[Música Maestro] En los años setenta surgieron, en varios países de Hispanoamérica, diversos movimientos musicales influenciados por una corriente de pensamiento anclada en la búsqueda de justicia social, usando para ello el lenguaje sonoro del folklore. En nuestro país, en pleno gobierno de Juan Velasco Alvarado, el conjunto Tiempo Nuevo trató, sin mucho éxito a pesar de sus esfuerzos, de ser el equivalente nacional a artistas de la región como Inti Illimani, Quilapayún (Chile), Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui (Argentina) o Alfredo Zitarrosa (Uruguay).

En esa época, izar las banderas de la izquierda política -defensa de los derechos laborales de obreros, campesinos, maestros- fue moneda corriente entre las juventudes latinoamericanas. En las universidades se forjaban, en medio de recitales de poesía, las nuevas generaciones de políticos que querían hacerle frente a los círculos que concentraban el poder político y económico bajo el paraguas de aquel sueño utópico de una «distribución de la riqueza justa y solidaria». Eran tiempos en que palabras como «pueblo», «socialismo» o «proletariado» formaban parte del abecedario cotidiano de artistas que abrazaban aquellas ideas con seriedad, idealismo y apasionamiento.

Nuestro país no estuvo exento de aquella ola, en tiempos en que no era posible estigmatizar a nadie con palabras vacías como “progresismo” o “caviares”. Escritores, cineastas, poetas, grupos teatrales, artistas plásticos y músicos con profunda vocación humanista ofrecieron sus juventudes y talentos a esta forma de expresión artística. Entre estos últimos, destacó una agrupación nacida en el Conservatorio Nacional de Música, fundada por un compositor piurano de música académica que, tras varios años fuera del Perú, regresó inspirado por las experiencias vividas en un país que acababa de ingresar a un oscuro periodo dictatorial.

Los inicios

A comienzos de 1974, durante su segundo año como director del Conservatorio Nacional de Música, el compositor sinfónico y experimental Celso Garrido Lecca decidió armar un conjunto de música folklórica y académica, con todas las ideas que recopiló de su estadía por varios años en Chile, en plena efervescencia de los movimientos socialistas que llevaron al poder a Salvador Allende (1908-1973).

Su amistad con los integrantes de brillantes bandas como Inti Illimani y Quilapayún -que, en ese entonces, recién comenzaban sus caminos artísticos- y, especialmente, con Víctor Jara (1932-1973) le permitió enfocar su proyecto hacia lo que él llamó “taller de música experimental”, combinando elementos clásicos -arreglos, orquestaciones, armonías corales- con géneros de folklore latinoamericano, con énfasis en los ritmos nacionales de costa y sierra.

Así, Garrido Lecca realizó una convocatoria a la que respondieron cuatro alumnas del Conservatorio: Aurora Mendieta, Aída “Mocha” García Naranjo, Martina Portocarrero y la joven chilena Danai Höhne, con quien había compartido duras experiencias de las primeras represiones del gobierno militar, recientemente instalado. También llegaron al taller el guitarrista/cantante Marco Iriarte y el flautista clásico César Vivanco.

Para completar el nuevo grupo, Celso Garrido Lecca convocó a un joven actor y guitarrista, muy activo con el grupo teatral Cuatrotablas, Alberto “Chino” Chávez quien, a su vez, invitó a Dante Piaggio, un buen amigo suyo, para que cantara y tocara bajo. Los ocho jóvenes músicos y cantantes, bajo la dirección y arreglos de Garrido Lecca, se internaron en los salones del Conservatorio, ensayando y perfeccionando su propuesta. Casi un año después, Celso consideró que ya era el momento de dar la cara al público. Y así lo hicieron.

1975-1977: Cánticos de izquierda

Sus primeros escenarios fueron el histórico Teatro La Cabaña (Cercado de Lima), universidades y hasta en Derrama Magisterial, en el antiguo local del Ministerio de Educación (en la Av. Abancay). La puesta en escena se asemejaba a la de sus pares chilenos Quilapayún e Inti Illimani, con una diferencia sustancial pues se trataba de un conjunto mixto. En una sola línea, los ocho integrantes de Tiempo Nuevo se disponían de manera sobria y elegante, intercambiando voces e instrumentos.

Guitarras, charangos, bombos y ponchos negros, con las voces de Mocha, Marco, Dante, Aurora, Alberto, Martina y Danai cruzándose en finas armonías arregladas por Celso, y los vientos de Vivanco surcando la atmósfera con aquellas melodías de intensas letras proselitistas y reivindicativas del trabajo de campesinos, mineros, obreros y maestros.

De inmediato se les identificó como un grupo musical de izquierda, asociado a aquellas ideas que buscaban el cambio social y político según las tendencias vigentes. Por supuesto, Tiempo Nuevo se plegó al Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas de Juan Velasco Alvarado, participando en varias de las actividades organizadas por el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS), a través de las cuales lograron presentarse en diversas localidades del país.

En 1977 grabaron su primer LP, titulado Por la tierra y la liberación nacional, editado por el sello alemán Neue Welt. El disco es una selección de huaynos, valses, marineras y tonadas latinoamericanas entre las cuales destacan La libertad llegó, Tiempo de lucha, Canción de poder -todas composiciones de Alberto Chávez-, una versión libre de El payandé -canción tradicional afroperuana-, el poema de Javier Heraud Palabra de guerrillero -con música de Chávez- y Cuando tenga la tierra, escrita por los argentinos Daniel Toro y Ariel Petrocelli, que había sido grabada en 1973 por Mercedes Sosa. Vamos por ancho camino, una intensa letra de Víctor Jara musicalizada por Celso Garrido Lecca fue también grabada por esta primera alineación de Tiempo Nuevo, con Danai como vocalista principal, aunque no formó parte de aquel álbum debut.

Nuevos tiempos para Tiempo Nuevo

Para los últimos años de la década de los setenta, Celso Garrido Lecca sintió que el mensaje político del grupo se había comenzado a debilitar y decidió separarse de su creación, que comenzó a adquirir vida propia. Junto con él, fueron retirándose uno a uno casi todos los miembros originales, con la excepción de Marco Iriarte y Aída “Mocha” García Naranjo, quienes tomaron la dirección del grupo.

Con la llegada de nuevos integrantes como Elsa Palao, José “Lolo” Reyes, Luis “Luchín” Silva, entre otros, el grupo mantuvo su perfil de canto testimonial y de protesta, ampliando su repertorio con la interpretación de temas de artistas reconocidos del folklore latinoamericano y la nueva trova.

Durante los años ochenta, el grupo estuvo muy activo dando recitales y grabando canciones, además de acompañar a artistas locales y amigos, en la misma línea musical e ideológica, como el compositor y tecladista Arturo Ruiz del Pozo, el cantautor Daniel “Kiri” Escobar, el reconocido músico afroperuano Andrés Soto, el grupo de teatro urbano Yuyachkani, entre otros.

En esos años, Tiempo Nuevo editó un par de cassettes -Tiempo Nuevo 2 y 3-, de producción independiente, con nuevas versiones de algunas de sus primeras canciones como Recuerdos de Calahuayo, A la salida de Casapalca -acerca de una matanza de mineros en ese pueblo ubicado en la sierra limeña de Huarochirí-, y carátulas ilustradas por el artista Eliseo Guzmán, coloridas y evocadoras de la pluridiversidad nacional.

En 1982, el grupo acompañó a la recordada cantante de huaynos María Dictenia Alvarado Trujillo, más conocida como Pastorita Huaracina (1930-2001) en una histórica visita a Corea del Norte, para celebrar el cumpleaños 70 de su líder y dictador Kim Il-Sung. En esa década se consolidó el nuevo núcleo de Tiempo Nuevo, encabezado por Iriarte, García Naranjo y Palao, a quienes se sumaron la cantante y compositora Norma “Poly” Alvizuri, los vocalistas Luis Berenguel, Alberto Orbegozo y Roberto Chávez.

El sonido de Tiempo Nuevo se mantuvo fiel a los postulados iniciales de Celso Garrido Lecca, aunque con menor predisposición a los arreglos de estilo clásico. En sus recitales era común escucharlos combinar su propio repertorio con clásicos de Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y temas emblemáticos de la época dorada del folklore latinoamericano como Canción con todos (César Isella, Argentina), A mi palomita (Teófilo Vargas, Bolivia) o Gracias a la vida (Violeta Parra, Chile).

En 1992 lanzaron un álbum titulado 15 años construyendo Tiempo Nuevo, con una selección de canciones inéditas, mayormente compuestas por Norma Alvizuri -Simón corazón, La mala muerte- y otras como Viajero terrestre de Arturo Ruiz del Pozo, Si fuese varón de la recordada musicóloga y folklorista Rosa Elena “Chalena” Vásquez (1950-2016) y, especialmente, una polka llamada El tren eléctrico, escrita por Juan Luis Dammert, amigo del grupo, en que tratan con divertida ironía las nunca vistas bondades de aquel fallido proyecto del primer gobierno de Alan García. Posterior a ello, los integrantes de Tiempo Nuevo se dedicaron a proyectos personales y, aunque nunca se declaró oficialmente su disolución, el grupo no tuvo la misma presencia que en las décadas previas.

