Contar con un MBA puede cambiar por completo el destino laboral de una persona. Este tipo de estudios permite reforzar, mejorar y aumentar los conocimientos y habilidades a nivel empresarial. Según una encuesta realizada por el Financial Times, relacionada al Ranking MBA 2021, un tercio de los alumnos de MBA, ocupan puestos de alta dirección o ejecutivos tres años después de su egreso.
Además, esta encuesta revela que la banca y las finanzas son el destino profesional más solicitado por los egresados de MBA. El interés por la consultoría ha ido en alza conservando el segundo lugar. El tercer puesto es para las telecomunicaciones.
Si bien tomar un MBA representa una fuerte inversión de dinero, tiempo y energía, son múltiples las razones por las que resulta sumamente conveniente llevar este tipo de estudio. Eddy Morris, director del MBA de ESAN, explica algunas de ellas:
Estudiar es una decisión estratégica: Si el profesional decide salir o sale del mercado laboral cuando la situación del empleo es frágil, y si tiene las posibilidades de invertir en su educación, esta resultará una decisión inteligente ya que durante este tiempo se podrá capacitar y entrenar para retornar con más conocimientos y habilidades que servirán para liderar proyectos en la postcrisis.
Idoneidad para nuevos retos: Las personas que realicen un MBA en medio de esta pandemia contarán con un plus pues recibirán conocimientos actualizados en materia de negocios y acorde a los retos que se presentan en la nueva normalidad. Además, hacerlo en este instante es acertado, ya que justo cuando la economía comience a crecer, será cuando los estudiantes se estarán graduando y tendrán mayores facilidades para colocarse en el mercado.
Capacidad de adaptación: Quienes estudien en estos momentos podrán adquirir más destrezas para tomar decisiones en entornos de incertidumbre, no sólo para su trabajo o proyectos personales, sino para su vida. La pandemia nos ha demostrado que los peores escenarios pueden cumplirse y es necesario estar preparados.
Fortalecimiento de la red de contactos: Estudiar una maestría en estos tiempos te ayudará a establecer una red de contactos y conexiones sumamente útil para el futuro y en un entorno de recuperación económica y de mayores oportunidades para hacer negocios.
Tiempo: Un MBA a tiempo completo le permite a un profesional obtener el grado de Magíster en solo 14 meses, lo cual se constituye como una ventaja al momento de capacitarse frente a otras modalidades que requieren el doble de tiempo.
Un líder productivo influye en el comportamiento de su equipo para lograr un resultado generando más, con menos
En los últimos años se ha reconocido los distintos tipos de liderazgo que una empresa necesita para que sus áreas puedan funcionar en sinergia y de forma óptima. Uno de ellos es el liderazgo productivo. Se trata de una habilidad que ayudará a hacer partícipes a los trabajadores en las estrategias, la lluvia de ideas, la mejora del clima laboral, la motivación y el desempeño general.
Un líder productivo es la persona que tiene la capacidad de influir en el comportamiento de su equipo para generar un resultado determinado, y, para ello, genera más con menos. Sus objetivos son claros y contundentes y responden a las preguntas:
¿Qué quiero lograr?
¿Por qué lo quiero lograr?
¿Cómo lo voy a lograr?
¿Cómo lo voy a medir?
Un informe de la revista Forbes explican que existen características en las personas orientadas a la productividad. Si dividimos a los individuos en dos grupos grandes, están las personas que tienden a ser muy expresivas y sociales, y las personas que están orientadas a las tareas. Se trata de este último grupo el que se encuentra más encaminado a la productividad, pues cuentan con un empuje natural y capacidad analítica.
Productividad a futuro
Raciel Sosa, consultor de liderazgo empresarial explica que la productividad es una tendencia marcada en los próximos diez años y estará determinada por el avance tecnológico y digital que va creciendo día a día.
La productividad ya no estará vinculada únicamente al potencial humano, sino también al apoyo tecnológico que tenemos a nuestra disposición. Esto además de los nuevos sistemas de trabajo como la jornada laboral de 4 días a la semana. El experto indica que el líder del siglo XXI se va a enfrentar al trabajo remoto como una constante realidad en la que vivimos actualmente y cada vez demuestra ser un sistema eficiente de trabajo al reducir costos y tiempos.
Sosa explica que el líder productivo confía en su equipo y establecer métricas muy bien definidas, ya que lo que le va a permitir saber que su equipo está cumpliendo con su trabajo no es el que lo esté observando, sino el logro de resultados.
