Es una buena noticia que el PPC haya logrado su inscripción. Es un partido tradicional y por tanto carga con los pasivos que la ciudadanía les otorga (la mayoría de encuestas señalan que la población busca alguien nuevo), pero tiene una identidad ideológica marcada (democracia y economía social de mercado), que desde ya supone un valor agregado a la hora de definir candidaturas o alianzas electorales.

De repente, además, lo “nuevo” para el electorado termina siendo precisamente aquello tradicional que hace tiempo no tiene protagonismo principal.

Desde su ruptura con la Democracia Cristiana -vendida luego a los devaneos de la dictadura velasquista-, el PPC constituyó una agrupación de derecha, adelantada a su tiempo, que decía cosas que eran “políticamente incorrectas” en su momento, pero que mucho bien le habrían hecho al país si merecían mejor suerte electoral, y que luego se convirtieron en lugar común en los discursos políticos de la narrativa ideológica peruana.

El PPC tuvo un problema central: Belaunde. Su sola presencia los acotaba superlativamente. Enrique Chirinos Soto decía que el “orgasmo del poder” era condición sine qua non para acceder a Palacio y que ello le sobraba a Belaunde y le faltaba a Bedoya.

Las pésimas campañas electorales de Lourdes Flores privaron al PPC de alcanzar el éxito electoral. Si el 2006 pasaba a la segunda vuelta contra Ollanta Humala seguramente habría sido la primera presidenta mujer del país, pero una vez más se dejó avasallar por la elocuencia de un candidato que como Alan García cargaba enormes pasivos y anticuerpos, por el recuerdo de su nefasto primer gobierno, pero que pasó a la jornada definitoria y terminó evitado que el chavismo del Humala de entonces se entronizara en el país.

Después de ello, y de la derrota municipal frente a Susana Villarán, el PPC se dejó atrapar en rencillas internas fratricidas que lo condujeron al marasmo y a su cuasi desaparición. Felizmente se ha recuperado de ello y cabe mirar con expectativa a un partido que tuvo a personajes de la talla del propio Luis Bedoya Reyes, Ernesto Alayza, Mario Polar o Roberto Ramírez del Villar entre sus cuadros políticos principales.

Probablemente su destino vaya ligado a formar parte de una alianza electoral. Cualquiera quisiera tener de socio a un partido serio, con buenos cuadros y solera democrática a prueba de balas.

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Lourdes Flores, Ollanta, Ollanta Humala, PPC

Como lo único que necesitan Agustín Lozano y sus secuaces para mantener el control mafioso del directorio de la Federación de Fútbol es contar en ese directorio con el número suficiente de clubes con derecho a voto, decidieron mantener a unos cuantos clubes pequeños pero controlables en desmedro de otros que se oponían abiertamente a sus planes.

Así, manteniendo al Deportivo Municipal y al Deportivo Binacional en sus ligas respectivas, Lozano y su pandilla hicieron todo lo posible y todo lo imposible para impedir que el Juan Aurich y el Unión Huaral militaran en la Liga 1.

El “empapelamiento” de esas instituciones contó desde el vamos con el apoyo de la gran mayoría de la prensa deportiva, de casi todos los representantes de los otros clubes y de jueces en diferentes instancias.

Aunque es una tarea descomunal, el señalamiento de la trama mafiosa, de la existencia de una prensa corrupta y de una red de jueces venales es necesaria por el bien del fútbol, de los aficionados y del deporte en general.

Argumentos “legales” que usa Lozano para sancionar al Aurich

Aunque los clubes Deportivo Binacional y Deportivo Municipal no le han pagado a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria ni un sol de la deuda que mantienen con el ente recaudador, no hay sanciones de ningún tipo para dichos clubes, a diferencia de la persecución que diversos organismos del Estado han ejercido y ejercen sobre el Juan Aurich y el Unión Huaral.

Ese doble rasero, existente desde siempre en toda la pirámide administrativa del Estado, es insólito que Agustín Lozano tenga tanto poder como para manejar a la Sunat.

Por dichas razones, es necesario repetir que el virus inoculado por Lozano a los miembros de la Federación Peruana de Fútbol debe ser liquidado en la brevedad. El momento es ahora, no mañana ni la semana próxima. Hagámoslo ya.

