[Música Maestro] Nunca dejes de sonar Venezuela

Después de que el dominicano Ángel “Catarey” Andújar, reconocido percusionista integrante de la 4.40, falleciera en un trágico accidente mientras la orquesta estaba de gira por Venezuela, Juan Luis Guerra compuso una dulce canción, Ángel para una tambora (Ojalá que llueva café, 1989). La arrulladora melodía y el sutil acompañamiento vocal que ensambla Guerra con su línea de coristas integrada por Maridalia Hernández, Roger Zayas-Bazán, Mariela Mercado, Marco Hernández y Adalgisa Pantaleón, da vueltas en mi cabeza desde que se conoció el doble terremoto que sacudió la zona norte del país, hace ya dos semanas.

“Venezuela” es actualmente, en el Perú, una mala palabra. Desde que el fenómeno migratorio se convirtió, gracias a la torpeza de PPK, en un problema, junto con aquellas personas decentes que buscaban escape del desastre madurista, también llegó lamentablemente una ola delincuencial incontrolable y sanguinaria, una realidad innegable que nos afecta directa o indirectamente. Sin embargo, en estos momentos solo caben la solidaridad y la empatía con la población venezolana. Muchas de las personas con las que trabajamos o nos cruzamos en las calles, tiendas, mercados o servicios de delivery están sufriendo, mientras lees esto, la pérdida de familiares, amigos, conocidos, entre los escombros. Hacia ellos nuestras oraciones.

Además, hubo un tiempo en que nada fue así entre Venezuela y Perú. En paralelo a las eternas componendas políticas que ensucian a nuestros países desde hace décadas, los artistas y canciones venezolanas nos han hecho bailar, reír, reflexionar y enamorarnos a través de las décadas con géneros y sonidos poseedores de una personalidad propia y reconocible en el entorno de la música en nuestro idioma, que nos trae recuerdos de aquellas buenas épocas en que, por ser niños o adolescentes, aun podíamos respirar sin preocuparnos de las mezquindades con las cuales hoy convivimos -las dictaduras, las corrupciones, los tweets de Perú 21-. Que nunca deje de sonar Venezuela…

Clásicos de todos los tiempos

¿Quién no ha escuchado Caballo viejo? Debe ser una de las canciones en castellano más conocidas, cantadas y bailadas de la historia. Y es de Venezuela. ¿Y Alma llanera? Dicen algunas páginas de internet que existen más de 800 versiones grabadas de este tema, el segundo himno nacional del país sudamericano. Es decir, el equivalente de lo que es para nosotros el vals La flor de la canela o Garota de Ipanema para Brasil. Estoy seguro de que ocho de cada diez personas no tienen la menor idea de quién compuso y a qué época pertenecen. Y como la ignorancia es la verdadera madre de todos nuestros vicios, también estoy seguro de que esas ocho personas votaron por Keiko en segunda vuelta. Les apuesto lo que quieran.

Cronológicamente hablando, el famoso joropo en el que el cantor declara ser “hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol”, es la más antigua. Fue estrenada en el año 1914 como parte de una obra lírica, una zarzuela en un solo cuadro (acto), con versos escritos por el poeta Rafael Bolívar Coronado y música de Pedro Elías Gutiérrez, compositor nacido en La Guaira, la zona devastada por los sismos. Ha sido grabada por todos, desde Plácido Domingo hasta Julio Iglesias, desde Jorge Negrete hasta Juan Diego Flórez.

Por su parte, Caballo viejo –“cuando el amor llega así de esta manera uno no se da ni cuenta…”- apareció por primera vez en el LP Golpe y pasaje (1980) y desde entonces se convirtió en parte de la conciencia colectiva de Venezuela. Su creador, el cantante, compositor y actor Simón Díaz (1928-2014), es la personalidad más importante de la cultura popular llanera. Durante décadas, “El Tío Simón” compuso joropos, boleros, gaitas zulianas y tonadas, antes de que su canción sobre el amor otoñal se volviera masivamente conocida.

Mientras Caballo viejo se hizo patrimonio universal de forma inmediata -la grabaron desde la orquesta de Ray Conniff hasta los Gypsy Kings y todos los que se puedan imaginar también-, una de sus composiciones más profundas, Tonada de luna llena, (LP Tonadas, 1974) logró fama en los noventa en la versión de Caetano Veloso, incluida en la banda sonora de una película del ícono hípster Pedro Almodóvar (La flor de mi secreto, 1995). El brasileño la había grabado originalmente para su aclamado disco de covers latinoamericanos Fina estampa (1994).

Boleros, música instrumental y Navidad

“Con mi burrito sabanero voy camino de Belén” dice uno de los villancicos más populares del cancionero navideño latinoamericano. Y llegó también desde Venezuela. El compositor fue Hugo Blanco (1940-2015) quien además tocaba el arpa. Los más memoriosos seguro recuerdan una canción suya muy popular en la Lima guarachera de los años setenta, un instrumental titulado Agua fresca (1972). Blanco fue quien creó a La Rondallita, conjunto de voces infantiles que grabó El burrito de Belén en su primer LP de 1975, con la voz principal de un niño de 8 años llamado Ricardo Cuenci (hoy tiene 60).