Siglo XXI: reencuentros y reediciones

Así, entre guitarras y cantos trovadorescos, la trayectoria entrecortada de Tiempo Nuevo se hizo mítica entre ciertos sectores del público peruano -y esencialmente, limeño- simpatizantes de ideologías socialistas y de izquierda, algo que sus integrantes buscaron siempre de manera deliberada.

Sin embargo, las transformaciones sociopolíticas del Perú fueron relegando esa forma de pensar hasta estigmatizarla por lo que las canciones de Tiempo Nuevo, musicalmente limitadas pero, después de todo, diferentes a lo común y corriente en lo relacionado a decir cosas que no eran necesariamente amables con el statu quo, fueron abandonando el imaginario colectivo. Hoy, las nuevas generaciones no tienen la menor idea de su existencia y los medios tradicionales solo se ocupan de ellos como de un objeto del pasado.

En el año 2015, para celebrar un aniversario más del grupo, Tiempo Nuevo se juntó para ofrecer unos recitales en el circuito de conciertos de Lima, en los que presentaron una colección de ocho CD, titulada Antología de un canto testimonial (edición limitada), conteniendo sus grabaciones clásicas, temas inéditos y conciertos, además de una nueva producción llamada Por la vida un canto necesario, que contiene temas propios y versiones de algunos de sus principales referentes como Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Víctor Jara, entre otros.

En aquellas actuaciones, el grupo estuvo integrado por Aída García Naranjo (voz, percusiones), Marco Iriarte (voz, guitarra), Elsa Palao (voz, charango, percusiones), Roberto Chávez (voz, bajo, guitarra), Norma Alvizuri (voz, charango, percusiones), Luis Berenguel (voz, batería, guitarra), Arturo Pinto (vientos) y Alberto Orbegozo (voz, bajo, guitarra, vientos).

Músicos, compositores y cantantes

En sus cincuenta años de intermitente trayectoria, han pasado por las filas de Tiempo Nuevo alrededor de treinta personas, entre cantantes, compositores e instrumentistas. Algunos de los integrantes originales desarrollaron interesantes carreras como solistas:

Martina Portocarrero: se convirtió en una de las intérpretes más conocidas de folklore andino, con letras cargadas de mensajes sociales y políticos. Flor de retama -composición del maestro ayacuchano Ricardo Dolorier que grabara en 1971- le trajo muchas satisfacciones y dolores, llegando a ser estigmatizada por su orientación ideológica. Postuló a varios cargos públicos, sin éxito. Falleció en el 2022, a los 72 años.

Danai Höhne Ramírez: chilena de nacimiento, Danai llegó al Perú en 1973 a los 19 años. Tras su paso por Tiempo Nuevo tuvo una exitosa carrera como vocalista de pop-rock, primero con el grupo TV Color y, posteriormente, al frente de su grupo Pateando Latas, que registró varios éxitos radiales entre 1986 y 1989, como Maquillaje sensual, Ídolos, entre otros. En 1992 falleció, prematuramente, a los 38 años.

Aída “Mocha” García Naranjo: combinó su carrera musical con la política desde sus inicios, participando en diversos movimientos estudiantiles y partidos. Entre julio y diciembre del 2011 fue Ministra de la Mujer y Desarrollo Social, durante el gobierno de Ollanta Humala, dejando un muy mal recuerdo. Posteriormente, fue embajadora del Perú en Uruguay (2012-2014), lo cual causó aun más controversias. Es, junto al guitarrista Marco Iriarte, la integrante más antigua del grupo.

Alberto “Chino” Chávez: fundador y compositor de varios de los primeros temas de Tiempo Nuevo, salió en 1978 para iniciar una prolífica carrera como productor de rock nacional. Fundó el grupo TV Color en 1983 -donde se reencontró con Danai- y, años más tarde, creó el sello discográfico L25, produciendo a bandas peruanas de rock alternativo como Leusemia, Masacre, La Sarita, entre otros.

¿Quién fue Celso Garrido Lecca?

El fundador de Tiempo Nuevo fue un compositor peruano de música instrumental contemporánea -equivalente a lo que llamamos comúnmente música clásica o sinfónica- que es, junto a Édgar Valcárcel (1932-2010) y Enrique Iturriaga (1918-2019), uno de los que más se ha preocupado por integrar las sonoridades andinas a la música moderna instrumental.

¿Quién podría decir que en el Perú se compone música serial o dodecafónica, las dos vertientes de la música «culta» más desafiantes y complejas de la historia de la música a nivel mundial? Garrido Lecca colocó el nombre del Perú en festivales internacionales a través de sus composiciones en esos estilos académicos, aun cuando en nuestro propio medio su música, compuesta durante siete décadas de trayectoria, solo sea conocida por círculos, cada vez más pequeños, de conocedores y allegados personales.

Vivió durante los años sesenta y setenta en Chile, donde se relacionó con artistas y músicos populares en esas épocas de fuerte activismo político y nacimiento de corrientes de izquierda. Trabajó muy de cerca con Víctor Jara y Quilapayún. Fue amigo personal de José María Arguedas (1911-1969) y dirigió el Conservatorio Nacional de Música entre 1973 y 1979, periodo en el cual conformó el Taller de Música Experimental que fue la génesis de Tiempo Nuevo.

En el año 2015, la institución previsional del magisterio peruano, Derrama Magisterial, le hizo entrega de la Medalla de Honor José María Arguedas, en reconocimiento a su trayectoria artística. Celso Garrido Lecca falleció a los 99 años, el pasado 11 de agosto.

  1. Antecedentes

El 29 de diciembre de 1820 fue proclamada la independencia de Trujillo, capital de la antigua intendencia del mismo nombre que abarcaba territorios de las actuales regiones de Tumbes, Cajamarca, Amazonas, Piura, San Martín y Lambayeque.

Para la mayoría de los historiadores peruanos, la primera etapa de la historia republicana del Perú, se inicia oficialmente el 28 de julio de 1821, día en el que el general José de San Martín, proclamó la Independencia del Perú en Lima, la capital del hasta entonces Virreinato del Perú. Sin embargo, considero que el punto de partida del nacimiento de la República del Perú, sería, el 29 de diciembre de 1821 día de la proclama de la Independencia de Trujillo del Perú

El Perú antes de su independencia, era uno de los más importantes virreinatos, se rigió por el Derecho Indiano y el Derecho Castellano. Más tarde en las etapas finales de la colonia, la Constitución liberal de las Cortes de Cádiz del 19 de marzo de 1812, rigió en el Perú hasta abril de 1814 con el retorno de Fernando VII a España, tras la derrota de Napoleón por el pueblo español.  El pleito dinástico suscitado por la muerte de Fernando VII (1833) entre su hija Isabel y su hermano Don Carlos María Isidro de Borbón, ya no interesaba al Perú que había logrado ser un estado nacional.

  1. Trujillo, pieza clave para la Independencia del Perú

El 8 de setiembre de 1820   San Martín desembarcó en Paracas, pasando a Ancón y luego a Huaura con el objeto de ganar a Trujillo a la causa patriota. Tomó contacto secreto con el alcalde Marqués de Bellavista: con Don Clemente Merino de Arrieta, esposo de la dama que bordaría el primer pabellón patrio, con D. Luis José de Orbegoso y Moncada que era Síndico Procurador General del Ayuntamiento de Trujillo, entonces Conde de Olmos, casado con la dama Trujillana Doña María Josefa Martínez de Pinillos (1816) y con el Intendente José Bernardo de Tagle y Portocarrero, Marqués de Torre Tagle

“Mandaba entonces en Trujillo como Intendente y comandante General de Armas, el Brigadier Marqués de Torre-Tagle, quien no tardó en entenderse con el General San Martín, y sin muchas dificultades que vencer, se juró la independencia en mi país el 29 de diciembre de 1820” (De Orbegoso; 1939, 17)

Para comprender la Importancia territorial, administrativa y política de Trujillo, hay que tener en cuenta que estuvo básicamente conformado por el obispado de Trujillo, ubicado entre el de Lima y el de Quito, que contuvo varias provincias o jurisdicciones gubernativas conocidas como corregimientos. A la extinción de éstos últimos en las postrimerías del siglo XVIII, se creó la intendencia de Trujillo, que abarcó el área de su obispado y que siendo una de las nuevas regiones administrativas más extensas y pobladas, fue sin duda una de las más importantes del nuevo sistema de gobierno implantado por los Borbones. La sede de las principales autoridades políticas, administrativas y eclesiásticas de la región fue la ciudad capital de Trujillo, en la provincia de igual nombre, desde donde se irradiaba su influencia hasta Guayaquil por el norte, y la provincia del Santa por el sur, así como Cajamarca y Chachapoyas por el este. (Paul Aljovín de Losada)

San Martín, comprendió que era importante contar con el apoyo de Trujillo y no tardo en convocar una junta de las autoridades y vecinos notables, en casa del General La Fuente, que aún servía la Prefectura (de la que se había encargado por sí y ante sí desde la prisión de Riva Agüero) y en dicha junta manifestó la gran escases de dinero para atender a los más precisos y urgentes gastos de la guerra y a la subsistencia del ejército. En esta junta cabe destacar la presencia de Don Luis José de Orbegoso y Moncada, quien  manifestó que todos tenían que  sacrificar la parte de sus  fortunas que fuere necesaria y en un acto de desprendimiento y de patriotismo puso a disposición del General San Martín “ todos los capitales de mis haciendas, que consistían principalmente en ganados, para que se empleasen en el servicio y sostenimiento del ejército, exigiendo únicamente se me devolviesen los cascos de mis fundos, una vez terminada la guerra, para labrarlos y fomentarlos si me fuera posible “( De Orbegoso; 1939, 28)

Este gesto es muy poco conocido por los trujillanos, por tal motivo nuestro propósito de difundirlo, como reconocimiento histórico a su nombre.

