Canción sin nombre

La ópera prima de Melina León ha sabido adaptarse a las condiciones que le han tocado. El cierre de las salas de cine durante la crisis sanitaria la llevó a convertirse en el primer film nacional en estrenarse en la plataforma Netflix. Antes de esto, ya había iniciado su viaje internacional con exhibiciones en países como Francia, Grecia y Gran Bretaña. Su llegada a Japón marca un paso importante en la difusión del cine que se realiza por estas tierras. 

La historia que alguna vez Melina escuchó investigar a su padre sobre el tráfico de niños se ha convertido en una cinta que “engrandece el cine peruano”, según palabras del diario El País de España. Desde su concepción que duró 10 años hasta los elogios periodísticos con el The New York Times que la define como “una película hermosamente compuesta” el film ha cosechado más luz que oscuridad. Una de las razones que salta a la vista sobre este éxito, es la presencia de Inti Briones, el director de fotografía y la decisión que tomaron junto con Melina de realizar la película en blanco y negro. Homenaje al periodismo que se realizaba en la época que transcurre la historia. 

A Inti Briones se le conoce no solo por su origen chileno-peruano sino por haber logrado reconocimientos en Venecia, Estados Unidos y Cuba. La revista Variety lo considera como uno de los 10 directores de fotografía en el mundo a seguir. Si el ojo de Briones es un elemento que trasciende, no solo por la estética, es porque todos los demás elementos del film mantienen coherencia en lo que pretende transmitir. Desde las actuaciones de Pamela Mendoza, Tommy Párraga y Lucio Rojas, pasando por la banda sonora de Pauchi Sasaki, sostenida además por una historia que conecta.   

Canción sin nombre habla de los olvidados y evoca también el film del director Luis Buñuel. Escarba en una sociedad marcada por los contrastes sociales, económicos y culturales en donde la justicia y el tener nombre y voz resultan ser un privilegio. Aunque el conflicto armado es un marco histórico en esta narración, contribuye con la desesperanza e impotencia de sus protagonistas que tratan de construir un mundo paralelo al que les ha tocado.

Conversamos con la realizadora sobre la ventana que se abre al otro lado del mundo y de lo que significa que su largometraje haya llegado tan lejos, incluso de manera literal. 

La última vez que conversamos fue en enero para el estreno de la película en Netflix, cuéntanos por favor ¿cómo ha funcionado en la plataforma?. 

Melina León: La plataforma no comparte estadísticas, pero nos felicitaron, estaban muy contentos, parece que la película ha ido muy bien. Nos ayudaron con la promoción, estuvimos en su podcast repetidas veces y en general ha habido una recepción bastante buena por parte de la prensa. Creo que fue un estreno positivo. También al ser un pequeño grupo nos sentimos abrumados con tanto cariño y quisimos siempre devolverlo, pero fue un poco difícil. Hemos realizado entrevistas para Bolivia, Chile, Guatemala y muchas para México. Así que, creo que ha salido bastante bien. 

¿Cómo se logró el estreno en Japón y qué significa esto para ti?

Melina León: Es un estreno muy importante y emotivo para mí porque como sabes Japón es la cuna de tantos maestros del cine como Ozu, Kurosawa, Mizoguchi. Hemos aprendido tanto del cine japonés. Ahora recientemente también del cine de Corea, pienso en el cine de Kitano en los noventas, el cine de Naomi Kawaze, en fin, tantos maestros del cine que nos han inspirado para la creación, que es conmovedor poder llevarles una película y que esté siendo tan bien recibida. 

Se logró porque tenemos un agente de ventas muy bueno, muy prestigioso, que se llama Luxbox. Ha logrado llevar la película a todas partes del mundo. Canción sin nombre llegó a todos los rincones del mundo, porque tenemos la cobertura de Mubi.com en todos los países donde no hay una distribución oficial. Entonces podemos decir que vamos a llegar a todas partes. Y como te digo lo de Japón, con Artfilms, a través del contacto con Luxbox, se han demorado en estrenarla obviamente por la pandemia pero han elegido una fecha especial. Un foco puesto en el Perú por el bicentenario. 

El estreno en tierras niponas de Canción sin nombre coincide con la reapertura en Perú de las salas de cine. Luego de una reñida negociación entre exhibidores y el Minsa se logró acordar entre 50, 40 ó 30% de acuerdo a la zona de riesgo para el aforo en las salas y la restricción por el momento de bebidas y comidas. 

