[OPINIÓN] En época de segundas vueltas es muy difícil mantener una conversación con personas que están muy seguras de su voto. Si te cruzas con alguien que va a votar por Fujimori, va a intentar asustarte con el fantasma del comunismo o con la posibilidad de una debacle económica. Si te cruzas con alguien que va a votar contra Fujimori, entonces también, no hay opción para la duda, el fujimorismo es lo peor que le ha pasado al país, se va a quedar en el poder por 15 o 20 años, controlará todos los medios, etc. Muchas de esas cosas son verdad, por supuesto. También existe la opción de no escoger, ya sea viciando el voto, no yendo a votar, o votando en blanco. Yo no estoy de acuerdo con esta última opción. Pienso que, en general, es nuestro deber escoger a un candidato.
Evidentemente, escoger no significa tener absoluta claridad acerca de por quién queremos votar. Que hayas escogido una opción no significa que vas a arruinar las cenas familiares o las reuniones de amigos, tratando de convencer al resto para que vote como tú. Tampoco significa que estés obligado a comunicar tu opción. Ni siquiera implica que tengas que comunicarle al resto que ya te has decidido. Se trata de una decisión muy difícil. Por lo tanto, es normal no estar completamente seguro de nuestro voto. Podemos cambiar de opinión y escoger al otro en base a la información que vaya saliendo, incluso en la cola de nuestro local de votación. Haber tomado una decisión en un momento no nos compromete a aferrarnos a esa decisión. Es importante reconocer que estamos ante una encrucijada. El 80% del Perú no ha querido ninguno de estos dos candidatos.
Pero, así los dos nos parezcan muy malos, pienso que, en general, es importante escoger entre uno de los dos, porque el panorama político que se abre con uno u otro es completamente diferente. Si escogemos a Fujimori vamos a tener, efectivamente, la posibilidad de que haya represión, desinformación a través de los medios tradicionales, y un aparato organizado de corrupción. Si votamos por Sánchez, estamos, de cierta manera, votando al vacío. Podemos tener todas las promesas que haga Pedro Francke acerca de que va a respetar la autonomía del BCR, etc., pero nada de eso está por escrito, ni en el plan de gobierno ni en ningún lugar. Y así como Juntos por el Perú utilizó a Antauro Humala para jalar votos en primera vuelta y ahora lo están abandonando, lo mismo podría pasar con Francke. Tranquilamente podrían estar utilizándolo solamente para jalar votos en la segunda vuelta, con la intención de desecharlo después. La verdad es que es difícil y arriesgado votar por Sánchez.
En las elecciones de Estados Unidos, mucha gente estaba terriblemente decepcionada con el Partido Demócrata por su rol en la guerra entre Israel y Palestina. Otros no estaban decepcionados porque prácticamente no esperaban nada de los demócratas. Pero en todo caso, muchos decidieron no ir a votar, para expresar su rechazo. Pero por más decepcionado que uno pueda estar con un partido, los dos partidos no son iguales. Uno implica un riesgo mucho mayor que el otro. El mensaje que se le manda a los demócratas puede ser simbólicamente muy importante, pero la verdad es que las consecuencias entre que haya salido uno y que haya salido el otro son significativamente diferentes. El voto simbólico, el voto de castigo, el voto de protesta, instrumentaliza a las poblaciones que se van a ver perjudicadas si es que gana uno u otro candidato. Si estamos en un bote que se hunde con cientos de personas, y hay dos capitanes que se pelean por escoger qué hacer, y por alguna razón dependiera de nosotros escoger a uno de los dos, sería irresponsable cruzarnos de brazos, o decir que nos da igual que sea cualquiera, porque hay cientos de vidas en riesgo. No podemos huir de nuestro compromiso.
Hagamos el siguiente ejercicio mental. El 7 de junio a las 5pm saldrá un flash electoral. Cerremos los ojos y pensemos qué sentiríamos si lo primero que sale en nuestra pantalla fuera la cara sonriente de Keiko, o el sombrero gigante de Sánchez.