El 29 de diciembre de 1820, en la sede del cabildo, el movimiento patriota proclamaba solemnemente, antes que otros pueblos del Virreinato, la Independencia nacional, aquí aparece nuestro personaje trujillano D. Luis José de Orbegoso y Moncada quien cede a la causa libertadora la mayor parte de su mayorazgo; esclavos, caballos, graneros y víveres, para la causa libertadora inspirado en esos nobilísimos sentimientos que lo hicieron renunciar a su alta posición y desprenderse de sus cuantiosos bienes de fortuna para abrazar con fervor la causa de la libertad.

El Gral. José de San Martín proclamó la Independencia del Perú y asume el mando supremo, político y militar del Perú con el título de Protector. Acto seguido por Decreto del 22 de diciembre de 1821, convocó por primera vez, a la ciudadanía. Lo hizo, dice Jorge Basadre, con el fin de que eligiera libremente un Congreso Constituyente para el exclusivo objeto de establecer la forma de gobierno que regiría en el Perú.

El Congreso se instaló el 20 de setiembre de 1822 y se forma la Junta de Gobierno integrada por don José de la Mar, Don Manuel Salazar y Baquíjano y Don Felipe Antonio de Alvarado (Triunvirato). Más tarde se produjo la petición de los jefes del ejército al Congreso, para que nombraran a Don José de la Riva Agüero Sánchez Boquete, simple coronel de milicias, pero aristócrata, como presidente del Estado y el día 28 de febrero de 1823, bajo la presión del motín, el Congreso se vio obligado a declarar el cese de la Junta de gobierno (Triunvirato) y en su lugar nombrar a Riva Agüero como Primer presidente del Estado Peruano, ascendiendo en seguida a Gran Mariscal.

El primer presidente del Perú comienza a formar un regimiento de caballería y “el 24 de febrero de 1823, destina a don Luis José de Orbegoso a formar desde sus bases, un escuadrón de línea con el nombre de “Invencibles de Trujillo”, que después dio su primera base al glorioso Regimiento “Húsares de Junín y Ayacucho” (De Orbegoso; 1939, 19)

El Congreso, en agosto de 1823, designó a don José Bernardo de Tagle y Portocarrero, Marqués de Torre Tagle, como Segundo presidente del Gobierno, acordando a la vez el cese de la gestión de Riva Agüero. Durante su período se promulgó el 12 de noviembre de 1823 la primera Constitución del Perú, que era de marcada tolerancia liberal y entre los aportes básicos figuraban el reconocimiento del sistema republicano (unitario y representativo), la designación de la religión católica como religión del Estado y el sistema tripartito de poderes (poder ejecutivo, legislativo y judicial

COLOFÓN

En palabras de Bonilla “La Independencia de Hispanoamérica y del Perú aparecen pues no como el resultado de una rebelión deliberada contra España, sino como un intento de reponer o reemplazar a la monarquía derrotada”

En lo que respecta a Trujillo, es emocionante la vida del Mariscal D. Luis José de Orbegoso y Moncada, protagonista de nuestra historia, quien fue un hombre culto, sincero, humano y honrado a carta cabal. Su condición de Conde de Olmos y de sucesor de los valiosos mayorazgos de las casas Orbegoso, Galindo y Moncada, le colocaban en expectable posición social y en holgada situación económica, dentro del régimen del Virreinato y de la República.

La Historia se ha encargado de juzgarlo y hacer resaltar la importante figuración de la vida pública del Gran Mariscal y presidente del Perú Don Luis José de Orbegoso, quien en medio del desgobierno y de las ambiciones descolló su egregia figura rodeada de esa aureola de bondad, de energía, de desinterés y de patriotismo, que fueron las características de su vida y que determinaron su acción.

Viva la ciudad de Trujillo, punto de partida del nacimiento de la República el 29 de diciembre de 1820, día de la proclama de la Independencia de Trujillo del Perú.

Trujillo, diciembre 2025

[OPINIÓN] En el Perú celebramos el Día de los Inocentes cada 28 de diciembre. Oficialmente, uno. En la práctica, 365. Porque para sobrevivir aquí hay que ser inocente casi todo el año. O, por lo menos, hacerse.

Yo, personalmente, culpo a Jorge Basadre por esta tendencia nacional a superar lo insuperable y soportar lo insoportable. Su célebre frase es noble, inspiradora… y peligrosamente funcional para justificar cualquier despropósito.

Hay que ser inocente para creer que Martín Vizcarra, César Acuña, Pedro Castillo o Carlos Álvarez están hechos para conducir los destinos del país. Inocente para pensar que el tráfico de Lima existe porque somos una potencia mundial y no porque algún mesiánico al mando nos engañó. O que traer trenes de hace 70 años es un “hito histórico” del transporte y no una anécdota cara para cubrir tres años de gestión fallida.

Hay que ser inocente para creer que la Ramiro Prialé resolverá las tres horas rumbo a Chosica, o que la “Vía Expresa”, hecha a las patadas, es la solución estructural del transporte limeño. Y asi, la inocencia limeña se proyecta a todo el Peru.

Somos inocentes para aceptar que el mismo medicamento cueste en el Peru 100 soles, 20 en Colombia y 15 en Estados Unidos “solo por un problema  en el costo del transporte”. Inocentes para esperar el domingo, encender Cuarto Poder creyendo que ahí se nos revelará la realidad y el futuro, cuando es obvio que ellos la fabrican.

Hay que ser inocente para repetir que “Central” es el mejor restaurante del mundo solo porque lo dice una revista a la que se le paga para que lo afirme. Inocente para sostener que RMP es proba sin considerar que ha trabajado defendiendo a la derecha, a la izquierda y el centro, sin sonrojarse. O pensar que ciertos periodistas no están en la planilla de Porky mientras le revientan cohetes y pontifican independencia.

Inocente para creer que un canal, porque cambió de dueño, ahora sí volverá a ser como antes; o festejar que el nuevo Aeropuerto Jorge Chávez es el mejor de América Latina, cuando te demoras más en llegar desde tu casa que, una vez despegado, en llegar a cualquier destino.

Y, sin embargo, pese a fiscales, policías y autoridades corruptas en flagrancia, el peruano vive feliz. Llega incluso a creer y seguir en su Selección, aunque no le gane ni a su sombra. En fin, como diría Galileo: e pur si muove.

Por eso, el 28 de diciembre es solo un recordatorio de que los otros 364 días hay que hacerse el inocente para resistir, construyendo un oasis propio en medio del caos autoimpuesto.

Porque ya saben: el Perú es más grande que sus problemas. Eso nos dijeron de niños. Y aquí seguimos. Inocentes.

[EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS] Siempre me manejé a base de ideas e ideologías, también de marcos teóricos. Comprendo la realidad como un universo que requiere ser interpretado en busca de una inalcanzable verdad, que no se puede alcanzar por un motivo intrínseco a su naturaleza: se mueve. La historicidad, la temporalidad obligan a modificar el diagnóstico cada cierto tiempo, obligan a verdades de corta y mediana duración, nunca absolutas, el cambio marca la pauta, la adecuación es inexorable.

Luego está la crítica, la interpretación y su enorme repercusión en la epistemología. Una sola verdad, en un solo tiempo, igualmente será desafiada y, en simultáneo, diferentes teorías e ideologías se disputan el pedestal del conocimiento comúnmente aceptado. Ni siquiera los totalitarismos pudieron detener estas dos pulsiones ineludibles: la historicidad y la crítica.

Yo me formé en casa de un velasquista, mi padre Ezio, relacioné a Velasco con la justicia, con devolverle a los pobres lo que les había sido arrebatado, la parte de la dictadura del GRFA no la entendí muy bien por aquellos años. Precisamente en 1980, cuando cursaba primero de secundaria, ya sin generales en Palacio de Gobierno, cayó en mis manos Haya de la Torre y el APRA de Luis Alberto Sánchez.

Entonces mi base ideológica se completó. Volví a ese libro tres décadas después y comprendí por qué pensaba como pensaba, por qué me consideraba de izquierda sin ser comunista, porque creía fervientemente en la justicia social y porque entendía la democracia como una utopía que debía defenderse por encima de cualquiera otra. Quién mejor que Sánchez para legar la posta, perseguido por dictaduras desde Sánchez Cerro hasta Odría. Nadie como los apristas de la generación fundacional y la siguiente, la de Andrés Townsend y Armando Villanueva, para comprender por qué son importantes la democracia y el orden constitucional como marco de referencia para construir la justicia social y para comprender que el siglo XX peruano se truncó precisamente por lo contrario: por los tanques, los fusiles, el olor a pólvora, la represión política y la conculcación de la libertad.

