Efraín Aguilar: “Cierto sector extremista está buscando tergiversar la orientación sexual de mi nieto”

El conocido productor de teatro y televisión postula al Congreso con Renovación Popular. Aunque ha tenido Covid-19 después de consumir ivermectina, sigue defendiendo su uso. Cree en la inocencia de Castañeda y se llama de “derecha popular”. A pesar de su vínculo con el arte, le quitaría el rango ministerial a Cultura. Esta es la posición política de ‘Betito’.

Lo primero que quiero abordar es el problema de salud que atravesó hace poco. ¿Cuántos días estuvo internado en la Villa Panamericana?

Diez días. Tuve un shock muy fuerte porque me puse muy grave en Huancayo y me tuvieron que traer de urgencia con oxígeno a Lima.

¿Por qué estaba en Huancayo?

Estaba promoviendo la llegada de Rafael López Aliaga a la ciudad de Huancayo. Me habían encargado hacer la campaña de recibimiento. Y, entonces, caí con la enfermedad.

A pesar de que usted es candidato por Lima, estaba haciendo campaña en Huancayo.

Así es. Cuando uno participa en un partido político, no lo hace por intereses particulares. Participa por el interés general, para que el pueblo conozca el plan de trabajo nacional. Por lo menos así funciona nuestro partido. El hecho de que yo sea candidato en Lima no me exime de que pueda ir a otros departamentos a organizar las recepciones.

¿Usted cree que se contagió haciendo esas actividades en Huancayo?

No, yo me contagié en Lima, definitivamente. Y no solo yo. No voy a mencionar los nombres porque sería antiético, pero se enfermaron cerca de seis personas.

¿Del partido?

Del partido. Pero de los que se enfermaron, el que había viajado era yo. El resto tuvo que atenderse y hacer su cuarentena en Lima. Gracias a Dios la libramos bien, pero hasta ahora estoy rogando a Dios y estoy orando todos los días por la salud de Gustavo Pacheco. Es un alto dirigente del partido y su situación es bastante delicada.

¿Estas seis personas también se contagiaron haciendo campaña?

No lo sabemos, quizás en diferentes sitios. Algunos tenían otras labores: las conferencias de prensa, estar al lado de las personas que pegan carteles, etcétera. Uno nunca sabe cómo adquiere el virus. Nosotros somos parte del pueblo, no somos inmunes, salvo que seas, pues, amigo de las personas de la Cayetano Heredia.

Usted es un defensor del consumo de ivermectina.

Sí.

¿Después de haberse enfermado sigue confiando y recomendando la ivermectina?

Yo había tomado ivermectina cuestión de 25 días [antes de enfermar]. Y dos o tres días antes [también de enfermar], tomé mi segunda dosis. A pesar de todo eso, me dio. Cuando conversé con los médicos, le pregunté: “doctor, yo he estado tomando ivermectina”. Y él me dijo: “eso te salvó la vida”. Entonces, le digo: “me toca una próxima dosis dentro de diez, once días, ¿puedo tomarla?”. “Por supuesto, si es inocuo, no te ha hecho daño y te ha ayudado, tómala”. La tomo cada veinte días. Y no la recomiendo porque no soy médico, pero con recomendación médica, yo pienso que, si bien no cura, por lo menos te defiende. No está recomendado no sé por qué razones, pero la práctica, la realidad, como la he experimentado yo, me da la razón en el sentido que la ivermectina es bastante positiva.

[El laboratorio Merck, productor de ivermectina, publicó un comunicado en sus canales institucionales en el que indica que no hay base científica para un potencial efecto terapéutico ni evidencia de eficacia clínica del componente contra la Covid-19].

Esa tercera dosis, ¿usted la tomó en la Villa Panamericana?

Claro.

¿Se la administraron los mismos médicos?

No. Yo llevé mi ivermectina. Los doctores me trataron de maravilla. Su trato con los enfermos, no solo conmigo, es de primerísimo nivel, no tiene que envidiarle a la mejor clínica del país.

