Opinión

[OPINIÓN] El Perú asiste a un duelo de sordos. En una esquina del ring político, Keiko Fujimori se atrinchera frente a Fuerza Popular en la defensa del libre mercado ortodoxo, el orden a rajatabla y la mano dura. En la otra, Roberto Sánchez lidera un bloque andino e identitario que exige refundar el modelo, tributar recursos naturales para saldar deudas sociales históricas. Mientras ambos se miden el aceite, con la mirada puesta en el cálculo electoral de las elecciones municipales y regionales de octubre, el país se desangra en un entrampamiento que puede paraliza las inversiones, vacía los bolsillos de la calle y alimenta el avance del crimen organizado.

Y eso no se resuelve sacando masas a la calle y policías y militares a enfrentarlas. Las lecciones son claras, matar a 50 peruanos ha deslegitimado a las fuerzas del orden, al gobierno y al estado. Y ha elevado la polarización electoral al grado de las fiebres del COVID.
Romper este nudo gordiano no requiere un idilio ideológico, sino un pragmatismo de supervivencia. Un Nuevo Acuerdo Nacional es urgente, no para firmar la paz, sino para pactar una tregua operativa sobre cinco urgencias nacionales.

El primer incendio a apagar es el Sur Andino. Para el fujimorismo, la zona es un foco de agitación radical; para Sánchez, un territorio herido que exige justicia por las muertes que claman por reparación. El consenso viable pasa por despolitizar la billetera pública: crear Fideicomisos Territoriales de Desarrollo (similares a los Fondos Soberanos). Fujimori debe aceptar que el canon minero ya no se entregue a gobernantes locales ineptos, sino a estos fondos transparentes ,con gerencia técnica internacional, para cerrar brechas de energía, salud, educación, agua y carreteras. A cambio, Sánchez debe garantizar la seguridad jurídica de los proyectos mineros con la participación de comunidades étnicas y municipios respaldando estos acuerdos. En derechos humanos, la fórmula es clara: reparaciones económicas inmediatas y luz verde a la Fiscalía para investigar sin interferencias, castigando tanto el exceso policial como el vandalismo.

Allí es vital investigar lo ocurrido via una Comisión de Justicia y Paz en el Congreso Bicameral. Hechos y no palabras a favor del Sur.
En seguridad ciudadana y defensa nacional, el diagnóstico es idéntico: el tren de la delincuencia nos está pasando por encima. La «mano dura» fujimorista y la prevención de la izquierda pueden fusionarse en la modernización de la inteligencia policial y la creación, con sistemas de construcción rápida, de penales factoría. El acuerdo debe sepultar la tentación del patrullaje militar urbano permanente —un riesgo para los derechos humanos— y reorientar a las Fuerzas Armadas hacia capacidades duales: ingeniería militar para conectar la sierra y selva profunda (bandera de Sánchez) y tecnología de punta para blindar las fronteras y activos estratégicos contra el narcotráfico (bandera de Fujimori).

La minería artesanal de oro es hoy el combustible de mafias transnacionales. El fracaso del REINFO es un secreto a voces. La salida requiere un golpe de timón: demoler la burocracia con una Ventanilla Única Digital y crear un Banco de Oro del Estado que compre el metal a precio justo directamente al minero informal, asfixiando financieramente a los acopiadores ilegales. Fuerza Popular ganaría la formalización del sector y el control territorial; Sánchez, la dignificación del pequeño productor andino. Eso sí, la izquierda tendría que firmar el acta para dinamitar, sin contemplaciones, las dragas criminales que destruyen la Amazonía.

Finalmente, el bolsillo del ciudadano. Frente al dilema de «crecimiento privado» versus «redistribución estatal», la solución está en el Capitalismo Popular. El acuerdo debe parir una reforma laboral que reduzca los costos de contratación para las microempresas, pero asegurando salud universal financiada por impuestos para crear un Fondo Social Soberano. Para los informales sería la reforma previsional mediante el «IGV de tu pensión»: que una tajada de cada impuesto que paga el peruano a pie vaya directo a su cuenta de jubilación, siempre con aporte patronal. Así, el fujimorismo logra que la gente exija boleta de venta (formalización masiva) y la izquierda asegura una vejez digna para el taxista y el ambulante.

El entrampamiento entre Fujimori y Sánchez es un lujo que un Perú en crisis no puede pagar. La salida no es un cogobierno, es un pacto de mínimos relevantes. Si la derecha y la izquierda no aprenden a negociar sobre el mapa de las necesidades reales, la realidad terminará por devorárselos a ambos. Hay temas que unen como los dos colores de nuestra bandera.

[PAPELES VIRTUALES]
UNO

Bajó el balón con el pecho, dos rivales de verde lo acosaban. Giró, 360 grados, con una facilidad asombrosa. Eludió a uno más en el camino. Al llegar al borde del aérea lo bajaron con foul. Anotó dos goles, uno de ellos en forma acrobática. En el minuto 48:16, Raúl cabeceó hacia abajo, el balón rebotó y se dirigió al palo izquierdo del arquero inglés. El de verde, únicamente, debía empujarla. Se adelantó, el malabarista de 1.86, y rechazó el peligro. Completando, de esta manera, un partido perfecto. A decir verdad, Jude Bellingham, el 10 de Inglaterra, parece brasileño de los años setenta. Lo acompaña, al que considero el mejor 9 de la historia de The Three Lions.

  • Harry Kane

El equipo anfitrión, dominó gran parte de las acciones, condicionó, muchas veces, al árbitro. No alcanzó, el aliento y las ganas no son suficientes. Al final, en el futbol se impone, generalmente, el mejor. México necesita replantearse muchas cosas.

  • Escoger el biotipo ideal, no lo tienen. Cuando disputan el balón con un europeo o africano van en desventaja.
  • Que sus jugadores emigren a Europa o el Brasileirao. No pueden conformarse con el nivel del torneo local. Salir de la zona de confort es indispensable.
  • Deben volver a participar de la Copa Libertadores y Copa América. Ganar competitividad es intrínseco.
  • No puede ser que tu mejor jugador tenga 35 años y el otro delantero, más importante, sea un colombiano nacionalizado. No jodamos.

El Mundial, siempre pone las cosas en su sitio. Ni hablar de la demagoga prensa local. México volvió a su realidad.

DOS

  • ¿Qué pasó con Brasil?

En primer lugar, a excepción de Vinicius, no tiene grandes delanteros. Rapinha, no demostró porque brilla en Barcelona. Claro, una cosa es jugar allí. En la selección, con una crisis de identidad, con una carga emocional enorme, es distinto. Ergo, fracasó. Muchos criticaron a Igor Thiago y su inamovilidad. Él juega así, en el Brentford, y se convirtió en el goleador de la Premier.

  • ¿Entonces, tiene la culpa que el equipo necesite otra cosa?

Bruno Guimaraes recordara toda su vida el penal errado. Había mejorado su nivel, pero el fallo, lo mató. Y pensar que en su puesto jugó Gerson, Paulo Roberto Falcao, Junior y Zé Roberto. Douglas y Danilo deben ser los peores laterales brasileños que he visto en mi vida. No desbordaron nunca.

  • ¿Tenían miedo de hacerlo o nunca les enseñaron?

Inconcebible, que el país que produjo los mejores laterales del mundo, no tenga, actualmente, uno mínimamente decente. Ni siquiera son titulares en sus equipos.

  • Entonces, porque los convocó Ancelotti.

Para más inri, Casemiro nunca debió ser llamado. Su lentitud se hizo cada vez más evidente. En una Copa del Mundo, no puedes dar esa ventaja. Prácticamente, eran dos líneas de cuatro, con Vini y Endrick para salir en contragolpe. La posesión no interesaba, se decantaron por los pelotazos. Paquetá es intermitente. Desaparece por varios tramos. No entiendo porque no puso a Luiz Henrique que es 70 veces más jugador que Rayan. El problema que tiene el Scratch, es que no intimida como antes. Endrick tuvo la ocasión de ganarse su lugar en la historia, pase mágico de Vini, y lo desperdició por no saber usar la derecha. Romario y Ronaldo hubieran convertido con los ojos cerrados. Otrosí digo.

  • Bajó la cabeza para mirar el balón. Algo que ningún delantero de elite hace.

Es un muy buen equipo Noruega. Aun con ciertos bajones de Odegard. Sabe a lo que juega, incluso hubo varios momentos en que peloteó a los brasileños. Nusa, es conocido como el Neymar noruego y si, es de ascendencia nigeriana. Increíble. Parecía que habían trocado camisetas. Los europeos han aprendido la forma de jugar de los sudamericanos. No podemos obviarlo. Ah, y el vikingo Haalang calló a sus críticos, quienes le echaban en cara que nunca anotaba en partidos trascendentales, me incluyo.

TRES

Portugal es un equipo estructurado para el juego colectivo. Está en su naturaleza, teniendo a Vitinha (PSG), Bruno Fernández(MU), Joao Neves (PSG), Bernardo Silva(RM) e incluso Rubén Dias (MC) quien le da salida limpia al equipo de los ciudadanos. Entonces, tener un 9 estático no es lo ideal. Ningún equipo que hace del toque, una religión, juega así. Al contrario, tenemos a la Holanda 74, Barcelona de Guardiola, Manchester City (Guardiola), PSG (Luis Enrique), etc. Pierdes sorpresa, que es fundamental, si te riges por estos principios. Martínez se subyugó a Cristiano. De ahí la eliminación. España, por fin, apareció. No fue el tiki taka improductivo. Al contrario, fue letal. Mereció el gol mucho antes. Por fin, apareció el candidato.

Bélgica tiene monstruos que están entre algodones: De Bruyne, Lukaku y Doku. Sin embargo, el técnico se las arregló. Viene de menos a más. Goleó, inmisericordia, a una desconocida EEUU. Bueno eran octavos de final, el partido más importante para Norteamérica. Les pesó la responsabilidad a los jugadores. Dos errores infantiles, los condenó. Al igual que los mexicanos sus clubes deben participar en la Copa Libertadores y emigrar a Europa. Sino será imposible mejorar.

CUATRO

Dícese que era la única manera de jugarle a Francia, sin ser goleados. Coincido plenamente. Pero se jugó al límite del reglamento. Ningún jugador paraguayo fue amonestado. Viendo las repeticiones, Galarza pudo ser expulsado, perfectamente. El árbitro permitió 29 entradas físicas al límite. La FIFA lo mandó de vuelta a casa. Ese penal, ahora se cobra. Antes posiblemente no. Ya está, se perdió. Muchos o una gran mayoría se sintió ofendida por las sonrisas de los franceses y por no saludar a Gill, al final. Explico lo siguiente: Deschamps preparó a sus jugadores mentalmente para no reaccionar ante las provocaciones. De este modo, evitarían expulsiones y amarillas. De allí las sonrisas, descoloca al rival. Se produjo el efecto inverso.

