El tema del emprendedurismo requiere obligadamente de un concienzudo análisis económico y social, pues se siguen presentando temas de vital importancia que entiendo necesitan una mirada seria. Las movilidades sociales continúan, los péndulos económicos “de hecho” están existiendo con más fuerza en todas las capitales del pais, las redes sociales humanas se fortalecen cada vez más y no solo dependen del mundo digital, sino que se siguen transmitiendo a nivel de lo presencial, se convierten en un instrumento, la interculturalidad trae consigo nuevos temas por descubrir, nuevas sociedades, muchos cambios sociales también, lo competitivo abre paso a la búsqueda de estrategias a nivel social y claro está a nivel de estado. Ya pasó el tiempo de jugar a ser emprendedor y acuñar esa palabra a toda apuesta momentánea de necesidad, ya es tiempo creo yo, que los emprendedores apuesten por la seriedad que una oportunidad económica de crecimiento y desarrollo les llega, esa empresa debe pasar la barrera del tiempo mínimo establecido por las experiencias vividas en la brega de subsistencia. 

Me parece, que no estamos teniendo la lectura fina de entender que, en esta coyuntura global y mundial, cada vez estamos más motivados a las libertades laborales, a la independencia horaria, o mejor dicho a la empresa hecha a la medida. El emprendimiento es considerado en muchos países como activos económicos que deben ser trabajados, apoyados y seguidos de manera adecuada, pues comienzan a generar pequeños espacios que singularizan la forma en que vivimos y trabajamos. Con éxito, muchas innovaciones pueden variar los niveles de vida, además de crear riqueza, también crean puestos de trabajo y sientan bases modernas para construir una sociedad más prospera. 

En el artículo anterior, mencionamos al campesinado como la unidad productiva por excelencia que soporta todos los cambios económicos y que es vital para la construcción de un gran cambio dirigido por el estado, para ello es muy importante poder integrar los conceptos del emprendimiento con la educación, con la sostenibilidad que brinda el fortalecer capacidades innatas del poblador rural, afianzar las familias para que desde sus conocimientos empíricos y tradiciones culturales de trabajo colectivo puedan generar grandes empresas, donde la asociatividad, venza los egoísmos individuales. Las familias campesinas deben asociarse y con el apoyo del estado, comenzar a hacer frente a los obstáculos cotidianos que los monopolios generan. Los “trucheros”, los “alpaqueros”, los lecheros” y todos aquellos pobladores que busquen obviar los intermediarios tienen la posibilidad de emprender a nivel de sus familias y sus comunidades.

 El ideal de una cultura emprendedora es innovar, es liderar con inteligencia, crear siempre condiciones positivas para la acción y el éxito, es cultivar una mirada consciente y real frente al crecimiento y a la riqueza, así como las habilidades para tomar riesgos, adaptarse y transformar lo pensado en realidad. Para ello las familias rurales constituyen una buena base de apoyo.

Los emprendedores rompen con las ofertas tradicionales existentes, presentan nuevos o renovados productos o afinan los servicios, dando lugar a la creación de nuevos puestos de trabajo y que en ocasiones produce un efecto de cascada o círculo virtuoso en la economía al desarrollar nuevos negocios satisfacen las necesidades de la población y por ende del pais, generando gran incremento en la productividad. Así es como se genera más y mejor empleo que contribuye a un mayor valor agregado de la economía. El empleo y el trabajo también se puede quedar en el sector rural.

Me reafirmo en pensar que los emprendimientos individuales y colectivos son definitivamente un motor para el crecimiento de un pais. Tanto así que ya han sido incluido en la agenda política de muchos países, con políticas públicas, con programas con normativas que garantizan el buen desarrollo de esta actividad, en consecuencia, el pais debe considerar este fenómeno económico y social y hacerlo parte de una estrategia para el crecimiento. Y el sector rural es clave. Repito.

Haciendo un rapidísimo recuento de como en el Perú se trabajan las políticas sociales, podemos partir en primera instancia que no se consideran los emprendimientos como un tema social y mucho menos laboral. Los programas sociales en el Perú siguen siendo asistenciales, temporales y a veces eternos por un lado y en otros un tanto desfasados cuando de capacitación para el trabajo se habla. Falta una gran mirada social, cultural, de afinamiento en estrategias consensuadas y avaladas por el mismo actor involucrado. Es por eso que para plantear un desarrollo económico el reto es sensibilizar a la política, a las instituciones, a los empresarios, para que todos ellos consideren como agentes de cambio a aquellos grupos que suman en recursos primarios y transformables, las familias campesinas, en este caso específico. De esa forma la economía y a la sociedad tendrán un impacto positivo. 

Por otro lado, es muy importante también, que los programas sociales consideren los escalones que la economía construye día a día entre la población, se fije en la verdadera necesidad de la población en general, la rural y la urbana también, (no quiero olvidarme de lo urbano), los autoempleos deben tomar forma de emprendimientos monitoreados y estratégicamente útiles para un crecimiento pais. 