Los tiempos universitarios me alejaron de un APRA en la que no militaba y del desastre de su primera gestión, y me acercaron a la Izquierda Unida, donde me caractericé por ser demasiado moderado e independiente. Había otra utopía en muchos de esos bravos compañeros que yo no alcanzaba a compartir, desde el lenguaje, el enfoque, la mirada, la propia ideología: el marxismo. Yo creía, como dijo Haya, en un país en el que se crease la riqueza para el que no la tiene y no tanto en quitársela al que la tenía.

Lo señalado no obsta que promueva una  política tributaria más justa y una redistribución por parte del Estado que suponga la revolución de sus servicios y de su infraestructura para promover el desarrollo: creo en llevar a nuestra burguesía tomada por las orejas, por un Estado rector, a comprometerse con dicho desarrollo, pero no creo en maniqueísmos. No creo en buenos y malos, ni en odios ancestrales, ni en revanchismos. No es el camino que lleva a la justicia, no para mí.

Después leí a Jürgen Habermas y su optimista Más allá del Estado Nacional  en el que ofrece una mirada alternativa a El fin de la historia de Francis Fukuyama. Para el alemán, tras la caída del muro, eran la democracia y los derechos el hombre los que finalmente habían vencido al autoritarismo y al nacionalismo. Por consiguiente, aquellos eran también los llamados a vivir para siempre, y no el mercado sin atadura de ningún tipo, tras su victoria sobre la economía dirigida.

Al final, Francis Fukuyama no tuvo razón, pero tuvo más razón que Habermas. Desde el flanco progresista, la democracia y los derechos del hombre fueron atacados por un excéntrico movimiento que se denominó woke o wokista y que obtuvo similar e identitaria respuesta de una derecha bíblica y puritana, cuando no libertaria, lo que inició la batalla cultural. Flanqueada a la derecha y a la izquierda por movimientos básicamente anti-derechos -o que en su empeño por promover los de algunos colectivos, podrían conculcar los de todos los demás- la esencia de la democracia, su espíritu deliberante, el alma de sus grandes teóricos, desde los padres griegos, hasta Jefferson y Hamilton, pasando por Rousseau, Locke y Montesquieu estallaron en mil pedazos. Solo quedaron el esqueleto de una maquinaria electoral y las ruinas de viejas instituciones que funcionan ora para financiar los sueños alucinados de unos, ora para fungir como infinita fuente de enriquecimiento ilícito de otros.

Hace unas décadas, Hugo Neira hablaba del Perú, de su inexorable camino hacia Tartaria, de sus leyes no escritas que son las que, finalmente, rigen nuestros destinos. Pero me temo que la asincronía es planetaria y no local, que la inmensa brecha que existe entre las ruinas de las instituciones y la política real explica por qué casi cuatro décadas después de la caída del muro no emerge aún otro paradigma, otra episteme.

Vivimos atrapados en una dimensión que se devanea entre dos mundos paralelos, y no creo plantear más que una verdad de Perogrullo que sin embargo debe decirse. En las instituciones vive el Gran Hermano, se devanea ese poder Judicial que nunca le dijo a Josef K. de qué lo estaban acusando; mientras tanto, el espacio público lo ocupa el ciudadano de pie. Allí, cotidianamente, extorsionan a señitos emolienteras en las esquinas de viejos barrios con aroma a menudencia frita. En esas mismas esquinas, cada tanto, asesinan a un microbusero que se negó a pagarle cupo a un sicario, pero estas son cosas de la calle, no son cosas de las instituciones.

Pero estas líneas trataban de una revisión de mis ideas a lo largo del tiempo. Estoy en el lugar de siempre, el de la izquierda democrática, que busca reconciliar al Estado con la sociedad. Y, como buen latinoamericano, estoy a la espera de un caudillo providencial que convierta en realidad mis más anheladas utopías ad portas del año por venir.  ¿O podrá ser un partido?

[CIUDADANO DE A PIE] Por estas fechas, hace dos años, Juan Carlos Tafur -siempre en su compulsiva y angustiada búsqueda de candidatos de derecha capaces de enfrentar con posibilidades de éxito a la “izquierda radical y disruptiva” —impulsaba públicamente la candidatura de Carlos Álvarez a la presidencia de nuestro país. No lo hacía en el vacío, sino que, como el propio periodista señalaba, respondía al interés que la “élite empresarial y financiera” tenía en el personaje, debido a su posicionamiento —por delante de Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga—, en una de esas “encuestas reconocidas” de las que ya hemos tratado en nuestra nota anterior (https://x.com/SudacaPeru/status/1996238955956605119?s=20). Las credenciales de Álvarez para postular, según Tafur, eran sus años de apoyo a obras sociales, el manejo de un buen discurso, haber recorrido el país de “cabo a rabo”, y detalle que despierta suspicacias democráticas, ¡ser querido por las fuerzas armadas!

A este auspicioso bautismo mediático le siguió la confirmación en forma de una entrevista en El Comercio. “¿Por qué discriminar a un cómico?”, se preguntaba Sonia del Águila, especialista en música y televisión de ese medio. “¿Quién dijo que hay un perfil único para servir al país?”, ensayaba Álvarez como respuesta. Resulta interesante que sea en esta complaciente y solícita entrevista donde se reconozca que hay quienes lo ven como “el cómico, el imitador, el bufón que ahora pretende ocupar un lugar en la arena política.” Pero ¿existen realmente elementos en la dilatada trayectoria profesional de Carlos Álvarez que justifique tal apelativo, o se trata simplemente de un intento de ridiculizarlo y minusvalorarlo?

Bufonería cortesana versus sátira política contestataria

La relación entre el humor y la política ha sido históricamente dual y ambivalente: desde los bufones de las cortes medievales, al servicio del poder, hasta los incómodos y a menudo temidos cómicos de la sátira política contestataria.

El bufón, ante todo, era un sirviente del soberano, un instrumento de gestión política (Otto) de lo que hoy llamamos “el oficialismo”. Tanto servía como válvula de escape para aliviar las tensiones internas del régimen monárquico (Outram), como de arma política del rey contra rivales y enemigos a los que no convenía atacar directamente. El bufón cortesano era pues            —contra muchas de las ideas románticas existentes—, un actor operando conscientemente dentro de las estructuras de poder, con una “libertad de expresión” estrictamente pactada (Billington).

La sátira contestataria, en cambio, “es el arma más eficaz contra el poder. El poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos», afirmaba el Nobel de Literatura Darío Fo. La noble misión de la comedia política auténtica es atacar al poder con las armas de la burla y la ironía, con el objeto de señalar y criticar sus defectos, sus abusos y sus hipocresías. También vigilar, porque el poder, por definición, debe ser vigilado (Montesquieu), y esta vigilancia solo puede ser ejercida por ciudadanos libres. La risa puede además insuflar al pueblo una «segunda vida» en la que las jerarquías y el sentido común dominantes son cuestionados (Bakhtin). Es por ello que la sátira es tremendamente impopular entre los gobernantes, pues proporciona al pueblo una forma de disidencia, particularmente en regímenes políticos opresivos. Werner Finck y Kurt Gerron en la Alemania nazi, así como Mikhail Zoshchenko y Vladimir Voinovich en la Unión Soviética, son ejemplos elocuentes del destino reservado a los humoristas incómodos bajo poderes dictatoriales.

Camotillo el Tinterillo y Sofocleto  

Aunque se reconoce al gran actor cómico trujillano, Álex “el Mono” Valle, como el precursor de la sátira política televisiva peruana en los inicios de los años sesenta, fue Tulio Loza quien elevó este género a su más alto nivel. Encarnando a “Camotillo el Tinterillo” —candidato eterno a la presidencia por su ficticio partido—, el mordaz e hilarante cómico denunciaba con humor directo la corrupción, el racismo, la burocracia y los abusos del poder. Sus valientes críticas al gobierno militar velasquista le valieron amenazas, vetos y finalmente el exilio en Argentina en 1973.

Mención especial merece igualmente Luis Felipe Angell “Sofocleto”, exponente privilegiado de nuestra sátira intelectual. Sus libros, columnas periodísticas y apariciones televisivas eran implacables denuncias de la hipocresía, la corrupción y la mediocridad de la élites. Su humor no dejaba títere con cabeza, fuera este civil o militar, de izquierda o de derecha. Pagó su audacia con censura, encarcelamiento y deportaciones.

Así, mientras que Tulio Loza y Luis Felipe Angell se convirtieron en paradigmas de la sátira política crítica y valiente —que en tiempos de dictadura no se autocensura ni se pone al servicio del poder —con Carlos Álvarez estamos ante algo totalmente distinto.

¿Un bufón cortesano?

