[INFORME] Sigue el cuestionable manejo del presupuesto en la Municipalidad de Lima. Con Reggiardo en la alcaldía, se tomó la decisión de comprar drones y cámaras sin permitir que exista una licitación pública y, además, el único postor invitado y elegido no tenía experiencia en el rubro y recién registró trabajadores un mes antes de firmar contrato.

En octubre del año pasado, la Municipalidad de Lima debió afrontar un inesperado cambio de mando. Rafael López Aliaga, quien ganó las elecciones del año 2022, abandonaba su cargo para perseguir su deseo de convertirse en presidente del Perú y, para ello, estaba obligado de renunciar a la alcaldía. Como está estipulado, quien pasó a ocupar el lugar que dejó López Aliaga fue otro integrante de las filas de Renovación Popular, el teniente alcalde Renzo Reggiardo Barreto.

Para el nuevo burgomaestre, la Municipalidad de Lima no era un terreno ajeno. Además del cargo que ejerció como mano derecha de Rafael López Aliaga, Reggiardo Barreto también intentó, sin éxito, llegar a la alcaldía en 2018 cuando fue candidato por el partido Perú Patria Segura.

Luego de un periodo marcado por serios cuestionamientos a la gestión que encabezó el líder de Renovación Popular, una de las interrogantes que existía sobre el desempeño de Reggiardo Barreto como alcalde era si administraría la Municipalidad de Lima de la misma manera en que lo hizo su jefe político o intentaría marcar su propio camino. Sin embargo, seis meses después de su llegada al despacho municipal, pareciera que la gestión ha seguido un rumbo errático.

SIN COMPETENCIA

En diciembre del año pasado, la Municipalidad de Lima concretó una de las primeras grandes adquisiciones de la gestión Reggiardo. Esta comprendía el pago del más de dos millones de soles, más precisamente S/. 2,289,187,68, por ocho drones que estarían a disposición de la Gerencia de Seguridad Ciudadana.

Si bien corresponde señalar que el uso de estos vehículos aéreos para operativos relacionados con la seguridad pública se ha vuelto muy común en el último tiempo, en esta costosa compra existió un detalle particular. Como se puede observar en el contrato al que tuvo acceso Sudaca, la Municipalidad de Lima no realizó esta compra tras el habitual concurso público en el cual distintos proveedores pueden presentar sus ofertas y un comité elige a la mejor.

En esta oportunidad, la gestión del alcalde Reggiardo junto al gerente municipal Alejandro Jiménez optó por un sospechoso procedimiento de selección no competitivo, el cual consiste en un mecanismo excepcional para casos de emergencias, proveedores únicos o desabastecimiento.

Pese a que, por estos tiempos, existe un gran número de empresas que se dedican a la venta de drones con experiencia en ventas a municipios que optan por hacer uso de ellos, la Municipalidad de Lima tomó la decisión de no buscar una variedad de ofertas, sino que se limitó a lo que les podía ofrecer la empresa Original Systems, a quien invitaron para que presente su oferta y le pagaron los más de dos millones de soles por este contrato.

LA SUERTE LLAMA DOS VECES

Pero esta no sería la única vez que se pudo leer “procedimiento de selección no competitivo” durante la gestión Reggiardo. Sudaca pudo acceder a un nuevo contrato firmado por la Municipalidad de Lima a finales del mes de abril del presente año para la adquisición de doscientas cámaras corporales para la Gerencia de Seguridad Ciudadana en el cual se repite la historia de los drones.

Para adquirir las cámaras corporales, la Municipalidad de Lima volvió a optar por un procedimiento que impide la presentación de varios postores así como la competencia de ofertas y recurrió nuevamente a la empresa Original Systems para que sea la única oferta analizada y termine firmando un contrato por casi dos millones y medio de soles.

En este caso también corresponde señalar que las cámaras corporales no son objetos escasos ni mucho menos de un único distribuidor. En una búsqueda rápida en internet se pueden encontrar diversas empresas, como las dos que se muestran a modo de ejemplo en la siguiente imagen, que se dedican a la venta de estos dispositivos en el país.

UN ELEGIDO INEXPERIMENTADO

Si optar por este procedimiento de selección no competitivo despertaba sospechas, existen otros elementos en esta historia que encienden más alarmas. Sudaca pudo revisar el historial de Original System, el gran beneficiado de estos procedimientos, y encontró que no sólo no tenía experiencia en contratos por venta de cámaras, drones o algún otro dispositivo tecnológico, sino que su único antecedente antes de firmar un contrato con la Municipalidad de Lima fue una orden de servicio por la adquisición de alimentos y bebidas para el Ejército.

A esto se le suma la información que se puede encontrar en el sitio web de Sunat. Según lo que se muestra en la siguiente imagen, Original System, la empresa que ha facturado casi cinco millones de soles gracias a sus contratos con la Municipalidad de Lima, recién registró trabajadores en el mes de noviembre del año pasado, apenas un mes antes de firmar su primer contrato con la comuna limeña.

En las últimas horas se ha conocido que la Fiscalía iniciará investigaciones preliminares contra el exalcalde López Aliaga por el endeudamiento de más de cuatro mil millones de soles durante su paso por la Municipalidad de Lima. Sin embargo, este manejo deficiente e irresponsable de los recursos de la ciudad parece mantenerse con la llegada de Renzo Reggiardo, su teniente alcalde, al poder.

[EL DEDO EN LA LLAGA] Cuando conocí el Sodalicio de Vida Cristiana en el año 1978, uno de los lemas que continuamente se repetía a modo de definición del estilo sodálite era el de “mitad monje, mitad soldado”. Se trataba de una expresión que resultaba especialmente atractiva para jóvenes insatisfechos con el estilo burgués de vida del entorno en que habían crecido. Rodeada de un halo de heroísmo, remitía a las hazañas de tiempos medievales: la imagen romántica del caballero cruzado que combinaba la contemplación espiritual con la acción decidida y militante. Este ideal no era casual; encarnaba la visión fundacional que Luis Fernando Figari imprimió al movimiento desde sus inicios en 1971 en el Perú.

La primera mención escrita de este lema en el Sodalicio aparece en un texto que fue sacado posteriormente de circulación: la “Memoria del Superior de la Sodalitium Christianae Vitae, Año 1976”. En ella, Figari describe cómo debe entenderse esta frase dentro de la espiritualidad sodálite:

«No quiero seguir adelante sin señalar la influencia de un pensador español, de ejemplar vida, que ha legado a la posteridad una frase que, a mi entender, resume muy bien el ideal que muchos sodálites han sabido hacer suyo: “mitad monje, mitad soldado”. Es así como se va perfilando y acentuando nuestro estilo: mitad monje. La vida de un sodálite es ante todo vida de oración. En la oración cobra fuerzas, en ella ve caer, una a una, las barreras de su individualismo y su negativo egoísmo, en ella descubre la voluntad de Dios para cada momento de la vida, en fin, en ella se nutre de vida y de amor. Mitad soldado, pues nuestra actitud no puede ser pasiva, es, todo lo contrario, eminentemente apostólica».