“Ansiedad de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor” entonaba, con un masticado español, el pianista y cantante norteamericano Nat King Cole (1919-1965) y en el elegante acompañamiento orquesta brilla una delicada arpa como instrumento principal. Esa versión es de 1958, para un LP que la estrella de jazz tituló A mis amigos -el segundo de tres que grabó en nuestro idioma para el sello Capitol Records- y es la canción que más representa esa etapa del norteamericano en la que se metió al bolsillo al público latino, aprendiendo la fonética del castellano sin entender lo que decía en realidad. El compositor de Ansiedad fue el venezolano José Enrique “Chelique” Sarabia (1940-2022).

En la era dorada del bolero destacaron tres cantantes, con registros estilísticos totalmente diferentes. Uno fue Gualberto Ibarreto, compositor de joropos, boleros y tonadas de amplia trayectoria local, que en 1986 se hizo conocido en toda Latinoamérica por el bolero Ladrón de tu amor, canción que identificó una sintonizada telenovela, Leonela. El segundo fue Alfredo Sadel (1930-1989), un tenor ligero con aires líricos que lanzó gran cantidad de discos de boleros y melodías latinoamericanas.

Y el tercero fue Felipe Pirela (1940-1972), “El Bolerista de América”, asesinado a tiros en Puerto Rico, a la salida de un recital, cuando apenas tenía 32 años. Héctor Lavoe, gran admirador suyo, grabó en 1979 un LP para Fania Records titulado Recordando a Felipe Pirela, donde interpreta Pobre del pobre o Sombras nada más, éxitos del venezolano. Pirela fue además vocalista de una orquesta muy popular llamada Billo’s Caracas Boys y cuando salió en 1963 para seguir su camino en solitario, fue reemplazado por un jovencito de 20 años llamado José Luis Rodríguez.

“El Puma” y otros baladistas

Venezuela fue proveedora de una enorme constelación de cantantes románticos, hombres y mujeres que durante los años setenta, ochenta y noventa, conquistaron el corazón de todos los públicos con sus talentosas voces y versatilidad pues también actuaban en telenovelas, como varios artistas mexicanos o argentinos. De todos ellos, el más famoso es José Luis Rodríguez “El Puma”, apelativo que lo acompaña desde 1974 debido, precisamente, al papel que interpretaba en una de esas historias que mantenían en vilo a las señoras de ese tiempo. Su personaje, a su vez, estaba basado en una canción del argentino Sandro.

La discografía de “El Puma” tiene muchos puntos elevados, entre los cuales podemos destacar los álbumes Por si volvieras (1978), Dueño de nada (1982) o Señor corazón (1987). A fines de los noventa hizo homenajes al Trío Los Panchos y a José Alfredo Jiménez. Actualmente, con 83 años y tras superar un complejo trasplante de pulmones, sus canciones siguen sonando e incluso son adaptadas a ritmos populares. “El Puma”, recientemente ligado a la televisión local como juez de un programa concurso, es una verdadera leyenda de las baladas en español.

Otros baladistas notables venezolanos son, por supuesto, Ricardo Montaner y Franco de Vita, dos de los artistas más exitosos que surgieron a finales de la década de los años ochenta y que tienen listas larguísimas de canciones conocidas. En un segundo nivel, podemos mencionar a Guillermo Dávila, Jorge Rigó y Carlos Mata, famosos por su participación como actores y cantantes en populares novelas ochenteras. Y en un tercer nivel, aparecen nombres como Rudy La Scala, Yordano -su canción Locos de amor inspiró en un bodrio del “cine” peruano- y el cantautor de origen judío Ilan Chester, cuyas composiciones Un querer como el tuyo y Palabras del alma marcaron toda una época en las radios limeñas.

Las voces femeninas

Entre las cantantes mujeres, “La Primerísima” Mirla Castellanos es un capítulo aparte en la cultura popular venezolana, aunque entre nosotros es una “one-hit wonder”, por la balada Maldito amor (LP del mismo nombre, 1981) que los oyentes de programas como La Hora del Lonchecito reconocen perfectamente. María Conchita Alonso, cubana de nacimiento, fue identificada por mucho tiempo como venezolana pues allí vivió buena parte de sus primeros años.

En 1982 apareció una cantante llamada Marlene que colocó dos canciones escritas por el español Juan Carlos Calderón (Mocedades, Raphael, entre otros) -¿Qué nos pasa esta mañana? y Ámame, incluidas en su LP epónimo Marlene, en la cima de los rankings por su intensidad y romanticismo. Y dos intérpretes muy conocidas, Karina y Melissa, tienen algo en común: ambas nacieron en Perú pero desarrollaron sus carreras en Venezuela, desde donde se hicieron famosas con canciones ochenteras como Sé cómo duele (1985) o No soy una señora (1983).

