[INFORME] La nueva Ley General de Contrataciones Públicas, parte del legado que dejó el gobierno de Dina Boluarte, representó un cambio considerable en lo que respecta a impedimentos para contratar con el Estado por ser menos estricta al evaluar los vínculos entre condenados y empresas.

La guerra contra la corrupción es, sin lugar a dudas, una de las que más preocupa a los peruanos. Sin embargo, en esta guerra son varias las batallas que, lamentablemente, se han perdido en el último tiempo debido a la complicidad de diversos políticos. Aunque en época de campaña sostienen un discurso de cero tolerancia con los corruptos, una vez que llegan al poder parecen adoptar una postura indulgente con quienes están involucrados en este tipo de actos.

Pero o más grave ante esta actitud injustificadamente compasiva ante personajes corruptos no se limita a quienes son cercanos a un determinado gobierno. En este intento de ser benévolos con quienes han sido partícipes de actos de corrupción terminan abriendo una puerta legal que termina beneficiando a todo tipo de sentenciados.

UNA LEY MÁS AMABLE

Un ejemplo de estos casos se puede observar con lo ocurrido con la nueva Ley General de Contrataciones Públicas (Ley N° 32069). Más precisamente en el Artículo 30 referido a impedimentos para contratar, esta nueva ley marcó un cambio considerable con respecto a la antigua Ley N° 30225.

A diferencia de su predecesora, la Ley N° 32069 sostiene que entre los motivos para estar impedido para contratar con el sector público se encuentra el tener una sentencia condenatoria, pero dicho impedimento sólo involucra a quien se desempeñe como representante legal de la empresa que pretende un contrato con el Estado.

Esto significaría que una persona, incluso siendo fundadora y haber sido condenada, podría recurrir a estrategias legales para librar a su empresa del impedimento. Por ejemplo, si opta por renunciar a sus poderes, esta empresa volvería a estar habilitada a contratar con el sector público.

La situación descrita sería impensada con la antigua Ley N° 30225 que contemplaba un alcance mucho más amplio para determinar quién tenía una vinculación relevante con una empresa y, si esta persona había sido condenada, entonces la empresa con la que estaba relacionada no podría contratar con el sector público.

LAS CONSECUENCIAS

Uno de los casos en los que esta nueva ley tiene repercusión es el que involucra al empresario Aniceto Argüelles, quien fue condenado a más de cuatro años de pena suspendida tras reconocer que intentó sobornar a magistrada encargada de un caso que adquisición de terrenos fraudulenta.

Sin embargo, su empresa ha podido seguir accediendo a millonarios contratos gracias a que recurrió a estrategias como renunciar a ser representante legal de Industrias Argüelles y entregar la presidencia del directorio a su esposa. Esta estrategia sumada a la nueva Ley General de Contrataciones Públicas llevan a que la empresa que fundó no tenga impedimento algunos pese a la grave sentencia que pesa sobre él.

Es preciso señalar que esta nueva Ley General de Contrataciones Públicas (Ley N° 32069) se promulgó en junio del año 2024 y la responsabilidad de esta insólita postura indulgente con los condenados también cae en la entonces presidenta Dina Boluarte y su primer ministro Gustavo Adrianzén.

Mientras la mayoría de peruanos reclama por medidas más estrictas para combatir la corrupción, este polémico artículo treinta representa una puerta abierta para cuanto empresario con una condena en su historial pueda ver a su empresa participando en licitaciones sin problema alguno.

[OPINIÓN] En época de segundas vueltas es muy difícil mantener una conversación con personas que están muy seguras de su voto. Si te cruzas con alguien que va a votar por Fujimori, va a intentar asustarte con el fantasma del comunismo o con la posibilidad de una debacle económica. Si te cruzas con alguien que va a votar contra Fujimori, entonces también, no hay opción para la duda, el fujimorismo es lo peor que le ha pasado al país, se va a quedar en el poder por 15 o 20 años, controlará todos los medios, etc. Muchas de esas cosas son verdad, por supuesto. También existe la opción de no escoger, ya sea viciando el voto, no yendo a votar, o votando en blanco. Yo no estoy de acuerdo con esta última opción. Pienso que, en general, es nuestro deber escoger a un candidato.

Evidentemente, escoger no significa tener absoluta claridad acerca de por quién queremos votar. Que hayas escogido una opción no significa que vas a arruinar las cenas familiares o las reuniones de amigos, tratando de convencer al resto para que vote como tú. Tampoco significa que estés obligado a comunicar tu opción. Ni siquiera implica que tengas que comunicarle al resto que ya te has decidido.  Se trata de una decisión muy difícil. Por lo tanto, es normal no estar completamente seguro de nuestro voto. Podemos cambiar de opinión y escoger al otro en base a la información que vaya saliendo, incluso en la cola de nuestro local de votación. Haber tomado una decisión en un momento no nos compromete a aferrarnos a esa decisión. Es importante reconocer que estamos ante una encrucijada. El 80% del Perú no ha querido ninguno de estos dos candidatos.

Pero, así los dos nos parezcan muy malos, pienso que, en general, es importante escoger entre uno de los dos, porque el panorama político que se abre con uno u otro es completamente diferente. Si escogemos a Fujimori vamos a tener, efectivamente, la posibilidad de que haya represión, desinformación a través de los medios tradicionales, y un aparato organizado de corrupción. Si votamos por Sánchez, estamos, de cierta manera, votando al vacío. Podemos tener todas las promesas que haga Pedro Francke acerca de que va a respetar la autonomía del BCR, etc., pero nada de eso está por escrito, ni en el plan de gobierno ni en ningún lugar. Y así como Juntos por el Perú utilizó a Antauro Humala para jalar votos en primera vuelta y ahora lo están abandonando, lo mismo podría pasar con Francke. Tranquilamente podrían estar utilizándolo solamente para jalar votos en la segunda vuelta, con la intención de desecharlo después. La verdad es que es difícil y arriesgado votar por Sánchez.