A muchas personas les ha sucedido alguna vez que logran algo muy ansiado y tienen la sensación de que el mérito es en realidad una casualidad o cuestión de suerte en lugar de considerar el esfuerzo realizado. Este es un ejemplo muy claro de cómo funciona el Síndrome del Impostor.
El psicólogo David Espinoza explica que aproximadamente, siete de cada diez personas han sufrido de este síndrome en algún momento de sus vidas. El Síndrome del Impostor se define como el disgusto psíquico y emocional que ha sido directamente relacionado a la emoción individual de no ser merecedor del lugar y/o reconocimientos que se encuentra ocupando o gozando por fruto de sus habilidades personales en los niveles laboral, académico y social.
Este síndrome suele aparecer en estudiantes con excelentes notas y, en mayor medida, en profesionales exitosos. Su aparición tiene una alta correlación con la baja autoestima y el pobre autoconcepto de la persona. Otro factor importante para su aparición suele ser la actitud despectiva o crítica por parte de personas que comparten el entorno del sujeto trastornado que envidian sus logros.
La persona que se encuentra sufriendo esta condición siente que nunca está a la altura de aquello que goza fruto de su éxito y capacidades. El individuo tiene la constante sensación de no ser lo suficientemente bueno en lo que hace, además de catalogarse como inútil o incapaz. Además, puede llegar a acusarse a sí mismo de ser un impostor, un completo fraude en todo lo que realiza. A esto se debe el nombre de esta condición.
¿Cuáles son los síntomas?
El psicólogo explica que algunos de los síntomas más comunes de este síndrome son:
-Recurrente falta de confianza en las propias competencias.
-La constante creencia de que los logros y éxitos no son merecidos.
-Considerar que los aciertos son debido a la suerte, al azar, o a que otras personas involucradas son más poderosas y han ayudado a conseguirlos.
-Miedo permanente a que las demás personas que pueden estar siendo “engañadas” por el individuo descubran su “fraude”.
-Constante inseguridad y falta de confianza en el ámbito académico, laboral y social.
-Persistentes expectativas de fracaso seguro ante situaciones similares las cuales han sido superadas con éxito por el propio individuo en eventos anteriores.
Baja autoestima. Sin razón aparente aparecen cuadros sintomáticos de corte negativo tales como: ansiedad, tristeza, desesperanza.
¿Cómo superarlo?
Esta sensación de no estar lo suficientemente preparado o ser suficiente desaparece a medida que pasa el tiempo y la persona obtiene más experiencia en el campo en el que se desenvuelve.
Para superar el Síndrome del Impostor, es importante que la persona no rechace ni ignore cumplidos o felicitaciones, pues son fruto de su esfuerzo. Así se empezará a moldear los pensamientos y empezar a desarraigarse poco a poco de la falsa idea de que el éxito es por causa del azar.
Es importante revisar y mejorar los procesos internos de cada equipo para hacerlos más eficiente. Según el estudio “Anatomía del trabajo”, elaborado por la plataforma de organización de tareas y equipos Asana, los trabajadores dedican el 60% de su tiempo a pormenores del día a día y solamente un 27% al corazón de sus labores. Por ello brindan algunos consejos prácticos para mejorar la eficiencia y productividad de los equipos de trabajo:
Elimina las reuniones innecesarias
Una de las maneras más sencillas de mejorar la eficiencia de tu equipo es evitando las reuniones innecesarias. En general las reuniones pueden ser bastante productivas, si es que se cuenta con una agenda clara, si asisten las personas adecuadas y si todos están preparados para aportar. Caso contrario, si se planifica una reunión sin una agenda ni objetivos claros, terminarás consumiendo tiempo valioso de tu equipo. El exceso de reuniones en el día impide el desarrollo de la ejecución del trabajo.
Planifica detalladamente las reuniones
Asegúrate de que cada reunión tenga un objetivo. Crea y comparte una agenda de la reunión para que todos estén al tanto de los temas a tratar. Además, alinea las convenciones acerca de las reuniones, como la necesidad de encender las cámaras. Durante las reuniones toma nota de lo acordado y registra las acciones pendientes con fechas de entrega y responsables.
