ONPE nos muestra que, entre los peruanos que votan en San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, y Vancouver, más o menos hay unas 150 actas. Eso significa que existen más de 40mil peruanos que consistentemente tienen la opción de votar conociendo el resultado de boca de urna. Obviamente no todos lo hacen, pues no todos votan después de las 2 de la tarde de su horario local, pero tienen la opción de hacerlo. Lo que esto muestra es que no es tan extraño de por sí votar después del flash.

La gran mayoría de peruanos conoce a alguien que vive en el extranjero, y el fenómeno de la diferencia horaria no les es ajeno. Pero si uno escucha repetidamente que esto es terrible, que está muy mal, que es un caos, que ya todo se fregó, y que tenemos que hacer todo de nuevo (y que además esto es culpa de una sola persona a la que tenemos que odiar), va a terminar creyendo que esto es en verdad así, con una mezcla de odio, miedo e indignación que termina oscureciendo su buen juicio. Pero si nos detuviéramos a pensar que, como lo ilustra el ejemplo específico de votar después del flash, en realidad no es para tanto, entonces nos daríamos cuenta de que hay muchas cosas que han sido terribles en esta elección, pero que no son para tanto, no son como para incendiarlo todo. No son como para rehacer de nuevo todas las elecciones.

Se repite constantemente el cliché de que el problema del Perú es la educación. Pero una buena educación consiste también en no dejarnos impresionar rápidamente por argumentos que inicialmente suenan muy contundentes. ¿Estamos realmente aprendiendo esto en los colegios y universidades peruanas, ya sea públicas o privadas, costosas o accesibles?  Ser bien educado implica darnos a nosotros mismos, como un hábito casi automático, un momento de reflexión antes de saltar a conclusiones apresuradas. Esto no significa que ‘debemos apagar las pasiones para darle paso a la razón’. No. Significa más bien acallar algunas de nuestras emociones (rabia, pánico) y dar paso a otras (compasión, empatía). Tal vez así nos demos cuenta de que acosar a un funcionario público en su club no es gracioso, rehacer todo el proceso electoral es injusto, y que atribuir errores puntuales a un fraude es simplemente absurdo. Pienso que una buena educación debería darnos esa capacidad de detenernos a pensar y reflexionar, y a no saltar a conclusiones inmediatamente. Eso sería un gran logro de la educación peruana.

Así que señor, señora, cuando se siente a la mesa con sus hijos este fin de semana y salga usted con más evidencias ridículas sobre el fraude, haga el siguiente test: si sus hijos universitarios lo contradicen o le piden sus fuentes, entonces usted los ha educado bien, y la inversión que ha hecho en su educación está dando frutos. Pero sí sus hijos aceptan inmediatamente sus ideas, y se ríen con usted del acoso a funcionarios públicos, lamento informarle que esa universidad que tanto le cuesta a usted pagar lo está estafando.

 

Fuente de la foto: https://verdict.justia.com/2023/08/29/is-higher-education-spending-excessive-in-some-ways-maybe-yes-in-others-perhaps-not

[Nota: El artículo que usted acaba de leer fue escrito por una herramienta de inteligencia artificial llamada Beta Open AI Playground. Me tomó un segundo escribir ‘The problem of cheating in College papers’ (‘el problema de hacer trampa en los trabajos universitarios’) y la máquina generó un texto de 200 palabras. Lo copié y pegué en Google Translate, otra herramienta de inteligencia artificial, y el resultado fue lo que usted acaba de leer. Cada vez que vuelvo a escribir ‘The problem of cheating in College papers’, la máquina genera un ensayo completamente diferente al anterior. A partir de ahora, es prácticamente imposible para un profesor verificar si el ensayo que presenten sus alumnos ha sido escrito por ellos mismos o por una máquina. Uno puede ponerse en estado de negación y decir que siempre hay cosas que revelan el engaño, tales como pequeños errores gramaticales, pero un alumno puede chequear rápidamente su escrito y corregir dichos errores. También podría objetarse que es posible conocer el engaño porque los ensayos deben discutir la literatura secundaria mencionada en clase, pero hay que tomar en cuenta que las máquinas cada vez serán mejores en producir ensayos. No es difícil imaginar que uno pueda, por ejemplo, pedir que la máquina escriba un ensayo sobre un tema, mencionando la lista de lecturas del sílabo de la clase (por ejemplo, escribir sobre la ética de Aristóteles, mencionando los comentarios Elizabeth Anscombe, etc.) La era de los ensayos universitarios ‘escritos en casa’ ha llegado a su fin.]

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.

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ensayo universitario, mentiras, trampa universitaria

Hay algo terrible en los discursos de odio, sobre todo porque aumentan las probabilidades de la realización de actos de odio. Pero, ¿no es acaso la realización del acto una certeza absoluta? ¿Y no son acaso la violación y el asesinato la consumación máxima del odio? En el caso de Fujimori-Castillo, muchos optamos por el desastre probable (Castillo), en lugar de la legitimación del desastre ocurrido (Fujimori), en parte, pero no solamente, porque esto traería peores consecuencias. Esto da para una clase de filosofía, pero (¿dónde está mi vodka? Sí, aquí. Eso, Así, puro no más, sin naranja), es posible que para alguien que votó por Castillo en el 2021, sea coherente el haber deseado que gane López-Aliaga en el 2022. 

[Nota: no creo que los simpatizantes de RLA lean mis columnas. Si lo hicieran, y tomaran lo dicho como algo positivo, esto simplemente demostraría que no saben leer].  

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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Candidatos, Elecciones, Voto

Esto se puede ver más claramente con el ejemplo de las noticias falsas. Existen muchas explicaciones de por qué las personas comparten noticias falsas: tienen un sesgo a favor de lo que les da la razón, tienen expectativas sociales de convertirse ellos mismos en fuentes de información, no tienen la voluntad para ir más allá y averiguar, etc. Pero yo creo que existe, además de lo mencionado, algo que tiene que ver con la absoluta incapacidad de distinguir lo verdadero de lo falso. Si uno les pidiera a estas personas que averigüen si la noticia compartida es verdadera, ‘como si su vida dependiera de ello’, la gran mayoría no tendría ni la más mínima idea de por dónde comenzar. Pueden tener la voluntad de querer averiguarlo, y la integridad para hacerlo genuinamente, pero no poseen las herramientas adecuadas. Simplemente no saben qué hacer. Y esto es totalmente independiente de su nivel de educación, pues sucede también con personas provenientes de los mal llamados ‘mejores colegios y universidades de Lima’. Que esto sea así muestra que realmente el problema del Perú es la educación, pero esto incluye también a las personas que usan ese cliché de manera clasista.

Lo mismo sucede con el fraudismo. Más allá de la tira de fraudistas mentirosos (que son despreciables por varias otras razones), los fraudistas son la muestra viva del fracaso de la educación peruana. 


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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Fraude, verdad
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