 

IT. 157-2024 – 13.05.2024 – IT Fiscalización Licenciamiento – MUNICIPAL (1).pdf de Liliana Gilvonio

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Agustín Lozano, FPF, Juan Aurich, Unión Huaral

Esta Casita de Cartón abre sus puertas siendo partícipe de los 473 aniversario de la Universidad Mayor de San Marcos. Por eso, y porque siempre he sido un devoto seguidor de la literatura vivencial, aquella de la que escribe sobre lo vivido, como las brillantes plumas de antaño de Ernest Hemingway o Vallejo con sus crónicas en períodos de guerras o el mísmisimo Gabo con las extraordinarias peripecias de la vida. Por eso aquí, una crónica o un intento a mi llegada a la gran Universidad que alguna vez en sus aulas albergó a personajes de la talla de nuestro Nobel, MVLL, Daniel Alcides Carrión, Eielson, Sebastián Salazar Bondy, Fernando de Szyszlo, entre otros grandes. Es que ni bien dejado las maletas en casa, recibo la invitación de una vieja amiga, Yoryet, estudiante de economía de aquella universidad: ‘A que no sabes a quién le conseguí un carnet para que presencie la fiestaza de San Marcos como bienvenida’. Lo que a priori iba a ser una cena de reencuentro, terminó siendo una tremenda sorpresa, y es que era presenciar mi primera verbena en aquella emblemática institución más no la primera en una universidad peruana, ya que tuve la dicha de haber disfrutado tiempo atrás en la Uni en otra noche memorable, con ‘Deyvis Orozco’ o ‘La Primerísima del Perú’, con un amor de verano sanmarquina, pero eso merecen otros párrafos. Por esta razón empezaría esta linda travesía. Y es que muchas veces para disfrutar de ciertos placeres, las reglas y las formalidades no son buenas compañías. Por eso no dude en aceptar la invitación. Y llegado los albores del crepúsculo, me dirigí leyendo desde otro lado de la capital un libro sobre el niño terrible de las letras norteamericanas, Truman Capote, justamente en la parte cuando conoció a Andy Warhol y esas coincidencias raras que siempre la vida tiene deparada a las ‘almas solitarias’, como diría el texto, dentro de las notables coincidencias que uno atreviesa para ser quien es. Y es que necesitaba una salida así: el reencontrarme después de tiempo con el lugar donde nací y di mis primeros pasos como mi primeros goles en mi primeros partiditos de fútbol, mi Perú y qué mejor que San Marcos, lugar donde recibe a personas todas las partes de este país. 

Yoryet estaría esperándome con un amigo de ella en la Puerta 3, la puerta donde los foráneos entraban con sum falsos o con constancias de cachimbos truchos. Él llevaba una mochila de un tamaño prominente, como panza de una embarazada de seis o siete meses, y es que dentro llevaban los poderosos fourlokos, un six pack. Y digo poderosos, por el 12 % de alcohol, bebida que desde luego hace mucho lo probé. Pero debido a su alto contenido del alcohol, y más el dulce sabor, te pega unos grado más de lo normal, y hace que muchas veces en tempranas horas de la noche la gente ya esté cantando las ‘mañanitas’. Y así sería más adelante. Ni bien llegamos, la música de Río nos recibiría, veía por doquier a la gente extasiados por esos clásicos, y nosotros no nos quedaríamos atrás y romperíamos nuestras cuerdas vocales con el infaltable: ‘Estar en la Universidad es cosas de locos’. A pesar que era prematuro, siendo como las 7, una incongruencia, ya que este himno de todo universitario debería estar en horario estelar más en una fecha conmemorativa como ésta. Pero no podía quejarme, había entrado gratis y era un feliz espectador, apuntando todo en mi nota mental para luego escribir. Adentro ya me encontraría con amigos de viejas épocas de marchas,  mientras sonaba ‘La Bembe’, grupo que no había oído el nombre más si sus hit’s en alguna que otra reunión allá en Buenos Aires. Pero en sí, lo que más me motivó en aceptar la invitación en referencia a la música, era la banda del maestro Beto Cuestas, ‘Los Ecos’. A quien tuve la oportunidad de oírlos en vivo en un entrañable concierto que diera en Argentina meses atrás, con otros pesos pesados de la cumbia/chicha peruana como Chacal y Centella, y que también tendrá sus parráfos alguna vez escritos por lo memorable que fue. Y es que por muchas de estas travesías, siento que mi vida está predestinada, para escribir o para contar, pero está, y eso volví a sentir al unirnos con un manchón de estudiantes cuando sonaban los clásicos, ‘Paloma Ajena’ o ‘Tres cruces’, como un Déjà vu. Y cuando llegara ‘No se puede amar a dos’, allí ya todos seco y volteados le dimos a las latas por esos amores ingratos. Pero lo que me sorprendió de gran manera fue cuando tocaron las canciones de moda de ‘Chechito’. Al momento de iniciar ‘En el cielo yo te espero’, como concierto chicha, los tragos se dispararon por los cielos, y yo que fui con mi polo de River, no pudo evitar sacarlo y levantarlo, el escudo por delante, besándolo por el amor verdadero que dejé en Argentina. Rebosaba la algarabía, los cachimbos cómo la vivían, ya picados, y como si los cerros hablaran, donde muchos llegan, se cantaba aquella rica música, porque todos los que alguna vez hemos vivido allí o hemos presenciados las legendarias polladas o festividades de los barrios, o en los mismos micros en cada viaje por la estresante y caótica Lima, alguna vez oímos estos temas. Como al instante,  las de Papillón, ‘la del rico vacilón, y la clásica: ‘qué pasó entre tú y yo, si hasta ayer todo era bonito…’. 