Dar la alternativa de cambio a un poblador o una familia rural, que necesita ayuda es darle un instrumento para construir su desarrollo. No todo es asistir, el acompañamiento de las capacidades y fortalezas en el poblador peruano permite ver éxitos empresariales en todos los niveles, como ya se ha escrito, desde las empresas comunales hasta las innovaciones que la cultura te permite. Los andes y la amazonia saben emprender también, las familias saben emprender, solo es cuestión de captar la idea de desarrollo y escucharlos.

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Economía, Emprendimiento, familia, rural

Soy crítico y víctima de un sistema judicial abusivo e irracional, pero no se puede soslayar el legicidio que el Congreso pretende cometer tirándose abajo todo el tinglado institucional que abarca desde la Junta Nacional de Justicia (y, por ende, el Ministerio Público y el Poder Judicial) hasta los organismos electorales.

Hay una guerra civil al interior de la magistratura y en su ajuste de cuentas, muchos civiles que no tienen vela en el entierro pagamos los platos rotos de esa lucha fratricida, pero ese conflicto se debe resolver con una refundación orgánica, bien meditada, no al caballazo cuasi golpista como el que el Legislativo está pretendiendo acometer.

Tarea sustantiva del próximo gobierno, el que entre el 2026, no va a ser solo reconstruir la economía, acometer el problema de la inseguridad ciudadana, emprender reformas como la del Estado, de la regionalización, o de la salud y la educación públicas, sino también reconducir el sistema institucional democrático que la mayoría legislativa va a malherir gravemente.

Qué terrible y profundo el deterioro que estamos padeciendo. Amerita por ello que el 2026 no nos gobierne un radical destructivo sino alguien de centroderecha liberal, pero con la potencia programática y política para poder emprender las tareas señaladas. Es un imperativo político que requiere que desde ya se vayan desplegando los esfuerzos para permitirlo. No hablamos del futuro sino del presente político.

La coyuntura acuciante no nos puede hacer soslayar que ya se está cocinando el agravamiento de la crisis que transitamos, que será moco de pavos si accede el poder una opción como la que representan Antauro Humala, Guido Bellido o Aníbal Torres. Con semejantes personajes en el gobierno las deficiencias democráticas que hoy denunciamos nos van a parecer en el recuerdo, como propios de una democracia suiza.

Lamentablemente, la apatía ciudadana hoy vigente nos hace pensar que no habrá reacción callejera o siquiera mediática lo suficientemente poderosa para contener los arrestos autoritarios del Legislativo. Será necesario, por ello, pensar en la coyuntura electoral venidera como la ocasión en la que se tenga que dilucidar un retorno a las formas civilizadas mínimas de la democracia representativa o al agravamiento del sainete en el que una mayoría desquiciada está convirtiendo la separación de poderes consustancial a la democracia más básica.

El último jueves 2 de mayo, sucedió en el congreso algo sorprendente.
A pesar de que ya existían los votos más que suficientes para una nueva aprobación mayoritaria, Segundo Quiroz volvió a detener la tan necesaria ley de masificación del gas.
El lobby del gas apeló a la decisión arbitraria y unilateral del presidente de la Comisión de Energía y Minas para beneficiar a los consumidores más grandes en perjuicio de los más humildes.

 

Los años veinte fueron un decenio de contenidos, qué duda cabe. Fueron tiempos de ideologías, de encarnizados debates entre diversas cosmovisiones del mundo que pretendían abarcarlo todo. Pero a las aparentes certezas de estas cosmovisiones se les interpusieron corrientes filosóficas relativistas que exigían, lo menos, adecuar el dogma a cada realidad. ¿Qué hacer? ¿cómo aplicarlos? 

Esa herencia la dejaron los marxistas originales. Marx y Engels vaticinaron su propio “fin de la historia” pero discreparon en los caminos, en las circunstancias, en las condiciones. Lenin, y después la Comintern, le metieron más candela al fogón: la revolución y la praxis revolucionaria debían adaptarse a cada realidad. La inquietud se trasladó al Continente Americano, ¿qué hacer con América Latina? ¿cómo conducirla hacia la revolución? 

Durante la polémica entre Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, el célebre trujillano corrió a la izquierda del también célebre moqueguano. Pero el amauta corrió con la Internacional Comunista, mientras que el fundador del APRA en contra de ella: por eso la historia registró a Haya como al revisionista. Lo cierto es para 1928 ninguno de ambos lo fue, al punto que el Haya de 1928, inclusive en su versión indoamericana del marxismo, se inspira en sus fuentes originales:  Karl Marx, Friedrich Engels y Vladimir Lenin.  

El marxismo indoamericano de Víctor Raúl es centrado, aterrizado, interpretado pero ortodoxo al fin y al cabo. Se enfoca más en establecer la estrategia adecuada para sacar adelante una revolución en concreto, continental, situada a la vuelta de la esquina, que anhelaba con impaciencia iniciar y liderar. El no entendió la revolución como la estación final, definitiva, consagratoria, de un proceso interior del trabajador proletario, que integra su ser al socialismo, como al mito espiritual que lo eleva a su estado más puro:  la conciencia de clase. Estas eran las ideas de Mariátegui, muy influenciado por Henry Bergson y George Sorel. 