Reduce el trabajo de menor prioridad
Como es natural, en algún momento tu equipo tendrá demasiadas cosas por hacer. Sin un sistema adecuado que les sea útil para eliminar, posponer, delegar o disminuir tareas no prioritarias, se perderá la eficiencia laboral. Expertos de Asana explican los criterios para cada una de estas acciones:
Si una tarea o aspecto del proyecto no es compatible con el objetivo general de la empresa, elimínala.
Si hay una tarea urgente que tiene un gran impacto en los objetivos del equipo, termínala y posterga cualquier tarea menos importante para cuando dispongas de más tiempo.
Si se te asignan dos tareas de igual importancia, delega una a otro miembro del equipo con mayor disponibilidad.
Si hay una tarea que no puedes postergar, eliminar ni delegar, encuentra la forma de reducir el tiempo necesario para finalizarla.
Es normal sentirse fatigados durante esta crisis sanitaria que venimos viviendo a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denominado fatiga pandémica al cansancio que deriva del agotamiento que está creando la hipervigilancia y las consecuencias ante este virus.
A esto se suma el desgaste que los trabajadores experimentan frente a los cambios organizacionales complejos y continuos, que han incluido nuevos procesos, prácticas, actualizaciones de tecnología, entre otros.
El psicólogo clínico Nahum Montagud explica que esta fatiga lleva consigo pérdida de la motivación por mantenernos informados sobre la pandemia e, incluso, puede provocar que dejar de seguir las medidas preventivas para mantenernos sanos, y su principal consecuencia es relativizar el riesgo del COVID-19.
Convertir la fatiga en resiliencia
Si bien durante nuestras vidas hemos venido enfrentándonos a periodos cortos de cambio constante, la incertidumbre debido a las preocupaciones de salud, el aislamiento social prolongado, y las nuevas dinámicas familiares y laborales nos han afectado de sobremanera.
Ana Michelle Concepción, vicepresidenta y directora general de venta empresarial y soluciones de negocio en AT&T México, explica que en estos momentos difíciles, el papel del líder de un equipo es estar cerca de sus trabajadores, en constante comunicación y brindándoles apoyo, pues esto facilitará el proceso de adaptación y el desarrollo de la resiliencia.
Además, para lograr que los equipos se conviertan en resilientes, se deben poner en práctica tres acciones:
Cultivar la confianza: Resulta fundamental hacer saber a los trabajadores que hay preocupación por ellos y se tienen sus intereses en cuenta. Concepción explica que los colaboradores que reportan una confianza alta en sus organizaciones tienen 2.6 veces más capacidad de cambio que aquellos con menor confianza.
Generar unidad: Un equipo unido que comparte un sentido de pertenencia, conexión y metas en común, no tiene límites. La experta indica que los equipos unidos tienen una capacidad de cambio 1.8 veces mayor que los equipos que carecen de cohesión.
Conocer a las personas: Para poder brindar un mejor apoyo como líder, es necesario conocer la historia de los trabajadores. “Analiza a cuántos cambios se han enfrentado y qué efecto han tenido en ellas. Esto permite cultivar empatía y llegar juntos a la resiliencia”, señala Concepción.
Una vez que ingresamos al sistema crediticio, nuestro historial de pago de deudas y servicios va quedando registrado. Esto muestra nuestro comportamiento de pago, ya sea positivo o negativo a diversas entidades financieras o proveedores de servicios.
Cuando una persona solicita algún tipo de crédito, ya sea una tarjeta de crédito, un préstamo personal, préstamo hipotecario u otro, la empresa que le va a otorgar el crédito verifica a través del reporte de riesgos, cómo ha sido su comportamiento de pago y en función de esta información decide si le otorga o no el crédito.
Para muchos emprendedores, la opción lógica y viable para empezar a montar un negocio es optar por un préstamo con una entidad financiera, pero muchos no son conscientes de que para acceder a ellos y ser sujeto de crédito, es importante contar con una buena calificación crediticia y ser un buen deudor.
Beneficios de un buen historial
El consultorio financiero de MiBanco explica algunos de los beneficios de estar al día en nuestros pagos para contar con un buen historial crediticio:
-Mejores condiciones para futuros préstamos: tasas más bajas, trámites más rápidos, entre otros.
-Nuevas ofertas e incremento de líneas de créditos.
-Mejores oportunidades con proveedores.
Otras oportunidades no financieras.
Perjuicios de un mal historial
-Mayor dificultad para acceder a nuevos créditos: documentación adicional o avales, reducción de montos o hasta denegación.
-Baja probabilidad de que sus proveedores le otorguen líneas de crédito.