En las elecciones de Estados Unidos, mucha gente estaba terriblemente decepcionada con el Partido Demócrata por su rol en la guerra entre Israel y Palestina. Otros no estaban decepcionados porque prácticamente no esperaban nada de los demócratas. Pero en todo caso, muchos decidieron no ir a votar, para expresar su rechazo. Pero por más decepcionado que uno pueda estar con un partido, los dos partidos no son iguales. Uno implica un riesgo mucho mayor que el otro. El mensaje que se le manda a los demócratas puede ser simbólicamente muy importante, pero la verdad es que las consecuencias entre que haya salido uno y que haya salido el otro son significativamente diferentes. El voto simbólico, el voto de castigo, el voto de protesta, instrumentaliza a las poblaciones que se van a ver perjudicadas si es que gana uno u otro candidato. Si estamos en un bote que se hunde con cientos de personas, y hay dos capitanes que se pelean por escoger qué hacer, y por alguna razón dependiera de nosotros escoger a uno de los dos, sería irresponsable cruzarnos de brazos, o decir que nos da igual que sea cualquiera, porque hay cientos de vidas en riesgo. No podemos huir de nuestro compromiso.

Hagamos el siguiente ejercicio mental. El 7 de junio a las 5pm saldrá un flash electoral. Cerremos los ojos y pensemos qué sentiríamos si lo primero que sale en nuestra pantalla fuera la cara sonriente de Keiko, o el sombrero gigante de Sánchez.

 

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
Foto: https://www.linkedin.com/pulse/choices-what-next-robyn-vintiner/

[MIGRANTE AL PASO]  Las noticias malas llegan como flechas mientras menos te lo esperas. Uno cree que se va a caer el mundo; la ansiedad, incluso, te puede llevar a creer que la muerte te espera, pero al final es solo una ilusión. Un pinchazo de aguja disfrazado de herida de bala. A veces, antes de dormir, me engaño diciendo que tengo que tener todo bajo control, como si fuera posible. Ordenar tu vida no es tener el control absoluto. Si fuera así, no podría existir ni un pequeño atisbo de calma o felicidad. Siendo sincero, es justamente a esas dos cosas a las que quiero llegar. Escribo en el preludio de un viaje dentro de unas horas. Dejar mi negocio recién nacido me da pánico. Felizmente, me libro de tener que escoger entre los dos candidatos de las nefastas elecciones. Entre que me falta terminar de hacer mi maleta, no tengo ni un sol y aún no llegan los proveedores a mi cocina, siento como si mis pulmones se aplastaran contra las costillas en cada respiro agitado. Estoy escribiendo rápido, pero siempre con intención; después de todo, este pequeño momento frente a la hoja vacía es, por el momento, mi único espacio de paz. Dentro de esta página no puedo volverme loco y no hay deudas que me persigan. Ayer, asustado e inocente, les preguntaba a mis padres si alguna vez habían estado en situaciones así. Se rieron y respondieron: infinitamente peor.

Mi madre fue a cambiarse para su clase de flamenco y le preguntó a mi padre si es que así es la vida. Nunca me he esforzado y los problemas surgen de donde menos me lo espero. Caminaba de un lado a otro, en el mismo cuarto donde tenía que confesar mis cursos escolares del colegio. “Así es, pero el mundo no se cae y, si te preocupas por todo, no puedes avanzar”. Bajé las escaleras y recordé algo que ya me había dicho hace mucho, en una situación muchísimo peor: cada día con su labor. Me di cuenta de que no solo ellos han estado en situaciones más complicadas; yo también he estado en situaciones más complicadas y esto no es nada al costado de otras eventualidades que ya he superado con un poco de valentía y un poco de calma.

Mil metros en el aire

Hace tiempo no viajaba solo, lo que más me gusta hacer. No debería dejar que adversidades solucionables interrumpan mi placer más grande. De chico me daba miedo esa aceleración que te pega al asiento antes de despegar; ahora cierro los ojos y siento calma. A pesar de que es un hecho que la gran mayoría de accidentes aéreos son al despegar, recuerdo que pensaba lo peor cuando de niño veía a mis padres irse con maletas; siempre pensaba que el avión se iba a caer. Ahora siento goce al hacerlo. Al final, el avión nunca se cae. Lo mismo me pasaba con las turbulencias. Lo único que sí me hace agarrarme fuerte del asiento son los vacíos de aire, como si cayeras en picada por una milésima de segundo. Es muy parecido a los ataques de pánico que solía tener. Ahí, en ese cilindro avanzando a 800 km/h y a miles de metros de altura, soy de los que se queda viendo el mapa y no duerme por 10 horas. Suelo espiar las películas que ven los demás; no duermo y me quedo escuchando música hasta que la batería se acabe, mientras descubro islas explorando el mapamundi interactivo.

Mientras escribo esto sigo sintiendo esa presión rara en el pecho, como si mi cuerpo todavía no entendiera que no hay ningún depredador persiguiéndome. Supongo que uno nunca termina de acostumbrarse del todo a vivir pendiente de tantas cosas al mismo tiempo. Crecer, al menos para mí, no se ha sentido como convertirme en alguien seguro o fuerte; más bien se parece a aprender a convivir con el miedo sin hacer demasiado escándalo. Antes pensaba que la calma llegaba cuando todo estuviera resuelto, cuando no hubiera deudas, problemas, incertidumbre o riesgo de fracasar. Ahora sospecho que no funciona así. Tal vez la calma no aparece cuando desaparece el caos, sino cuando entiendes que igual puedes respirar dentro de él. Hay algo extrañamente humano en seguir avanzando aun sintiendo que todo está desordenado. Mis padres tenían razón: el mundo no se cae. O por lo menos no se cae tantas veces como uno imagina en la madrugada. Mañana probablemente aparecerán nuevos problemas, mensajes, pagos pendientes, errores y miedos distintos. También volverá esa sensación absurda de querer huir de todo y dormir durante semanas. Pero, aun así, dentro de unas horas voy a subir a un avión, mirar por la ventana mientras la ciudad se hace pequeña y sentir, aunque sea por algunos minutos, que la vida también puede ser esto: un espacio diminuto de silencio entre una preocupación y la siguiente.

[Música Maestro] La semana pasada se estrenaron en nuestra capital dos productos cinematográficos que, por diferentes razones e independientemente de sus particularidades, demuestran que la música popular del pasado sigue siendo una asegurada fuente de entretenimiento y nostalgia. Uno es una película biográfica -una biopic, en el argot cinemero- y el otro, un documental. A nivel mundial, cada uno ha despertado a extensas comunidades de fans de los artistas que inspiran estos largometrajes, las cuales han respondido masivamente a las convocatorias comerciales, convirtiéndolos en taquilleros exitazos.

