saludable

Cada organización cuenta con su propia cultura, lineamientos y demás aspectos que permite a los trabajadores de la empresa tener claras las dinámicas y objetivos a los que deben apuntar. Hoy en día, con las tensiones debido al teletrabajo impulsado por la crisis sanitaria y la constante inestabilidad política, son diversas las empresas que han cuestionado su propia cultura y están interesadas en mejorarla para potenciar a cada uno de los que compone la organización.

José Antonio Espinoza, docente en los programas MBA de Centrum de la Pontificia Universidad Católica del Perú, explica que para la formación de una cultura saludable, es necesario un liderazgo que se sustente en la persuasión. Esto significa basarse en el convencimiento genuino para que el grupo siga ese liderazgo y lograr la visión prometida. Los resultados que se obtengan en ese proceso irán a su vez moldeando la cultura. Moldear la cultura significa que todos compartan, se respeten y vivan un conjunto de valores comunes, visibles y auditables.

En ese sentido, Espinoza indica que para persuadir hacia esos comportamientos en tu organización se debe de incorporar tres conceptos claves:

Racionalidad: Se trata de practicar un pensamiento crítico. Es necesario saber presentar argumentos lógicos, reconocer los inevitables sesgos cognitivos, cuidarse de las falacias. Esto se hará tangible en las formas de encarar un problema, en la toma de decisiones y hasta en la anhelada “transformación digital”.

Emocionalidad: Se deben reconocer y gestionar las emociones, o más ampliamente, los eventos afectivos. Se puede empezar con la “labor emocional”, es decir, el esfuerzo que tenemos que hacer al ejecutar un servicio para mostrar al cliente una expresión amable, a contener posibles reacciones de fastidio o de justa contrariedad. También la emocionalidad está presente al buscar el bienestar y la felicidad. En la actualidad, el manejo de la afectividad, de emociones, sentimientos y estados de ánimo es crucial en todos los aspectos de nuestras vidas.

Moralidad: Es importante seguir los valores escogidos, y su correlato, los principios, y así tener presente la moral y la ética. En general son las creencias que ponemos en acción al considerar lo que es correcto o incorrecto. La moralidad expuesta y vivida, a su vez fundamenta, la confianza de los liderados hacia quién pretende dirigirlos.

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Cultura, Empresa, saludable