Literatura

“Así, todo aquello que no conocía lo imaginaba y lo componía en su mente con las cosas más agradables, las más bonitas que había podido ver (…) Villiers tenía que ser una ciudad pequeñita y le parecía que allí las casas debían  ser rosadas (…) Cada nombre era para él como una imagen. Mientras circulaba por los túneles, en las conexiones soñaba con ello sin cesar” (pp.15-17).

La imaginación al servicio de la vida y la esperanza. Lo que conmueve no es tanto la circunstancia del encierro como la voluntad imaginativa para enfrentar una situación tan adversa, tratándose sobre todo de un niño. Este libro fue muy popular en su tiempo y dio bastante que hablar en plena invasión francesa por los nazis. Milagrosamente esquivó los rigores de la censura y estoy seguro de que su lectura, en medio de un drama tan intenso, debe haber reconfortado, aun brevemente, a muchos de sus lectores. Hoy recibimos una impecable traducción y un libro primorosamente ilustrado, para seguir alimentando el anhelo de una vida esperanzada.

El niño del metro. Madeleine Truel. Traducción de Nataly Villena. Ilustraciones de Gabriela Quispe. Lima: Maquinaciones Narrativa, 2022.  

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Cultura, Literatura, sociedad

En suma, un libro que nos recuerda que la poesía no radica solo en el ensimismamiento en el lenguaje; también se hace presente en todo aquello que nos invita a mirar y pensar con renovados ojos. La belleza no debería ser la misma luego de pasar por las páginas de Kauneus. 

Kauneus

Roxana Crisólogo. Kauneus (la belleza). Lima: Intermezzo Tropical, 2021.

 

 

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Cultura, Literatura

La crónica está siempre del lado de la vida. Las historias que reúne Alexiévich nos invitan a pensar en la vida, en la urgente necesidad de defenderla de la brutalidad, la indiferencia y el olvido. El recuerdo de una infancia inocente, el monstruo de la guerra. En esa sucesión ocurren las pérdidas, el terrible vacío en que las víctimas viven su oscuro desamparo.

Y aunque Alexiévich se refiera a víctimas de otro tiempo, esas historias podrán repetirse y pondrán, una y otra vez, el telón de fondo con el que los seres humanos adornamos nuestra decadencia: ejerciendo el poder de destruir a los otros. Dudo que esta sea solo una lectura recomendable, la considero obligatoria.

 

Svetlana Alexiévich

Svetlana Alexiévich. Últimos testigos. Los niños de la Segunda Guerra Mundial. Barcelona: Debolsillo, 2020.

 

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Libros, Literatura, sociedad

Además, este 16 de marzo los especialistas Miguel Pachas Almeyda (uno de los mayores biógrafos del poeta) y el escritor Jorge Díaz Herrera sostendrán un diálogo sobre Vallejo en la Biblioteca Municipal de Chaclacayo. También la Asociación Cultural «Capulí, Vallejo y su Tierra» organiza un gran evento ese día (puede encontrarse información en su página de Facebook).

Y no hablemos de los estupendos congresos internacionales que viene coordinando la Asociación Internacional de Peruanistas: en la Universidad de Sevilla, España, el 26-27 de abril, y en Casa de las Américas, Cuba, el 10-11 de noviembre por el centenario de Trilce, además del congreso que el profesor Stephen Hart, reconocido vallejólogo inglés, está organizando en Londres para el mes de octubre.

Sigamos celebrando a nuestro poeta bandera y tratemos de leer su poesía así como sus demás obras literarias –novela, cuentos, y dramas– con el humor y el erotismo que merecen.

¡Odumodneurtse!

 

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Literatura, poesía, sociedad

Son 437 páginas que se recorren con avidez, con curiosidad, con fascinación. El aspecto más polémico de esta recopilación es sin duda la demostración definitiva de la filiación de Mariátegui, que no era hijo del señor Mariátegui, sino de otro señor. ¿Tendría que ser polémica la verdad? Se trata de un dato importante y que reviste interés  pero, en términos del análisis crítico de las ideas, el pensamiento y la obra de Mariátegui, es un asunto bastante lateral. Lectura más que recomendada.