Esta cita revela no solo una espiritualidad exigente, sino una clara influencia externa que Figari reconoce abiertamente. La primera pregunta que surge es la identidad de ese “pensador español, de ejemplar vida”. Es claro que se trata de José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), fundador de la Falange Española, un movimiento político de carácter fascista, nacionalista y de raigambre católica conservadora. Primo de Rivera fue fusilado en 1936 durante los primeros meses de la Guerra Civil Española, acusado de conspiración y rebelión militar contra el gobierno de la Segunda República. Aunque no existe evidencia documental irrefutable de que pronunciara literalmente la frase “mitad monje, mitad soldado”, esta refleja fielmente su pensamiento, tal como lo expresó en un discurso parlamentario el 6 de noviembre de 1934:

«Es cierto; no hay más que dos maneras serias de vivir: la manera religiosa y la manera militar —o, si queréis, una sola, porque no hay religión que no sea una milicia ni milicia que no esté caldeada por un sentimiento religioso—; y es la hora ya de que comprendamos que con ese sentido religioso y militar de la vida tiene que restaurarse España».

En los primeros años del Sodalicio, la admiración por José Antonio Primo de Rivera iba más allá de una mera referencia literaria. Se le profesaba auténtica devoción y se le consideraba modelo de político católico dispuesto a entregar su vida por sus ideales. Testimonios de exmiembros recuerdan haber visto en los años ochenta un afiche con su foto en la habitación de Germán Doig, superior en comunidades sodálites y segundo en la cadena de mando dentro de la institución.

Figari fomentaba activamente la lectura de las “Obras completas” de Primo de Rivera entre aquellos sodálites con proyección intelectual. Esta influencia se manifestaba también en la cultura cotidiana del grupo. El himno falangista “Cara al sol” se aprendía y se entonaba en el Sodalicio durante viajes en bus a retiros, paseos o momentos recreativos. Aún más reveladora es la historia de una de las canciones sodálites más queridas: “Alza la frente”. Se trata de una adaptación directa de la canción falangista “Llámame camarada” (1943), original del Frente de Juventudes, con letra de José María García-Cernuda Calleja y música de Agustín Paíno Mendicoague. La versión sodálite reemplaza las referencias políticas por cristianas, pero conserva la estructura, el ritmo marcial y el espíritu de llamada a la militancia:

Versión original (fragmento):

Cubre tu pecho de azul, español,
que hay un hueco en mi escuadra;
pon cinco flechas en tu corazón,
llámame camarada…

Versión sodálite (“Alza la frente”):

Alza la frente y tu corazón,
que es Cristo el que llama;
ponte la Cruz cual un galardón,
el Sodalitium te espera…

Esta canción se cantó hasta bien entrados los años noventa en contextos internos y fue entonada públicamente en la misa de exequias de Germán Doig el 14 de febrero de 2001 en la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación en Lima. Su permanencia ilustra cómo el imaginario falangista fue adaptado para reforzar la identidad sodálite: disciplina, camaradería, entrega total y combate espiritual.

En conformidad con las influencias falangistas y tradicionalistas que marcaron los primeros años del Sodalicio, Figari sostenía además una visión hispanista de la conquista de América, la cual era interpretada como una empresa providencial de evangelización y civilización cristiana. En sus exposiciones y conversaciones internas reivindicaba la herencia espiritual y cultural de la España católica, en abierta oposición a interpretaciones críticas del proceso colonial. Esta lectura reforzaba el marco tradicionalista del movimiento y su imaginario de “reconquista” cultural y religiosa.

La conexión española: Toledo y la formación tradicionalista

La influencia española no se limitó a lo ideológico. Figari utilizaba con frecuencia metáforas de clara raigambre española para transmitir el ideal sodálite. Solía decir que los sodálites debían forjarse como una espada toledana: flexibles pero indestructibles, afilados para el combate espiritual y templados en el fuego de la disciplina y la oración.

En 1981, cuando el Sodalicio aun era solamente una asociación pía de fieles, Jaime Baertl, miembro de la generación fundacional y quien se convertiría en el primer sacerdote sodálite, fue enviado a formarse en el seminario de la arquidiócesis de Toledo bajo el cardenal Marcelo González Martín. Este prelado, conocido por su conservadurismo y por haber celebrado la misa de exequias de Francisco Franco, acogía candidatos al sacerdocio de otras diócesis y países que buscaban una formación teológica y espiritual alineada con los cánones más tradicionalistas.

Figari consideraba que la formación en el Seminario Santo Toribio de Mogrovejo de Lima era deficiente y no correspondía a los lineamientos del Sodalicio. Por ello, obtuvo permiso para que Baertl se preparara en Toledo, siendo ordenado sacerdote a fines de 1981 en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar, en el exclusivo distrito de San Isidro (Lima), e incardinado inicialmente a la arquidiócesis de Lima.

En ese mismo contexto toledano, bajo el cardenal Marcelo González Martín, realizó parte de su formación José Manuel Pereda Crespo —fundador de los Cruzados de Cristo Rey y discípulo predilecto de Ramón Plata Moreno, fundador de El Yunque—. Pereda, que aún no era sacerdote en 1981, había estudiado medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pasó seis meses en la cárcel en 1968 tras sustraer expedientes confidenciales de consejeros universitarios por encargo de El Yunque y fundó los Cruzados de Cristo Rey en 1971. La primera generación de su congregación se formó en el Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso de Toledo.

El Sodalicio mantuvo contacto y amistad con Pereda Crespo. Incluso en la década de los ochenta visitó una de las casas de formación sodálites en San Bartolo, a 50 km al sur de Lima. El Sodalicio compartía con los Cruzados una fuerte devoción a Cristo Rey —advocación muy querida en el Sodalicio— y claras afinidades en su ideal de “cruzados” combativos.

El puente mexicano: Federico Müggenburg y El Yunque

Un eslabón fundamental entre estas influencias fue el arquitecto mexicano Federico Müggenburg, perteneciente a la segunda generación de El Yunque, organización secreta ultraconservadora mexicana. Cercano al fundador Ramón Plata Moreno, Müggenburg tuvo un rol activo en el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), en la Democracia Cristiana y llegó a ser vicepresidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) en 1975.En 1985 participó en el Congreso Internacional sobre “Reconciliación en el Pensamiento de Juan Pablo II” organizado por el Sodalicio en Arequipa (Perú). Allí criticó con dureza el marxismo y la “Iglesia popular”. Müggenburg fue colaborador asiduo de los Amigos de la Ciudad Católica en España, participando activamente en sus reuniones anuales de 1981, 1982, 1985 y 1991.

La Cité Catholique y la Fundación Speiro

Los Amigos de la Ciudad Católica están vinculados a la Fundación Speiro, editora de la revista Verbo. Esta es la rama española de la Cité Catholique, fundada en 1946 por Jean Ousset, discípulo de Charles Maurras (Action Française). Ousset promovía la formación de élites laicas para una “reconquista” católica de la sociedad mediante células de estudio y acción.

Tanto Figari, como Doig, Alfredo Garland y Virgilio Levaggi, miembros de la generación fundacional del Sodalicio, leían obras de Ousset, especialmente “El marxismo-leninismo” (1960), y recibían puntualmente la revista Verbo. Libros sodálites como “Como lobos rapaces” (Garland, 1978) e “Iglesia y marxismo” (Doig, 1983), así como el de Müggenburg “La cruz, ¿un ariete subversivo?” (1970), fueron reseñados en sus páginas. Estas lecturas reforzaban una interpretación integrista y anticomunista de la doctrina social de la Iglesia.

Queda abierta la interrogante de si Figari participó directamente en alguna reunión de los Amigos de la Ciudad Católica durante sus viajes a España, o si Müggenburg fue el principal puente. Lo indudable es que el Sodalicio de sus primeros años se nutrió de esta red internacional de pensamiento tradicionalista: falangismo español, integrismo francés vía Cité Catholique/Speiro, y ultraderecha católica mexicana vía El Yunque.