La relación Perú-Venezuela en los ochenta se hizo fuerte en esos años también a través del público infantil, cuando el simpático payaso “Popy” -nombre artístico del productor y comediante Diony López (1946-2010)- trajo su exitoso programa televisivo a Panamericana Televisión, convirtiéndose en el favorito de los niños y hasta sirviendo de inspiración para un conocido político que saltó a la fama mediática cuando un cómico lo parodió como “Popyvera”. Curiosamente, ambos personajes postularon a la presidencia este año, sin éxito.

Salsa, merengue y trova

Como buen país con influencia del Caribe, Venezuela nos ha regalado también exponentes de primera clase en géneros afrolatinos, representantes de una época en que la musicalidad, la picardía y la elegancia podían entremezclarse sin inconveniente alguno. Desde inicios de los años setenta, con la aparición de la Orquesta Dimensión Latina, surgió una figura que es hasta la actualidad la máxima expresión del “ritmo, sabor y la sandunga”.

Me refiero, desde luego, a Óscar d’León, “El Faraón de la Salsa”, el más grande salsero que ha salido de Venezuela y que, en ese tiempo, salía a cantar y bailar tocando su contrabajo, una poderosa imagen de talento, coordinación y dominio musical. A su lado brilló Wladimir Lozano, eximio cantante de boleros y guarachas. Entre 1973 y 1978, Dimensión Latina brilló con temas como Parampanpan, Sigue tu camino o Llorarás. Desde 1979 hasta ahora, Oscar d’León (83) sigue haciendo gozar al público bailador con su contagioso ritmo y sus canciones -sobre todo las más antiguas- son un placer para los amantes de la buena música latina.

Otros exponentes de la salsa venezolana son Hildemaro, muy popular en los años de la salsa sensual con sus arreglos para baladas de Roberto Carlos y, desde mediados de la década de los noventa, la Orquesta Los Adolescentes bajo la dirección de Porfi Baloa. Para los merengueros, sonarán familiares los nombres de Roberto Antonio y Miguel Moly, ex cantantes de Los Melódicos, legendaria orquesta fundada por Renato Capriles a finales de los años cincuenta y que cosechó éxitos noventeros con canciones como Mi corazón o Zúmbalo, en la voz de Liz Freitez Alvarado, compuestas por el peruano Luis Alva Lescano quien también produjo y compuso éxitos para el conjunto Los Fantasmas del Caribe como Celina o Muchacha triste.

Como olvidar a Nathalie Dias Rodrigues de Graça, más conocida como Natusha, una cantante nacida en Francia de padres portugueses que terminó nacionalizándose venezolana y dedicándose a hacer música para bailar, también bajo la producción de Alva. Cualquier persona que haya ingresado a la universidad a inicios de los noventa y que diga no haber bailado El meneíto (1992) califica para ser asesor de Fuerza Popular, por mentiroso. En esa onda fue también muy popular la canción Mar y luna (1991), en ritmo de lambada, que interpretó un cantante que respondía al alias de Pecos Kanvas (1953-2008) y había sido más o menos conocido como baladista.

También en ese tiempo, la orquesta infantil Salserín logró gran impacto y sus vocalistas principales, los hermanos Servando y Florentino Primera, quisieron continuar como solista con poca suerte. El padre de ambos, Alí Primera, fue un aguerrido trovador identificado con la canción protesta y los movimientos obreros (su historia completa, aquí). Otra destacada figura de la canción social trovadoresca fue la cantautora española-venezolana Soledad Bravo.

Ed Calle, saxofonista de primer nivel en el latin-jazz, nació en Caracas de padres españoles. Integró durante años la orquesta del recordado programa Sábado Gigante. Desde Miami, donde se instaló desde los ochenta, su talento lo ha convertido en uno de los músicos de sesión con más cantidad de grabaciones con grandes estrellas de la música tanto en inglés como en español. Fue alumno de la leyenda del jazz contemporáneo Michael Brecker (1949-2007) y fue apodado «El Monstruo» por Arturo Sandoval.

Música clásica

Gustavo Dudamel es el director latinoamericano más famoso del mundo. Se formó en el proyecto Fundación Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, más conocido como “El Sistema”, fundado en 1975 por el director de orquestas, educador y político José Antonio Abreu (1939-2018), que ha rescatado a miles de niños y niñas de la pobreza a través de la educación musical académica. Dudamel, a sus 47 años, ha trabajado con Disney, con la producción de la saga Star Wars, ha dirigido a la orquesta de su país en los Promps de Inglaterra y es, desde el 2009, director de la orquesta filarmónica de Los Angeles.

Tras los terribles terremotos, Dudamel ha anunciado que viene coordinando la ayuda humanitaria con el PNUD y está “movilizando un concierto internacional para llevar la mayor cantidad de recursos para ayudar a superar este momento tan crítico de mi querida Venezuela”. Todo un ejemplo de solidaridad y conexión con la gente del afamado director que se enfrentó al chavismo tras la muerte de uno de sus colegas en extrañas circunstancias, en el año 2017 durante unas protestas ciudadanas contra el gobierno de entonces.