  • ¿Qué querían?, ¿Que reaccionaran y se hagan expulsar?, ¿Ese era el plan de Alfaro?
  • Si, ese era el plan.

La gente se sintió agraviada al final, por la actitud del crack francés.

  • ¿Cómo hubieran reaccionado los jugadores nacionales, si Paraguay, pasaba?

Los periodistas argentinos salieron en nuestra defensa, repudiando al 10. Ellos son los que menos tienen que hablar. La mayoría de jugadores albicelestes, son los primeros en burlarse del rival, y cancherear que son campeones del mundo. Y eso lo reconoció un periodista argentino. El futbol cambió. Nosotros seguimos de la misma manera, ya expliqué por qué en el artículo anterior. No tenemos grandes delanteros, si tenemos jugadores de clase media. Para más inri, a una senadora liberal se le ocurrió insultar al personaje de marras. De no creer. Las aguas están divididas. El gobierno dio las disculpas respectivas por las palabras discriminativas y, un famoso periodista deslenguado, se manifestó en contra de las disculpas.

  • Entonces ¿debemos romper relaciones diplomáticas con Francia?
  • Si eso no basta, ¿prohibiremos la venta de croissant y pan baguete?

Habiendo cosas más importantes que resolver en el país, como autoridad se enfrasca en un debate bizarro. No podemos resolver los precarios servicios públicos y nos peleamos con todos. Para peor, varios periodistas deportivos -incluido los oportunistas- siguen llamando a incendiar la pradera. Mientras hay una porción importante de gente de afuera, que, en redes sociales, nos indilga el mote de futbolistas sucios y ultra defensivos. En tanto, la Federación Francesa, la ONU y el Real Madrid repudiaron los dichos de la ínclita. Y se van a sumar más instituciones. Un político de raza debe ser pragmático, diplomático y respetuoso. Ninguna de estas cualidades tuvo la senadora.

CINCO

A Colombia se le acabo el sueño. Lo dije en su oportunidad, James y Juanfer son dos jugadores talentosos que no corren, caminan en la cancha. El suizo Xhaka –jugó los 120 minutos– recorrió 14 kilómetros en el partido, James hizo 6.4 km y Juanfer 5.8km. Sumado los dos, el capitán del Sunderland los supera en recorrido. El Mundial es un torneo de alto nivel. Las marcas asfixiantes te empujan a correr, cada vez más, sino quedas absorbido por el pressing. La selección cafetera dio ese hándicap. Tuvo pocas llegadas al arco rival. Por último, Suiza es un rival de cuidado, sumamente ordenado y sin fisuras en defensa. No será un rival fácil.

Argentina, por fin, se enfrentó a un rival serio. Eso sí, muchas polémicas. No entiendo, porque se anula el segundo gol de Egipto. Es inconcebible. Minutos después debió ser 3-0. Este tipo de cosas le hacen mal al futbol. No puedes decir que la polémica no existe. Perjudicaste a la selección africana. Y empaña la victoria argentina, que se recuperó y volteo el partido. Messi, una vez más, descomunal. Por ejemplo, eso no tuvo Brasil, que se rindió ante la adversidad. El temperamento de los campeones del mundo, prevaleció. Lo cual es destacable, de ahí que las polémicas no sirven en absoluto. No sé cómo le ira ante rivales más fuertes, lo que sí, esto te fortalece.

  • ¿Que Argentina debe mejorar?

Si, y los árbitros deben impartir justicia equitativa.

[Música Maestro] Nunca dejes de sonar Venezuela

Después de que el dominicano Ángel “Catarey” Andújar, reconocido percusionista integrante de la 4.40, falleciera en un trágico accidente mientras la orquesta estaba de gira por Venezuela, Juan Luis Guerra compuso una dulce canción, Ángel para una tambora (Ojalá que llueva café, 1989). La arrulladora melodía y el sutil acompañamiento vocal que ensambla Guerra con su línea de coristas integrada por Maridalia Hernández, Roger Zayas-Bazán, Mariela Mercado, Marco Hernández y Adalgisa Pantaleón, da vueltas en mi cabeza desde que se conoció el doble terremoto que sacudió la zona norte del país, hace ya dos semanas.

“Venezuela” es actualmente, en el Perú, una mala palabra. Desde que el fenómeno migratorio se convirtió, gracias a la torpeza de PPK, en un problema, junto con aquellas personas decentes que buscaban escape del desastre madurista, también llegó lamentablemente una ola delincuencial incontrolable y sanguinaria, una realidad innegable que nos afecta directa o indirectamente. Sin embargo, en estos momentos solo caben la solidaridad y la empatía con la población venezolana. Muchas de las personas con las que trabajamos o nos cruzamos en las calles, tiendas, mercados o servicios de delivery están sufriendo, mientras lees esto, la pérdida de familiares, amigos, conocidos, entre los escombros. Hacia ellos nuestras oraciones.

Además, hubo un tiempo en que nada fue así entre Venezuela y Perú. En paralelo a las eternas componendas políticas que ensucian a nuestros países desde hace décadas, los artistas y canciones venezolanas nos han hecho bailar, reír, reflexionar y enamorarnos a través de las décadas con géneros y sonidos poseedores de una personalidad propia y reconocible en el entorno de la música en nuestro idioma, que nos trae recuerdos de aquellas buenas épocas en que, por ser niños o adolescentes, aun podíamos respirar sin preocuparnos de las mezquindades con las cuales hoy convivimos -las dictaduras, las corrupciones, los tweets de Perú 21-. Que nunca deje de sonar Venezuela…

Clásicos de todos los tiempos

¿Quién no ha escuchado Caballo viejo? Debe ser una de las canciones en castellano más conocidas, cantadas y bailadas de la historia. Y es de Venezuela. ¿Y Alma llanera? Dicen algunas páginas de internet que existen más de 800 versiones grabadas de este tema, el segundo himno nacional del país sudamericano. Es decir, el equivalente de lo que es para nosotros el vals La flor de la canela o Garota de Ipanema para Brasil. Estoy seguro de que ocho de cada diez personas no tienen la menor idea de quién compuso y a qué época pertenecen. Y como la ignorancia es la verdadera madre de todos nuestros vicios, también estoy seguro de que esas ocho personas votaron por Keiko en segunda vuelta. Les apuesto lo que quieran.

Cronológicamente hablando, el famoso joropo en el que el cantor declara ser “hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol”, es la más antigua. Fue estrenada en el año 1914 como parte de una obra lírica, una zarzuela en un solo cuadro (acto), con versos escritos por el poeta Rafael Bolívar Coronado y música de Pedro Elías Gutiérrez, compositor nacido en La Guaira, la zona devastada por los sismos. Ha sido grabada por todos, desde Plácido Domingo hasta Julio Iglesias, desde Jorge Negrete hasta Juan Diego Flórez.

Por su parte, Caballo viejo –“cuando el amor llega así de esta manera uno no se da ni cuenta…”- apareció por primera vez en el LP Golpe y pasaje (1980) y desde entonces se convirtió en parte de la conciencia colectiva de Venezuela. Su creador, el cantante, compositor y actor Simón Díaz (1928-2014), es la personalidad más importante de la cultura popular llanera. Durante décadas, “El Tío Simón” compuso joropos, boleros, gaitas zulianas y tonadas, antes de que su canción sobre el amor otoñal se volviera masivamente conocida.

Mientras Caballo viejo se hizo patrimonio universal de forma inmediata -la grabaron desde la orquesta de Ray Conniff hasta los Gypsy Kings y todos los que se puedan imaginar también-, una de sus composiciones más profundas, Tonada de luna llena, (LP Tonadas, 1974) logró fama en los noventa en la versión de Caetano Veloso, incluida en la banda sonora de una película del ícono hípster Pedro Almodóvar (La flor de mi secreto, 1995). El brasileño la había grabado originalmente para su aclamado disco de covers latinoamericanos Fina estampa (1994).

Boleros, música instrumental y Navidad

“Con mi burrito sabanero voy camino de Belén” dice uno de los villancicos más populares del cancionero navideño latinoamericano. Y llegó también desde Venezuela. El compositor fue Hugo Blanco (1940-2015) quien además tocaba el arpa. Los más memoriosos seguro recuerdan una canción suya muy popular en la Lima guarachera de los años setenta, un instrumental titulado Agua fresca (1972). Blanco fue quien creó a La Rondallita, conjunto de voces infantiles que grabó El burrito de Belén en su primer LP de 1975, con la voz principal de un niño de 8 años llamado Ricardo Cuenci (hoy tiene 60).

“Ansiedad de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor” entonaba, con un masticado español, el pianista y cantante norteamericano Nat King Cole (1919-1965) y en el elegante acompañamiento orquesta brilla una delicada arpa como instrumento principal. Esa versión es de 1958, para un LP que la estrella de jazz tituló A mis amigos -el segundo de tres que grabó en nuestro idioma para el sello Capitol Records- y es la canción que más representa esa etapa del norteamericano en la que se metió al bolsillo al público latino, aprendiendo la fonética del castellano sin entender lo que decía en realidad. El compositor de Ansiedad fue el venezolano José Enrique “Chelique” Sarabia (1940-2022).

En la era dorada del bolero destacaron tres cantantes, con registros estilísticos totalmente diferentes. Uno fue Gualberto Ibarreto, compositor de joropos, boleros y tonadas de amplia trayectoria local, que en 1986 se hizo conocido en toda Latinoamérica por el bolero Ladrón de tu amor, canción que identificó una sintonizada telenovela, Leonela. El segundo fue Alfredo Sadel (1930-1989), un tenor ligero con aires líricos que lanzó gran cantidad de discos de boleros y melodías latinoamericanas.

Y el tercero fue Felipe Pirela (1940-1972), “El Bolerista de América”, asesinado a tiros en Puerto Rico, a la salida de un recital, cuando apenas tenía 32 años. Héctor Lavoe, gran admirador suyo, grabó en 1979 un LP para Fania Records titulado Recordando a Felipe Pirela, donde interpreta Pobre del pobre o Sombras nada más, éxitos del venezolano. Pirela fue además vocalista de una orquesta muy popular llamada Billo’s Caracas Boys y cuando salió en 1963 para seguir su camino en solitario, fue reemplazado por un jovencito de 20 años llamado José Luis Rodríguez.

“El Puma” y otros baladistas

Venezuela fue proveedora de una enorme constelación de cantantes románticos, hombres y mujeres que durante los años setenta, ochenta y noventa, conquistaron el corazón de todos los públicos con sus talentosas voces y versatilidad pues también actuaban en telenovelas, como varios artistas mexicanos o argentinos. De todos ellos, el más famoso es José Luis Rodríguez “El Puma”, apelativo que lo acompaña desde 1974 debido, precisamente, al papel que interpretaba en una de esas historias que mantenían en vilo a las señoras de ese tiempo. Su personaje, a su vez, estaba basado en una canción del argentino Sandro.