La bufonería cortesana sigue vigente hoy en aquellos humoristas que se ponen al servicio del poder (Eco, Eagleton), que adulan con bromas complacientes a los gobernantes, los defienden mediante propaganda camuflada de chiste y ridiculizan selectivamente a sus adversarios. Este fue, precisamente, el caso de Carlos Álvarez en los años postreros del gobierno de Alberto Fujimori, cuando hizo uso de su gran talento para promocionarlo y ensalzarlo, mientras ridiculizaba sistemáticamente a sus opositores. Su presencia en el canal estatal entre 1999 y 2000 ha sido interpretada como parte de la estrategia mediática fujimontesinista. El propio Álvarez ha admitido recientemente que en aquellos años apoyó al gobierno de Fujimori —una clara admisión de su función como cómico bufonesco al servicio de un régimen corrupto—, “pero no sus tropelías”, precisó. Este poco creíble deslinde fue de inmediato objeto de burla por parte de Carlín, quien lo retrató en una caricatura de La República con indumentaria y actitud de bufón, frente a un apoltronado y divertido Fujimori. César Hildebrandt agregaría poco después una crítica más directa a esta declaración, calificando a Carlos Álvarez de “canalla” por haber satirizado —por dinero y no por convicción ni ideología— a todos aquellos que se enfrentaron a la dictadura fujimorista: un bufón a sueldo.

El candidato

Carlos Álvarez aspira a la presidencia de un país asolado por la delincuencia, cuya institucionalidad democrática viene siendo erosionada día a día, y donde la estabilidad económica se encuentra amenazada por un déficit fiscal creciente. No se trata, por cierto, de un fenómeno aislado ni novedoso, sino más bien característico de estos tiempos caóticos y convulsos. En sociedades exhaustas como la nuestra, existe la tentación de confundir al comediante con el estadista y la popularidad con la capacidad para gobernar. Los resultados de encumbrar a cómicos y payasos   en posiciones de poder suelen oscilar entre la decepción y la catástrofe. Personajes como Beppe Grillo en Italia, Volodímir Zelenski en Ucrania y Jimmy Morales en Guatemala, que se promocionaron bajo la premisa de que alguien ajeno a la política era, por definición, moralmente superior, adolecieron, una vez alcanzado el poder, de taras similares: desconocimiento del aparato estatal y de las instituciones, carencia de cuadros técnicos probados, toma de decisiones improvisadas, luchas internas, dificultades para establecer estrategias coherentes y, lo más grave, corrupción rampante.

La postulación de Álvarez coloca su trayectoria en el centro del debate: ¿qué tipo de liderazgo moral puede ofrecer alguien cuya relación con el poder político ha sido la de bufón cortesano al servicio de un régimen corrupto? ¿Son dignas de crédito sus declaraciones de guerra a la delincuencia y la corrupción? ¿Posee las agallas y el fuste para “desratizar” el Perú y conducir un gobierno que imponga orden, seguridad y transparencia? ¿Son sus ofrecimientos de “mano dura” algo más que los acostumbrados lugares comunes habituales de los discursos de la derecha radical? En todo caso, Carlos Álvarez ofrece —a sabiendas o no— un servicio inestimable a esas élites que hoy lo apoyan y publicitan en Cosas: contribuir a la dispersión del voto de los sectores populares, haciendo uso de su celebridad mediática. Ese es su nicho electoral asignado, porque los sectores pudientes de la derecha nacional ya tienen sus candidatos… y ciertamente él no se encuentra entre ellos.

[PAPELES VIRTUALES]

UNO

Juliaca fue el entierro, simbólico, de la candidatura del hijo bastardo de Ferrando. Nadie lo duda. Recibió lo que siempre buscó. Terruqueo sin asco, soberbio, prepotente y homofóbico. Como lo mencionaron en Radio La Decana.

  • Máximo representante de la derecha bruta y achorada.

He vivido en el interior, por una larga temporada. El Perú es un país continente. Una cosa son los puneños. otra los huancaínos; ni hablar de los cajamarquinos, los piuranos, o los loretanos. Eso sí, todos ellos, coinciden en un punto.

  • Odian al limeño prepotente, creído y soberbio.

Este impresentable, jamás hubiera ganado una elección. Nunca. Tenía cierto número de seguidores en Lima, con características inherentes.

  • Intolerantes, homofóbicas y arteramente estúpidas.

Lo que sucedió después, es anecdótico. En Avanza País se dieron cuenta que el candidato no iba a despegar. Hubo acusaciones mutuas, sobre el dinero de la campaña o la forma como se maneja ese vientre de alquiler. Hoy en día, continúa trabajando en los medios. Vivimos en democracia, tiene todo el derecho a laburar. Posiblemente, dentro de un tiempo dirá que la gente de Puno realmente no lo odiaba.

  • La política lo expectoró de la manera más ruin, tal como se manejó siempre.

DOS

El Virrey del siglo XXI, es el arquetipo del limeño aristócrata. Recuerdo, en los años setenta, su soporífero programa Contacto Directo. Postuló a la Alcaldía de Lima, por el APRA, y perdió. En el 85, lo eligieron diputado. En el nuevo siglo, pasó al partido de Belaunde. En 2016, candidateó a Presidente, quedando en cuarto lugar. Dizque por culpa del chicharrón. Se le recuerda más por anécdotas baladí; no por leyes o algún aporte significativo. Es lo peor que le puede ocurrir a un político. Me parece insólito, que alguien –hoy en día– crea que Barnechea pueda ser, nuevamente, candidato a Presidente. Un personaje anacrónico que representa lo peor de la oligarquía limeña. Ahora, han corrompido el partido de la Lampa. Alfredo ha ido a distintos medios, ninguneando a los periodistas, con aires de grandeza, típico de gamonal. Haciéndose el boludo, con las preguntas acerca del fraude en las elecciones internas. Incluso ofendiéndose por las mismas.

  • Tu pregunta es impertinente
  • Estoy buscando el adjetivo para no incomodarte.

Por último, explotó.

  • Voy a denunciar penalmente a todos los miembros del JNE …no saben con quien se están enfrentando …. vamos averiguar lavado de activos…

De colofón, está el retrato, magistral, que hizo de él, Jaime Bayly en su columna semanal, titulado “Los Pedigueños”.  Alguien le aconsejó que se disculpara por sus amenazas al JNE. Las mismas, fueron acompañadas con un “quizás” o “tal vez me precipite”. Ese es el Virrey, yo te conocía, hoy te conocen el resto de los electores.

TRES

Dos características propias de los simpatizantes de López Aliaga, son las siguientes: conservadores y religiosos. Defensores acérrimos de la familia tradicional. En un país, donde los hogares conformados por familias atípicas, están increscendo y el sexo casual es predominante entre jóvenes y adultos.

Su éxito, hasta el momento, en distritos acomodados y parte del norte, radica en decir lo que el pueblo desea escuchar.

La gente está harta de la inseguridad. Es tal, la insatisfacción que no le interesa si las promesas de Porky son populistas. Quieren una solución ya mismo. Si todos los inmigrantes deben ser expulsados, que se haga. Total, necesitan tranquilidad. No les sirven los candidatos que analizan la situación y proponen otro tipo de soluciones; esto es, a largo plazo.  También hace promesas rimbombantes, difíciles de cumplir. Algunas, risibles.

  • ¿Un aeropuerto en Oxapampa?
  • A los limeños les prometió 40 mil motos y también hacer de Lima una potencia mundial, ¿no?

Sabemos cómo termino la historia, así como el destino del famoso Tren. Ah, y el asunto de los Peajes recién empieza. Sin embargo, todo lo acontecido en la gestión municipal, es indiferente a los simpatizantes. No entienden refutación alguna. Al contrario, se enojan cuando cuestionas al líder. La intolerancia de LA es evidente. Es emocionalmente inestable. Cree que cualquiera que lo critique es un enemigo, caviar, delincuente o en el peor de los casos.

El que sea elegido como Presidente, es muy posible, que no tenga mayoría. Deberá pactar. Ahí es donde se ve al verdadero político. Aquel que logra acuerdos, en beneficio del país. No, el que se pelea con todos. Me sorprendió, en su momento, que ninguno de sus fanáticos “cristianos” marcara distancias por los dichos contra Gorriti.

  • Hay que cargárselo.

Nunca en mis 59 años había leído, este tipo de instigaciones. Ni en políticos de derecha o de izquierda. Mucho menos en el Nuevo Testamento, cuyo libro debe tener Porky en su mesita de noche. Para rematarla es mitómano.

  • ¿Y este es el preferido de muchos en Lima?

CUATRO

Espá propone el sistema vouchers en la educación pública. Dicho sistema no ha mejorado la educación, en lo absoluto. Tenemos el ejemplo de Chile. Se habla de los incentivos a los alumnos aplicados.

  • ¿En donde quedan entonces los chicos con rendimiento bajo o mediocre, los expectoramos?

Carlos ha declarado su satisfacción por el gobierno de Dina. Insólito. Otrosí digo, Fernando Espá, su hermano – gerente de la Minera Emproyec y fundador del partido Si Creo– aportó dinero, secretamente, para la última campaña de Keiko.

  • ¿Entonces, el partido Sí Creo es aliado de Fuerza Popular?

Tienen muchos puntos en común. Creen en la represión y enarbolan el No a las manifestaciones.

Declaró su desprecio por los provincianos que “venían a generar desorden” en las protestas contra el gobierno. Más adelante, culpó a López Chau por las muertes de los manifestantes, por haberles dado cobijo a un grupo de jóvenes. Ese es el demócrata Carlos Espá. Venido de una familia de alcurnia. Siempre vivió en una burbuja. Declarado liberal, hasta cierto punto, en lo social no lo es.

