Islam

[Migrante al paso] No lo recuerdo muy bien. Tenía 8 años, pero si está en mi memoria que fue un día de conmoción mundial y el rostro del terrorista quedó marcado para siempre en casi la totalidad de mentes en el mundo. Osama Bin Laden era el nuevo monstruo de la humanidad, el nuevo generador de disturbios y alterador de la paz. Con toda razón, ese atentado generó un trauma insuperable. La imagen que tenemos todos es el de este hombre barbudo, con mirada apagada y un turbante. El mayor terrorista del siglo era musulmán y lamentablemente muchos cayeron es esa peligrosa asociación. Es una lástima porque se creó un prejuicio hacia una religión que nada tiene que ver con los actos de grupos fundamentalistas que utilizan los escritos sagrados como excusa para cometer atrocidades. Esto le afecta a un gran porcentaje de la población porque sin querer se les atribuye un carácter extremadamente negativo. Es totalmente mentira. Las barbaridades que escuchamos de medio oriente suceden en cualquier lugar del mundo donde el fundamentalismo se ha incrustado. Tampoco es necesaria esa base, basta con mirar en la Iglesia de tu barrio para encontrar pedófilos en serie. Por lo tanto, debatir entre si una religión es mejor que otra no tiene sentido. 

Era de madrugada, solo quedábamos unos cuantos guías y yo. Conversando en inglés masticado debajo de un sinfín de estrellas. Solo nos abrigaban las brasas de una fogata. Yo seguía tomando vino y ellos solo miraban. Alegre, así se llamaba uno de los jóvenes, me hacía bromas, decía que parecía de 45 años. Yo le respondía con la misma gracia. Hablaba 5 idiomas y los aprendió sin estudios. En la mayoría de los países de occidente, bastaría con eso para conseguir un muy buen trabajo. Es extraño encontrar gente con esa inteligencia, cruda y sin pulir. El joven Alegre se sentaba erguido, bromeaba y se reía a carcajadas. Cada cierto tiempo levantaba la cabeza para mirar las estrellas por unos minutos, parecía estar buscando más, intentando descifrar misterios en su cabeza. Después de tantos viajes he visto infinitas miradas, algunas mantienen su particularidad y otras ya se camuflaron con el resto. Miradas perdidas, miradas hambrientas, miradas audaces, miradas que ya no soportan más. En la mitad de la nada, en el desierto del Sahara, la luz del fuego iluminaba una mirada de ojos negros con ambición de conocimiento y mundo. Yo me preguntaba cuánta gente talentosa existe y queda en el olvido como un grano de arena en el enorme desierto en el que me encontraba. 

Les ofrecí un poco de vino y todos se negaron. Alegre no respondió. Me contaron que por religión no tomaban. Incluso, si compran alcohol pueden meterlos presos. Me dijeron que igual en Marruecos se puede solucionar con dinero por lo bajo, me acordé de Lima. Ambos son países corruptos hasta la médula y los sistemas policiales son de las primeras en caer. 

—¿Cómo nos ves?  —me preguntaron

—Bien ¿a qué te refieres?

—A los marroquís —me miraban en silencio

—La verdad que como a cualquier otra persona. No discrimino por religión o país —les dije sin profundizar.

—¿De dónde eres?

—De Lima, Perú

—¿Dónde queda eso? —me dijeron un poco avergonzados

—Sudamérica, idiotas —les respondió Alegre —¡No han escuchado Machu Picchu! 

—Con razón —asintieron

La mayoría de los europeos los ven como menos, debido a las olas migratorias. Actualmente, Europa es un caos ideológico y los que terminan perdiendo siempre son los migrantes que escapan de sus países por mayores oportunidades. Eso me dijeron. Decían que había turistas que los hacían sentir como un dromedario más, pero que no podían hacer nada porque es su trabajo. Me sorprendió que los mismos problemas ocurren en todos los países subdesarrollados. Siempre existe esta opresión tácita y permanente.  Este problema se está volviendo cada vez más serio. Hay incluso gobernantes que advierten del islam como si supusiera peligro. Ese es el caso de los Países Bajos. Al parecer ese tipejo de pelo blanco sabe tan poco de la vida como de peinarse, e igual de retrógrados son sus votantes. La política pone la idiotez a flor de piel, como el caso de inmigrantes que votaron por Trump hace pocos días en Estados Unidos.

Francisco Tafur

Después de un rato, Alegre se sirvió una copa y le dio unos sorbos. Luego sacó una botella de vidrio pequeña de entre su ropaje. Me ofreció, probé, no sabía que era, pero parecía alcohol puro. Entendí que las diferencias culturales y geopolíticas solo son características superficiales y no esenciales para ser humano. Les pregunté por la pandemia. Muchos se volvieron locos me dijeron. Uno de ellos comenzó a armar un cigarro con hachís, el ambiente había cambiado. Ya no era un cliente hablando con los guías. Todos con turbante, yo incluido, alrededor del fuego, bajo la misma noche, con los pies descalzos en la arena fría. Un ateo disfrutando entre musulmanes. Uno cree que todos siguen al pie de la letra las prácticas, pero es igual que cualquier otra religión. Existe el que es del Opus Dei y el que no cree en la iglesia.  Ahí es igual, no todos rezan 5 veces al día. 

Una respiración grave y retumbante interrumpió la conversación, no sabíamos si era un viejo roncando en su carpa o un camello se había despertado.

—Así ronca mi viejo —les digo.

—Así ronca mi esposa —dice una voz desde la oscuridad, uno ya se había dormido, pero se despertó para decir eso. 

Explotamos de risa, se burlaban de él y hasta le tiraron arena. 