Para el Haya de 1928, como para el propio Lenin, la cuestión, que no descuidaba la discusión teórica, debía perseguir una meta concreta:  la conquista del poder para luego construir la patria proletaria posiblemente incorporando varios de los tópicos que demandaron la atención e inspiraron notablemente la producción intelectual de Mariátegui. Pero no había tanto que esperar, ni tanto que lucubrar. Al principio,  la cuestión medular es el poder. Y de estos planteamientos no puede colegirse que la interpretación hayista sobre el marxismo y la revolución deban colocarse en un estadio epistemológico inferior al del amauta1.  

Si Mariátegui voló libre a través del marxismo fue por su formación italiana, que resultó de su designación a Génova como agente de propaganda de la dictadura de Augusto B. Leguía, para la que escribió sus célebres “cartas de Italia” que se publicaron en Lima, en el diario La Razón, entonces ya adepto al Oncenio2. Tras esta experiencia, Mariátegui se volcó íntegro a su Defensa del Marxismo* que giró en torno al debate europeo occidental suscitado por la publicación en 1898 del célebre artículo La crisis científica y filosófica del marxismo contemporáneo, de Tomás Masaryk, posteriormente fundador de la república checoslovaca. Las valiosas obras de Antonio Gramsci, Benito Croce, Antonio Labriola y George Sorel enriquecen este debate del que Mariátegui se nutre y participa como el gran intelectual que fue al punto de señalar, en 1928, que dicha crisis fue una invención del susodicho Masaryk3.  

Ideológica y programáticamente, Haya fue un marxista más centrado pues se avocó a encontrar la fórmula precisa para América Latina, su revolución y su transición al socialismo. En este aspecto fue insuperable, no hay otro El Antimperialismo y el APRA4 escrito para aplicarse a la región en aquellos tiempos.  Los rusos, a su turno, no parecen tampoco haberse visto demasiado influenciados por el debate marxista-occidental. De hecho, Lenin tenía un mal concepto sobre George Sorel a quien calificó en su materialismo y empirio-criticismo de 1908, de confusionista bien conocido. 

Pero si el Haya marxista fue más ortodoxo que Mariátegui en el plano ideológico, en el plano político al fundador del APRA le importó poco menos que dos cominos convertirse en instrumento de los rusos. Para él, la revolución indoamericana no ameritaba la sumisión a Moscú. Además, deploró la estalinización, conocida oficialmente como bolchevización, que verticalizó y centralizó todos los canales de decisión de la URSS y la Internacional Comunista: la entendió como la muerte de Lenin después de la muerte de Lenin. 

Haya es un marxista que parte de las fuentes originales y que aterriza en la propuesta de un modelo de Estado de transición hacia el socialismo en Indoamérica, así como en un Plan Insurreccional para llevarlo a cabo. Mariátegui es un marxista muy inspirado, cosmopolita, como recientemente lo ha llamado Martín Bergel5, nutrido de diferentes fuentes que giran alrededor de un debate intelectual que agitó a las izquierdas occidentales. Un marxista, que, finalmente, también sabe aterrizar con éxito a la realidad a través de sus celebérrimos 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, publicado por entregas en la revista Amauta el 1928 y que ha sido motivo de centenares de nuevas ediciones en diversos idiomas. Los marxismos de Haya y de Mariátegui no eran opuestos, no eran contradictorios, sencillamente eran diferentes. Esto se vincula de manera casi directa con quién era, qué hacía, qué buscaba y cuáles eran las utopías que iluminaban el camino de cada uno de nuestros personajes.

Mariátegui murió el 16 de abril de 1930 en el auge de su marxismo heterodoxo6. Luego de un tiempo de veto estalinista, que también tuvo que padecer el amauta, solo que, cual Cid Campeador, después de muerto, se redescubren su obra y trayectoria y proliferan cientos de estudios interesados en descifrar qué clase de marxista era el intelectual moqueguano.

El caso de Haya es distinto. En 1931 abraza la socialdemocracia desde una mirada aprista, ya en 1928 había roto definitivamente con la Comintern o viceversa. De allí resultó en un paria de todo el comunismo mundial, y, en tanto que tal, catalogado de revisionista, nacional-imperialista, demo-burgués etc. Por ello, la mayoría de los estudios, incluso contemporáneos, reproducen las imágenes que sobre él supo difundir la Comintern en tiempos de la polémica y se ha descuidado un análisis más sistemático y riguroso de su estación marxista.  

Como dijimos en nuestra nota anterior, sí hubo un Haya marxista que en estas líneas, y en nuestra nota pasada, hemos reseñado brevemente. También hubo, a posteriori, un Haya anticomunista, desde que entiende que el cambio debe realizarse en democracia y señala al comunismo como uno de sus peores enemigos, más en los tiempos de José Stalin.

Entre las estaciones en las que se detiene Haya de la Torre, la marxista es fundamental, no sólo por ser la primera, sino porque probablemente fue con aquella que nos legó su corpus ideológico y doctrinal más brillante y trascendental. Por eso han llegado los tiempos de dejar atrás una pugna política-ideológica revitalizada en los años setenta del siglo pasado pero que carece de toda motivación en estos tiempos de post Guerra Fría y de auge de los estudios culturales.  