En general, disfruto más los documentales que las películas basadas en las vidas/trayectorias de músicos, porque ofrecen una mirada real, creíble, exenta de imprecisiones. En todo caso, si un documental cae en desinformación u omisiones, son consecuencia intencional de quien dirige o produce la investigación y no invenciones nacidas de técnicas narrativas cinematográficas justificadas para darle fluidez al guion o facilitar la comprensión tácita de un proceso que, de contarse paso a paso, no acabaría nunca.

Una de las cosas más llamativas de esta coincidencia en cartelera es que se trata de personajes que tuvieron su punto máximo de popularidad en un mismo periodo de tiempo -entre 1981 y 1989- y son referentes absolutos del estilo que cada uno representa. A través de estas películas podemos (re)descubrir los motivos de su importancia y por qué aun hoy mantienen intactos, a pesar de los altibajos que hayan tenido, sus niveles de fama e influencia.

Michael: Una primera parte que pudo ser mejor

En líneas generales, Michael (Antoine Fuqua, 2026), con la actuación sobresaliente de Jaafar Jackson, sobrino de “El Rey del Pop”, hijo de su hermano Jermaine, deja una sensación híbrida en el espectador con conocimientos suficientes como para entender, antes de sentarse a verla, quién fue Michael Jackson. De niño prodigio a superestrella a personaje de hábitos extraños, criminalizado por los peores y más sórdidos escándalos en los que puede verse involucrado un hombre, las acusaciones de presunta violación de menores de edad, el cantante, compositor y bailarín dejó una huella imborrable en el panorama artístico y cultural mundial.

El largometraje cubre dos periodos de la vida de este hombre que apenas llegó a los 51 años y que definieron de manera contundente el último tramo de su paso por el mundo. Pero lo hace a manera de postal navideña, desde una óptica complaciente, sin introducirse en las oscuridades asociadas a esa carrera iniciada cuando solo tenía 6, propulsada por su sorprendente talento natural para cantar y bailar y un padre visionario, pero negativamente ambicioso que decidió explotarlo sin descanso ni mesura. Esto va más o menos de 1967 a 1977, la década en que el pequeño Michael brilló, con su amplia sonrisa e inocente mirada, al frente de The Jackson 5.

El segundo periodo, de 1978 a 1988, está marcado básicamente por las transformaciones físicas de Michael, las primeras fuentes de controversia con respecto a su perfil psicológico supuestamente quebrado por el maltrato infantil al que fue sometido y el estratosférico éxito comercial de sus producciones como solista, con canciones y videoclips que se llevaron todos los premios y rompieron todos los récords. Otra vez, las libertades del guion ofrecen una visión parcial de todos esos traumas y cruces de contradicciones. A pesar de eso, las canciones -inolvidables, algunas superlativamente buenas- hacen que sus dos horas de duración valgan la pena.

Burning ambition: Los cincuenta años de Iron Maiden

Burning ambition (Malcolm Venville, 2026), es una celebración muy merecida. Iron Maiden no inventó el heavy metal, pero sí lo llevó a niveles extraordinariamente altos de popularidad y poder de convocatoria. Aunque su primer álbum oficial se lanzó en 1980, las bodas de oro se calculan desde 1975, cuando Steve Harris concibió, con solo 21 años, un sueño épico de guitarras, bajos galopantes y esa combinación de rebeldía, leyenda y velocidad, en medio de su trabajo como basurero en Londres.

La película tiene todos los elementos para que leales hordas de metaleros se congreguen y conviertan cada proyección en la primera fila de un concierto. El ritual silencioso del cine se quiebra con gritos, cánticos, aplausos. Si bien es cierto hay más entrevistas e imágenes de archivo que canciones, muy valiosas para los más fanáticos, cada extracto hace delirar a las butacas. Cuando fui a verla, la sala estuvo llena y ocho de cada diez personas llevaba puesto un polo de Iron Maiden. Una comunidad que responde a la llamada de la tribu con compromiso y que, al final del metraje, sale satisfecha conversando sobre qué les gustó más.

La celebración de estos cincuenta años de indesmayable carrera metalera coincide además con un hecho largamente esperado por su familia global, la inducción del grupo en el Salón de la Fama del Rock and Roll, veinticinco años después de que se hicieran elegibles para tal distinción. Lamentablemente, no podremos verlos tocar en la ceremonia oficial pues, al realizarse en octubre, agarrará al grupo en medio de su gira Run for your lives, la misma que los traerá por tercera vez al Perú.

Michael Jackson y Iron Maiden: Fenómenos de masas

Recientemente vi, estupefacto, cómo Shakira actuaba en Copacabana ante una multitud narcotizada por su ramplón exhibicionismo, una muchedumbre que le celebra esas majaderías vendidas una y otra vez como símbolos de “empoderamiento femenino”, incluso acompañada por dos íconos de la cultura musical brasileña, Caetano Veloso y su hermana, María Bethânia, ambos octogenarios. Me pareció una metáfora perfecta de la confusión y el empobrecimiento de los gustos populares, atrapados por esa mezcolanza tendenciosa de publicidad, exacerbación de pulsiones primarias y encumbramiento de lo farandulesco que prima en la industria discográfica del siglo XXI.

Hace poco más de cuarenta años, en 1985, Iron Maiden tocó ante aproximadamente 350,000 personas en Rio de Janeiro, durante la primera edición de Rock In Rio que fue, además, la primera visita a Sudamérica del quinteto británico. Ver las imágenes de un festival desbordado por fanáticos del rock duro con letras que hablan de heroísmo, anti belicismo y cuestiones mitológicas, sin celulares en las manos y estrechando lazos con los músicos, contrapuestas a las de egocéntricos gentíos que balbucean mensajes superficiales mientras se graban a sí mismos, es sobrecogedor.

Del mismo modo, recordar la presentación de Michael Jackson en el entretiempo de un evento deportivo emblemático para los Estados Unidos como la final del Super Bowl de 1993 y compararla con las últimas tres o cuatro versiones del mismo acontecimiento, marcadas por baratas vulgaridades y, en la edición más reciente, la supuesta declaración política de un portorriqueño que se apropia de la representatividad de lo latino después de hacer publicidad sexista para Calvin Klein, resulta ilustrativo respecto del peso y sustancia que antes podían alcanzar incluso las manifestaciones más comerciales del pop frente a su actuales ligerezas. Iron Maiden y Michael Jackson son de los últimos fenómenos de masas que también podían presumir de calidad artística y trascendencia.

