Peter Gabriel: Creatividad e integridad artística

Peter Gabriel, a pocas semanas de cumplir 73 años, anunció desde sus redes sociales el estreno de Panopticom, el primer single de lo que será su décimo álbum con material original después de más de una década...

En tiempos como los que nos está tocando vivir, en que cualquiera es llamado/a “artista” y que le basta con exponer de manera simplona e indigna sus asuntos personales -sin que le importe, en el camino, permitir el manoseo público de sus hijos y denigrar a terceros- para alcanzar el éxito comercial y ser celebrado/a por millones de seguidores y likes, es estimulante ver a un experimentado y verdadero artista ofrecer productos musicales que, además de ser sonoramente valiosos, se ocupan de aquellas cuestiones en las que deberíamos pensar todos y no solo una minoría que pasa como gruñona y aguafiestas, incapaz de adaptarse a las tendencias dominantes que dan preferencia y categoría de elegancia y calidad a lo superficial, a lo vulgar, a lo baboso.

Peter Gabriel, a pocas semanas de cumplir 73 años, anunció desde sus redes sociales el estreno de Panopticom, el primer single de lo que será su décimo álbum con material original después de más de una década de giras mundiales, recopilaciones, bandas sonoras, colaboraciones con diversas producciones multiautorales, tributos a otros colegas y recreaciones sinfónicas de algunas de sus composiciones. El disco aun inédito se titula i/o, abreviatura en inglés de “input/output” -en español, la indicación de “entrada/salida” que asociamos a aparatos de reproducción de audio, video y computadoras- y viene con todo un concepto detrás, fiel a ese estilo que propone una interacción con el público para conmoverlo, para hacerlo reflexionar y reaccionar sobre cosas importantes.

El adelanto de i/o fue lanzado el pasado 6 de enero, coincidiendo con la primera luna llena del año. “Parte de lo que estoy componiendo ahora es la idea de que parecemos increíblemente capaces de destruir el planeta que nos dio a luz y, a menos que encontremos formas de volver a conectarnos con el mundo natural, vamos a perder mucho. Una forma sencilla de pensar en eso es mirar hacia el cielo. Y la luna siempre me ha interesado mucho…” La canción fue presentada en múltiples plataformas digitales por el mismo Gabriel en un video de lanzamiento en su canal de YouTube. Según el cantante y multi-instrumentista, cada luna llena aparecerá un tema nuevo de su esperado retorno discográfico, por lo que se intuye que tendremos el álbum completo a fines de este 2023. Pero las canciones serán presentadas en vivo en una gira europea de 22 conciertos entre el 18 de mayo y el 23 de junio.

Desde que apareció en el escenario rockero británico, allá por 1969, al frente de Genesis, Peter Gabriel despuntó como una personalidad interesada en la elaboración de mensajes que exigiesen de los oyentes o asistentes a conciertos un mínimo aceptable de inteligencia que les permitiera entender y, a partir de allí, disfrutar de aquello que trascendieran lo común y corriente. Cuando se separó de aquel quinteto que produjo algunas de las mejores páginas del rock progresivo entre 1970 y 1975, lo hizo con la convicción de dar rienda suelta a su expresividad, al margen de las modas y las recetas para seguir vigente que pusieran en riesgo su credibilidad artística. 

A partir de ese momento, Peter Gabriel inició un camino intenso que combinó la creación musical con la permanente búsqueda de integración con el mundo y el reconocimiento de sus principales problemas como son los prejuicios, la injusticia política y social, la discriminación y el cuidado de la naturaleza. Después de tantos años, este marco conceptual se mantiene tan intacto que da gusto y hasta orgullo ser conocedor de su obra musical. Mientras las masas analizan por qué Shakira balbucea lo que balbucea, se admiran de que su mamotreto despechado sea “el single en español más vendido de todos los tiempos” y desmenuzan los pormenores de esa auto humillación que se desprende de sus torpes alegatos de superioridad, prefiero mil veces maravillarme con la conciencia social que exhibe este talentoso músico inglés que, en sus años juveniles, solía ponerse máscaras de zorro, disfraces bizarros y pétalos gigantes alrededor de la cara mientras narraba extrañas historias que pasaban de referencias a la mitología celta, hebrea y griega a cuentos distópicos en medio del Manhattan de los años sesenta.