La tradición de la música clásica en Venezuela tiene un antecedente aun más antiguo, en la pianista, soprano y compositora Teresa Carreño (1853-1917), hija de Manuel Antonio Carreño, el del famoso manual de buenas costumbres, quien fuera apoyada por el general Antonio Guzmán Blanco, presidente de Venezuela entre 1870 y 1888. Por cierto, aquí tenemos otra conexión entre ambas naciones: Guzmán Blanco fue el único gobernante de la región que apoyó a nuestro país tras la derrota en la Guerra del Pacífico. Por ese motivo tenemos una avenida con su nombre en Lima.

Rock venezolano: De lo bueno, poco

Aunque el rock en castellano ha sido históricamente dominado por Argentina y España -en un segundo nivel, México y Chile-, el país de los joropos y el cuatro posee una amplia escena en todos sus géneros y subdivisiones, pero solo dos o tres nombres han destacado de manera concreta, con fieles seguidores que reconocen su calidad e importancia en el panorama general del pop-rock latinoamericano.

Los conocedores del rock progresivo deben recordar a La Ofrenda, banda liderada por el músico austriaco-venezolano Vytas Brenner (1946-2004). Su primer álbum, llamado convenientemente La Ofrenda de Vytas (1973, cuyo primer tema se titula Morrocoy, un homenaje a nuestra ridícula «campaña» presidencial), es un simpático compendio de ritmos venezolanos e instrumentación rockera, una pieza de colección. Brenner produjo algunos álbumes más, entre los que destacan En vivo (1977), El vals del mar (1986) o Amazonía (1990).

Caramelos de Cianuro, activos desde inicios de los noventa, consolidaron un sonido propio de pop-rock alternativo con fuertes letras y actitud relajada, produciendo hasta nueve discos entre 1992 y 2021. Por su parte, Los Amigos Invisibles llevaron las cosas a otro nivel, tocando funk y acid jazz de alto calibre y exhibiendo un nivel de desparpajo que deja a Ilya Kuryaki & The Valderramas (Argentina) y Rabanes (Panamá) varios escalones por debajo. Para los amantes del ska irreverente y combativo, Desorden Público compite con Los Fabulosos Cadillacs aunque su fama a nivel regional no sea tan extensa como la de los genios del dub.

Entre los artistas venezolanos más populares de los últimos años podemos mencionar a los reggaetoneros Rawayana y Danny Ocean, los merengueros Chyno y Nacho, el rapero Canserbero (1988-2015) o el cantautor de indie-folk Devendra Banhart, nacido en Texas (EE.UU.) de madre venezolana

 

[INFORME] En el mes de la patria, un alarmante documento de Contraloría que Sudaca pudo revisar saca a la luz el preocupante presente de algunas de las huacas limeñas y ponen bajo la lupa el trabajo del Ministerio de Cultura así como el desinterés por preservar lugares históricos.

Empieza el mes de julio y, como todos los años, es por estas fechas cuando se suele hablar más del amor por la patria y las razones por las que cada peruano se siente dichoso de haber nacido en estas tierras. Acorde a una encuesta realizada por IPSOS en septiembre del año pasado, la cultura es la segunda razón por la cual los peruanos sienten más orgullo de portar esta nacionalidad siendo superada únicamente por la siempre popular gastronomía.

Sin embargo, pese a que la mayoría de las personas que habitan el suelo peruano coinciden en darle una alta valoración a nuestra historia milenaria, los responsables de resguardar aquellos elementos y lugares que forman parte de ella no parecen darle el mismo nivel de importancia y, por el contrario, los están exponiendo a un grave peligro.

Sudaca pudo acceder a documentos de la Contraloría que revelan las lamentables condiciones a las que se encuentran expuestas diversas huacas ubicadas en Lima. Las imágenes y el contenido de los informes revisados por este medio hoy encienden las alarmas sobre una situación que pone en riesgo parte del patrimonio histórico del Perú.

INEXPLICABLE ABANDONO

En la época prehispánica, las huacas tenían un nivel de protagonismo incuestionable. Estos lugares eran percibidos como sagrados, cada uno tenía una historia propia y en ellos se realizaban rituales muy importantes. Pero, lamentablemente, hoy no sólo parecen haber perdido relevancia, también podrían condenadas a un proceso de deterioro.

Recientemente, la Contraloría General de la República llevó a cabo visitas de control a diversas huacas ubicadas en la capital y encontró un alarmante panorama que quedó plasmado en diversos registros que Sudaca pudo revisar. Uno de los que genera más preocupación es el que involucra a la Huaca Palao.

Este centro arqueológico construido entre el  año 1470 y 1532 d.C. queda ubicado en el distrito de San Martín de Porres y a principios del año 2000 fue declarado patrimonio cultural de la nación. Sin embargo, su presente, como se puede apreciar en las siguientes imágenes, parece haberlo convertido en un basurero.

Otra de las situaciones advertidas en estos documentos es que no existe ningún tipo de vigilancia, ya sea con personal o cámaras, que estén custodiando el lugar. Por ello, además de la acumulación de basura, también se pudo encontrar que la estructura de la huaca está seriamente dañada producto de quemas realizadas en su interior por personas que han podido invadir el lugar ante la ausencia de medidas de seguridad.

