Edith Meza

Despertar con los rayos del sol y el canto de las aves. Desayunar y recorrer los invernaderos de café, verificar la fermentación de los granos y recorrer la Finca Tasta en compañía de animales silvestres en Satipo, Junín. Así son las mañanas de cosecha de Edith Meza, ingeniera alimentaria y dueña de una de las fincas cafetaleras peruanas con productos gratamente calificados a nivel mundial.

 

Fue el destino lo que la llevó a dedicarse y especializarse en el café. A finales de los 2000, su madre, Elsa Sagarvinaga, adquirió un terreno fértil de 23 hectáreas en Satipo. Poco tiempo después, Elsa fallece en un accidente de tránsito y es cuando Edith y su hermano Iván deciden continuar con el legado de dos hectáreas de café recién sembrado, que pronto se convertirían en decenas.

 

Tras culminar sus estudios de ingeniería, Edith entra en todo un proceso de especialización. Ha llevado un diplomado en Gestión Empresarial en la Universidad del Pacífico y una maestría en Economía y Ciencia del Café en la Universidad de Trieste, en Italia, tras ganar la beca Ernesto Illy.

 

La larga ruta de café

 

Lograr los ocho tipos de café que actualmente vende Finca Tasta, y conseguir el premio Grano de Plata en el I Concurso de Marcas Comerciales de Expo Café (2015), convocado por Promperú, no ha sido un trabajo sencillo. Edith ha tenido que luchar por años contra la falta de infraestructura y el machismo de la industria cafetalera.

 

“Si retrocedemos al pasado y analizamos cada punto, te das cuenta del machismo. Afortunadamente mis padres me empoderaron y pude lograr el respeto de mi gente”, comenta Edith. La experta en café tuvo que realizar un trabajo de sensibilización en su comunidad. Hacerle entender a proveedores y trabajadores de su basto conocimiento mediante acciones concretas fue clave: llamar a la consciencia sobre la necesidad del mejoramiento de carreteras y demostrar que las mujeres también tienen un gran manejo en el área de ventas de producciones locales.

 

Café

 

Potenciar los granos de café fue otro de los retos que Edith enfrentó en Finca Tasta. Explica que el gusto por este producto está estrechamente relacionado con la propia percepción de sabores de las personas. Por ello, se realizó un arduo trabajo de investigación en la post cosecha y fermentación de los granos de café, y así lograr un abanico de sabores que permita a los clientes elegir el que más se adecue a su paladar.

 

Ahora, su catálogo de cafés cuenta con las más altas calificaciones en el Perú, emitidas por la revista norteamericana Coffee Review: 94, 93 y 92. “Para mi y mi hermano es una alegría ver cómo hemos empezado con un tanque de madera y conseguimos mejorar poco a poco. Nos llena de orgullo porque lo logramos”, cuenta Edith.

 

Revalorizar la cultura

 

Durante mucho tiempo Finca Tasta se dedicó solo a la exportación del café. Desde Satipo, sus cafés han llegado a Estados Unidos, Canadá, Brasil, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Italia, España, Croacia, Eslovenia, Francia, Corea del Sur, Taiwán y China. Pero para Edith y su hermano Iván aún hay mucho más que el mundo entero: el Perú.

 

“Vendíamos mucho fuera y empezamos a preguntarnos, ¿por qué aquí no? Así que sacamos una edición de regalo y gustó. Ahora nuestros clientes aquí piden cada vez más y es una alegría verlo”, recuerda Edith.

 

De pequeña, Edith solía ser quechuahablante, pero en secundaria se peleó con su idioma nativo por la fuerte discriminación en las escuelas que priorizan el castellano. “Años después entendí que es parte de mi identidad. Ahora me cuesta mucho hablarlo. A mis trabajadores les digo que son lenguas que tenemos que rescatar: el quechua, el asháninka, el machiguenga. Hay muchas comunidades de inmigrantes aquí y tenemos que revalorizar las lenguas”, cuenta.

 

Poco tiempo atrás trabajaron una colección de café inspirada en la cultura Yine y su arte, de la mano de una comunidad nativa. Esta es una de las 48 lenguas originarias de nuestro país. “Varios países han probado nuestro café. Hay uno en Canadá, otro en Estados Unidos, pero queremos que Perú los tenga todos y los clientes elijan cuál prefieren. Ahora queremos hacer colecciones también con las tres otras culturas originarias con las que estamos involucradas”, finaliza Edith, quien sigue en esa lucha por afianzar nuestra cultura a través de sus productos y que el café que produce en las tierras fértiles de Satipo, cautive al mundo.

 

Dato:

Para saber más sobre Edith Meza y Finca Tasta, pueden ingresar a www.fincatasta.com

 

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Tags:

Café peruano, Edith Meza, Emprendimiento, Finca Tasta, Satipo