La idea de tener un observatorio que nos permita vigilar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, con fines no solo previsorios sino de búsqueda de soluciones para el futuro del planeta es la que da forma a la letra de Panopticom. Para los amantes de la historia de nuestra ciudad, la palabra remite de inmediato, por supuesto, a la antigua prisión de Lima, la Penitenciaría, más conocida como “El Panóptico” -ubicada en el área que hoy ocupan el Hotel Sheraton y el Centro Cívico- que fuera clausurada y demolida durante el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche, en 1961, y que había sido construida por Ramón Castilla tomando como base una técnica arquitectónica creada por franceses e ingleses en el siglo XVIII, que facilitaba el control de los presos desde todas partes pero sin que ellos fueran capaces de ver dónde estaban sus captores.

El compositor disloca el concepto de lo panóptico –“todo lo que se ve”- con fines positivos, altruistas. Proteger la tierra para ser capaces de esparcir la medicina que esta necesita dice Gabriel en uno de sus versos. En ese sentido, Panopticom está en la misma línea conservacionista de clásicos de su discografía como Red rain (álbum So, 1986), Here comes the flood (Peter Gabriel 1, 1977) o su éxito radial Shock the monkey (Peter Gabriel 4, 1982) aunque con un tono mucho más optimista. También ha abordado este asunto, desde diferentes enfoques, a través de sus colaboraciones con Deep Forest -la canción While the Earth sleeps de 1995- o aquella divertida melodía que coescribió junto a Thomas Newman para la película animada Wall-E (Disney/Pixar, 2008), Down to Earth que inclusive fue nominada ese año al Oscar por Mejor Canción Original.

Por supuesto que el medioambiente no es la única preocupación de Peter Gabriel. Desde sus inicios como solista, el ex líder de Genesis se definió como un artista capaz de abarcar un amplio espectro de causas humanitarias y políticas, las mismas que musicalizó desde sus obvias raíces en el prog-rock matizadas con pop, soul y música electrónica -siempre rodeado de colaboradores de fuste como Robert Fripp, Daniel Lanois y Brian Eno- a lo cual incorporó un profundo interés por conocer y dominar las expresiones musicales de África, el Sudeste Asiático y el Medio Oriente, con ayuda de los mejores artistas de estas zonas, adelantándose por lo menos una década al concepto “world music”. Sus grabaciones, durante los ochenta y noventa, junto a artistas como Youssou N’Dour (Senegal), Angelique Kidjo (Benin), Nusrat Fateh Ali Khan (Pakistán) o Hossam Ramzy (Egipto), entre otros, impulsaron sus carreras hasta convertirlas en globales. In your eyes, uno de los temas de su aclamado quinto disco So (1986), es una clara muestra de este aprendizaje.

En este campo Peter Gabriel es un verdadero pionero, capaz de arriesgar incluso su estabilidad económica con tal de conseguir que el mundo occidental abriera sus oídos a las músicas diferentes y exóticas de otras latitudes. En 1980, por ejemplo, organizó un festival llamado Mundo de Música, Arte y Danza -WOMAD por sus siglas en inglés (World Of Music, Arts and Dance)- para dar vitrina a artistas de países como India, Camerún, Burundi, Nigeria, Turquía, entre otros. En aquella primera edición, el WOMAD Festival generó unas inmensas pérdidas y deudas para Gabriel y su equipo organizador. 