-Dificultades para contratar servicios básicos o alquileres.
El consultorio financiero de MiBanco indica además que un tema recurrente y que se debe evitar es el sobreendeudamiento, pues en esta etapa ya no se tiene la capacidad para respaldar nuevas deudas, ni cumplir con las obligaciones programadas, pudiendo traer consecuencias desfavorables como un mal historial crediticio, la venta de bienes para afrontar deudas, pago de comisiones e intereses moratorios, problemas de salud a causa del estrés, e incluso acciones judiciales por parte de las entidades financieras.
Para evitar caer en el sobreendeudamiento es recomendable tomar algunas medidas de acción concretas como la elaboración de un presupuesto para planificar el pago de deudas y otros gastos, identificar los gastos innecesarios para poder eliminarlos, evitar tener más de tres créditos a la vez, diversificar las fuentes de ingresos, identificar oportunidades de mejora en su negocio y generar el hábito del ahorro.
Congresista, usted dice que el 13 de marzo de 1999 no firmó un acta de sujeción, sino una lista de asistencia. Pero el 2001 los altos mandos de las Fuerzas Armadas reconocieron que esa acta existió y que se acordó, por ejemplo, respaldar el autogolpe [de Fujimori] y la impunidad para miembros de las instituciones castrenses.
No fue un acta, fue una comunicación que tomó el Comando Conjunto, el alto mando. Un acta es cuando yo participo en la discusión, me convocan para tal fin y luego me la pasan para estar de acuerdo en la redacción y firmo cada una de sus hojas. Cuando me comunican una información, un resumen de la reunión, simplemente firmo mi asistencia. No doy mi aprobación ni nada.
El contenido del acta está en una publicación del Congreso de la República. De acuerdo a la transcripción, el entonces jefe del Ejército, César Saucedo, dice: “Luego de haber manifestado esto, voy a permitirme leer los acuerdos que van a figurar posteriormente en un acta”. Es decir, estaban tomando acuerdos, no era una reunión sobre cualquier tema.
Estaban comunicando sus decisiones. Las Fuerzas Armadas tienen sus organizaciones. El jefe del Comando Conjunto es una de ellas. En esa época existía una división para el tema de la subversión y había dos cabezas. Luego estaban los comandantes generales de cada una de las instituciones. Ellos, a través de sus estados mayores, sus consejos consultivos, determinan acciones y esas acciones las comunican por escrito o verbalmente. En este caso, ellos estaban comunicando lo que habían hecho. Mi trabajo en ese momento estaba en el norte del país, no estaba en Lima.
Pero el corrupto general Saucedo no habla de acciones, habla de acuerdos.
Son acuerdos de ellos, del alto mando, no de nosotros.
¿Puso algún “pero” sobre aquella sesión?
No, fuimos como oyentes.
¿Y en la totalidad de lo acordado usted estaba a favor?
Ni siquiera me acuerdo de cuál fue el primer punto.
Apoyar el autogolpe.
En ese momento todos apoyaban el golpe. Parte de nosotros no participamos. Yo no participé. Fue un tema más civil que militar.
Que los altos mandos el 2001 hayan reconocido que se trató de un acta vergonzosa para la institución y que usted diga que solo firmaron una lista de asistencia, ¿no lo hace un negacionista de la historia?
No es cambiar la historia, es decir lo que sucedió realmente. Y en ese momento también estuve en contra de lo que ellos comunicaron. Estaba en una situación en que no podía hacer nada más que decir ‘estoy en contra’. Era contralmirante.
La sesión del 13 de marzo de 1999 se encuentra transcrita en el libro ‘La sala de la corrupción’ publicado por el Congreso de la República. En este extracto, el general César Saucedo señala que lo que allí se trataron fueron «acuerdos». Montoya asegura que él no suscribió ninguno de estos y que fue un asunto de los altos mandos de la época.
Congresista, antes de la segunda vuelta dijo que estábamos entre la democracia y la dictadura comunista. Pero hoy los renunciantes de su bancada lo acusan precisamente de tener actitudes dictatoriales y posiciones antidemocráticas. ¿Qué responde?
Creo que debería preguntarles a los miembros de mi bancada, porque decirlo yo… no saco nada. Defenderme de algo que no he hecho… Más bien, pregúnteles a los miembros de mi bancada sobre mi manera de trabajar y de actuar. Esas personas salieron porque fueron desleales con el partido. Esa es la realidad.
