[INFORME] Congresistas continúan utilizando recursos públicos para contratar a personas vinculadas con sus aportes de campaña. Un diputado de Renovación Popular contrató al hijo de un matrimonio que aportó diez mil soles para su candidatura, mientras que un senador le dio trabajo a casi todos los que aportaron en su campaña.
Aunque apenas han transcurrido menos de tres meses desde el inicio del actual periodo parlamentario, el porcentaje de peruanos que desaprueba la labor de los senadores y diputados empieza a incrementarse de manera contundente, tal como lo reflejó una medición realizada por Datum Internacional en el mes de septiembre.
Si bien quienes ocuparon el hemiciclo durante los últimos cinco años lograron que la imagen del Legislativo sufra un daño difícil de reparar en el corto plazo, los nuevos padres de la patria no parecen ser víctimas de esta desagradable herencia y, por el contrario, están contribuyendo para que la opinión pública continúe mirando con desconfianza a sus representantes.
Prueba de ello es lo que se ha visto durante las últimas semanas con diversos informes periodísticos que expusieron los nombres de numerosos integrantes de las cámaras de senadores y diputados que contrataron a quienes fueron aportantes en sus campañas para que trabajen en sus despachos y reciban elevados sueldos que salen de los recursos públicos.
En esta oportunidad, Sudaca descubrió lo que podría interpretarse como una estrategia que habría servido para despistar y que le permitió a un miembro de la cámara de diputados contratar a una persona que estuvo estrechamente vinculada con un generoso aporte a su candidatura sin que su nombre figure en el documentos presentados a la ONPE.
ESFUERZO EN FAMILIA
Diego Alonso Fernando Bazán Calderón es uno de los parlamentarios que lograron convencer al electorado que merecían una nueva oportunidad en el Congreso de la República. Su perfil bajo durante los últimos cinco años sumado a su juventud le permitieron ganarse el respaldo en las urnas para representar a la región La Libertad.

Sin embargo, aunque sus treinta y cinco años pueden invitar a creer que representa una renovación política, el diputado Bazán parece haber sido contagiado por aquellas viejas costumbres de aquellos que ven la política como una puerta para beneficiar a sus conocidos o devolver favores.
Para afrontar la campaña que le permitió asegurarse un lugar en el Congreso, el diputado de Renovación Popular logró acumular cerca de cincuenta y cuatro mil soles en aportes, tal como él mismo se lo reveló a la Oficina Nacional de Procesos Electorales en su primera entrega de información financiera correspondiente a la campaña electoral.

Como se pudo apreciar en la imagen anterior, el propio Bazán Calderón, con más de treinta mil soles, fue su principal aportante. Pero en esta corta lista también resaltan dos aportes por la misma cantidad. Se trata del matrimonio Arteaga Varas, compuesto por Luis Arteaga Sánchez y Rosa Varas, quienes aportaron un total de diez mil soles para que Diego Bazán pueda dar a conocer su candidatura en la región.
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A diferencia de lo ocurrido con los aportantes de otros senadores y diputados, esta pareja no encontró trabajo en el despacho del candidato al que apoyaron con diez mil soles. Pero la suerte fue distinta para un integrante de esta familia, más precisamente para el hijo de este matrimonio.
Tras el esfuerzo económico hecho por esta familia para aportarle un total de diez mil soles a la candidatura de Diego Bazán Calderón, el diputado de Renovación Popular no tardó en contratar a Luis Arteaga Varas, hijo del matrimonio responsable de este generoso aporte, para que trabaje como técnico en su despacho con un sueldo que supera los ocho mil soles.

TODO A BORDO
Pero así como algunos integrantes del Congreso aprovechan los puestos disponibles para contratar a familiares de sus aportantes, otros parecen ser menos discretos y contratan a casi todos los que aportaron para sus campañas. Este sería el caso de Miguel Ángel Velásquez García, senador que representa a los peruanos en el extranjero.

Según la información que el entonces candidato de Renovación Popular entregó a la ONPE a finales del mes de marzo, su candidatura contó con apenas cinco aportantes entre los cuales se encontraban él mismo y un familiar. Pero la atención en este caso se centra en los otros tres nombres.

Acorde a lo declarado por el propio senador que representa a los peruanos en el extranjero, uno de sus aportantes fue Kevin Escobar Yaques y dicho aporte ayudó a difundir la candidatura de Velásquez en redes sociales. El resultado de este apoyo terminó con Escobar Yaques contratado para desempeñarse como técnico en el despacho de Velásquez.

Una historia similar es la de Rodrigo Taipe Paredes. En los documentos que tiene en su poder la ONPE se señala que el aporte de Taipe a la campaña del senador Velásquez ayudó a la elaboración y edición de sus videos de campaña. Como en el caso anterior, Rodrigo Taipe terminó siendo contratado como técnico en el despacho de Velásquez García.

Pero Miguel Velásquez no iba a dejar apartado a nadie. Por ello Luis Serpa Tone, quien ayudó a volantear durante la época de campaña, fue contratado para que trabaje como auxiliar en la oficina del senador de Renovación Popular con un salario de casi cuatro mil soles mensuales que serán pagados con fondos públicos.

Mientras algunos congresistas continúan culpando a la prensa por la mala imagen del Legislativo y otros incluso alegan que la desaprobación se debe a que la ciudadanía desconoce su labor, estos casos en los que parece haber sido prioridad devolver favores a sus aportantes de campaña demuestran que son las acciones de los propios senadores y diputados las que incrementan ese porcentaje de desaprobación.







