Pie Derecho

Hora de coaliciones

“Al parecer, se está armando una coalición de centro, que incluye partidos de derecha e, inclusive, de izquierda, que podría dar la hora en la jornada electoral próxima”

Si uno compara las cifras de principios y finales de enero de la encuesta del IEP, en la respuesta a la autodefinición ideológica, hallará datos significativos. La izquierda sube de 26 a 28%, el centro cae de 40 a 36% y la derecha crece de 34 a 36%.

Claro indicador de la polarización que transitamos, en medio de la que el centro pierde fuerza, pero a la vez, muestra indicativa de que, a pesar de la narrativa predominante y la sensación de anarquía provocada por la izquierda, ésta es minoritaria en el país. El centro y la derecha suman 72% de las identidades ideológicas del Perú.

No es un predictor electoral, sin duda. Más o menos el mismo esquema se apreciaba el 2021, y el triunfo de Castillo subsumió las identidades ideológicas en una disputa de statu quo versus antiestablishment, cosa que podría volver a suceder si las fuerzas de centro y de derecha no actúan con inteligencia en la primera vuelta electoral venidera, que es cuando esas identidades pesan más.

Al parecer, se está armando una coalición de centro, que incluye partidos de derecha e, inclusive, de izquierda, que podría dar la hora en la jornada electoral próxima, si logra conformar, sobre todo, una plancha presidencial atractiva y encabezarla con un candidato potente, pero ya ha encontrado en algunas agrupaciones del mismo segmento, reticencia o negativa a sumarse, lo cual hace prever que habrá por lo menos cuatro o cinco candidaturas del mismo perfil.

No es un escenario catastrófico. Hace dos meses había 18 candidatos de centroderecha, cuya dispersión amenazaba con entregarle en bandeja el pase a la segunda vuelta electoral a un candidato de izquierda disruptiva, que se llevaría toda la bolsa poblacional izquierdista, dado el desprestigio enorme en el que se ha visto embarcada la supuesta izquierda moderada (Verónika Mendoza y adláteres).

Ojalá seamos testigos de una segunda vuelta entre dos candidatos de centro o de derecha, lo que aseguraría la continuidad del modelo económico, y se esperaría que las reformas urgentes (salud, educación, seguridad, descentralización, etc.) se empiecen a plasmar. En un ciclo virtuoso, con tranquilidad congresal (habrá que suponer que se ha aprendido la lección del 2016), el Perú podría dar vuelta a la página a la crisis política y la parálisis económica por la que discurre.

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Elecciones, política peruana

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