[MIGRANTE AL PASO] Hace unos meses, cruzando la pista, pasó un carro muy cerca a mí. Era una vía poco transitada y no se supone que debían pasar autos. Le dije: ¿qué te pasa?, levantando un poco la voz. Pero como dice mi madre: yo no hablas, ladras. Me pasa muy seguido que la gente cree que estoy molesto o gritando, pero en verdad no, es solo mi voz que lamentablemente no es muy amigable. Yo seguí avanzando, pensando que no pasaría nada, pero la persona se bajó del carro, me comenzó a gritar para pelearse y hasta me tiró una piedra pequeña. Hace algunos años probablemente hubiera respondido, esta vez me sorprendió más el nivel de furia de este señor. Era venezolano. Ahora soy un poco más meditativo, así que preferí entenderlo. Imagínense estar en un país ajeno, no porque quieres, sino que has escapado de una dictadura. Probablemente, tu familia tuvo que quedarse y no los ves hace varios años. De lo poco que ganas, tienes que mandarles la mitad o más. Encima de eso, te culpan de la inseguridad y la gente te trata mal porque no hay nada más fácil que culpar a un migrante hasta de problemas ajenos. Lo vemos en todo el mundo. Ellos han pasado por esto por más de 15 años y no solo en Perú. En todos los países de Latinoamérica, en Estados Unidos y más. Me imagino a mí en una situación similar y estoy casi seguro de que ser violento, iracundo y deprimido sería poco. Las cosas nunca son tan simples. De hecho, me parece peor reflejar tus propios problemas en gente que no tiene nada que ver. Sin embargo, lo que no entiendo es cómo pueden simpatizar con políticos de ideas radicales asquerosas y con gente común de a pie no muestran ni un poco de empatía solo por ser de otro país.

Este sábado en la madrugada las fuerzas armadas estadounidenses entraron a Venezuela en una operación impecable que demuestra su poderío militar y capturaron a Nicolás Maduro, el infame dictador. Lo celebro, obviamente. Es un ser despreciable y el mundo es mejor sin él. Si yo fuera venezolano también estaría bailando y festejando en las calles. Pero como externo hay muchas cosas que pensar. Por ahí vi en redes sociales a gente escribiendo que no hay que aprovechar tragedias ajenas para ir hablando de ideas antiimperialistas y más tonterías. Felizmente ya no uso redes. En ningún momento pensé en esto como derecha o izquierda, simplemente como un espectador que piensa sin influencias ridículas de nuestros llamados intelectuales. Felizmente, para mí no valen nada. Lo único que vi en ese día que regresé al remolino de idioteces llamado Instagram o TikTok fue a gente que no sé qué se cree para condenar opiniones solo por ser opuestas a lo que piensan. Pero bueno, la misma historia de siempre. Mi impresión fue un poco preocupante: la izquierda indignada llegando incluso a defender a Maduro, y la derecha alabando a Donald Trump, que a mi parecer no se aleja mucho de la maldad, o como quieran llamarlo, de Nicolás Maduro. Jamás verán en mis escritos algo como “viva Trump”. Igual tengo que dejar claro que estoy hablando de la peor calaña de ambas ideologías. Repasemos un poco de lo que dijo el presidente de Estados Unidos luego de la captura de Maduro.
- “Vamos a gobernar Venezuela hasta poder lograr una transición segura y racional. No queremos que nadie se involucre”.
- “Habrá presencia militar para asegurarnos de que la transición ocurra”.
- “Si es necesario, estamos preparados para ir más lejos”.
- “Vamos a reinvertir. Vendieron nuestro petróleo y tuvimos a un presidente que decidió no hacer nada. Nosotros decidimos hacer algo”.
- “Necesitamos Groenlandia. Es muy importante estratégicamente”. “Esencialmente, es un gran negocio inmobiliario”.
En conclusión, Venezuela está bajo el poderío estadounidense hasta que termine la transición. Qué es para ellos que termine la transición, nadie sabe. Queda muy claro también que esta intervención no fue por su preocupación hacia el pueblo venezolano, más bien un interés desesperado por tener el control total del petróleo. La soberanía de un país no es algo con lo que se pueda jugar, seas quien seas. Esa intervención es escandalosa en ese sentido. Lo que diré a continuación es solo especulación y no una verdad, es simplemente una creencia. Yo creo que detrás de todo esto existe una coordinación con Rusia y, tal vez, otras potencias para hacer lo que les dé la gana con el mundo. Esta interferencia reduce a Estados Unidos casi al mismo nivel que Rusia en Ucrania. Hasta Marine Le Pen, una ultraderechista detestable, se opuso a lo sucedido. Ya para que Le Pen tenga más cordura es porque es preocupante. Ni siquiera hubo una aprobación del Congreso para este acontecimiento, por lo tanto es una acción totalmente autoritaria, para quienes hablan de democracia. Ahorita no es momento de celebrar, porque aún no se sabe qué va a pasar. Que Estados Unidos gobierne Venezuela me suena bastante a colonialismo, ¿no creen? En cuanto al petróleo y la mega inversión, dudo mucho que lo hagan gratis y eso se traduce en una deuda externa gigantesca que nadie sabe cómo va a ser pagada. Hay que aprender a observar más que mirar. Otra pregunta es qué pasará con los demás delincuentes que siguen incrustados en ese país. Vale la pena revisar la situación actual de los países en los que Estados Unidos intervino. La mayoría son un desastre, no creo que sea coincidencia.
En fin, estoy feliz por los venezolanos porque definitivamente van a tener un poco de libertad. Pero hay que mantenernos espectadores de lo que sucederá. Esto no es solo una pequeña intervención, sino una jugada geopolítica que afecta al mundo entero. Por más poder que tenga alguien, no tiene el derecho a hacer lo que quiera ni a soltar amenazas. Muy feliz por mis amigos venezolanos, pero preocupado por lo que pasará.





