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El director del MBA de Pacífico Business School habla sobre la resiliencia, la capacidad de gestión y lo negativo del teletrabajo para una organización, en medio de una pandemia y el caso vacunagate.

“Todo emprendimiento toma mucho esfuerzo. El pelo se te pone blanco, te salen ojeras, no duermes en la noche. Puedes tener satisfacciones a lo largo del camino, pero para sobrepasar vallas, uno la pasa mal”, el director del MBA de Pacífico Business School, Ben Schneider, habla sobre el sacrificado camino del emprendimiento en el Perú. Pero también, sobre cómo enfrentar este contexto tan difícil por el que caminamos, en medio de una segunda ola producto del Covid.19. Resiliencia, capacidad de gestión y su opinión sobre lo negativo que puede resultar el teletrabajo para una organización, en la siguiente entrevista.

Desde el management ¿Qué lecciones nos viene dejando la pandemia y el caso Vacunagate?

Las crisis sacan, dentro de la presión que genera la situación, lo mejor y lo peor de las personas. Hay quienes se inmolan ante una adversidad. Y hay otras que, lamentablemente dentro de sus temores y de sus flaquezas en los temas éticos, tienden a sacar un provecho indebido.

Estamos frente a un Cisne Negro (como lo definiría el filósofo e investigador libanés Nassim Nicholas Taleb). Estamos ante una ocurrencia de muy baja probabilidad que tiene consecuencias devastadoras, impredecibles y que no se tiene experiencia previa de tratar con ello. Y la pandemia lo es.

Para atarlo al management, ¿Qué nos trae este Cisne negro? Un altísimo grado de incertidumbre. Que la gente tema por los temas más elementales, como su integridad física y mental. Por su salud, la viabilidad económica y financiera. Así como la educación de nuestros hijos.

En esta situación ¿cuál es el mayor problema?

Caer en la dictadura del corto plazo. Es cierto que tenemos que sobrevivir. Y sobrevivir en una empresa es proteger el flujo de caja. Lo segundo es que no podemos entrar en pánico y paralizarnos. Por definición la pandemia va a pasar.

En este caso ¿Qué significa la dictadura del corto plazo?

Significa que protejo la caja. Si yo bruscamente despido gente para bajarle peso a la nómina, para preservar la caja de la empresa y no cerrar, perderemos competencias, porque la gente que estamos perdiendo, aprendió con nosotros, la hemos entrenado, han dado lo mejor de sí, conocen el negocio y frente a un Cisne negro, no solamente debemos preservar lo que hemos logrado, sino que tenemos que reinventarnos. ¿Has visto las reacciones de restaurantes o cafeterías que se han convertido en centros de abastos, capitalizando a las personas que no quieren ir a un mercado? Como en esos casos, hay que repensar muchas cosas más.

Vivimos tiempos muy duros, en medio de una segunda ola y crisis económica ¿Qué características debemos desarrollar para enfrentar estos problemas?

Ahí es donde viene el concepto de resiliencia. ¿Qué es resiliencia? Es un concepto que nace en la física y se usa para distinguir la posibilidad de doblar un metal a su máxima expresión y que regrese a su posición habitual sin quebrarse. Este concepto comenzó a usarse en psicología para definir la capacidad del ser humano para recuperarse de un trauma muy grande. Lo mismo pasa con las empresas en el mundo de la gerencia. Uno tiene que estar permanentemente entrenado para enfrentar y, en extremo, de disfrutar de situaciones de alta incertidumbre. Fácil decir, difícil de hacer.

¿Cómo aplicarlo?

Si queremos medir la resiliencia, para conseguirla, hay dos vectores: El primero habla de la robustez y el segundo de la agilidad.

Robustez, para estar sólidos ante una cantidad de escenarios diversos. Y agilidad, para cuando el Cisne negro que nos toque tengamos una reacción ágil. Esos vectores le permiten a una persona y a una empresa, salir de estos problemas.

¿Qué características deben desarrollar los emprendedores en este contexto de pandemia?

Hay que ser ultracuriosos. Tratar de entender por qué me está pasando esto, de dónde viene y por qué viene y cuestionar. Hay que tener tolerancia a la ambigüedad. No ser soberbios. Nadie, ni el más pintado te puede dar una solución clara y sólida (sobre todo en este contexto). Hay que ser humildes para asimilar y empezar a hacer prueba y error para ir descubriendo por donde discurrir, según el caso de cada negocio.