La Guerra Fría terminó. Al igual que Mariátegui, Haya es patrimonio del Perú, también debe serlo para nuestra intelligentzia. Su aporte al marxismo continental merece rigurosos estudios, mejores investigaciones históricas y las más profundas reflexiones filosóficas7. 

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1 Augusto Ruiz Zevallos, en un sugerente artículo recientemente publicado (2023) sostiene que Por la Emancipación de América Latina es compilada por Haya en 1927 con la intención de convertirlo en un libro para la revolución. Creemos que este análisis, al que dedica la mitad de su reflexión, debió seguirles la pista a los siguientes pasos de Haya en ese sentido, a la escritura en México de El Antimperialismo y el APRA, así como a la puesta en marcha del Plan de México, que resulta la concreción del proyecto revolucionario que Haya anunciase en su recordado libro de 1927. Sin embargo, el artículo de Ruíz Zevallos da súbitamente un giro en sentido contrario e intenta desmontar el proyecto revolucionario de Haya desde que este tuviese que enfrentar a Mariátegui en la célebre polémica. Ruiz Zevallos realiza este ejercicio a través de una bastante forzada crítica a mi artículo LIMA NO RESPONDÍA. El fracaso del plan insurreccional planteado en México explicado en carta de Víctor Raúl Haya de la Torre a Wilfredo Rozas, fechada el 22 de septiembre de 1929. Investigaciones Históricas. Época Moderna Y Contemporánea, #42, 2022. 

https://revistas.uva.es/index.php/invehisto/article/view/6914  

En su réplica, Ruíz Zevallos sostiene, entre otros tópicos, que Haya se sitúa epistemológicamente por debajo de Mariátegui. Al final, este inesperado giro en el trabajo de Ruíz Zevallos, que, a nuestro entender debió ser sinérgico al nuestro, lo lleva a ofrecer conclusiones contradictorias y poco comprensibles. Ruiz Zevallos, Augusto. Un libro para la revolución. Por la emancipación de América Latina y el Plan Político del joven Haya de la Torre, 1923–1927 En Revista del Instituto Seminario de Historia Rural Andina # 11, 2023.

2La designación de José Carlos Mariátegui como agente de propaganda del régimen dictatorial de Leguía es hasta hoy polémica. Sus seguidores sostienen que se trató de un exilio disimulado que le permitió evitar la cárcel y ampliar, como efectivamente lo hizo, su bagaje intelectual. Es positivamente cierto que hoy no disfrutaríamos de lo más fundamental de la obra de Mariátegui sin su experiencia europea. Nosotros nos hemos limitado a señalar el motivo del viaje de Mariátegui a Europa. No emitiremos ningún juicio de valor. 

3Mariátegui refiere y cuestiona las tesis de Marasyk respecto de la crisis del marxismo en el #17 de la Revista Amauta publicada en 1928. 

4Escrito en 1928, El Antimperialismo y el APRA recién pudo publicarse en Chile en 1936, a través de la Editorial Ercilla. Es posible que Haya modificase el texto original considerando su adhesión a las ideas socialdemócratas desde una mirada aprista a partir de 1931. Sin embargo, el texto mantiene la propuesta de un marxismo adaptado a la realidad latinoamericana. 

5 Bergel, Martín. El socialismo cosmopolita de José Carlos Mariátegui. En Nueva Sociedad #293, 2021.

6 Del marxismo heterodoxo de José Carlos Mariátegui se ocupó, la década pasada, Sosa, Paula. José Carlos Mariátegui. Lecturas heterodoxas del marxismo desde el tercer mundo. Jornadas Nacionales de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de Cuyo, 2016. 

7 Actualmente asistimos a una saludable renovación temática de los estudios acerca de la historia del APRA gracias al enfoque de las historias intelectual y conceptual. En este nuevo ambiente, la inclusión de estudios más acuciosos sobre las diferentes estaciones ideológicas de Haya de la Torre es tarea pendiente y fundamental.

*Al hablar de Defensa del Marxismo jugamos con el nombre con que el amauta denominó su última compilación publicada en vida. No obstante, en el artículo referimos de manera puntual la encomiable lucha de Mariátegui en defensa de la vigencia del marxismo frente a los cuestionamientos que recibió en su tiempo desde corrientes relativistas y otras más.  

[TIEMPO DE MILLENIALS] Hace un par de semanas hice un viaje nacional que fue “eventful” por decir lo menos. Los empujones que recibí en la puerta de entrada al aeropuerto me advirtieron que estaba caminando lento así que aceleré el paso y noté que empecé a caminar defensivamente hacia mi siguiente destino, un restaurante para almorzar. En este ocupado lugar había una cola larga conformada en su mayoría por turistas que esperaban pacientemente mientras una pareja de peruanos reclamaba de forma agresiva.