Luego llegaría el momento de Afrodisiaco, y fue como si ingresaramos al túnel del tiempo’ o con sus ‘boom’ de Al Fondo hay sitio, como la nostálgica, ’Dónde está el amor’. Se cantaba efusivamente por un lado, despechados, como otros cargando o abrazando a sus enamoraditas universitarias. Para luego pasar a la última banda de la noche, ‘Zaperoko’, con la ‘Pantera Rosa’ encima del escenario. Lo cierto es que para esa hora, alrededor muchos ya se encontraban tirados, durmiendo abrazados a los fourlokos, o los más atrevidos por la huaca o los patios y parques teniendo sexo ante la atenta mirada de la luna. Trístemente, muchos al final ‘perdieron’ sus celulares y sus mochilas, ya que los inadaptados que nunca faltan se colaron lastimosamente. En lo que a mí corresponde fue un bálsamo al alma, el volver a reencontrarme con esta diversidad musical que acompañó mi noción de patria que es inevitablemente aquellas cosas que fueron parte mí, y que son parte invaluable de lo que soy ahora y del que me siento gratamente orgulloso. Esta Casita de Cartón cierra sus puertas con este inolvidable recuerdo por esta universidad, que si hubiera vivido en Perú, me hubiese gustado ingresar como estudiante. Ahora lo hice como un espectador, y me deja un recuerdo escrito para todos los tiempos. Feliz Aniversario, alma mater del Perú, porque por sus aulas y patios se encuentra el verdadero Perú, ese que hablaba el gran José María Arguedas: ‘el de todas las sangres’.

El Perú perdió atractivo minero por tercer año consecutivo. En el ranking anual de Fraser Institute 2021, el índice de atracción de inversiones mineras que mide factores geológicos y políticos, muestra que el país cayó a 61.64 de puntaje, luego de haberse situado en 70.41 en 2020. Se trata de la puntuación más baja desde por lo menos el 2017, según datos del estudio, señala Semana Económica

Este año, la encuesta del think tank canadiense evaluó a 84 jurisdicciones. En relación a puesto, el Perú se ubicó en el 42. Esta es la ubicación menos atractiva del país en las últimas cinco evaluaciones. En 2018, con una cantidad semejante de jurisdicciones evaluadas, Perú llegó a ocupar el puesto 14, agrega la publicación.

“Perú experimentó una disminución en su puntaje PPI de casi 29 puntos, la disminución individual más grande en el puntaje PPI(Policy Perception Index) en América Latina y la Cuenca del Caribe. Los encuestados plantearon problemas importantes en torno a las regulaciones ambientales, la duplicación e inconsistencias regulatorias y la seguridad”, señala el reporte de Fraser Institute.

Hoy, por el índice publicado, resalta el tema minero, pero lo mismo sucede con todos los sectores productivos del país (agro, pesca, pymes, servicios de infraestructura, asociaciones público privadas, etc.).