Figari, acompañado de algunos miembros de la generación fundacional, realizaba casi todos los años viajes al extranjero, con México, Argentina y España como destinos preferidos. Los sodálites de rangos inferiores desconocíamos los detalles de esas agendas y con quiénes se reunían. Sólo sabíamos, por comentarios de Germán Doig, que Figari consideraba al Sodalicio único, insuperable, el “non plus ultra” en comparación con otros grupos, alimentando de esta manera nuestro orgullo colectivo. Ciertamente no eran asociaciones o congregaciones tradicionales, a las que Figari calificaba de “relajadas” y consideraba trasnochadas, ni tampoco el Opus Dei, hacia el cual el Sodalicio era bastante crítico y mantenía una cierta rivalidad. Probablemente se trataba de movimientos tradicionalistas y ultraderechistas que compartían una visión autoritaria de la sociedad y de la Iglesia.

Este entramado ideológico, con su énfasis en la jerarquía absoluta, la obediencia ciega y el espíritu militarista, contribuyó decisivamente a crear una cultura institucional donde el abuso no fue la excepción, sino la norma. El verticalismo extremo, la sacralización del poder de los superiores y la deshumanización del individuo en aras del ideal sodálite facilitaron durante décadas abusos sexuales, psicológicos, físicos y de conciencia sistemáticos. El lema “mitad monje, mitad soldado”, inspirado en fuentes falangistas y tradicionalistas, simboliza tanto la atracción inicial del movimiento como la trágica deriva autoritaria que terminó conduciendo a su disolución por el Vaticano en 2025.

[CRÓNICA] Emprendí en un negocio con terror y, un poco, de crisis existencial. Mi mente tiende a humanizar todo, y veia a las empresas como necesarias, pero no dejaba de sentir que estábamos rodeados de personas jurídicas, personas con rasgos psicopáticos. Al abrir el negocio, después de mucho tiempo, me atrevo a decir que, desde la infancia, me motive nuevamente. Conlleva estrés y estoy buscando diferenciar mi manera de ser un empresario a la tradicional. Quien hubiera pensado que un negocio despertaría un interés social en mi. Eso me llevo a utilizar el metropolitano. Si he ido en combi varias veces de niño, no mucho pero tampoco nulo. Desde una perspectiva marxiana, solo conocía el mundo visto desde la experiencia de quienes se benefician de él, desde el punto de vista de alguien que ha sido moldeado por un entorno socioeconómico privilegiado.  Para todos los que no hayan leído algo de Marx solo por creer que es de “rojos”, se están perdiendo las ideas de una de las mentes más brillantes que han quedado marcadas en la historia. Igual, no es que haya hecho mucho, solo he ido en metropolitano, por ahora. Al igual que en las incontables aventuras en ciudades extranjeras y lejanas, ahora ando como un perro mirando un bosque de donde provienen aullidos lobeznos. Escuchando el llamado de las tinieblas que me invita a entrar a ciegas donde se encuentran esparcidos pedacitos de mi propia identidad.

Camine unas cuadras con mi chompa, el dia estaba frio, la neblina parecía entrar a mi cuerpo en cada respiro. Las calles barranquinas se veían tétricas. Me cruce unos cuantos borrachos, caminando entre risas después de una larga noche, también con personas abriendo las cortinas metálicas de sus tiendas; una que otra pareja llevaban a pequeños de uniforme azul de la mano. Entre a la estación, al finalizar el boulevard, y pensaba que de todo lo que había visto solo había vivido estar borracho sin dormir. Con una risa insonora entre. Esperaba el bus, a pesar de que mi tramo solo tiene un camino, les pregunte a unas cuantas señoras si estaba esperando al bus correcto. No había mucha gente, y veo a lo lejos un rectángulo gigante gris que se camuflaba con nuestra ciudad. Se abrieron las puertas, no entendía como iba a entrar, caras desconocidas me miraban como diciendo: creo que no entras. Dejé ir a la duda y di un paso, pude acomodarme a un costado de la puerta. Parado, tuve que sostenerme casi del techo porque el apoyo metálico era muy bajo. Miles de colores y gestos. El día tomo vida. Subían y bajaban personas en cada parada. Yo sonreía viendo como dejábamos a los carros atorados en la via expresa. Me tuve que quitar la chompa, comenzaban a caer gotas de sudor desde mi cabeza con poco pelo. Mis pensamientos parecían pasar tan rápido como las imágenes de la ventana.

Gente miraba su celular con mirada cansada, entro un joven bailando sutilmente a un ritmo que solo el estaba escuchando, me dio gracia: buen estilo pensé. Lo imite y subi el volumen de mis audífonos al máximo y comencé a simular que tocaba la bateria de los Rolling stones. No esta tan mal haber llegado tarde para vivir esta parte muy cotidiana y rutinaria del lugar que me vio crecer. Deje salir la locura y a nadie parecía importarle. Javier Prado, bajo y comienzo a subir por las escaleras que soportaban el peso de cientos de personas. Camine en dirección a Lince, dentro de un tumulto muy cerca da la estación, apareció una señora vendiendo ceviche de pota en su carretilla. Sentia que un ángel me estaba dando su bendición. Ahí si no dude ni un segundo. Con cada mordisco regresionaba a antiguos veranos de cerro azul. Con el picante en la boca, segui hasta llegar a mi cocina. Entre y escribir era mucho mas tentador que el Excel pendiente, pero al igual que todos quienes me acompañaron en mi trayecto, tenia que trabajar. No se si mi cabeza esta muy bien o muy mal, pero, por lo menos puedo entretenerme dándole vueltas a algo tan normal como subirse a un bus.

[INFORME] Una nueva polémica involucra al Congreso. En esta oportunidad, la gestión actual tomó la decisión de abrirle las puertas a un nuevo proveedor que arrastra un polémico historial tras recibir una orden de servicio por setecientos mil soles con el Ejército en circunstancias sospechosas.

En poco más de tres meses, el Palacio Legislativo tendrá nuevos inquilinos. Un periodo de cinco años que desde el primer día podría catalogarse como un divorcio irreconciliable entre la mayoría de peruanos y aquellos que en 2021 fueron elegidos para ser sus representantes en el hemiciclo está próximo a llegar a su final.

Por supuesto esta pérdida de confianza que ha terminado con un congreso al que más del 90% de peruanos desaprueba acumula varios episodios que han conducido a este presente marcado por el descontento. Parlamentarios que se ausentan por largos periodos, aquellos que usan los recursos del Congreso para venganzas políticas, blindajes y hasta los homenajes que se realizan a ellos mismos lograron exasperar a una población que, desde hace un tiempo, mira con recelo a sus políticos.

Sin embargo, que los parlamentarios estén transitando sus últimas semanas en el Congreso no los estaría persuadiendo de disfrutar de los recursos que tienen a su disposición hasta el último día e incluso parecen pasar por alto alarmantes antecedentes de los proveedores con quienes firman contratos.

UN SOSPECHOSO HISTORIAL

A finales del pasado mes de abril, el Congreso de la República dio luz verde a una orden de servicio con un proveedor llamado Raphael Humberto Barzola Mendoza. Como se puede observar en la siguiente imagen, esta orden de servicio por un valor de más de veinte mil soles se realizó por la adquisición de vestuario, accesorios y prendas diversas.