El pop y el metal: Universos paralelos

Cuando Michael Jackson lanzó Thriller (CBS Records, 1982), más de la mitad de sus canciones se convirtieron en éxitos inmediatos en el mundo entero. Y el Perú, con apenas tres años de haber regresado a la democracia, no fue la excepción. Yo era niño en ese tiempo y recuerdo claramente la fiebre que ocasionaron, de forma escalonada, los videoclips de Billie Jean, Beat it y Thriller, con grupos de jóvenes que se reunían en las calles para replicar las coreografías y familias enteras que esperaban la transmisión de la versión larga, una mini película de terror hecha para televisión.

Casi al unísono, las radios y canales de televisión locales propalaban canciones como Rock with you, She’s out of my life o Don’t stop ‘til you get enough, incluidas en su álbum anterior Off the wall (1979), considerado por todos como el primer LP de Michael Jackson. En realidad, se trataba de su quinta producción discográfica como solista, puesto que Motown Records ya había comenzado a capitalizar el carisma y talento del joven Michael con cuatro discos lanzados entre 1972 y 1975, en simultáneo a su trabajo con The Jackson 5, el grupo que integraba junto a sus hermanos Jackie, Tito, Jermaine y Marlon.

En paralelo, Iron Maiden lanzó al mercado, en aquel mismo 1982, su tercer larga duración The number of the beast, el primero con Bruce Dickinson como vocalista tras la renuncia/despido de Paul Di’Anno. Si bien es cierto eran ya bastante conocidos como líderes de la llamada “Nueva Ola del Heavy Metal Británico” con dos discos previos –Iron Maiden (1980) y Killers (1981)- este LP generó enorme polémica, en particular por el tema-título, con una imaginería que fue de inmediato catalogada como “satánica” por grupos conservadores en su propio país y más allá.

Mientras Jackson se vio obligado a colocar advertencias en el famoso cortometraje en que se convierte en un espantoso hombre lobo, debido a la pertenencia de su familia al grupo religioso de los Testigos de Jehová, los comandados por Steve Harris enfrentaron toda clase de estigmas por sus videos diabólicos y su monstruosa mascota, Eddie, un gigantesco zombie que, desde el álbum debut hasta Senjutsu (2021), el décimo séptimo disco, ha aparecido en todas sus carátulas en un amplio rango de situaciones, desde templos egipcios hasta ciudades futuristas, desde manicomios hasta campos de batalla.

Entretenimiento para grandes y chicos

La historia de Michael Jackson está lejos de ser un ejemplo a seguir. A pesar de que, a raíz de la película -vapuleada por la crítica, acogida por el público- se han vuelto a poner sobre la mesa detalles que desmentirían las graves acusaciones en su contra, hay muchos aspectos que nos hacen dudar sobre si fue o no una persona “normal”, desde sus enfermedades hasta sus obsesiones. Sin embargo, ninguno de esos matices formó nunca parte de lo que ofrecía al público, tanto en sus canciones como en sus videos o actuaciones en vivo.

Lo que generaba en sus apariciones públicas era pura emoción, a veces expresada en casos de auténtica histeria colectiva -como en su momento lo hicieron Elvis Presley o The Beatles- y un universo paralelo en el que confluían la fantasía -el ser poderoso, casi sobrenatural de sus videos- con positivos mensajes universales. Basta con revisar cualquiera de sus producciones audiovisuales, desde Beat it (Thriller, 1982) hasta Earth song (HIStory: Past, present and future, Book I, 1995), o las letras de canciones como Man in the mirror (Bad, 1987) o Black or white (Dangerous, 1991), para hacernos una idea clara de eso.

Incluso el periodo comprendido entre los años 1993 y 2009, marcado a fuego por las denuncias, la destrucción de su rostro con cirugías estéticas, las actitudes erráticas y un anunciado retorno a los escenarios que la muerte frustró y que, supuestamente, será materia de la segunda parte de Michael, dejó varios éxitos comerciales para su carrera artística, como la demostración de la vigencia de su combinación de R&B, soul, pop-rock, funk, disco y electrónica, tanto a través de lanzamientos como Invincible (2001, su último disco oficial) y el recopilatorio Number ones (2003) como del documental This is it, estrenado cuatro meses después de su fallecimiento, que resume los ensayos de la que habría sido su gira de despedida. Eso sin contar los tributos e incontables reproducciones que actualmente registran los videos de todas sus épocas. Solo o con sus hermanos, en videoclips o en conciertos, Michael Jackson es garantía de buen entretenimiento para todos.

Música bien tocada y sin concesiones

El caso de Iron Maiden es, más allá de las evidentes diferencias estilísticas, parecido. Su capacidad para entretener y convocar multitudes es ilimitada, desde el terreno de lo que el público general llama “rock pesado”. La historia de Iron Maiden es una de consecuencia y fidelidad al público, incluidos aquellos momentos en que a la banda no le fue del todo bien, como cuando Dickinson abandonó el grupo y fue reemplazado por Blaze Bayley. Entre 1982 y 1992 la banda grabó siete álbumes que han superado la prueba del tiempo, icónicas grabaciones de heavy metal sin concesiones ni intentos de adaptación a cualquiera de los giros que imponía la moda o el cambio generacional.

Discos como Peace of mind (1983), Powerslave (1984), Somewhere in time (1986), Fear of the dark (1992) o el doble en vivo Live after death (1985) permanecen como un legado incuestionable, llenos de momentos de profunda musicalidad y virtuosismo. Las guitarras de Adrian Smith y Dave Murray estremecen con sus intercambios de roles, armonías gemelas y solos electrizantes, el bajo frenético de Steve Harris y su rotunda presencia escénica emocionan siempre como si fuera la primera vez, la batería de Nicko McBrain sostiene todo como una roca y la voz de Bruce Dickinson, su energía y potencia para conducir a las masas es tan impresionante como su papel de piloto del Ed Force One, el Boeing 757 que todos vimos en Iron Maiden: Flight 666, documental que, otra vez de forma coincidente, se estrenó en el 2009, el mismo año de la muerte de Jackson.