Hay una sobreregulación dictada por ONGs que solo tienen como interés refrenar el desarrollo capitalista del país por ojerizas ideológicas y que influyen en los tomadores de decisiones para que vaya complicándose cada vez más el tema sectorial (el caso forestal es otro donde el ataque del tinglado izquierdista impone sus reales).

Es una batalla que un gobierno progresista liberal debe dar si quiere que el Perú recupere la dinámica de inversión que teníamos hasta el 2011 y que, luego, gracias a la mediocre gestión de Humala, fue perforándose hasta llegar a un Estado interventor y un sector privado cada vez más maniatado.

Luego, que hace unas semanas se conociera la decisión que la Comisión de Licencias de la Federación no le extendiera la licencia al Juan Aurich para jugar en la liga que le corresponde, el representante legal del club deportivo, acusó de intromisión del señor Agustín Lozano, presidente de la FPF. “No encontramos otra razón para justificar ese despojo, el único efecto que le puedo encontrar lógica es que de los nueve clubes de la Zona Norte en la Liga 2, grupo en el que también está el equipo del señor Agustín Lozano. Él ha dicho que es dueño del Juan Pablo II, y de pronto se beneficia porque tiene dos rivales menos y el club más tradicional de Lambayeque (Juan Aurich) queda fuera”, mencionó.

En nuestro país, el fútbol profesional se ha convertido en una maquinaria capaz de fabricar dineros (fácil) con tanta rapidez como el tráfico de drogas, la venta de oro extraído de manera ilegal y la tala de árboles de maderas finas.

Hace unos años, menos de cincuenta para tratar de ser precisos, las apuestas clandestinas, el “alquiler” de árbitros y los partidos arreglados configuraron el primer piso de un negocio que hoy se ha constituido en una fuente inagotable de dinero.

Para convertirse en potentados en un negocio que no conoce límites, los dueños de los clubes provincianos se juntaron para tomar el control de las federaciones nacionales, para, desde esa posición, decidir que clubes participaban en los diferentes campeonatos, quiénes elegían a las autoridades arbitrales y, por lo tanto, escogían a los que arbitrarían los partidos amañados.

Posteriormente, cuando las empresas de apuestas digitales y las cadenas de televisión iniciaron el manejo mafioso de ambos negocios, estar sentados en los sillones de los directorios convirtió a unos ciudadanos de a pie en individuos que se alojaban en habitaciones de hoteles de cinco estrellas, viajaban en las primeras clases de los aviones y gastaban como locos los dineros que producía el fútbol.

Según declaraciones del letrado, Agustín Lozano es el único presidente de una federación o asociación de fútbol, de los 210 países que integran la FIFA, que ha declarado suelto de huesos ser dueño de un equipo. Entonces, Lozano tiene injerencia directa sobre los órganos autónomos de la Federación, porque es el presidente ejecutivo de la misma; es decir, Lozano es juez y parte, jugador y árbitro, el que corta el jamón. Y puede ejercer ese poder para el bien y para el mal, y nosotros creemos que lo ha hecho para el mal.

Por esas y otras razones, controlar el quórum de las federaciones se convirtió en el único trabajo de esos zánganos.

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Pocos meses atrás, Víctor Manuel Quinteros, ex Gerente de Políticas de la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil, publicó en el Boletín Idehpucp que en los últimos 7 años, el número estimado de armas sin registro en el Perú había ascendido de 267,000 a 342,000 en un contexto sumamente peligroso: somos testigos de cómo se ha expandido el crimen organizado transnacional y cómo diversas organizaciones criminales han surgido en nuestro país en las zonas de extracción ilegal, como la madera y la minería. Como consecuencia, la demanda de armas de fuego creció tanto para fines criminales, como para defensa legal. Para detenerla, se promulgaron leyes para regularizar las licencias y solicitar la entrega voluntaria de armas, pero de poco sirvió, pues el tráfico de armas, señala Quinteros, no sólo comercializa pistolas o revólveres, sino también fusiles de largo alcance que utilizan las fuerzas de la minería ilegal y las organizaciones criminales en Ecuador. Esas armas jamás serán entregadas voluntariamente.