Hasta esta parte pareciera no existir nada sospechoso, incluso si se tiene en cuenta que Barzola no es uno de los típicos proveedores a los que suele recurrir el Congreso para este tipo de adquisiciones. Acorde a la información en la lista de proveedores del Estado, Barzola Mendoza sí registra cuantiosos contratos con el Ministerio de Defensa, que llegan a superar los nueve millones de soles y mucho más con el Ejército y la Marina de Guerra.

No obstante, al hurgar en estos antecedentes de Barzola como proveedor se pueden encontrar detalles que llaman la atención. Para ello es preciso remontarse al año 2020, más específicamente a los inicios de la pandemia, cuando el Ejército se encontró ante la necesidad de adquirir insumos médicos.

Fue en ese contexto cuando el Comando de Salud del Ejército (Cosale) optó por realizar procesos de contratación directa por más de cuatro millones de soles con proveedores que, extrañamente, no se dedicaban a la venta de productos sanitarios y entre estos beneficiados figuraba el nombre de Raphael Humberto Barzola Mendoza.

Una investigación periodística que data del año 2021 y fue realizaba por el portal Convoca dio a conocer que Barzola Mendoza, pocas horas después de la formalización del otorgamiento de la buena pro que le permitió recibir setecientos mil soles, realizó una modificación en su ficha RUC donde recién figuró que entre sus actividades económicas se encontraba la venta de productos de farmacéuticos.

UNA IRREGULARIDAD QUE PASARON POR ALTO

Pero eso no es todo sobre los antecedentes del nuevo proveedor del Congreso. Barzola también recibió, junto con otros de los proveedores elegidos por el Ejército, más ganancias de las que recibirían aquellos que también vendían mascarillas. Según señala el periodista Alexander Lavilla, mientras que, por ejemplo, el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares) pagaba como máximo S/ 1.50 por cada mascarilla, Barzola y otros proveedores del Ejército recibieron S/ 3.50 por el mismo producto.

Aunque este caso se hizo público en marzo del 2021, Sudaca pudo comprobar que Barzola siguió recibiendo generosos contratos. Sólo con la Marina de Guerra acumuló más de dos decenas de contratos que suman más de doscientos dieciocho mil soles, más de un millón de soles con el Ejército y más de novecientos mil con el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Pese a la denuncia periodística que exponía la venta de un producto a un precio que incluso era mayor del doble de lo que le costaba a otros contratantes y los sospechosos movimientos en el otorgamiento de la buena pro, este proveedor siguió contratando con las Fuerzas Armadas y, además, ahora también ingresó en la lista de nuevos proveedores del Congreso.

IN MEMORIAM: Abel “Walo” Carrillo Milla (76), baterista peruano de bandas históricas como Telegraph Avenue, Tarkus, Dr. No, Tlön, entre otras, fallecido la semana pasada, fue -como yo- herreriano (ex alumno del colegio nacional Bartolomé Herrera). Q.E.P.D.

[Música Maestro]

La tarde del domingo 17 de mayo la comunidad de seguidores y admiradores de la obra musical de Frank Zappa recibimos una triste noticia. Ike Willis, cantante y guitarrista que, entre 1978 y 1988, fue uno de los colaboradores más cercanos del genio de Baltimore, falleció a los 70 años. Desde el 2024, por lo menos, se venían difundiendo informaciones -muchas de ellas por parte de su propia familia, específicamente de su hija Leah- que daban cuenta de que el buen Ike, gran cantante, excepcional guitarrista, venía luchando valientemente con un invasivo cáncer de próstata. Incluso ella tuvo que salir en redes sociales más de una vez a desmentir rumores de que su padre había muerto.

Sin embargo, en esta ocasión era verdad, como se fue confirmando con el transcurrir de las horas. El primero en avisar a la comunidad mundial de fans del universo zappesco fue Arthur Barrow, quien fuera bajista de la banda entre 1978 y 1980 y después, hasta 1982, se desempeñó como director musical o “Clone Meister”. Barrow y Willis fueron las columnas vertebrales de la primera banda ochentera de Frank, la misma que lanzó icónicos discos como Joe’s Garage (1979), You are what you is o Tinsel town rebellion (ambos de 1981), grupo por el que también pasaron luminarias de la música mundial como Steve Vai (guitarra), Vinnie Colaiuta (batería), entre otras. André Cholmondeley, uno de sus mejores amigos y líder de Project/Object, fue uno de los primeros en reaccionar: “Él era como mi hermano. Y todo lo que he hecho en la música en los últimos 30 años comenzó gracias a haberlo conocido…”

Quienes conocemos el catálogo de Frank Zappa de arriba a abajo, recordamos sus magistrales interpretaciones de temas que pertenecían a otras épocas de aquella amplia discografía, como la versión de 1988 de Dickie’s such an asshole -dedicada originalmente a Richard Nixon y, en esta ocasión, a Ronald Reagan- o la relectura de Village of the sun, incluida en el disco Saarbrücken 1978, parte del primer volumen de la colección de bootlegs Beat the boots I (1991). Pero también llegan a la mente canciones escritas para su abaritonada y brillante voz como Lucille has messed my mind up, Why does it hurt when I pee? o Outside now, uno de los puntos climáticos de la historia de Joe. O, por supuesto, el jazz al estilo crooner de Yo’ cats (Frank Zappa meets The Mothers of Prevention, 1985) y el psicótico blues Bamboozled by love, clásico del Tinsel town rebellion.

Una de las mejores grabaciones en vivo de Ike Willis es, sin duda, el medley de tres canciones de los Beatles que pudimos escuchar de forma oficial en el álbum doble Zappa ’88: The last U.S. show (2021) que es, como dice su nombre, la grabación del último concierto de aquella gira que canceló en medio de polémicas internas.

En ese cover, Zappa altera las letras de tres gemas de Leoon/McCartney, Norwegian wood (The bird has flown), Strawberry fields forever y Lucy in the sky with diamonds, para ridiculizar a los tele-evangelistas, a partir de los escándalos de un conocido predicador, Jimmy Swaggart, fallecido a los 90 años en julio del 2025, quien fue encontrado entre 1986 y 1988 con prostitutas, a las que pagaba miles de dólares con lo que recaudaba en su televisado “ministerio” religioso. La voz de Ike, sus inflexiones y tonalidades, convierten en un clásico del humor negro a esta pieza que podríamos aplicar a tantos otros sacerdotes o gurúes que esconden sus bajas pasiones detrás de una careta espiritual.

¿Cómo llega Ike Willis a la banda de Zappa?

“Conocí a Frank en 1977, cuando mi esposa y yo estábamos en la universidad, en Washington. Había venido a dar un concierto y yo formaba parte del equipo técnico del local. Casualmente, lo conocí después de la prueba de sonido. Empezamos a hablar. Nos caímos muy bien, me hizo tocar y cantar para él. Me dijo que le gustaría que hiciera una audición para su banda. Básicamente, después de la gira de ese año -parte de la cual podemos escuchar en los álbumes Sheik yerbouti (1979) y Baby snakes (1983)- me llamó cuando todavía estaba en la universidad y me dijo que me iba a pagar el viaje para la audición. Volé una semana después y entré en la banda”. El resto es historia. Así recordaba Isaac “Ike” Willis, natural de St. Louis, Missouri, el comienzo de su relación con Frank Zappa, que se extendió hasta 1988, lo cual convierte en el músico que más tiempo ha permanecido en su banda.