Acaba de halagar al sistema de salud público. ¿Cree que la coyuntura actual reclama una mayor presencia del Estado en los servicios públicos, como por ejemplo la salud?

Definitivamente, sí. Toda labor en favor de la salud necesita de mayor apoyo. En la situación de emergencia se han puesto las pilas, pero no hay derecho que, sobre la pandemia, encima de la tragedia, recién se comiencen a preocupar por conseguir oxígeno, por acelerar las vacunas. Lo gravísimo: haber eliminado [suspendido] las postas médicas, que son la primera etapa donde el pueblo debe ir. Haber casi desecho los hospitales de solidaridad, que son otro elemento de contención. Todo el país debería tener su hospital de solidaridad, no esperar el último momento para llegar a los hospitales y exigir cama UCI. Puede haber otras desgracias que tienen que encontrarnos preparados: un terremoto, un huaico. Vivimos en un país que tiene estas desgracias de cuando en cuando y siempre estamos comentando la deficiencia de los hospitales, de los servicios de salud, etcétera.

Entonces, ¿usted cree que el Estado debe hacerse más fuerte…

No me trates de usted, trátame de tú. Yo soy Efraín. Me haces sentir viejo (ríe).

De acuerdo. Entonces, ¿tú crees que el Estado debe ser más fuerte y más grande para atender mejor los servicios públicos?

Yo estoy en contra de que el Estado acapare todo. Lo que sí me parece es que el Estado tiene obligaciones para con el pueblo, con la masa. Entonces, si ve que hay deficiencia en las regiones, tiene que obligar a los gobernadores a fijarse en esos problemas. No hay derecho para que los gobernadores, algunos, hayan devuelto el 65% del presupuesto. Con eso se construyen tres hospitales.

[Según el portal de Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el año 2020 la región con menor ejecución de presupuesto fue Lima Metropolitana, con 71.3% de ejecución. Es decir, le sobró el 28,7% del presupuesto, porcentaje lejano al que da Aguilar].

¿El partido Renovación Popular está de acuerdo con tener un Estado más fuerte, más presente?

No es exactamente esa la idea del partido. La idea del partido es hacer a la gente más fuerte, a las comunidades más fuertes. El Estado hay que reducirlo. La posición del partido no es tener 18 ministerios, sino 10 ministerios. La idea del partido es integrar a los menos favorecidos que producen, de tal manera que se ponga en valor su trabajo. [Los peruanos] trabajan para comer y no debe ser así, deben trabajar para producir y vivir de ello. Esa es la función que Rafael quiere imponer. Darles facilidades para que se vuelvan entidades autofinancieras.

Te hacía la pregunta porque encuentro cierta contradicción entre hacer un Estado más pequeño y tener mejores servicios públicos.

Es que el reducir los ministerios no quiere decir que se vaya a desmejorar, todo lo contrario. Por ponerte un ejemplo, yo tengo un problema de una mujer, hay que ir al Ministerio de la Mujer, hay que ir al otro ministerio y al otro ministerio, cuando todo debe estar concentrado.

¿Qué ministerios eliminarían? ¿El de Cultura sería uno de ellos?

Yo no soy experto en ese tipo de reducciones, para eso existe un plan de gobierno, un jefe de gobierno, políticos que están enterados. Mal haría yo en dar una opinión.

Pero el plan de gobierno no lo especifica, por eso pregunto.

Por eso mismo te digo, [tengo] una opinión legal al respecto. Me entusiasma la idea en lo general. Creo que es positivo reducir la cantidad porque reduces una serie de gente que está de favor, gente que llegó por el tarjetazo, y te vas quedando con lo seleccionado, con lo mejor.

Hago, entonces, la pregunta a manera personal: ¿tú estarías de acuerdo con eliminar el Ministerio de Cultura?

¿Eliminar? No. Mira, no hay mejor gestión que se ha hecho en Cultura que cuando era Instituto Nacional de Cultura, que dependía del Ministerio de Educación y lo dirigía Martha Hildebrandt, y después el gran César Urueta Alcántara. Fue la mejor gestión. En un gobierno militar.