De pronto, de brusca manera, el Pleno del Congreso acaba de aprobar el uso de armas por parte de los ciudadanos en situaciones de “legítima defensa”. Norma Yarrow y Patricia Chirinos han sido las dos mujeres que han impulsado esta propuesta legislativa, la cual modifica radicalmente el Código Penal y el Nuevo Código Procesal Penal. Desde hoy 15 de mayo queda establecido que no habrá responsabilidad penal, ni siquiera prisión preventiva, para aquellos que empleen el uso de fuerza letal en caso tengan que “defender su integridad o la de terceros”. Eso implica que si irrumpen en su casa, su carro o su negocio y se crea una situación de peligro inminente, se podrá matar al agresor, sin ningún temor o sentimiento de culpa. El año pasado, ya el Ministerio del Interior, el Poder Judicial y la Fiscalía de la Nación determinaron que la iniciativa legislativa no podía ser aprobada, pues la seguridad ciudadana no puede ser usada como pretexto justificar o exculpar actos de violencia hacia terceros, incluidos familiares, como los feminicidios. De nada ha valido la advertencia. Hoy, 77 congresistas las apoyaron en uno de los más irresponsables arrebatos que se hayan cometido. Ya no sólo la corrupción, sino también el crimen, acaban de tomar nuestro Congreso.

Patricia Chirinos sostiene que su ley, siguiendo el derecho a la legítima defensa y al vivir con seguridad, permite un “escudo de protección” para aquellos que se enfrenten a situaciones de riesgo. Disparar a un criminal es protegerse, se concluye de su propuesta, la cual es enriquecida por José Williams, quien considera que la delincuencia organizada ha “menoscabado el respeto por el Estado”. Por tal razón, argumenta el congresista de la misma bancada, el poder disparar en defensa propia sin ninguna regulación, promoverá el empoderamiento de la ciudadanía y, sinceramente aún no comprendo cómo, sostiene que la ley también reforzará la confianza de las fuerzas policiales frente al crimen organizado.

La pensadora Rita Segato describe la crueldad (2019) no sólo como una falta de compasión ante actos violentos, sino también como un deleite provocado por el dolor y el sufrimiento ajeno. Naturalizada, la crueldad también se presenta en las prácticas cotidianas que someten la subjetividad de las personas. Segato plantea que la crueldad se aprende porque se enseña. Que el gozo y la desensibilización ante el dolor juegan un rol activo en procesos de enseñanza-aprendizaje que como en los juegos de guerra, homogeniza y masculiniza. Pero hablamos de un país que no puede soportar esos juegos. Se trata de una guerra posible y de un mercado ilegal que dos mujeres congresistas, enceguecidas por las normativas ilegales que el Congreso y sus mafias nos imponen, están decididas a celebrar con una crueldad cada vez más retorcida. 

“Estar en la Antártida fue como llegar a casa”, refiere Lucía Moreno, egresada de la carrera de Geografía y Medio Ambiente de la Pontificia Universidad Católica del Perú al llegar al gélido continente como parte de la expedición científica Antar XXX. Esta es su experiencia. 

Desde sus lecturas preuniversitarias, Lucía sabía que llegar a la Antártida no sería fácil, pero lo que nunca imaginó fueron las duras condiciones que tendría que enfrentar. Durante los 15 días que pasó en la región más austral del planeta, la egresada PUCP experimentó las bajas temperaturas, el clima impredecible y los desafíos de estar en un territorio ajeno. 

Lucía, junto con otros expedicionarios del proyecto Antar Andes, formó parte de la Trigésima Campaña Científica del Perú a la Antártida (Antar XXX). Esta emocionante aventura la llevó al continente blanco con la finalidad de recolectar muestras de precipitaciones, de nieve y de hielo superficial en el área glaciar cerca a la Estación Científica Antártica Machu Picchu (Ecamp) con el fin de monitorear el avance e impacto del cambio climático. 

Para Lucía, era un lugar ajeno, pero, a la vez, familiar. “No sé cómo describirlo. Había estado esperando este momento desde hace mucho tiempo y estar en la Antártida fue como llegar a casa”, nos comenta. 

A continuación, Lucía declara: “A nivel de investigación, logramos los objetivos a cabalidad. Debimos reformular varios puntos de nuestro plan de trabajo, pero estoy bastante satisfecha con las muestras que obtuvimos”. 