En tanto, Keiko con una sonrisa sardónica, observa como los demás candidatos quedan en evidencia, limpiándole la cancha. Hace poco firmó el Pacto de Ética Electoral. La cual observara, si gana.

  • Sino, joderé a todos.

Como lo ha hecho en los últimos 10 años.

[EL DEDO EN LA LLAGA] En el año 2002, el Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (Asociación Alemana para el Cuidado de las Tumbas de Guerra) —una organización humanitaria fundada el 16 de diciembre de 1919, cuya misión principal es localizar, mantener y cuidar las tumbas de los soldados y víctimas alemanas de guerras y tiranías, principalmente fuera de las fronteras del país germano— publicó el libro “Weihnachtsgeschichten aus schwerer Zeit” (“Historias de Navidad en tiempos difíciles”), donde recogía testimonios de experiencias navideñas, principalmente durante la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, una época donde el hambre, la angustia, el sufrimiento y la muerte eran omnipresentes, tanto entre los soldados que participaron de la guerra como entre los civiles, que sufrieron las acciones bélicas —muchas de ellas criminales y genocidas— de los Aliados, las cuales eran frecuentemente ellas mismas una respuesta a las acciones criminales y genocidas de los ejércitos alemanes. Sí, porque en tiempos de guerra no hay buenos y malos, sino seres humanos atrapados en medio de un conflicto sin sentido. Pero en medio de este fracaso de la humanidad por parte de ambos bandos enfrentados, siempre quedaban rasgos de humanidad, resaltados en estas historias, muchas de las cuales no se pueden leer sin que las lágrimas asomen a los ojos.

El Volksbund siempre ha estado empeñado, desde una perspectiva antibélica y a favor de la paz, en mostrar el lado humano de los alemanes que se vieron involucrados en la guerra. Ejemplo de ello son los dos volúmenes titulados “Menschen wie wir…” (“Gente como nosotros…”), publicados en los años 2000 y 2001 respectivamente, que incluye reseñas biográficas de alemanes que murieron o desaparecieron durante el conflicto bélicos, muchas de ellos acompañadas con fotografías, escritas por amigos y parientes de esas personas, bajo el lema “¡El recuerdo no debe perderse!”

Pero no sólo la población alemana, otra víctima de la guerra, es mostrada de manera humana y comprensiva, sino también aquellos que combatieron a la Alemania gobernada por el régimen nazi, como se evidencia en la compilación navideña de relatos testimoniales —donde también aparecen soldados británicos, estadounidenses y rusos—, a la cual le seguirían dos volúmenes más en los años 2004 y 2006. En esas narraciones no hay santos y pecadores, sino seres desarraigados buscando migajas de amor y de paz en medio de una tragedia generalizada.

El Dr. Martin Dodenhoeft, pedagogo vinculado al Volksbund desde 1988, escribe en el prólogo del segundo volumen de esta compilación de historias lo siguiente:

«Paz en la tierra: eso estaba muy lejos para las personas en la época de las guerras mundiales y, para muchos, también después, en la patria enajenada, durante la huida y el desplazamiento forzado. Pero también los soldados en el frente, los prisioneros en los campos, los desplazados y despojados de derechos, los que sufrían y pasaban hambre, conservaban en sus corazones el anhelo de la paz navideña, de paz en la tierra. Intentaban mantener vivas las antiguas tradiciones con los medios más modestos: una rama como árbol de Navidad, un cabo de vela quemado y sucio como luz de la paz, los regalos más humildes… Hombres en el frente, que día y noche tenían que luchar por su vida, volvían por breves instantes a ser niños. A prisioneros miserables en campos lejanos, físicamente al borde del fin, el pensamiento de la Navidad los mantenía con vida. Mujeres que el día de Navidad recibían la noticia de la muerte del marido o del hijo encontraban en sus hijos la fuerza para seguir viviendo. Los niños sabían que no debían esperar grandes regalos; para ellos eso importaba menos que la alegría de que el padre regresara a casa o la satisfacción de poder entregar a otros un pequeño obsequio cargado de cariño. Los gestos humildes cuentan tanto más cuanto que se ve claramente que vienen del corazón; hoy, cuando casi todo se puede comprar, resulta cada vez más difícil descubrirlos. […] Que las generaciones de posguerra no olviden que la Navidad no es una fiesta del consumo, de expectativas de regalos cada vez más grandes y caros, de la huida del “estrés navideño” en viajes a tierras lejanas, sino la posibilidad de recogerse en uno mismo, la oportunidad de aferrarse a lo más importante que nosotros, los seres humanos, podemos dar y conservar en todo tiempo: amor y paz».

A esto hay que añadir lo que Dodenhoeft escribió en el prólogo de la primera compilación del año 2002, palabras que siguen revistiendo tremenda actualidad:

«A pesar de toda la alegría anticipada, en los pensamientos sobre la Navidad se mezcla una gota de amargura. Porque también en Navidad, también este año, en algún lugar del mundo se dispara y se bombardea. También en Navidad son expulsadas personas de su patria, perseguidas, asesinadas. También en Navidad viven personas en la miseria y el sufrimiento, se hallan en fuga, se hallan solas y abandonadas en algún lugar lejos de su familia, lejos de su hogar».

Los tiempos difíciles, ¿han quedado atrás? Sería una irresponsable ceguera moral creer eso.

Aproximadamente el 16% de la población mundial vive en zonas cercanas a conflictos armados o expuesta a violencia relacionada con ellos, según datos actualizados a finales de 2025 del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED). Esto equivale a cerca de 831 millones de personas que vivieron “muy cerca” de acontecimientos violentos relacionados con conflictos durante el período analizado (diciembre 2024 a noviembre 2025). ACLED define esta exposición considerando la proximidad geográfica a eventos de violencia política, incluyendo batallas, represión y ataques a civiles.

Entre el 30% y 40% de la población mundial estaría afectada por la pobreza multidimensional, concepto que captura las múltiples privaciones simultáneas que enfrentan las personas en aspectos esenciales de la vida, como salud, educación y condiciones de vida. Según el Informe Global del Índice de Pobreza Multidimensional 2025, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI), aproximadamente el 18.3% de la población analizada vive en situación de pobreza multidimensional aguda.

La celebración de la Navidad en un contexto burgués nos lleva a olvidar que esas reuniones familiares —donde muchos creyentes celebran el nacimiento de Jesús en medio de relativa abundancia, y con ellos muchos no creyentes una festividad marcada por la paz y la reconciliación o por cualquier otro significado— son oasis en medio de un mundo desolado. Y no pocas veces son oasis de egoísmo social, de indiferencia hacia los más pobres.

Pues así como la Navidad brilló en tiempos difíciles pasados con su significado de esperanza, de anhelo de una paz duradera, de reconciliación en situaciones trágicas, así debería brillar actualmente como la estrella de Belén para quienes viven en situaciones semejantes. Sólo llevando algo de esa luz a los desposeídos y vulnerables de esta tierra los creyentes podemos hacer creíble nuestra fe en un Dios que se hizo hombre para traer la auténtica liberación a los hombres.

[Música Maestro] Brian Eno: Un artista comprometido

Mientras por estas latitudes continuamos nuestras vidas de espaldas al mundo, ensimismados en las noticias locales que, como un bucle que se repite sin final y hacia abajo, nos muestran imágenes obscenas como las de un presidente de mentira saludando a un hijo de nazi que acaba de ser electo para el mismo cargo; mientras nos preparamos para celebrar la Navidad como si no pasara nada a nuestro alrededor, comprando y abrazándonos, desconectándonos de la realidad -sea por exceso de indignación o por absoluta indiferencia-; hay seres humanos especiales, que pasan sus días de manera diferente.

Son artistas, músicos y actores, personalidades de la televisión y el teatro, cantantes y compositores que nadie conoce ni tiene en sus playlists, personas comprometidas que dejan de lado su relativa tranquilidad y encuentran un espacio en sus vidas ordenadas, fuera de cualquier peligro y a salvo de problemas económicos para hacer algo positivo con su talento y buscar un alivio, por minúsculo que sea, para otros seres humanos que, lejos de cualquier privilegio, mueren en silencio a diario.

Uno de esos artistas es Brian Eno (Inglaterra, 77) que, en más de cinco décadas de carrera musical irreverente, innovadora y original, pasó de ser integrante de la primera alineación -para muchos, la mejor- de una de las bandas fundamentales del glam-rock, Roxy Music, a sentar las bases de todo un subgénero de la música electrónica contemporánea, el ambient para finalmente, convertirse en uno de los productores de pop-rock más cotizado, reverenciado y exitoso de la historia de la música popular anglosajona.

Desde Talking Heads hasta David Bowie, desde Slowdive hasta Coldplay, desde U2 hasta Robert Fripp, todos muestran respeto cuando escuchan su nombre. Brian Eno fue, en los ochenta/noventa y más allá, lo que fue Phil Spector en los sesenta o Trevor Horn en los ochenta, un referente de indiscutible prestigio y elevada musicalidad, siempre abierta a expandir sus límites con ideas frescas y no necesariamente determinadas por la moda y el éxito masivo instantáneo.