Entonces, ¿le bajarías el rango y dejaría de ser ministerio para volver a pertenecer al Ministerio de Educación?

Definitivamente.

Quiero hacerte algunas preguntas para definirte mejor. Eres católico.

Católico, apostólico, romano y practicante.

¿Eres también provida y profamilia?

Provida y profamilia. La pregunta lleva un trasfondo. Nuestro partido no es una secta. En nuestro partido hay ateos, hay de diferentes religiones. Nosotros practicamos la selección de meritoriaje. Somos respetuosos de las confesiones ajenas. Somos un partido democrático. Y la prueba está en toda la gente que ha ingresado. No es condición sine qua non ser religioso católico apostólico, es cuestión de tener conceptos democráticos bien definidos en pro y en beneficio de nuestro país.

Pero hay algunas ideas políticas detrás de eso. Por ejemplo, estar en contra del matrimonio igualitario y de la legalización del aborto.

Bueno, eso sí es una política del partido. Somos provida y respetamos la Constitución, que dice que el ser humano es defendido por la Constitución desde que es concebido. Entonces, todo lo que atente contra ello es criminal.

¿Estás de acuerdo con la agenda de ‘Con mis hijos no te metas’?

Por supuesto. Yo soy pedagogo de profesión, egresado del Instituto Pedagógico Nacional, del año 1968. Tengo la escuela antigua. La obligación natural de educar a sus hijos en el aspecto sexual no es del Estado. El Estado no tiene por qué reemplazar al padre y a la madre. En las currículas que nos presenta cierto sector extremista está buscando tergiversar la orientación sexual de mi nieto, de mi hijo. Respeto a rajatabla las opciones sexuales que puedan tener, si es que se llaman opciones. Que puedan ser gays, lesbianas o todas las variantes que hay. Es más, he convivido y sigo conviviendo con muchos gays, lesbianas, etcétera. Yo he sido la primera persona que puso a un travesti en televisión: Coco Marusix. Y fui el primero que trajo un transexual de Brasil al Perú. No los discrimino, los defiendo. Tienen que tener sus derechos: derecho a la herencia, derecho a bienes comunes. Lo que no estoy de acuerdo es que a esa conjunción de derechos se le llame matrimonio. Para mí la unión civil es necesaria e imprescindible, porque no hay derecho que dos personas que se se aman y disfruten de su pareja no estén respaldadas por la ley.

¿Has participado en alguna ‘Marcha por la vida’?

No. Nunca he participado en marchas. Cuando era joven alguna vez participé en una marcha cuando los americanos invadieron Santo Domingo y me costó once días de estar en la prefectura. Desde ahí no he vuelto a participar. He ido a mítines de Belaúnde, de Haya de la Torre. He participado, me han botado, me han apedreado, he sabido aspirar gases lacrimógenos, caballazos, etcétera. Porque la pasión política uno siempre la lleva. Yo desde estudiante he tenido vocación dirigencial. He sido miembro del Centro Federado del Instituto Pedagógico Nacional, después he sido regidor de la Municipalidad, después he pertenecido al Partido Morado. En cuanto entró cierto tipo de gente que no quiero adjetivar, inmediatamente me retiré. Yo con Julio Guzmán era muy amigo. Al extremo que él de vez en cuando [iba] a mi oficina a tomar desayuno conmigo. Pero en las posiciones políticas, hay que ser vertical. Si se desvían ellos, o me desvío yo, digo: “no, hasta aquí nomás. Julito, te agradezco, pero yo no continúo”. A los dos días, fíjate la casualidad, me llama Rafael López Aliaga. Yo me sentaba junto a él en el Consejo de la Municipalidad. Y me dice: “Efraín, te necesito, vente a mi casa que quiero conversar contigo”. Conversamos, nos pusimos de acuerdo y me inscribí en Solidaridad. Yo soy inscrito, no soy invitado.

Fuiste militante de Solidaridad Nacional desde el año 2004 y renunciaste en el 2015. Luego te volviste a inscribir el año pasado.