Además, hay que tener la capacidad de analizar la problemática desde múltiples ángulos. Inclusive contra lo que creemos. Otra competencia importante es hacer prospectiva y construir posibles escenarios (para buscarles solución).

En un mes cumpliremos un año de Emergencia sanitaria y desde entonces muchas personas hacen teletrabajo ¿Cómo analiza esta nueva normalidad en el trabajo?

Tengo serios temores del daño que están sufriendo las empresas por el teletrabajo. El teletrabajo como solución de corto plazo funciona, mientas los equipos de trabajo han venido desde atrás como un ensamblaje, con unos códigos de relación y los estiren a través del Zoom. Pero conforme se extiende el plazo, esas relaciones se van debilitando y la creatividad y la productividad, se ven seriamente afectados. Si a eso le sumas la rotación de personal. Entonces, ya ese equipo que se conocía (previamente al Estado de Emergencia) ya no lo conoces en carne y hueso. Ya no hay la charlita del pasillo, el café en el área común, el chiste.

Wilmot Reed Hastings, presidente de Netflix, es un enemigo del teletrabajo. Michael Corbat, Ceo de Citibank, es enemigo del teletrabajo.

¿Entonces se debería eliminar en su totalidad?

Podría hacerse una vez o dos veces por semana, pero no perder el tejido que representa una empresa trabajando en un ambiente controlable y agradable. Una persona trabajando desde su casa con el tremendo esfuerzo que recae sobre los padres al acompañar a los hijos durante las clases remotas, es difícil trabajar así. El trabajo en la casa genera mucho estrés. Hay pros y contras. Antes el teletrabajo lo hacían los puestos más prescindibles. Pero la gente que está creciendo se hace notar, se deja notar en la cancha. Está cerca de los directivos. Cercanía es poder.

Post crisis, parafraseando el título de su libro, ¿Cómo deberían ser las organizaciones después de la pandemia?

Post pandemia las empresas van a invertir en construir escenarios y estructuras de robustez. Todas las empresas deben tener un área de evaluación y manejo de riesgos, eso es muy importante. Uno ciertamente no puede estar asegurado contra todo riesgo, sería inviable. Pero sí debemos estar preparados ante un nuevo Cisne negro.

Uno debe tener a la resiliencia en el centro de su estrategia de la empresa, cualquiera fuera su tamaño; y entender que hay detrás de la resiliencia. Robustez, manejo de riesgos, saber qué riesgos estoy dispuesto a correr y qué riesgos no. Y saber qué medidas debo tomar.

Y hacer ensayos, así como haces ensayos de terremoto, como reaccionarías si nos pasa A o si nos pasa B. ¿Qué áreas intervendrían? ¿Si Comunicaciones o Legal o ambos? y entendiendo lo que está pasando.

Las empresas tendrán que ser más cautas y sesudas y ser más reflexivas y tener mucho coaching, porque nadie en este momento, puede jactarse de que tienen la figura clara.

Además de contar con buenos líderes…

Creo que hace falta derribar este muro de altas suspicacias entre los líderes del sector privado y público. Y eso pasa por hacer un mea culpa desde ambos lados. No generalizar, ni estigmatizar, eso hace mucho daño, como el decir que todo servidor público está ahí para robar, eso no es cierto y hace mucho daño.

Post crisis deberíamos reflexionar sobre las prioridades de la gestión del Estado y esas prioridades tienen que centrarse en tres pilares básicos: Salud, educación y seguridad. Y eso se debe hacer con ayuda del sector privado.

Tras quedarse sin empleo por la pandemia, el chef Daniel Gonzáles y su cuñado, el piloto de avión Jorge Bonifaz, decidieron vender makis a domicilio. Seis meses después, el negocio despegó, a pesar de las cuarentenas, y ahora quieren llegar a todo Lima. Su fórmula es la resiliencia.

Mientras termina de despachar los últimos pedidos para la hora de almuerzo, Daniel Gonzáles, chef y fundador de Kuma Rolls, empieza lo que se denomina “mise en place”, el rito de ordenar todos los elementos que necesitará para continuar con la cocina hasta la noche.