El siglo XXI vio el renacimiento de Iron Maiden, con una formación poco habitual para grupos de heavy metal. Además del retorno de Bruce Dickinson y Adrian Smith, que se había ido en 1990, se quedó Janick Gers, su reemplazante, como tercer guitarrista. Gers aportó, además de su excepcional dominio del instrumento, una extravagancia sobre escenario que incluye malabares al estilo Yngwie Malmsteen y estrambóticos desplazamientos que le sirvieron para ganarse el abrazo del público. Como sexteto, Iron Maiden ha publicado seis álbumes -entre ellos los notables Brave new world (2000), Dance of death (2003) o The book of souls (2015)- y hecho doce giras alrededor del mundo, entre el 2000 y el 2025.

Productos cinematográficos de calidad

Más allá de las agudezas de la fría crítica especializada o de las encendidas pasiones que producen en sus fieles seguidores, estos filmes que se ocupan de dos de los artistas musicales más importantes de los últimos cincuenta o sesenta años promueven el renovado consumo de sus grabaciones, consideradas como piezas de museo por el común de las personas y, en el caso de los hits de Jackson, repeticiones permanentes en la programación radial. En ambos casos, tanto la película biográfica con sus inevitables licencias creativas como el documental y sus enfoques unidimensionales terminan aplaudidos rabiosamente a los dos lados del Atlántico.

Michael y Burning ambition -ambas de los estudios Universal-, como productos audiovisuales, nos dejan claro que los cambios en la industria musical han ido en dirección opuesta al buen gusto y al sano entretenimiento. No hay forma de considerar una “evolución” las modernas preferencias de las masas, capaces de delirar por artistas que solo se dedican a estimular de forma canallesca aspectos relacionados al lujo conseguido a cualquier costo, la hipersexualización de todo y un uso elemental del lenguaje, tanto en inglés como en castellano. Me pregunto si en el 2076 pasará lo mismo con películas acerca de Bad Bunny, Rosalía o Shakira, si a alguien se le ocurre la malísima pero potencialmente rentable idea de producirlas. Felizmente, no estaré vivo para verlas.

[OPINIÓN]  Aun cuando en esas épocas la población mundial era cuatro veces menor, el célebre filósofo español, casi un Nostradamus del siglo XX, ya avizoraba la catástrofe ocasionada por la premisa democrática que permite a todos la posibilidad de airear su opinión.

Antes de aquello, solo opinaban quienes estaban capacitados para hacerlo. Aunque en los términos relativistas actuales eso puede sonar discriminador y hasta fascista, la degradación evidente de los discursos en la actual esfera pública le da la razón al prolífico autor fallecido en 1955.

Décadas más tarde y ya en los últimos tramos de su vida, otro influyente pensador, el italiano Umberto Eco dijo, palabras más palabras menos -cito de memoria- que la omnipresencia de las redes sociales era como si todas las conversaciones de cantinas de mala muerte, en esencia charlas privadas cuya naturaleza impedía que vieran la luz más allá de sus pisos pegajosos y puertas de acero semicerradas, de repente y por arte de magia se convirtieran en noticia, titulares de periódicos, columnas de opinión.

Quienes tenemos la costumbre de interactuar en comunidades virtuales con amigos del barrio, del colegio y la universidad, por razones de nostalgia y entretenimiento la mayor parte del tiempo, padecemos esa degradación en carne viva, cada campaña electoral.

Si para los procesos del 2011 y 2016 los principales medios de comunicación online eran los correos electrónicos, los chats del Messenger y los toma-y-daca de comentarios en Facebook y Twitter -ahora X, a pesar de que todos le sigamos diciendo Twitter-, en los dos siguientes, 2021 y 2026, son los grupos de WhatsApp los contenedores de esas cantinas y esos sótanos que Eco y Ortega prefiguraron en el pasado.

La diversión y los recuerdos de esquina son reemplazados, durante las campañas de primera y segunda vuelta, por una retahíla de necedades que van en todos los sentidos y son de todos los colores e intensidades. Claro, quienes apoyan las teorías fraudistas sentirán eso de quienes las rechazamos con violencia.

Y quienes militamos en el antifujimorismo más radical sentimos lo propio de esas monsergas en las que se repiten términos como “caviar”, “rojete”, “cojudigno”, “no al comunismo”, “zurdos de mierda” y demás variables -cada una peor que la anterior- escritas por quienes son, desde diferentes niveles, lo que mi buen amigo Wilder González Ágreda define como “pobres de derecha”.

El problema es que no se trata de una sencilla y, hasta cierto punto, comprensible dicotomía en la que ambas partes, contrapuestas y enfrentadas, tienen las mismas probabilidades de tener buenos o malos resultados.

Lamentablemente para todas esas barras bravas que atacan con uñas y dientes, con retorcida ironía e incluso con agresivas y vulgares ofensas cuando se ven cercados, la información aquí es clara y contundente, digan lo que digan.

No se trata de un inocuo y hasta saludable, para nuestra gimnasia sináptica, dilema filosófico -ya quisiéramos, para seguir releyendo a mentalidades geniales como las del par de filósofos citados- sino de que, de un lado, tenemos a una opción política relativamente predecible, la de Roberto Sánchez que, sin ser ni por asomo la maravilla, ofrece menos riesgos que aquella otra opción que manda a los medios convencionales a engañar a las grandes mayorías presentando a uno de sus asalariados como analista neutral.

Se trata de ver cómo Keiko Fujimori “pide perdón” a las familias puneñas afectadas por la matanza del 2022-2023 mientras que, en paralelo, uno de sus principales perros de presa, anclado en este congreso y en el que viene, anuncia con una robustez digna de mejores causas que ha presentado leyes para eximir de responsabilidad a todos los policías involucrados en esas situaciones.

Mientras, por el otro lado, el actual líder de Juntos por el Perú, con todas las dudas que es capaz de generar, integra a su equipo al fiscal que estuvo a punto de llevar a la cárcel a la eterna candidata de Fuerza Popular, heredera de Alberto Fujimori.