Cuando llegué a mi destino, subí al taxi que me esperaba. El conductor manejaba a mil por hora así que le pedí que baje la velocidad, luego de idas y vueltas de no aceptar de malas formas, llegamos a un consenso y bajó la velocidad. Entendí que el señor obtenía mayores ganancias con la mayor cantidad de carreras ida y vuelta al aeropuerto, así sea arriesgando su vida, y que quizá tenía a alguien enfermo en casa o mucha necesidad. Sea como fuera, el señor había aprendido a vivir a la defensiva.

Lo curioso de este viaje es que no pude volver en la fecha programada por mal tiempo y debí viajar a otra ciudad para partir desde ahí a Lima. En las 4 horas que estuve en ruta pensé en muchos ejemplos de mi entorno cercano, las noticias, reporteros, el congreso y yo misma y llegué a la conclusión de que en los últimos tiempos nuestra sociedad peruana está a la defensiva, en pie de guerra. Me hizo pensar en esos videos de TikTok que presentan diferentes situaciones para terminar expresando “amanecí y escogí la violencia”. 

De acuerdo con la Real Academia Española, la gentileza se define como “gallardía, garbo y bizarría” así como “urbanidad, cortesía” y “obsequio o patrocinio económico”. De todas las definiciones, me gustaron “cortesía” que significa demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona y “obsequio” que es un regalo. Así, podría concluir que la gentileza es un regalo de respeto.

La pregunta es si la gentileza debería ser un regalo o parte de nuestra identidad. La amabilidad es una cualidad que valoramos y apreciamos. Nos encanta relacionarnos con personas positivas, comprensivas y educadas, que nos tratan con respeto y consideración.  Sin embargo, es también una característica escasa y difícil de encontrar y que nosotros mismos no honramos.

¿Por qué cuesta tanto ser amable? Tal vez, por miedo. Para muchos grupos de nuestra sociedad ser amable es equivalente a ser débil, a que te tomen por tonto y se aprovechen de ti. Caso contrario,  ser indiferente u hostil da una sensación de poder y fortaleza que de alguna manera te pone “en ventaja” frente a los demás así que la mayoría escoge este camino, es más fácil. El problema son las consecuencias de una sociedad endurecida y a la defensiva.

Lo interesante es que todas las personas empezamos siendo amables desde niños y es nuestro entorno el que nos endurece a través de vivencias y aprendizajes. Sin embargo, no podemos perder de vista que somos los adultos los que modelamos la amabilidad u hostilidad en los niños y que esta una responsabilidad que no podemos tomar a la ligera.

Así, “si tienes la opción de tener la razón o ser gentil, elige la gentileza”. Wonder, (2017)

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Amabilidad, Gentileza, Sostenibilidad

Usted ha mencionado que para contrarrestar las críticas de los medios de comunicación, la presidenta Boluarte ha buscado la manera de controlar totalmente el IRTP, ¿A que se refiere con su declaración?

Es tentación de todo gobierno utilizar los medios estatales como si fueran órganos de vocería. Se vio clarísimamente en los años 90, en el gobierno de Fujimori. Después de recuperar la democracia en el 2000, hemos hecho un esfuerzo por transformar los medios estatales en medios públicos. Hemos tenido momentos en los que más o menos esto se ha logrado y momentos en donde ha habido un retroceso muy grande. Estamos precisamente en uno de esos momentos.

El gobierno de la presidenta Boluarte no respeta la autonomía de los medios estatales. De hecho, a ella no le gusta ser criticada por los medios de comunicación en general. No le gusta incluso que los medios de comunicación le hagan preguntas. Pero lo que menos acepta es que un medio de comunicación financiado por el Estado pueda tener cierta autonomía. Es por ello que coloca en el directorio a gente de su confianza.

Uno de ellos fue Jesus Solari (ex presidente del IRTP) quien guardó silencio mientras se denunciaron atrasos en los pagos de los trabajadores y se despedían a periodistas reconocidos de TV Perú. Cuando renunció recién salió en RPP para advertir sobre las “irregularidades” en el IRTP¿Esto fue manipulación del gobierno?

Ella (presidenta Dina Boluarte) es quien nombra al presidente del IRTP. Vemos que al nombrar a Jesús Solari, una de las primeras medidas que toma es cancelar el programa de Carlos Cornejo. Él había entrado al IRTP en mi gestión, recomendado por el gerente de prensa de ese entonces. El Consejo Directivo, por supuesto, estuvo absolutamente de acuerdo. Aclarando que en ese entonces, el presidente era Castillo, cuya relación con los medios tampoco era la adecuada, pero respetó nuestro trabajo. Solari, en su carta de renuncia, dice que no puede seguir aceptando las presiones. Entonces, confirmamos esta manipulación desde el Ejecutivo, que viene no solo del presidente sino también de personas internamente allegadas a ella.

¿Que nos intenta decir cuando dice “internamente”?

Hablo del premier y la ministra de Cultura. Durante el gobierno de Pedro Castillo, cuando es nombrada Bettsy Chávez, se percibe un intento de manejar el canal y, por supuesto, hay fricciones y oposiciones hasta que finalmente terminó saliendo al poco tiempo de que asumió el premierato, ya que mi nombramiento es de confianza. Es aquí donde vemos que todo gobierno, Castillo incluido, puede caer en la tentación de controlar el medio estatal como decía al principio; pero este gobierno no sólo busca un trato amable, sino también servil.