Mientras por estos lares, la cartelera apuesta por las grandes producciones hollywoodenses, al otro lado del mundo se exhibe un film peruano que ha conseguido ya 40 premios internacionales. Cuenta con una página web realizada por la distribuidora japonesa y con Facebook y Twitter para su difusión. 

http://namonaki.arc-films.co.jp/ 

https://twitter.com/namonaki_eiga 

https://www.facebook.com/namonaki.eiga 

¿Qué opinión te merece la reapertura de las salas de cine en Perú?

Melina León: Me alegra que regresen. Ojalá que este periodo sirva para dar un nuevo inicio y que toda crisis signifique un poco de reflexión. Ojalá que las salas se animen ya a contribuir a la educación de los peruanos trayendo el cine del mundo. 

No nos podemos quejar del estado de la educación en el Perú si desde cualquiera que sea nuestro rincón no contribuimos a ella. Yo creo que las cadenas alimentan más bien una especie de ceguera al público peruano exhibiendo solamente películas de Hollywood. Es muy difícil ver películas latinoamericanas, peruanas o de cualquier otra parte. 

Espero  que con este nuevo gobierno, estos nuevos aires y este golpe que ha sido la pandemia para todos nos haga entender de una vez que desde donde estemos tenemos que contribuir a la cultura y a la mejora de la situación de la educación en el Perú.

Canción sin nombre pudo llegar a los premios Oscar, de hecho estuvo preseleccionada en la última edición. Se hubiera convertido en el segundo film peruano nominado a la ansiada estatuilla. Pero quedó en la etapa de preselección. Once años atrás La teta asustada logró poner en vitrina al cine nacional bajo la dirección de Claudia Llosa. Hoy otra mujer también realizadora se abre paso, incluso en medio de la pandemia  y presenta ante el mundo lo que significa el cine desde otro punto de vista, el femenino.

Teníamos mucha expectativa por la pre nominación a los premios Oscar, ¿Cuál crees que fue la razón por la que no pasó el filtro?

Melina León: Creo que es un proceso complicado. No te puedo decir exactamente por qué no pasó el filtro, solamente puedo decirte que comenzamos tarde la campaña. Hubo un problema en el concurso que organiza DAFO. La Academia peruana se demoró en hacer el concurso y encima luego Promperú también en hacer la ayuda. 

La campaña recién comenzó el 7 de enero y los resultados de la primera ronda los daba la Academia el 8 de febrero. Tuvimos más o menos 3 semanas de campaña, que con un presupuesto tan bajo de menos de 50 mil dólares, pues era imposible. Para darte una idea la película chilena venía haciendo campaña me parece que desde octubre o noviembre del año pasado; mientras que nosotros comenzamos en enero de este año. Fue muy difícil que una película tan chiquita lo logré con tan poco. 

¿Existe la posibilidad de que se pueda estrenar en las salas peruanas ahora que se ha reabierto?

Melina León: No, Netflix no permite estreno en salas, ese es el negocio de ellos, pero sí que nos da excepcionalmente algunas proyecciones, más o menos 15 proyecciones en todo el Perú. Esperamos hacerlo a lo grande, en espacios lo más amplios posible para que más gente pueda verla como fue concebida, pero vamos a esperar todavía que pase un poco más la pandemia y haya más posibilidad de aforo.

 ¿Cómo va tu nuevo proyecto cinematográfico?                           

Melina León: Justo ahora me encuentro a punto de viajar a Cuzco para trabajar en ese proyecto que se llama San Blas. Lo estamos haciendo con una coproductora francesa y probablemente también trabajemos con una coproducción brasileña, eso todavía no está confirmado. Eso me alegra mucho porque es abrir un nuevo puente y una nueva forma de trabajar que esperamos sea fructífera para mi película pero también entre el cine peruano y francés.

Algo está sucediendo con el cine nacional y está conectado con esa búsqueda de identidad que permite proyectar mejor hacia el mundo un cine que diversifica, que pluraliza la cámara y permite escuchar diferentes voces. Esta apuesta que cineastas como Melina Leon están realizando y que ha dado tantas satisfacciones a directores como Alvaro Delgado-Aparicio con su Retablo, Oscar Catacora con Wiñaypacha por citar algunos; es la que está dando esa calidad y búsqueda sobre lo que realmente somos, sin temor a mirarnos, aún cuando tengamos que enfrentar lo más profundo del dolor. 

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Canción sin nombre, Cine, Melina León