La discografía de “El Puma” tiene muchos puntos elevados, entre los cuales podemos destacar los álbumes Por si volvieras (1978), Dueño de nada (1982) o Señor corazón (1987). A fines de los noventa hizo homenajes al Trío Los Panchos y a José Alfredo Jiménez. Actualmente, con 83 años y tras superar un complejo trasplante de pulmones, sus canciones siguen sonando e incluso son adaptadas a ritmos populares. “El Puma”, recientemente ligado a la televisión local como juez de un programa concurso, es una verdadera leyenda de las baladas en español.

Otros baladistas notables venezolanos son, por supuesto, Ricardo Montaner y Franco de Vita, dos de los artistas más exitosos que surgieron a finales de la década de los años ochenta y que tienen listas larguísimas de canciones conocidas. En un segundo nivel, podemos mencionar a Guillermo Dávila, Jorge Rigó y Carlos Mata, famosos por su participación como actores y cantantes en populares novelas ochenteras. Y en un tercer nivel, aparecen nombres como Rudy La Scala, Yordano -su canción Locos de amor inspiró en un bodrio del “cine” peruano- y el cantautor de origen judío Ilan Chester, cuyas composiciones Un querer como el tuyo y Palabras del alma marcaron toda una época en las radios limeñas.

Las voces femeninas

Entre las cantantes mujeres, “La Primerísima” Mirla Castellanos es un capítulo aparte en la cultura popular venezolana, aunque entre nosotros es una “one-hit wonder”, por la balada Maldito amor (LP del mismo nombre, 1981) que los oyentes de programas como La Hora del Lonchecito reconocen perfectamente. María Conchita Alonso, cubana de nacimiento, fue identificada por mucho tiempo como venezolana pues allí vivió buena parte de sus primeros años.

En 1982 apareció una cantante llamada Marlene que colocó dos canciones escritas por el español Juan Carlos Calderón (Mocedades, Raphael, entre otros) -¿Qué nos pasa esta mañana? y Ámame, incluidas en su LP epónimo Marlene, en la cima de los rankings por su intensidad y romanticismo. Y dos intérpretes muy conocidas, Karina y Melissa, tienen algo en común: ambas nacieron en Perú pero desarrollaron sus carreras en Venezuela, desde donde se hicieron famosas con canciones ochenteras como Sé cómo duele (1985) o No soy una señora (1983).

La relación Perú-Venezuela en los ochenta se hizo fuerte en esos años también a través del público infantil, cuando el simpático payaso “Popy” -nombre artístico del productor y comediante Diony López (1946-2010)- trajo su exitoso programa televisivo a Panamericana Televisión, convirtiéndose en el favorito de los niños y hasta sirviendo de inspiración para un conocido político que saltó a la fama mediática cuando un cómico lo parodió como “Popyvera”. Curiosamente, ambos personajes postularon a la presidencia este año, sin éxito.

Salsa, merengue y trova

Como buen país con influencia del Caribe, Venezuela nos ha regalado también exponentes de primera clase en géneros afrolatinos, representantes de una época en que la musicalidad, la picardía y la elegancia podían entremezclarse sin inconveniente alguno. Desde inicios de los años setenta, con la aparición de la Orquesta Dimensión Latina, surgió una figura que es hasta la actualidad la máxima expresión del “ritmo, sabor y la sandunga”.

Me refiero, desde luego, a Óscar d’León, “El Faraón de la Salsa”, el más grande salsero que ha salido de Venezuela y que, en ese tiempo, salía a cantar y bailar tocando su contrabajo, una poderosa imagen de talento, coordinación y dominio musical. A su lado brilló Wladimir Lozano, eximio cantante de boleros y guarachas. Entre 1973 y 1978, Dimensión Latina brilló con temas como Parampanpan, Sigue tu camino o Llorarás. Desde 1979 hasta ahora, Oscar d’León (83) sigue haciendo gozar al público bailador con su contagioso ritmo y sus canciones -sobre todo las más antiguas- son un placer para los amantes de la buena música latina.

Otros exponentes de la salsa venezolana son Hildemaro, muy popular en los años de la salsa sensual con sus arreglos para baladas de Roberto Carlos y, desde mediados de la década de los noventa, la Orquesta Los Adolescentes bajo la dirección de Porfi Baloa. Para los merengueros, sonarán familiares los nombres de Roberto Antonio y Miguel Moly, ex cantantes de Los Melódicos, legendaria orquesta fundada por Renato Capriles a finales de los años cincuenta y que cosechó éxitos noventeros con canciones como Mi corazón o Zúmbalo, en la voz de Liz Freitez Alvarado, compuestas por el peruano Luis Alva Lescano quien también produjo y compuso éxitos para el conjunto Los Fantasmas del Caribe como Celina o Muchacha triste.

Como olvidar a Nathalie Dias Rodrigues de Graça, más conocida como Natusha, una cantante nacida en Francia de padres portugueses que terminó nacionalizándose venezolana y dedicándose a hacer música para bailar, también bajo la producción de Alva. Cualquier persona que haya ingresado a la universidad a inicios de los noventa y que diga no haber bailado El meneíto (1992) califica para ser asesor de Fuerza Popular, por mentiroso. En esa onda fue también muy popular la canción Mar y luna (1991), en ritmo de lambada, que interpretó un cantante que respondía al alias de Pecos Kanvas (1953-2008) y había sido más o menos conocido como baladista.

También en ese tiempo, la orquesta infantil Salserín logró gran impacto y sus vocalistas principales, los hermanos Servando y Florentino Primera, quisieron continuar como solista con poca suerte. El padre de ambos, Alí Primera, fue un aguerrido trovador identificado con la canción protesta y los movimientos obreros (su historia completa, aquí). Otra destacada figura de la canción social trovadoresca fue la cantautora española-venezolana Soledad Bravo.

Ed Calle, saxofonista de primer nivel en el latin-jazz, nació en Caracas de padres españoles. Integró durante años la orquesta del recordado programa Sábado Gigante. Desde Miami, donde se instaló desde los ochenta, su talento lo ha convertido en uno de los músicos de sesión con más cantidad de grabaciones con grandes estrellas de la música tanto en inglés como en español. Fue alumno de la leyenda del jazz contemporáneo Michael Brecker (1949-2007) y fue apodado «El Monstruo» por Arturo Sandoval.

Música clásica

Gustavo Dudamel es el director latinoamericano más famoso del mundo. Se formó en el proyecto Fundación Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, más conocido como “El Sistema”, fundado en 1975 por el director de orquestas, educador y político José Antonio Abreu (1939-2018), que ha rescatado a miles de niños y niñas de la pobreza a través de la educación musical académica. Dudamel, a sus 47 años, ha trabajado con Disney, con la producción de la saga Star Wars, ha dirigido a la orquesta de su país en los Promps de Inglaterra y es, desde el 2009, director de la orquesta filarmónica de Los Angeles.

Tras los terribles terremotos, Dudamel ha anunciado que viene coordinando la ayuda humanitaria con el PNUD y está “movilizando un concierto internacional para llevar la mayor cantidad de recursos para ayudar a superar este momento tan crítico de mi querida Venezuela”. Todo un ejemplo de solidaridad y conexión con la gente del afamado director que se enfrentó al chavismo tras la muerte de uno de sus colegas en extrañas circunstancias, en el año 2017 durante unas protestas ciudadanas contra el gobierno de entonces.

La tradición de la música clásica en Venezuela tiene un antecedente aun más antiguo, en la pianista, soprano y compositora Teresa Carreño (1853-1917), hija de Manuel Antonio Carreño, el del famoso manual de buenas costumbres, quien fuera apoyada por el general Antonio Guzmán Blanco, presidente de Venezuela entre 1870 y 1888. Por cierto, aquí tenemos otra conexión entre ambas naciones: Guzmán Blanco fue el único gobernante de la región que apoyó a nuestro país tras la derrota en la Guerra del Pacífico. Por ese motivo tenemos una avenida con su nombre en Lima.

Rock venezolano: De lo bueno, poco

Aunque el rock en castellano ha sido históricamente dominado por Argentina y España -en un segundo nivel, México y Chile-, el país de los joropos y el cuatro posee una amplia escena en todos sus géneros y subdivisiones, pero solo dos o tres nombres han destacado de manera concreta, con fieles seguidores que reconocen su calidad e importancia en el panorama general del pop-rock latinoamericano.

Los conocedores del rock progresivo deben recordar a La Ofrenda, banda liderada por el músico austriaco-venezolano Vytas Brenner (1946-2004). Su primer álbum, llamado convenientemente La Ofrenda de Vytas (1973, cuyo primer tema se titula Morrocoy, un homenaje a nuestra ridícula «campaña» presidencial), es un simpático compendio de ritmos venezolanos e instrumentación rockera, una pieza de colección. Brenner produjo algunos álbumes más, entre los que destacan En vivo (1977), El vals del mar (1986) o Amazonía (1990).

Caramelos de Cianuro, activos desde inicios de los noventa, consolidaron un sonido propio de pop-rock alternativo con fuertes letras y actitud relajada, produciendo hasta nueve discos entre 1992 y 2021. Por su parte, Los Amigos Invisibles llevaron las cosas a otro nivel, tocando funk y acid jazz de alto calibre y exhibiendo un nivel de desparpajo que deja a Ilya Kuryaki & The Valderramas (Argentina) y Rabanes (Panamá) varios escalones por debajo. Para los amantes del ska irreverente y combativo, Desorden Público compite con Los Fabulosos Cadillacs aunque su fama a nivel regional no sea tan extensa como la de los genios del dub.

Entre los artistas venezolanos más populares de los últimos años podemos mencionar a los reggaetoneros Rawayana y Danny Ocean, los merengueros Chyno y Nacho, el rapero Canserbero (1988-2015) o el cantautor de indie-folk Devendra Banhart, nacido en Texas (EE.UU.) de madre venezolana

 

[PAPELES VIRTUALES]
UNO

Hay cierto tipo de gente que se indigna del fanatismo que genera el Mundial. Sin embargo, no elucubran que el futbol es un instrumento de escape. En especial, para la clase trabajadora que fue la que más celebró el triunfo albirrojo. Creo que nunca antes vi tal euforia, en Asunción. Rememoro la del 98, ante Nigeria y del 2010 ante Japón. Ahora, la gente enloqueció, con justa razón. Alemania nunca había perdido por penales. Nadie pensó que esto sucediera. No es lo mismo eliminarle a un Tetracampeón, que a un equipo africano o asiático. La gente de a pie tiene muy pocas alegrías. En especial, si vivís en un país donde la oligarquía o los incondicionales del gobierno, son los únicos que se benefician de la supuesta bonanza económica. El futbol siempre tuvo un estrato social bajo. La mayoría de jugadores que emergen, pertenecen al proletariado. Siempre fue así y lo será. La pelota, para muchos, es la forma más eficaz de escapar de la miseria. El triunfo del Paraguay tiene varias lecturas. Algunos denostaron el planteo defensivo. El equipo germano tenia, en el papel, jugadores más destacados en el mediocampo y delantera. Mientras tanto, Paraguay destaca en defensa. Es un hueso duro de roer. Siempre lo fue. Es una estrategia de supervivencia. En una ocasión, el técnico Perfumo, les quiso hacer jugar al ataque. El presidente del club franjeado, intervino.