Deja a un lado el salmón de 4 kilos que tiene que rebanar y nos comenta que, sacar adelante su negocio -que tiene a los populares “makis” como producto estrella- ha significado muy poco descanso e innovación constante. Sin embargo, cada día llegan a nuevo público y eso le entusiasma.

“Nos ubicamos en Lince, pero recibimos pedidos tanto de Miraflores o San Isidro, como de La Victoria o San Juan de Lurigancho. Lo que queremos es llegar a todos los distritos de Lima posibles. En la medida en que eso se pueda, vamos a tratar de entregar lo mejor de nosotros en cada pedido”, refiere.

Para Gonzáles, un chef que se dedicaba a organizar eventos, los makis y la comida de sabor oriental es un mercado bastante competido en Lima, pero con un público cada vez más amplio. Por eso decidió apostar por esta línea de negocio cuando le quedó claro que los eventos no volverían por un buen tiempo.

Trabajo en equipo y en familia

La idea también le resultó atractiva a Jorge Bonifaz, cuñado de Daniel y piloto de avión al que la pandemia había dejado en suspensión perfecta. Juntos decidieron lanzar “Kuma Rolls” en setiembre del año pasado. En japonés, “Kuma” significa “oso” y Gonzáles considera que este animal es un símbolo de ternura, pero también de la solidez que se requiere para salir adelante en una situación compleja como la pandemia.

Mientras que Gonzales se encargaba de las recetas y de la parte operativa, Bonifaz asumió las tareas publicitarias y contractuales. Si bien a veces tienen sus diferencias, asegura que estas no pasan al plano laboral. “Tanto mi cuñado como yo estamos en la misma página en ese sentido, tratando de ver este negocio de la manera más profesional posible. A veces sí entra a tallar la unidad que tenemos por el vínculo familiar, pero lo manejamos de la manera más profesional posible”, explica.

De esta manera fueron creciendo y el equipo pasó de dos a ocho personas. Por el lado publicitario, hicieron una campaña con la aerolínea Star Perú y han lanzado cuatro productos más, fuera de su clásica “kumabox” de makis. De estos nuevos productos, Gonzáles destaca la popularidad de la “kuma burger” y de los “wangostinos”.

“Son unos wantanes rellenos de langostinos que tienen 25 gramos de puro langostino picado sazonado con especias y un sabor muy oriental. Buscamos diversificar siempre jugando con el concepto de comida oriental. Yo me encargo de sacar una idea, un boceto, eso se prueba y una vez que está aprobada una versión oficial, se le muestra al equipo”, asegura.

En cada receta tratan de emplear ingredientes similares, pero con distintas preparaciones para evitar cualquier dificultad logística, que con la pandemia es muy probable que se presente.

Los pros y contra de empezar desde cero

Antes de la cuarentena por la segunda ola de contagios, tenían previsto abrir un segundo local muy parecido al actual, que forma parte de un patio de comidas en el distrito de Lince. Sin embargo, ahora la decisión dependerá mucho del levantamiento de las restricciones y la situación económica que observen en los próximos días.

A pesar de todo, Gonzáles reconoce que haber empezado el negocio en estas circunstancias les da cierta ventaja respecto de los restaurantes tradicionales que han tenido que recortar planillas y cerrar locales. “De un modo u otro, empezar de esta manera nos da la ventaja de no conocer otra realidad, así que hemos ido creciendo como las circunstancias nos lo han permitido”, anotó.

Para los emprendedores que también estén viendo oportunidades para abrir un negocio gastronómico, recomendó realizar algún estudio de mercado para evaluar el comportamiento de la demanda, y después, empezar por algo pequeño y utilizar mucho las redes sociales, pues en este momento no es posible tener mucha exposición física.

 

CONTACTO:
Para recojo:
Av. Petit Thouars 2072, Lince
Pedidos: 974837947 y en Rappi

Cumplir con las leyes laborales implementadas para reducir la brecha de género es un primer paso, pero los cambios en la cultura organizacional también son relevantes. Natalia Manso, profesora de la Pacifico Business School, recomienda estar atento a los micromachismos

En el Perú, de acuerdo al último ránking PAR 2020 presentado por Aequales, el 58.8% de empresas peruanas –de las más de 200 que forman parte del estudio- tienen una política de género para reducir las desigualdades. Sin embargo, solo 52% tiene un plan de acción enfocado a este objetivo.