El cálculo político detrás de las dos agrupaciones que disputarán en catorce días la segunda vuelta pone al electorado nacional en la misma disyuntiva que enfrentó los tres procesos anteriores -2011, 2016, 2021- pero, cuando aplicamos lentes de aumento a la situación, las cosas no son exactamente iguales.

Ese cálculo político ha alcanzado en esta oportunidad a la enorme cantidad de perdedores que, de forma casi fellinesca, ejecutó la semana pasada un acto político tan aparatoso como inútil, la enésima presentación de un “frente” que solo logró llamar la atención de sus propios miembros y de uno que otro medio noticioso -Rosa María Palacios, La Encerrona- pero que pasará absolutamente inadvertido para la población.

Y ni hablar del voto viciado/en blanco, una opción que sea individual o en la forma de llamados a la acción colectiva, no va a tener mayor impacto en el resultado final. Y si acaso lo tiene, será negativo pues contribuirá a una mayor dispersión del voto antifujimorista y su posible reducción, lo cual sería desastroso.

Lo único en común que tiene esa segunda vuelta con las tres pasadas es lo obvio, la presencia de Keiko en el balotaje y la posibilidad de que el voto anti se active al final, ya no 24 horas sino, literalmente, en las colas de los locales de votación, para definir -por lo menos es lo que deseamos con todo el corazón- su cuarta y quizás definitiva derrota.

En el entretiempo, seguiremos viendo cómo las cantinas del Twitter y de los grupos privados de WhatsApp siguen llevando cada vez más al límite nuestra capacidad de tolerancia a la estupidez, desde el lado de los tontos útiles, y soportar la mala intención de los verdaderos operadores de grupos de poder político y económico que salivan con la idea del triunfo de Keiko Fujimori. El panetón JP tiene solo dos semanas para revertir eso.

 

[EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS] Cuando Pablo Guede asumió la dirección técnica, su llegada era un absoluto misterio. Con pergaminos apenas regulares, su debut ante Dos de Mayo de Uruguay fue un fracaso rotundo. Sin embargo, el equipo aún no estaba listo; era lo sano y justo concederle el beneficio de la duda a un hombre que merecía la oportunidad de demostrar su valía.

El exentrenador de Colo-Colo tuvo un acierto colosal: fichar a Esteban Pávez. Su contratación reavivó la incertidumbre, e incluso, desde Chile, los hinchas albos agradecían que los libraran de un jugador supuestamente «salado». No sé si en el club hermano se habrán liberado de una mala racha, pero lo cierto es que a Matute llegó un auténtico crack: el ancla, la balanza, el equilibrio y, en ocasiones decisivas, el autor de goles fundamentales.

Guede logró lo que sus antecesores no pudieron: consolidar un once base. Cuando un técnico estructura un equipo sólido, solidario y bien respaldado por una buena banca, las posibilidades son infinitas. El estratega aprovechó cada recurso; Alianza mantuvo siempre una identidad clara, pero con variantes tácticas que confundieron a sus rivales, tal como ocurrió ayer ante Los Chankas de Andahuaylas.

Parecía una regla de oro que Paolo Guerrero jugara siempre como referente de área —puesto que domina desde hace un cuarto de siglo—, pero anoche el guion cambió. Guede lo recostó por una banda y dejó en punta a Erick Castillo, un absoluto bólido. Los Chankas no descifraron el movimiento, Alianza golpeó primero, y la pizarra funcionó a la perfección. Este impecable manejo táctico ha sido la constante fecha tras fecha.

Escribo estas líneas como analista, pero también como hincha, y es justo reconocerlo. Al no ser periodista deportivo, mi enfoque prescinde de los moldes tradicionales. Siempre he detestado la informalidad farandulera que rodea al futbolista local; conductas que se alejan por completo del verdadero profesionalismo.

Sin condenar sin pruebas, considero que lo sucedido en Montevideo exige una sentencia firme por parte de las autoridades competentes. En todo caso, Alianza Lima hizo lo correcto al limpiar la casa y apartar a quienes dañaban el prestigio de la institución y que, formando parte de ella, la referían como “puterío”. Tras la salida de esos pseudodeportistas, se priorizó el orden. A partir de esa purga se construyó la disciplina; de la disciplina nació la solidaridad, y de la solidaridad se ensambló el equipo actual: un plantel que sabe a lo que juega y que tiene claro el objetivo final de fin de año.

En el Perú, pocas veces triunfa la seriedad sobre la informalidad. Este campeonato es la excepción a la regla. Corresponde ahora a los dirigentes mantener esta línea de conducta hacia el futuro, actuando como celosos guardianes de una institución tradicional cuyos millones de hinchas, repartidos por todo el mundo, merecen un club a la altura de su historia.

 

[INFORME] La gestión de Renzo Reggiardo en la Municipalidad de Lima no sólo se está caracterizando por evitar los concursos públicos, también aprovecha la facultad de contrataciones no competitivas para encargar obras por casi 13 millones de soles a consorcios cuyos integrantes acumulan inhabilitaciones y hasta multas que superan los cien mil soles.

Tras la renuncia de Rafael López Aliaga a la alcaldía de Lima, Renzo Reggiardo logró convertirse en el nuevo inquilino del despacho municipal. Aunque fue en calidad de suplente, el excongresista pudo llegar al cargo que el voto popular le negó en 2018. Sin embargo, mientras Reggiardo Barreto hace realidad su sueño, la comuna limeña sigue viviendo una pesadilla con otra gestión de Renovación Popular.

Como se recuerda, el periodo incompleto de López Aliaga como burgomaestre había dejado serios cuestionamientos por obras inconclusas y un alarmante endeudamiento, y esta nueva etapa, con Reggiardo a la cabeza, no parece estar poniendo demasiado empeño por cambiar el rumbo y dejar una mejor herencia para quien asuma el cargo en enero del 2027.

Sudaca dio a conocer durante esta semana que la Municipalidad de Lima venía recurriendo a procedimientos de selección no competitivos para adquirir drones y cámaras por cerca de cinco millones de soles. En dicho informe, llamaba la atención que la empresa elegida no contaba con experiencia en el rubro. Sin embargo, este medio pudo acceder a nueva información sobre los contratos de la municipalidad que exponen una situación todavía más grave.

MÁS CONTRATOS A DEDO

Aunque Renovación Popular trata de mostrarse como un partido que defiende el libre mercado, algunas de sus acciones en la Municipalidad de Lima los posicionan directamente como enemigos de la competencia. Esto se viene reflejando en la inexplicable necesidad de evitar los concursos públicos.

