Giarcarla Di Laura

Humor y erotismo en César Vallejo: a 130 años de su nacimiento

Las primeras veces que leí a Vallejo no lo entendía porque cada vez que llegaba al verso “golpes como del odio de Dios”, del primer poema de Los heraldos negros, todo se me derrumbaba y me preguntaba cómo era admisible esa imagen, si Dios no tiene odio, si Dios es solo amor. Bueno, tuvieron que pasar varios años y cuando tomé una clase ya en el doctorado, y con una mejor experiencia como lectora de Vallejo, empecé a ver un temple de ánimo que yo había pensado que no podía existir en Vallejo: la ironía, la perspicacia de darnos una imagen totalmente cuestionable, pero con un nuevo giro para lograr un resultado inesperado.

Desde ahí he leído a Vallejo muchas veces y dos temas que siempre trato de compartir en mis ponencias y en artículos son justamente el humor y el erotismo. En cuanto al humor, lo encontramos con esa perspicacia –fundamental en Vallejo– entre lo que pasa y lo que acontecerá, ese resultado que siempre es diferente de lo esperado, esos guiños de ironía que nos hacen pensar en nuestra realidad y cuestionarla. Recordemos, por ejemplo, el famoso verso «el traje que vestí mañana», de Trilce VI, que nos confunde por su agramaticalidad, pero a la vez logra darnos un sentido de repetición y condena que nos hace sonreír (al menos al principio, porque el poema en su conjunto es terriblemente nostálgico de su amada Otilia).

El erotismo es otro tema que no asociaríamos inmediatamente con Vallejo por ese sambenito que le han colgado de ser «el poeta del dolor», pero que sin embargo se encuentra presente desde su actitud juvenil hasta la madurez juguetona, sobre todo en   Trilce (1922). Particularmente, en dos poemas encontramos esa actitud y predisposición al placer sexual. En el poema IX (“Vusco volvvver de golpe el golpe/ Sus dos hojas anchas, su válvula/ que se abre en suculenta recepción/ de multiplicando a multiplicador, / su condición excelente para el placer/ todo avía verdad») el sonido de la /v/ hace que se piense en el sexo femenino, y más aún por la repetición de ese sonido dentilabial que da una sensación emotiva y casi salivosa.

Asimismo, en el poema XIII el texto irrumpe con “Pienso en tu sexo./ Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,/ ante el hijar maduro del día./  Palpo el botón de la dicha, está en sazón”. Este es el poema donde Vallejo da rienda suelta a su libido, se identifica con el «bruto libre» (el animal sensual que todos llevamos dentro) y que transforma el lenguaje para expresar lo inexpresable: el deseo sexual como un «estruendo mudo» al que no le alcanzan las palabras y por eso debe convertirse en un nuevo idioma, inverso, primordial, un inesperado «odumodneurtse», tan único y abrupto como la pasión.

Otro tema que es muy interesante y que la escritora Rebeca Ráez está llevando a la escena este 16 de marzo (día del natalicio del poeta) a las 7 pm es la obra titulada, Prohibido Vallejo, un drama que trata sobre la vida íntima del poeta al lado de su esposa Georgette Philippart. La obra será presentada en la Plazuela Rosa Merino del Teatro Municipal de Lima.

Además, este 16 de marzo los especialistas Miguel Pachas Almeyda (uno de los mayores biógrafos del poeta) y el escritor Jorge Díaz Herrera sostendrán un diálogo sobre Vallejo en la Biblioteca Municipal de Chaclacayo. También la Asociación Cultural «Capulí, Vallejo y su Tierra» organiza un gran evento ese día (puede encontrarse información en su página de Facebook).

Y no hablemos de los estupendos congresos internacionales que viene coordinando la Asociación Internacional de Peruanistas: en la Universidad de Sevilla, España, el 26-27 de abril, y en Casa de las Américas, Cuba, el 10-11 de noviembre por el centenario de Trilce, además del congreso que el profesor Stephen Hart, reconocido vallejólogo inglés, está organizando en Londres para el mes de octubre.

Sigamos celebrando a nuestro poeta bandera y tratemos de leer su poesía así como sus demás obras literarias –novela, cuentos, y dramas– con el humor y el erotismo que merecen.

¡Odumodneurtse!

 

Tags:

Literatura, poesía, sociedad

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