  • Está en su ADN, hasta sus guerras, ganaron así, viendo que estaban en desventaja numérica ante el rival.

Las canchas tampoco ayudaban en absoluto. Eran un lodazal, por ende, imposible hacer gambetas. Abundaban los centrales robustos y carniceros. Pelotazos largos a la olla.

  • Centro, cabeza y gol.

Otrosí digo, Musiala y Sane me confirmaron lo que pensaba de ellos. Tony Kross los sentenció.

  • Actualmente, no tenemos ni un solo jugador de clase mundial.

En la definición de penales, Goretzka arrugó. Nunca había pasado esto. El futbol es de los valientes, el equipo sudamericano, fiel a su estilo, contragolpeó y tuvo sus oportunidades, de ahí el gol. No nos engañemos, el Bayern funciona como tal, porque tiene figuras como Kane, Diaz, Davies, Upamecano, Palhinha y Olise. Al país germano, le toca refundar sus selecciones.

DOS

  • ¿Que habrá pensado Martinelli, cuando recibió el pase de Guimaraes?

La prensa brasileña es tremenda. Lo destrozaba. Así como lo hacía con Neymar, Ancelotti, Bruno Guimaraes, Igor Thiago, entre otros. No daban pie a una posible reivindicación. Entonces el minuto 96, hizo dos toques y los mandó callar. Ergo, la torcida bramó enloquecida. Los jugadores le creen a Ancelotti. Esa es una ventaja. Japón –el mejor equipo asiático– fue un hueso duro de roer, ya son una realidad. Son velocísimos y tácticamente impecables. El Mestre italiano leyó el partido y todo cambió en el segundo tiempo. Endrick es superior a Paqueta. Es inobjetable. El segundo gol, mostró el futbol brasileño de los viejos tiempos. Partido a partido está mejorando la Verdeamarela. Vamos a ver que le deparan los octavos.

Ahora, los mexicanos tienen con qué ilusionarse. Se comieron a Ecuador. Lo arrasaron. Fue una cuestión mental; la selección ecuatoriana nunca se encontró cómoda. Pareciera que no supiera lo que se estaba jugando. Era como si después del triunfo histórico, ante los alemanes, se sintieran cumplidos. El primer tiempo, pudo terminar, fácilmente, con goleada histórica. A pensar en la próxima Copa América y las eliminatorias. La Tricolor necesita encontrar más delanteros, su futbol sigue evolucionando, está en buen camino. Debe seguir así.

Entretanto, creo que el problema de Argentina, es que no se ha enfrentado a ningún equipo de peso, desde hace más de 3 años. En el Mundial, Austria, Jordania y Argelia son selecciones de cuarto o quinto nivel incluso. Se complicó todo ante Cabo Verde. Lautaro y Julián Álvarez están en debe. Brasil e Inglaterra jugaron ante rivales mucho mejores y resolvieron como se debe.

  • Tocando y con la pelota a ras del suelo.

TRES

Todos los caminos que tenemos que caminar son sinuosos. Porque tal vez tú seas el que me salve.

Wonderwall – Oasis

La mayoría de hinchas que tiene Inglaterra, fuera de su país, se debe exclusivamente a su arte. Nunca tantos debieron a tan pocos. No es por la arrogante aristocracia, ni su pútrido colonialismo. Sino por 4 jóvenes provincianos de clase obrera, que emergieron en los tempranos sesenta. Luego se sucedieron los demás grupos de rock, inconfundibles. Que la prensa inglesa reconoce como Soft Power. Claro, que luego los grandes clubes ingleses hicieron lo suyo. El futbol no conoce de fronteras. Jamás.

Si alguien piensa que los de Congo fueron un rival fácil, están muy equivocados. Fueron física y tácticamente inteligentes. Considero que en el siguiente Mundial, serán más difíciles de vencer. La mayoría de sus jugadores están en Europa. Inglaterra lo ganó porque tiene un grupo de 16 jugadores de primer nivel. En la primera parte, Madueke y Rashford tuvieron sus oportunidades. Luego los reemplazos, Saka y Gordon hicieron lo suyo. Tienen banca. Encima, Eze es suplente. No jodamos.

Suecia no fue rival para Francia, tampoco lo fue para Países Bajos. La defensa es pésima. No puedes dejar tantos metros de libertad al cuarteto francés. Olise, Mbappe, Barcola (Doué) y Dembelé. Pudo ser una goleada histórica. Nunca vi jugar así a los franceses. Al menos a la Francia de Deschamps. Es una orgia futbolística. Si llega a la final, goleando a sus rivales, tendremos que compararla con el Brasil 70.

CUATRO

Austria no fue rival para España. Es una selección de tercera categoría. Imposible tomar en serio ese partido. Se pasearon los gallegos. En octavos de final, veremos donde está la selección de la furia.

En tanto, que Portugal y Croacia protagonizaron uno de los mejores partidos del Mundial. Fue tremendo. Cualquiera de los dos pudo ganar. La vigencia de Modric y Cristiano es sobrenatural. El equipo lusitano debe mejorar en defensa. Los croatas demostraron, desde el 98, que son una selección a tener en cuenta.

Por último, Colombia demostró que es la selección sudamericana más regular. Simultáneamente, Queiroz desperdició a Semenyo – el excelente delantero del Manchester City– hizo del equipo africano, tácticamente irreprochable, pero ofensivamente inocuo. Una cosa es que te defiendas ante los ingleses, en fase de grupo. En esta etapa, debes jugar ofensivamente, sino vas a morir. Y sucedió nomas. Un desperdicio.

COLOFON

Por último, Infantino, vendió el futbol a la oligarquía. En fase de grupo, los precios fueron los más dispares, entre US$400 y US$1.500, por las entradas Vips llegaron a pagar más de 10 mil dólares. Una locura. Y no estamos hablando de octavos de final. Y todo por culpa de los algoritmos, los precios van de acuerdo a la demanda. Los tickets del match Francia y Paraguay esta entre US$862 y US$65.000. En los palcos, la elite está más atenta a degustar sushi, coctel de camarones y salmón ahumado. Una vez ya había reclamado Sir Alex Ferguson, en la Premier League.

  • El ambiente en Old Trafford es un mausoleo

Por la falta de apoyo de la afición. Los asistentes, de los palcos corporativos, estaban más preocupados por degustar el buffet. Por lo que, se les denomino.

  • La brigada del sándwich de camarones.

Y pensar que en el Mundial de EE.UU 94, los boletos costaban entre US$25 y US$475 la más cara.

  • Gracias Infantino.

 

[EL DEDO EN LA LLAGA] Mientras miles de fieles alemanes, junto a pastores honestos, han impulsado el Camino Sinodal —un amplio proceso de reforma y debate lanzado por la Iglesia en Alemania para abordar cuestiones como la transparencia, la participación de los laicos, el papel de la mujer y la prevención de abusos—, la jerarquía más visible de la Iglesia católica alemana se ha hundido en un ocaso tan merecido como vergonzoso. Informes tras informes han dejado en evidencia a cardenales y arzobispos que durante décadas cultivaron una imagen de autoridad moral intachable mientras practicaban, o toleraban, el encubrimiento sistemático de abusos sexuales. No fueron simples errores: fue un modus operandi que priorizó la reputación, el poder y el dinero por encima de las víctimas.

Wetter y Ratzinger: santos locales con pies de barro

Friedrich Wetter (1928-), oriundo de Landau, fue obispo de Espira (1968-1982) y luego arzobispo de Múnich y Freising (1982-2007), elevado a cardenal en 1985. En 2020, la plazuela frente a la Marienkirche (iglesia de Santa María) de Landau recibió su nombre en un acto con el alcalde. Parecía un broche de oro a una carrera ejemplar.

El Informe sobre Abusos en Múnich (Westpfahl Spilker Wastl, enero de 2022) cambió todo. Documentó 21 casos en los que Wetter actuó con tibieza o negligencia. El más grave involucra al cura H., condenado judicialmente pero reasignado a puestos pastorales donde continuó abusando. Wetter, morador en una residencia de ancianos, no negó los hechos en su respuesta, pero invocó las normas de la época y la confianza en tratamientos terapéuticos. Pidió disculpas y renunció a su ciudadanía honoraria en Landau, pero no hubo más consecuencias. La plazuela sigue llevando su nombre; la diócesis de Espira espera un estudio propio. Víctimas locales, como un hombre abusado en los años 70 en Dannstadt-Schauernheim, cuestionan la responsabilidad de Wetter como obispo de Espira. El cura abusador fue trasladado discretamente y siguió en contacto con personas vulnerables.

Su predecesor, Joseph Ratzinger (1927-2022), futuro Benedicto XVI, tampoco salió indemne: cuatro casos irregulares según el mismo documento. Ni siquiera el futuro papa escapó al patrón episcopal de manejar con excesiva suavidad las denuncias de abusos sexuales.

El episodio más conocido afecta al sacerdote Peter Hullermann, trasladado desde la diócesis de Essen a Múnich en 1980 después de haber sido acusado de abusar sexualmente de menores. Aunque se le permitió permanecer en la diócesis para recibir tratamiento, posteriormente volvió a ejercer tareas pastorales y cometió nuevos abusos por los que fue condenado. El informe sostiene que Ratzinger estuvo presente en la reunión en la que se trató su situación, algo que inicialmente había negado y que más tarde reconoció como un error en su declaración.

Woelki: el maestro de la opacidad

El cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, encarna la crisis actual. En 2018 encargó un informe sobre abusos al bufete Westpfahl Spilker Wastl. Al recibirlo en octubre 2020, lo bloqueó alegando «deficiencias metódicas», lo que generó sospechas de encubrimiento. El informe sugería unas 300 víctimas y 200 perpetradores (frente a cifras oficiales menores), con responsabilidades de encubrimiento para colaboradores cercanos.

Woelki encargó un segundo informe (Gercke/Stirner, marzo de 2021) que lo eximió personalmente, pero el daño estaba hecho. La página web del juzgado de Colonia colapsó por solicitudes de salida de la Iglesia. Gastos en abogados y consultores alcanzaron 2,8 millones de euros, mientras las indemnizaciones a las víctimas fueron mínimas.

