Jorge Nieto Montesinos nos atiende desde su casa en Punta Hermosa, el balneario donde registra cinco inmuebles a su nombre. Con su justificación de estas adquisiciones empezamos.

Al revisar su declaración al Jurado Nacional de Elecciones me llamó la atención la cantidad de inmuebles que usted tiene. Cinco de ellos en el balneario de Punta Hermosa. ¿Vive en Punta Hermosa?

Vivo en Punta Hermosa.

¿Tiene algún negocio inmobiliario en ese balneario?

No, no hay ningún negocio inmobiliario. Soy una persona que ha trabajado cuarenta años de su vida, ha ahorrado en el extranjero, ha regresado a su país y, para tener cierta seguridad económica, ha tenido compra de bienes inmuebles. Es tan simple como eso. Todos los bienes están declarados en el 2016, cuando fui ministro. Todos los que había comprado hasta entonces. Todas las transferencias están bancarizadas. No hay ningún motivo de desazón.

Otro detalle de su hoja de vida es que no declaró sus ingresos, ¿por qué?

No es que no haya declarado, es que no he tenido ingresos. Tengo un sistema de vida que me permite, de los ahorros que tengo, poder seguir viviendo.

¿En todo el año 2019 no ha tenido ningún ingreso?

No, ningún ingreso. Todo lo que está declarado en mi hoja de vida es exactamente la verdad.

Se abre la posibilidad de gobernar sin bancada mayoritaria, ¿cómo gobernar sin bancada mayoritaria?

Quien gane las elecciones va a estar obligado a construir una coalición parlamentaria de gobierno. No es una coalición de apoyo en el Congreso para el gobierno. Es una coalición parlamentaria que sea gobierno. No es fácil.

¿Eso significa que si Victoria Nacional llega al gobierno va a convocar a otros partidos para participar en el gabinete?

Yo pienso que debería ser así.

¿A qué partidos preferiría usted convocar?

Eso se verá cuando se vea la composición del Congreso. Uno no puede anticipar correlaciones. Dependerá de la votación quiénes están en la situación de construir mayorías estables en el Congreso y, según eso, resolver las cosas [con] una agenda de temas muy clara.

Revisé declaraciones suyas a otros medios. Deja clara cierta distancia entre Victoria Nacional y el Partido del Buen Gobierno, el partido que usted lidera. ¿Cuál es el acuerdo entre estas agrupaciones? 

Más que clara distancia, somos entidades distintas. Y somos aliados leales. Estamos haciendo la campaña, colaborando con las ofertas y propuestas del plan de gobierno. ¿Cuáles son las bases de nuestro acuerdo? Primero, recuperar el Estado para el interés público. El Estado está capturado por intereses privados a través de la corrupción. Segundo, introducir políticas contra las desigualdades. Somos un país con abismos sociales profundos. Necesitamos recuperar en la agenda pública nacional la necesidad de introducir políticas contra la desigualdad.

¿El acuerdo incluye otorgarle ministerios al Partido del Buen Gobierno? 

No nos hemos planteado el tema.

¿Hay alguna diferencia entre estas dos organizaciones?

Hasta ahora no las hemos encontrado, pero me imagino que ellos son un poco más conservadores en materia cultural. Debo suponer, pero hasta ahora no hemos encontrado grandes diferencias.

Usted es candidato designado, ¿por qué decidió no militar en Victoria Nacional?

Porque soy militante del Partido del Buen Gobierno y me parece que militar en un partido solamente para ser candidato es una impostura a la que no estoy dispuesto. Creo que nadie debería estar dispuesto. De hecho, una vez que yo no pude registrar el partido para ser candidato presidencial, se acercaron otros para ofrecerme que me inscribiese en sus partidos y yo fuera candidato presidencial. Agradecí el gesto, pero me parecía una impostura que solo por ser candidato yo firmara como militante cuando en realidad no lo era.

En setiembre, antes de establecer el vínculo, declaró que no estaba de acuerdo con los “partidos taxi”. Así los llamó. ¿Victoria Nacional no es un ‘partido taxi’?

Nosotros tenemos un acuerdo político. Quienquiera que esté en contra de los acuerdos políticos no entiende políticamente el Perú. 22 partidos, 22 candidatos en el proceso electoral es una barbaridad. Necesitamos articular acuerdos. Una cosa es un acuerdo político y otra cosa es registrarse como militante ficticio de un partido para ser candidato.

No está negando que Victoria Nacional sea un ‘partido taxi’.

No, no. Por supuesto que no lo es. Es un partido político con el cual nosotros tenemos acuerdos.

También declaró que no haría alianzas con los partidos inscritos. En noviembre, dos meses después, anunciaron el acuerdo entre Victoria Nacional y el Partido del Buen Gobierno. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión?

Que no haría alianzas con los partidos inscritos en condiciones en las cuales nosotros tuviéramos que fingir una militancia que no era, eso fue exactamente lo que declaré.

LA IZQUIERDA, PPK Y SU PARTIDO

Jorge Nieto militó en el Partido Comunista Revolucionario y en la Unidad Democrático Popular (UDP). En 1980 postuló a la cámara de diputados por esta última agrupación. Renunció antes de las elecciones. “Estaba en desacuerdo con la enésima división de la izquierda”, dice. En el libro Izquierda y Democracia (1983), de su autoría, dejó sus razones: “La primera es que conocimos en los hechos, en la práctica, a la democracia. Y yo pensé que el horizonte utópico de la revolución había caducado y que se abría el horizonte utópico de la democracia, y que teníamos que transitar por esa vía”. ¿La segunda razón? “Tiene que ver con la comprensión del país. Yo sentía que, como militantes de izquierda, conocíamos mucho las historias políticas de otras realidades: la revolución rusa, la china, la cubana, pero conocíamos muy poco de las tradiciones y la historia política del Perú”, cuenta.

 

Está dando a entender que no tiene mucha confianza en que haya una izquierda democrática. ¿Es así?

Yo espero que haya una izquierda democrática. Creo que necesitan construir eso. A mí me da un poco de tristeza cuando veo, por ejemplo, sobre la situación en Venezuela, una gran tartamudez para explicar el fenómeno. O, simplemente, adhesiones que no toman en cuenta lo que está pasando en ese país y que los resultados, tanto políticos como económicos, han sido desastrosos. Espero que, progresivamente, la izquierda se afirme en una mirada democrática del país.

 

¿Por qué hizo ese tránsito desde la izquierda hasta llegar, podríamos decir, al extremo derecho de ser ministro de PPK y ahora postular con George Forsyth?

Yo no diría que he terminado en la extrema derecha. Al contrario, creo que fui parte de un gobierno de centro derecha en donde yo era un hombre que estaba ubicado más al centro.

Usted asesoró la gestión de Susana Villarán. En julio del año pasado el señor José Miguel Castro (exgerente de la municipalidad de Lima) declaró que usted había recibido 60 mil dólares de OAS y se le abrió una investigación. Usted dijo que era una calumnia y que lo iba a denunciar por difamación. ¿Cuál es el estado de esa investigación? 

La investigación preliminar está en curso. Yo estoy a disposición de la fiscalía. Ese tema está tratándose en la instancia que corresponde.

¿Hizo la denuncia por difamación? 

No, yo he dejado el tema en manos de mis abogados. Ellos son los que deciden las instancias jurídicas que hay que tomar.

Usted tiene una experiencia importante en el Ejecutivo y además es un académico. ¿Realmente tiene confianza en el liderazgo y en la capacidad de un candidato sin estudios superiores, como Forsyth?

Mire, en América Latina está el caso de Lula, un político que tampoco tiene estudios superiores. Un gran líder y, sin embargo, sin ningún estudio superior. Y en el Perú tenemos miles de dirigentes populares que, sin pisar siquiera la primaria, fueron excelentes dirigentes de sus comunidades y lograron conquistas formidables. Por tanto, creo que apelar al tema formativo me parece que es un argumento que no cuenta con peso. Lo importante es que el líder político tenga la capacidad para mirar los problemas, tomar decisiones, encontrar soluciones y salidas, y construir equipos. Hay muchos políticos con grandes títulos que han tenido comportamientos deleznables.

¿Cree que es el caso del expresidente Kuczynski? 

No, no he pensado en él. Por Pedro Pablo Kuczynski solo tengo gratitud. Él me ofreció ser ministro de Cultura prácticamente sin conocerme. Confió en mí.

Usted renunció al Ministerio de Defensa después del indulto a Fujimori. Además, ha declarado que Keiko Fujimori es una de las responsables de la actual crisis política. En su cuenta de Twitter criticó a Fujimori por politizar la vacunación. ¿Es usted antifujimorista?

No, para nada. En absoluto soy antifujimorista. Al contrario, creo que debe haber un diálogo con todas las fuerzas políticas. Pero hay cosas que no me parece que estén bien. Por tanto, uno tiene que señalarlas. Precisamente para eso es la democracia y el diálogo político, para expresar puntos de vista y, eventualmente, contrastarlos y ver de qué manera eso se encausa en una salida colectiva.

¿La falta de habilidades políticas del presidente Kuczynski gatilló la crisis política que sucedió después de su gobierno?

Creo que cometimos errores de tipo político, sin duda.

¿Cómo cuáles?

Señaladamente, el que me llevó a la renuncia: el indulto del señor Fujimori. Lo advertí en su momento, la tarde del día en el cual, antes de anunciar públicamente la decisión, el presidente Kuczynski me señaló que iba a tomar esa decisión. Yo hice el esfuerzo por convencerlo de que era una decisión incorrecta. Le advertí que eso abriría nuevamente un proceso de vacancia. Revisé el expediente y me pareció que no era suficientemente sólido y le dije que, meses después, esa decisión sería tirada atrás por un juez porque no había consistencia en lo que se había hecho, pero lamentablemente no me escuchó. Le presenté, en ese momento, mi renuncia. Él me pidió que no la hiciera pública y yo le dije que la haría pública cuando él me lo dijera porque no tenía interés en complicarle la vida o en generar un conflicto con alguien que había tenido una actitud muy abierta y muy generosa conmigo.

¿Qué otros errores cree que cometió el gobierno del presidente Kuczynski? 

No tuvimos la capacidad para construir una coalición fuerte en el Congreso para hacer lo necesario para enfrentar, con la sociedad, una mayoría que era muy hostigadora. La señora Fujimori, en el primer discurso importante que da después de no haber saludado y reconocido la victoria del candidato Kuczynski, dice que va a gobernar desde el Congreso. Ahí estaba inscrito el curso de los próximos años. No se le había elegido para que gobernase desde el Congreso. No tuvimos la habilidad para producir un mejor manejo de esta situación en particular.

Si Victoria Nacional llega al Ejecutivo y usted llega al Congreso, ¿cuál sería la prioridad legislativa y cuál sería el punto del plan de gobierno que priorizarían? 

Las prioridades son dos. La primera: controlar la pandemia y desarrollar una exitosa campaña de vacunación. La otra prioridad también es la reactivación económica y la generación de empleo. El Estado va a tener que ser mucho más eficiente en el manejo de la inversión pública. En cuanto a mí, como candidato al Congreso por Lima, hay dos o tres temas que me son muy relevantes. El primero: el Perú necesita una nueva ley de gestión de riesgos y desastres. Lo experimenté durante mi acción con el Niño costero. El otro [tema] tiene que ver con el acceso al internet. La pandemia nos ha empujado al uso de estas redes y solamente el 38% de hogares en el país tiene acceso al internet. Necesitamos que el acceso al internet sea de calidad y barato. Hay otros temas, por ejemplo, el costo de la energía eléctrica. Necesitamos abrir un espacio de competencia para que haya un mejor flujo y un sinceramiento de precios en el mercado, de modo que la energía sea mucho más barata de lo que hoy día es.

La última pregunta: ¿independientemente del resultado electoral, la inscripción del Partido del Buen Gobierno va a continuar en marcha? 

Nosotros estamos trabajando eso muy intensamente. Mientras desarrollamos la campaña electoral estamos en el esfuerzo de construcción de comités y de recolección de firmas. Necesitamos estructurar instituciones políticas reales, partidos con militancia, con líderes políticos, con programas, con iniciativas permanentes, con vida partidaria permanente. Estamos en ese esfuerzo permanentemente y espero que lo logremos.

** Esta entrevista se realizó antes de la publicación de la última encuesta del IEP.

 

[Publicado el 7 de marzo de 2021]

Candidato, ¿cuál es su relación con Ollanta Humala?

Lo he conocido el año 2002 porque me tocó recibirlo en la Defensoría del Pueblo cuando tuvo la asonada de Locumba y una comitiva lo traía a Lima para ser entregado a la justicia militar. Yo era funcionario de la Defensoría del Pueblo. Lo recibí, lo llevé a la justicia militar, lo entregué y luego lo vi un par de veces detenido en el Real Felipe. Después, un par de contactos ocasionales. Cuando el expremier Juan Jiménez me invitó a ser ministro del Interior, lo volví a ver y desde entonces hemos cultivado una relación profesional que luego fue también amical.

También pasó a ser su abogado y el de su esposa. 

En efecto. Fui ministro entre el 2012 al 2013, luego fui su consejero en materia de seguridad hasta julio de 2016. Luego, en el verano del 2017, fui convocado para sumarme al equipo de Defensa.

Se le inició a usted una investigación por obstrucción a la justicia, al supuestamente haberle pedido al exministro Jorge Merino que dé información falsa en uno de los casos de Nadine Heredia. ¿Cuál es el estado de esa investigación?

El señor Merino dice que yo le habría pedido que mienta respecto a la participación de Nadine en algunas reuniones. Si eso fuera así, sería irrelevante desde el punto de vista del derecho penal, porque el delito de obstrucción supone amenazar al testigo, ofrecerle una dádiva, coactarlo, y el señor Merino lo que ha dicho a la fiscalía es que yo le habría pedido. Entonces, uno evalúa y concluye que el pedido, aun fuera así, que no ocurrió, no tiene relevancia penal. Por tanto, me parece que es una investigación arbitraria. Me siento atropellado por la fiscalía.

Según lo que usted ha declarado al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en el año 2019 ganó menos de S/50 mil. ¿No le cobró a Humala y a Heredia por defenderlos?

Es verdad, son ingresos bajos. El año pasado [2019] reduje bastante mi actividad laboral porque me dediqué a terminar mi tesis de la maestría y mi tesis del doctorado. Yo tengo un contrato de trabajo con ellos, que tiene una forma diferente de pago y que el 2019 no incluía ningún pago.

¿Es la primera vez que milita en un partido político?

Tuve actividad en la Democracia Cristiana cuando comenzaba mi actividad universitaria en 1979, 1980. No me inscribí formalmente. Puedo decir que soy socialcristiano de formación, no del ala del PPC sino del ala ‘cornejista’ [de Héctor Cornejo Chávez]. Esa es mi formación ideológica, pero ahora recién hago militancia con el Partido Nacionalista Peruano.

¿Cómo llegó a militar en el Partido Nacionalista?