La carrera de Ike Willis está íntegramente definida por su trabajo con Zappa. Participó en todos los álbumes ochenteros del grupo -siete en estudio, seis en concierto e infinidad de lanzamientos tanto oficiales como póstumos- y fue parte fundamental en el ensamblaje vocal de las giras de 1978, 1979, 1984, 1986 y 1988, con un hiato entre 1980 y 1982 en que pidió licencia por el nacimiento de sus hijos. Desde 1993, año de la muerte de Frank, Ike ha mantenido vigente el legado musical de su mentor a través de sus colaboraciones con diversas bandas de tributo a Zappa alrededor del mundo, entre ellas The Central Scrutinizer (Brasil), Ossi Duri (Italia) o The Ed Palermo Big Band (EE.UU.).

Además, estuvo presente en la formación original de The Band From Utopia -actualmente Banned From Utopia-, junto a Robert “Bobby” Martin, (voz, saxo, teclados), Tommy Mars (teclados), Arthur Barrow (bajo, guitarra), los hermanos Tom y Bruce Fowler (bajo y trombón), Kurt McGettrick (saxos, clarinetes), Ed Mann (percusión) y Chad Wackerman (batería), todos ex alumnos de Frank. Algunos años después, colaboró con Project/Object, banda norteamericana fundada por el virtuoso guitarrista André Cholmondeley.

Joe’s Garage y Thing-Fish: Los legados vocales de Ike

Conocido como el “barítono biónico” -así figura en los créditos del álbum The man from Utopia (1983)– Ike Willis se estableció como figura central de la banda desde su aparición en el disco conceptual Joe’s Garage (1979), en el que interpreta a Joe, protagonista de la historia. En esta obra, originalmente editada en tres vinilos, Joe, un atribulado aspirante a músico de rock, hace un viaje de descubrimiento y redención artística y personal, no sin antes atravesar una serie de experiencias bizarras que ponen a prueba su temple, desde la tiranía y superficialidad del music business hasta extraños encuentros con máquinas y robots, todo al estilo irreverente y audaz de Zappa.

Asimismo, Willis se encarga del rol principal de otra de las producciones de esa década, Thing-Fish (1984). Se trata de un cuento que es mitad ciencia ficción y mitad cómic, donde el personaje central es una  extraña criatura con cabeza de papa, pico de pato y exagerado acento negro llamada Thing-Fish, una alegoría caricaturesca inventada por Zappa para lanzar duras críticas contra la discriminación y la homosexualidad, el establishment norteamericano, los prejuicios y los tele-evangelistas, entre otros temas recurrentes en su obra.

“Joe’s Garage -dijo Ike alguna vez- es mi álbum favorito desde el punto de vista sentimental. Fue el primero que hice, tenía 22 años y trataba de absorber y aprenderlo todo. Por su parte, Thing-Fish fue la cosa más larga y compleja que he hecho con Frank. El tema central era muy difícil y había cantidades de material. El álbum cobró vida propia y comenzó a crecer, los libretos cambiaban día a día y siempre aparecían letras nuevas”.

Zappa en los ochenta: Armonías vocales

En esa década, pasado el furor del jazz-rock y sus rutinas humorísticas, la música de Frank Zappa se orientó mucho hacia la construcción de complicadas armonías vocales, producto de la afición por el doo-wop y la música soul que cultivó desde su adolescencia en los años cincuenta. Por otro lado, a partir de esa época Frank comenzó a limitar su trabajo al de compositor, arreglista y productor de su material.

Para eso, contó con el apoyo valioso de Ike Willis, quien se convirtió en su mano derecha: “Él buscaba nuevos vocalistas porque ya no quería cantar más. Extrañaba las armonías, tú sabes, el doo-wop y todo eso. Trataba de cambiar de dirección musicalmente, las combinaciones ya no estaban funcionando bien. Es decir, siempre hubo músicos increíbles en sus bandas, pero él ya no se estaba divirtiendo mucho. Cuando me contrató, las cosas comenzaron a cambiar”.

Desde el principio, Zappa vio algo especial en Willis, y se lo hizo saber de inmediato: “Cuando entré por la puerta para mi audición, había una fila de unas treinta o cuarenta personas. Él ya lo tenía todo preparado, en lugar de probarme, me dio un fajo de letras de canciones y me pidió que le ayudara a hacer las audiciones a los demás. Eso fue un martes, y no hice mi propia audición hasta dos días después. Solo duró unos veinte segundos, luego seguimos haciendo pruebas a otras personas y me contrató antes del fin de semana”.

En el DVD Does humor belong in music? (1986) se puede apreciar a una de las mejores secciones vocales de Zappa. Junto a él están Ray White, Bobby Martin y por supuesto, Ike Willis. Del mismo modo, en la tríada de discos en concierto Broadway the hard way (1988), The best band you never heard in your life y Make a jazz noise here (ambos de 1991), que registran oficialmente las actuaciones de lo que finalmente fue la última gira de Frank Zappa antes de su voluntario retiro de los escenarios, Ike Willis integra junto con Bobby Martin, Mike Keneally y Frank, el cuarteto de voces con el que recrearon su amplio catálogo en aquellos conciertos realizados entre febrero y junio de 1988.

Ike Willis y su afilada guitarra

Aunque es más conocido por sus aportes como cantante, Willis también colaboró como guitarrista rítmico en los distintos ensambles de los que fue parte. Como solista grabó dos álbumes, firmados como The Ike Willis Band: Shoulda gone before i left (1988) y Dirty pictures (1998), en los que demuestra todo lo aprendido de Frank: compone y produce su material, tiene un sentido del humor político muy agudo, construye pasajes instrumentales muy interesantes y posee los derechos de todas sus grabaciones. Además, su estilo con las seis cuerdas tiene ese sonido tan reconocible y un particular gusto por lo complejo, polirrítmico y disonante, como su maestro.

Ike Willis se mantuvo siempre de gira, tocando la música de Zappa donde se lo pidieran, y fue invitado a varias ediciones del Festival Zappanale, que se realiza desde 1993 en la ciudad alemana de Bad Doberan, ya sea con Project/Object o acompañando a otros músicos, como los europeos Zappatika o bandas más jóvenes como The Z3 o The Furious Bongos, quienes también han anunciado homenajes para la persona con quien compartieron más de una vez los escenarios, rindiendo homenaje perpetuo a la música de Frank. En este concierto de Project/Object, del 2004, Ike Willis comparte escenario con el saxofonista y cantante Napoleon Murphy Brock (en la banda entre 1973 y 1976), una de sus grandes inspiraciones. “De él aprendí a cómo moverme en el escenario”.

Siempre afirmó sentirse orgulloso de seguir tocando la música de Frank y que eso no le generó nunca problemas legales, pues estaba cumpliendo un pedido que el mismo compositor le hizo antes de fallecer en diciembre de 1993. “No estoy ganándome la vida con su música. Solo estoy cumpliendo la voluntad de un viejo amigo. Al final me dijo: “Sal allá afuera y mantén la música viva como puedas. No cambios de tono, no nuevos arreglos. Anda y toca mis canciones tal y como te las enseñé”. Y eso es lo que estoy haciendo”.

Como músico, Ike Willis coincide con quienes han declarado que trabajar con Zappa era sumamente exigente: “No puedes tocar su música si estás distraído saludando a las chicas o fumando marihuana. Había partes muy complejas e intrincadas. Él era increíblemente perfeccionista. Ensayábamos ocho horas diarias, seis días a la semana. Algunos miembros de la banda no se divertían tanto como yo. Para mí, era como estar permanentemente en una escuela de música, aprendiendo cosas increíbles”.

