Barrantes, Manuel

Aborto

"Un argumento por el que el aborto en el primer trimestre debería ser legalmente permitido en absolutamente toda circunstancia es la carencia de capacidades cognitivas complejas en el feto."

Un argumento por el que el aborto en el primer trimestre debería ser legalmente permitido en absolutamente toda circunstancia es la carencia de capacidades cognitivas complejas en el feto. No digo que no las tenga, pero son inferiores a las de cualquier otro animal poco complejo, y, por lo tanto, la posibilidad de infringir dolor al feto o de afectar su autonomía no debería ser un impedimento para abortar.

Un argumento común contra esta postura es que absolutamente toda vida humana debe preservarse. Este es un principio que claramente no practicamos en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, no solemos mantener con vida indefinidamente a personas con muerte cerebral. Asimismo, es práctica común administrar morfina a personas en estado terminal, sabiendo que la morfina va a acelerar su deceso. Finalmente, muchas personas que están en contra del aborto podrían estar a favor de utilizar el método de fertilización in-vitro, sabiendo que se van a descartar algunos embriones. 

Por supuesto, hay muchas personas que defienden el principio de la preservación absoluta de la vida humana por razones religiosas, por ejemplo, basándose en la creencia de que toda vida humana posee un alma inmortal desde el momento de la fertilización. Pero estas razones religiosas no son susceptibles de un análisis científico objetivo, y por lo tanto no pueden regular la vida social de los ciudadanos de un estado laico. Si las personas religiosas quieren imponer el principio de que toda vida humana debe preservarse, tienen que estar dispuestas a participar en el juego de la argumentación científica objetiva, sin apelar a sus creencias religiosas. Claro, también pueden intentar convencer a todos de que el estado no debería ser laico (sería saludable que planteen la discusión directamente en esos términos, sin enredos ni artilugios retóricos).

Uno de los argumentos más poderosos contra el aborto es el de la potencialidad que tendrían los fetos de desarrollar las capacidades moral y legalmente relevantes si los dejaran vivir. La diferencia entre un feto humano y cualquier otro animal – sostiene el argumento – es que los fetos humanos tienen la potencialidad de desarrollarse y convertirse en personas humanas, con capacidades cognitivas complejas que les permitirían tener autonomía, autodeterminación, capacidad de sentir dolor, placer, de crear, de amar, etc. Es en virtud de aquello que pueden llegar a ser que debemos respetar su ser presente y dejarlos vivir. Así un pollo sufra más que un feto de tres meses, el feto es moralmente más valioso porque, si lo dejamos vivir, puede llegar a convertirse en una persona humana, cuyas capacidades son infinitamente más complejas e interesantes que las de un pollo.

Este argumento tiene varios problemas. Para comenzar, el poder ser algo no me da automáticamente los mismos derechos que tendría si ya fuera ese algo ahora mismo. Por ejemplo, un niño de diez años no tiene derecho a manejar un auto, o a decidir si va o no al colegio, a pesar de que más adelante sí tendrá estos derechos. Por otro lado, incluso si la potencialidad otorga ciertos derechos, estos palidecen frente a los derechos de la mujer que lleva al feto, quien es una persona humana plenamente realizada, con sueños, expectativas, capacidad de sentir dolor, placer, etc. No pueden pesar más los derechos de un ser que casi no siente, ni piensa, ni tiene conciencia de sí, que los de una persona en plena posesión de estas capacidades. 

Ahora bien, frente a lo dicho se podría objetar lo siguiente: Primero, si lo único que importa son las capacidades cognitivas y de sentir dolor, entonces ¿por qué no matar a una persona en coma, independientemente de si puede o no recuperarse? Mi respuesta es que una persona que tiene una serie de capacidades y las pierde momentáneamente, ya ha expresado su voluntad y autonomía, y tiene un proyecto de vida definido. Un feto de tres meses no tiene nada de eso. 

Otra objeción es que sería moralmente muy loable que las madres les den la oportunidad a los fetos de desarrollarse plenamente, y por lo tanto están en la obligación de hacerlo. Mi respuesta es que las mujeres que portan un feto no tienen ningún deber en sí para con los fetos de tres meses, y son libres de decidir continuar con el embarazo o no. Si una mujer decide continuar con un embarazo no deseado porque por alguna razón circunstancial siente que es su deber moral, a pesar de los problemas que pueda traerle, entonces está actuando correctamente siempre y cuando lo haga por su propia voluntad. Pero el sacrificio de esa mujer no debe convertirse en norma legal para todas las mujeres. 

[Nota: Mi discusión no pretende ser exhaustiva. Me he enfocado en el aborto en el primer trimestre porque es de lejos el más común, y también el más fácil de justificar]


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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feto, vida humana

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