Fui invitado por Ollanta a participar en estas elecciones. Durante largas conversas habíamos hablado de política. Lo había visto ejercer con mucha responsabilidad el cargo de presidente, preocupado por temas que a mí también me interesan: los pobres, servicios básicos, etcétera. El año pasado me planteó la posibilidad de participar en la plancha y postular para el Congreso. Finalmente, quedamos que participaba en el parlamento y, ante una situación así, en tanto iba a ser el número 1, preferí inscribirme.

¿Rechazó la invitación para conformar la plancha?

Hicimos una evaluación. Estaba Alberto Otárola, también exministro, militante. La verdad es que tengo interés en política, pero no tengo el típico interés de los políticos de abarcar todo aquello que se pueda, así que cedimos ese espacio a Alberto.

Algunos exintegrantes del Partido Nacionalista, por ejemplo Daniel Abugattás y Ana Jara, han abandonado el partido, ¿por qué usted siguió la ruta inversa?

Cada uno toma su destino. Yo he sido ministro y he hecho inversión gigante en el ministerio del Interior, y tengo reuniones ocasionales con exministros que también han hecho gasto público intenso, como Pedro Cateriano. Nunca nadie ha señalado que Ollanta se habría interesado por un contrato, por una adenda. Ni Nadine. Nadie ha tenido una evidencia de tener disposición por el mal uso de los recursos públicos. Como abogado he analizado con profundidad toda la información y puedo asumir que hubo mucho desorden en la campaña 2011, que hubo malas declaraciones de rendiciones de cuentas ante la ONPE, pero no encuentro manejo irregular del dinero público, que sí me hubiesen generado distancia. La decisión de Ana Jara la respeto. La de Abugattás creo que es penosa porque es como otros tantos que han usado el nacionalismo para ser congresistas. Fue presidente del Congreso. No lo hubiera hecho nunca en otra circunstancia y hoy denuesta. Me parece una traición.

Además de Abugattás, otros personajes estuvieron vinculados al nacionalismo y ahora son candidatos de otros partidos, como Daniel Urresti y Verónika Mendoza. ¿Qué pasó en el Partido Nacionalista para que estas personas se vayan y candidateen en otras tiendas?

Creo que [eso] demuestra que el nacionalismo ha sido una cuna de políticos. Veamos el escenario político. Hoy candidato a presidente: Verónika. [Tuvo] sus inicios en el nacionalismo. Urresti nació en la gestión del presidente Humala. Pedro Cateriano, que siempre fue público, ha tenido cada vez más una notoria participación en la política como consecuencia de un eficiente premierato, y podemos seguir nombrando muchas personas. ¿Por qué se van? En parte, seguramente, por los cuestionamientos que el presidente ha tenido, pero también por opciones personales. Yo creo en la lealtad mientras no tenga evidencia de un tema que tenga que condenar.

Usted se mantiene leal a Ollanta Humala y Nadine Heredia. Ha sido su consejero, es su abogado, ahora es el número 1 en la lista. ¿Se considera un escudero de Humala y Heredia?

Para nada. Creo que la lealtad hay que cultivarla siempre. Yo diría que soy un abogado defensor que intenta hacer su trabajo correctamente. No soy un lavador ni encubridor de nadie. Creo que lo que hago es aquello que la consciencia me permite.

Se criticó a Ollanta Humala por dejarse guiar por su esposa y por cambiar su propuesta política. ¿Usted siente que Humala es realmente un líder?  

Sin duda es un líder. El aprismo, básicamente, generó esa versión y la prensa contra Humala infló el empoderamiento de Nadine, cosa que se contradice con la realidad. [Entre] quienes hemos trabajado con él, muchos dirán que con quien han despachado es con Ollanta. Dirán que es un hombre con mucha energía, con gran temperamento, un tractor para empujar proyectos. Es un buen líder que tiene una visión social del país y una visión responsable de la economía hoy globalizada. Muestra de ello [es] que su gobierno ha ofrecido al país estabilidad. Lo demás, respecto a Nadine, es básicamente una fábula. Ciertamente, Nadine es una líder política, ha estado presente en la campaña 2006, en la campaña 2011. Con gran temperamento, también, cosa que no me parece malo. Puede haber habido, en ocasiones, un exceso de protagonismo, pero más que eso, francamente, no. Yo prefiero una primera dama que sea activista de políticas sociales que una primera dama que no exista.

¿Por qué Nadine no está participando en la campaña actual? ¿Es una estrategia?

No. La prisión preventiva abusiva que tuvo ha generado un enorme impacto en sus hijos menores. Ellos todavía continúan tratamiento. Ella está dedicada, por tanto, a recuperar plenamente a sus niños y, obviamente, a resolver los temas legales que tiene.

Le mencionaba que hubo un giro de la propuesta política. ¿El nacionalismo de hoy se parece más al del 2006, al del 2011, o al que terminó el gobierno en el 2016? Son tres nacionalismos distintos.

En la política uno evoluciona. Lo que Ollanta siempre dice es que en la campaña 2011, cuando escribe ese documento que le permite gobernabilidad y mayor apertura con otras fuerzas políticas, lo que hace es entrar a la realidad y cumplir la mayoría de esas propuestas. ¿Hay un cambio político? No. Lo que hay es un ajuste en la visión del Estado porque en una economía abierta, globalizada, como la de hoy, las lógicas ideológicas de derechas e izquierdas, de oriente y occidente, son cosas del pasado. El mundo y el Perú no están para eso. Él siempre dice, también, que hay que hacer comercio con quienes quieran: la Unión Europea, China, Rusia, Estados Unidos. ¿Hay que promover inversión privada? Por supuesto, y protegerla, además. Pero también se necesita un Estado fuerte, que dé servicios básicos. Yo diría que el nacionalismo de ahora se parece mucho más al de 2011 y [cuenta] con la experiencia de haber gobernado cinco años con bastante éxito.

En una entrevista a depolitika.pe mencionó que hoy el nacionalismo está lejos de la “izquierda ochentera”. Así la definió. Con esa izquierda ustedes corrieron juntos en el 2011. ¿Qué pasó con el vínculo que alguna vez hubo con la izquierda?

Con la izquierda organizada se rompió ese vínculo porque muchos de ellos tuvieron ocasión de hacer gobierno y no entendieron cómo es imprescindible asumir una realidad. Un país no se maneja por ideologías. No se puede hoy cerrar la economía en perspectivas de derechas o izquierdas. [En] el Partido Nacionalista asumimos la economía como una economía abierta, globalizada. Promovemos inversión privada, pero estamos muy atentos también a las necesidades de las mayorías. Quizás una diferencia con los grupos de izquierda ideológica ahora va a ser la mirada del Estado. A nosotros sí nos interesa un Estado fuerte, pero no un Estado que haga empresa.

¿Traicionó el Partido Nacionalista a la izquierda durante su gobierno?

No, en absoluto. Hubo un proceso de acompañamiento bastante importante, una sinergia, pero luego hay que seguir el camino. Ollanta no es un hombre de izquierda por ideología, es un hombre de izquierda porque le interesa resolver la pobreza, generar salud, educación, a los sectores más desposeídos. No porque la ideología marxista así lo señala, sino por su mirada, por su convicción, por su sentimiento. Sentimiento que, por supuesto, yo comparto.

Algunos puntos de la propuesta del Partido Nacionalista son el cambio de Constitución, transformar la salud pública y la inmunidad parlamentaria. ¿Por qué esas propuestas no se hicieron durante el gobierno nacionalista?

El desarrollo de la política ha ido aterrizando en la necesidad de que no exista inmunidad. Creo que no se hizo antes porque no hubo consenso. Igual, las medidas anteriores que usted ha señalado. Creo que en el tiempo esta situación es más dura y ahora toca hacerlas.

Le planteo la pregunta de la siguiente forma: ¿por qué los electores deben pensar que el Partido Nacionalista hará esta vez aquello que no hizo cuando estuvo en el gobierno?

Yo creo que, más bien, el elector va a optar por un partido que ha mostrado una enorme responsabilidad en el manejo de la macroeconomía. Grandes reformas en educación, en seguridad, en salud. Con múltiples problemas, porque es un país complejo, pobre. Con todos los defectos, el gobierno del presidente Humala ha mostrado y demostrado ser capaz de gobernar con estabilidad, respetando las líneas matrices de una economía abierta, preocupándose muchísimo por los pobres. Los programas sociales han sido el soporte de miles de personas en esta pandemia. La gran inversión que el presidente Humala hizo en equipamiento en las Fuerzas Armadas es la principal logística para llevar alimentos, agua, lo que fuera, a todo el país. La gran logística que la policía tiene hoy: patrulleros, ambulancias, helicópteros, la compramos en ese gobierno. Sería atroz no tener eso. Ha habido múltiples problemas y muchas deficiencias, pero en las sumas y restas, el país que el presidente Humala nos dejó fue un país absolutamente diferente al de ahora. Estoy seguro de que, si el presidente Humala hubiese estado en este contexto, otra fuera la situación.

El discurso de campaña y el plan de gobierno se sostienen en los logros del gobierno nacionalista. ¿Hacen alguna autocrítica o encuentran alguna lección aprendida?

Sí, de hecho hay varios temas. Quizás el principal es no haber terminado de implementar esta propuesta que tanto se le criticó al presidente Humala del gas barato. En sentido literal nunca un balón de gas iba a costar 14 soles, o 16, porque los precios los maneja el mercado. Pero lo que sí se hizo fue que millones de personas hoy tengan gas a 16 soles por el programa FISE, que es una forma de subsidiar a las clases más necesitadas. No se le puso energía suficiente para que las mayorías podamos disfrutar de un gas mucho más económico.

Esa es una promesa que no se cumplió, pero, ¿hay errores específicos de los que el partido se arrepienta? Por ejemplo, le suelto dos ideas: la repartija y la ‘Ley Pulpín’.

¿Qué repartija, que no la veo?

El problema que hubo en el Congreso con la elección del defensor del pueblo y otros cargos.

Nunca pudimos elegir defensor del pueblo porque no hubo consenso. Sí se eligió a miembros del Tribunal Constitucional. Era inevitable pactar con los demás grupos para hacer posible esa designación. Mal, no nos fue.

¿Sobre la ‘Ley Pulpín’ hay alguna autocrítica?

Quienes hemos tenido la ocasión de contratar a muchas personas, buscamos personas que tengan conocimientos, que tengan experiencia. Y el drama es que nuestra juventud tiene poco conocimiento y cero experiencia. La discusión era: ¿generamos o no generamos espacio en favor de los jóvenes para que asuman experiencia? Quizás la propuesta no fue lo suficientemente cautelosa para que la respuesta social en favor del practicante sea suficiente. Nos parece imprescindible para mejorar la oferta laboral del joven. Como nos parece importante consolidar lo que hace Sunedu para que las universidades boten jóvenes con mayor capacidad. Si a eso le sumamos experiencia, creo que la empleabilidad del joven será mejor. Entonces, vamos a insistir con una ley en favor de la promoción del empleo juvenil, ajustando aspectos de la ‘Ley Pulpín’.

El candidato Humala salió a marchar en noviembre. ¿Usted también?

Claro, estuve con él en la marcha. Me parece una decisión correcta.

Cuando usted fue ministro, en julio de 2013, hubo marchas contra la ‘repartija’. Usted estuvo del otro lado, ordenando la acción policial. Ha estado en ambos lados. ¿Cuál es su posición y la del partido sobre las manifestaciones juveniles, teniendo en cuenta ese antecedente?

Uno tiene que jugar un rol que toca en ese momento. Como ministro, me tocaba cumplir la ley en mi función de preservar el orden interno, pero sobre la base de aquello que para mí es fundamental: respetar las libertades, los derechos humanos y el derecho a la protesta. Me preocupé en instruir a la policía al no uso de armas de fuego, al uso razonable de la fuerza y me preocupé, además, de monitorear, junto con el comandante general, las marchas desde ese centro de control que tiene la policía. Hemos estado ahí en todo ese momento, vigilando la acción policial. No hubiese permitido jamás aquello que ocurrió hace unos meses con la muerte de dos jóvenes. El ministro no ordena si interviene o no la policía, no se mete en el diseño del plan operativo, pero, como responsable político, sí tiene injerencia en decisiones.

Daniel Urresti, hoy candidato presidencial, también fue ministro del Interior en el gobierno de Humala. ¿Cuál es su posición sobre la candidatura de Urresti y qué lo diferencia de él?

(Ríe) Daniel Urresti jugó un papel importante en el gobierno. [Fue] un ministro muy mediático, muy operativo, pero mi mirada de ministro es diferente. Yo asumo que un ministro tiene que planificar, mirar la macropolítica, el país, diseñar políticas, orientar inversiones, gerenciar las inversiones, porque solo de esa manera un país desarrolla. Yo, sin ser tan mediático, hice el trabajo que debía hacer un ministro del Interior. En mi gestión se diseñaron los grandes proyectos, se compraron los equipos más importantes para la policía. O juegas a la política, mostrando ser eficiente, o eres eficiente realmente en términos de gestión, y yo opté por lo último. Aunque eso tiene un costo político, no pareces eficiente a ojos de muchos, en términos de país me parece absolutamente imprescindible. Si solo nos dedicamos a mostrar figuritas, el país no camina. Creo que mi diferencia está ahí con Urresti.

¿Qué va a pasar con el Partido Nacionalista si no supera la valla electoral?

Esa hipótesis no la planteamos, porque estamos absolutamente seguros que vamos a pasar la valla. Ahora vamos a volver con mucha fuerza, puerta por puerta, grupo social por grupo social. Los viajes del presidente Humala se van a acentuar. Estamos absolutamente seguros que vamos a pelear entrar a la segunda vuelta.

[Publicado el 28 de febrero de 2021]

Lo primero que quiero abordar es el problema de salud que atravesó hace poco. ¿Cuántos días estuvo internado en la Villa Panamericana?

Diez días. Tuve un shock muy fuerte porque me puse muy grave en Huancayo y me tuvieron que traer de urgencia con oxígeno a Lima.

¿Por qué estaba en Huancayo?

Estaba promoviendo la llegada de Rafael López Aliaga a la ciudad de Huancayo. Me habían encargado hacer la campaña de recibimiento. Y, entonces, caí con la enfermedad.

A pesar de que usted es candidato por Lima, estaba haciendo campaña en Huancayo.

Así es. Cuando uno participa en un partido político, no lo hace por intereses particulares. Participa por el interés general, para que el pueblo conozca el plan de trabajo nacional. Por lo menos así funciona nuestro partido. El hecho de que yo sea candidato en Lima no me exime de que pueda ir a otros departamentos a organizar las recepciones.

¿Usted cree que se contagió haciendo esas actividades en Huancayo?

No, yo me contagié en Lima, definitivamente. Y no solo yo. No voy a mencionar los nombres porque sería antiético, pero se enfermaron cerca de seis personas.

¿Del partido?

Del partido. Pero de los que se enfermaron, el que había viajado era yo. El resto tuvo que atenderse y hacer su cuarentena en Lima. Gracias a Dios la libramos bien, pero hasta ahora estoy rogando a Dios y estoy orando todos los días por la salud de Gustavo Pacheco. Es un alto dirigente del partido y su situación es bastante delicada.

¿Estas seis personas también se contagiaron haciendo campaña?