Dicen los renunciantes que usted no les avisó que estaba presentando su lista a la Mesa Directa, ¿es eso cierto?
No. En reunión de partido se autorizó mi participación para el proceso electoral para la Mesa Directiva como candidato a la presidencia. Se descartó la posibilidad de ir como vicepresidente. Yo he hecho las negociaciones, he conversado con los partidos, he estado haciéndolo de manera activa para conseguir una lista o con otros partidos o con el nuestro. No estaba prohibido. Tenía autorización libre para operar y así lo hice. Cuando vi que el cambio de actitud de los partidos con los que había hablado se dio un día antes, decidí participar sí o sí.
Entonces, para el momento de la inscripción, usted ya sabía que se habían volteado las cartas, ¿por qué insistir si al final perdió por goleada?
Porque el asunto es participar, tener presencia, cumplir lo que uno dice. Y a nuestros militantes les dijimos que íbamos a participar de la contienda electoral para la Mesa Directiva. Los principios valen más que los resultados.
¿Le molestó más perder por goleada o la traición de sus excompañeros de bancada?
No me molestó perder por goleada, porque eso fue un acuerdo entre las bancadas con intereses parlamentarios diferentes a los nuestros. Eso es parte de la democracia y lo acepto tal como es. Pero la falta de lealtad nos indignó a todos los miembros de la bancada. Ellos [los renunciantes] mostraron su voto haciendo escarnio y eso para mí es lapidario.
El jueves, Norma Yarrow dijo en una entrevista que luego de esta votación usted los apartó, que sacaba comunicados sin consultarles y los ignoraba de cara al reparto de las comisiones, ¿ese ha sido su comportamiento?
Le voy a explicar qué pasó, ya que ella ha sacado cosas internas de la bancada. Luego de esa actitud, pedí una reunión en el partido para someter a disciplina a los tres miembros y fue una larga reunión para tomar decisiones y acuerdos. Yo pedí que saliera la señora Yarrow de la bancada. Yo no podía trabajar con alguien que trabaja en contra de uno. Y se votó y ganó mi posición para que saliera de la bancada. Por eso no le comunicábamos a ella específicamente del tema.
En el caso de las otras dos personas, se les dio una oportunidad. Le retiré la confianza al vocero alterno, que era Bazán, porque no podía tener de vocero a alguien que opinaba opuesto a lo que había opinado yo. Pero se le ha comunicado de todas las sesiones que hemos tenido. El único que ha asistido ha sido Bazán y en algunas se retiraba apenas empezaba. La otra señora, Jéssica Córdova, no asistió a ninguna. Los chats de comunicación existen. Saben que yo no iba a hablar, porque no me gusta hablar de las cosas internas, pero si me hacen una pregunta como la suya y estamos tratando de encontrar la verdad, sí le contesto de esa forma.
En efecto Yarrow ha brindado detalles que no lo dejan muy bien parado. Dijo, por ejemplo: “Nosotros no tenemos trolls, somos tres personas que afrontamos la dura realidad que existe cuando no hay una democracia dentro de la bancada”, ¿tiene usted una horda de trolls?
[ríe] No. Yo mismo manejo mis redes y lo hago con muchas limitaciones. He aprendido en el camino. Trolls no tengo.
Congresista, ¿qué opinión tiene de Rafael López Aliaga?
Es nuestro líder del partido. Entré al partido justamente por él, desde agosto del año pasado. Me convocó y, conociendo sus cualidades personales, decidí entrar a la política.
El señor Beto Ortiz ha dicho ayer en su programa que López Aliaga “está decepcionado”, que “siente que se equivocó al convocarlo” a usted al partido. Esto a raíz de una reunión de su bancada con el señor Castillo supuestamente sin el conocimiento de él. ¿Le ha manifestado su decepción?
No. Esa es una opinión de Beto Ortiz y me llamó la atención de cómo trata de destruir una acción [la reunión con Castillo] que no tiene nada que ver con lo que él ha dicho. Me ha llamado seriamente la atención cómo puede manipular la información de esa manera.
Pero Ortiz afirma que López Aliaga piensa así. Da a entender que ha hablado con él.
Si piensa así, López Aliaga ya lo dirá en su oportunidad. Pero no hemos hablado nada de eso.
Lo otro que dijo Ortiz fue lo siguiente: “El almirante (r) Montoya puede ser el congresista más votado que sea, pero el presidente del partido es López Aliaga”. ¿Es así? ¿López Aliaga es el mandamás y usted su subordinado?
