Los tres puntos que se llevó el Barcelona del Estadio de la Cerámica son claves en la lucha por el título de LaLiga. Son reflejo, también, de su despegue futbolístico, en el que incluso su dibujo táctico puede verse favorecido con jugadores actuando fuera de su posiciones habituales, como en el caso de Gavi de extremo izquierdo. La sensación final es que el club catalán llega bien, en óptima forma para enfrentar al Manchester United —un duro pero atractivo desafío— por los octavos de final de la Champions League.

Futbolistas

 


*Fotografía perteneciente a terceros

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Tengamos en cuenta también que el Estado –frente a la variabilidad del precio de los comodities – debe hacer un plan de reactivación económica por sectores y en tiempos precisos. Pero eso no se hace sin dirección política. Dina Boluarte debe pensar que conducir un país no es fácil y que no necesariamente todos tienen que estar contentos. 

Hay que tener firmeza para la ejecución de los temas económicos y políticos pendientes aún en el país. ¡Que Dina se ponga el alma!

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Dina Boluarte, Estado

Las elecciones, además, tienen un efecto de desfogue infinitamente probado. Son una suerte de baño lustral, reinauguran procesos, limpian pasivos, estrenan expectativas, recubren de legitimidad a regímenes que adolecen de ella, atemperan ánimos de revuelta, los derivan hacia procesos políticos saludables, como el voto y las urnas. Ojalá se reagrupen las fuerzas partidarias del Congreso que están a favor del adelanto y procedan a ello cuanto antes.

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Como dice el refrán, «amor con amor se paga». Lo que hacen los poetas de La Huaca es Poesía es un continuo acto de amor, de amor a la vida, de amor al arte, de amor al Perú. 

Sigamos apoyándolos todo lo posible. 

poetas
Las poetas Brenda Vallejo, Sandra Luna y Lesley Costello: amor por la poesía.

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En 1973, cuando el país era gobernado por Jean Claude Duvalier, un presidente de poco más de veinte años de edad, nacieron en Cité Simone, un barrio de obreros y de estibadores cercano a Puerto Príncipe, bautizado así en honor a la madre del presidente, unos niños inscritos en los registros civiles como Paul Luisanne y Luma Ena. Eran pobres, pero lograron acceder a los primeros grados de la educación primaria, y como muchísimos de sus contemporáneos quedaron huérfanos a muy corta edad, debido a las mil y una formas de morir que aparecieron en Haití en los años siguientes, como consecuencia de la alianza del presidente Duvalier y seis familias que detentaban todo el poder político y militar, sobre todo por la brutal represión realizada por los tonton macoutes, los hombres del saco, la policía secreta más brutal de las Antillas. Frente a esa fuerza paramilitar, la esposa de Duvalier creó un grupo de policías corruptos denominado Los Leopardos. Debido a eso, a la lucha encarnizada de ambos grupos, a la corrupción generalizada de la otrora eficiente burocracia capitalina y a la desaparición del Ejército regular, proliferaron decenas de bandas armadas que convirtieron Puerto Príncipe y, sobre todo, a Cité Soleil, ex Cité Simone, en el “barrio más pobre de la capital más pobre del país más pobre de América”, tal como lo retrató Lioman Lima de BBC News en julio del año pasado.

Y si en Ciudad del Sol (Cité Soleil) se vive mal, imaginemos lo que es vivir en un anexo de ese barrio tugurizado, maloliente y sin agua llamado Cité Carton, sí, Ciudad Cartón porque la gente vive en covachas construidas con los cartones tirados a la basura en el muelle colindante a las viviendas y se alimenta con unas “hamburguesas” hechas con lodo, verduras descompuestas y pedazos de cartón: el infierno en la tierra.

Para huir de ese infierno, Paul Luisanne, Luma Ena y una decena más de habitantes de Ciudad Cartón vendieron todo lo que tenían, convirtieron todos sus gourdes en dólares (casi 150 por dólar), compraron pescado en lata, galletas y agua embotellada, y salieron de Ciudad Cartón rumbo a cualquier sueño que los alejara de la pesadilla en la que vivían de día y de noche.