Servais Thissen. Mariátegui, nuevos aportes. Lima: Argos Productos Editoriales, 2021.

 

Mariategui - Servais Thissen

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Cultura, Libros, Literatura

Así, Guerra-García describe toda una tipología: nombres de clubes que privilegiaban una figura heroica (Alfonso Ugarte, Mariscal Castilla, Coronel Bolognesi), o adoptaban los nombres de aviadores (Juan Bielovucic, Carlos Tenaud), o del distrito o localidad (Santiago Barranco, Unión Huaral o Porvenir Miraflores) o de los mecenas del equipo (José Pardo, Juan Aurich) o, para hacer corta la lista, clubes que tomaron el nombre de grandes jugadores retirados pero vivos en la fundación (Telmo Carbajo, Walter Ormeño), sin olvidar los cuadros vinculados a instituciones educativas (Cienciano, San Agustín). Todo un universo.

Las fuentes de este trabajo han sido archivísticas, claro está, pero también orales. Horas de conversaciones y apunte de memorias con jugadores y personajes ligados a estos clubes son la materia prima que Guerra-García traduce en un relato ordenado, pero chispeante, salpicado de anécdotas y más de una reminiscencia. Son en total 78 equipos los que retrata aquí el autor, comenzando por Ciclista Lima (creado en diciembre de 1896) y terminando con Cobresol, “El dorado de Moquegua” (fundado en 2008).

 

Antenor Guerra García

 

Los equipos ya están en el campo. El que falta es usted, lector.

Ántero Guerra-García. Equipos que fueron. Lima, edición del autor, 2021.

 

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Fútbol, Libros, Literatura

 

 

Para nadie es un misterio que, desde hace unas décadas, una parte muy importante de la mejor literatura latinoamericana es escrita por mujeres. Y no es que antes no las hubiera, es solo que pesaba sobre ellas un velo de invisibilidad.

Si uno rastrea la tradición de esta literatura, encontrará no con poca frecuencia obras de enorme valor que hoy gozan de una ponderación merecidamente mayor que la que obtuvieron en su tiempo: Las hermanas Victoria y Silvina Ocampo, María Luisa Bombal, Clarice Lispector, Claribel Alegría o Alfonsina Storni sirvan como ejemplos.

A ellas se suman nombres actuales, muy poderosos: Samanta Schweblin, Mariana Enríquez, María Fernanda Ampuero, Pilar Quintana, Liliana Colanzi, Nona Fernández, Fernanda Trías, Cristina Rivera Garza, Guadalupe Nettel y muchísimas más, que vienen labrando obras narrativas de mucho interés, tanto en el registro realista como en otras vertientes que abarcan un espectro que va del horror a la ciencia ficción.

Conocer una tradición implica conocer a los autores, vertientes, contextos y lazos de contigüidad o disrupción que la conforman. Con ese propósito, un grupo de docentes universitarias de Literatura, en asociación con Florida Global University, han organizado el certificado académico “Voces invisibles. Literatura escrita por mujeres”, que consta de varios módulos y 72 horas de dictado virtual.

El curso plantea un acercamiento a la literatura latinoamericana escrita por mujeres desde el siglo XIX hasta la actualidad. Una de las líderes del proyecto, la profesora Mariana Libertad Suárez, sostiene que esta historia suele ser referida de manera parcial e incompleta. Señala que “hay un mundo por descubrir y por repensar, pues el conocimiento sobre las escritoras del siglo XIX es ínfimo, en las escuelas este tema se relega a una última clase que abarca ciertas características más biográficas que literarias”, lo que sin duda perjudica el estudio de autoras y obras de gran importancia.