De acuerdo con la joven investigadora, el clima era muy cruel. A veces, lloviznaba o llovía, de pronto aparecían vientos muy fuertes que no venían de una sola dirección, sino de varias. “Acá, en Lima, si te mojas, te quitas la ropa; allá no”, reflexiona. “Si te mojas allí a 0°C, no te puedes quitar la ropa porque podrías sufrir hipotermia o una descompensación”, nos dice.

La travesía de Lucía Moreno en la Antártida no solo representó un logro profesional, sino también un profundo viaje personal. La resiliencia y adaptabilidad que demostró frente a las inclemencias del tiempo y las duras condiciones de trabajo son un testimonio de su dedicación a la investigación y al entendimiento del cambio climático. Al final del día, para Lucía, la Antártida no solo fue un destino geográfico, sino un lugar de realización personal y profesional, un verdadero hogar en los confines del mundo.

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En el excelente libro La crisis del capitalismo democrático, Martín Wolf, editor jefe de Economía del Financial Times, estima que hay una crisis profunda en el matrimonio de ambos sistemas, la democracia representativa y el capitalismo de mercado.

Esa distancia y crisis creciente abarca no solo a los países desarrollados sino que se escenifica también en países como el Perú. Sugiere, sin embargo, que hay caminos de solución. Y propone una receta aparentemente sencilla, pero compleja que se puede resumir en: 1.- un nivel de vida creciente, ampliamente compartido y sostenible; 2.- buenos empleos para quienes puedan trabajar y estén dispuestos a hacerlo; 3.- Igualdad de oportunidades; 4.- Seguridad para quienes la necesitan; 5.- Fin de los privilegios especiales para unos pocos.

Suena a una agenda sencilla, pero resume una alta complejidad y laboriosidad, sobre todo en países como el Perú. Veamos. 1.- implica una política proinversión privada intensiva y excepcional para salir del marasmo en el que nos encontramos. Supone una coordinación interministerial y un equipo de tecnócratas afiatado. 2.- combatir la terrible informalidad y no se ve en el horizonte otra opción que reducir los sobrecostos que impiden que la nueva masa laboral encuentre un empleo digno, con beneficios sociales. 3.- crucial es la provisión de salud y educación públicas de calidad. Es un esfuerzo político y burocrático descomunal. Casi podríamos decir que podría gastar todas las energías políticas de un gobierno emprender ambos cometidos. 4.- si eso es tarea primordial en naciones del primer mundo, en sociedades como la nuestra ya implica restaurar el contrato social roto por las mafias ilícitas que ya controlan buena parte del statu quo político. 5.- Tarea esencial la de construir un capitalismo competitivo, alejado de las prebendas gubernativas y los privilegios fiscales que con fruición consiguen a través de un Congreso solícito.

En esta tarea pueden y deben coincidir desde la centroizquierda democrática hasta la centroderecha. Supone un esfuerzo político del primer orden y que requiere consensos amplios, impulso político, mayoría congresal, además de voluntad férrea de emprender reformas a fondo.

Hay muchas más por agregar en el Perú (regionalización, reforma del Estado, institucionalidad política y electoral, etc.), pero un buen comienzo y una tarea propia de un mandato democrático es la que nos plantea Wolf.

Sudaca conversó con el politólogo José Alejandro Godoy el regreso de Alberto Fujimori a la política peruana y el panorama para las próximas elecciones. Para el autor de «El último dictador», los líderes de los nuevos partidos “están perdiendo el favor de un sector del electorado que les pide salir”.

¿Le sorprende que Alberto Fujimori siga siendo tomado como una voz autorizada por un sector de la población?

Es una situación anómala porque el expresidente del que estamos hablando ha estado involucrado en casos de corrupción, pero hay un sector de la ciudadanía al que no le importa eso o siente que es mentira. Fujimori sigue despertando pasiones y polémicas en la población peruana. Así como habrá un sector que no lo aprecia mucho, va a haber un sector de peruanos que va a querer escuchar su voz. Lo que él está buscando tiene que ver con una cuestión de corte histórica y cuál es el paso que va a tener Alberto Fujimori  en la historia nacional.

Si bien sus seguidores quieren escucharlo, ¿cree que es un personaje con la capacidad de atraer nuevos simpatizantes para el fujimorismo?

