Boric

Cuando todos temían el descalabro apocalíptico en Chile, el flamante presidente izquierdista Gabriel Boric ha sorprendido a muchos con la designación de un gabinete altamente calificado, más que paritario (hay más mujeres que hombres), con personas casi todas de izquierda y unos cuantos de centro. No ha cedido un milímetro a sus aspiraciones políticas y programáticas, pero no ha hecho de la improvisación su insignia, como una parte de la sociedad chilena temía, dados sus antecedentes contestatarios y beligerantes.

¡Qué diferencia con el imperio de la mediocridad que ha instaurado en el país, el gobierno de Pedro Castillo, capaz en pocos meses de desandar reformas importantes, golpear el esquema meritocrático de muchas entidades públicas, incluyendo ministerios, y rebajar la investidura presidencial con inconductas penosas!

Porque lo que de nuestro gobierno subleva es la rampante medianía, la indolencia para atender los asuntos públicos, la absoluta miopía para emprender siquiera alguna reforma importante y la ausencia honda de autocrítica (Castillo, por lo que se ha visto en la entrevista con César Hildebrandt, ni siquiera parece ser consciente de los estropicios cometidos).

La izquierda peruana, que integra sin excepciones el régimen de Castilllo, ha demostrado carecer de cuadros técnicos calificados en casi todas las materias vinculadas al quehacer administrativo del Estado. Se la ha pasado años y hasta décadas pontificando y criticando a los gobiernos de derecha, pero cuando le ha tocado salir a bailar, no atina un solo paso.

Ojalá el pueblo aprenda esta lección. Es una lástima que le deba agregar una frustración política adicional a las muchas que lleva acumuladas en las últimas décadas, pero ayudaría mucho a la maduración democrática y política del país, que los ciudadanos de extracción popular entiendan que no basta con lanzar proclamas antiestablishment o engalanar un discurso con consignas populacheras, para asegurar un gobierno medianamente viable.

A ver si el inevitable fracaso de Castillo hace que el país asuma que el momento actual del país lo que requiere es un régimen de derechas, procapitalista, democrático e inclusivo, identificado con la inversión privada y el desarrollo liberal. Solo así saldremos de la meseta del subdesarrollo en la que parecemos atrapados irremediablemente. Habrá que esperar hasta el 2026 para que cuaje una opción así, pero sería formidable, al menos, que este lustro sirva como aprendizaje colectivo de lo que representa la fallida izquierda peruana.

La del estribo: algunas recomendaciones cinéfilas: La tragedia de Macbeth, dirigida por Joel Coen, con Denzel Washington y Frances McDormand; Cyrano, dirigida por Joe Wright, con Peter Dinklage; Flee, dirección de Jonas Rasmussen; Hive, por Blerta Basholli; Maixabell, bajo la dirección de Icíar Bollaín; y Munich, al filo de la guerra, dirigida por Christian Schwochow, con Jeremy Irons, entre otros.

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Boric, Pedro Castillo
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