Entonces, ¿Existió un mensaje detrás de la renuncia de Solari?

Cuando renunció Solari, se fue con él todo su Consejo Directivo del IRTP, apoyando a su presidente que había sido nombrado por Boluarte y por Urteaga. Todo ese consejo directivo, dos o tres meses después de trabajar con este nuevo equipo de gobierno, renuncia porque considera inaceptable el trato que se le ha dado a su presidente. Y es que considera inaceptable seguir recibiendo presiones para cambiar la línea editorial del canal y para modificar la programación. Es un mensaje muy fuerte, pero lamentablemente no tuvo mucho eco.

Varios periodistas denunciaron esto y terminaron despedidos. Está el caso de Carlos Cornejo, Carla Harada y otros que fueron retirados de la pantalla de TV Perú, ¿Donde queda la imparcialidad?

Son figuras emblemáticas que daban a entender sus desacuerdos, a veces con gestos, a veces con algún comentario. No es aceptable el trato que han recibido. Ahora se encienden las pantallas de TV Perú y los noticieros hablan de un país en el que no hay inseguridad. No hay inseguridad, no hay delincuencia, los precios no suben, el Congreso no atropella las reformas. Si uno ve el canal ahora, hay programas que están hechos para destacar todo aquello que hace el gobierno, ni siquiera el Estado, sino el gobierno.

Usted viene advirtiendo sobre cómo se viene manejando el IRTP. En su última columna mencionó la autonomía que debe existir entre el Estado y el IRTP, ¿Cuál es esa recomendación que quiere transmitir?

Lo que sugiero es cambiar la ley y establecer que los miembros del Consejo Directivo del IRTP sean elegidos mediante concurso, en lugar de ser nombrados por el presidente de la República y recomendados por el ministro de Cultura. Actualmente, dependen absolutamente de ellos. En cambio, si se sigue esta línea, no dependerá del nombramiento de alguien, sino que serán seleccionados mediante concurso público y por un tiempo determinado. Esto aseguraría la continuidad de políticas y de la línea editorial, además de avanzar hacia la consolidación de medios públicos. Sin embargo, vemos que estamos yendo de mal en peor en cuanto a esta propuesta, y la actual presidenta del IRTP no vela por los intereses de la institución.

Entonces,  ¿qué papel toma Ninoska está tomando en esta problemática?

Aquí tenemos que hacernos una primera pregunta: ¿Quién es Ninoska? ¿Quién era antes de ser nombrada presidenta del Consejo Directivo del IRTP? Ninoska era la jefa de prensa de la presidenta Boluarte como secretaria general de prensa. Ahora hace exactamente lo contrario a lo que debe ser un medio de comunicación respecto de la autoridad. Esto envía dos mensajes: la imagen donde todo lo que haga el gobierno tiene que ser difundido, tiene que estar ahí la imagen. Y por otra parte, es la tarea que le mandan a Ninoska: cuidar la imagen de la presidenta a nivel nacional. Como recompensa, su permanencia está asegurada.

Y es aquí donde podemos hacer hincapié a este viaje que realizó Ninoska a España junto al Gerente General, ¿Realmente es necesario este tipo de comisiones al exterior en medio de un estado de austeridad?

Después del reportaje que sacaste junto a Sudaca, se evidenció que se había sobrepasado del límite de dinero necesario. No había ninguna explicación convincente; yo creo que la Contraloría debería decir algo, no solo porque es un monto bastante significativo. Son 7.000 dólares que costaban los pasajes y unos 5.000 dólares de viáticos. Supuestamente, de estos viajes, el IRTP debe salir beneficiado. Tendría sentido si iban a aprender sobre la técnica de emisión satelital, ya que ahora estamos en pleno proceso de implementación, cuestión que se inició en mi gestión. Sin embargo, Ninoska se iba como invitada solo para inaugurar un evento de Inteligencia Artificial en Valencia.

Nota de redacción: La presidenta del IRTP, junto con el Gerente General, realizaron un viaje del 5 al 8 de abril a Valencia, España. Según el diario El Peruano, se desembolsaron 7.000 dólares en viajes y 4.000 dólares en viáticos solo para dos personas. Se intentó contactar al Área de Prensa de la institución para obtener información sobre el tema; sin embargo, nunca proporcionaron una respuesta fundamentada.

¿Considera que se está manejando indebidamente el presupuesto?

Si tú me dices que es un viaje para conseguir que vengan personas expertas en esa tecnología para asesorar al IRTP, pues me parece muy bien que gastemos lo que gastemos en eso. Sin embargo, no tiene mucho sentido ni mucho sustento este viaje, salvo para conocer España o Europa. Además, el Gerente General es un cargo muy administrativo, entonces, entiendo que Ninoska no quiera viajar sola, pero sería aceptable que el viaje pueda ser acompañado del Gerente de Televisión o del Gerente Técnico. Pero el Gerente General, que es, digamos, la máxima autoridad administrativa, tampoco sé muy bien qué debía hacer en ese viaje.