Creo que Fujimori le está hablando a dos tipos de público. Le habla a un sector más cercano a su gobierno, pero también a un sector que no vivió directamente los años noventa y ve a este personaje, por lo que sus papás le contaron, como una suerte de héroe y, en ese sentido, tratan de tener algún enganche con él. El problema es que al ser un mensaje tan abierto va a terminar recibiendo un conjunto de críticas de quienes no vivieron su gobierno y, por cuestiones familiares o posición personal, no lo aprecian así como por quienes sí vivieron su gobierno y tienen una posición. 

Sin embargo, que se trate de un político responsable de una dictadura, ¿podría interpretarse como una muestra de pérdida de confianza en la democracia por parte de un sector de la población?

Efectivamente tiene que ver con la necesidad de un liderazgo fuerte, pero además es cierto grado de desconocimiento. Es cierto que mucha gente sabe cómo gobernó el Perú en los noventa, pero otra gente no. Varias generaciones solamente han visto lo contrario y pueden sentir la tentación de pensar que así se resuelven las cosas. 

¿Pueden mejorar las posibilidades de Keiko Fujimori para llegar a la presidencia con Alberto Fujimori participando de forma activa en Fuerza Popular o la podría perjudicar?

Eso sí puede ser un grave problema para Fuerza Popular. Porque lo que está ocurriendo es que Alberto Fujimori tiene impedimento legal y constitucional para postular a cargos públicos y la idea que el indulto le permitía postular es falsa. Entonces, el problema no va por una posible postulación si no por el hecho de quién manda.   

¿Por qué la política peruana ha quedado enfrascada en personajes como Alberto Fujimori o Alan García?

Primero, porque estos líderes surgen como una suerte de tapón dentro de sus partidos y sus propios movimientos políticos se han encargado de vivir del recuerdo de los mismos. El fujimorismo sigue pensando en los noventa, el Apra sigue pensando en García y no han generado un nuevo tipo de liderazgo. Los nuevos que han surgido han sido muy débiles, no han tenido mayor respaldo que el de una elección y muchos han terminado en prisión. Hubo otra cosa muy importante y es que otros partidos no cuentan con este tipo de candidaturas o liderazgos mesiánicos que impliquen un nivel de caudillismo tan fuerte en la política peruana.

¿Por qué ningún político ha podido capitalizar el descontento que existe con el Ejecutivo y Legislativo?

Porque creo que, en muchos casos, los líderes de los partidos nuevos están con un cálculo electoral de no moverse para no afectar sus opciones para el 2026 y no se dan cuenta que al no arriesgar están perdiendo el favor de un sector del electorado que les pide salir. Lo que tenemos ahora es figuras que son importantes que son las que quieren empujar algún tipo de movilización, pero están en una segunda línea de la política. No son necesariamente precandidatos presidenciales sino figuras que probablemente estén en el Congreso o en un gabinete, pero no necesariamente  hay un líder nato.

¿Quién se está perfilando como un candidato fuerte para las próximas elecciones?

Ninguno. Ni siquiera Keiko Fujimori o Antauro Humala. Ambas figuras tienen serias debilidades y serios cuestionamientos. Son lo suficientemente débiles como para no tener un triunfo arrollador, pero tienen la suficiente fuerza como para tener un voto fijo y tentar una segunda vuelta. Creo que es el otro cálculo, la idea de tener un electorado poco pero fiel. Todo se mide con esta suerte de gran calculadora de la política peruana donde lo único que importa es ganar la elección.

¿Martín Vizcarra puede tener algún tipo de influencia en las próximas elecciones?

Hasta cierto punto él puede tratar de endosar, recordemos que tiene una inhabilitación por diez años, pero no es un respaldo tan fuerte como algunos, sobre todo del lado de los que no lo aprecian, quisiera enunciar. Porque es una figura sale con una alta popularidad del gobierno, pero tiene otros problemas que definitivamente lo colocan en una posición mucho más frágil en términos políticos. No es un líder que tenga una gran capacidad de aprobación ni de endoso.

¿Antauro Humala no es un factor a tomar en cuenta?

Creo que él quiere postular y tiene un discurso radical que empata con muchas necesidades sobre todo en el sur del Perú, pero no es una figura invencible. Porque le van a poner impedimentos para postular y lo otro es que, por más que hace trabajo político fuera, probablemente también tiene problemas de división dentro del etnocacerismo y tiene serios problemas para tener claro cuál va a ser su proyecto político. Más allá de la caricatura y lo que él ya ha exhibido, uno no tiene claro qué piensa y qué es Antauro Humala. Al momento que tenga que salir a debatir con otras personas, la pregunta es si el simple hecho de insultarlas va a generar los suficientes endosos para que eso se pueda sostener no solamente en términos de candidatura sino de gobierno.