Sobre los sucesos que acabaron con el grupo de 1988, Ike Willis no comparte la opinión de Frank, según la cual la banda se autodestruyó: “El responsable fue Scott Thunes. Estaba tan alocado que nadie quería tocar con él. Él es salvajemente talentoso e inteligente, pero nadie quería estar cerca de él por cómo actuaba”, mencionó Ike, refiriéndose a los hábitos exagerados del bajista a quien Frank había nombrado director musical. “Esa fue la mejor banda de Frank en la que estuve. Teníamos la combinación perfecta de personas. Si Frank hubiera estado de un ánimo distinto, estoy seguro de que habría despedido a Scott y continuábamos con otro bajista. No era un buen tiempo para Frank, estaba comenzando a sentirse mal y simplemente mandó todo a rodar”.

Un trabajo que se convirtió en amistad

Con los años, la relación entre Ike Willis y Frank Zappa se hizo más personal, ya que detrás de las exigencias del trabajo en la banda, se desarrolló una gran amistad. “Mi esposa y yo lo seguíamos desde nuestras épocas de estudiantes y posteriormente, ella me acompañó a todas las giras”. Cuando Frank se enteró que padecía de cáncer, Ike fue la única persona que no era de su familia a quien se lo contó. “Me lo dijo dos años antes de anunciarlo a la prensa. Después de la gira del ’88 me mudé a Portland y al año siguiente me llamó y me dijo: “Ya no vamos a salir”. Cuando le pregunté el motivo me dijo que se estaba sintiendo mal, y que después de consultar a cuatro doctores, el quinto le confirmó que tenía cáncer y que era terminal. “No puedo hacer nada al respecto” fue lo que dijo”.

En julio de 1993 Frank lo llamó con una ambiciosa idea en mente: hacer planes para preparar el vigésimo quinto aniversario del álbum 200 Motels, que se iba a cumplir dos años después, en 1995, con una gira mundial que reuniría varias etapas de su carrera, con invitados especiales y hasta una orquesta filarmónica. El vocalista, entusiasmado con esa posibilidad de regresar al ruedo, lo apoyó completamente: “Me llamó y me dijo: “¡Oye, me estoy sintiendo mejor!”.

Al parecer la enfermedad había entrado en una especie de receso y Frank se sintió en condiciones para regresar. Estaban planeándolo todo cuando de repente recayó, eso fue en noviembre. “Fue todo muy rápido. Mi madre había fallecido de cáncer a la misma edad de Frank durante la gira del ’88. Fue un golpe muy duro para mí, apenas tuve tiempo para hablar con él antes de morir”.

Ike Willis fue una de las personas que más cerca estuvo de Frank como ser humano: “No importa lo que hayan escuchado acerca de él, que era una mierda o un estúpido. Frank es el ser humano más inteligente que he conocido, un hermoso ser humano. Era realmente un buen tipo, amable, divertido y espontáneo. Su personalidad pública es solo una de esas tantas dicotomías, complejidades por las que se le conocía”.

Cuando le preguntaron en el 2006, durante el gobierno de George W. Bush, qué clase de música habría escrito Zappa en ese momento, Ike Willis comentó: “Dios mío, me encantaría que Frank aun estuviera aquí. Este sería su gran momento. Es decir, primero Bush, luego Clinton y ahora… ¡otro Bush! Hay cantidades de material. ¡Hubiera sido genial!”. También habría sido genial escucharlo hoy, en tiempos de personajes como Elon Musk, Marco Rubio y Donald Trump, como lo aluciné el año pasado en esta columna.

 

[OPINIÓN] El Mundial era, antes que nada, una competencia para definir al mejor del mundo. Punto. Durante años bastaban dieciséis selecciones: las mejores. Cada cuatro años, y después de una ardua clasificación que duraba más de dos, se juntaban en un país, jugaban entre sí y salía un campeón de verdad. No un sobreviviente de una maratón televisiva patrocinada por aerolíneas, casas de apuestas y bebidas energéticas.

El de 2026 tendrá cuarenta y ocho selecciones. En tres países. Con Haití, Curazao, Nueva Zelanda y, siguiendo la lógica, pronto Andorra, las Islas Reunión y algún archipiélago del Pacífico Sur con menos habitantes que jugadores convocados. Todavía no clasifican, pero calma: ya encontrarán un cupo humanitario.

Uruguay 1930 tuvo trece selecciones y quedó en la historia. De 1934 a 1978 fueron dieciséis. Ahí estaban Pele Eusébio, Beckenbauer, los Charlton, y Cruyffny. España 82 subió a veinticuatro y ya hubo críticas. Francia 98 llegó a treinta y dos, formato que todavía conservaba cierta dignidad competitiva. Pero la FIFA descubrió que más partidos equivalen a más televisión, y más televisión equivale a más dinero. El fútbol quedó como excusa; el negocio pasó a ser el protagonista.

Porque, sinceramente, ¿alguien quiere ver Haití contra Argentina? No es desprecio a Haití, que bastante tiene encima. Es simple sentido común: eso no es un partido, es un trámite migratorio con pelota. Lo mismo con Irán contra Estados Unidos, vendido como “duelo geopolítico”, para terminar en noventa minutos donde todos rezan para que nadie lance nada más peligroso que un córner.

Y Nueva Zelanda… bueno. Clasifica desde una confederación donde la competencia real suele ser contra islas que usan el fútbol como actividad recreativa entre semana

El campeón saldrá de donde siempre sale: Brasil, Argentina, Francia, Alemania o España. Eso no cambia con cuarenta y ocho equipos. Lo único que cambia es el tamaño del decorado, la cantidad de vuelos internacionales y el agotamiento de jugadores que llegarán fundidos a las fases decisivas después de recorrer medio continente.

El resto será relleno: grupos extraños, partidos previsibles y primeras fases donde ya sabemos quién gana antes de que el árbitro revise el VAR.

Y encima no estará Italia. Cuatro títulos mundiales. Parte esencial de la historia del fútbol. Una mesa elegante sin vino ni postre. Pero en su lugar aparece Curazao. La FIFA ya no distingue entre patrimonio y relleno mientras ambos vendan derechos de televisión.

En fin. Este año quizá me dedique al hockey sobre hielo. Al menos ahí todavía se disfruta el para qué sirve clasificar.

 

P.D.

y siempre con el perdón de algunos amigos quienes creen que este Mundial no es una payasada… y que probablemente también votaron por Porky. Buon Giorno 🇮🇪

[PUNTO CRÍTICO] Las irregularidades del 12 de abril le dieron una excusa más a RLA para hacer su escandalete, pero en absoluto fueron la causa principal. Semanas antes de las elecciones, cuando las encuestas lo daban a la baja, RLA decía que las encuestadoras estaban compradas porque sus encuestas privadas le daban 25% o más. Después del 12 dijo, sin ninguna evidencia, que las irregularidades fueron intencionales, que le hicieron perder 1 millón y medio de votos, y que le “habían robado el voto” a miles de peruanos. Pero cuando esto no prendió, pasó a criticar las mesas rurales de la serie 900 mil porque las personas que viven en pueblos aislados no saben votar, que una ONG había manipulado a esas personas para que voten por Sánchez, y que por lo tanto todos los votos de esas mesas debían anularse. La gente de RLA ha llegado a decir que lo de las mesas rurales es una farsa porque la ONPE las ha creado incluso en Lima Metropolitana (claro, confundieron ‘Lurigancho’ con ‘San Juan de Lurigancho’, pero en fin). ¿Qué tiene diablos tiene que ver esto con las irregularidades del 12 de abril? No tiene nada que ver, obviamente. RLA tenía planeado gritar ‘fraude’ desde antes de las elecciones, buscando cualquier pretexto. Con o sin irregularidades habría hecho su escandalete igual, por lo tanto, las irregularidades no son la causa, y consecuentemente Corvetto y la ONPE no son los culpables.