Viendo este tema de gastos. Cuando asume la presidencia del IRTP, ¿A cuánto ascendían los viáticos y el desembolso de pasajes aéreos por directivo?

No, durante mi gestión en el IRTP no realizamos ningún viaje al exterior. Incluso, en ese momento, existía una restricción para viajar al extranjero. Asumí el IRTP con un presupuesto muy reducido. 

¿Y al interior?

Por supuesto, con ello pudimos conocer cada una de las filiales del IRTP y ver el estado en el que estaban, además de intentar conseguir un presupuesto para mejorar su situación. Sin embargo, no hicimos ningún viaje al exterior en ese momento.

¿A cuánto ascendía estos viáticos y viajes?

Mire, no tengo la cantidad exacta, pero le aseguro que fue mucho menor que lo que actualmente viene derrochando la señora Ninoska Chandía. Podría decirte que por comisión solo iba un representante del IRTP y estos viáticos ascendían a los 210 dólares, y una cantidad igual o incluso menor en pasajes.

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IRTP, Ninoska Chandia, Tv Perú

Hay buen manejo monetario, estabilidad enorme en el Banco Central de Reserva, inflación ya a la baja, reservas internacionales cuantiosas, nivel de endeudamiento de los más bajos de la región. Y, sin embargo, la inversión privada sigue sin levantar cabeza.

Son dos las razones fundamentales que explican ello y que no van a cesar hasta el 2026, cuando se sepa quién será el próximo ocupante del solar de Pizarro.

Por un lado, la enorme debilidad política del Ejecutivo y la irreversible vocación populista del Congreso, generan un grado tal de incertidumbre que ningún dueño de capitales va a apostar a un proyecto si no tiene en claro si las condiciones se van a mantener en el tiempo. El statu quo político afecta la economía, rompiendo la ya decrépita hipótesis de que ambas pueden marchar por cuerdas separadas.

De otro lado, la altísima incógnita respecto de quién va a ocupar el sillón presidencial y, sobre todo, si va a ser algún candidato de izquierda radical, torna imposible que algún empresario piense en invertir más allá del año y medio que resta para las elecciones. Imagínese usted amigo lector si invertiría una gran suma de dinero en algún proyecto si no tiene la certeza de si se lo van a expropiar o van a dictar regulaciones absurdas sobre su quehacer. Es psicológicamente imposible.

Estamos condenados a un crecimiento mediocre, a que siga aumentando la pobreza, a que se deterioren más los servicios básicos, y ello, a su vez, alimenta las condiciones propicias para que surja un outsider que prometa patear el tablero y refundar el Perú. Es terrible la situación por la que está pasando el país y si a ello le sumamos el grosero deterioro institucional de los órganos que imparten justicia, se termina de completar el círculo del infierno para cualquier ánimo inversor (alguna ONG o unidad de investigación debería darse el trabajo de investigar cuántos empresarios o inversores tienen algún proceso fiscal o judicial abierto; nos sorprenderemos del número, que en muchos casos es abusivo e irracional).

No queda si no aguantar, hacer la tarea política e ideológica que corresponde, para evitar, con todas las energías posibles, que el país se vaya al abismo populista y autoritario el 2026. Desde individuos hasta organismos de la sociedad civil tienen la responsabilidad de hacerlo.

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Banco Central de Reserva, BCR

En la era de la información ilimitada y las opiniones inagotables, surgen unos héroes improbables: los censores modernos. Equipados con una moralidad autoimpuesta y una lista interminable de temas tabú, como el terrorismo, los derechos humanos y el conflicto armado interno, estos defensores de la sensibilidad pública están decididos a salvarte de ti mismo.

¿Quiénes son estos adalides de la moderación? Son individuos selectos, cuidadosamente elegidos por su capacidad para detectar el más mínimo atisbo de controversia en películas, libros y cualquier medio de expresión imaginable. Su misión es simple: protegerte de cualquier idea que pueda hacerte pensar demasiado, cuestionar el status quo o las historias oficiales.

Armados con bolígrafos rojos y una firme convicción en su propia infalibilidad moral, los censores modernos se abalanzan sobre el arte, la literatura y el cine como cazadores furtivos en busca de presas peligrosas. ¿Una palabra mal colocada? ¡Censurada! ¿Un personaje que desafía las normas sociales? ¡Censurado! ¿Una trama que puede ofender a alguien? ¡Por supuesto, censurada!

Pero no se preocupen, ciudadanos y ciudadanas, estos guardianes de la moralidad están aquí para protegerles. ¿Quién necesita libertad de expresión cuando puedes tener una versión pasteurizada del arte, la literatura y el cine? ¿Quién necesita diversidad de ideas cuando puedes tener un pensamiento único como el “pensamiento Fujimori” (Rosangella Barbarán dixit), convenientemente filtrado y empaquetado para tu consumo?

Y así, mientras los censores modernos patrullan las fronteras de lo políticamente correcto, nosotros, el público, nos hundimos cada vez más en un mar de mediocridad intelectual. Después de todo, ¿quién necesita desafiar sus propias creencias cuando puedes tenerlas validadas constantemente por aquellos que saben lo que es mejor para ti?