En 2022, la cadena pública de radio y televisión WDR (Westdeutscher Rundfunk) reveló que Woelki encubrió (por acción u omisión) abusos del vicedeán de Düsseldorf, Michael D., quien organizaba saunas con menores, consumía alcohol y pornografía con ellos. Woelki informó a Roma en 2018 pero no a la fiscalía civil, violando directrices episcopales. El sacerdote fue suspendido años después. Hubo denuncias penales contra Woelki por falsa declaración, relacionadas también con el caso del sacerdote Winfried Pilz. Aunque algunas fueron archivadas, el descrédito persiste. Woelki, de tendencia conservadora y crítico del Camino Sinodal, representa para muchos la resistencia a la transparencia.

Su predecesor, el cardenal Joachim Meisner (1933-2017), también fue duramente cuestionado. El informe sobre abusos en Colonia de 2021 le atribuyó negligencia grave en hasta dos docenas de casos, señalando fallos sistemáticos en la gestión de denuncias durante su largo mandato (1989-2014). Meisner, una figura conservadora de gran influencia, mantenía incluso un archivo especial titulado «Brüder im Nebel» («Hermanos en la niebla»), donde guardaba documentación sensible sobre estos asuntos.

Lehmann: el «constructor de puentes» que sólo tendía cortinas de humo

Karl Lehmann (1936-2018), obispo de Maguncia (1983-2016) y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, era visto como progresista, dialogante y fiel al Vaticano II. Lo llamaban «constructor de puentes». Su funeral reunió a miles.

El estudio de 2023 sobre su diócesis, sin embargo, lo retrató sin piedad. En 2002, Lehmann minimizó los abusos en Alemania comparándolos con los que habían sido revelados por la prensa en Estados Unidos («¿Por qué calzarme ese zapato?»). Sin embargo, en Maguncia había 45 presuntos abusadores conocidos interinamente. Trasladó sacerdotes, incluso al extranjero, mintiendo sobre su conducta. Minimizó su conocimiento, rechazó responsabilidad institucional y mostró empatía hacia perpetradores mientras trataba con frialdad a víctimas. En 33 años, sólo hubo tres conversaciones personales con víctimas documentadas. Priorizó evitar indemnizaciones y protegió la reputación de la Iglesia por encima de todo.

El informe pinta un sistema de autoprotección: benevolencia con abusadores, indiferencia hacia las víctimas, negación pública de lo que se sabía internamente.

Zollitsch: el paraíso de los abusadores

Robert Zollitsch, arzobispo de Friburgo (2003-2013) y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (2008-2014) —nunca cardenal, aunque actuara con la prepotencia de uno—, convirtió su diócesis en un auténtico refugio para clérigos con problemas de abusos sexuales. Fue encargado de personal desde 1983 bajo su antecesor Oskar Saier (1932-2008). El informe de 2023 sobre Friburgo (1946 en adelante) identificó más de 250 presuntos abusadores y 540 víctimas. No hubo investigación real ni colaboración con fiscalía. Se crearon «actas especiales» para ocultar información. Zollitsch ignoró normas canónicas y no reportó casos a Roma. Abusadores recibieron felicitaciones al jubilarse; víctimas, indiferencia burocrática y abandono.

Zollitsch devolvió una orden al mérito y guardó silencio. Los retratos de Saier y Zollitsch fueron retirados del obispado. Friburgo fue descrito como «un paraíso para abusadores, un infierno para las víctimas».

Hengsbach: el ídolo con pies de arcilla

El cardenal Franz Hengsbach (1910-1991), primer obispo de Essen y figura emblemática del catolicismo alemán de la posguerra, fue durante décadas un prelado prácticamente intocable, rodeado de un aura de santidad y prestigio que trascendía los límites de la Iglesia. Hoy su estatua ha sido retirada y su legado se encuentra en entredicho. El informe provisional presentado en junio de 2026 corroboró doce denuncias de violencia sexual contra menores. Varias de ellas presentan alta consistencia interna: se incluyen agresiones sexuales repetidas a una joven de 16 años en los años cincuenta, tocamientos en los pechos a una niña de 13 años en los años sesenta y otro caso en los años ochenta tras una ceremonia de confirmación, donde Hengsbach habría tocado sexualmente a una niña de 13 años en la sacristía y le habría dirigido comentarios de contenido sexual. Los investigadores consideran estas acusaciones «bien fundamentadas y plausibles». Además, hay denuncias de abusos contra niños varones que siguen siendo investigadas. La diócesis conocía indicios desde los años ochenta y recibió denuncias formales al menos desde 2011, pero prefirió proteger la imagen del cardenal antes que investigar con seriedad. Sólo cuando una víctima insistió en 2022 se empezó a tomar el caso con mayor rigor. Este caso ilustra de forma dramática cómo la idealización de ciertos prelados creó un escudo casi impenetrable durante décadas.

Hengsbach no es el único alto representante eclesiástico contra el que se han dirigido acusaciones de abusos: el antiguo obispo de Hildesheim, Heinrich Maria Janssen (1907–1988), y el cardenal de Paderborn, Johannes Joachim Degenhardt (1926–2002), también han sido objeto de denuncias de este tipo, aunque, debido al considerable paso del tiempo, en muchos casos hoy resultan difíciles de probar. Asimismo, existe una acusación por agresión sexual contra el antiguo obispo de Münster, Reinhard Lettmann (1933–2013).

La cuenta pendiente

Estos cardenales y prelados —progresistas o conservadores— compartieron el mismo vicio de fondo: minimización de las denuncias, negación de responsabilidad institucional, anteponer la institución a las personas, el secreto a la verdad y la autoprotección a la justicia. Traslados discretos, archivos ocultos, indemnizaciones miserables y una lentitud insultante con las víctimas de abusos sexuales. La cultura del secreto y la sacralización de los líderes impidieron controles efectivos. Mientras tanto, muchos laicos y pastores decentes luchan en el Camino Sinodal por una Iglesia más fiel a los Evangelios.

El ocaso de estos cardenales y altos prelados no es sólo un ajuste de cuentas histórico. Es una llamada urgente a la transparencia, a poner a las víctimas en el centro y a reformar estructuras de poder que favorecieron la impunidad. Sólo reconociendo la verdad en toda su crudeza podrá la Iglesia alemana aspirar a una renovación creíble. La jerarquía alemana debe rendir cuentas sin maquillaje. Basta ya de ídolos caídos y excusas gastadas. Las víctimas merecen verdad y reparación real; los fieles, una Iglesia creíble. Sin una limpieza profunda y dolorosa, el descrédito seguirá avanzando. Y cada vez serán menos los que estén dispuestos a sostener con su fe y su dinero este teatro de apariencias.

[Música Maestro] Entusiasmado por el triunfal retorno del trío canadiense Rush a los escenarios, recuperé de mis archivos un antiguo artículo que publiqué en la fenecida revista Freak Out!, titulado Santísimas trinidades: El ensamble perfecto (edición #8, diciembre 2005), en el que hice una aproximación a la evolución del formato de trío a través de los años en la escena pop-rock.

Hoy, corregido y (ligeramente) aumentado, lo reedito mientras me lamento una y mil veces de que Geddy Lee, Alex Lifeson y la extraordinaria baterista Anika Nilles -convertidos en cuarteto con la inclusión del tecladista Loren Gold- no hayan incluido al Perú en su paso por Sudamérica, programado para enero y febrero del próximo año (solo harán Argentina, Brasil y Chile).

Un poco de historia

Con el rock and roll, nacieron durante los años cincuenta del siglo pasado diversos conjuntos que crearon una nueva estética dentro de la música popular. Pero no fueron Eddie Cochran, Bill Haley o Elvis Presley, apoyados en grupos que iban desde un cuarteto hasta una orquesta completa, quienes hicieron que el formato de trío, aun sin ser una estructura definida, se desvinculara del jazz y del country (géneros en los que siempre existieron tríos de configuraciones variables, que pueden ser materia de otro estudio).

Desde 1961, año del cenit de ritmos como el soul, el doo-wop y los primeros destellos del Philly Sound y Motown Records, surgieron algunos tríos vocales, generalmente femeninos. Los más representativos: The Ronettes -bajo la batuta de Phil Spector (1939-2021), Martha & The Vandellas y The Supremes, alma máter de Diana Ross. Esta conformación ha mantenido vigencia con distintos niveles de calidad a través del tiempo, desde las talentosas The Pointer Sisters hasta las prefabricadas Destiny’s Child.

Paralelamente, en la escena rockera de esos años -en USA la música surf, la psicodelia; en UK, la invasión británica, el blues eléctrico- aparecían minuto a minuto bandas con un mínimo de cuatro integrantes: The Beatles, The Rolling Stones, The Byrds, The Beach Boys, The Turtles, The Doors…

Cream y el nacimiento del “power trio”

El rock sesentero se movía entre parámetros bastante cerrados. Un cantante, una o dos guitarras y una sección rítmica repetitiva y estática. Las excepciones llegaron a través de músicos más avezados, que forzaban las limitaciones expresivas de sus instrumentos expandiendo de paso un género que, a pesar de su origen rebelde y transgresor, fue incapaz de alcanzar en sus primeros años de vida la libertad creativa que ofrecían las largas y complejas improvisaciones del bebop y el free-jazz.

Pero, en 1966, algo cambió. Tres músicos, relativamente desconocidos, provenientes de la escuela de blues británica, desconcertaron al público con sus inagotables recursos técnicos y su actitud eminentemente rockera, estableciendo un punto de quiebre que iniciaría casi sin percibirlo una nueva forma de concebir el rock and roll. Cream, formado por Jack Bruce (voz, bajo), Ginger Baker (batería) -ambos ex integrantes de las bandas de Alexis Korner y Graham Bond, respectivamente-; y Eric Clapton (voz, guitarra), anteriormente con The Yardbirds y los Bluesbreakers de John Mayall; se constituyó en el primer power trio de la historia del rock.

El término -power trio- denota la fuerza interpretativa que cada uno de los músicos desplegaba sobre el escenario, con extensos contrapuntos, intercambios instrumentales y una perfecta combinación del purismo del blues, la naturaleza aventurera del jazz y un atronador volumen. Estos elementos convirtieron a Cream en el grupo en vivo más sorprendente de ese momento.

The Jimi Hendrix Experience y otros tríos

A pesar de su corta vida (1966-1969), Cream sentó las bases para la aparición no solo de otros tríos, sino también de nuevos estilos, desde el hard-rock de Led Zeppelin hasta las jam sessions de The Allman Brothers Band. Seis meses después del lanzamiento de su álbum debut Fresh cream (1966), apareció The Jimi Hendrix Experience. Aquella terna estaba liderada por un extravagante guitarrista zurdo que, luego de iniciar su carrera como músico de apoyo de Little Richard, sorprendió al público con una descarga de furibundos latigazos distorsionados en el LP Are you experienced?, uno de los estrenos discográficos más importantes de todos los tiempos.