Claro, alguien podría objetar que la incompetencia de la ONPE contribuyó al escandalete, justamente porque se dejaron usar como excusa, y en ese sentido son al menos parcialmente culpables. No estoy de acuerdo. Primero, aquí hay un claro tema de énfasis y sensacionalismo, porque los comentaristas no dicen que la culpa principal sea de RLA y solo parcialmente de la ONPE. Lo que dicen, bien molestos, es que la culpa es de la ONPE (sin mencionar a RLA). Lo segundo es que asignar culpas de esa manera es un poco ridículo. Pongamos un ejemplo un poco dramático, pero lamentablemente muy cercano a la realidad: Llega el esposo borracho en la noche. La esposa se había comprometido a cocinar tallarines rojos, pero se quedó dormida y no lo hizo. El esposo se pone violento (como siempre) y arma un tremendo escándalo. Gritos, vasos rotos, golpes. Llega la suegra, mira a la esposa y le dice: ¡Por qué te quedas dormida pues! ¿No sabes que mi hijito se pone violento? ¿No sabes que mi Porkyto se pone violento si las elecciones no son perfectas? Y así se la pasa culpando a la esposa, sin mencionar el hecho de que al Porkyto le da absolutamente igual si había o no tallarines para las elecciones pues como ya sabía que iba a perder, había planeado hacer su escandalete de todas formas porque lo único que quiere es hacerse presidente a gritos y patadas.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.
Fuente de la foto: https://www.babycenter.com/toddler/behavior/your-18-month-olds-behavior-tantrum-triggers_1213796

[INFORME] Óscar Zea y Paul Jaimes duraron menos de cuatro meses en el Ministerio de Agricultura, pero hasta ahora, aprovechando el derecho a defensa legal, le han costado al país más de 250 mil soles que, además, le ha sido pagados al personero legal del partido que ambos integran.

Acorde a la Ley del Servicio Civil, quienes son o han sido servidores civiles cuentan con el derecho de recibir asesoría y defensa legal en caso estén afrontando procesos judiciales, administrativos, constitucionales o investigaciones congresales que se vinculen con actos, omisiones o decisiones ejecutadas durante el ejercicio de sus funciones.

Si bien cuenta con respaldo legal, también es una realidad innegable que las cuestionables designaciones y acciones de presidentes, congresistas, ministros y otros funcionarios públicos en los últimos años han consumido una buena parte del erario público dado que estos no han desperdiciado la oportunidad de exigir que sea el Estado quien pague a sus abogados.

Pero, como si el poder tener un defensor pagado con fondos públicos no fuese suficiente, también se pueden encontrar casos de exfuncionarios que han salido de sus cargos en medio de serios cuestionamientos y, además, aprovechan este derecho para beneficiar con generosos pagos a abogados que, casualmente, también son sus socios políticos.

CAOS EN CUATRO MESES

En febrero del año 2022, el gobierno de Pedro Castillo anunció uno de sus tantos cambios de ministros. En esta oportunidad, Óscar Zea Choquechambi, quien también era miembro de la bancada de Perú Libre, había sido el elegido por el mandatario para estar al frente del Ministerio de Agricultura.

A las pocas semanas de su designación empezaron los cuestionamientos a su idoneidad para ocupar este cargo. El programa Panorama expuso que Zea Choquechambi había estado involucrado en una denuncia por homicidio y una investigación del periodista Bruno Amoretti reveló que, tras solicitar un adelanto de viáticos, el nuevo ministro se negaba a rendir cuentas sobre el uso de los más de veinte mil soles que recibió.

Pero entre estos datos alarmantes hubo uno que llamó la atención. Casi inmediatamente después de llegar al Ministerio de Agricultura, Óscar Zea designó como secretario general a Paul Jaimes Blanco. Este nombre quizá resulte conocido porque, efectivamente, se trata de quien en las últimas elecciones intentó llegar a la presidencia como candidato por el partido Progresemos.

Pero, como la propia Contraloría señalaría en un informe que se dio a conocer, Paul Jaimes Blanco no cumplía con los requisitos mínimos para desempeñar las funciones de secretario general de este ministerio. Sin embargo, y pese a que en un inicio el entonces ministro Zea dijo que no tenía problemas en retirarlo del cargo, terminaría blindándolo y la salida de Jaimes del Ministerio de Agricultura recién se concretó cuando Zea dejó de ser ministro.

La gestión de Zea Choquechambi terminaría poco antes de cumplir cuatro meses al frente del Ministerio de Agricultura. Pero esto también significaría el inicio de un nuevo capítulo debido a que tanto el exministro como su cuestionado secretario general terminarían involucrados en numerosas investigaciones por sus acciones durante un periodo que, si bien fue breve, también sería muy convulsionado y costoso para el sector agricultura.

UNOS EX MUY INSISTENTES

En los primeros días de junio del 2023, casi un año después del final de la gestión Zea, el Ministerio de Agricultura recibió numerosas cartas a nombre de Paul Jaimes Blanco. En una de ellas, el exsecretario general de Óscar Zea solicitaba que el Estado le pague un abogado debido a que estaba siendo investigado por la presunta comisión de delito contra la administración pública y alegaba que estos hechos habían ocurrido durante su paso por el ministerio.

Si bien, como se señaló al inicio de este informe, los servidores civiles cuentan con el derecho a solicitar defensa legal, esto aplica cuando los hechos por los que están siendo investigados están relacionados con las funciones del cargo público que venían desempeñando. Como Jaimes Blanco era investigado por haber sido designado como secretario general pese a no cumplir con los requisitos del puesto, su pedido fue declarado improcedente.

Pero, casi en simultáneo, Jaimes Blanco presentaba otra solicitud. También en junio del año 2023, Jaimes pidió que se le brinde defensa legal debido a que era investigado por la presunta comisión de delito contra la administración pública luego que un reportaje de Panorama expusiera chats en los cuales le enviaba currículos a una directora del ministerio para que contraten a las personas que él elegía.

Debido a que en esta oportunidad la investigación que lo involucraba estaba relacionada con hechos cometidos haciendo uso de su cargo de secretario general, el pedido de Paul Jaimes sí procedió y el Ministerio de Agricultura debió acceder a brindarle defensa legal para el caso en cuestión.

Sin embargo, para Jaimes Blanco esto no era suficiente y seguiría buscando que el ministerio se haga cargo de su defensa legal en todas las investigaciones en las que estaba involucrado. A finales de junio del 2023, Paul Jaimes pidió una reconsideración por el pedido que fue declarado improcedente a inicios de ese mismo mes.

Aunque el Ministerio de Agricultura le había explicado que esta solicitud no correspondía debido a que haber sido designado en un cargo no era una decisión tomada por él como secretario general, Jaimes alegaba que, como había aceptado el puesto y no renunció, entonces ello se debía interpretar como una acción suya como secretario general y, por lo tanto, correspondía habilitar el derecho a defensa legal. No obstante, el ministerio volvería a desestimar su pedido.