La actual gestión de Renzo Reggiardo parece no ver con buenos ojos abrir la convocatoria a distintos proveedores y conocer qué oferta es mejor para los intereses de la ciudad. Por el contrario, han encontrado una modalidad que les permite elegir a dedo a un determinado proveedor que firmará generosos contratos.

En el más reciente informe de Sudaca se dio a conocer que se había recurrido en dos oportunidades a este procedimiento de selección no competitivo para entregarle a la empresa Original Systems, pese a no contar con larga experiencia en el rubro, dos contratos por cerca de cinco millones de soles por la adquisición de drones y cámaras. Sin embargo, ellos no han sido los únicos beneficiados por esta nueva política municipal.

En diciembre del 2025, la Municipalidad de Lima, alegando “situación de emergencia”, recurrió una vez más al procedimiento de selección no competitivo para encargar la obra denominada “creación del servicio de seguridad ciudadana local en la central distrital de operaciones de seguridad ciudadana en Cercado de Lima”.

El único proveedor al que la Municipalidad de Lima invitó a presentar una oferta fue el Consorcio Ingeniería, el cual está integrado por la empresa Sogu Constructora y una persona identificada como Marco Antonio Flores Razuri. Para el 18 de diciembre del año pasado, la comuna limeña le otorgaría la buena pro por un monto de casi trece millones de soles para la ejecución de la obra.

¡QUÉ TAL HISTORIAL!

Si bien llama la atención que la Municipalidad de Lima esté optando en tantas oportunidades por este procedimiento de selección no competitivo, la parte más indignante de esta historia recién estaba por conocerse. Como se señaló previamente, Consorcio Ingeniería, quien recibió la buena pro, se encuentra integrado por la empresa Sogu Constructora y Marco Antonio Flores Razuri.

En el transcurso del año 2020, el Programa Nacional de Infraestructura Educativa (PRONIED) convoca a un procedimiento de contratación pública para la elaboración de un expediente técnico y la ejecución de una obra relacionada con la reconstrucción de un local educativo ubicado en la región de La Libertad.

Quien obtuvo la buena pro fue el Consorcio Región Libertad, el cual estaba integrado por la empresa Zigurat Constructora y Marco Antonio Flores Razuri, el mismo que integra el consorcio al cual la Municipalidad de Lima le entregó más de doce millones de soles mediante el procedimiento de selección no competitivo.

Tras recibir la buena pro, el Consorcio Región Libertad se encontró en la obligación de presentar una serie de documentación para que la contratación siga su camino. Fue en este momento cuando empezaron los problemas. Pese a que Pronied le otorgó al consorcio ganador dos oportunidades para cumplir con las exigencias, el consorcio no cumplió.

Tal como se detalla en la siguiente imagen extraída de una resolución del Tribunal de Contrataciones del Estado, el consorcio integrado por Flores Razuri incumplió con varias de las exigencias hechas por Programa Nacional de Infraestructura Educativa. Estos incumplimientos llevarían a que se produzca la pérdida automática de la buena pro.

Cuando se produce una revocatoria de la buena pro sin motivos de fuerza mayor e impulsada únicamente por el incumplimiento del postor ganador, el siguiente paso suele ser un proceso sancionador por el perjuicio ocasionado, en este caso a Pronied, debido a que deberán empezar desde cero con la convocatoria al concurso público y las obras de reconstrucción tomarán más tiempo del esperado.

Por ello, en agosto del 2021, las dos partes que integraban Consorcio Región Libertad recibieron sanciones. A Marco Flores Razuri, el Tribunal de Contrataciones del Estado le impuso una multa de más de cien mil soles por incumplir con la presentación de información exigida por Pronied tras haber recibido la buena pro.

 

NO ES LA PRIMERA VEZ

Pero esta no sería la única sanción en el historial de Marco Antonio Flores Razuri. Sudaca pudo acceder a otro documento que data del año 2016 en el cual se detalla el caso que derivó en otra penalidad para el actual integrante del consorcio al que la Municipalidad de Lima seleccionó a dedo.

En septiembre del 2014, COPESCO, entidad estatal que se encarga de proyectos de infraestructura turística, convoca a un concurso para la elaboración del expediente técnico del proyecto denominado “Mejoramiento de los servicios turísticos en el circuito del centro histórico recorrido Fundo Fierro, Plaza de Armas y Recoleta, provincia de Arequipa”.

Tras la presentación de ofertas, se le otorgó la buena pro al consorcio Proyecta Arquitectos e ingenieros, el cual estaba compuesto por Flores Razuri y Gustavo Puma Cáceres. A finales de este mes se suscribiría el contrato por el considerable monto de ciento sesenta mil soles y ese también sería el origen de los problemas.

El consorcio que integraba Flores Razuri no tardó en convertirse en un dolor de cabeza para COPESCO. Tras la firma de contrato, Proyecta Arquitectos e Ingenieros se dedicó a acumular penalidades. Como se aprecia en el siguiente párrafo de la resolución a la que accedió Sudaca, el consorcio acumuló casi sesenta mil soles producto de numerosas observaciones que se le hicieron y no subsanaron.

Esta serie de incumplimientos por parte del consorcio obligó a COPESCO a resolver el contrato que firmaron en 2014 y la Primera Sala del Tribunal de Contrataciones del Estado sancionó a sus integrantes. En el caso de Flores Razuri, el Tribunal castigó su accionar quitándole la posibilidad de participar de procesos de selección con el Estado así como firmar contratos durante nueve meses.

A este cuestionable historial de Flores Razuri también se le suman las acciones de Sogu Constructora, quien lo acompaña en el consorcio que recibió la buena pro por parte de la comuna limeña y que, aparentemente, tampoco cuenta con antecedentes que se puedan catalogar como intachables.

La siguiente noticia fue publicada por Diario Correo en septiembre del 2024 y daba a conocer la indignación de la población iqueña luego de presenciar que la empresa Sogu Constructora, a quien se le había contratado para obras en pistas y veredas, estaba talando de forma indiscriminada árboles pese a que está prohibido.