Sí. Yo renuncié cuando el señor [José] Luna ingresó y me di cuenta que todo eso era una podredumbre. Lucho Castañeda fue candidato a la presidencia. Tuvo la mala suerte de juntarse con gente que no era la ideal para una campaña y la perdió. Y encima ahorita está acusado. Yo soy muy creyente en la honradez de Lucho Castañeda. Yo tengo fe de que es inocente. Y ahora, entre paréntesis, está muy enfermo. Que Dios lo ayude.

Para terminar de definirte, ¿tienes algún vínculo con el Opus Dei?

No, no tengo en absoluto ningún vínculo. Nuestro jefe sí, es agregado al Opus Dei.

¿A qué parroquia vas a escuchar misa?

A la iglesia de San Francisco. A las 7 de la mañana iba a misa, ahora ya no se puede. Tengo muchos amigos que he conocido en la iglesia de San Francisco, en el centro de Lima, frente a la… ¿cómo se llama? La Constitución, ¿cómo se llama? El poder constituyente, ¿no? No.

El Tribunal Constitucional.

El Tribunal Constitucional.

¿Te consideras una persona de derecha?

Soy de derecha popular. De la derecha que todos los días arriesga, pierde, gana y vive de su trabajo. Existe en nuestro país una derecha popular que tiene su principal defecto en que no está organizada, no es legal. El día que se organice, sea legal, va a ser verdaderamente el motor de la economía del país.

Durante años has trabajado con artistas. ¿Consideras que tu posición política es más conservadora que la del común de artistas?

Eso es cierto. Yo soy más conservador. Y debes entenderlo por mi edad: 76 años. Aunque tengo ideas mucho más innovadoras que algunos jóvenes. Pero, ¿dónde está la diferencia? Mi cultura política no es panfletaria. Mi cultura política se ha hecho a través de la lectura, del conocimiento, de la conversación, del enfrentamiento, de la esgrima del diálogo. A mí me molesta que los jóvenes artistas, no te voy a decir nombres, ni el 1% ha leído la Constitución. Entonces, la posición es influenciable, pues. Son gente que se deja llevar por el movimiento, por el famoso… ¿cómo le llaman?, los correos, las redes. Basta que alguna persona en las redes diga: “hay que salir a marchar”, y salen como corderitos. Y después no saben por qué han salido. ¿Quiénes se aprovechan de eso? Ahora sí te voy a decir el adjetivo: toda la caviarada.

Con varias de tus declaraciones te estás distanciando de muchos artistas. ¿Has renunciado al voto de los artistas?

No. Bueno, los artistas están en todo su derecho de estar de acuerdo o no conmigo. Yo no puedo hacerles cambiar de opinión.

Declaraste en una entrevista que tenías la esperanza de que algún mecenas salve al teatro Canout. ¿Esa propuesta se la hiciste a Rafael López Aliaga? Podría ser un mecenas.

Por supuesto, ni que fuera tonto (ríe).

Y te la rechazó, aparentemente.

Hablé con él. Él es muy sensible. Y sé que está haciendo lo posible para ver alguna fórmula de que el teatro no sea derruido y están hablando con los propietarios. Estoy siendo infidente con Rafael, pero ya que me lo preguntas, sí es cierto. Tiene una comisión en su organización particular que está haciendo las gestiones mediante, creo, un fideicomiso y un [contrato de] arras para poderlo comprar. Ojalá sea así. Si se realiza esta operación seré el hombre más feliz de la tierra al comenzar a desempacar y volver a montar el teatro Canout. Ojalá Dios me escuche e ilumine a las personas que están encargadas de eso.

Has dirigido muchas obras de teatro. ¿Estás listo para dirigir un poder del Estado?

No lo sé. ¿Quieres que te diga qué ministerio del Estado me gustaría obtener, o que me nombren? El Ministerio del Interior. Lo primero que haría es empoderar a la policía, hacer que el principio de autoridad en todos los aspectos se implante en nuestro país. Ahí viene el gran defecto de toda esta especie de anarquía que existe en estos momentos en nuestro país.

 

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