No lo sabemos, quizás en diferentes sitios. Algunos tenían otras labores: las conferencias de prensa, estar al lado de las personas que pegan carteles, etcétera. Uno nunca sabe cómo adquiere el virus. Nosotros somos parte del pueblo, no somos inmunes, salvo que seas, pues, amigo de las personas de la Cayetano Heredia.

Usted es un defensor del consumo de ivermectina.

Sí.

¿Después de haberse enfermado sigue confiando y recomendando la ivermectina?

Yo había tomado ivermectina cuestión de 25 días [antes de enfermar]. Y dos o tres días antes [también de enfermar], tomé mi segunda dosis. A pesar de todo eso, me dio. Cuando conversé con los médicos, le pregunté: “doctor, yo he estado tomando ivermectina”. Y él me dijo: “eso te salvó la vida”. Entonces, le digo: “me toca una próxima dosis dentro de diez, once días, ¿puedo tomarla?”. “Por supuesto, si es inocuo, no te ha hecho daño y te ha ayudado, tómala”. La tomo cada veinte días. Y no la recomiendo porque no soy médico, pero con recomendación médica, yo pienso que, si bien no cura, por lo menos te defiende. No está recomendado no sé por qué razones, pero la práctica, la realidad, como la he experimentado yo, me da la razón en el sentido que la ivermectina es bastante positiva.

[El laboratorio Merck, productor de ivermectina, publicó un comunicado en sus canales institucionales en el que indica que no hay base científica para un potencial efecto terapéutico ni evidencia de eficacia clínica del componente contra la Covid-19].

Esa tercera dosis, ¿usted la tomó en la Villa Panamericana?

Claro.

¿Se la administraron los mismos médicos?

No. Yo llevé mi ivermectina. Los doctores me trataron de maravilla. Su trato con los enfermos, no solo conmigo, es de primerísimo nivel, no tiene que envidiarle a la mejor clínica del país.

Acaba de halagar al sistema de salud público. ¿Cree que la coyuntura actual reclama una mayor presencia del Estado en los servicios públicos, como por ejemplo la salud?

Definitivamente, sí. Toda labor en favor de la salud necesita de mayor apoyo. En la situación de emergencia se han puesto las pilas, pero no hay derecho que, sobre la pandemia, encima de la tragedia, recién se comiencen a preocupar por conseguir oxígeno, por acelerar las vacunas. Lo gravísimo: haber eliminado [suspendido] las postas médicas, que son la primera etapa donde el pueblo debe ir. Haber casi desecho los hospitales de solidaridad, que son otro elemento de contención. Todo el país debería tener su hospital de solidaridad, no esperar el último momento para llegar a los hospitales y exigir cama UCI. Puede haber otras desgracias que tienen que encontrarnos preparados: un terremoto, un huaico. Vivimos en un país que tiene estas desgracias de cuando en cuando y siempre estamos comentando la deficiencia de los hospitales, de los servicios de salud, etcétera.

Entonces, ¿usted cree que el Estado debe hacerse más fuerte…

No me trates de usted, trátame de tú. Yo soy Efraín. Me haces sentir viejo (ríe).

De acuerdo. Entonces, ¿tú crees que el Estado debe ser más fuerte y más grande para atender mejor los servicios públicos?

Yo estoy en contra de que el Estado acapare todo. Lo que sí me parece es que el Estado tiene obligaciones para con el pueblo, con la masa. Entonces, si ve que hay deficiencia en las regiones, tiene que obligar a los gobernadores a fijarse en esos problemas. No hay derecho para que los gobernadores, algunos, hayan devuelto el 65% del presupuesto. Con eso se construyen tres hospitales.

[Según el portal de Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el año 2020 la región con menor ejecución de presupuesto fue Lima Metropolitana, con 71.3% de ejecución. Es decir, le sobró el 28,7% del presupuesto, porcentaje lejano al que da Aguilar].

¿El partido Renovación Popular está de acuerdo con tener un Estado más fuerte, más presente?

No es exactamente esa la idea del partido. La idea del partido es hacer a la gente más fuerte, a las comunidades más fuertes. El Estado hay que reducirlo. La posición del partido no es tener 18 ministerios, sino 10 ministerios. La idea del partido es integrar a los menos favorecidos que producen, de tal manera que se ponga en valor su trabajo. [Los peruanos] trabajan para comer y no debe ser así, deben trabajar para producir y vivir de ello. Esa es la función que Rafael quiere imponer. Darles facilidades para que se vuelvan entidades autofinancieras.

Te hacía la pregunta porque encuentro cierta contradicción entre hacer un Estado más pequeño y tener mejores servicios públicos.

Es que el reducir los ministerios no quiere decir que se vaya a desmejorar, todo lo contrario. Por ponerte un ejemplo, yo tengo un problema de una mujer, hay que ir al Ministerio de la Mujer, hay que ir al otro ministerio y al otro ministerio, cuando todo debe estar concentrado.

¿Qué ministerios eliminarían? ¿El de Cultura sería uno de ellos?

Yo no soy experto en ese tipo de reducciones, para eso existe un plan de gobierno, un jefe de gobierno, políticos que están enterados. Mal haría yo en dar una opinión.

Pero el plan de gobierno no lo especifica, por eso pregunto.

Por eso mismo te digo, [tengo] una opinión legal al respecto. Me entusiasma la idea en lo general. Creo que es positivo reducir la cantidad porque reduces una serie de gente que está de favor, gente que llegó por el tarjetazo, y te vas quedando con lo seleccionado, con lo mejor.

Hago, entonces, la pregunta a manera personal: ¿tú estarías de acuerdo con eliminar el Ministerio de Cultura?

¿Eliminar? No. Mira, no hay mejor gestión que se ha hecho en Cultura que cuando era Instituto Nacional de Cultura, que dependía del Ministerio de Educación y lo dirigía Martha Hildebrandt, y después el gran César Urueta Alcántara. Fue la mejor gestión. En un gobierno militar.

Entonces, ¿le bajarías el rango y dejaría de ser ministerio para volver a pertenecer al Ministerio de Educación?

Definitivamente.

Quiero hacerte algunas preguntas para definirte mejor. Eres católico.

Católico, apostólico, romano y practicante.

¿Eres también provida y profamilia?

Provida y profamilia. La pregunta lleva un trasfondo. Nuestro partido no es una secta. En nuestro partido hay ateos, hay de diferentes religiones. Nosotros practicamos la selección de meritoriaje. Somos respetuosos de las confesiones ajenas. Somos un partido democrático. Y la prueba está en toda la gente que ha ingresado. No es condición sine qua non ser religioso católico apostólico, es cuestión de tener conceptos democráticos bien definidos en pro y en beneficio de nuestro país.

Pero hay algunas ideas políticas detrás de eso. Por ejemplo, estar en contra del matrimonio igualitario y de la legalización del aborto.

Bueno, eso sí es una política del partido. Somos provida y respetamos la Constitución, que dice que el ser humano es defendido por la Constitución desde que es concebido. Entonces, todo lo que atente contra ello es criminal.

¿Estás de acuerdo con la agenda de ‘Con mis hijos no te metas’?

Por supuesto. Yo soy pedagogo de profesión, egresado del Instituto Pedagógico Nacional, del año 1968. Tengo la escuela antigua. La obligación natural de educar a sus hijos en el aspecto sexual no es del Estado. El Estado no tiene por qué reemplazar al padre y a la madre. En las currículas que nos presenta cierto sector extremista está buscando tergiversar la orientación sexual de mi nieto, de mi hijo. Respeto a rajatabla las opciones sexuales que puedan tener, si es que se llaman opciones. Que puedan ser gays, lesbianas o todas las variantes que hay. Es más, he convivido y sigo conviviendo con muchos gays, lesbianas, etcétera. Yo he sido la primera persona que puso a un travesti en televisión: Coco Marusix. Y fui el primero que trajo un transexual de Brasil al Perú. No los discrimino, los defiendo. Tienen que tener sus derechos: derecho a la herencia, derecho a bienes comunes. Lo que no estoy de acuerdo es que a esa conjunción de derechos se le llame matrimonio. Para mí la unión civil es necesaria e imprescindible, porque no hay derecho que dos personas que se se aman y disfruten de su pareja no estén respaldadas por la ley.

¿Has participado en alguna ‘Marcha por la vida’?

No. Nunca he participado en marchas. Cuando era joven alguna vez participé en una marcha cuando los americanos invadieron Santo Domingo y me costó once días de estar en la prefectura. Desde ahí no he vuelto a participar. He ido a mítines de Belaúnde, de Haya de la Torre. He participado, me han botado, me han apedreado, he sabido aspirar gases lacrimógenos, caballazos, etcétera. Porque la pasión política uno siempre la lleva. Yo desde estudiante he tenido vocación dirigencial. He sido miembro del Centro Federado del Instituto Pedagógico Nacional, después he sido regidor de la Municipalidad, después he pertenecido al Partido Morado. En cuanto entró cierto tipo de gente que no quiero adjetivar, inmediatamente me retiré. Yo con Julio Guzmán era muy amigo. Al extremo que él de vez en cuando [iba] a mi oficina a tomar desayuno conmigo. Pero en las posiciones políticas, hay que ser vertical. Si se desvían ellos, o me desvío yo, digo: “no, hasta aquí nomás. Julito, te agradezco, pero yo no continúo”. A los dos días, fíjate la casualidad, me llama Rafael López Aliaga. Yo me sentaba junto a él en el Consejo de la Municipalidad. Y me dice: “Efraín, te necesito, vente a mi casa que quiero conversar contigo”. Conversamos, nos pusimos de acuerdo y me inscribí en Solidaridad. Yo soy inscrito, no soy invitado.

Fuiste militante de Solidaridad Nacional desde el año 2004 y renunciaste en el 2015. Luego te volviste a inscribir el año pasado.

Sí. Yo renuncié cuando el señor [José] Luna ingresó y me di cuenta que todo eso era una podredumbre. Lucho Castañeda fue candidato a la presidencia. Tuvo la mala suerte de juntarse con gente que no era la ideal para una campaña y la perdió. Y encima ahorita está acusado. Yo soy muy creyente en la honradez de Lucho Castañeda. Yo tengo fe de que es inocente. Y ahora, entre paréntesis, está muy enfermo. Que Dios lo ayude.

Para terminar de definirte, ¿tienes algún vínculo con el Opus Dei?

No, no tengo en absoluto ningún vínculo. Nuestro jefe sí, es agregado al Opus Dei.

¿A qué parroquia vas a escuchar misa?

A la iglesia de San Francisco. A las 7 de la mañana iba a misa, ahora ya no se puede. Tengo muchos amigos que he conocido en la iglesia de San Francisco, en el centro de Lima, frente a la… ¿cómo se llama? La Constitución, ¿cómo se llama? El poder constituyente, ¿no? No.

El Tribunal Constitucional.

El Tribunal Constitucional.

¿Te consideras una persona de derecha?

Soy de derecha popular. De la derecha que todos los días arriesga, pierde, gana y vive de su trabajo. Existe en nuestro país una derecha popular que tiene su principal defecto en que no está organizada, no es legal. El día que se organice, sea legal, va a ser verdaderamente el motor de la economía del país.

Durante años has trabajado con artistas. ¿Consideras que tu posición política es más conservadora que la del común de artistas?

Eso es cierto. Yo soy más conservador. Y debes entenderlo por mi edad: 76 años. Aunque tengo ideas mucho más innovadoras que algunos jóvenes. Pero, ¿dónde está la diferencia? Mi cultura política no es panfletaria. Mi cultura política se ha hecho a través de la lectura, del conocimiento, de la conversación, del enfrentamiento, de la esgrima del diálogo. A mí me molesta que los jóvenes artistas, no te voy a decir nombres, ni el 1% ha leído la Constitución. Entonces, la posición es influenciable, pues. Son gente que se deja llevar por el movimiento, por el famoso… ¿cómo le llaman?, los correos, las redes. Basta que alguna persona en las redes diga: “hay que salir a marchar”, y salen como corderitos. Y después no saben por qué han salido. ¿Quiénes se aprovechan de eso? Ahora sí te voy a decir el adjetivo: toda la caviarada.

Con varias de tus declaraciones te estás distanciando de muchos artistas. ¿Has renunciado al voto de los artistas?

No. Bueno, los artistas están en todo su derecho de estar de acuerdo o no conmigo. Yo no puedo hacerles cambiar de opinión.

Declaraste en una entrevista que tenías la esperanza de que algún mecenas salve al teatro Canout. ¿Esa propuesta se la hiciste a Rafael López Aliaga? Podría ser un mecenas.

Por supuesto, ni que fuera tonto (ríe).

Y te la rechazó, aparentemente.

Hablé con él. Él es muy sensible. Y sé que está haciendo lo posible para ver alguna fórmula de que el teatro no sea derruido y están hablando con los propietarios. Estoy siendo infidente con Rafael, pero ya que me lo preguntas, sí es cierto. Tiene una comisión en su organización particular que está haciendo las gestiones mediante, creo, un fideicomiso y un [contrato de] arras para poderlo comprar. Ojalá sea así. Si se realiza esta operación seré el hombre más feliz de la tierra al comenzar a desempacar y volver a montar el teatro Canout. Ojalá Dios me escuche e ilumine a las personas que están encargadas de eso.

Has dirigido muchas obras de teatro. ¿Estás listo para dirigir un poder del Estado?

No lo sé. ¿Quieres que te diga qué ministerio del Estado me gustaría obtener, o que me nombren? El Ministerio del Interior. Lo primero que haría es empoderar a la policía, hacer que el principio de autoridad en todos los aspectos se implante en nuestro país. Ahí viene el gran defecto de toda esta especie de anarquía que existe en estos momentos en nuestro país.

Familiares del expresidente Vizcarra, exministras, viceministros, diplomáticos, médicos, rectores, empresarios, lobbistas. 487 privilegiados que, con vara, se vacunaron por fuera de los ensayos clínicos.

“Los que estamos a la cabeza de las instituciones debemos dar el ejemplo de esperar nuestro momento”, declaró el miércoles 10 de febrero la entonces ministra de Salud Pilar Mazzetti. Fue en la conferencia de prensa en la que anunció la prórroga de las medidas de emergencia por el aumento de casos de Covid-19.

Ese día Mazzetti aseguró que no se había vacunado. “El único funcionario público que no es del sector Salud que ha sido vacunado es el presidente de la República”, agregó la presidenta del Consejo de Ministros, Violeta Bermúdez.

Era falso. Desde el 9 de setiembre del año pasado, funcionarios y otras personas con poder se vacunaron por fuera del proceso de ensayos clínicos de la vacuna Sinopharm, gracias a un lote de dosis adicionales destinado para dicho proceso. Mazzetti fue la número 262 en vacunarse. Recibió la primera dosis el 12 de enero y la segunda el 6 de febrero.

Pilar Mazzetti fue ministra de Salud en tres gobiernos, los de Alejandro Toledo, Martín Vizcarra y Francisco Sagasti. El último 10 de febrero le mintió a todo el Perú. Foto: Minsa.

“Me estaría tocando [vacunarme] la próxima semana, pero el capitán es el último que abandona el barco. Una vez que todas las personas que trabajan en el sistema estén vacunadas, recién será nuestro momento, como debe ser”, fue otra de sus célebres frases. Después de su renuncia por haberse vacunado, el gobierno le retiró el agradecimiento por los servicios prestados a la Nación.