Ante la posibilidad de caer en bancarrota, su amigo y productor Tony Stratton-Smith le sugirió reunirse con sus ex compañeros de Genesis para un único concierto, el mismo que se realizó el 2 de octubre de 1982. El histórico reencuentro de Peter Gabriel con Phil Collins, Mike Rutherford, Tony Banks y Steve Hackett, acompañados por Chester Thompson y Daryl Stuermer, se llamó Six Of The Best y generó enorme expectativa entre los fans del grupo, que asistieron masivamente a esta cita irrepetible (de hecho, esta formación de Genesis no volvió nunca a tocar en vivo, solo se juntaron nuevamente en 1999, para grabar una nueva versión de The carpet crawlers, clásico de 1975. Lo recaudado en aquel concierto sirvió para superar el fracaso financiero del WOMAD y le permitió continuar. Del 28 al 31 de julio del año pasado, para celebrar la edición 40 del festival, Peter Gabriel reunió a una constelación de artistas africanos y asiáticos, entre los que destacaron Angelique Kidjo y la legendaria banda de afro-beat Osibisa (Ghana). También estuvieron los norteamericanos The Flaming Lips y el brasileño Gilberto Gil.

El activismo integracionista, político y medioambiental de Peter Gabriel lo motivó también a fundar un moderno y extremadamente bien equipado complejo de estudios de grabación y sello discográfico, Real World. Construidos en la hermosa e histórica ciudad de Bath, al sur de Inglaterra, los Real World Studios son, desde 1989, de los más solicitados por importantes artistas de todo el mundo y, por supuesto, los cuarteles generales de todo lo relacionado a Peter Gabriel y sus colaboradores más cercanos. Uno de los primeros discos que allí se grabó fue Passion, la extraordinaria banda sonora del film The last temptation of Christ de Martin Scorsese, compuesta por Gabriel y por la que recibió un Grammy como Mejor Álbum de New Age en 1990.

Pero en su obra musical también hay espacio para el humor relajado y la ironía, por si están pensando que se trata de un artista dedicado en exclusiva a fruncir el ceño y poner el dedo en las llagas de múltiples injusticias y vicios sociales. Canciones como The Barry Williams Show (Up, 2002) o Big time (So, 1986) muestran ese lado más lúdico que potencia con una muy interesante propuesta audiovisual, tanto en sus videoclips como en sus shows en vivo, en que ofrece un amplio despliegue técnico y creativo -como en esta versión de Growing up de su gira mundial 2002-2003. Sea desde la seriedad de Biko (Peter Gabriel 3, 1980) o Don’t give up (So, 1986, a dúo con Kate Bush); o desde la diversión de Steam (Us, 1992) o la popular Sledgehammer (So, 1986), la coherencia de Peter Gabriel está asegurada.  

Panopticom también se grabó, por supuesto, en los estudios Real World, entre enero y febrero del 2022 y tiene un sonido luminoso, entre lo acústico y lo eléctrico que recuerda ligeramente a su primer single como solista, Solsbury Hill, de 1977. Junto a Peter Gabriel en voz, bouzouki y teclados, sus eternos compañeros de ruta Tony Levin (bajos), David Rhoades (guitarras), Manu Katché (batería) y un invitado especial, Brian Eno (teclados, efectos). Cada ciclo lunar, como decíamos al principio, traerá consigo una nueva canción de i/o acompañada de una pieza de arte que representará al tema. En el caso de Panopticom, el artista plástico David Briggs ofrece una hipnotizante composición de lo que asemeja ser un torbellino rojo sobre fondo negro, hecha a base de transparencias. La creatividad e integridad artística de Peter Gabriel está de regreso. Una buena noticia. 

POST-DATA: Una nueva pérdida para el ecosistema sonoro se produjo mientras cerraba este texto. David Crosby, legendario integrante de The Byrds y Crosby, Stills, Nash & Young, una de las principales voces de la contracultura musical de los sesenta en adelante, dejó de existir el 18 de enero, rumbo a los 82 años. Aquí lo homenajeamos cuando llegó a los 80. Ver nota.

Tags:

Cultura, Panopticom, Peter Gabriel, Prog-Rock

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