No. López Aliaga es el presidente del partido. El secretario general es Gustavo Pacheco. Yo soy un militante y, dentro de las elecciones, he salido como congresista. Eso es todo.
Tomo las declaraciones de Ortiz porque el señor López Aliaga es muy asiduo a Willax. ¿Lo llegó a ver la semana pasada en una entrevista que le dio a Carla García?
No tuve oportunidad de verla. He visto los comentarios.
¿No ha visto la actitud del señor López Aliaga? Parecía estar bajo efectos de alguna sustancia.
No, no lo he visto.
Se lo pregunto porque hace unos meses la abogada Beatriz Mejía describía al líder de su partido como un constante bebedor, prepotente y lisuriento, ¿usted no lo ha visto en circunstancias similares?
Yo soy abstemio, no tomo. Nuestras reuniones siempre son tomando una taza de café y comiendo algunos dulces.
Congresista, ¿piensa en la vacancia presidencial?
No. Yo pienso en solucionar el problema. El gobierno tiene que cambiar de Gabinete, no puede seguir un Gabinete en el que buena parte de sus miembros son impresentables. Tendría que cambiarlo si quiere tener continuidad.
¿Y al premier, le dará la confianza?
Dependiendo de cómo lleguemos ese día. Y la decisión no es mía solamente, sino de la bancada completa. Vamos a conversar, discutir y tomaremos una decisión. Si no cambia la situación, veo muy difícil darle la confianza.
Usted en algún momento defendió a Bellido de la acusación por apología al terrorismo. Dijo: “He escuchado sus declaraciones y se han sacado de contexto realmente. No ha dicho lo que dicen que dijo”. ¿Se mantiene en esa declaración?
El video se toma antes de salir al aire. Se grabó lo que hablaba él con la conductora antes de salir al aire. Lo que han sacado es lo previo. Como usted sabe, muchas veces se conversan cosas off the record.
Pero usted hizo una defensa.
No, era tratar de poner la situación en blanco y negro. Si antes de esta entrevista hablamos entre los dos temas particulares que no tienen que ser publicados, no significa que yo piense eso exactamente. No hay que perder de vista cuál fue mi intención, que fue generar un diálogo en el gobierno. En ese momento no se había nombrado los ministros todavía.
¿En todo caso, la investigación al señor Bellido por apología le parece abusiva, fuera de lugar?
No, está de acuerdo con lo establecido y debería retirarse del premierato.
Usted ha anunciado que la estrategia del Congreso ahora es ir ministro por ministro. Los primeros serían Héctor Béjar (Relaciones Exteriores) y Juan Carrasco (Interior). ¿Tiene planeada la censura?
Tenemos listo todo para proceder poco a poco con estos temas. Esperemos que se pueda solucionar sin llegar a esa situación.
¿Y no teme que Castillo haga cuestión de confianza por su gabinete?
Podría ser, pero una amenaza de esa naturaleza no debe implicar que uno no deba actuar como considera que debe hacerlo. Tenemos que decir lo que pensamos y hacer valer nuestras decisiones.
Si se logran sortear las amenazas de cierre, ¿cuáles son los proyectos que impulsará desde el Congreso?
Lo que tenemos que hacer todas las bancadas es ponernos de acuerdo en punto comunes para darle gobernabilidad al país y salir de la crisis económica y sanitaria en la que nos encontramos. Eso es lo primero que haría, tratar de concertar para encontrar una agenda común. Y esto tiene que nacer más del Ejecutivo que del Congreso, porque no sabemos cuáles van a ser sus líneas de acción. Nosotros estamos para facilitar las cosas.
Usted anunció que promoverá una ley para que los partidos comunistas no puedan participar en las contiendas electorales. ¿Eso no le parece poco democrático?
No, porque los partidos comunistas no creen en la democracia. Ahora, lo dije en una forma gráfica para que quede en la mente de las personas qué era lo que pensaba. Pero sí vamos a trabajar una ley que proteja al Parlamento y a la democracia de actitudes que no son democráticas. No va a haber un proyecto para prohibir un partido, porque no se puede prohibir la existencia de un partido. Pero sí para no tener en el Congreso a gente que ha estado en Sendero Luminoso, o gente que tiene acusaciones por terrorismo, o ministros que tengan ese perfil.
¿Pero una persona que ya pagó su condena, no debería ser libre de participar en democracia?