Suárez destacó que, por ejemplo, hay escritoras como la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien no solo se atrevió a tomar posición sobre el orden patriarcal imperante, por medio de textos como Sab o Una anécdota de la vida de Cortés, donde abordaba temas que eran parte del debate de los hombres ilustrados de su país, como la esclavitud, el problema de la raza, los límites de la identidad cubana o el lugar de la migración europea que pretendía industrializar el país, sino que, además, problematizó el funcionamiento de la educación femenina y el papel de la familia en las jerarquías de género, en obras teatrales como La Aventurera o Dolores, y en su novela Dos mujeres.

Literatura escrita por mujeres

El curso se inicia el 15 de febrero. Si desean más información sobre el registro y el costo de este certificado, pueden acudir a la página web: https://mailchi.mp/131902b9fb64/literatura_mujeres

Avisadas están.

 

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Literatura

Manuel Pantigoso tiene una larguísima trayectoria literaria. Poeta, periodista, docente, divulgador y gestor cultural, además de destacado académico. Por muchos años, Pantigoso ha dedicado un generoso esfuerzo a los estudios literarios de nuestra tradición. Lamentablemente, muchos de esos trabajos y conferencias, dispersos en publicaciones a veces inhallables o en emisiones radiales difícilmente escuchables nuevamente, dificultaban la valoración apropiada de una amplia obra crítica.

La Universidad Ricardo Palma ha editado, para alivio de quienes gustamos de fatigar archivos, tres volúmenes que contienen, si no toda, al menos la parte más importante de los escritos de Pantigoso sobre literatura peruana. La colección lleva como título En el nombre del Perú, el alma del Perú en la palabra y el volumen primero se dedica a examinar espacios, tendencias, y el advenimiento de la vanguardia en el Perú.

El paseo inaugural tiene un arco temporal ambicioso y se adentra en exploraciones históricas (un muy recomendable estudio sobre Jorge Basadre), en la discusión sobre la literatura inca, en el análisis de varios cronistas (la comparación entre Murúa y Guamán Poma no tiene pierde), en la literatura de la independencia y el proceso que nos conduce al modernismo (rescatar a Yerovi siempre será una buena idea) hasta el posmodernismo y el surgimiento de la vanguardia en el Perú.

El segundo volumen tiene como eje temático la vanguardia plena y la posvanguardia. Quisiera destacar el estudio minucioso de los “ismos” nacionales, en la medida en que aclara un universo temático mal leído y peor estudiado. Los textos sobre Vallejo, Mariátegui y Churata se cuentan entre lo más graneado de este volumen, al igual que sus aproximaciones a Oquendo de Amat, Moro o Westphalen.

Se ocupa también de la llamada Generación de la crisis del 30-36, donde destacan figuras como el educador Emilio Barrantes, un hermoso texto sobre la literatura infantil en el Perú, el examen de la obra de Diez Canseco. Del mismo modo, destaca aquí lo escrito sobre Ciro Alegría, Luis del Valle Goicochea (poeta que es urgente rescatar) y José María Arguedas, entre otros autores de esta época.

El volumen final somete a examen la poesía y la narrativa contemporáneas, partiendo de la Generación del 50 y culminando en la década de los noventa, añadiendo un capítulo final en el que echa una mirada sobre pintores, periodistas, pensadores, científicos y educadores, entre otros intelectuales, cuyo trabajo sobre el Perú viene marcado por la relevancia. 

El balance que practica Pantigoso sobre la poesía y la narrativa del cincuenta es irreprochable, pues se ocupa no solo de sus representantes más importantes, sino además lee con rigor las diversas características que adquirió la escritura en los miembros de esta importantísima y singular generación. Quisiera destacar dos trabajos en este apartado: las lecturas de Blanca Varela y de José Ruiz Rosas, respectivamente. 

Igualmente, en su lectura de la narrativa del período que va de 1960 a 1990, encuentro valiosos acercamientos a Miguel Gutiérrez, Augusto Higa, Antonio Gálvesz Ronceros, José Antonio Bravo, Carlos Calderón Fajardo o Roberto Reyes, pasando por Fernando Ampuero y Alonso Cueto. El paisaje es bastante ancho y permite una mirada de conjunto muy completa. En poesía cabría decir lo mismo: Heraud, Corcuera, Cisneros, Martos, Verástegui, Watanabe o Chirinos resultan nombres insustituibles en una lectura de la poesía peruana de dicho periodo. 