Mientras rotaba el cigarro recién armado, ronda tras ronda, las risas aumentaban y las anécdotas se volvían más personales. Contaron del viejo que se volvió loco mientras estaban en cuarentena por la pandemia. Gritaba por la ventana que El Mahdi estaba en camino (es el mesías en el Islam), y que iba a matar a todos porque no eran verdaderos musulmanes. Antes era un profesor correcto. Leer muchos libros antiguos te puede enloquecer si los interpretas de manera incorrecta me dijo Alegre. Con todas las religiones pasa lo mismo, es la obsesión agregó. Me contaban que muchos compartían casa y recordé cómo un amigo mío se quedó en mi casa durante ese periodo. Se los conté, agregando que mi madre decía que donde comen 4 comen 5. Sonaron los 4 celulares al mismo tiempo. Pensaba que era su alarma, pero era una aplicación que les indicaba las horas para rezar. Todos se fueron, pero Alegre se quedó atrás. 

—Te escuché, tienes una buena familia. Mi madre nos decía lo mismo. ¿Estás agradecido? —pregunta con curiosidad.

—Si

—¿De qué?

—De que puedo viajar, caminar, que estoy saludable y fuerte. Sobre todo, que mis padres están sanos y me dan fuerza. Que tengo un hermano protector. Una abuela de 90 años que me sigue calmando y unos tíos que me empujan hacia adelante. Estoy rodeado de gente buena y nací con el beneficio de que nunca me faltará algo de comer. —yo, con el hachís en la cabeza

—¿A quién le agradeces? —se río

No supe qué responder.

—Así como eres ya eres más musulmán que varios -me dijo mientras se despedía.

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Si el mundo fuese racional, en 1947 Israel y Palestina hubiesen dividido territorios. No digo que hubiese sido la solución más justa, sino una que hubiese combinado justicia y poder. Los palestinos ocupan ese lugar hacemiles de años, los judíos fueron expulsados por los romanos a inicios de la era cristiana.

En el siglo XIX, con la explosión de los nacionalismos, surgió el movimiento sionista, que llamó al pueblo judío a formar un hogar nacional en la Tierra Santa de Moisés, es decir, volver 1900 años después. Y así comenzaron paulatinamente a repoblarla, pero allí, reitero, estaban los palestinos, desde siempre. Cuando en 1948 se fundó Israel de manera unilateral y pateando el tablero de las negociaciones que venía realizando la ONU, 10% de la población era judía pero también es verdad que, por lo mismo, los palestinos tampoco querían saber nada con la partición del territorio.

Una clave fundamental es el Islam. Cuando Mahoma en el siglo VII viajó de La Meca a Medina y fundó una nueva religión monoteísta que pobló de adeptos gran parte de Asia, África, y algo de la Europa occidental y balcánica, los judíos hacía siglos que vivían su diáspora. Hacía siglos se habían dispersado por el mundo, más por Europa Central y del Este debido a las prohibiciones del emperador Justiniano en el siglo VI de nuestra era, quien pretendía que todo su Imperio abrase el cristianismo.

En suma, en lo que hoy se conoce como Israel quedaron los palestinos, la mayoría de ellos musulmanes, y una minoría cristiana de la que proviene la mayor parte de la colonia palestina en el Perú. Y alrededor todo el mundo árabe y musulmán con algunos bolsones de cristianismo desperdigados aquí y allá que se hicieron más grandes durante las cruzadas -siglos XI a XIII- y que luego se redujeron hasta la mínima expresión cuando cayó Constantinopla, la otra capital del Imperio Romano, en 1453. Por ello, poco después, Vlad Lepes, o Vlad Dracul, señor feudal de Transilvania tuvo que enfrentar las huestes turcas con métodos poco ortodoxos, hasta que a Bram Stocker se le ocurrió convertirlo en vampiro y situarlo en la convulsa Londres de finales del siglo XIX, revoloteando entre Lucy y Mina.

Por esos mismos años, cuando los judíos comienzan a volver a la Tierra Santa de Moisés, las cosas finalmente estaban parejas entre Occidente y el mundo árabe, había cierto equilibrio estratégico a pesar del apabullante neocolonialismo industrial europeo. Pero en 1948, con la creación del Estado de Israel se rompió de nuevo el equilibrio y volvimos a dar vueltas en círculo, a veces con y a veces en contra de las manijas del reloj de la historia.

La historia de la humanidad es la historia de los imperios, desde que se cayó la semilla del árbol, fecundó en la tierra y la civilización se hizo civilización, es decir, se sedentarizó. Los Egipcios conquistaron a todos a su alrededor, esclavizaron a los judíos, los romanos conquistaron a los egipcios, los incas conquistaron a chancas y huancas, los españoles a todos ellos, también aaztecas etc.

En el siglo XX, ni la democracia, ni los derechos humanos cambiaron eso. Atenas, la madre de la democracia antigua, conquistó por la fuerza todas las polis del Egeo. USA, la madre de la democracia moderna, conquistó al mundo después de la Gran Guerra de 1914, pobló de dictaduras su patio trasero -es decir Latinoamérica- durante la Guerra Fría y ahora lucha por mantener su imperio, China arremete. Pero si fuésemos racionales, y si la lógica del Estado moderno no remitiese necesariamente a Maquiavelo, Hobbes y Weber, partiríamos a Israel en dos mitades, una para los judíos, que se llamará Israel y otra para los palestinos, que se llamará Palestina. ¿No es esa la enseñanza del rey Salomón?

Esta solución, que es humanamente imposible porque el hombre prefiere imperar antes que razonar, no traería la paz inmediata. Los fanáticos de cada bando se atacarían un tiempo más, aunque es posible que, con el tiempo, terminasen acostumbrándose. Igual son pamplinas, Estados Unidos está allí para impedirlo. Si algo nos enseñala historia es que el genocidio nunca se interpuso a losintereses materiales.

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