A ello se le suma que, además de no tener una estrategia de vigilancia efectiva, la Huaca Palao tampoco cuenta con un cerco que cubra toda la extensión del lugar, una situación que permite que cualquier persona que tenga la intención de invadir el terreno lo tenga a su disposición generando el daño que se ha mostrado en las imágenes.

Pero la inaceptable situación en que se encuentra la Huaca Palao no es un descubrimiento reciente. La siguiente imagen corresponde a un informe realizado en el mes de abril y, como se puede observar, los problemas relacionados a acumulación de basura, ausencia de seguridad y hasta el hallazgo de un cadáver fueron reportados y, dos meses después, no se habían solucionado ninguno de los problemas reportados.

OTRO DESCUIDO

Pero lo que ocurre con la Huaca Palao no es una excepción. Sudaca también pudo acceder a los reportes sobre el preocupante estado de la Huaca Huantille. Este otro centro histórico que se encuentra en el distrito de Magdalena del Mar también atraviesa un presente que compromete seriamente su conservación.

En la estructura de esta huaca se empiezan a presentar grandes grietas y este deterioro no es precisamente una sorpresa si se tienen en cuenta otros detalles que se reportaron durante las visitas de control. Al igual que en el caso de la Huaca Palao, aquí también se repite el escenario de un notorio desinterés.

Porque esta huaca no sólo afronta el impiadoso paso del tiempo sin un adecuado mantenimiento, también se ha convertido en un lugar rodeado de residuos sólidos que pueden ser acumulados en este centro histórico sin mayor inconveniente ante la ausencia de un cerco perimétrico que impida el acceso de personas no autorizadas.

El lamentable estado en que se encuentran estas huacas, parte de la historia peruana, invitan a preguntarse qué tan eficiente es el trabajo del Ministerio de Cultura si incluso estos centros arqueológicos ubicados en la capital están afrontando un notorio desinterés en todos los aspectos posibles.

[PAPELES VIRTUALES]
UNO

Hay cierto tipo de gente que se indigna del fanatismo que genera el Mundial. Sin embargo, no elucubran que el futbol es un instrumento de escape. En especial, para la clase trabajadora que fue la que más celebró el triunfo albirrojo. Creo que nunca antes vi tal euforia, en Asunción. Rememoro la del 98, ante Nigeria y del 2010 ante Japón. Ahora, la gente enloqueció, con justa razón. Alemania nunca había perdido por penales. Nadie pensó que esto sucediera. No es lo mismo eliminarle a un Tetracampeón, que a un equipo africano o asiático. La gente de a pie tiene muy pocas alegrías. En especial, si vivís en un país donde la oligarquía o los incondicionales del gobierno, son los únicos que se benefician de la supuesta bonanza económica. El futbol siempre tuvo un estrato social bajo. La mayoría de jugadores que emergen, pertenecen al proletariado. Siempre fue así y lo será. La pelota, para muchos, es la forma más eficaz de escapar de la miseria. El triunfo del Paraguay tiene varias lecturas. Algunos denostaron el planteo defensivo. El equipo germano tenia, en el papel, jugadores más destacados en el mediocampo y delantera. Mientras tanto, Paraguay destaca en defensa. Es un hueso duro de roer. Siempre lo fue. Es una estrategia de supervivencia. En una ocasión, el técnico Perfumo, les quiso hacer jugar al ataque. El presidente del club franjeado, intervino.

  • Está en su ADN, hasta sus guerras, ganaron así, viendo que estaban en desventaja numérica ante el rival.

Las canchas tampoco ayudaban en absoluto. Eran un lodazal, por ende, imposible hacer gambetas. Abundaban los centrales robustos y carniceros. Pelotazos largos a la olla.

  • Centro, cabeza y gol.

Otrosí digo, Musiala y Sane me confirmaron lo que pensaba de ellos. Tony Kross los sentenció.

  • Actualmente, no tenemos ni un solo jugador de clase mundial.

En la definición de penales, Goretzka arrugó. Nunca había pasado esto. El futbol es de los valientes, el equipo sudamericano, fiel a su estilo, contragolpeó y tuvo sus oportunidades, de ahí el gol. No nos engañemos, el Bayern funciona como tal, porque tiene figuras como Kane, Diaz, Davies, Upamecano, Palhinha y Olise. Al país germano, le toca refundar sus selecciones.

DOS

  • ¿Que habrá pensado Martinelli, cuando recibió el pase de Guimaraes?

La prensa brasileña es tremenda. Lo destrozaba. Así como lo hacía con Neymar, Ancelotti, Bruno Guimaraes, Igor Thiago, entre otros. No daban pie a una posible reivindicación. Entonces el minuto 96, hizo dos toques y los mandó callar. Ergo, la torcida bramó enloquecida. Los jugadores le creen a Ancelotti. Esa es una ventaja. Japón –el mejor equipo asiático– fue un hueso duro de roer, ya son una realidad. Son velocísimos y tácticamente impecables. El Mestre italiano leyó el partido y todo cambió en el segundo tiempo. Endrick es superior a Paqueta. Es inobjetable. El segundo gol, mostró el futbol brasileño de los viejos tiempos. Partido a partido está mejorando la Verdeamarela. Vamos a ver que le deparan los octavos.

