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Este método alternativo de financiamiento todavía no es muy usado, pero brinda la posibilidad de obtener liquidez rápidamente en un año tan complicado para las microempresas.

El factoring es una alternativa para los pequeños empresarios en este año marcado por la pandemia del Covid-19. Gloria Acosta, gerente de Saway, empresa consultora en microfinanzas, explica que es el camino más rápido para obtener liquidez en estas circunstancias, donde la mayoría de empresas registrará pérdidas.

“Es una buena alternativa si tenemos cuentas por cobrar. De lo contrario, se va a generar dilación de pagos a mis proveedores y no podré continuar con mi negocio”, afirma.

El factoring consiste en que un empresario cede una factura ya emitida, pero que la empresa a la que le prestó el servicio todavía no le paga, a una entidad financiera para que ellos se encarguen directamente de realizar el cobro al deudor. “Con eso me adelantan a mí el monto de la factura. Obviamente con una tasa de interés”, agrega Acosta. 

Para asignar dicho descuento, las entidades financieras evalúan al tercero, y con ello determinan el riesgo de la operación. También pueden colocar a la empresa que gestiona el factoring como responsable solidario. En especial ahora que son momentos complicados de liquidez. “No es igual que yo tenga que cobrarle a una institución del Estado que a una persona que no tiene operaciones de crédito en forma previa. Eso es lo que considera la entidad financiera”, explica la gerente de Saway.

Para garantizar el éxito de la operación, el tercero –el deudor– debe aceptar de forma previa que se realice el factoring. Se puede dar el aviso de forma posterior, pero, según la especialista, esto implica un trámite adicional no recomendable. Además, recuerda que este tipo de cuentas por cobrar son obligadas, ya que figuran en un contrato.

Sobre el plazo que tendría el deudor para pagar a la entidad financiera, Acosta advierte que, si bien lo normal son 30 días, actualmente existen problemas de liquidez en toda la cadena productiva, por lo que el tiempo se ha extendido. “Ahora está en 120 días o más. Hay gente que tiene servicios del año pasado que debían pagar en marzo y hasta ahora no han podido. Mientras tanto las facturas están emitidas a la espera de esos pagos”, explica.

Si bien el factoring no era mayoritariamente usado por las empresas del país –al cierre del 2018 solo el 10% de empresas peruanas lo usaban–, el aumento en el tiempo que demoran en pagarse las facturas ha golpeado aún más a este mercado. Aunque a inicios del 2020 se publicó la nueva Ley de Factoring, este no ha sido un año auspicioso para el servicio debido a la pandemia. Se espera que en el 2021 crezca nuevamente.

Sin embargo, Acosta insiste en que el factoring sigue siendo la mejor opción, aunque hayan aumentado la tasa o los plazos, dado que es una forma en la que las pequeñas empresas pueden obtener liquidez rápidamente para continuar con sus negocios. “Si me van a pagar en 120 días o más tiempo, me pueden adelantar el dinero y yo puedo seguir produciendo para continuar con mi cadena productiva regular”, concluye.

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Emprendimiento, Empresa, Factoring

Este es un mago que encontró la forma de adaptar sus servicios a la virtualidad impuesta por el distanciamiento social. Así, ha logrado mantenerse firme en su vocación. Biondi, 28 años, ingeniero industrial, le contó a Sudaca cómo lo hizo.

Por Sudaca

Ya casi es diciembre. Marzo, cuando todo comenzó, se aleja en el tiempo. Pero el coronavirus sigue aquí. El rubro de entretenimiento se ha paralizado casi totalmente debido a la pandemia y todavía no ha podido levantarse por completo. El Mago Biondi es uno de los afectados. Tenía un reto por delante: ¿cómo seguir viviendo de lo que más le gusta si nadie podía ir a verlo? Con los teatros cerrados, los niños recluidos y las oportunidades de trabajo reducidas a cero parecía imposible.

Sin embargo, Felipe Biondi, el ingeniero, se tomó lo que quedaba de marzo para encontrar una solución que pudiera ayudar al Mago Biondi, su contraparte. A comienzos de abril, y luego de un par de pruebas, encontró en Zoom, el programa de videollamadas que ahora todo el mundo usa, la salvación para sus shows de magia.

Aplicando todos sus conocimientos de ingeniero y con la ayuda de su familia, en especial de su hermano fotógrafo, el Mago Biondi pudo migrar su show de magia a un nuevo formato: las pantallas de las computadoras. Ahora se siente tranquilo porque, a pesar de las dificultades por el cierre de los espacios físicos para compartir su talento, pudo seguir brindando su servicio principal este año. Pero no fue nada fácil.

Biondi explica que fue un proceso largo de desaprender y volver a aprender. Eso, y muchas horas de planificación. Para comenzar, se tuvo que olvidar por completo de la estructura física del teatro. “Al inicio yo lo veía como si fuese una presentación teatral, pero el show online es más parecido al formato de vídeo, cinematográfico, por las mismas herramientas que se pueden utilizar o los efectos que se pueden hacer”, explica.