Mazzetti fue ministra en el gobierno de Martín Vizcarra. El expresidente también recibió la vacuna a escondidas. Fue el número 81. La primera dosis la recibió el 2 de octubre. Su esposa, Maribel Díaz, número 82, también. Su hermano César recibió la primera dosis el día que el presidente obtuvo la segunda, el 29 de octubre. La dosis complementaria se le aplicó el 18 de noviembre, cuando su hermano Martín ya no era presidente.

El privilegiado mundo de los médicos

El sector Salud es el que sacó más provecho de este lote de vacunas. Mazzetti no fue la única: su entorno más cercano también aprovechó. Juan de Dios Altamirano, quien recibió la primera dosis el 30 de enero, fue jefe de Gabinete de Asesores de Mazzetti en el Ministerio de Salud (Minsa) durante su primer periodo en esa cartera, en el gobierno de Alejandro Toledo. Lucy Olivares, número 263 en la lista, fue designada por Mazzetti como ejecutiva adjunta II en una resolución del último 29 de octubre, en el gobierno de Vizcarra.

Además, el portal Convoca reveló que el chofer de la exministra también se benefició. Según el medio, se trata de Juan Asencio. Aparece en el padrón con el número 30. Recibió la primera dosis el 12 de septiembre y la segunda el 3 de octubre.

El viceministro de Salud Pública Luis Suárez Ognio también se vacunó y usó su privilegio para vacunar a su familia. Su hermana María del Carmen, su esposa Inés Caro, su hija Juliet y su hijo Luis también se vacunaron.

Los favores familiares no fueron aprovechados solo por las autoridades vigentes en ese momento. El doctor fujimorista Alejandro Aguinaga, exministro de Salud y excongresista de Fuerza Popular, además de actual candidato naranja al Congreso por Lambayeque, también lo hizo. El médico de cabecera de Alberto Fujimori, número 190 en la infame lista, recibió la primera dosis el 4 de diciembre. El 28 de ese mes recibió la segunda y su esposa Fabienne Weber, número 208, obtuvo la primera. Ella se inoculó la segunda dosis el 18 de enero. En las observaciones de la lista, la esposa aparece como “entorno cercano”.

El exviceministro de Prestaciones del Minsa también se vacunó. Víctor Bocangel recibió la primera dosis el 12 de setiembre, lo que lo ubica en la casilla 39 de la lista. Según el documento, aún no recibe la segunda dosis. El asesor del Minsa Manuel Espinoza también integra la lista. Recibió la primera dosis el 3 de octubre.

Carlos Contreras, presidente de Sisol, el sistema de salud de la Municipalidad de Lima, es otro de los personajes públicos del listado. Recibió la primera dosis el 27 de octubre y la segunda el 17 de noviembre. Ayer martes, luego de que se conociera que ocupa el lugar número 140 de la lista, el alcalde Jorge Muñoz lo separó del cargo.

Ciro Maguiña, vicedecano del Colegio Médico del Perú (CMP), también se benefició de ese lote de vacunas. Él recibió la primera dosis el 19 de diciembre. Cuando se supo que integraba la lista, el CMP le inició un proceso disciplinario.

La exministra de Salud Patricia García también integra la lista. Lo mismo sucede con el médico infectólogo Eduardo Gotuzzo y su esposa María Elías. También aparece en el documento la directora de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), Sofía Salas.

Más favores en el Ejecutivo

Otro foco de vacunación irregular fue el Ministerio de Relaciones Exteriores. El caso más llamativo allí es el de la exministra Elizabeth Astete. Ella recibió la primera dosis el 22 de enero y, según la lista emitida por la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), todavía no ha recibido la segunda.

Otro caso en Cancillería es el de Javier Sánchez, jefe del despacho ministerial. Como si fuera un regalo de los reyes magos, recibió la segunda dosis el 6 de enero. Ocupa el lugar 192 en la lista.

El diplomático Jorge Jarama, director de Ciencia y Tecnología de la Cancillería, recibió la primera dosis el 3 de octubre y la segunda el 24 de ese mes. Su esposa Darlene Mendizabal y su cuñado Víctor Mendizabal se vacunaron en las mismas fechas. Su suegra Violeta Quiñones, en cambio, esperó al 31 de octubre para recibir la primera dosis.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reaccionó a la ola de diplomáticos comprometidos con el caso. El nuevo ministro Allan Wagner solicitó la renuncia y el retiro de todos los servidores del Ministerio que integran la lista. Francisco Tenya, recién vacunado con la primera dosis el 5 de febrero, renunció a la Secretaría General del Ministerio. También se dio por terminado el periodo de Óscar Suárez, número 142 en la lista, como cónsul del Perú en Vancouver, Canadá. Además, la Cancillería someterá a una investigación preliminar a los ocho comprometidos. El grupo lo conforman los cinco ya mencionados, Manuel González, Jorge Lazo y la servidora CAS Claudia Halabi.

La Cancillería ha sido clave en las negociaciones para obtener la vacuna y, quizá, por eso sus funcionarios tuvieron acceso a ese lote. Sin embargo, otros sectores del Ejecutivo no se salvan. El exconsultor del Viceministerio de Seguridad Pública del Ministerio del Interior (Mininter), Jean Baca, también aparece en la lista.

El provecho de las universidades

El encargado de los ensayos clínicos de la vacuna Sinopharm fue Germán Málaga, de la UPCH. Él y su familia también aprovecharon ese lote de vacunas. Fue el número 17 en la lista. Se vacunó el primer día posible. El 23 de diciembre, quizá como regalo de Navidad, su hija Ariana recibió la primera dosis. Ella está calificada en la lista como “entorno cercano”.

Empleados de la UPCH le sacaron el jugo a la vacuna que ellos administraban. El vicerrector de Investigación Alejandro Bussalleu tuvo la primera dosis el 19 de enero. El mismo día se vacunó el vicerrector académico José Espinoza y el rector Luis Varela. También integra la lista Andrés Lescano, representante de las universidades privadas ante la Sunedu y proveniente, justamente, de la UPCH.

Las autoridades de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) no se quedaron atrás. El rector Orestes Cachay, número 449 en la lista, recibió la primera dosis el 29 de diciembre. Al día siguiente lo hizo el vicerrector Felipe San Martín.

La tajada de los privados

El sector privado no fue ajeno al aprovechamiento. El caso icónico es el de la conocida abogada y lobbista Cecilia Blume. Pero también aparecen en la lista Antonio Armejo, integrante del polémico Fondo Blanquiazul, que llevó al descenso a Alianza Lima, y César Loo, presidente del gremio nacional de chifas.

Un empresario que merece una mención aparte es Ricardo Orellana Marambio, gerente general de Suiza Lab. Sus hijos Fhariddy y Fabrizio también se beneficiaron de la vacunación. Suiza Lab es un laboratorio que ofrece, entre otros servicios, pruebas de descarte de Covid-19.

Con el número 189 aparece en la lista Eduardo Javier Santa María Rizo Patrón, gerente de operaciones de la gigante Agroindustrias AIB, que cotiza en la Bolsa de Valores de Lima (BVL) y, con el 105, José Mario Mongilardi Fuchs, hasta hace poco presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

Todos estos casos demuestran la forma de operar de buena parte de quienes tuvieron el poder de decidir qué hacer con ese lote de vacunas. Aprovecharon la vara para cuidarse a sí mismos, aunque no fueran prioritarios, a diferencia de quienes trabajan cada día exponiéndose al virus. Y, además, lo hicieron a escondidas. Aprovecharse y mentir parece haber sido la consigna.

 

Del 25 al 31 de enero el tráfico aéreo se disparó. La mayoría de vuelos salió de Lima, la región con más casos de Covid-19. Los principales destinos fueron regiones que empezaron febrero sin estar en el nivel de alerta extremo, pero cuyas provincias más importantes pasaron a esa categoría el miércoles.

Martes 26 de enero. El presidente Francisco Sagasti anuncia que diez regiones volverán al confinamiento. A diferencia de la cuarentena dictada por Martín Vizcarra, que se implementó de un día para otro, esta vez el Ejecutivo considera un margen de cinco días antes de empezar el encierro.

La tregua parece una ventaja para que la ciudadanía se organice y, entre otros, se traslade entre regiones para enfrentar la cuarentena. ¿Está bien que los peruanos puedan trasladarse a sus localidades ante una medida de este tipo? Sí. ¿Pero sin ningún tipo de control? No, ahí está el problema.

La disposición del gobierno generó un grave riesgo para la propagación del virus: el aumento de viajes sin que se exijan pruebas negativas de Covid-19 ni cuarentena para quienes se trasladaron. En enero los viajeros que se dirigían a destinos nacionales no requerían someterse a una prueba de descarte de Covid-19, como informó Sudaca en un reportaje anterior.

El gobierno entendió que eso era un peligro recién el 27 de enero, cuando firmó la Resolución Ministerial 043-2021, emitida por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). La norma dispuso que los pasajeros presenten una prueba molecular o antígena con resultado negativo realizada hasta 72 horas antes de moverse por el país.

La Resolución Ministerial N°043-2021-MTC dispone la exigencia de pruebas moleculares o antígenas con resultado negativo para abordar un vuelo nacional. La medida se implementó desde el 31 de enero.

Sin embargo, la implementación de la disposición no fue inmediata. ¿Desde cuándo se aplicó? Sudaca consultó al MTC. “A partir del 31 de enero del presente año”, indicó oficialmente el ministerio.

“Un desastre”, opina al respecto Antonio Quispe, médico epidemiólogo, investigador y docente de la Universidad de Ciencia y Tecnología (UTEC). Para él las medidas dictadas por el gobierno fueron acertadas, pero permitir que la gente salga de zonas de riesgo extremo fue un grave error. Demorar el requerimiento de una prueba negativa para viajar hizo que haya cinco días de vuelos abiertos a la enfermedad.

Para Quispe, si se consideraba difícil exigir pruebas, la alternativa hubiera sido planificar adecuadamente los traslados para que el virus no se disperse. Una medida para ello, por ejemplo, es exigir una cuarentena obligatoria para los viajeros. Sin embargo, ninguna de esas disposiciones fue dictada.

Todos a volar

¿Cuál era el problema de permitir una brecha entre el anuncio de la cuarentena, la publicación de las nuevas disposiciones y su entrada en vigencia? Que después del mensaje a la Nación de Sagasti el tráfico aéreo aumentó sustancialmente. Según datos del MTC, entre el 25 y el 31 de enero hubo 133 684 pasajeros que abordaron vuelos nacionales. En promedio, 13 669 al día.

Aun sin considerar a los viajeros del día 25, antes del anuncio de cuarentena, y del 31, cuando entró en vigencia la exigencia de pruebas, más de 100 mil personas viajaron a destinos nacionales después del anuncio y sin necesidad de presentar pruebas de descarte.

Hasta aquí, todo podría parecer una simple descripción de cifras. El detalle es que, según la información oficial, los días anteriores el tráfico aéreo fue considerablemente menor. Entre el 1 y el 25 de enero el promedio diario de pasajeros fue de 9 770. Es decir, después del anuncio de cuarentena el promedio diario aumentó en casi 4 mil pasajeros, lo que representa un incremento inmediato de 40% por día.

Como era esperable, el anuncio del presidente generó que los peruanos busquen viajar, incluso pese a que no se prohibieron los vuelos durante el confinamiento. Solo en la última semana de enero la cifra de viajeros a destinos nacionales fue más de la mitad que en los otros veinticinco días.

Las rutas del riesgo

El aumento del tráfico aéreo no es el único dato importante. ¿Cuáles fueron las rutas con más vuelos? Lima es la ciudad de la que partieron más aviones en enero. El área de prensa del MTC confirmó a Sudaca que actualmente no hay vuelos operativos entre regiones. Todos parten desde o hacia la capital.

¿Cuál es el problema con eso? Que Lima es una de las regiones que el gobierno ha clasificado como de ‘alerta extrema’. Todos los vuelos salen del lugar más infectado del país, que en lo que va de la pandemia supera el medio millón de casos oficialmente confirmados, según la Sala Situacional Covid-19 Perú.

“Lima es un peligro permanente para el resto del país”, advirtió hace dos semanas la médico epidemióloga Larissa Otero a Sudaca. Entre el 25 y el 31 de enero salieron de la capital 65 730 pasajeros, según datos del MTC. De todos ellos, solo quienes subieron al avión el último día del mes estuvieron obligados a presentar una prueba negativa.

¿A dónde se dirigieron? Los tres destinos con más tráfico aéreo en enero fueron Cusco, Arequipa e Iquitos. El panorama, al revisar la situación sanitaria de cada uno de estos destinos, es grave.

Cuando empezó la cuarentena, ninguno estaba clasificado en nivel de alerta extremo, a diferencia de Lima. Es decir, durante los cinco días de tregua los viajeros se trasladaron, sin haberse sometido a una prueba, de un lugar en alerta extrema a uno en donde el virus no estaba causando tanto daño como en la capital.

Cusco y Arequipa estaban comprendidos en el nivel anterior: alerta muy alta. Su situación era complicada, pero no tanto como la de Lima. En los días posteriores las cifras en esas regiones empeoraron. “Cuando conectas dos regiones estás homogeneizando el riesgo”, explica Quispe. Para él, el extremo riesgo epidemiológico de Lima fue trasladado a las regiones.

En Cusco el 27 de enero había 24 camas UCI instaladas para atender pacientes Covid-19, según el portal opencovid-peru.com. El 8 de febrero, esa cifra había aumentado a 43, pero según la Sala Situacional de Covid de Cusco, al 10 de febrero apenas una cama UCI estaba vacía y disponible en la región. El número promedio de positivos diarios por cada 100 mil habitantes pasó de 94, el 24 de enero, a 158, el 31 del mismo mes, según Open Covid.

El aeropuerto Alejandro Velasco Astete, en Cusco, fue el principal destino nacional de vuelos provenientes de Lima. Foto: Andina.

Arequipa, al 8 de febrero, es la segunda región con más casos de Covid-19 después de Lima, con más de 55 mil, según la Sala Situacional. Según Open Covid, la tasa de incidencia semanal aumentó en la región de 128 a 136 casos por cada 100 mil habitantes entre el 24 y el 31 de enero.

En Arequipa y Cusco, el aumento de contagios es evidente. El gobierno lo ha reconocido y en la conferencia de prensa del 10 de febrero anunció cambios en la clasificación del nivel de alerta en ambas regiones. En Arequipa las provincias de Arequipa, Camaná, Islay y Caylloma −las más importantes de la región− pasaron al nivel de alerta extremo. Lo mismo sucedió con las provincias cusqueñas de Canchis y La Convención.

Según la clasificación del gobierno, hoy la situación sanitaria en esas provincias ya es tan grave como la de Lima. Quispe indica que a partir de la manifestación del primer síntoma, el contagio se extiende hasta diez días después. De acuerdo con ello, el aumento de casos coincide con las fechas en las que los infectados que viajaron durante la tregua pudieron estar contagiando.

