Turf

Este nublado y frío sábado tuvo interesantes exhibiciones en el Hipódromo de Monterrico. La gélida atmósfera, pues, no fue impedimento para que las carreras se desarrollen con atractivo y emociones. Especialmente los cuatro clásicos que se disputaron a lo largo de la tarde, donde el papel estelar lo asumieron los juveniles del Coloso de Surco. No decepcionaron los nacidos en el 2018 en las pruebas jerárquicas, pues mostraron participaciones destacadas y nombres que perfilan con un formidable futuro. Tomando en cuenta la trayectoria de caballos que fueron protagonistas en estos cotejos en pasadas ediciones, no sería exagerado sugerir que nos encontramos frente al surgimiento de importantes representantes de la hípica peruana. 

No fue una sorpresa la victoria de Rosamunde en el Libertador José de San Martín (L), la primera prueba clásica de la tarde. Y es que, como señaló el periodista Camilo Henríquez, el césped y la distancia -1500 metros-, por los antecedentes triunfales de su madre, le presagiaban un favorable desenlace a la potranca del stud Paracas. En los estribos, Erick Arévalo supo regular los tiempos con criterio y, tras llevarla colocada durante el desarrollo, en el momento preciso, la exigió para que imponga condiciones con una sólida atropellada. Con este desempeño, la pupila de Juan Suárez, , por las palabras de su jinete tras la carrera -“al final se empezó a ir, y eso es lo bueno”– parece haber encontrado un margen de crecimiento en el césped y las distancias largas. 

Al igual que en el fútbol, un doblete no es sino manifestación de una jornada que, por decir lo menos, puede ser calificada como notable. Más aún, cuando hablamos del rigor que implica una disputa clásica. Primero en el Augusto Mostajo y Barrera (L) y, posteriormente, en el Luis Olaechea Du Bois (L), el stud y haras Myrna, en ambas bajo la conducción de Carlos Trujillo, lo logró sin mayores problemas. Con la potranca Maia, indicó el experimentado jockey, “era visto que tenía que seguir viniendo a la favorita”, por lo que se mantuvo durante la mayor parte del lance a una prudente proximidad de Admirable, que tenía planeado llevárselo de un solo viaje. La ejecución del plan le resultó, pues restando trescientos metros, el remate fue lo bastante potente como para hacerse de la vanguardia y establecer su victoria con cuatro cuerpos de ventaja.

Asimismo, en buen estado presentó Jorge Salas a Milan Boy (Breeders) para que, con comodidad, logrará la replicación triunfal para los suyos. A pesar de que hasta el cierre de la curva Súper Nao y Alta Gama asomaban y entretenían el lance, en la recta final el pupilo del Myrna no hizo sino mostrar su superioridad y, sin grandes exigencias, escapar de forma definitiva para adjudicarse la corona del Luis Olaechea Du Bois (L). Marcando un tiempo similar al de Maia, se evidenció jerarquía en el accionar de este castaño que había fracasado en su última presentación en el Mario Manzur Chamy (L). No de casualidad, el propio Trujillo en una entrevista al portal Todos Dentro del Partidor, indicó que cada carrera lo nota mejor y eso lo hace ilusionarse con la sólida proyección que le visualiza. 

Y, en la última de las pruebas clásicas, Grand Prix respondió a la confianza de los catedráticos y mantuvo el invicto con la conducción del jinete líder en las estadísticas, Martín Chuan. En la pista de césped, el hijo de Cyrus Alexander y Sweet Siena corrió de escolta hasta que, en tierra derecha, exponiendo resto y remate, se encaminó decididamente al disco triunfal y neutralizó la arremetida final de The Best Rimouth. El defensor del stud Black Label ya destaca entre su generación. 

Así pues, en balance, el césped fue para los pupilos de Juan Suárez. Por su parte, en la arena, todo fue satisfacción para el Stud & Haras Myrna, que cosechó un contundente doblete. No representa un dato menor que, en el 2018, se llevarán los mismos clásicos con Keaton y Cometa, respectivamente. Signo más que claro de la continuidad del buen trabajo que, desde sus inicios allá por fines de la década de 1980, ha caracterizado a esta caballeriza de la hípica peruana. 

Por último, me gustaría cerrar esta columna saludando, en su día -23 de mayo-, a todos los trabajadores del turf. Su dedicada y singular labor cotidiana, que pocas veces ha sido objeto de los reflectores mediáticos y ha quedado por lo general invisibilizada, mantiene con vida a este tradicional deporte que, a pesar del crítico contexto, permanece vigente y  en búsqueda de recuperar el interés de la afición. 

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