Ahora, los mexicanos tienen con qué ilusionarse. Se comieron a Ecuador. Lo arrasaron. Fue una cuestión mental; la selección ecuatoriana nunca se encontró cómoda. Pareciera que no supiera lo que se estaba jugando. Era como si después del triunfo histórico, ante los alemanes, se sintieran cumplidos. El primer tiempo, pudo terminar, fácilmente, con goleada histórica. A pensar en la próxima Copa América y las eliminatorias. La Tricolor necesita encontrar más delanteros, su futbol sigue evolucionando, está en buen camino. Debe seguir así.

Entretanto, creo que el problema de Argentina, es que no se ha enfrentado a ningún equipo de peso, desde hace más de 3 años. En el Mundial, Austria, Jordania y Argelia son selecciones de cuarto o quinto nivel incluso. Se complicó todo ante Cabo Verde. Lautaro y Julián Álvarez están en debe. Brasil e Inglaterra jugaron ante rivales mucho mejores y resolvieron como se debe.

  • Tocando y con la pelota a ras del suelo.

TRES

Todos los caminos que tenemos que caminar son sinuosos. Porque tal vez tú seas el que me salve.

Wonderwall – Oasis

La mayoría de hinchas que tiene Inglaterra, fuera de su país, se debe exclusivamente a su arte. Nunca tantos debieron a tan pocos. No es por la arrogante aristocracia, ni su pútrido colonialismo. Sino por 4 jóvenes provincianos de clase obrera, que emergieron en los tempranos sesenta. Luego se sucedieron los demás grupos de rock, inconfundibles. Que la prensa inglesa reconoce como Soft Power. Claro, que luego los grandes clubes ingleses hicieron lo suyo. El futbol no conoce de fronteras. Jamás.

Si alguien piensa que los de Congo fueron un rival fácil, están muy equivocados. Fueron física y tácticamente inteligentes. Considero que en el siguiente Mundial, serán más difíciles de vencer. La mayoría de sus jugadores están en Europa. Inglaterra lo ganó porque tiene un grupo de 16 jugadores de primer nivel. En la primera parte, Madueke y Rashford tuvieron sus oportunidades. Luego los reemplazos, Saka y Gordon hicieron lo suyo. Tienen banca. Encima, Eze es suplente. No jodamos.

Suecia no fue rival para Francia, tampoco lo fue para Países Bajos. La defensa es pésima. No puedes dejar tantos metros de libertad al cuarteto francés. Olise, Mbappe, Barcola (Doué) y Dembelé. Pudo ser una goleada histórica. Nunca vi jugar así a los franceses. Al menos a la Francia de Deschamps. Es una orgia futbolística. Si llega a la final, goleando a sus rivales, tendremos que compararla con el Brasil 70.

CUATRO

Austria no fue rival para España. Es una selección de tercera categoría. Imposible tomar en serio ese partido. Se pasearon los gallegos. En octavos de final, veremos donde está la selección de la furia.

En tanto, que Portugal y Croacia protagonizaron uno de los mejores partidos del Mundial. Fue tremendo. Cualquiera de los dos pudo ganar. La vigencia de Modric y Cristiano es sobrenatural. El equipo lusitano debe mejorar en defensa. Los croatas demostraron, desde el 98, que son una selección a tener en cuenta.

Por último, Colombia demostró que es la selección sudamericana más regular. Simultáneamente, Queiroz desperdició a Semenyo – el excelente delantero del Manchester City– hizo del equipo africano, tácticamente irreprochable, pero ofensivamente inocuo. Una cosa es que te defiendas ante los ingleses, en fase de grupo. En esta etapa, debes jugar ofensivamente, sino vas a morir. Y sucedió nomas. Un desperdicio.

COLOFON

Por último, Infantino, vendió el futbol a la oligarquía. En fase de grupo, los precios fueron los más dispares, entre US$400 y US$1.500, por las entradas Vips llegaron a pagar más de 10 mil dólares. Una locura. Y no estamos hablando de octavos de final. Y todo por culpa de los algoritmos, los precios van de acuerdo a la demanda. Los tickets del match Francia y Paraguay esta entre US$862 y US$65.000. En los palcos, la elite está más atenta a degustar sushi, coctel de camarones y salmón ahumado. Una vez ya había reclamado Sir Alex Ferguson, en la Premier League.

  • El ambiente en Old Trafford es un mausoleo

Por la falta de apoyo de la afición. Los asistentes, de los palcos corporativos, estaban más preocupados por degustar el buffet. Por lo que, se les denomino.

  • La brigada del sándwich de camarones.

Y pensar que en el Mundial de EE.UU 94, los boletos costaban entre US$25 y US$475 la más cara.

  • Gracias Infantino.