Ah, pero hablemos de un incidente reciente que ha capturado la atención de todos: la cuasi censura de la película «La piel más temida» por parte de Paco de Piérola, el censor más vigilante de la industria cinematográfica nacional. ¿Qué fue lo que le molestó a Piérola? ¿Quizás el reflejo incómodo de la sociedad en el espejo del cine? ¿O tal vez la audacia del cineasta Joel Calero de desafiar las convenciones narrativas y mostrarnos la complejidad de las personas ante situaciones difíciles? No, nada de eso. Fue simplemente que la palabra “terrorista” no se mencionó 666 veces para evitar que se “romantice el terrorismo”. ¡Qué barbaridad!

Y como si la tarea de censurar películas y libros no fuera suficiente, ahora también tenemos la propuesta de la participación de militares y policías dispuestos a decirnos qué es lo que podemos ver y qué no en el cine. ¿Quién necesita críticos de cine cuando puedes tener a un sargento dictando tus preferencias cinematográficas? Porque, claramente, lo que necesitamos en nuestra vida ya abrumada por decisiones es que un oficial nos diga si una película es apta para nuestro consumo cultural. ¡Qué alivio saber que nuestras fuerzas armadas estarán dedicando tiempo y recursos a protegernos de las tramas peligrosas y de las palabras no dichas!

Entonces, levantemos nuestras copas a los censores modernos, esos guardianes incansables de la ignorancia y la monotonía. Porque en un mundo donde la libertad de expresión es una molestia y el pensamiento crítico es un lujo, su labor es verdaderamente invaluable. ¡Larga vida a la censura moderna! O mejor dicho, ¡no tan larga, por favor!

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Desde 1943, las entrañas del Palacio de Justicia en Lima han servido como custodios de un tesoro invaluable: más de 150 millones de documentos que abarcan los 201 años de historia republicana del Perú. En el sótano de esta emblemática sede del Poder Judicial (PJ), el Archivo General de la Nación (AGN) resguarda con celo la colección republicana, así como la documentación notarial y judicial que data desde el siglo XIX. 

Sin embargo, detrás de esta fachada histórica yace una realidad desoladora. Recorrer estos pasillos es adentrarse en un mundo de condiciones deplorables que amenazan el patrimonio documental y notarial de todos los peruanos.

Benjamin Zevallos
Archivo General de la Nación en peligro por falta de cuidados. Foto: Andina

El AGN, encargado de preservar la memoria histórica del país, se enfrenta a un desafío monumental. A lo largo de décadas, los documentos han sufrido el deterioro causado por el paso del tiempo, la humedad, las filtraciones de agua y la falta de mantenimiento adecuado. Los estantes repletos de expedientes, libros y registros están expuestos a un constante peligro, mientras que las instalaciones muestran señales evidentes de deterioro estructural.

Esta situación no solo pone en riesgo la integridad física de los documentos, sino que también amenaza con borrar parte de la memoria histórica del país. Los archivos del AGN son testigos silenciosos de los momentos más cruciales de la historia peruana, desde la independencia hasta los acontecimientos políticos y sociales más recientes. Preservarlos es fundamental para entender nuestro pasado y construir un futuro más sólido y consciente.

En este contexto, el inminente desalojo del sótano del Palacio de Justicia plantea una urgencia aún mayor para encontrar una solución adecuada que garantice la conservación y accesibilidad de este valioso patrimonio. El traslado a un nuevo local es una medida necesaria, pero también es crucial asegurar que las nuevas instalaciones cumplan con los estándares necesarios para proteger estos documentos históricos para las generaciones futuras.

El Archivo General de la Nación (AGN) en Perú se enfrenta a un momento crítico ante el inminente desalojo del sótano del Palacio de Justicia, donde actualmente residen documentos históricos cruciales para el país. Este traslado se debe al deterioro de las instalaciones y a la orden judicial de desalojo, que ha llevado al AGN a buscar un nuevo local para salvaguardar su invaluable contenido.

El Ministerio de Cultura ha firmado un contrato por un valor de 3 millones 161 mil 220 dólares, equivalente a 12 millones 328 mil 758 soles, para alquilar un nuevo espacio por 36 meses. Este nuevo local, ubicado en una bodega industrial en El Callao, tendrá un costo mensual de alquiler de aproximadamente 83 mil dólares.

Benjamin Zevallos

                                  Las denuncias del AGN han tomado relevancia después de varios años exigiendo cambios. Foto: Andina

La necesidad de trasladar estos documentos se debe no solo al mal estado de las instalaciones actuales, sino también a la urgencia de proteger este patrimonio histórico ante posibles daños. Sin embargo, algunos críticos advierten que el nuevo local, situado en una zona industrial, podría no ser la solución ideal, ya que podría exponer los documentos a riesgos adicionales.

A pesar de las preocupaciones sobre la idoneidad del nuevo espacio, el AGN y el Ministerio de Cultura han defendido la elección, argumentando que representa un ahorro en recursos públicos. Sin embargo, algunos expertos y funcionarios señalan que esta solución temporal podría no ser la más adecuada y abogan por la construcción de un local propio para el AGN.

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