Alejandro Hermoza

Alejandro ‘Jano’ Hermoza tiene 20 años y en el 2019 inició un negocio que inspira: El Taller de Jano, un emprendimiento gastronómico que vende -a través de las redes sociales- alfajores, kekes de zanahoria, pie de limón y dos tipos de cheesecakes: de caramelo salado y de fresa. Es un negocio que endulza y que trasluce una virtud tan preciada en estos tiempos: Jano es un joven con síndrome de down que trabaja en equipo, pues involucra a su familia en su negocio; tiene una gran capacidad creativa, y se pone retos a largo plazo: anhela abrir un restaurante en homenaje a su abuelo. Un lugar cálido donde se venda comida rápida como hamburguesas y sus ya famosos postres. Su propósito: demostrar que todo se puede.

¿Cómo nace tu afición por la cocina?, le preguntamos a Jano, en compañía de su hermana Anité Hermoza. “Yo veía a mi mamá preparar postres en la cocina y desde ahí me gustó. Ella me empezó a enseñar y lo primero que aprendí a hacer fue milkshake de plátano que me encantaba”, cuenta. En aquel tiempo Jano tenía 9 años, todavía no se imaginaba que tiempo más tarde, egresaría del colegio Champagnat, estudiaría Alta Cocina en el Instituto Columbia y que sus postres serían un boom que conquistarían las redes sociales. En Instagram tiene más de dos mil seguidores. Ahí recibe los pedidos de sus clientes, quienes le escriben al inbox solicitando sus dulces, pero también interactúa con ellos al recibir comentarios sobre su trabajo. Otras veces, incluso, se anima a realizar “en vivos” para sus seguidores y hace sorteos para promocionar El Taller de Jano.

En una foto publicada en su cuenta de Instagram, se le ve a Jano batiendo sobre una olla un espeso y dulce manjar hecho por él mismo. Los clientes le comentan: “delicioso”, “uffffff”, “Espectacular”. Al lado el producto final: un alfajor con manjar blanco de olla, como para ocho personas. Por semana -afirma – puede hacer unos 20 de estos pedidos. Dulces precisos, para este invierto húmedo y frío.

Jano 2

Todos para uno

Pero este trabajo, como mencionamos líneas arriba, es una chamba de equipo. “Toda mi familia me apoya en el negocio”, cuenta Jano. “Mi mamá en la cocina, mi hermana Anité con el Instagram y los pedidos, y mi papá y mi hermana Rafaela con las coordinaciones y costos de los ingredientes que uso”, detalla.

Sus postres los envía por delivery. A Jano le gusta la personalización de sus productos. Por ello, cuando el cliente recibe su pedido, este lleva la firma de Jano impresa con plumón negro. Con ese detalle, dice, es una muestra de respeto al cliente. Pero también, para nosotros, es como recibir el autógrafo de un maestro pastelero en la puerta de tu hogar.

“Confíen en sus sueños, así como hago yo. Que los logros son poco a poco y hay que tener paciencia”, responde cuando le preguntamos sobre los retos que ha tenido que superar para sacar adelante El Taller de Jano.

¿Qué ha sido lo más valioso que has aprendido al momento de emprender?, le consultamos. “A trabajar en equipo y luchar para tener lo que quiero. No solo en la cocina, también en toda mi vida”, señala, vestido de chef y quien de momento ha tenido que detener sus estudios por la pandemia. “Lo retomaré cuando sea seguro para mi salud”, comenta, este admirador de Gastón Acurio.

¿Quieres tener tu propio restaurante? “Sí, ya tengo el nombre. Se llamará: Alejandro Hermoza Moya, como mi abuelo que se fue al cielo. Lo extraño mucho».

Pero el restaurante es un objetivo a largo plazo. De momento quiere consolidar su marca de repostería en el mercado local, siempre con ayuda de su familia, en especial de Anité, hermana mayor de Alejandro y quien resulta un pilar fundamental en la vida de este joven emprendedor.

“Jano empezó en el 2019 vendiéndole a la familia y amigos. Luego crea su Instagram que es El taller de Jano donde el responde a los pedidos con mensajes de voz y a veces yo lo apoyo respondiendo con mensajes de texto”, cuenta. Y agrega: “Jano se cuida muchísimo cumpliendo todas las medidas de bioseguridad. Con el uso de la mascarilla, el uso del alcohol. Cuida mucho el protocolo sanitario a la hora de la preparación y a la hora del delivery, para que no haya ningún problema”, detalla Anité.

Y deja un mensaje sobre el trabajo de Jano, que bien sirve de lección para todos, en especial para los emprendedores: “Lo que inspira Alejandro con el Taller de Jano son las ganas que él le pone a lo que hace. A cumplir con sus responsabilidades y demostrar que se puede romper estereotipos. Que con ganas se puede sacar cualquier emprendimiento adelante”. Mientras tanto, Jano, alista sus utensilios para preparar un nuevo alfajor. Le tomará algunas horas y bastante esfuerzo. Pero lo vale. Además, un dulce  nunca cae mal… sobre todo en estos tiempos.

Dato:

Puedes contactar a Jano en su cuenta de Instagram El Taller de Jano

Fotoportada: Leyla López.

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Alejandro Hermoza, alfajores, Taller de Jano