[INFORME] Las llamadas entre fundador de Industrias Argüelles y la persona encargada de reunirse con la jueza Becerra que expuso la existencia de un acuerdo bajo la mesa para que la justicia actúe en favor del empresario.
En un reciente informe sobre el caso de Santiago Guardamino y la lucha de la Comunidad Campesina de Quipán, este medio detallo el método elegido por el empresario Aniceto Argüelles para sobornar a la magistrada Roxana Becerra Urbina y con ello lograr que la fraudulenta venta de diez mil hectáreas en favor de Industrias Argüelles concluya de forma favorable a sus intereses.
Pero esta compleja investigación liderada por la División de Investigación de Alta Complejidad (DIVIAC) en el año 2019 arrojó mucha más información sobre esta escandalosa negociación en la cual se demostró que, en algunas oportunidades, la justicia peruana puede llegar a tener un precio.
LAS LLAMADAS
Entre las diversas labores de seguimiento que realizó la División de Investigación de Alta Complejidad (DIVIAC) se encontraban las interceptaciones telefónicas y fue en una de estas llamadas en las que se pudo escuchar la manera en que Argüelles había logrado convertir a la magistraca Becerra en una agente que trabajaba para sus intereses.
La siguiente transcripción corresponde a una de estas llamadas y en ella se pudo escuchar a Silvio Muñoz, hombre de confianza del fundador de Industrias Argüelles, conversar con otra persona sobre los alegatos de Abel Cruz Mosqueira Ortiz, expresidente de la Comunidad Campesina de Quipán y responsable de orquestar la venta fraudulenta. Incluso se puede leer que Muñoz menciona “por eso se les ha pagado”.

Otra llamada más incriminadora tuvo lugar en abril del año 2029. Durante esta comunicación que involucra al propio Aniceto Argüelles y Silvio Muñoz se escucha a este último asegurarle al empresario que la jueza Becerra le estaba informando sobre el desarrollo del caso y la manera en que procedía en perjuicio de la Comunidad Campesina de Quipán.

En esta comunicación entre Argüelles y Muñoz incluso mencionaba que le pidieron a la magistrada acelerar el caso debido a los proyectos que tenían pendientes. Además, el hombre de confianza del empresario pide “dejarle veinte para su fin de semana” en una conversación sobre la jueza Becerra.

EL DISFRAZ DEL SOBORNO
Por supuesto, para evitar cualquier sospecha producto de las transferencias de importantes cifras de dinero, Aniceto Argüelles había diseñado una estrategia. Esta consistió en disfrazar estas diversas entregas de dinero a la jueza Becerra como un pago por la compra de un terrero que le pertenecía a ella y su familia.

Si bien el soborno de Aniceto Argüelles a la magistrada encargada de definir el destino de la fraudulenta venta de las tierras terminó siendo descubierto y el poderoso empresario fue condenado, la manera en que se beneficiaron los intereses de uno de los involucrados sigue dando motivos a la Comunidad Campesina de Quipán y a la familia de Santiago Guardamino en su búsqueda de justicia.