 

[EL DEDO EN LA LLAGA] Mientras miles de fieles alemanes, junto a pastores honestos, han impulsado el Camino Sinodal —un amplio proceso de reforma y debate lanzado por la Iglesia en Alemania para abordar cuestiones como la transparencia, la participación de los laicos, el papel de la mujer y la prevención de abusos—, la jerarquía más visible de la Iglesia católica alemana se ha hundido en un ocaso tan merecido como vergonzoso. Informes tras informes han dejado en evidencia a cardenales y arzobispos que durante décadas cultivaron una imagen de autoridad moral intachable mientras practicaban, o toleraban, el encubrimiento sistemático de abusos sexuales. No fueron simples errores: fue un modus operandi que priorizó la reputación, el poder y el dinero por encima de las víctimas.

Wetter y Ratzinger: santos locales con pies de barro

Friedrich Wetter (1928-), oriundo de Landau, fue obispo de Espira (1968-1982) y luego arzobispo de Múnich y Freising (1982-2007), elevado a cardenal en 1985. En 2020, la plazuela frente a la Marienkirche (iglesia de Santa María) de Landau recibió su nombre en un acto con el alcalde. Parecía un broche de oro a una carrera ejemplar.

El Informe sobre Abusos en Múnich (Westpfahl Spilker Wastl, enero de 2022) cambió todo. Documentó 21 casos en los que Wetter actuó con tibieza o negligencia. El más grave involucra al cura H., condenado judicialmente pero reasignado a puestos pastorales donde continuó abusando. Wetter, morador en una residencia de ancianos, no negó los hechos en su respuesta, pero invocó las normas de la época y la confianza en tratamientos terapéuticos. Pidió disculpas y renunció a su ciudadanía honoraria en Landau, pero no hubo más consecuencias. La plazuela sigue llevando su nombre; la diócesis de Espira espera un estudio propio. Víctimas locales, como un hombre abusado en los años 70 en Dannstadt-Schauernheim, cuestionan la responsabilidad de Wetter como obispo de Espira. El cura abusador fue trasladado discretamente y siguió en contacto con personas vulnerables.

Su predecesor, Joseph Ratzinger (1927-2022), futuro Benedicto XVI, tampoco salió indemne: cuatro casos irregulares según el mismo documento. Ni siquiera el futuro papa escapó al patrón episcopal de manejar con excesiva suavidad las denuncias de abusos sexuales.

El episodio más conocido afecta al sacerdote Peter Hullermann, trasladado desde la diócesis de Essen a Múnich en 1980 después de haber sido acusado de abusar sexualmente de menores. Aunque se le permitió permanecer en la diócesis para recibir tratamiento, posteriormente volvió a ejercer tareas pastorales y cometió nuevos abusos por los que fue condenado. El informe sostiene que Ratzinger estuvo presente en la reunión en la que se trató su situación, algo que inicialmente había negado y que más tarde reconoció como un error en su declaración.

Woelki: el maestro de la opacidad

El cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, encarna la crisis actual. En 2018 encargó un informe sobre abusos al bufete Westpfahl Spilker Wastl. Al recibirlo en octubre 2020, lo bloqueó alegando «deficiencias metódicas», lo que generó sospechas de encubrimiento. El informe sugería unas 300 víctimas y 200 perpetradores (frente a cifras oficiales menores), con responsabilidades de encubrimiento para colaboradores cercanos.

Woelki encargó un segundo informe (Gercke/Stirner, marzo de 2021) que lo eximió personalmente, pero el daño estaba hecho. La página web del juzgado de Colonia colapsó por solicitudes de salida de la Iglesia. Gastos en abogados y consultores alcanzaron 2,8 millones de euros, mientras las indemnizaciones a las víctimas fueron mínimas.

En 2022, la cadena pública de radio y televisión WDR (Westdeutscher Rundfunk) reveló que Woelki encubrió (por acción u omisión) abusos del vicedeán de Düsseldorf, Michael D., quien organizaba saunas con menores, consumía alcohol y pornografía con ellos. Woelki informó a Roma en 2018 pero no a la fiscalía civil, violando directrices episcopales. El sacerdote fue suspendido años después. Hubo denuncias penales contra Woelki por falsa declaración, relacionadas también con el caso del sacerdote Winfried Pilz. Aunque algunas fueron archivadas, el descrédito persiste. Woelki, de tendencia conservadora y crítico del Camino Sinodal, representa para muchos la resistencia a la transparencia.

Su predecesor, el cardenal Joachim Meisner (1933-2017), también fue duramente cuestionado. El informe sobre abusos en Colonia de 2021 le atribuyó negligencia grave en hasta dos docenas de casos, señalando fallos sistemáticos en la gestión de denuncias durante su largo mandato (1989-2014). Meisner, una figura conservadora de gran influencia, mantenía incluso un archivo especial titulado «Brüder im Nebel» («Hermanos en la niebla»), donde guardaba documentación sensible sobre estos asuntos.

Lehmann: el «constructor de puentes» que sólo tendía cortinas de humo

Karl Lehmann (1936-2018), obispo de Maguncia (1983-2016) y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, era visto como progresista, dialogante y fiel al Vaticano II. Lo llamaban «constructor de puentes». Su funeral reunió a miles.