Según una fuente consultada por esta redactora, y que no está dispuesta a revelar su identidad ni a ACNUR ni a la policía ni a nadie, como los haitianos más ricos están en Francia, en el Canadá franco parlante o en la vecina República Dominicana y los que tienen algo de preparación en el sur de la Florida o en Nueva York y Nueva Jersey, intentando reemplazar a los dominicanos que abandonan el oficio de taxistas desempeñando por años por sus compatriotas, los que no tienen nada, migran hacia el nordeste de Brasil para a través de la selva de ese país llegar al Beni boliviano y de ahí al altiplano para ingresar a Chile  por alguno de los pasos poco vigilados de la frontera común. Ese fue el camino escogido por Luisanne y Ena para ir hacia el extremo sur del continente, al país que, según la cueca más bella, “verás como quieren en Chile, al amigo cuando es forastero”. Pero, a diferencia de sus doscientos mil compatriotas que laboran como basureros, estibadores, jardineros y enterradores de mascotas, Luisanne y Ena llegaron a lo más alto de los Andes meridionales justo cuando sus habitantes estaban en el peor momento de las protestas de los puneños contra el gobierno de la presidenta Dina Boluarte, aproximadamente un día o dos después del enfrentamiento que acabó con las vidas de casi una veintena de pobladores altiplánicos. Según nuestro informante, en esos días no había quién te cocinara un plato de sopa, te vendiera un poco de charqui, de cancha o de chalona, menos unos antibióticos, no había quién atendiera a un extranjero que no hablaba castellano. Así, los haitianos que habían contraído neumonía y que además no comieron nada durante días fueron muriendo uno por uno.

Lejos de Ciudad Cartón, lejos del lugar más maloliente del trópico y lejos del país emancipado del yugo francés pero a un precio impagable.

Y, además, enterrados en unas tumbas al lado de unos puneños que se consideran más aymaras que peruanos. 

Si no fuera una cruel, crudelísima, ironía, habría que escribir como Luis Alberto Sánchez, citando a Manuel González Prada: “Aquí yace Manongo, de pura raza latina, su padre vino de China y su madre del Congo”.

 

Tráfico de cocaína

Además, la paralización de la pequeña industria nacional en favor de las importaciones más rentables y menos riesgosas, destruyó miles de puestos de trabajo formales, empujando a los desempleados a participar en el tráfico de cocaína proveniente de América del Sur. Haití es un punto de tránsito de la cocaína de América del Sur y de la marihuana de Jamaica en ruta a los Estados Unidos, compitiendo con Tegucigalpa – Honduras y la red de aeropuertos desimanada por toda isla de Cuba.  

Datos:

Haití se convirtió en el primer país del mundo dirigido por ex esclavos tras declarar su independencia en 1804, pero se vio obligado a pagar una indemnización de 100 millones de francos (equivalente a 21.000 millones de dólares en marzo de 2022) a Francia durante más de un siglo y fue rechazado por otros países durante casi 40 años.

La esperanza de vida al nacer
población total: 65,95 años
hombre: 63,26 años
mujer: 68,67 años (2022 est.)
Panorama económico

Pequeña economía insular del Caribe y estado miembro de la OECO; pobreza extrema; enormes desigualdades de ingresos; desestabilización por el reciente asesinato presidencial; acceso preferencial al mercado estadounidense; deterioro del capital humano y las inversiones en infraestructura

PIB real (paridad del poder adquisitivo)
$32,856 mil millones (2021 est.)
$33,458 mil millones (2020 est.)
$34,615 mil millones (2019 est.)
Tasa de inflación (precios al consumidor)
16,84 % (2021 estimado)
22,8 % (2020 estimado)
18,7 % (2019 estimado)
Exportaciones
$1,241 mil millones (2021 est.) nota: los datos están en dólares del año en curso
$1,014 mil millones (2020 est.) nota: los datos están en dólares del año en curso
$1,733 mil millones (2019 est.)
Importaciones
$5,222 mil millones (2021 est.) nota: los datos están en dólares del año en curso
$4,206 mil millones (2020 est.) nota: los datos están en dólares del año en curso
$5,161 mil millones (2019 est.)

*Fotografía perteneciente a tercero

Contra lo pensado, luego del escandalosamente malo gobierno de Castillo y la complicidad de toda la izquierda con ese desastre, hay un sector de la población que aún comulga con esas ideas y apoyará cualquier iniciativa partidaria que vaya en esa línea. Ya tienen, además, la narrativa regalada a su disposición: la Asamblea Constituyente.