The Experience -Jimi Hendrix (voz, guitarra), junto a los ingleses Noel Redding (bajo) y Mitch Mitchell (batería)- hizo eco a Clapton y compañía con su fusión de psicodelia, funk y blues, y en poco tiempo se estableció como la entente máxima del rock, con discos decisivos como Axis: Bold as love (1967) y Electric ladyland (1968). Tras el debande, Hendrix armó otro trío, The Band of Gypsies, esta vez junto a Buddy Miles (batería) y Billy Cox (bajo), con quienes fue protagonista del Festival de Woodstock, en agosto de 1969.

El éxito comercial de Cream y The Jimi Hendrix Experience consolidó al trío como una unidad rockera de alto nivel, ya que la reducida cantidad de instrumentistas dejaba poco espacio para la falta de preparación. Asimismo, el concepto de “power trio” fue explotado por otras bandas cuyas características eran un sonido rudo, fuertes bases blueseras y tendencia al virtuosismo. Como ejemplos podemos mencionar a Blue Cheer, Glass Harp, Budgie y The James Gang, liderada por Joe Walsh, quien luego se hizo mundialmente conocido como guitarrista de Eagles.

También aparecieron uniones esporádicas de músicos de otras bandas, originando otro concepto de esa época, “el supergrupo”. Ejemplos de ello son Beck, Bogert & Appice, el guitarrista Jeff Beck junto a la sección rítmica de Cactus, Tim Bogert (bajo) y Carmine Appice (batería) que, en solo un año (1973), lanzaron un disco en estudio y uno en vivo, ambos alucinantemente buenos; o West, Bruce & Laing -Jack Bruce de Cream y los fundadores de Mountain, Leslie West y Corky Laing- que se juntaron apenas tres años para producir dos discos en estudio y uno en concierto, el electrizante Live ‘n’ kickin’ (1974).

Tríos vocales: CS&N y los Bee Gees

Por otro lado, en California, tres cantantes, ex integrantes de celebrados grupos como The Byrds, Buffalo Springfield y The Hollies, fundaron uno de los tríos más influyentes de la época, Crosby, Stills & Nash. Armados de guitarras, voces y poética hippie, (David) Crosby, (Stephen) Stills y (Graham) Nash resumieron los postulados del anti belicismo sesentero, con su epónimo primer LP (1969) antes a volverse cuarteto un año después con el ingreso del canadiense Neil Young, conocido por su actitud errática y personalidad combativa. Aunque no encajaban en el concepto de “power trio” por ser los tres vocalistas y dejarle las tareas del bajo y batería a otros, estos músicos adicionales no eran percibidos como integrantes fijos.

Un caso parecido es el de los hermanos Barry, Robin y Maurice Gibb, los famosísimos Bee Gees, un fenómeno cultural que impactó en la vida de millones de personas desde sus primeras apariciones en programas de televisión siendo todavía niños. Tanto en su etapa como baladistas de pop y R&B con fuertes influencias beatlescas (1965-1974) hasta su reinvención con álbumes como Children of the world (1976) y la banda sonora de Saturday night fever (1977), que los transformó en dioses del disco y más allá, los Bee Gees fueron siempre reconocidos como un trío, aunque hubiera más personas tocando con ellos, respaldando su extraordinario talento para construir finas armonías vocales.

Tríos de prog-rock y rock instrumental

Emerson Lake & Palmer, pilares del rock progresivo, le quitó protagonismo a la guitarra para dárselo a la artillería pesada de teclados y sintetizadores de Keith Emerson quien, junto a Greg Lake (guitarra/bajo, voz) y Carl Palmer (batería, percusiones) redefinió el naciente rock progresivo combinando sus raíces psicodélicas con música clásica en serio, una movida que convirtió a ELP a una de las bandas más admiradas/odiadas del género.

Genesis, tradicionalmente un quinteto, tituló su noveno álbum … And then there were three… (1978) -que significa “y entonces solo fueron tres”- en referencia a que, tras las salidas de Peter Gabriel y Steve Hackett, quedaban convertidos en trío, algo que se cumplió únicamente en los estudios de grabación. En concierto -como en los casos de Bee Gees y CS&N- Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks se acompañaron siempre de dos integrantes más.

Por su parte, King Crimson editó el último disco de su primera etapa, el emblemático Red (1974), en formato de trío: Robert Fripp (guitarras, mellotrones), Bill Bruford (batería) y John Wetton (bajo, voz). Otros miembros de la familia crimsoniana también optaron por esta configuración instrumental comprimida. Por un lado, Adrian Belew formó junto a los hermanos Eric y Julie Slick (batería y bajo), The Adrian Belew Power Trio -nombre poco original- con quienes produjo varios álbumes entre 2006 y 2009. Tony Levin, bajista, ha integrado varios tríos. Entre los más célebres están su proyecto personal Stick Men -junto a Mark Reuter y Pat Mastelotto- y Bozzio Levin Stevens, con Terry Bozzio (batería) y Steve Stevens (guitarra).

Un caso aparte es el de Rush, terna canadiense que, luego de establecerse como uno de los conjuntos más respetados de la escena hard-rock con sus primeros álbumes, asumió un estilo más cercano al rock progresivo, con amplia presencia de sintetizadores. Triumph -Rik Emmett (voz, guitarras, teclados), Mike Levine (bajo, teclados) y Gil Moore (batería, percusión, voz)- también llegó desde Canadá con un vertiginoso estilo que pasaba del hard-rock/heavy metal al prog-rock, con discos como el epónimo debut Triumph (1976), Allied forces (1981) o el alucinante disco en vivo Stages (1985).

En el rock instrumental destacan dos prominentes bandas del siglo XXI fuertemente influenciadas por artistas virtuosos como Joe Satriani o Steve Vai. Por un lado, tenemos a The Winery Dogs, supergrupo formado por tres pesos pesados: Richie Kotzen (guitarra), Billy Sheehan (bajo) y Mike Portnoy (batería) y, por el otro, The Aristocrats, cuyos integrantes son el británico Guthrie Govan (guitarra), el norteamericano Bryan Beller (bajo) y el alemán Marco Minnemann (batería), de los mejores instrumentistas de su generación.

Punk, hard-rock y heavy metal

En el ámbito del hard-rock y heavy metal, los tríos más famosos son Motörhead, cuya formación clásica, Lemmy (voz, bajo), Eddie “Fast” Clarke (guitarra) y Phil «Philthy Animal» Taylor (batería), sacudió al rock duro entre 1976 y 1982. Posteriormente, Clarke y Taylor fueron cubiertos por Phil Campbell y Mikkey Dee, para eternizar el mito del trío más ruidoso de la historia. Por esa misma época aparecieron Venom (Inglaterra), Coroner (Suecia) o Sodom (Alemania), representantes tripartitos del metal extremo.

No debemos olvidar que la escena clásica del punk nos ha brindado también importantes tríos como The Jam (con Paul Weller a la cabeza), XTC, Violent Femmes, Sleater-Kinney, entre otros quienes inspiraron, dos décadas después, la aparición de Green Day o Blink-182, exponentes de una versión más ligera del punk. Cómo no mencionar aquí a los Beastie Boys, quienes hicieron de las suyas tanto en el hardcore punk como en el rap y hasta el jazz, con una versatilidad alucinantemente buena.

Otros tríos notables de hard-rock y heavy metal: Blue Murder, del guitarrista de Whitesnake y Thin Lizzy, John Sykes; Sleep, herederos de Black Sabbath que aparecieron a fines de los noventa; o los sorprendentes Russian Circles, post-rock instrumental de alto octanaje.

Los setenta y ochenta

En los setenta surgieron muchos tercetos con la llamada “formación básica”: guitarra, bajo y batería, dejando el rol de vocalista a cargo generalmente de uno de los dos primeros, estableciendo el carácter particular del trío dentro del pop-rock, en una época en la cual aumentar el número de integrantes era la principal tendencia. Así, tenemos a Grand Funk Railroad -hasta 1972-, ZZ Top y America, grupos que se abrieron camino en medio del auge del country-rock, cuyas bandas solían ser combos de cinco integrantes como mínimo.

Los ochenta fueron propiedad de The Police. Pese a provenir de la escena inglesa del punk, los dirigidos por Sting (voz, bajo) supieron combinar sus extremadas habilidades musicales con los géneros de moda: pop emparentado con new wave, algo de reggae, ska y ligeros coqueteos con el jazz. Completaban la banda Stewart Copeland (batería) y Andy Summers (guitarra). Desde su definitiva separación en 1986, los rumores acerca de una reunión de The Police, siempre desmentidos por ellos mismos, no dejaron de aparecer cada cierto tiempo hasta que, en el 2007, el sueño de muchos se hizo realidad con una gira que incluso llegó a Latinoamérica, con fechas en México, Costa Rica, Chile, Argentina y Brasil.

Aunque The Cure ha pasado la mayor parte de su carrera con cuatro y cinco integrantes -a veces, hasta seis- hubo un periodo inicial en que funcionaron como trío. Robert Smith (voz, guitarra), Michael Dempsey (bajo) y Lawrence Tolhurst (batería) aparecieron bajo el nombre Easy Cure en plena avalancha post-punk. En 1979, tras el lanzamiento de Three imaginary boys The Cure se transformó en cuarteto con el ingreso de Simon Gallup (bajo) y Matthieu Hartley (teclados), quien se retiró al poco tiempo. The Cure permaneció triangular hasta 1982, año en que lanzó una de sus mejores producciones, Pornography. A partir de entonces, el grupo abandonó el formato de trío, al cual ya no volvería nunca más.

Mención especial para los escoceses Cocteau Twins -Robin Guthrie (guitarra), Simon Raymonde (bajo) y la vocalista Elizabeth Fraser. Aunque es imposible definirlos como un trío “power”, fueron precursores definitivos de tendencias asociadas a la new wave, la música experimental, el shoegazing y demás subgéneros de la vanguardia de entonces, con sus atmosféricos y etéreos sonidos. Álbumes como Garlands (1982), Treasure (1984), Victorialand (1988) o Blue bell knoll (1989) son verdaderos clásicos de los ochenta.

Durante esa década, también aparecieron tríadas de distintas raleas y alcances estilísticos. Stray Cats (rockabilly), Minutemen (punk), The Outfield (pop-rock), The Melvins (hard rock) o los influyentes Hüsker Dü (indie rock) son solo algunos de los nombres más destacados.