En Loreto, cuya capital es Iquitos, la reacción del Ejecutivo fue más rápida. Cuando se dictó el retorno a la cuarentena, la región estaba clasificada en riesgo alto. Sin embargo, el 6 de febrero, una semana después de que el coronavirus dejó de moverse por el país libremente, su clasificación pasó a un nivel de alerta muy alto.

Por coincidencia, cinco días es el tiempo promedio que demora un cuerpo infectado en manifestar síntomas, según Theresa Ochoa, médica infectóloga y profesora asociada de Epidemiología en la Universidad de Texas en Houston. El cambio de clasificación de nivel de alerta coincide en el tiempo con la manifestación de los síntomas de quienes se contagiaron cuando los vuelos no requerían la presentación de una prueba de descarte.

“Considerando el contexto actual, resulta necesario incorporar el departamento de Loreto al Nivel de Alerta Muy Alto”, señaló el Decreto Supremo 017-2021 de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). La disposición entró en vigencia el 8 de febrero.

“Loreto es un desmadre”, comenta Quispe. El 25 de enero había 26 camas UCI ocupadas en la región, según Open Covid. El 10 de febrero la cifra subió a 36. Según la Sala Situacional, al 8 de febrero, Loreto es la región con mayor índice de positividad: 33.2%. Open Covid indica que la incidencia semanal en la región pasó de 39 a 61 casos positivos por cada 100 mil habitantes entre el 24 y el 31 de enero.

El antecedente de diciembre

En diciembre pasó algo similar a lo que ocurrió en enero. No se exigían pruebas para viajar a destinos nacionales y a fin de mes aumentaron los vuelos a consecuencia de las fiestas. Pocos días después se incrementaron los casos y sobrevino la segunda ola.

Según cifras del MTC, el tráfico aéreo aumentó en vísperas de Navidad. El promedio diario de pasajeros que abordaron rutas nacionales entre el 1 y 19 de diciembre fue de 19 mil. Entre el 20 y 24 aumentó a 22 mil.

Ese mes los principales destinos también fueron Cusco, Arequipa e Iquitos, en ese orden. Sudaca estuvo en Cusco y reportó el aumento de casos en esa región en los días posteriores. El promedio de muertes semanales por Covid-19 en Cusco creció de 19,4, el 1 de enero, a 23,4 el 14 del mismo mes, según Open Covid.

Para Quispe, la decisión del gobierno de establecer una tregua con posibilidad de viajar sin prueba negativa después de anunciar el reinicio de la cuarentena va a replicar lo que sucedió al final del año pasado. Sin embargo, el médico agrega otro problema: ahora se están propagando las nuevas variantes, lo cual lo hace más peligroso.

Los datos facilitados por el MTC corresponden solo a los viajes aéreos. Quispe resalta que lo que ocurrió con los aviones es solo la punta del iceberg. Los viajes terrestres son más riesgosos por las condiciones de los buses, explica el epidemiólogo, como tener aire acondicionado recirculando. “Los buses interprovinciales se convirtieron en cajas de muerte”, afirma. Además, la tregua para los viajes terrestres se extendió hasta el 2 de febrero. Con ello el gobierno pretendió bajar el tráfico, pero los terrapuertos estuvieron abarrotados.

Las medidas que buscaban contener el virus pueden terminar beneficiando su propagación. La modificación de los niveles de alerta dictados esta semana por el gobierno son un indicador claro. Quispe indica que la propagación del virus en esos cinco días se cuantifica en contagios dos semanas después −en la semana actual− y en fallecidos tres semanas después.

Entre los fallecidos a partir de este fin de semana se podrán contar a quienes se infectaron durante los cinco días de tregua.

 

ALERTA: El médico Antonio Quispe recomienda encarecidamente que los pasajeros que viajen en transporte público usen doble mascarilla (una quirúrgica y otra de tela), además del protector facial. Estos implementos no deben quitarse en ningún momento.

 

*Este informe ha sido elaborado con la colaboración de Luisa García Téllez.

 

Crear ministerios, refundar la República, hacer cambios constitucionales y reformas de todo tipo. En el papel todo es posible. Cualquier propuesta puede redactarse desde una oficina de campaña. Sudaca trae un resumen.

Más allá de los sueños de cada partido, y pese a que casi nadie lee los planes de gobierno para decidir su voto, estos documentos sí dan pistas importantes sobre las candidaturas más promocionadas del momento. ¿Cómo enfrenta cada partido el reto de ser gobierno? Un plan incompleto de 17 páginas, como el de Avanza País, comunica algo distinto a uno de 110 páginas, con un diseño gráfico pulcro y lleno de términos en inglés, como el de Podemos Perú.

Por supuesto, la ideología de cada proyecto político, el diagnóstico de los problemas del país y las propuestas también pueden encontrarse en esos documentos. Sudaca los revisó para buscar qué propone cada organización y para contarle a usted, lector, qué tan en serio se han tomado la tarea de confeccionar sus propuestas.

El Observatorio de Políticas Públicas de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, liderado por la politóloga Alexandra Ames, también ha estudiado los planes de gobierno (esta semana publicará un informe al respecto). Junto con Ames, Sudaca presenta un resumen con lo más interesante de cada documento partidario.

Los cambios de Victoria Nacional

El Plan de Victoria Nacional, partido que postula al exfutbolista George Forsyth, es el más preocupado por el deporte. Ofrece, por ejemplo, que el Instituto Peruano del Deporte (IPD) pase a depender directamente de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y ya no del Ministerio de Educación (Minedu).

Las bases del plan de 158 páginas, elaborado por el economista y candidato a la vicepresidencia Jorge Chávez, apuntan al crecimiento económico y la estabilidad macro. Un punto importante es el que propone crear un sistema de sueldos mínimos diferenciados según regiones y tamaño de empresas empleadoras.

Entre sus propuestas de modificaciones institucionales destacan la de fusionar el Ministerio de Relaciones Exteriores −el padre de Forsyth es diplomático de carrera− con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, y la creación de un Ministerio de Planificación que se concentre en la rendición de cuentas. En cuanto a la reforma educativa, propone implementar un servicio rural para docentes -equivalente al Serums- y crear una Sunedu para colegios.

JP: claramente, la izquierda

El plan del partido liderado por Verónika Mendoza es el único comandado por una mujer: Anahí Durand. El documento propone ideas algo distintas a las de otros planes. Por ejemplo, una reforma tributaria que incluya un impuesto a las grandes riquezas, revisar los Tratados de Libre Comercio (TLC) y eliminar el Decreto Legislativo 882, que permite la actividad educativa con fines de lucro.

Para Ames, una de las características de este plan es el fuerte componente de agricultura familiar. Esta idea se sostiene en la propuesta de aplicar una segunda reforma agraria que imponga un límite de propiedad de tierras, según la especialista.

La ideología del partido queda clara en el papel. En el plan de Juntos por el Perú se encuentran afirmaciones como tener un Estado “promotor del desarrollo”, “implementar un programa de cambio que supere el régimen y el modelo neoliberal”, “plantear una cuota de pantalla para el cine nacional” y combatir “los monopolios, [y] oligopolios como en el sector bancario, farmacéuticas y otros”.

Un punto característico de este plan es su mención explícita a ideas de igualdad de derechos. Por ejemplo, el enfoque de género es transversal a varias de sus propuestas. Además, ideas como la “Ley de Matrimonio Igualitario”, garantizar “los derechos de los pueblos indígenas” y la “despenalización del aborto” son más contundentes que en otros planes.

Fuerza Popular y su nostalgia noventera

Para el fujimorismo es central la reactivación económica tras la pandemia. No por coincidencia el título del Plan es “Rescate 2021” y está comandado por Hernando Guerra García. En el plano económico, el empresario explica que implementarán un agresivo plan de obra pública, “pequeña y rápida”, para reactivar el empleo. Un esquema que, acepta, “no es un modelo súper liberal”, sino más “keynesiano”.

El Plan de Gobierno del fujimorismo, de 90 páginas, resalta constantemente lo hecho por el gobierno de Alberto Fujimori, incluyendo la implementación de la Constitución actual. A pesar de ello, plantea algunos cambios constitucionales en el título de la estructura del Estado, como definir la incapacidad moral permanente y bajar la edad mínima para ser congresista a 20 años.

El de Fuerza Popular es uno de los planes que trata con más ahínco el fortalecimiento de la Policía y las Fuerzas Armadas, para garantizar el orden público y la seguridad ciudadana. Una de sus propuestas es reorganizar el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y construir nuevos penales, aunque no especifica cuántos.

Una característica inesperada del plan fujimorista es que plantea fortalecer o retomar los programas sociales, algunos de ellos fundados en los años 90. Entre estos, menciona al Pronamachcs, el Pronaa y Foncodes. “El Fujimorismo tiene como esencia desde el inicio de los años 90, la acción social del estado a través de los programas sociales […] como una manera de atacar la pobreza como ‘caldo’ de cultivo del terrorismo”, indica el documento. Guerra García declaró a Sudaca que se trata de que los programas sociales “ahorren, no se conviertan en burocracia y tengan un enfoque de resultados”.

Sin embargo, el plan naranja adjudica al fujimorismo el crédito de programas sociales que no fueron creados en los años 90. Por ejemplo, indica que Qali Warma es lo que antes era el Pronaa y que Cuna Más antes era Wawa Wasi. Ames sostiene que eso no es cierto, porque los programas tienen características técnicas distintas y porque aquellos implementados por el gobierno de Fujimori eran asistencialistas. Qali Warma y Cuna Más fueron creados en el gobierno de Ollanta Humala.

El escueto plan de Acción Popular

La candidatura de Yonhy Lescano ha sido la sorpresa de las últimas encuestas. Sin embargo, el plan de Acción Popular, elaborado por Luis Oballe, es un documento bastante corto comparado con el de los otros partidos en carrera. Tiene solo 26 páginas.

Para Ames la extensión de un plan no determina su calidad. Sin embargo, sí asegura que el documento del partido de la lampa es muy declarativo y aborda pocos campos. Hace críticas y diagnósticos, pero no aterriza propuestas concretas.

Sudaca consultó al candidato Lescano por qué tiene un plan tan corto y bastante general. “Ese plan de gobierno es un resumen que nos pide la ley. No es el plan completo”, respondió. Lescano resalta que el documento tiene propuestas como el cambio de Constitución, la compra de un satélite de telecomunicaciones para introducir tecnología a la educación y algunas ideas para mejorar el sistema de pensiones.

Es cierto que el plan propone el cambio de Constitución y aborda el problema previsional, sin embargo, en el documento no aparece la palabra ‘satélite’. Y la referencia a las ‘telecomunicaciones’ está solo una vez para mencionar que debe ser, igual que otros servicios públicos, eficiente, con tarifas competitivas y al alcance de todos los peruanos. El párrafo termina indicando: “Evaluaremos las condiciones bajo las cuales se presta los referidos servicios”.

Los morados y la huella de Sagasti

El plan del Partido Morado parece reflejar lo que viene haciendo el gobierno de Sagasti. Precisamente el actual presidente lideró su confección hasta que asumió el máximo cargo. Es un plan extenso, de 120 páginas, con mucho contenido. Incluso, presenta casos hipotéticos que Ames cree que pueden haber sido propuestos por un especialista en narración: está cargado de historias de dos personajes llamados Juan y María.

Según Ames, es un documento con diagnósticos claros y bien desarrollados sobre los problemas del país, pero tiene problemas para aterrizar propuestas concretas. ¿Suena parecido a las conferencias de prensa del gobierno?

La carga ideológica de este plan es clara: los morados tienen un partido que se inscribe en lo que ellos llaman “centro republicano”. El plan afirma ubicarse “entre el neoliberalismo y el socialismo, entre el Estado minimalista y el Estado asfixiante”.

Sus propuestas programáticas están conformadas por cuatro reformas de promesa republicana: la reforma del conocimiento, la reforma de gestión del territorio, el acceso a las libertades económicas y la reforma de las instituciones políticas.

El marketing de Podemos Perú

El partido que postula a Daniel Urresti tiene el plan de gobierno que utiliza más términos de mercadotecnia. Está plagado de palabras en inglés. Por ejemplo, propone crear el “Lima Institute of Technology”, en lugar del Instituto Tecnológico de Lima. Además, destaca su pulcritud gráfica y su diagramación.

Portada del Plan de Gobierno de Podemos Perú. Independientemente del contenido, destaca su pulcritud gráfica.

Ames resalta de este plan que tenga medidas a corto, mediano y largo plazo. El documento expone lo que hará el partido en el primer día, en los primeros cien días y, finalmente, en todo el gobierno.

Para los primeros cien días, Podemos propone usar la Covid-19 como un punto de inflexión para cambiar al país, hacer una reconstrucción nacional y recuperar el empleo para reparar la economía. La nueva normalidad tendría más tecnología, un mejor sistema de salud y menos informalidad. Para los cinco años de gobierno, postulan implementar un Plan de Rescate Económico.

Algunos de los puntos particulares del plan están en el eje de gobernabilidad institucional. Podemos propone crear un Ministerio de Fomento y Obras Públicas, hacer cambios y fusiones entre ministerios y digitalizar el Poder Judicial.

Para Ames, el plan de Podemos está bastante estructurado. También resaltan sus propuestas para la familia policial −a la que Urresti apela mucho desde su paso por el Ministerio del Interior−, con iniciativas como entregar viviendas y reformar hospitales policiales.

Avanza País y un plan… ¿provisional?

Hernando De Soto, candidato presidencial y jefe del plan de gobierno de Avanza País, tiene una importante reputación internacional tras haber fundado el Instituto de Libertad y Democracia (ILD). Ha recibido el reconocimiento de renombrados personajes, como Bill Clinton, y publicaciones, como las revistas Time y Forbes.

De Soto, además, ha asesorado a diferentes gobiernos, incluso algunos cuestionados, como el de Muammar Gadafi. En el Perú, fue asesor de Alberto Fujimori. Es una persona vinculada a la asesoría gubernamental y las campañas electorales.

Sin embargo, su plan de gobierno tiene apenas 17 páginas y fue entregado fuera del plazo indicado por el JNE. Una resolución del Jurado Electoral Especial Lima Centro 1 indica que el partido presentó el documento recién en enero, mediante una subsanación.

Además, el diseño y la diagramación del documento denotan que no se invirtió mucho esfuerzo al prepararlo. Curiosamente, a pesar de la tardanza, el mismo plan indica que no es su versión final y que ésta será presentada “próximamente”. Aunque los partidos pueden presentar nuevos documentos ante la opinión pública, el plan oficial es el que ya está registrado en el JNE.

Plan de Gobierno de Avanza País. Indica que su versión final será presentada próximamente.

Más allá de la forma y la extensión, Ames considera que el plan de Avanza País no aterriza en nada. El documento está plagado de ideas generales y lugares comunes. Un ejemplo: “haremos que se eliminen las causas de la corrupción”.

El objetivo del plan: “derribar los muros que separan a los peruanos del llamado Perú informal de los formales”. Una frase hecha que apenas ilustra la propuesta principal de la historia política del candidato: la titulación como clave para el desarrollo.

Propuestas marcadas por la pandemia

Ames sostiene que, en términos generales, el estudio que lidera encontró que los planes de gobierno son muy declarativos. Expresan deseos, pero no se concentran en propuestas concretas, con metas e indicadores para medir su cumplimiento.