La visión de Eno

Hoy, cerca de los ochenta años, Brian Eno ha diversificado sus desarrollos artísticos -pintura, instalaciones, tecnología-, los mismos que combina con una fuerte vocación por el activismo político y sociocultural. Su más reciente emprendimiento está dedicado a la búsqueda de fondos para brindar algo de apoyo a las poblaciones de Gaza golpeadas una y otra vez por la barbarie sionista y su inacabable espiral de desproporcionada violencia camuflada como “guerra contra el terrorismo radical”.

El 17 de septiembre de este año, es decir, tres meses antes de la Navidad, se realizó en la OVO Arena de Wembley, Londres, el concierto benéfico Together For Palestine que fue transmitido en vivo en distintas plataformas online. Aquí, por supuesto, la noticia pasó absolutamente desapercibida, pues todos hacían sus colas y campamentos para ver a Shakira en primera fila y muy atentos a los escandaletes de Maju Mantilla. Así lo hubieran anunciado en la prensa local, nadie habría rebotado la importancia de esta actividad que es artística pero también profundamente humana.

En la web que se armó para promover el evento, Eno dejó un mensaje en el que resume su visión: “He tenido la fortuna de trabajar con algunos de los artistas más destacados desde hace cincuenta años. Pero me duele que, durante todo ese tiempo, muchos de nosotros hemos permanecido en silencio con respecto a la situación de Palestina. A menudo ese silencio es a causa del temor, un verdadero temor a que decir algo pueda provocar represalias, desde el cierre de puertas hasta el fin de carreras”.

Together For Palestine: El concierto

El festival duró más de cuatro horas –puede verse completo en este enlace– e incluyó las presentaciones y discursos de 70 artistas, muchos de ellos palestinos, entre músicos, activistas, actores y personalidades culturales.

Entre los más conocidos, además del mismo Eno, estuvieron el vocalista de Blur, Damon Albarn y su proyecto multimedia Gorillaz, la cantante sueca Neneh Cherry, hijastra del legendario trompetista de jazz Don Cherry y recordada por sus colaboraciones noventeras con la legendaria banda de trip-hop Massive Attack; el rockero Paul Weller, líder de bandas importantes como The Jam y The Style Council, así como apariciones en video de Portishead y Annie Lennox.

Otras figuras destacadas fueron los actores Penélope Cruz, Joaquin Phoenix, Richard Gere, la educadora y activista paquistaní Malala Yousafzai, el ex futbolista francés Eric Cantona, entre otros. Cabe destacar la aparición, con un mensaje grabado, de una de las estrellas teen-pop del momento, Billie Eilish, la única que podría haber atraído más atención para este evento entre los públicos consumidores de productos musicales prefabricados para el éxito masivo.

Together For Palestine recaudó casi dos millones de dólares (un millón y medio de libras esterlinas), asistieron más de doce mil personas y fue visto online por 200,000 espectadores conectados a la transmisión por streaming. En su mensaje web, Eno cierra diciendo: “Esto no solo se trata del dinero. Se trata de enviar un mensaje de amor y solidaridad al pueblo de Palestina, decirles que ellos no han sido olvidados. Los vemos, los escuchamos y aunque quizás estemos lejos, estamos profundamente conectados con ellos, como lo está la humanidad”. La convocatoria tuvo, como se ve en los números, buenos resultados.

Lullaby: el single navideño de T4P

Como consecuencia del éxito alcanzado por el concierto Together For Palestine (T4P) -lo recaudado fue a la fundación Choose Love, formada por activistas humanitarios británicos especializados en trabajar en zonas de conflicto- surgió una nueva idea, producir un single, una canción que sirva como un regalo de Navidad al corazón de las familias palestinas.

Usando el mismo nombre, Together For Palestine, se creó un colectivo de músicos -cantantes, arreglistas, productores- que se dieron a la tarea de generar el tema, con muchas de las estrellas de la música palestina que se habían presentado en el festival benéfico de septiembre.

El resultado se dio a conocer, tras una intensa campaña de anticipo en redes sociales, el pasado viernes 12 de diciembre, con el lanzamiento oficial de Lullaby, una canción de cuatro minutos y medio que es como un abrazo musical, un coro profundo y emotivo basado en una tradicional canción de cuna palestina.

El tema se puede comprar/descargar en este enlace, que conecta directamente a las plataformas BandCamp y iTunes. Como hicieron en los años ochenta Bob Geldof y Midge Ure con la cruzada artística que terminó produciendo la canción navideña Do they know it’s Christmas? (ver aquí), Brian Eno está haciendo historia en la escena pop mundial, esta vez usando las herramientas tecnológicas del siglo XXI. Aunque la cantidad recaudada no baste para solucionar la catástrofe que se sigue viviendo a diario en la zona bajo ataque, se trata de un gesto, una iniciativa que dice mucho de sus participantes y promotores.

¿Quién compuso Lullaby?

Lullaby es una adaptación de un arrullo titulado Yamma mweel el hawa (Mamá, cántale al viento), una canción de amor y resiliencia que han escuchado los niños palestinos durante décadas. Una de las arreglistas de esta nueva versión, la cantante y flautista de 29 años Nai Barghouti, nacida en la ciudad de Ramallah -una de las poblaciones más afectadas por el genocidio israelí- comentó en el lanzamiento: “La canción de cuna original ha estado conmigo desde mi más temprana infancia y ahora regresa en este tiempo de tanta necesidad como un recordatorio de lo que los palestinos jamás perderemos: esperanza, valentía, belleza y dignidad”.

Barghouti trabajó los arreglos con el compositor Kieran Brunt, joven músico británico que desde el 2016 lidera Shards, un ensamble de experimentación vocal conformado por doce cantantes que realizan toda clase de colaboraciones para documentales, programas de televisión, videos, etc.

Mientras tanto, la adaptación de la letra al inglés, con frases como “is it better to die in freedom than a captive life in chains?” (¿es mejor morir libre que vivir en cadenas?), le fue encargada a otro nombre importante del pop-rock inglés, el compositor y ex vocalista de Genesis, Peter Gabriel, también conocido por sus cruzadas de activismo y promoción de las culturas musicales de otros continentes desde su sello discográfico, productora y estudios de grabación Real World. Por su parte, la ilustración oficial del single es cortesía de la pintora gazatí Malak Mattar, inspirada en su obra Shelter (Refugio).

Además, se ha producido un poderoso video musical dirigido por Lina Makoul y Ashraf Dowani, que contiene imágenes filmadas en diferentes lugares de Palestina, en un intento por “acercar a los espectadores a Palestina y a los palestinos, recordándoles la belleza de la tierra y la capacidad de resistencia de sus comunidades”. Todas las ventas generadas por Lullaby y sus derivados serán donadas a la organización benéfica Choose Love, que apoya a tres campañas caritativas a favor del pueblo palestino: Taawon, Palestine Children’s Relief Fund y Palestine Medical Relief Service.

Un regalo de Navidad con propósito

La revista New Musical Express (NME), uno de los medios especializados más prestigiosos de todos los tiempos en materia musical, cubrió todo lo relacionado a Lullaby, desde su gestación tras el concierto Together For Palestine, y por supuesto también el lanzamiento del single la semana pasada. Brian Eno, al anunciar el single dijo: “Después de un año definido por una cantidad inimaginable de pérdidas, dolor e injusticia, queremos terminarlo con un acto de amor por los niños de Palestina”.

“Esta canción -añadió- refleja su belleza, sus sueños y esperanzas. Si nos unimos y la descargamos, contribuiremos a llevar este tema al número uno en Navidad y convertir ese momento en un soporte para salvar las vidas de las familias en Gaza”. En las diversas notas que se vienen publicando sobre la salida de Lullaby al mercado digital en medios internacionales, se repite esa idea. El propósito es lograr que este tema lidere los rankings de reproducciones, ventas y demás, para aumentar las posibilidades de apoyo monetario a Palestina.

Quizás no sea una melodía alegre ni romántica como All I want is Christmas is you de Mariah Carey, que suena mañana, tarde y noche en todas partes. Tampoco es seguro que genere emoción en todos nosotros, al no estar cantada en castellano, como sí ocurre con canciones como Ven a mi casa esta Navidad (Luis Aguilé), los clásicos villancicos de José Feliciano, José Luis Perales o los niños cantores del colegio Manuel Pardo de Chiclayo.

Pero Lullaby -que, al día de hoy, ya llegó al #1 en iTunes en Inglaterra, Irlanda, Jordania, Portugal, Suecia, Nueva Zelanda, Italia y los Emiratos Árabes Unidos-, con sus sobrecogedoras melodías corales y esas imágenes de ciudades devastadas, nos recuerdan que, a miles de kilómetros de aquí, niños y niñas están padeciendo las terribles consecuencias de situaciones de las cuales no son responsables y que no tienen cómo comprender. Que ese duro recuerdo nos permita ser un poco más humanos en nuestros propios entornos en estas fechas navideñas.

[ENTREVISTA] Diego Pomareda, candidato de Libertad Popular, conversó con Sudaca sobre el posible respaldo de los seguidores de Acción Popular a Rafael Belaunde y catalogó al retorno de la bicameralidad como “una reforma sobrevalorada”.

