TOURING: LLUVIA DE MILLONES

TOURING: LLUVIA DE MILLONES

Muerta la gallina, se vende el gallinero.

[INFORME] Una asociación sin fines de lucro que perdió el negocio de los brevetes sin rendir cuentas ha decidido vender su sede histórica en 11 millones de dólares. La directiva es la misma.

Conviene empezar por lo básico. El Touring y Automóvil Club del Perú es una asociación civil sin fines de lucro: no tiene accionistas ni reparte utilidades. Lo que recauda y lo que posee pertenece a la institución y debe servir a sus fines estatutarios. De ahí parte todo lo demás.

Durante casi cuatro décadas, el club administró los exámenes para obtener el brevete en Lima. Ese ciclo terminó: tras reiteradas sanciones de la Sutran y un revés en el Tribunal Constitucional, el servicio pasó a la Municipalidad de Lima.

Lo que no terminó fue la duda. El negocio se cerró sin liquidación pública, sin balance final, sin un informe que diga cuánto se recaudó y en qué se gastó. Expertos estiman un excedente superior a 150 millones de soles. Nadie ha confirmado ni desmentido la cifra.

Ahora, agotada esa fuente de ingresos, la directiva ha decidido vender el edificio emblemático del club en once millones de dólares.

¿Quiénes toman la decisión? Los mismos de siempre. Desde 1979, el Touring ha tenido apenas tres presidentes; el actual, Iván Dibós Mier, lleva quince años en el cargo. La dirigencia que administró la bonanza es la que guardó silencio al cerrarla y la que hoy quiere convertir ladrillos en dólares.

Porque sin fines de lucro no significa sin fines. Y alguien debería explicar cuáles son.

¿Por qué vender ahora? Si es una urgencia de caja, ¿qué pasó con lo acumulado durante décadas? ¿Adónde irá el dinero: a un proyecto concreto o a una cuenta bancaria más gorda y una explicación más delgada?

No son solo preguntas de este medio. Un grupo no menor de asociados y el sindicato de trabajadores vienen presentando reclamos ante las autoridades, ante la propia institución y en los tribunales. Exigen saber qué se hizo con el dinero supuestamente ahorrado y rechazan una venta sin justificación clara ni más motivo aparente que la falta de liquidez. Y nadie sabe para qué. Recientemente, el Poder Judicial admitió la demanda para levantar el velo societario del centenario Touring, lo que seguramente abrirá a los más de doce mil socios, a sus trabajadores y a la ciudadanía una información hasta hoy reservada: adónde fueron los cientos de millones que manejó el club y quiénes se beneficiaron de ellos.

El estatuto exige que toda venta de inmuebles sea autorizada por una Asamblea Extraordinaria. Y el patrimonio no pertenece a quienes dirigen la asociación, sino a la institución.

No se afirma aquí una irregularidad demostrada. Pero quien manejó recursos millonarios bajo un liderazgo casi vitalicio debe rendir cuentas antes de desprenderse de su bien más preciado.

Lo mínimo exigible: la liquidación auditada de la operación de brevetes, los estados financieros históricos, una tasación independiente y un plan detallado para los 11 millones. Antes de la Asamblea. No después.

Primero se fueron los huevos. Ahora se va el gallinero. Habrá que preguntar qué viene después.

(Continuará)

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