El estudio de 2023 sobre su diócesis, sin embargo, lo retrató sin piedad. En 2002, Lehmann minimizó los abusos en Alemania comparándolos con los que habían sido revelados por la prensa en Estados Unidos («¿Por qué calzarme ese zapato?»). Sin embargo, en Maguncia había 45 presuntos abusadores conocidos interinamente. Trasladó sacerdotes, incluso al extranjero, mintiendo sobre su conducta. Minimizó su conocimiento, rechazó responsabilidad institucional y mostró empatía hacia perpetradores mientras trataba con frialdad a víctimas. En 33 años, sólo hubo tres conversaciones personales con víctimas documentadas. Priorizó evitar indemnizaciones y protegió la reputación de la Iglesia por encima de todo.

El informe pinta un sistema de autoprotección: benevolencia con abusadores, indiferencia hacia las víctimas, negación pública de lo que se sabía internamente.

Zollitsch: el paraíso de los abusadores

Robert Zollitsch, arzobispo de Friburgo (2003-2013) y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (2008-2014) —nunca cardenal, aunque actuara con la prepotencia de uno—, convirtió su diócesis en un auténtico refugio para clérigos con problemas de abusos sexuales. Fue encargado de personal desde 1983 bajo su antecesor Oskar Saier (1932-2008). El informe de 2023 sobre Friburgo (1946 en adelante) identificó más de 250 presuntos abusadores y 540 víctimas. No hubo investigación real ni colaboración con fiscalía. Se crearon «actas especiales» para ocultar información. Zollitsch ignoró normas canónicas y no reportó casos a Roma. Abusadores recibieron felicitaciones al jubilarse; víctimas, indiferencia burocrática y abandono.

Zollitsch devolvió una orden al mérito y guardó silencio. Los retratos de Saier y Zollitsch fueron retirados del obispado. Friburgo fue descrito como «un paraíso para abusadores, un infierno para las víctimas».

Hengsbach: el ídolo con pies de arcilla

El cardenal Franz Hengsbach (1910-1991), primer obispo de Essen y figura emblemática del catolicismo alemán de la posguerra, fue durante décadas un prelado prácticamente intocable, rodeado de un aura de santidad y prestigio que trascendía los límites de la Iglesia. Hoy su estatua ha sido retirada y su legado se encuentra en entredicho. El informe provisional presentado en junio de 2026 corroboró doce denuncias de violencia sexual contra menores. Varias de ellas presentan alta consistencia interna: se incluyen agresiones sexuales repetidas a una joven de 16 años en los años cincuenta, tocamientos en los pechos a una niña de 13 años en los años sesenta y otro caso en los años ochenta tras una ceremonia de confirmación, donde Hengsbach habría tocado sexualmente a una niña de 13 años en la sacristía y le habría dirigido comentarios de contenido sexual. Los investigadores consideran estas acusaciones «bien fundamentadas y plausibles». Además, hay denuncias de abusos contra niños varones que siguen siendo investigadas. La diócesis conocía indicios desde los años ochenta y recibió denuncias formales al menos desde 2011, pero prefirió proteger la imagen del cardenal antes que investigar con seriedad. Sólo cuando una víctima insistió en 2022 se empezó a tomar el caso con mayor rigor. Este caso ilustra de forma dramática cómo la idealización de ciertos prelados creó un escudo casi impenetrable durante décadas.

Hengsbach no es el único alto representante eclesiástico contra el que se han dirigido acusaciones de abusos: el antiguo obispo de Hildesheim, Heinrich Maria Janssen (1907–1988), y el cardenal de Paderborn, Johannes Joachim Degenhardt (1926–2002), también han sido objeto de denuncias de este tipo, aunque, debido al considerable paso del tiempo, en muchos casos hoy resultan difíciles de probar. Asimismo, existe una acusación por agresión sexual contra el antiguo obispo de Münster, Reinhard Lettmann (1933–2013).

La cuenta pendiente

Estos cardenales y prelados —progresistas o conservadores— compartieron el mismo vicio de fondo: minimización de las denuncias, negación de responsabilidad institucional, anteponer la institución a las personas, el secreto a la verdad y la autoprotección a la justicia. Traslados discretos, archivos ocultos, indemnizaciones miserables y una lentitud insultante con las víctimas de abusos sexuales. La cultura del secreto y la sacralización de los líderes impidieron controles efectivos. Mientras tanto, muchos laicos y pastores decentes luchan en el Camino Sinodal por una Iglesia más fiel a los Evangelios.

El ocaso de estos cardenales y altos prelados no es sólo un ajuste de cuentas histórico. Es una llamada urgente a la transparencia, a poner a las víctimas en el centro y a reformar estructuras de poder que favorecieron la impunidad. Sólo reconociendo la verdad en toda su crudeza podrá la Iglesia alemana aspirar a una renovación creíble. La jerarquía alemana debe rendir cuentas sin maquillaje. Basta ya de ídolos caídos y excusas gastadas. Las víctimas merecen verdad y reparación real; los fieles, una Iglesia creíble. Sin una limpieza profunda y dolorosa, el descrédito seguirá avanzando. Y cada vez serán menos los que estén dispuestos a sostener con su fe y su dinero este teatro de apariencias.

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