Foto: Felipe Biondi

Así, el mago se tomó el tiempo de adecuar un espacio en su casa para brindar dicho servicio con la mejor calidad posible. En su nuevo estudio colocó luces led, cortinas similares al telón del teatro, aros de luz, una cámara Nikon y otros recursos más avanzados.

Una de sus mejores ayudas tecnológicas es un switcher digital. “Puedo hacer varias cosas. Poner logos e insertar imágenes, lo que es más parecido al formato de televisión antes que un espectáculo de teatro”, afirma. La clave ha estado en dejar atrás todos los códigos de la puesta en escena en vivo y reemplazarlos por los de la virtualidad.

En este largo proceso de aprendizaje para el mago, Biondi el ingeniero no se quedó de brazos cruzados. Lo que más le gusta de su carrera es la parte del diseño y manufactura. Por eso, él mismo construye sus “cajas de magia”, que forman parte de los actos que realiza en cada presentación virtual.

Pero nada de lo anterior fue mayor reto que mantener la atención de su público. Por lo general, la mayoría de sus shows están dirigidos a niños y, en tiempos presenciales, asombrarlos con su magia e ingenio era mucho más sencillo. Poco a poco fue modificando la estructura de sus presentaciones para mantener expectantes a todos los asistentes.

“Al inicio yo empezaba hablando, saludando a los niños, pero probando me di cuenta que funcionaba mejor si colocaba un video de intriga al inicio para que los niños se enganchen. Luego hay una parte musical y actos participativos; pero lo único que no he cambiado de los shows presenciales es el acto final del show: la aparición del conejo”, explica.

Uno de los shows pandémicos del Mago Biondi.

Todos estos esfuerzos empezaron a dar frutos. En junio el Mago Biondi ya había cerrado con éxito 30 shows. Hoy ya son más de 200. Estos resultados lo animan a seguir innovando con sus productos. “Fue muy positivo que muchas personas empezaran a adquirir el servicio. Era un servicio nuevo, que un mes antes (en marzo) no existía. Se puso de moda, y al tener varios shows, la curva de aprendizaje se aceleró”, comenta.

Para el joven mago el año pasado había sido bueno. A finales del 2019, pudo presentar “Sueños Mágicos” en el Teatro Mario Vargas Llosa. En esta obra aparecía junto a la actriz Daniela Sarfati para narrar su propia historia de descubrimiento mágico. A pesar de ello, su arte no trascendió las fronteras peruanas.

Este año, tan peculiar e insólito, sí se lo permitió. Gracias al poder de Internet, los shows de Biondi han llegado a México, Estados Unidos e incluso Italia. Si bien es gracias a su ingenio que ha podido subsistir en estos tiempos tan complicados para el rubro del entretenimiento, ha tenido también la suerte que otros artistas como él deseaban tener.

Biondi lo tiene claro: “tener trabajo en esta época ya es una bendición”, concluye. Con uno o dos shows a la semana, el joven mago transmite alegría y calma a las familias que recurren a él para animar cumpleaños, ceremonias y otro tipo de eventos.

En más de una década de experiencia, sin duda el 2020 es el año que más trabas le ha puesto. Aún así, no planea dejar de brindar shows virtuales en el corto plazo. Después de todo, por muy mago que sea, no ha logrado desaparecer al coronavirus, de momento. “Va a haber un periodo de transición, donde van a haber ambos servicios. Algunas personas van a querer que vayas a sus casas y otras que aún se van a cuidar con lo online”, asegura

En el rubro del entretenimiento, los artistas no se rinden. El Mago Biondi se las arregló para que su otra faceta, la de ingeniero, no tuviese que volver a llenar tablas de Excel para comer. Iniciativas como la suya buscan que los asistentes a sus shows se entretengan en casa, se llenen de algarabía y olviden por un instante, maravillados por su magia y carisma, los tiempos difíciles que estamos viviendo por culpa del Covid-19.

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Cuarentena, Emprendimiento, Felipe Biondi

¿Realmente que impide lograr una venta exitosa?
¿El temor al fracaso?, ¿El no tener empatía con el cliente?, ¿La forma en cómo preguntas o respondes las inquietudes del cliente? . Realmente la esencia del éxito, la base de ello está en descubrir lo que el cliente realmente quiere. Pero poder saber eso se tiene que establecer una relación con el cliente que genere valor y confianza, esas dos variables son claves en el éxito de tu venta.
En mis mas de 28 años de experiencia en el mundo de las ventas, me ha tocado ver de todo. Desde un cliente que entró preguntando por una radio y terminó comprando un TV de 65” pulgadas, hasta un cliente que fue a comprar un auto y terminó comprando una moto. Asimismo, me ha tocado presenciar a clientes que sólo entran a preguntar y terminan comprando un producto. Esto se debe a que el cliente realmente tenía un motivo para comprar. El éxito depende de que descubras que es lo que el cliente quiere, esa es tu base, sin ello inicias el camino de cerrar una venta sin saber a dónde apuntas. Siempre pongo un ejemplo muy simple que ayudará a entender perfectamente lo que vengo sosteniendo y lo voy a hacer en el rubro en el que trabajé durante más de 28 años:

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