Lo que va a atormentar a la izquierda es cuál será su representación política, en quién va a encarnar la vocería electoral. Seguramente participará Verónika Mendoza en algún carro alquilado, ya que Nuevo Perú es incapaz, al parecer, de inscribir su partido, y probablemente la acompañará la misma mala suerte que en campañas anteriores (es la Lourdes Flores de la izquierda nacional); Antauro Humala de cajón, aunque su discurso se ha desgastado rápido y ha perdido impacto; Guido Bellido o Guillermo Bermejo podrían recoger el castillismo superviviente; Indira Huillca puede asomar como el rostro nuevo, pero adolece de lo mismo que Mendoza:  no tiene partido, pero con la ventaja de que es más probable que Juntos por el Perú la lance a ella antes que a Mendoza.

La del estribo: notable Willaq Pirqa, el cine de mi pueblo, película peruano-boliviana, que mezcla el drama y la comedia, íntegramente hablada en quechua. No recomiendo proveedor conocido. Vayan a verla al cine, que es donde se aprecia mejor su magnitud visual. Aún está en cartelera, reducida, pero está.

En un país como el nuestro, que ha sufrido la violencia senderista y sus secuelas, resulta absolutamente indispensable definir, con la mayor claridad posible, cuál es la naturaleza del enemigo comunista al que la ultraderecha se siente en el deber de combatir, “subidos en el caballo de la lucha y con la Constitución en la mano” como proclama el mencionado Almirante (r),  pues es imposible aceptar en democracia, los patéticos argumentos que vienen siendo esgrimidos, para calificar las protestas sociales, tanto las violentas como las que no lo son, como acciones terroristas, en las que, por tanto, es posible justificar las decenas de muertes civiles ocurridas, como “hechos lamentables”, pero inevitables en una confrontación armada. 

La violencia se encuentra, casi invariablemente, presente en los conflictos sociales que ocurren en el mundo, sea por la acción directa de grupos minoritarios, con agendas particulares, o como una reacción a la represión coercitiva ejercida por las fuerzas estatales del orden. Para lo primero, como bien han señalado Rosa María Palacios y César Hildebrandt entre otros, se deben aplicar las medidas establecidas en el Código Penal, y para lo segundo, tener muy presente, que, salvo situaciones muy precisas, la policía debe utilizar medios de intervención no letales, dirigidos preferentemente a producir una agresión a los sentidos y no a la integridad física de los manifestantes.

Las protestas sociales, no solamente deben ser permitidas y toleradas, en tanto que contrapoderes de la sociedad, sino valoradas como oportunidades de generar, mediante la negociación y el consenso, reformas de contenido social. Como ha sido dicho: “El primer derecho de un ciudadano bajo un sistema democrático, es el derecho a tener un Estado que garantice los derechos de la ciudadanía” (Leguizamón), como el derecho a la protesta, sin que por ello se le califique como terrorista comunista sin pruebas válidas, y se ejerza sobre ella o él, una violencia estatal injustificada, propia de gobiernos dictatoriales.


*Fotografía perteneciente a un tercero

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En 1983 llegaría Bienvenido al club, disco que trajo otras dos buenas canciones, Hay algo en ella y Por volverte a ver, ideal para aquellas amores frustrados por la separación. Todos estos temas fueron escritos por Ray Girado, nombre artístico del reconocido compositor español Rafael Gil Domínguez (1947-2015), también autor de El primer beso o Para que no me olvides, éxito setentero de Lorenzo Santamaría que Dyango también grabara en su disco Corazón de bolero (1990). Al año siguiente, la canción Corazón mágico del LP … Al fin solos! (1984) se convirtió en un nuevo triunfo para el barcelonés, quizás la canción por la que más se le recuerda hasta ahora, una de las que “no puedo dejar de cantar en cada país que visito”. Sus últimos hits radiales en esa década fueron Esa mujer (1985) y El que más te ha querido (1989), bolero compuesto por la cubana Concha Valdés.

Pero, además de la música, Dyango tiene otras dos pasiones: el fútbol y la política. Como buen catalán, el cantante se declara “culé” -apelativo con el que se conoce a los hinchas del Barça- a muerte. De hecho, su relación con el club azulgrana es tan cercana que compuso y grabó una canción para el equipo, titulado Som més que un club (2004), en catalán. Incluso, Dyango contó hace algunos años que, mientras vivía en Argentina en los setenta, vio a un jovencito de 16 años jugar maravillosamente y llamó de inmediato a los directivos del Barcelona, para que lo contrataran y lo adoptaran pensando en el futuro. Era Diego Armando Maradona. Sin embargo, no aceptaron porque no querían “hacerse de un desconocido por poco que costara”. Años después, tras la revelación de “El Pibe” en el Mundial de España ’82, el Barcelona FC tuvo que pagar 1,200 millones de pesetas por el pase del argentino. Dyango y Maradona fueron grandes amigos.