Al final de cada volumen, una magnífica iconografía sirve de remanso visual. La crítica es una forma de diálogo con la tradición y sus textos, no la entronización del gusto o el yo del crítico. Pantigoso cumple cabalmente con el primer presupuesto. Este tríptico constituye, desde ya, material de referencia para quien quiera aventurarse por el bosque literario nacional. 

Manuel Pantigoso. En el nombre de Perú, el alma del Perú en la palabra. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Ricardo Palma, 2021.

Libro de Manuel Pantigoso

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Tampoco este año voy a pecar de hipócrita ni trataré de poner, misma guía telefónica, cuanto libro se haya publicado por autores peruanos. Necesitaría varias semanas para acercarme a un panorama exhaustivo. No. Aquí se trata de hacer una selección según mis criterios, por lo que forzosamente quedarán fuera muchos títulos que para otros lectores podrían ser interesantes.

Debo añadir que, pese a la pandemia y el relativo distanciamiento (lo que supuso menos actividades presenciales o algunas magras de público), el año fue fecundo en publicaciones literarias, lo que se evidenció en numerosas ferias, presentaciones de libros y festivales virtuales, como los organizados por el Proyecto de La Huaca es Poesía, que dirige el poeta Rafael Hidalgo.

Aquí va lo que me entusiasmó del 2021 y ahora recomiendo:

Novela

¡Kutimuy, Garcilaso!, de Eduardo González Viaña, es la última entrega del prolífico narrador liberteño, construida entre la ficción y la historia de un personaje sumamente importante para nosotros los peruanos, sobre todo en este contexto que acabamos de vivir, nuestro Bicentenario de la Independencia y la fundación de la república. En esta ocasión, la novela se centra en la gran figura del primer mestizo fundacional, el Inca Garcilaso de la Vega, con rasgos de realismo mágico y a la vez reconstrucción de la historia colonial. Nos propone un Inca con raíces andinas, reinterpreta el Taki Onqoy y lo usa como analogía de nuestra reciente historia política en una prosa ágil que ya antes ha sido reconocida por su musicalidad y colorido. 

¡Bésala, idiota!, de Jorge Irribarren, es una novela que entreteje historias y toca temas muy actuales que hacen reflexionar al lector sobre la existencia, el tiempo, el fetichismo y el amor, aparte de mencionar e indagar en otros tan importantes como la migración, el trabajo, las relaciones y la cultura en general. Con gran dominio narrativo, Irribarren nos lleva de una cultura a otra, es decir, de vivir lo peruano a experimentar lo alemán (él vive en ese país), insertando términos de ambas lenguas. De pronto estamos tomando un pisco sour o un chilcano y de repente nos encontramos en un bar disfrutando de una cerveza alemana. El gran acierto de Irribarren es utilizar estos giros y cambios de ambiente a medida que avanza la trama para hacernos sentir el bilingüismo y la biculturalidad que uno obtiene cuando es ciudadano de dos mundos.

Revolución caliente (una historia del Perú) es una de las nuevas novelas del polifacético Rodolfo Ybarra –poeta, novelista, ensayista y cuentista–, quien siempre destaca en el ámbito cultural. Se trata de una novela que nos lleva a las décadas de los ochenta y noventa y nos recuerda lo difícil que era vivir en esos años en el Perú.

 

También Otras caricias, de Alonso Cueto, una interesante incursión por los recuerdos de la música criolla; El carnaval de los espíritus, de Mario Suárez Símich; Historia, de Julián Pérez; El amor es un perro que ruge desde los abismos, novela del promisorio J. J. Maldonado; y, entre los novelistas más recientes, Huella de tigre, Maica Guerrero, y Caen los colibríes, de Carlos Fuller.

Cuento

La irrealidad y sus escombros, de Rocio Uchofen (autora afincada en los Estados Unidos), contiene catorce cuentos, con grandes innovaciones en cuanto a la forma y al contenido, ya que tenemos finales totalmente abiertos donde los protagonistas son capaces de decidir y tomar decisiones imprevistas.