Usted tomó mayor notoriedad tras su participación en el programa “El valor de la verdad” cuando le dijo a la congresista Patricia Chirinos que ella representaba el estilo de política que ha cansado a la gente, ¿por qué el partido que lidera Rafael Belaunde sí podría representar lo que la ciudadanía busca?

Diría que por la integridad y los valores democráticos. No están coludidos con el crimen organizado. Es un partido nuevo de gente empresaria que de ninguna manera está coludido con esta mayoría autoritaria del país. Patricia Chirinos y Renovación Popular representan todo lo que está mal en la política peruana y por eso creo que rostros jóvenes y nuevos deben enfrentar a este tipo de congresistas abusivos que han utilizado el poder para beneficiar intereses personales y al crimen organizado.

¿Quiénes son los empresarios involucrados con su partido?

Rafael Belaunde es un empresario de toda su vida vinculado a la minería y a las inmobiliarias. También está Diana Álvarez-Calderón y Gustavo Cesti. El perfil del partido es gente empresaria que busca la libre iniciativa privada y las libertades económicas, sociales y políticas. En esa línea yo compagino muy bien. Además, hay personas liberales de vieja data como Pedro Cateriano. Hay un grupo muy interesante entre lo liberal y empresarial.

¿Esta presencia del sector empresarial no podría llevar a que el electorado tema que su ingreso en política sea únicamente para sus propios intereses?

El Perú es un país empresario de micro y mediana empresa que con su propio esfuerzo sale adelante sin necesidad que el Estado esté detrás de ellos. Al tipo de empresa abusiva y mercantilista que sólo busca el poder para beneficio de sus intereses el partido se le opone y se aleja.

¿Cómo planean lidiar con la herencia que les dejan los actuales congresistas con la denominadas leyes pro crimen, la cuestionada ley de amnistía o la postura favorable al Reinfo?

Primero hay que tomar el gobierno con un liderazgo político sabiendo que no se le debe nada a nadie, no hay financiamiento ilegal. Lo segundo es que se tienen que derogar las leyes pro crimen, aunque estas no son las causantes de todos los problemas ni las que van a solucionar todos nuestros males. Lo que hacen es demostrar que hay grupos políticos que legislan en favor del crimen organizado. La posición del partido es eliminarlas y a partir de eso trabajar en reformar la policía, trabajar con un sistema de inteligencia muy potente y sobre todo trabajar la lógica de combatir las extorsiones que les generan más inestabilidad a los peruanos.

En una entrevista con Ojo Público comentó que el senado va a ser todopoderoso y, por lo tanto, el presidente necesitará mucho respaldo en el parlamento. ¿Rafael Belaunde podría lograr el consenso necesario para gobernar?

Por supuesto. En la lista tenemos a gente con experiencia que ha tenido respaldo popular anteriormente y tienen una visión nacional. Además, el partido está bien constituido y al haber sido formado con seriedad y una militancia activa creo que es posible tener una fuerza importante en el senado. Por su experiencia, perfil y apellido con la tradición familiar de los Belaunde, más en un contexto donde Acción Popular ha caído como partido y probablemente los militantes de Acción Popular van a apelar a este perfil de nieto de Fernando Belaunde Terry, podría ayudar a que tenga una buena presencia a nivel nacional.

¿Cree que los militantes de Acción Popular verán a Libertad Popular por encima de otras alternativas política por la presencia del apellido Belaunde?

Sin ninguna duda porque el candidato presidencial es Belaunde y en Acción Popular repiten cada dos minutos el nombre de Fernando Belaunde Terry, quien es el abuelo con el que ha vivido Rafael y lo ha formado políticamente. Si vas a su casa u oficina, todo es Fernando Belaunde. Por una  cuestión histórica, simbólica, doctrinaria e ideológica, creo que eso puede conectar bien con los accionpopulistas.

¿El retorno de la bicameralidad puede ser positivo para el país?

El problema no es una cuestión de cómo se estructuran las cámaras sino de representación y qué ofertas tienen los partidos políticos. Si están vinculados con crimen organizado y gente populista, así tengamos una cámara o dos va a ser lo mismo. Es una reforma sobrevalorada. Si el árbol está contaminado, que son los partidos políticos, los frutos, van a estar contaminados también. Además, es preocupante que en el año 2018 la población casi en un 90% haya dicho que se opone y luego los congresistas no le hacen caso y aprueban una reforma completamente en contra de lo que la población dijo. Hay que evaluar la posibilidad de someter a consulta para ratificar o no la bicameralidad.

¿Por qué pese al descontento de un importante sector de la población con los partidos políticos que tienen presencia en el Congreso no vemos que las nuevas alternativas logren desplazarlos de los primeros lugares en las encuestas?

Discrepo con eso. Porque lo que ocurre en las encuestas es que estos partidos al tener representación en el parlamento y estar expuestos permanentemente tienen una representación reducida pero segura, el voto duro, y eso se refleja en las encuestas. En un país donde tienes treinta y ocho candidatos y se fracciona tanto el voto, tener seis o siete por ciento ya te diferencia. Pero es una votación muy baja para partidos que han estado tanto tiempo en el poder.

En su momento recibió crítica por compartir escenario en una manifestación con los congresistas Alejandro Cavero y Adriana Tudela, ¿fue un error vincularse con estos políticos?

No, en absoluto. Soy una persona que defiende principios. Si hay una protesta contra Dina Boluarte y a mi alrededor hay gente de izquierda, eso a mí no me importa. Yo lo que defiendo es el estado constitucional. Cuando estuve en un estrado con Adriana Tudela, me estaba oponiendo a algo de lo que estoy convencido que es la asamblea constituyente que no va a solucionar ningún problema sino que los va a agravar. Además, en ese discurso decía que me oponía a cualquier autoritarismo sea de derecha o izquierda y hacía un llamado a la unidad del país. Puede quedar la foto como algo anecdótico, pero no me arrepiento. Defiendo mi idea, no a personas.

¿Qué referentes políticos, nacionales o internacionales, han tenido impacto en su formación?

Como político, me gustaba mucho Winston Churchill en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. También Emmanuel Macron. Perfiles más liberales.

¿Se identifica con referentes liberales de la región como Javier Milei?

Parcialmente. Me identifico en los temas económicos, pero en los civiles y políticos discrepo. Las formas democráticas son importantes y es una persona arrogante que no busca llegar a consensos. Creo que la liberalización de la economía en gran medida sirve y es importante. En Argentina, como en Perú en los años noventa, es lo que necesitaban. En los político y social me distancio porque no es un liberalismo clásico sino una visión mucho más radial.

Desde el espacio político que lidera Rafael López Aliaga los intentan vincular con el progresismo, ¿se identifica como un progresista?

No me incomoda, pero no lo soy. Todo lo que está a la izquierda de Rafael López Aliaga es progresismo. Incluso al fujimorismo le dicen progresistas y  a  los de Avanza País, caviares de derecha. Son las narrativas que se buscan establecer desde los radicalismos. Lo mismo pasa con la izquierda. Perú Libre a la posiciones moderadas de la izquierda los llaman traidores.

¿Qué no lo convence del progresismo?

El progresismo en nuestro país ha pecado de superficial. Quieren seguir consignas internacionales que son válidas pero se quedan en lo simbólico. También creo que la participación del Estado en países como el nuestro, donde hay tanta corrupción y se generan todos los incentivos para que haya una progresión, habría que darle más espacio al sector privado para que la justicia social se genera a partir de las condiciones económicas a través de empresas. El progresismo está más vinculado al asistencialismo y a la larga nos hace daño. Se genera un incentivo para que la sociedad se acostumbre a recibir todo.

Meses atrás, Rafael Belaunde brindó una entrevista a Sudaca en la que justificó su respaldo a Keiko Fujimori en la segunda vuelta del 2021 alegando que Pedro Castillo representaba un peligro mayor, ¿considera al fujimorismo como una opción viable en ese contexto?

No comparto lo que dijo Rafael. Lo entiendo, pero no lo justifico. Yo tomé la decisión de votar en blanco. Teníamos que apostar por una primera vuelta sólida y, como no se logró, en una segunda vuelta no podía darle el voto a ninguno de los dos. Como hemos visto en la práctica, ambos dieron golpes de Estado, ambos duplicaron el sueldo del parlamento, otorgaron gracias presidenciales y aprobaron indultos. Para mí, son lo mismo. Ambas eran unas opciones nefastas.

En una entrevista reciente, el empresario Dionisio Romero señaló que las elecciones del 2026 estarán dentro de las reglas democráticas porque no estará el chavismo, ¿diría que este tipo de posturas que sólo ven peligro en aquello que se vincula con la izquierda pese a que los problemas de la política peruana no distinguen ideologías termina restándole credibilidad a los grandes empresarios?

Si uno ve el mapa electoral del Perú en los últimos periodos se ve un voto muy marcado hacia una opción comunista, refundacional y cambios de estructuras en partes de la sierra central. En tanto no se superen las brechas sociales y el Estado esté de forma eficiente, en el sur del país, donde hay más pobreza, van a querer cambiarlo todo porque el status quo no los favorece en nada. Hay una visión errónea que parte de narrativas internacionales y hay que vencerlas en democracia. Pero creo que es una visión reduccionista la del señor Romero.

 

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