Giancarla Di Laura 2

¡A celebrar al poeta!

"Mazzotti ha logrado construir una voz poética que abunda en imágenes e inventa espacios para manifestar su agobio por el calentamiento global y la depredación del planeta, y más recientemente su tristeza durante la pandemia"

Esta semana hubo en Lima muchos eventos interesantes (la FIL, numerosos recitales y presentaciones, festival de cine) y algunos incidentes trágicos (la dolorosa muerte del popular actor y cantante Diego Bertie). Lágrimas aparte, con lo que me quedo de todo esto es con el aprecio que se ha expresado a nuestros artistas e intelectuales rindiéndoles tributo en vida. Es el caso de La Comisión de Educación y Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), la Asociación Cultural La Huaca es Poesía y la Organización Mundial para el Desarrollo por el Progreso (ODM), que decidieron unirse para rendirle un homenaje a nuestro poeta, investigador, catedrático y activista en favor del peruanismo internacional, el doctor José Antonio Mazzotti, destacado miembro de la Generación del 80.

En una emotiva ceremonia en el Salón de los Espejos del Teatro Municipal, y bajo la dirección del poeta Florentino Díaz, quien ocupa el cargo de Regidor Metropolitano y Presidente de la Comisión de Educación y Cultura de la MML, el jueves 4 de agosto se reunieron un grupo de poetas e intelectuales para festejar la producción literaria y académica de José Antonio Mazzotti. Yo, como crítica, he sido testigo de su trayectoria poética, desde su primer libro en 1981 hasta el más reciente, del 2022. Tuve la suerte de conocer a gente del Movimiento Kloaka (al que Mazzotti perteneció) y a músicos de la época a inicios de los años ochenta, con los cuales participé en muchas reuniones y actividades culturales. Es ahí cuando conocí a Mazzotti, y luego nos volvimos a ver ya cuando obtuvo su doctorado en la Universidad de Princeton, EEUU, en 1993, y luego intermitentemente durante su fecunda trayectoria profesional.

Su obra poética es muy compleja: desarrolla una voz lírica que maneja registros populares y cultistas, pero que a la misma vez es sensible al medio ambiente y a todos los seres no humanos. Mazzotti ha logrado construir una voz poética que abunda en imágenes e inventa espacios para manifestar su agobio por el calentamiento global y la depredación del planeta, y más recientemente su tristeza durante la pandemia, como se observa en su último libro, Poemas posthumanos (que a la vez es un sentido homenaje a César Vallejo). Pero Mazzotti es también una voz que con harta esperanza vive resilientemente y genera un sinnúmero de oportunidades en un futuro diferente, de convivencia, de unión y de amor. Asimismo, en su obra poética puede verse la evolución del lenguaje conversacional, teñido, sin embargo, desde muy temprano, de los rasgos del neobarroco que caracterizarán de manera más visible su obra tardía. No en vano recibió el 2018 el prestigioso Premio Especial de Poesía «José Lezama Lima» de Casa de las Américas, en Cuba, un galardón que, entre los peruanos, solo han recibido antes José Watanabe y Carlos Germán Belli y, entre los latinoamericanos, grandes figuras como el chileno Raúl Zurita, la colombiana Piedad Bonnett, el argentino Jorge Boccanera, etc.

Poemas Posthumanos es un libro que coquetea con la muerte y sus diversos significados. Abundan los dichos populares, lo que se interpreta como parte de un amplio imaginario social, pero también hay un reconocimiento por las pérdidas ocurridas durante la pandemia. El diálogo encontrado en este poemario con el emblemático César Vallejo nos permite ver una doble relación de Mazzotti con el poeta de Santiago de Chuco. La apertura dialógica pretende manifestar una especie de “engaste” que para Ribeyro era destacar un rasgo fundamental de un escritor y ponerlo en un cuadro, como enmarcándolo. Así veo yo la relación de Mazzotti con Vallejo en este reciente poemario publicado el 2022 y recientemente presentado en Lima. Sin embargo, también desarrolla a Vallejo y lo revivifica de manera actual, lo vuelve contemporáneo, con lo que el cuadro adquiere movimiento y contorno, como entrando en una dimensión que interpreta ya no el caos que vivió Vallejo en el periodo de entreguerras, sino el de nuestra era neoliberal y sus propias destrucciones. 

Definitivamente, Mazzotti es un poeta muy vigente que escribe con solidaridad, empatía y conocimiento y que siempre está innovando tanto en contenidos como en formas para seguir sobresaliendo en las letras peruanas. De esa manera, la poesía de Mazzotti constituye una de las cimas de la tradición peruana y latinoamericana en espera de difusión a la altura de su complejidad y su rigor rítmico, la riqueza de su imaginería y el cuestionamiento del sujeto contemporáneo a través de la experiencia de la migración y la apertura a voces hasta ahora inéditas en español. 

Y no he hablado de sus grandes aportes académicos en temas como el Inca Garcilaso, las culturas criollas, la documentación de las culturas amazónicas, José María Arguedas y el mismo Vallejo, aparte de sus exploraciones por la poesía latinoamericana contemporánea. El homenaje de la Municipalidad de Lima no solo honra a Mazzotti, sino a la propia Municipalidad, porque es de almas nobles reconocer la grandeza ajena.

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Literatura, Medio ambiente, Pandemia

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