Estos antecedentes desanimarían a más de un empleador. Pero ese no es el caso de la gestión Reggiardo y, haciendo uso de los recursos de la Municipalidad de Lima, eludió el camino del concurso público para entregarle directamente una obra y un contrato de casi trece millones de soles al consorcio de Flores Razuri y Sogu Constructora.

[NOTA] En la III Asamblea Nacional de Delegados del SUTEP, la profesora Olga Morán, presidenta del Directorio de Derrama Magisterial, anunció ante los representantes de todas las bases del país la reducción de la Tasa de Costo Efectiva Anual (TCEA) para los docentes que accedan a préstamos a través de su unidad DM Créditos.

Olga Morán, presidenta del Directorio de Derrama Magisterial, anunció reducción de intereses y nueva red de salud.

Con la reducción anunciada, un docente que antes pagaba una TCEA cercana al 23%, a partir de ahora contará con una tasa aproximada al 15%. Esta disminución es producto de un análisis técnico y responsable con el fin de garantizar la rentabilidad del fondo previsional y controlar el nivel de riesgo del portafolio de créditos, manteniendo niveles de morosidad adecuados.

La nueva TCEA de DM Créditos, que hoy cuenta con una cartera saneada (3.5% de morosidad), favorece a los maestros que anteriormente pagaban aproximadamente un 6% promedio destinado al Fondo Solidario y entre un 1.5% (para docentes nombrados) y un 2.5% (para contratados) en gastos administrativos. Con la nueva TCEA, el porcentaje promedio ponderado que se cobra por fondo solidario es de 0.5% y se han reducido los gastos administrativos a solo S/ 7 mensuales.

“Esta es una medida que favorece principalmente a los docentes con buen historial de pago”, señaló Morán al momento de rendir cuentas ante la Asamblea como representante del SUTEP en el Directorio de Derrama Magisterial.

“Asimismo, permitirá la compra de deuda de cualquier entidad financiera, para que nuestros afiliados puedan dejar créditos más caros en otras instituciones”, expresó.

Cabe mencionar que DM Créditos ya no cobrará estos conceptos a quienes prepaguen sus préstamos.

Del mismo modo, la presidenta de Derrama Magisterial anunció la implementación de DM Salud, una red de clínicas destinada a ofrecer una atención de calidad, rápida, humana y económica para los maestros, con un enfoque en prevención y seguimiento.

Esta operación, que cuenta demandará una inversión inicial, cuyo retorno se producirá en cinco años, comenzará a operar este año con un local de treinta consultorios en Lima Norte y, posteriormente, otro en el sur de la capital. Seguidamente, se implementará un centro de salud integral para continuar con su expansión a las regiones.

Los representantes del SUTEP en el Directorio y Consejo de Vigilancia de Derrama Magisterial estuvieron presentes en la III Asamblea Nacional de Delegados.

DM Salud ofrecerá servicios de consulta, laboratorio, exámenes y farmacia. Además, mediante una tarifa diferenciada, se subvencionarán las atenciones a los docentes gracias al servicio al público en general. De este modo, la atención para los afiliados a Derrama Magisterial, sus familiares directos y los docentes cesantes tendrá un costo promedio de S/ 50 (consulta, laboratorio y medicina).

Derrama Magisterial es una exitosa entidad de previsión y bienestar social administrada por maestros y cuenta con un patrimonio superior a los S/ 3,000 millones. La actual administración ha adoptado mecanismos para garantizar su sostenibilidad y asegurar la rentabilidad para sus afiliados. Es un modelo de economía solidaria referente a nivel nacional e internacional, como quedó demostrado en los Premios a las Buenas Prácticas organizados recientemente por la Asociación Internacional de la Seguridad Social en São Paulo (Brasil).

Medidas se tomaron en cumplimiento de acuerdos con las bases a nivel nacional.

[OPINIÓN] Siempre que llegan las elecciones se comienza a tejer la narrativa de que los antifujimoristas están obsesionados, que deberían simplemente pasar la página, que hay que mirar hacia el futuro, y en fin, una serie de acusaciones que los pinta como personas irracionales. Pero claramente esto no es así. Fijémonos en las cosas que ha hecho el fujimorismo en los últimos 10 años. Keiko Fujimori amenazó el 2016 con gobernar desde el congreso. Y, efectivamente, censuró ministros de PPK de manera completamente arbitraria, y terminó vacando al mismo PPK, inaugurando así la crisis política en la que estamos actualmente. Luego de que Martín Vizcarra no se le sometiera, decidió hacerle la vida imposible y procedió a vacarlo también. También procedió a socavar el gobierno de Pedro Castillo, incluso desde antes de iniciarse. Obviamente Castillo fue un desastre y contribuyó también a su propria debacle, pero el fujimorismo se empeñó en vacarlo desde el primer día, como acaba de reconocer Miki Torres, candidato a la primera vicepresidencia por Fuerza Popular.

No solo eso. La bancada fujimorista no ha parado de sacar leyes que les convenían a ellos mismos, sin importarles las consecuencias que eso pueda tener para el país. Se sacaron de encima a Zoraida Ávalos y Delia Espinoza sin razón alguna. El fujimorista Fernando Rospigliosi, actual presidente del congreso, mandonea ministros y amedrenta jueces, con total impunidad. La misma Keiko se inventó un fraude el 2021, y creó un antecedente para que RLA lo haga este 2026 (y ella misma, probablemente, hará lo mismo si pierde). Y la lista continúa, por supuesto.

Cuando uno cita, además de esto, el legado del fujimorismo de los 90s, la idea no es “castigar a la hija por los pecados del padre”, sino poner en perspectiva el modus operandi del partido: tomar el control de los poderes del estado, destruir la independencia del poder judicial, manipular a través de los medios, y realizar una política pragmática sin otra ideología más que hacer lo que les conviene a ellos (pueden, por ejemplo, promover que las masas de las clases A/B se escandalicen con el castillismo, y al mismo tiempo compartir la mesa directiva del congreso con ellos).

Tener dignidad y memoria es algo muy loable y sano para una democracia. Sin embargo, reconozco que sería difícil ser antifujimorista si el fujimorismo hubiera mostrado una cara democrática estos últimos 10 años, si hubiera dado señas de que con el fujimorismo el país va a estar mejor. Pero no ha sido el caso. Un gobierno de Fujimori es, objetivamente, lo peor que le puede pasar al país.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
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