Hace cinco años la investigadora también analizó los planes de los candidatos de entonces. ¿Cuáles son las principales diferencias? Una importante se desprende de la coyuntura. Antes ya existía una tendencia a plantear propuestas de corto plazo, pero la pandemia ha remarcado esa característica. La mayoría de planes de gobierno hace referencias a cómo salir de la crisis: reactivar la economía y el empleo, asegurar la vacunación, etc.

La salud es un tema prioritario en la campaña actual. En el Perfil Electoral de las Elecciones Generales 2021, elaborado por el JNE, destaca la presencia de la palabra ‘salud’ en los planes de gobierno. Lamentablemente, la Covid-19 ha hecho que se reste importancia a propuestas de salud ajenas a la pandemia, como las vinculadas a la salud sexual y reproductiva, o a la desnutrición.

Terreno compartido, pero no tanto

A pesar de las diferencias ideológicas, hay propuestas presentes en varios planes. Por ejemplo, según el análisis de Ames, la gran mayoría de partidos se refiere a la reforma del sistema de pensiones, un tema que no había estado en agenda en la campaña anterior. La “refundación de la República” también aparece en planes de partidos ideológicamente distantes, como Podemos Perú, Juntos por el Perú y Victoria Nacional.

Además, todos los planes proponen mejorar la calidad educativa y la cobertura del sistema de salud, unificándolo y asegurando el acceso a medicamentos. Estas coincidencias parecen indicar que, gane quien gane, en 2026 en el Perú todos quieren tener un sistema de salud unificado y un sistema de pensiones reformado.

Sin embargo, existen diferencias sobre cómo se lograrán esos objetivos. Por ejemplo, Ames indica que, sobre la reforma del sistema de pensiones, algunos proponen resguardar la inversión privada, mientras otros desarrollan propuestas más cercanas a la estatización.

Otro ejemplo: si bien coinciden en ‘impulsar el crecimiento económico’, Juntos por el Perú postula hacerlo asegurando la sostenibilidad de los recursos, mientras que Victoria Nacional, promoviendo la inversión privada. El Partido Morado menciona ambos aspectos, respetando su propuesta de centro, anota Ames.

En cuanto a la educación, la diferencia principal detectada por la investigadora está en el trato a los docentes. Mientras los partidos ubicados más a la derecha se concentrarán en mejorar la calidad docente, desde la izquierda las propuestas se centran en subir los salarios y mejorar las condiciones laborales.

Otro tema presente en diferentes planes de gobierno es la reforma constitucional. Hay una contraposición clara. Desde la derecha se busca defender la Constitución actual. El caso más evidente es el de Fuerza Popular, cuyo Plan de Gobierno es calificado por Ames como una oda a la Constitución de 1993 y al gobierno de Alberto Fujimori.

“La evidencia muestra que las instituciones abiertas e inclusivas de la Constitución de 1993 rescataron al país de la pobreza y del caos generado por el modelo estatista y rentista”, dice el segundo punto del plan naranja, titulado “La Constitución de la prosperidad”.

Desde la otra orilla, partidos de izquierda como Juntos por el Perú y el Frente Amplio proponen cambiar la Constitución. Acción Popular se suma a esa iniciativa. Nuevamente, una opción moderada es la del Partido Morado, que ofrece realizar un referéndum en el segundo año de gobierno para evaluar el cambio.

Resulta evidente que algunos partidos se han esforzado más que otros para elaborar el documento que −idealmente− guiará su gobierno. Sirvan los planes para reflejar lo que ocurre dentro de cada organización y cuál es su esencia, así como la de su candidato o candidata.

El informe que el equipo liderado por Ames publicará esta semana revelará cuáles son los partidos cuyos planes de gobierno presentan propuestas más concretas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Para ello, han evaluado la cantidad y el nivel de puntualidad de las propuestas, independientemente de su contenido. 

 

Usted es una figura pública vinculada al fútbol. ¿Hoy se considera también un político?

En el fútbol toda la vida eres político. En mi época estuvimos con militares. El fútbol en todo el mundo lo usan como política. En esas épocas era que, si iba a subir el arroz, el azúcar, cualquier cosa, ponían un partido de fútbol y la gente iba. Nadie leía [noticias sobre] el azúcar, el arroz, todo el mundo iba a atrás [de los diarios] a ver cuánto habíamos ganado, quién había jugado. He tenido la suerte de viajar por todo el mundo y vivir en Europa, y tienes que ver las diferencias de todas maneras. Cómo viven acá, cómo viven allá y por qué vivimos acá así. Y te vas involucrando sin querer porque mucha gente te busca para pedirte ayuda. Vives más que cualquier persona.

¿Cómo se definiría en términos políticos?

Me defino simplemente como alguien que ha vivido muchas cosas, que conoce gente que vive muchas cosas. Me defino como alguien que… más el deporte, ¿no? En los otros sentidos también, hospitales, eso… pero [para] meterte ahí tendrías que estar mucho más preparado, que es una cosa que pienso hacer. Pero el deporte para mí es básico. Soy de barrio, de Breña. Te puedes imaginar dónde he jugado pelota: en tierra, con gente muy pobre. Y después me he mezclado con gente que tiene mucha plata. Creo conocer bastante el país. Más a la gente que al país.

Quiero hacerle algunas preguntas concretas para conocer mejor su posición política. Por ejemplo: ¿qué opina sobre la disposición del gobierno de retornar a una cuarentena estricta?

No estoy para nada de acuerdo. Casi el 70% vive del día a día. Tiene que salir a trabajar. Si no, no tiene para comer. Entonces, ¿el Covid o mi familia se muere de hambre? Y eso ya lo saben. Mira las colas, ¿no dicen que el problema son las aglomeraciones? Estás haciendo aglomeraciones en los bancos, en los centros comerciales, en el Metropolitano. Entonces, les digo: tienen que salir a la calle. A ver que salgan el presidente y los ministros a hacer cola. Ellos no hacen cola.

¿Qué medidas cree que ha debido tomar el gobierno?

Donde hubo, para mí, muchos contagios fueron en los bonos. Veías la cantidad de colas. Yo pienso que lo primero, en vez de bonos, serían alimentos. Los básicos. Tienes el Ejército, la Iglesia, puedes repartirlo verdaderamente para que le toque a todos los que necesitan. Y la otra [medida] son hospitales de campaña en todos lados, donde puedas hacer las pruebas. A la gente que sale le vas haciendo las pruebas a ver si tienen Covid. Ya está. Entonces sales a trabajar. Lo que tienes que hacer es cuidarte. Los protocolos. Hay mucha gente que en su casa no tiene agua, entonces las necesidades tienes que verlas antes de dar el confinamiento.

Ya que no está de acuerdo con el confinamiento, ¿está de acuerdo con las marchas contra la cuarentena?

Es que las marchas son también… Todos decían: “¿por qué no están allá?”. Porque te vas a contagiar. Para mí las marchas… Mira todas las marchas que hubo en diciembre [Leguía se refiere a las marchas de noviembre] y vino la segunda ola. Y mira las marchas de quiénes fueron, ah, de justamente los que están más contagiados ahora.

Si usted hubiera estado en el Congreso actual, ¿habría votado a favor de la vacancia de Vizcarra?

Sí, claro que sí. Y por algo: yo tengo un lema que se llama ‘lealtad’. Si tú traicionas a un amigo, eso ya se llama incapacidad. Y a Kuczynski lo traicionaron. Por el tema de los últimos acontecimientos, ya eso será [visto por] el Poder Judicial, la Fiscalía, pero lo de Kuczynski… Yo te llevo a mi lado, tú eres mi brazo derecho, eres mi amigo, hemos hecho campaña, no puedo promover que te vaquen. No lo puedes hacer. Yo creo que por ahí es donde estuvo, para mí, el tema del expresidente.

Hablando de traición, la bancada de APP cambió de opinión a mitad de camino en el proceso de vacancia. Acuña había dicho que no iba a apoyarla y luego su partido terminó votando a favor. ¿No cree que hubo una traición del partido por el que usted postula?

Claro, pero tienes que ver que salieron unas pruebas el domingo. Yo también estuve viendo. Veo, leo, todo. Salieron unas pruebas contundentes de grabaciones de personas que daban fe de todo lo que estaba pasando.

Usted es candidato designado, no ha pasado por un proceso de democracia interna. ¿Cómo llegó a ser designado?      

Fue por el tema de la U [se refiere al proceso concursal de Universitario de Deportes]. ¿Dónde tuvimos mucho apoyo?, en el Congreso. ¿Con quién en especial?, con Omar Chehade, con el cual tengo amistad hace muchos años. Él dijo: “no, esto no puede ser”, y comenzó a luchar. Y un día me llama el ingeniero César Acuña y me dice: “soy hincha de la U. Cualquier cosa que necesite, estamos para servirle”.

¿Usted le creyó que es hincha de la U? Si tiene su propio equipo.

Sí. Es hincha de la U. Hay muchos que han abierto equipos y son hinchas de Universitario, ah. Entonces, le dije: “le agradezco lo que está haciendo. Cualquier cosa que usted necesite, estamos para apoyarlo”. Y ahí me soltó: “me gustaría que usted venga al Congreso con nosotros”. Le dije: “bueno, lo acompaño”. Yo creo no saber mucho de política, pero soy una persona que ha vivido mucho.

Entonces, su fichaje por APP fue casi como cuando lo fichó el ‘Muni’.

Sí, claro, fue algo así.

En el año 2002 intentó ser regidor distrital de Miraflores y la lista en la que participó quedó en último lugar. ¿Qué va a hacer esta vez para que el resultado sea distinto?

Más experiencia, ¿no? Como te digo, yo tengo lealtad. Yo acompañé a esa persona por un gran amigo que me dijo: “acompáñalo”. Pero no me nacía. A mí me tiene que nacer las cosas, yo tengo que estar convencido. Quiere algo y va ahí. Yo estuve en una campaña y Alan García salió presidente. Pero yo no estaba para un [puesto en el] Congreso, yo estaba ahí pidiéndole el Ministerio del Deporte. Ganó, en el 2006.

Alan García no cumplió esa oferta. ¿Dónde quedó la lealtad?

Exactamente. Me salí completamente, ni más le pedí un favor. Él me dijo: “te debo”. No era favor, además, luché por eso.

¿Si llega al Congreso va a plantear la misma propuesta para crear un Ministerio del Deporte?

Sí, claro.

Si dependiera de usted, ¿quién sería ministro del Deporte?

Juan Carlos Oblitas no quiere porque quiere estar en la Federación. Yo lo tengo que convencer. Es un tipo derecho, es un fuera de serie, honrado a muerte y trabajador. Él, para mí, puede ser.

Decía que en el 2002 no le nacía hacer campaña. ¿Esta vez sí siente ese impulso?

Sí, claro, bastante.

Se lo pregunto porque no he encontrado ninguna señal de su candidatura en redes sociales. 

No, todavía. La preparo bien. Primero converso mucho con periodistas y jóvenes de todos lados, porque es bonito ver cómo te va, qué percepción siente la gente. A mí me dicen: “hay que decir tal cosa para ponerlo en el Twitter, en el Facebook”. No, yo voy a poner en el Twitter esta entrevista y las que haga de acá en adelante. Porque sales más sincero. Sales con tus errores.

¿Por qué no ha empezado su campaña todavía?

Bueno, la pandemia. Hacer campaña en un momento así, nada.

Va a tener que hacerla, porque ya empieza la cuarentena.

La voy a tratar de comenzar a partir del 15 de febrero. Espero que el gobierno se dé cuenta [de] lo que está pasando y vea otras formas. O vea la entrevista, nos haga caso, ponga hospitales de campaña en todos lados y lo solucione.

¿Usted cree que es importante que un congresista tenga preparación académica?

Sí, es importante, porque tienen que estar preparados para esas cosas. Me vas a preguntar por mí, yo te voy a llevar al deporte, porque esa gente no está preparada en el deporte.

Esa era la repregunta que iba a hacerle.

Yo sé. Yo voy a ir con asesores que son espectaculares. El fútbol tiene eso, tú eres amigo de abogados, de economistas. No sabes los economistas, abogados o empresarios que son, ah, te puedes morir. Te dan clases. Yo me he sentado con Valle Riestra, con Fernán Altuve, a tomar café y a escucharlos. Es bonito escucharlos.

En su hoja de vida, publicada por el Jurado Nacional de Elecciones, no registra estudios superiores. ¿Eso es así?

Sí, claro, es así. Comencé el fútbol y, como te dije, yo hago algo al 100%. Me arrepiento un poco, ah. Pude haber estudiado algo. En ese momento la pasión… Después me casé, me fui al extranjero, entonces ya [era] más pesado. Además, el mejor estudio es la calle.

En la campaña anterior el ‘Chorri’ Palacios intentó ser congresista, también con APP. A pesar de ser uno de los exfutbolistas más queridos y respetados, no lo logró. ¿Usted cree que los electores no confían en un exfutbolista como representante político?

Es que [depende de] cómo vayas. O sea, lo que hables y lo que digas. Es importante tu imagen. La gente me conoce desde hace años, sabe cómo soy. Esa es una de las palabras [que me dijeron]: “ya era hora, hace tiempo debía entrar alguien que diga las cosas, que luche, que pelee, que no le tenga miedo a nada”. Acuérdate la de “ese arquero no se eleva ni con un troncho”. Casi me matan.

¿Podría contar esa anécdota?

[Sucedió comentando] el Mundial de Estados Unidos. Todos se rieron en ese momento, pero hubo mucha gente que le reclamó al canal, que había un montón de chicos viendo y cómo decía yo esas cosas. Es un argot futbolístico. Es como cuando dicen: “ese arquero no agarra un elefante en un ascensor”. No vas a poner un elefante a ver si lo agarra. En el fútbol usamos ese argot. Entonces me dijeron: “hay que pedir disculpas”. No, yo no voy a pedir disculpas, ese argot es así, es natural. La gente que te diga: “mi hijo escuchó eso”. Si su hijo va a fumar porque yo dije eso en televisión, señora, usted está equivocada, su hijo fuma porque ya es fumón. Y no les gustó tampoco esa disculpa. Yo tenía contrato, entonces me dijeron: “mira, tenemos que ver”. “No, ¿te parece mal?, rompo el contrato”. “¿Seguro?”. “Sí”. Y me fui.

A mitad del Mundial.

A mitad del Mundial, todavía faltaban las finales. Faltaba mucho, tenía para rato.

Yo quería revisar esa anécdota porque hace poco un congresista dijo que fumaba marihuana habitualmente y generó polémica. ¿Usted ha fumado marihuana?

No, el deportista no. A mí me encanta comer. Muero por la comida, soy sibarita.

¿Le parece condenable que un congresista declare que fuma marihuana habitualmente?

[Me parece condenable] la forma como lo dijo, parecía una parodia. Si yo salgo con Acuña y comenzamos a hablar los dos, no seas abusivo. Está armada, pues. ¿Qué querías buscar con eso? Quedó peor. Otra cosa es que un día lo entrevistes tú y diga: “sí, he fumado marihuana”. Es diferente. [Lo dijo] sentado con el presidente del partido. Y ahora el otro dice que también fumó marihuana, qué lindo. Quedas hasta las patas.

