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Si bien las organizaciones son cada vez más horizontales y según una encuesta del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), promovida por Adecco, siete de cada diez jóvenes querrían ser amigos de sus jefes, una cercanía personal con la persona a cargo de tomar las decisiones puede tener efectos adversos que se deben aprender a manejar.

De acuerdo al portal laboral, Michael Page Perú, la cercanía con determinado colaborador puede hacer que el jefe sobrevalore sus aportes y puede dar lugar a favoritismos, que perjudican el ambiente laboral. En su lugar, recomiendan aprovechar este vínculo para identificar mejor las fortalezas y debilidades de su equipo de trabajo.

“Si sus amigos merecen esos incentivos debido a su trabajo, no dude en dárselos. De lo contrario, favorecerlos por su relación de amistad podría afectar al ambiente laboral y al desempeño general del resto del equipo”, aseguran.

Lidiar con la relación y sobrellevarla

Si la relación amical realmente va más allá del ámbito laboral y hay intenciones de conservarla, el camino no es sencillo. Un estudio del “Journal of Experimental Social Psychology” concluyó que ser amigo del jefe puede terminar siendo costoso pues, en ciertas situaciones, el jefe se siente obligado a ser más duro con un colega que es también un amigo.

Para Roberto Luna, catedrático de Dirección de Empresas en la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia, es muy probable que se pierda algo de la relación en aras de conseguir resultados. Sin embargo, todo depende del tipo de liderazgo que se aplique.

“Un buen liderazgo ético, transformacional, permitirá que las relaciones mejoren y que, si no son de amistad, al menos sean de cordialidad”, indicó al diario La Razón de España. En la misma línea, Ben Dattner, psicólogo organizacional, propone emplear algunas técnicas para establecer límites entre ambos.

“Llegado el momento puede ser necesario usar fórmulas como ‘estoy hablándote como amigo’, aunque pueda sonar artificial. Otro problema llega a la hora de tratar ciertos temas, pues contarle a un amigo problemas personales es fácil, pero siendo el jefe puede ser peligroso”, advirtió a El Economista.

Por el lado del amigo, Margarita Chico, directora de Trabajando.com México, recomendó hace unos años, evitar aceptar cualquier favoritismo y separar totalmente la relación amical de la laboral y si se presenta algún conflicto por un asunto personal, evitar discutirlo delante del equipo. “Ser amigo o tener una buena relación con tu jefe no te exenta de obedecer instrucciones o cuestionar su jerarquía”, agregó.

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