¿Pero no ocurrió algo similar con Pedro Castillo y terminó ganando?

Pero  Pedro Castillo tenía un elemento identitario detrás y el tema de la identidad es algo que en el mundo sigue siendo muy fuerte. Que sea campesino, rondero y líder sindical le alcanzó para prender como candidatura. Ese elemento, Antauro Humala no lo tiene.

¿El discurso en contra del progresismo y más vinculado a los extremos podría tener más aceptación en las próximas elecciones?

Sería muy difícil decir si va a pasar o no. Sí creo que habrá candidatos tratando de difundir ese tipo de discurso presentándose como el Milei o Bukele peruano, pero incluso con cierto grado de limitación porque a todos aquellos candidatos que se han presentado como el Milei o Bukele de su respectiva nacionalidad no les ha ido bien en sus respectivos países y más bien han sido candidatos que no tuvieron nunca un perfil propio más allá de ese eslogan y se fueron diluyendo. Sí va a haber un intento de aprovechar este tipo de mensaje de derecha radical e izquierda radical, pero no necesariamente eso va a conllevar a que termine produciendo una candidatura exitosa. Perú es un gran laboratorio de ensayo y error de candidaturas. Podría ganar alguien como Antauro Humala hasta alguien como Bernardo Arévalo, el actual presidente de Guatemala con un discurso más institucional y tranquilo. Va a depender mucho del estado de ánimo del electorado.

La desaprobación del Ejecutivo y Legislativo se mantiene en niveles históricamente bajos de aprobación, ¿por qué eso no ha impulsado una respuesta más drástica de la población para exigir cambios, como sí ha ocurrido años atrás?

La gente está saliendo a la calle, pero no en Lima sino en varias partes del Perú. Hay movilizaciones todas las semanas por descontentos claros y notorios. No es que la gente no se está movilizando sino que no lo apreciamos en Lima. Dicho esto, la gente no se moviliza en Lima por una primera razón que son los cincuenta muertos. Eso es para atemorizar a cualquiera. Hasta 2020 marchaban sabiendo que no te iba a pasar gran cosa salvo por ahí alguna herida, pero no la posibilidad de no regresar a tu casa. Una segunda razón es que, cuando hay momentos de recesión económica, las manifestaciones pueden terminar replegándose un poco. Pasó en 1989 cuando Alan García estaba en su peor momento económico, pero ese peor momento fue de repliegue de la gente hacia salidas de sobrevivencia o a cuestiones más individuales. Tercero es que la pandemia debilita mucho del tejido social peruano, como sindicatos, organizaciones no gubernamentales y eso no ha podido recuperarse. En algunos casos, algunas organizaciones fueron asociadas con el gobierno de Castillo y han terminado pagando el precio de esa cercanía percibida por la ciudadanía. Por último es que no hay un líder o lideresa de una movilización. No lo hubo en 2020, pero al menos hubo políticos que intentaban capitalizar eso Y ahora no hay ni eso.

Pero cada vez se conocen casos más graves que involucran a Dina Boluarte y los congresistas, ¿cree que algún hecho podría desencadenar una movilización más contundente?

Nadie puede decir a ciencia cierta que con eso se va a encender la pradera. Puede resultar siendo cualquier cosa y puede que eso no se exprese en una movilización sino en las urnas u otras formas. No existe una suerte de con esto se va a movilizar todo. La política peruana es altamente impredecible. 

¿Hasta cuándo puede durar la protección del Congreso a Dina Boluarte?

Es una alianza de conveniencia y, en tanto al Congreso le sirva de paraguas para sus propios casos, la mantendrá y el día que vean que es un costo muy fuerte para las próximas elecciones se van a desprender de ella. No es una alianza programática o en donde hay un vínculo amical sino un encuentro de intereses de ver cómo duran, cómo se quedan y cómo ponen candados a la elección del 2026. Lo que quiere este Congreso es tener la imposibilidad de perder las elecciones. Por eso buscan controlar todas las instituciones que puedan. 

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