En cuanto a la política, el cantante ha sido uno de los activistas más consecuentes del independentismo catalán, aunque en la actualidad reconoce que eso lo verán posiblemente sus nietos, pero él no. Ha grabado varios discos en ese idioma -En català (1982), Per a la meva gent (1984), Quan l’amor és tan gran (1997), El pare (2004)- y, como lo hacen también otros cantautores nacidos en Cataluña como Lluís Llach o Joan Manuel Serrat, Dyango defiende la autonomía y el orgullo de su origen cada vez que tiene ocasión. En el LP Per a la meva gent incluye una versión de la tierna balada Paraules d’amor (Palabras de amor), de su paisano Serrat. Y, en su perfil de Twitter, el intérprete se describe de la siguiente manera: “Músic, cantant i català” (“Músico, cantante y catalán”) y acompaña su imagen con el característico lazo amarillo que identifica a los separatistas. 

Sin embargo, por delante de todo está la música. A partir de los noventa, la carrera de Dyango se mantuvo vigente por todo lo producido en las décadas anteriores, con recitales por toda Hispanoamérica y los Estados Unidos. Álbumes como Morir de amor (1993), donde entona, el clásico bolero Espérame en el cielo a dúo con otra artista europea enamorada de nuestras músicas, la cantante griega Nana Mouskouri -donde nos hace recordar a Demis Roussos-; o los discos de covers Himnos al amor (2001), A ti (2003) e Íntimamente (2005), lo trajeron de regreso interpretando canciones de sus colegas Charles Aznavour, José José, Julio Iglesias, Roberto Carlos, Edith Piaf, entre muchos otros. En los últimos años ha grabado discos de boleros, tangos, rancheras y hasta un homenaje a Andalucía, Coplas (2008), con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Bratislava. En el 2018, luego de anunciar su retiro de los escenarios por problemas de salud hasta en dos ocasiones -algo que no cumplió, por supuesto- recibió el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical. 

Más de cuarenta discos después, Dyango sigue conquistando escenarios con el poder de su voz. En octubre del 2022 llenó dos fechas en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, Argentina, país que siempre lo ha recibido con brazos abiertos. Y sus aportes a la música se extendieron a través de dos de sus hijos, Marcos Llunas (el apellido es de su madre) y Jordi. se hizo muy conocido en los noventa con canciones como Sentir, Para reconquistarte o Eres mi debilidad y grabó en el 2012 un disco homenaje con once canciones de su famoso padre, titulado A la voz del alma. Y Jordi, el menor, saltó a la fama en 1997 con un buen disco de composiciones propias del cual se popularizó la canción Desesperadamente enamorado. Por otro lado, sus nietos Izán y Axel destacaron como actores en la serie de Netflix sobre Luis Miguel (2018-2021), a quien Dyango le dio clases de canto cuando era niño. “A mí también me gustaría una serie sobre mi vida”, dijo Dyango recientemente. “Me gustaría que alguien piense en mí”. 

PST-DATA: Al cierre de esta columna, se publicó el deceso del compositor, pianista y arreglista Burt Bacharach, a los 94 años, un caballero que dedicó su vida a ensalzar la música pop con canciones que las nuevas generaciones jamás tendrán el placer de reconocer. Más sobre él, la próxima semana…

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Música

Somos más los peruanos que creemos en la inversión privada, en el mercado, en la economía libre, en la competencia, en la estabilidad fiscal y monetaria, en el crecimiento económico sustentado en el motor de la inversión. No es admisible que la minoría imponga sus clisés ideológicos, a punta de agitación y terquedad discursiva.

Las ideas son los primeros ladrillos con los cuales luego se construyen las realidades. En ese campo de la batalla ideológica y cultural, el centro y la derecha políticos deben salir de su silencio sísmico y empezar a sumarse a los esfuerzos ya desplegados de la sociedad civil para defender un modelo que indudablemente ha traído beneficios inmensos, inéditos en nuestra historia republicana, para los más pobres del país.

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Asamblea Constituyente, política peruana
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