verdad

Esto se puede ver más claramente con el ejemplo de las noticias falsas. Existen muchas explicaciones de por qué las personas comparten noticias falsas: tienen un sesgo a favor de lo que les da la razón, tienen expectativas sociales de convertirse ellos mismos en fuentes de información, no tienen la voluntad para ir más allá y averiguar, etc. Pero yo creo que existe, además de lo mencionado, algo que tiene que ver con la absoluta incapacidad de distinguir lo verdadero de lo falso. Si uno les pidiera a estas personas que averigüen si la noticia compartida es verdadera, ‘como si su vida dependiera de ello’, la gran mayoría no tendría ni la más mínima idea de por dónde comenzar. Pueden tener la voluntad de querer averiguarlo, y la integridad para hacerlo genuinamente, pero no poseen las herramientas adecuadas. Simplemente no saben qué hacer. Y esto es totalmente independiente de su nivel de educación, pues sucede también con personas provenientes de los mal llamados ‘mejores colegios y universidades de Lima’. Que esto sea así muestra que realmente el problema del Perú es la educación, pero esto incluye también a las personas que usan ese cliché de manera clasista.

Lo mismo sucede con el fraudismo. Más allá de la tira de fraudistas mentirosos (que son despreciables por varias otras razones), los fraudistas son la muestra viva del fracaso de la educación peruana. 


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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