Regresando a las preguntas sobre exfutbolistas, usted no es el único en campaña. Forsyth es el más popular y en su lista al Congreso está Jean Ferrari. ¿Los conoce?

Sí, claro, los conozco. Al papá también, de George, a Harold. Lo conozco a George hace años. A Jean también. Ha trabajado en Universitario. Ha trabajado en la Vallejo, con Acuña.

¿Qué opina de ellos como candidatos? ¿Cree que están preparados?

Sí, claro. Jean sí. Jean ha trabajado en el IPD. El ‘Coyote’ [Rivera] también está en otro partido y, bueno, George es hijo de alguien que ha estado metido muchos años en política, tiene que haber aprendido bastante.

Para algunos su padre está detrás de su candidatura. ¿Usted cree que él está preparado?

Difícil, ¿no?, difícil decirte algo si no tengo la prueba. O sea, decir: “sí, el papá se mete”. El chico tiene algo que tiene el futbolista: ha estado en todas partes, ha enfrentado todo. Alguien me decía: “¿y las críticas?”. Le digo: “he jugado en estadios que te pifean y te mentan la madre 40 mil personas”. ¿Vas a estar pensando en eso? No te metas a nada, quédate en tu casa y palomilla de ventana. Juega con los globos de tu balcón y no bajas nunca para que te mojen.

Entonces, si Forsyth llegara a ganar y Jean Ferrari entrara al Congreso, usted apoyaría las políticas de su partido.

Si es a favor del deporte, de todas maneras.

En su hoja de vida no ha declarado sus ingresos y sus bienes. ¿Por qué? 

No tengo bienes.

Sus ingresos tampoco los declaró.

Ingresos sí he declarado desde el 2007 al 2011. Sí declare lo de Universitario. Hasta pagué impuestos, está en la Sunat.

No, en la hoja de vida, digo, no aparecen sus ingresos.

Raro. ¿Sí? Como gerente de la U sí están los ingresos declarados. En 2007 al 2011. Era del 2010, creo. Y después hay de RPP, de diferentes… Y hay lo del 2015 hasta el 2017. Y el 2020 también hay ingresos.

[Nota de edición: En la hoja de vida los candidatos deben declarar los ingresos brutos del año anterior a la postulación. En este caso, del 2019. El documento de Leguía no registra ningún ingreso. En el punto sobre experiencia laboral solamente está indicado el cargo de gerente administrativo de Universitario en 2015 y 2016].

Alberto Beingolea, que también es un candidato ligado al fútbol, en una discusión interna de su partido calificó a César Acuña como un payaso. ¿Qué le responde usted a Beingolea?

Que no es forma de decir las cosas. Acá tienen que trabajar por el Perú. Si se van a estar insultando, ¿qué respeto puede tener la gente de ellos? Yo no voy a hablar mal de Ferrari ni de Forsyth.

¿De Beingolea sí?

No, tampoco. Somos muy amigos. Yo trabajé con él en CMD. Una gran persona. Me extrañó, porque él es una persona muy medida, muy tranquila. A veces la política hace eso, hay que criticar. ¿Qué vas a hacer tú?, la gente quiere saber eso. Sino comienzan los insultos en las redes. A mí no me vas a escuchar [insultar]. En el fútbol, sí, era lo mío. Nos quitaron un punto en la U, tres puntos, no nos dejaron jugar un clásico, tenía que decir de todo porque teníamos la razón. Entonces, [si] no te hacen caso, hacen lo que les da la gana, ahí sí les voy a decir de todo.

En el Congreso, si es que llega a estar ahí, ¿también va a decir de todo?

Claro. No sé cuánto dure, pero va a ser una bonita experiencia.

El ímpetu por regresar a la normalidad turística podría terminar siendo una trampa mortal. Los lugares del país que más viajeros reciben han implementado protocolos sanitarios, pero llegar hasta ellos y realizar actividades complementarias no es seguro. Un destino icónico es la evidencia perfecta: el Cusco.

Sudaca estuvo allí. Días antes de Año Nuevo, el autor de esta nota tomó un taxi en la ciudad de Urubamba para ir a otro punto del Valle Sagrado. La carretera que articula el valle es un recorrido fundamental en el circuito turístico de la región.

En el camino, el taxista comentó sus impresiones sobre el coronavirus. “Yo no creo en el virus”, afirmó. Luego confesó, con orgullo, que los amigos con los que juega fútbol, a quienes calificó como “viciosos” del deporte, no interrumpieron su práctica favorita durante la cuarentena. Eso, cuenta, implicó escaparse de la policía y buscar nuevas canchas en donde jugar a escondidas.

“En Lima es obligatorio usar mascarilla, ¿no? Acá no”, continuó, ignorando las normas. El escéptico taxista tampoco creía en la efectividad de la vacuna. “Si una vacuna se demora años en desarrollarse, ¿cómo esta vacuna va a haberse hecho en menos de un año?”, cuestionó.

Después, dijo que en Urubamba solo habían muerto alrededor de 35 personas por la Covid-19 y que la mayoría de ellas “ya debía morir”, porque tenía otras enfermedades. Por lo tanto, aseguró él, no había ningún riesgo.

La Sala Situacional Covid-19 de Cusco indica que, durante el 2020, los fallecidos a causa del nuevo coronavirus en la región fueron 1.321. Además, solo en la provincia de Urubamba el exceso de muertes por toda causa, según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), fue de 78. Más del doble de la cifra dada por el taxista. Aunque no está comprobado que todas ellas hayan sido por Covid-19, el Sinadef es una medición más certera que la oficial porque no depende de la disponibilidad de pruebas.

El trayecto continuó y el taxista contó que ese no era su único trabajo. También era comunicador. Participaba en un programa local de radio. Entusiasmado, reveló que, desde la cabina radial, expande su opinión sobre la pandemia. Cree que es un invento. 

Destino mortal

Las fiestas de fin de año alentaron los viajes nacionales. Según Jorge Chávez Cateriano, gerente general de Corpac, en diciembre se registró un promedio diario de 200 vuelos nacionales, los cuales aumentaron en los días festivos. Entre el 21 y el 27 de ese mes hubo más de 140 mil pasajeros, detalló a la agencia Andina. Cusco y Arequipa fueron los dos destinos más visitados. El riesgo de transmisión, por lo tanto, también se disparó.

¿Cuál es la situación sanitaria actual de Cusco? El último 21 de enero se coparon las 23 camas UCI de la región, según la Sala Situacional. Ese mismo día empezó a haber personas que esperaban que alguna se desocupe. Un día antes se registraron oficialmente 222 nuevos casos de la Covid-19. Hoy hay 25 camas en la región, de las cuales solo cuatro están disponibles.

La segunda ola no ha esquivado al departamento más turístico del país. En los primeros 24 días del año murieron 109 personas por Covid-19. La presión del virus sobre el sistema de salud en Cusco es preocupante.

Aunque algunos limeños que viven en la región aseguraron a Sudaca sentirse más seguros que en Lima, según la clasificación del gobierno el nivel de alerta en Cusco es el mismo que en la capital. Ambos están clasificados con un nivel de alerta alta.

Los lugares turísticos emblemáticos han establecido protocolos sanitarios, pero eso no garantiza que el virus deje de transmitirse. “Los viajeros también estamos transmitiendo, sobre todo en las regiones con más Covid. Lima es un peligro permanente para el resto del país”, indica a Sudaca la epidemióloga Larissa Otero. Para ella, los viajeros que parten de Lima a otras regiones deben ser muy responsables. “Lo ideal es hacer una cuarentena estricta al lugar al que viaje”, asegura.

Eso, sin embargo, es poco probable para turistas que van a pasar solo algunos días en la región. Los viajeros parecen cumplir solo con las disposiciones obligatorias del gobierno: nadie quiere tomar más precauciones que esas. Si llegan a Cusco con el virus, sin saberlo, inmediatamente lo transmitirán a los locales. 

“Si no van a cumplir la cuarentena, tienen que considerarse positivos. Sería una gran irresponsabilidad que alguien viaje, por ejemplo, de Lima a Cusco, no tenga síntomas, vaya a un restaurante o a museos, o a una reunión familiar, se junte con 15 personas y las contagie”, sostiene Otero.

Según la recomendación de la epidemióloga, el 2 de enero el reportero de Sudaca que firma este artículo debió haber estado en cuarentena. Ese día, sin embargo, ingresó a un restaurante en Chinchero, pueblo por el que es necesario pasar para ir de la ciudad de Cusco a Ollantaytambo, desde donde parte el tren a Machu Picchu. Entró para almorzar. En el establecimiento nadie llevaba mascarilla. No solo los comensales, insuficientemente distanciados entre sí, sino también las meseras. De haber llevado el virus desde Lima, pudo contagiarlas. 

Después de almorzar, intentó regresar a su alojamiento en el Valle Sagrado. La lluvia era intensa. Demoró algunos minutos en conseguir un taxi que quiera llevarlo a él y a sus tres acompañantes. Finalmente, encontraron uno.

El conductor no tenía mascarilla, pero era el único transporte disponible. La alternativa era subirse a algún abarrotado colectivo. Días antes ya habían pasado por esa experiencia y el colectivo, como la mayoría de furgonetas de ese tipo, no tenía muchas ventanas. Abordaron el taxi.

Para tranquilidad de los pasajeros, el conductor llamó a una vendedora de un comercio cercano. “Un tapaboca”, le pidió, y le entregó una moneda. La señora fue por él y se lo alcanzó. El taxista se colocó las ligas del tapaboca en las orejas, pero la parte protectora, que debería cubrir la nariz y la boca, se la puso debajo del mentón. Así pasó la media hora de camino.

El riesgo de la reactivación

Desde el gobierno de Martín Vizcarra, el Ejecutivo viene haciendo esfuerzos por reactivar la economía. Uno de los sectores comprendidos en ese intento es el turismo, que quedó duramente golpeado por la cuarentena. Según información de Migraciones, la llegada de turistas internacionales en el primer semestre de 2020 disminuyó en 61% con respecto al mismo periodo del año anterior.

El confinamiento terminó el 30 de junio y solo dos semanas después, el 15 de julio, se reactivaron las actividades de aeronáutica civil. Los aeropuertos quedaron aptos para operar vuelos nacionales y los viajeros respondieron. En el primer mes, más de 119 mil personas abordaron un avión para ir a otra ciudad del Perú.

El 2 de agosto hubo más de 21 mil casos nuevos de Covid-19 en el país. Fue el día con más contagios en lo que va de la pandemia. El gobierno destacó su preocupación. “Una reactivación exitosa del turismo requiere del compromiso de todos”, declaró el 21 de septiembre la entonces titular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Rocío Barrios.

Sin embargo, las medidas no recularon. El 17 de octubre, el gobierno lanzó la campaña “Volver” para impulsar el turismo interno. Lo hizo con la producción de un videoclip en el que participaron distintas figuras nacionales. Con las fronteras cerradas hasta octubre, en el tercer trimestre del año pasado los viajes internos fueron el principal motor de la reactivación del turismo.

Ante la inminente segunda ola, la estrategia del gobierno de Sagasti ha sido diferenciar el nivel de alerta por departamentos. La idea es implementar medidas que distingan la realidad de cada departamento. Sin embargo, los viajes internos podrían estar distorsionando esta nueva estrategia: el movimiento de turistas aumenta el riesgo en las regiones que hoy están mejor.

Una razón es la diferencia entre los protocolos para viajes internacionales frente a aquellos al interior del país, que son mucho más laxos. Para entrar al Perú es necesario mostrar el resultado negativo de una prueba PCR o de antígenos. Para vuelos nacionales ese requisito no existe. Podría suceder, entonces, que una persona infectada aborde un avión o contagie a otros viajeros en el aeropuerto.

“Si fueran importantes solo los viajeros internacionales, estaríamos bajo el supuesto de que hay Covid solo fuera del Perú”, señala Otero. Ella recalca que los viajeros nacionales también pueden estar transmitiendo el virus.

Los únicos mecanismos de prevención para los vuelos internos son la medición de temperatura, el uso obligatorio de mascarilla y protector facial, y la firma de una Declaración Jurada en la que los viajeros deben consignar si, en el momento en que llenan el documento, presentan síntomas respiratorios compatibles con la Covid-19.

En declaraciones a Sudaca, la infectóloga Teresa Ochoa aclaró que la fase de contagio empieza días antes de la manifestación de los síntomas. Por cierto: la Declaración Jurada es impresa y entregada en el aeropuerto o en el avión. Pasa de mano a mano.

Declaración Jurada para el transporte aéreo de pasajeros a nivel nacional

El motor del turismo

Cusco es el lugar más turístico del Perú. No solo por su importancia histórica y el hecho de poseer una de las maravillas del mundo; también lo demuestran las cifras de tráfico aéreo. Según la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), el aeropuerto cusqueño fue el segundo con más tráfico en el complicado periodo entre enero y octubre de 2020, después del Jorge Chávez.

Y el Estado ha intentado aprovechar ese atractivo: las campañas de promoción del turismo recalcan que Cusco es seguro y que está preparado para recibir visitantes. El 13 de octubre, en Machu Picchu, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) le otorgó al Perú el sello Safe Travel, que certifica que el país es un destino seguro frente al peligro de la Covid-19. La ciudad de Cusco, el Valle Sagrado y el mismo Machu Picchu también recibieron −de forma particular− el mismo distintivo.

El 15 de octubre el ministro de Cultura Alejandro Neyra anunció la reapertura de los sitios arqueológicos cusqueños más importantes, con protocolos sanitarios supervisados por el WTTC. “Ahora los visitantes, cuando piensen en volver a nuestra maravilla del mundo, podrán estar seguros de que aquí se cumplen los estrictos protocolos de bioseguridad”, indicó, por su parte, la exministra Barrios en la ceremonia de reapertura de la ciudadela inca. Los mismos protocolos son implementados por la industria hotelera.

Todo ese discurso parece indicar que el turismo es seguro. El problema es que nadie controla el trayecto para llegar a los lugares turísticos y a las actividades que se desarrollan alrededor. ¿Cómo controlar, por ejemplo, a los taxistas que transportaron al autor de este reportaje por el Valle Sagrado o a la mesera que lo atendió en un restaurante?

¿Cómo controlar, también, a los propios turistas? El público ha respondido positivamente al ímpetu de reapertura mostrado por las autoridades. El 1 de noviembre Machu Picchu reabrió sus puertas de manera gratuita y la gran demanda que produjo hizo que los boletos se agoten anticipadamente. “¡Ya lo sabes! Cusco y sus atractivos turísticos te esperan”, dice la web de Promperú ytuqueplanes.com. Siguiendo ese entusiasmo, el lunes 11 de enero inició la promoción para comprar dos entradas al precio de una al adquirir el Boleto Turístico de los parques arqueológicos en Cusco.