Tríos de los años noventa y más allá

A finales de los ochenta comenzó a gestarse la escena del llamado “rock alternativo”, con bandas decididas a cambiarle el rostro, una vez más, al ya variopinto mundo del rock and roll. Tríos como los ya mencionados Hüsker Dü, Dinosaur Jr. y su heredero, Sebadoh, ya entrados los noventa, o Galaxie 500 figuran como los más representativos. En esos años, la asociación del trío con la destreza musical perdió algo de fuerza. Que Nirvana sea el terceto más representativo de esa época es una clara prueba de eso. Aprovechando el filón comercial del grunge, Kurt Cobain (voz, guitarra), Chris Novoselic (bajo) y Dave Grohl (batería) dejaron su huella en el espectro musical con más escándalo que virtuosismo.

Una excepción es Primus -Les Claypool (voz, bajo), Larry LaLonde (guitarra) y Tim “Herb” Alexander (batería), con una discografía sorprendente que cubre un amplio periodo, de 1990 a 2017. En medio de otros proyectos, Claypool armó un supergrupo con Trey Anastasio (Phish) y Stewart Copeland (The Police) llamado Oysterhead que, en la tradición de los primeros power trio setenteros, lanzó un solo disco -The grand pecking order (2001)- para luego reunirse esporádicamente en festivales. En esa misma línea podemos mencionar a otro supergrupo más o menos reciente, Them Crooked Vultures, integrado por Dave Grohl (Nirvana), Josh Homme (Queens of the Stone Age) y John Paul Jones (Led Zeppelin).

Caso aparte es el de los norteamericanos Yo La Tengo -Ira Kaplan (voz, guitarra), su esposa Georgia Hubley (batería, voz) y James McNew (bajo), quienes supieron combinar sus innovadoras ideas con una clarísima obsesión por The Velvet Underground. Si bien es cierto su carrera se inició en la segunda mitad de los ochenta con Ride the tiger (1986), fue durante la siguiente década que se consolidaron como una de las bandas más respetadas del indie rock, con álbumes como Fakebook (1990, disco de covers), Electr-O-Pura (1995), entre otros.

Siguen firmas triangulares…

En 1995, apareció Gov’t Mule, la banda que más ha respetado la tradición de Cream y The Jimi Hendrix Experience, dos ex miembros de la última generación de The Allman Brothers Band, el guitarrista Warren Haynes y el bajista Allen Woody, más Matt Abts como baterista. Entre 1994 y 2000 lanzaron varios álbumes, la gran mayoría de ellos en concierto -con un elenco revolvente de invitados-, de blues eléctrico y funk rock. El repentino fallecimiento de Woody interrumpió un tiempo al grupo que regresó luego, convertido en cuarteto.

Los últimos 30 años ha visto el surgimiento de diversos tríos, algunos de ellos decididamente “power” como The Jon Spencer Blues Explosion o Black Rebel Motorcycle Club y otros no tan identificados con ese concepto pero igual de importantes, como los norteamericanos Low -por la senda de Cocteau Twins- o las hermanas Este, Danielle y Alana Haim, con cuatro luminosos álbumes en el mercado desde su debut en el 2013. También podemos mencionar a los británicos Muse (prog-pop) o Khruangbin -Laura Lee (voz, bajo), Mark Speer (guitarra) y Donald «DJ» Johnson (batería)-, una sorprendente terna norteamericana que reivindica el rock instrumental de forma impecable.

[Papeles Virtuales]
UNO

Francia ha confirmado lo que se pensaba de ellos.

  • Son el equipo más fuerte del Mundial.

Olise, Mbappe y Dembele, no hace falta añadir más. Encima, tiene a Doué como extremo, con responsabilidad de presionar la salida. La historia nos dice que los favoritos, antes del mundial –generalmente– no ganan la Copa. Aplastó a sus rivales, cuando quiso. Es casi imposible, parar a esos cracks. Deschamps un técnico defensivo y poco audaz, trocó.

  • ¿Qué sucedió?

El nivel de jugadores que tiene delante es de calibre mayor. Ni siquiera el team del 98 y menos el 2018, tenía esa calidad. Ante Noruega se destapó Dembele. Eso sí, Upamecano se volvió humano, tuvo dos groseros errores. Ojo, esos errores se pagan caro más adelante. Rabiot no me convence como volante mixto y Koné, su reemplazante, me parece mucho mejor. Se vislumbra unos octavos de final, inolvidable, con Alemania. Así como está jugando Francia es capaz de derrumbar el paradigma, mencionado antes.

España es otra de las grandes favoritas, pero decepcionó en su debut. El ritmo cansino del tiki taka es infumable. Eso munido a la arrogancia de la roja, da como resultado un bodrio. En especial, si el rival es inocuo en la ofensiva. Ante Arabia Saudita mejoró enormemente. Fue la actitud y Lamile Yamal, aun con dolencias, ingreso del inicio. En tanto, ante los charrúas volvió a decepcionar. Tiene a sus delanteros, entre algodones, lo cual es un mal auguri

DOS

Es el momento de Sane y Musiala. Muchos dicen lo lógico.

  • Juegan cómodo en el Bayern, porque es un equipo armado y con cracks extranjeros.

Les llegó la hora de demostrarlo en la Die Mannschaft. Costa de Marfil fue un rival de fuste. Un flojo Wirtz, que no rindió en el Liverpool, es titular. A Havertz, le falta instinto asesino. Fallaron los antes mencionados. Entonces apareció Undav, el suplente, con el espíritu de Uwe Seeler, rescató a los germanos. Fue un partidazo. Sin embargo, ante los sudamericanos volvieron a mostrar ciertas falencias, que le pueden costar en octavos. La edad le está pesando a Neuer, le fallaron los reflejos.

  • #NoToMadueke

Se viralizó en las redes cuando lo contrato el Arsenal. Los hinchas lo odiaban. Más tarde, el delantero demostró que se equivocaron. Tiene una característica que no posee Saka, juega pegado a línea – a la vieja usanza – y desborda. Le sobra quiebre y habilidad. Nunca vi un delantero ingles con esas características y veo futbol desde 1974. Creo que Gordon es una equivocación como titular. Ignoro porque lo contrató el Barza. Tuchel reconsideró y puso a Rashford de titular ante Panamá. Tener a Bellingham, Kane y Eze, te da un plus. Creo que nunca antes los ingleses tuvieron esa calidad de delanteros y mediocampistas. Dícese que el 2002 y 2006 los cracks, de ese entonces, no se soportaban, existía mucha rivalidad.

TRES

Argentina y Brasil se han enfrentado a rivales muy débiles. No obstante, al Scratch le benefició. Empezó pésimo, a medida que pasaron los partidos, tomo más confianza. Bruno Guimaraes es el ancla en el Newcastle, en la selección parecía un manojo de nervios. Perdía duelos y daba pases intrascendentes. Ante Escocia mejoró. Idem, Cunha. Vinicius ha tomado la posta y es el líder. Ojo, el problema de tener rivales débiles, es la falta de exigencia. Ante una potencia, que te pueda tocar en octavos o cuartos, puede ser fatal.

Ecuador fue segundo en la clasificación. No podía terminar así, ante Costa de Marfil no mereció perder. El partido contra Curazao tuvo tintes fantásticos, parecía un cuento de García Márquez. Si bien, el arquero tapó todo, hubo una evidente falta de puntería. El dedo del escarnio se ciñó en Enner Valencia: quien tiene 36 años. Considero que el Tricolor no puede depender de él. Plata, que estaba en deuda, apareció finalmente. Y lo celebró todo el Continente, no solo el País de la Mitad del Mundo.

  • Pedimos que al menos dijera buen día, ni saludaba.

Uno de los motivos por los que Bielsa tuvo éxito en otros clubes o selecciones, es porque los jugadores creyeron en él. Se dejaron guiar. Luis Suarez, posiblemente el delantero más importante de la historia charrúa, jodió el vestuario cuando vio que era dejado de lado. Esto sucede cuando eres crack y piensas que eres más importante que el técnico.

  • ¿Por una nimiedad sentencio a un técnico?
  • ¿Piensas que Guardiola o Luis Enrique son agradables?

Son unos obsesivos que piensan en futbol las 24 horas.

  • ¿Crees que les interesa saludarte o saber que le caes bien?

Posiblemente son unos grandísimos hijos de puta, que no les interesa en absoluto las relaciones públicas. Recordar que la mujer de Pep pidió el divorcio. Todo éxito tiene su costo.

Así era, también, Arrigo Sacchi. Lo cuenta Segurola.

  • Se acercó a Van Basten, mientras este almorzaba, quería hablar de un concepto táctico. Marco se le plantó.
  • Mientras como, no.
  • Ahí se terminó el ciclo maravilloso del Milán.

Cuando los jugadores no creen en el entrenador, no hay vuelta que darle. El Mundial pasado, Uruguay quedó eliminado jugando de la forma que pidieron los jugadores. Solicitarle a Bielsa que se traicione es no conocerlo en absoluto. El fracaso charrúa tiene varios responsables. En 2010 y 2011, consiguieron un cuarto puesto en el Mundial y una Copa América. Tenían un mejor equipo y delanteros de gran nivel: Forlan, Suarez y Cavani en su prime. La presente muestra a Darwin Nuñez, quien me hace recordar a Serginho, el 9 del Brasil 82. No hace falta más explicaciones.

CUATRO

Juanfer Quinteros y James son los únicos volantes creativos del Mundial que caminan y no tienen un gran despliegue. El futbol moderno requiere de mayor esfuerzo, no solo de talento. De ahí que ambos, nunca hayan triunfado en Europa. No obstante, son la cuota de talento de una Colombia, que afrontaba muchas dificultades, antes del Mundial. Ahora, el desempeño de la selección cafetera ha sido sobresaliente. Mereció ganarle a un Portugal, que estaba lleno de estrellas, pero que sufre el mismo problema de España, en muchos pasajes del partido.

  • Ritmo cansino y soporífero.

La selección cafetera tiene grandes posibilidades de avanzar a octavos y luego cuartos de final. Luis Díaz es el estandarte. Me parece que su falencia es un 9 de categoría.

  • El Mayor farsante del futbol mundial

Así lo definió Chilavert al técnico Alfaro. Como siempre que le ponen un micrófono, se esfuerza por dar declaraciones explosivas. Siempre fue así. Después de su retiro, nunca ha dirigido un club o una selección. Me hace recordar a

Hugo Sánchez, otro bocazas. Que si se atrevió a dirigir la selección mexicana y fracasó rotundamente.

El debut pesó. Fueron 16 años de ausencia. A varios les sobrepaso la ilusión acumulada de la gente. Peor cuando EE.UU anotó tan temprano. Ante Turquía y Australia primó el pragmatismo. Hubo muchas críticas por las declaraciones de Alfaro. Eso tiene el futbol, en un momento, pasas del cielo al infierno. Antes ídolo, hoy maldecido. Paraguay siempre jugó a la defensiva y luego a contragolpear. Ese es su ADN.

Los técnicos antes de Alfaro, querían darle al equipo un mayor toque y fracasaron.

  • ¿Entonces en qué quedamos?