Las solicitudes de Jaimes continuarían durante el mes de junio. En otra de las cartas presentadas al Ministerio de Agricultura, el exsecretario general contaba que estaba siendo investigado por otro delito contra la administración pública al haber negociado directamente la compra de fertilizantes con Bolivia pese a no estar facultado para ello ni contar con opinión técnica. Nuevamente, Jaimes lograría el beneficio de defensa legal.

Luego de dos años, más precisamente en julio del 2025, Jaimes Blanco volvería a lograr que el Ministerio de Agricultura pague por su defensa legal. Esta vez, el secretario general que llevó Óscar Zea explicaba que una de sus investigaciones se encontraba en etapa intermedia y requería de este beneficio. Para ese momento, la defensa de Paul Jaimes le había costado un total de S/. 147,000 al Ministerio de Agricultura.

No obstante, el exsecretario general no era el único que se mostraba interesado en que su antiguo centro de trabajo le pague a su abogado. Óscar Zea, el responsable de llevarlo al Ministerio de Agricultura, también le estaba exigiendo a este ministerio que se haga cargo de sus gastos legales y, hasta la fecha, estos gastos relacionados con la defensa del exministro han acumulado un total de S/. 71,500.

En el caso de Óscar Zea es preciso señalar que sus solicitudes para que se usen fondos públicos para pagar su defensa por las investigaciones relacionadas con su etapa de ministro no sólo se presentaron al Ministerio de Agricultura sino que, aprovechando su cargo como parlamentario, Zea Choquechambi logró que el Congreso desembolse casi cuarenta mil soles extra para su abogado.

EL ABOGADO DEL PARTIDO

Pero Zea Choquechambi y Jaimes  Blanco no sólo lograron que el Ministerio de Agricultura y el Congreso asuman los costos de su defensa legal en los casos que terminaron involucrados por sus lamentables acciones en un ministerio, también consiguieron que estos más de doscientos mil soles vayan al bolsillo de un socio político que comparten estos dos personajes.

Según pudo corroborar Sudaca, Carlos Alberto Príncipe Gonzáles fue el abogado que tanto Paul Jaimes como Óscar Zea presentaron al Ministerio de Agricultura y Congreso de la República para que reciban estos generosos honorarios que superan los S/. 257,500 por el concepto de defensa legal.

Por supuesto, que ambos opten por los servicios de este letrado está lejos de ser una coincidencia. En 2023, un año después del final de la aventura de Zea y Jaimes en el Ministerio de Agricultura, el exsecretario general decidió incursionar en política y fundó la organización política Progresemos.

Jaimes Blanco no dejaría fuera de este intento de llegar al poder a quien, pese a no contar con los antecedentes necesarios, le obsequió un puesto en un ministerio. Como se puede ver en la siguiente imagen, Óscar Zea intentó prolongar su etapa como congresista y fue candidato a diputado con el partido de su amigo.

Pero al hurgar un poco más en la historia de esta agrupación se puede encontrar que Carlos Alberto Príncipe Gonzáles también es el personero legal del partido que lidera Paul Jaimes e integra Óscar Zea. No sólo eso, en el documento de fundación al que pudo acceder Sudaca, Príncipe Gonzáles también figura como uno de los asambleístas de dicho partido.

Un dato extra en esta historia es que cuando Paul Jaimes fue puesto en el cargo de secretario general por Óscar Zea, Carlos Alberto Príncipe Gonzáles fue contratado por Jaimes para hacerse cargo de la Oficina de Integridad y Lucha contra la Corrupción del Ministerio de Agricultura. Paradójicamente, las acciones del propio Paul Jaimes y Óscar Zea estarían muy lejos de la palabra integridad.

Aunque existe el derecho a recibir defensa legal, casos como el de Paul Jaimesbuscando interpretaciones forzadas para que se utilice dinero del tesoro público para pagarle al abogado de su partido u Óscar Zea que logró que le pague su ministerio y también el Congreso demuestran que, lejos de tener autocrítica por sus deficientes gestiones, algunos exfuncionarios parecen más interesados en exprimir tanto como sea posible la posibilidad de aprovecharse del dinero de los peruanos.

 

 

 

 

[ENTRE BRUJAS] En un país donde durante décadas el asesinato de mujeres fue reducido a “crímenes pasionales” o “arranques de celos”, nombrar jurídicamente el feminicidio significó mucho más que incorporar una nueva figura al Código Penal: significó reconocer que la violencia contra las mujeres no pertenece al ámbito de lo privado, sino que constituye una grave violación de derechos humanos y una responsabilidad ineludible del Estado.

En el Perú, el feminicidio apareció por primera vez como tipo penal en 2011 y fue fortalecido en 2013, marcando un punto de inflexión en nuestra arquitectura jurídica. Por primera vez, las mujeres comenzaron a ser reconocidas en el ámbito penal como sujetas de derechos de manera individual, y no únicamente en relación con la familia, la maternidad o la vida conyugal. Este cambio no fue meramente técnico. Fue político, simbólico e institucional.

La tipificación del feminicidio permitió comprender que estos crímenes no responden a hechos aislados ni a impulsos individuales descontextualizados, sino a relaciones históricas de poder sostenidas por la desigualdad de género, la discriminación y la normalización social de distintas formas de violencia contra las mujeres. También permitió que las investigaciones incorporaran elementos antes invisibilizados: violencia previa, control coercitivo, persecución, violencia sexual, amenazas, acoso, hostigamiento o contextos de subordinación. En otras palabras, permitió investigar no solo el hecho, sino también las estructuras que lo hacen posible.

El feminicidio no describe únicamente una muerte; nombra la expresión más extrema de un continuum de violencia que limita la autonomía, erosiona la ciudadanía de las mujeres y, en su forma más brutal, les arrebata la vida.

Las cifras actuales confirman la urgencia de fortalecer —y no debilitar— esta respuesta estatal. Solo en 2025 se registraron 134 feminicidios en el país, y en lo que va de 2026 ya se contabilizan 29 mujeres asesinadas.

Por ello resulta profundamente preocupante que, en este contexto, desde el Congreso se impulsen iniciativas orientadas a eliminar esta tipificación. No se trata de un simple debate técnico ni de una modificación simbólica. Estas propuestas se inscriben en una secuencia más amplia de discursos y decisiones públicas que, en los últimos años, han relativizado la violencia de género, cuestionado avances normativos y debilitado instituciones creadas para garantizar el acceso de las mujeres a la justicia.

Suprimir el feminicidio del ordenamiento penal implicaría desmontar una categoría jurídica construida precisamente para investigar la violencia letal contra las mujeres con enfoque de género y debida diligencia reforzada.

Sus efectos serían concretos: debilitamiento de criterios especializados de investigación, mayores dificultades para acreditar contextos de violencia previa, pérdida de estándares acumulados por fiscalías y juzgados especializados, y una lectura nuevamente neutra de crímenes que, en realidad, responden a patrones estructurales de discriminación. En términos prácticos, ello podría traducirse en mayores espacios de impunidad y nuevas barreras para el acceso a la justicia.

La pregunta no debería ser por qué el feminicidio sigue existiendo pese a su tipificación. La pregunta correcta es qué más está dejando de hacer el Estado para impedir que la violencia contra las mujeres siga escalando hasta su forma más cruel e irreversible. En una democracia que se pretende igualitaria, proteger la vida de las mujeres no es una concesión ideológica ni una agenda sectorial: es una obligación jurídica, ética y civilizatoria. Porque el feminicidio no es el origen del problema. Es su consecuencia final. Y renunciar a nombrarlo sería, también, renunciar a transformarlo.

 

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