El peligro de viajar

Las medidas sanitarias dictadas por los tres gobiernos que ha tenido el Perú durante la pandemia solo han sido implementadas parcialmente. Mientras tanto, la segunda ola avanza y amenaza. Aquí otro ejemplo: en la ciudad de Urubamba hay una cuadra, en la avenida Berriozábal, que está entre las más turísticas del Valle Sagrado. Allí se ubica el famoso taller y tienda de cerámica Seminario. Su fama ha generado el desarrollo de otros negocios en la cuadra, como restaurantes y tiendas.

Uno de esos locales ofrece comida saludable. La dueña es una limeña que, a consecuencia de la pandemia, incorporó a su madre al negocio. Sudaca ingresó al local. Ni la dueña ni su madre usaban mascarilla. Desde el mostrador, explicaban las bondades de sus productos y la historia del negocio.

De pronto, se acercaron a los turistas que estaban presentes y la dueña del local preguntó: “¿les molesta que esté sin mascarilla?”. “Sí”, obtuvo como respuesta. “Ah, me la pongo, no hay ningún problema”. Y la conversación continuó. Las medidas sanitarias fueron respetadas a gusto del ciudadano.

Los médicos consultados por Sudaca señalan la importancia de terminar con ese tipo de actitud. “La mascarilla debe usarse todo el tiempo cuando uno está con otra persona”, indica el infectólogo Eduardo Gotuzzo. “Las personas tienen que ser conscientes, tiene que haber mucha responsabilidad individual”, complementa Ochoa.

La posición del Estado, evidentemente, concuerda con que debe haber turismo solo si se cumplen los protocolos. “El turismo debe volver porque es necesario para millones de peruanos, pero solamente va a poder volver si todos están comprometidos a cuidar primero su salud en esta nueva modalidad”, dice un video de la campaña “Vamos a volver”, del Mincetur. Ese cuidado no se está cumpliendo.

“La curva está muy empinada, de una manera muy peligrosa, y realmente esto tiende a ser devastador.Debemos reducir mucho más el número de contactos”, señala Otero. Para ella, lo ideal sería limitar las actividades y quedarse en casa el máximo tiempo posible.

“Está habiendo demasiadas interacciones para el nivel de contagio que tenemos y para nuestro sistema de salud”, cierra Otero. La única forma segura de continuar reactivando el turismo es respetando las normas y los protocolos. De lo contrario, como Sudaca constató en Cusco, los viajes terminarán siendo un amplificador perfecto para la Covid-19.

Alberto Beingolea dio esta entrevista a mediados de noviembre. La coyuntura, sin embargo, obligó a publicar solamente sus respuestas sobre los sucesos que en esos días ocupaban urgentemente al país: la caída del breve gobierno de Manuel Merino. Pero la convulsión ha pasado y la campaña ya empieza a calentar. Por eso, Sudaca recupera ahora lo que dijo sobre su campaña y sobre el PPC. Este es el candidato Beingolea, el cuarto más votado en las congresales del verano que, sin embargo, no obtuvo una curul porque su partido no pasó la valla.

Después de lo ocurrido en el Congreso, ¿cree que el PPC se hubiera perjudicado si continuaba la alianza con APP, que tuvo un papel central a favor de la vacancia?

Eso ya es pasado, no hablaré de eso. Ahora el PPC tiene una candidatura propia. Hemos tratado durante mucho tiempo de convencer a más gente, resignando inclusive nuestras propias ambiciones. Hemos tratado de convocar, pero la gente no entiende. Hoy vivimos un mundo difícil en donde es un todos contra todos, sin razón. Es “vamos a pelear porque tenemos que pelear”. Nosotros hemos intentado conciliar, buscar, sumar. Creemos en la unidad nacional y, bueno, lo hemos intentado.

¿Hubo alguna otra posibilidad de alianza o algún partido con el que a usted le hubiera gustado hacer esa convocatoria?

Te repito, yo ya no quisiera hablar de eso. Solo te diré esto: nosotros conversamos con prácticamente todas, o todas, las fuerzas de este sector de la cancha, de esto que vamos a definir como centro político. Y con todos encontramos la misma actitud. Todos son divos, todos son los salvadores de la patria. Entonces así es medio difícil, ¿no?

Ahora que ya están corriendo solos, ¿cree que es una ventaja que el PPC no haya colocado congresistas en las últimas dos elecciones?

Sí, a la luz de los hechos es una tremenda ventaja porque queda evidencia, para quienes recuerdan un poco y tienen memoria, que en estos congresos desastrosos el PPC no estuvo. Mientras el PPC estuvo dentro del Congreso por lo menos había una luz de un grupo a veces más grande, a veces más chico, de gente sensata, que ponía tranquilidad y que evitaba que circunstancias como estas ocurriesen. Pero eso terminó.

¿Es un capital político, entonces, que utilizarán en la campaña?

No sé si lo usemos, porque la gente suele no tener mucha memoria, pero espero sí recordarlo. O sea, a nosotros no pueden responsabilizarnos de lo que está ocurriendo. Yo no entiendo cómo después de esto la gente puede votar por APP o por Acción Popular, o por Podemos Perú, o por cualquiera de estos grupos. O por Frepap, que fue el voto tan coolde las últimas elecciones. A ver, quisiera ver que vuelvan a votar por ellos. No lo entendería. El PPC es un partido que mientras estuvo en el Congreso hizo las cosas bien. Tú del PPC solamente escuchabas en el Congreso buenas opiniones. Podías no estar de acuerdo, pero tenías que admitir que era un grupo de gente honesta que trabajaba por el país.

En los últimos años el PPC ha sufrido una serie de reveses: derrotas electorales, alianzas rotas, problemas internos, etcétera. ¿El partido se siente frustrado?

No. Creo que son las historias normales de cincuenta y tantos años de historia. Haber vivido supone haber tenido experiencias, buenas y malas. Eso es algo que un partidito que nace de la noche a la mañana no puede contar, nosotros sí. Hemos enfrentado dictaduras, hemos pasado cierres, hemos perdido inscripción, nos hemos vuelto a inscribir, hemos tenido victorias, derrotas, hemos pasado de todo. Es parte de tener tantos años en la vida de la república. El PPC no es una anécdota en la vida del Perú, el PPC ha acompañado más de medio siglo a la historia del Perú, y toca de todo, ¿no?

Lo preguntaba porque, cuando usted asumió la presidencia del PPC en el 2017, declaró a El Comercio que era urgente una reingeniería partidaria. Dijo: “necesitamos volver a nuestros mejores momentos”. ¿Qué evaluación hace de su gestión como presidente del partido, dado que los reveses han continuado después del 2017?

Ortega y Gasset dice: “yo soy yo en mi circunstancia”. Estos tres años del gobierno del partido habría que analizarlos también en función a las circunstancias. Nadie podría haber pensado, cuando comenzó el gobierno, en diciembre del 2017, que íbamos a tener el cierre del Congreso, unas elecciones congresales. El panorama que nosotros teníamos era unas elecciones municipales inmediatas y, con serenidad, a tres años y medio, unas elecciones presidenciales para las cuales nos íbamos a preparar. El PPC venía de unos descalabros electorales. Por primera vez en la historia el PPC no tenía congresistas. Eso fue con la directiva pasada.

Veníamos de una campaña municipal que había sido desastrosa. Estábamos en nuestro peor momento. Correspondía una reingeniería partidaria. Lo primero que hicimos fue lograr que las comisiones políticas sean expresión real de todas las regiones. Luego vinieron las elecciones municipales en donde tomamos la decisión de participar con la idea de acercar otra vez al PPC al electorado. Creo que no fue mala la campaña. Mucha gente dice que pudimos haber ganado.

La gente dice que nuestro plan de gobierno era el mejor y que en el debate ganamos nosotros. Nadie pensaba que íbamos a tener unas elecciones para las que no estábamos listos y en las que nos presentamos con nuestra mejor voluntad. Y, a pesar de que no pasamos la valla, el candidato número uno a Lima tuvo la cuarta votación más alta en todo el país. Siendo malos los resultados, en ambos hemos subido el porcentaje de lo que veníamos. Y nosotros aspiramos a que esto siga porque nos queda la evidencia que nuestro actual candidato presidencial ha tenido muy buenas votaciones personales.

Usted fue el candidato a la alcaldía de Lima en el 2018 y la cabeza de lista en las congresales del 2020. ¿Siente que el intento de volver a los mejores momentos ha recaído básicamente sobre sus espaldas? ¿Siente ese peso?

[Piensa] Eso tendrás que contestarlo tú, ¿no?

¿Se ha sentido solo en ese intento?

[Piensa] No, me he sentido acompañado de un partido que está presente. Hoy en este esfuerzo me acompaña el directorio, así le llamamos, que está integrado por diez pepecistas, figuras importantes dentro del partido. Está el CEN, por otro lado, en donde tengo una compañía de un grupo de jóvenes dirigentes que son secretarios nacionales. Están los secretarios regionales, con permanente participación en todas las decisiones. Está la gente del plan de gobierno, en donde hay exministros, exviceministros, gente importante que está trabajando en ese rubro. De manera que yo me siento acompañado por un partido vivo, que existe, discute, debate, saca decisiones, y camina adelante.

¿Qué tan ilusionado y comprometido está usted con su precandidatura?

No sé si ilusionado sea la palabra, estoy comprometido. Hace veinte años yo era un abogado con un programa deportivo muy exitoso, mi situación económica era estupenda. O sea, yo muy bien. Y tomé la decisión consciente de meterme de cabeza en mi partido para colaborar con cambiar las cosas y, entonces, comencé a trabajar con intensidad, pensando en la formación de los jóvenes. Luego tomé una decisión que no fue fácil, diez años atrás, la decisión de postular, porque entendí que había que comprometerse más, que el Perú te exigía más compromiso. Me di cuenta de que yo también tenía que jugar. Por eso salió el slogan de “el 10 entra a la cancha”. Porque me decían ‘10’ en la interna. Entonces dije: “okey, hay que salir a jugar”. Con todo el sacrificio personal, familiar, económico que eso significaba. Lo hice con consciencia y con convicción. Si las personas que sabemos que somos buenas no nos metemos, vamos a dejarle esto a la gente que está hundiendo el país. Entonces, absolutamente comprometido. Esa es la palabra, no es ilusión, es compromiso. Es mi deber comprometerme y llegar hasta el final. Y dejar lo último en la cancha. O sea, voy a darlo todo por intentar.

¿Y eso no le genera ilusión?

Me genera compromiso. ¿Ilusión de cambiar las cosas? Por supuesto, es lo primero con lo que comienzas. Más que ilusión es un ideal. O sea, yo soy idealista, toda la vida lo fui, y siempre soñé con un Perú mejor. Pero, más que ilusión lo que me genera es un enorme compromiso con mi patria. La patria es la tierra de tus padres. Yo no soy un improvisado en esta tierra. Y lo digo con convicción porque esa es otra cosa que veo. Casi siempre los peruanos elegimos a un extranjero, o un hijo de extranjeros, o alguien que está vinculado. Yo no entiendo. En ese sentido sí reclamo más nacionalismo. Esta es mi tierra, es la tierra de mi familia, es la tierra de mis hijos. Aquí están enterrados mis abuelos, aquí está enterrado mi padre y aquí estaré enterrado yo el día que me muera.

En las coordinaciones previas a la entrevista me comentó que estaba estudiando un doctorado.  

Sí, en San Marcos.

¿Va a interrumpir el doctorado para hacer campaña?

No quisiera. Voy a tratar de no interrumpir nada. O nada de lo que pueda. Tengo un programa deportivo diario que se emite a nivel nacional. Lo hago todos los días, es mi trabajo. He hablado con mis auspiciadores y les he explicado que no se preocupen, que lo voy a seguir haciendo. Me quita una hora de chamba diaria. Dos, yo dicto clases en la universidad San Martín. Aspiraría a seguir dictando. Si tú me preguntas: ¿en qué momento te sientes más feliz en tu vida? Cuando estoy dictando clase. Me encanta. Es mi cable a tierra. Hago consultorías como abogado, eso sí voy a tener que dejarlo porque algunas las hago para instituciones estatales. Ahí habría un choque evidente. La consulta privada la voy a tener que dejar también.

Pero es lo único que pienso dejar. Si gano la presidencia sí creo que voy a tener que dejar el doctorado, pero lo dejaría faltando un ciclo, me quedaría con la espinita. Si estoy en el cuarto ciclo de seis, no falta nada, ¿no? Yo creo que puedo hacer la campaña mientras curso el quinto y, si salgo presidente, pues bueno, me quedaré debiendo el sexto.

Decía que va a continuar con su programa de periodismo deportivo. Usted ha dedicado mucho tiempo al fútbol, incluso me llamó la atención que en su descripción de Twitter dice “periodista deportivo” antes que “militante del PPC”. Además, no dice “presidente del PPC”, sino “militante”.

Es una tontería, no hay ningún significado en eso. Nada.

La pregunta que quiero hacerle es si le importa más el fútbol que la política, o, en este caso, ¿el fútbol o su campaña?

Me interesa muchísimo más la política que el fútbol, largamente. A mí me decían, cuando yo hacía periodismo deportivo, antiguamente, que no me meta en política. Ese era uno de los problemas que había. En la época de esplendor de mi programa deportivo estábamos en los peores años del fujimorismo y yo pegaba muy duro en mi programa. A mí me llamaban los directivos del canal a decirme que me calle. Porque yo creo que el fútbol, como lo definió no sé quién, pero Markarián lo dijo en su momento, “el fútbol es la cosa más importante de las cosas que no importan”. O sea, si ya no hay fútbol, no pasa nada. La política es muchísimo más importante. La política significa la organización de nuestra sociedad, la vida del país. No hay punto de comparación. Te digo que voy a continuar con mi trabajo no porque me muera por el fútbol, que por cierto me muero por el fútbol, sino porque es mi trabajo, y yo tengo que vivir. O sea, la gente tiene que saber que yo soy un candidato que trabaja para vivir. Es la manera como mantengo a mis hijos, y cuando esté en campaña tengo que seguir trabajando. Ya lo he hecho en tres campañas, así que no hay ningún problema, se puede. Es difícil, duermes menos, pero se puede y te quedas en paz.

Hay otro precandidato que también ha pasado muchos años vinculado al fútbol. ¿Usted conoce personalmente a George Forsyth?, ¿qué puede decir de él y de su candidatura?

Lo conozco personalmente. No tenemos amistad, lo conozco. Pero no diría nada de su candidatura. No me parece elegante. Te tocaría a ti juzgar su candidatura, ¿no? Solo lamento que haya dejado La Victoria a la mitad de su gestión, no me parece responsable. Si yo busco el voto de la gente, cumplo mi palabra primero, después lo que quieras.

Honestamente, ¿cuáles cree que son las posibilidades reales del PPC en este proceso electoral?

Ganar. Honestamente, el voto en la última elección ha sido muy fragmentado. El que quedó en segundo lugar me parece que alcanzó el 9% o el 9.5%. Eso, ¿qué cosas te dice?, si nosotros duplicamos la votación que obtuvimos en la última elección, estamos en la segunda vuelta. Así de sencillo. Por supuesto, mi análisis es mucho más complicado y no lo voy a compartir contigo, pero, en una matemática simple, nuestra opción es ganar. Nosotros apuntamos a ganar.

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Alberto Beingolea, Candidatos presidenciables, Elecciones 2021
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