COLOFON

Una cosa es ser periodista otra distinta ser hincha. No podés reaccionar o explotar de esa manera, porque justamente no eres fanático. Has estudiado durante 4 años y laburas desde hace un muy buen tiempo. Eso indica que tienes experiencia. Ganas muy bien, a comparación de otros periodistas deportivos que pululan en otros medios más modestos. Entonces, ante la expulsión del jugador paraguayo –que sabía de la norma– explotaste. Furibundo, usando un lenguaje procaz, acusaste a los dirigentes de corrupción. Horas después pediste disculpas. Tarde, la FIFA te expulsó del Mundial. La cantidad de gente que lo apoyo fue mayoritaria. Igual varios compañeros del oficio. Uno que se destaca en el medio televisivo, defenestro a la Entidad.

  • La liberta de expresión no se negocia.

Pero dicha libertad no está munida de procacidad. Si haces una denuncia, debes presentar las pruebas concluyentes de dichos actos corruptos. Ergo, te expones a una demanda judicial. Una de las características de la degradación actual del periodismo. Peor el deportivo. Donde la demagogia y los exabruptos son el pan de cada día. Las nimiedades llenan los espacios deportivos. Discusiones al por mayor. Pareciera que el que más grita, es quien tiene razón. Y justamente, el que mencionábamos, le mostró su apoyo incondicional al Chipi Vera. Él se caracteriza por ese comportamiento anómalo. Gritos e insultos de grueso calibre son la constante. La consulta cae de maduro.

  • ¿Cómo podés ir a dar una charla de periodismo en la Universidad?

[EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS] Pocas tradiciones políticas han sido tan discutidas y, al mismo tiempo, tan decisivas para la historia contemporánea como el liberalismo. Nacido entre las revoluciones atlánticas del siglo XVIII y consolidado a lo largo del XIX, contribuyó a derribar el absolutismo, limitó el poder del Estado, afirmó la igualdad jurídica de los ciudadanos y abrió el camino hacia las democracias constitucionales. Pero su mayor aporte quizá no resida en ninguna de esas conquistas por separado. Consistió, sobre todo, en responder una pregunta que sigue acompañándonos hasta hoy: ¿cómo pueden convivir pacíficamente personas que piensan distinto sin que unas pretendan imponer definitivamente su visión sobre las otras?

La respuesta liberal fue extraordinariamente sencilla y, precisamente por ello, revolucionaria. Ninguna autoridad —ni el Estado, ni una iglesia, ni una mayoría circunstancial, ni una ideología— debía concentrar un poder capaz de anular la libertad de los individuos. Desde John Locke hasta John Stuart Mill, el liberalismo político edificó un conjunto de instituciones destinadas a contener el poder antes que a expandirlo. Mill resumió esa convicción con una frase que continúa interpelándonos más de siglo y medio después: «si toda la humanidad, menos una persona, tuviera una misma opinión, la humanidad no estaría más justificada en silenciar a esa única persona que ella en silenciar a la humanidad». Difícilmente pueda encontrarse una defensa más lúcida de la libertad de conciencia.

No deja de resultar llamativo que una idea nacida hace más de dos siglos conserve semejante actualidad. La razón es sencilla: las sociedades nunca dejaron de ser plurales. Cambian las épocas, los conflictos y los lenguajes políticos, pero permanece la dificultad de aceptar que quienes discrepan no por ello dejan de formar parte de la misma comunidad política. El liberalismo comprendió muy temprano que la diversidad de opiniones no constituye una enfermedad de la democracia, sino su condición más natural. Allí donde todos piensan igual, la libertad deja de tener objeto.

La historia del siglo XX confirmó dramáticamente esa intuición. Fascismo y comunismo, pese a sus profundas diferencias doctrinarias, compartieron una misma aspiración: reorganizar la sociedad alrededor de una verdad considerada absoluta. Ambos identificaron enemigos irreconciliables, ambos prometieron redimir a la humanidad y ambos terminaron subordinando los derechos individuales a un supuesto interés superior. Europa pagó un precio inmenso por esa ilusión. Cuando finalmente las democracias occidentales lograron reconstruirse después de la guerra, parecía haberse consolidado un consenso elemental: ninguna causa política justificaba sacrificar las libertades fundamentales. Durante algún tiempo pareció una lección definitiva. La historia, sin embargo, rara vez concede victorias permanentes.

Hoy asistimos al resurgimiento de formas distintas de intolerancia. Ya no suelen presentarse bajo la forma de partidos únicos o regímenes totalitarios. Se expresan, más bien, mediante discursos que tienden a reducir la complejidad social a una única clave de interpretación. En determinados sectores del progresismo contemporáneo, por ejemplo, el individuo corre el riesgo de diluirse detrás de identidades colectivas cada vez más fragmentadas, mientras el desacuerdo comienza a confundirse con una falta moral antes que con el ejercicio legítimo de la libertad. El término wokismo suele emplearse para describir parte de estas tendencias, aunque su significado continúa siendo objeto de debate. Más allá de las etiquetas, el problema aparece cuando la identidad desplaza al ciudadano como sujeto central de la democracia. En ese punto dejamos de hablar el lenguaje del liberalismo político.

Pero sería un grave error creer que la alternativa consiste en abrazar un conservadurismo igualmente dispuesto a restringir las libertades civiles en nombre de una determinada concepción religiosa, nacional o moral de la sociedad. Resulta paradójico observar cómo algunos defensores de la libertad económica aceptan sin demasiadas dificultades la intervención del Estado cuando se trata de regular la vida privada o imponer determinados patrones culturales. El liberalismo clásico jamás defendió un Estado encargado de custodiar una moral oficial. Su preocupación siempre fue otra: garantizar que cada persona pudiera desarrollar su propio proyecto de vida dentro del marco constitucional y del respeto a los derechos de los demás. Esa diferencia separa a las sociedades abiertas de aquellas que aspiran a disciplinar las conciencias.

Quizá el mayor error de nuestro tiempo consista en haber olvidado que el liberalismo político nunca prometió una sociedad perfecta. Nunca creyó que los conflictos desaparecerían. Su ambición era bastante más modesta y, precisamente por ello, más realista: construir instituciones capaces de procesar pacíficamente las diferencias. Norberto Bobbio recordó que los derechos de libertad constituyen el presupuesto indispensable de toda democracia. John Rawls llegó después a una conclusión semejante cuando sostuvo que las sociedades plurales solo pueden sostenerse sobre un consenso político básico compartido por ciudadanos que discrepan acerca de casi todo lo demás. Ninguno imaginó democracias edificadas sobre la unanimidad. Ambos comprendieron que la estabilidad política nace del reconocimiento recíproco antes que de la imposición.

Conviene detenerse un momento en esta idea porque acaso allí resida una de las mayores confusiones del presente. Hemos comenzado a identificar la firmeza de las convicciones con la incapacidad de escuchar al otro. La discrepancia se interpreta con demasiada frecuencia como una agresión y el adversario termina convertido en un enemigo moral. Sin embargo, las grandes democracias no fueron construidas por ciudadanos que pensaban igual. Fueron edificadas por hombres y mujeres capaces de defender con firmeza sus principios sin dejar de reconocer idéntica legitimidad a quienes sostenían posiciones distintas. El consenso democrático nunca significó uniformidad; significó aceptar que ninguna mayoría puede apropiarse para siempre del espacio público.

Tal vez haya llegado el momento de recuperar esa vieja enseñanza. Hablar menos de enemigos y más de ciudadanos. Menos de identidades irreconciliables y más de personas. Menos de cancelaciones y más de instituciones. Las democracias sobreviven porque aceptan el conflicto, no porque logren eliminarlo. Esa ha sido, probablemente, la mayor contribución histórica del liberalismo político.

En una época dominada por los extremos, volver a esa tradición no constituye un ejercicio de nostalgia ni una invitación a ignorar los problemas del presente. Significa recordar que la libertad individual, la igualdad ante la ley y la dignidad de la persona no son conquistas definitivamente aseguradas, sino principios que cada generación debe defender nuevamente. La historia enseña que las sociedades comienzan a perder su libertad mucho antes de advertirlo. También enseña que recuperarla suele ser una empresa mucho más difícil. Quizá por eso el liberalismo político conserve, todavía hoy, una vigencia que trasciende las modas ideológicas y continúa ofreciendo uno de los fundamentos más sólidos de la convivencia democrática.

[OPINIÓN] Entre 2021 y 2022, el mapa regional parecía teñirse de un rojo homogéneo tras el triunfo del progresismo en seis de siete elecciones presidenciales. Sin embargo, el error de lectura de aquel momento fue creer que las sociedades se habían vuelto masivamente progresistas. Hoy, cuando la balanza parece inclinarse hacia la acera de enfrente, se repite la misma equivocación al diagnosticar una ola de ultraderecha de carácter estructural. No es así.

​El comportamiento del electorado contemporáneo responde a una lógica mucho más pragmática y movediza que la de los alineamientos doctrinarios. Los ciudadanos no sufragan mayoritariamente movilizados por programas de gobierno o afinidades teóricas; lo hacen guiados por el rechazo al oficialismo de turno. Si hace unos años el progresismo capitalizó el deseo de cambio frente al desgaste conservador, hoy la derecha encarna la opción de recambio frente a administraciones de izquierda que han sufrido el desgaste natural del ejercicio del poder en entornos económicos y sociales sumamente críticos.

​El factor diferencial en este tramo de la historia es el terreno de juego tecnológico. La batalla política actual se libra de forma prioritaria en el paradigma comunicativo digital, un espacio donde se disputan las narrativas y se moldea el sentido de las cosas a gran velocidad. Es en este ecosistema donde las corrientes de ultraderecha han tomado una delantera significativa, utilizando la inmediatez y la segmentación de las redes sociales para conectar de forma directa con el descontento, la frustración y la demanda de orden de las mayorías hostigadas por el crimen.

​Pese a esta ventaja comunicativa, las victorias de las opciones conservadoras se caracterizan por una marcada fragilidad. El análisis minucioso de la realidad electoral latinoamericana desmiente la existencia de cheques en blanco para la derecha. Sus triunfos recientes se han materializado por diferencias mínimas, como en Perú o Colombia, o bajo la sombra de crisis de legitimidad y denuncias de fraude, como en Honduras, sumado a la intensa injerencia de Estados Unidos.

​Incluso en la derrota, el progresismo retiene un piso electoral muy alto que bordea el cuarenta por ciento, como ocurre en Chile. 49.7% frente a 50.4% en el Peru, y una diferencia similar del 1% en Colombia. En América Latina no se está consolidando un modelo único; se define como un territorio de disputa constante con ciclos políticos cada vez más breves y una ciudadanía impaciente que castiga con rapidez a quien no ofrece soluciones prontas y eficaces. La pugna por el poder sigue completamente abierta.

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