La ciudad en que no estás, de Margarita Saona (también parte de nuestro Quinto Suyo literario), recoge más de cincuenta relatos breves donde la voz narrativa mantiene una actitud nostálgica hacia vivencias que en sí son los protagonistas de estas secuencias narrativas, donde la narradora se desenvuelve en inesperadas situaciones.

Libros de cuentistas jóvenes que han destacado el 2021: El último color, de Manuel Nieves; Mañana nunca llega, de Tadeo Palacios Valverde; y Mis últimas palabras, de Rómulo Reaño. 

Como antologías notables, tenemos 21. Relatos sobre mujeres que lucharon por la Independencia del Perú, con selección y prólogo del crítico José Donayre Hoefken y grandes evidencias del talento y la pasión que tienen nuestras cuentistas contemporáneas. También, Cuentos peruanos de la pandemia, del reconocido crítico y poeta Ricardo González Vigil. 

En literatura infantil, sobresalen Animales peruanos y Navegar por los aires, los dos últimos libros y proyectos que presenta Micael Chiriff, la autora más activa de este género muchas veces ninguneado, y La vaquita, de Samuel Cárdich.  

Poesía

Dos recopilaciones de poetas consagrados descollaron el 2021, confirmando la calidad y variedad de sus respectivas trayectorias. En primer lugar, la antología Castillos en el aire: antología poética 2013-2019, de Marco Martos, que incluye avances de su nuevo libro Mar del Perú, en el tono sereno y depurado que caracteriza a este importante poeta de la Generación del 60. También El Zorro y la Luna. Poemas reunidos 1981-2021, que incluye el nuevo libro de José Antonio Mazzotti Poemas posthumanos, un sentido homenaje en clave transbarroca a César Vallejo y las víctimas de la actual pandemia.

Por su lado, Vanesssa Martínez Rivero publicó ARTE-FACTA, con textos de sus distintos poemarios, desde La hija del carnicero (2007), Coraza (2009), Carne (2012) y Redondo (2015), hasta Un tercer ojo para la tristeza (2019), lo que la consagra como una de las voces dosmileras más interesantes. 

Otros títulos destacables son Los sicarios del tiempo, de Domingo de Ramos; Parábola de las ideas impuras, de Enrique Sánchez Hernani; Amazona, de Susan Lobato; Calaveras retóricas, de Diego Lazarte; Manantiales, de Willy Gómez Migliaro; Comentarios irreales, de Miguel Ildefonso; Migratorio, de Miguel Lescano; Extensas legiones, libro tri-autorial de Evgueni Bezzubikoff, Miguel Ildefonso y Juan José Soto; El califato de Lima, de Diego Otero; Epitafios del desierto, de Ricardo Josadth; Tapir tapir, de Renato Pita; Cam Girl, de Fiorella Terrazas; y Fiesta, de Denisse Vega Farfán.

Entre las revelaciones jóvenes, siendo todas voces femeninas, me impresionaron Canción y vuelo de Santosa, de Gloria Alvitres Aliaga; El Apu descalzo, de Maggie Velarde; y Alguna vez esto dolió, de María Alejandra López.

También debe subrayarse la importancia de la poesía en lenguas originarias, como se ve en Sanchiu, de Dina Ananco, poeta que proviene de la tradición awajún y wampís. Esta es una tradición que poco a poco empieza a merecer mayor visibilidad y que sin duda cobrará mayor presencia según se vayan democratizando nuestras instituciones y medios de comunicación, tradicionalmente criollos y limeñocéntricos.

Otras publicaciones dignas de mención son las antologías que compone la poeta Karina Medina de Poesía joven ultimísima para poetas varones y mujeres, un esfuerzo que merece reconocimiento.

El resto, más o menos deleznable, oscila entre la brichería y el feminismo de feria.

A rascarse rico.

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cuento, Literatura, poesía, recomendaciones literarias
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