Una de las explicaciones tiene que ver con las diferentes estrategias que existen para reducir estas brechas. En términos de legislación, las empresas están obligadas a tener una política respecto del acoso laboral, pero también deben cumplir con las licencias de paternidad y maternidad y desde el 2019, una política salarial transparente que evite la discriminación.

Para Natalia Manso, profesora de la Pacifico Business School, apostar por el desarrollo del talento dentro de la organización también es importante, pero con un liderazgo a favor de impulsar la equidad también hacia los puestos directivos.

“Ante todo, los líderes y las personas que gestionan equipos deberían establecer un sistema meritocrático. Implementar las políticas y procedimientos para evitar el acoso laboral y sexual, pero, además, los micromachismos, que son esas formas de sexismo de baja intensidad, que generan ambientes de trabajo hostiles y en muchos casos afectan la motivación y el talento de las mujeres objeto de la bromita soez o la desacreditación en mitad de una reunión de trabajo por parte de un jefe o colega”, precisa

 

Estrategias medibles

En un artículo de Forbes, la coach Palena Neale, indica que las iniciativas que se propongan al interior de una organización con el objetivo de tener más diversidad e inclusión de género deberían de cumplir con al menos cinco condiciones para tener éxito.

Entre estos criterios se cuenta: estar priorizada (propuesto desde la parte más alta de la organización), operacionalizada (con acciones concretas), modelada (con una cultura de diversidad de género), medida (tener métricas) y recompensarse (sumado a lo meritocrático).

En opinión de Manso, no siempre se puede establecer indicadores para medir el impacto de dicha diversidad en la consecución de los objetivos de la empresa, tales como ventas, productividad o satisfacción de los clientes. Sin embargo, sí existen algunos indicadores cuantitativos como el porcentaje de mujeres en los diferentes niveles o cualitativos como las encuestas de clima laboral o el nivel de compromiso de los colaboradores.

“En todos los casos, la idea vertebral consiste en que un conjunto heterogéneo de personas es un campo más fértil para la innovación, la creatividad y el pensamiento estratégico, lo que redunda en mayor productividad y competitividad para la organización”, comenta.

 

Apelar a los sentimientos, que el nombre esté asociado al producto y estar muy atento a que otra marca no tenga el mismo nombre, lo que puede generar un problema legal, son determinantes al momento de bautizar tu emprendimiento.

Parte determinante del éxito de nuestra marca es la identidad que creemos en torno a ella, y eso implica elegir un nombre adecuado, representativo y atractivo. Una importante estrategia del marketing es el naming, un conjunto de técnicas empleadas para denominar de forma ideal a una empresa. El nombre otorga identidad, representa las ideas de la empresa, sus objetivos, y además es el primer contacto con los potenciales clientes.

 

Para lograrlo, Logaster, plataforma especializada en la creación de logos para empresas, recomienda algunos puntos a tomar en cuenta para darle el nombre a nuestro emprendimiento:

 

1. Mensajes claros

 

El sonido y el estilo del nombre de tu marca deben sugerir a que se dedica tu marca. Logaster pone de ejemplo “ÑumÑum”, que fácilmente nos evoca algún negocio de comida. Si decidimos usar un nombre así para negocios de otros rubros, como una empresa de servicios financieros, vamos a generar confusión por la discordancia del mensaje que produce instantáneamente nuestro nombre.

 

Para alcanzar la claridad, arma una lista de las palabras clave relevantes para tu público. Si creas una empresa de servicios financieros, considera “números”, “hojas de cálculo”, “contabilidad” o “libros” para mayor inspiración focalizada en tu rubro.

 

2. Fácil de recordar

 

Como la experta en branding, Maria José Vargas, indica, nuestro cerebro ya se encuentra saturado de información, por lo que nuestra identidad de marca debe ser absolutamente memorable. Una recomendación para hacer nuestro nombre de fácil recordación es anclarlo a un sentimiento, actitud o sensación, o utilizar palabras o sonidos familiares como onomatopeyas.

 

3. Conéctate con tu audiencia

 

No basta con que el nombre de una marca sea “atractivo”, sino que este debe serlo para la audiencia a la que aspira a llegar. Ten en consideración el público que buscas alcanzar. Pregúntate: ¿Qué idioma hablan? ¿Cuál es su estilo? ¿Su edad? ¿Sus ingresos? ¿Su educación? ¿Su nivel de sofisticación? ¿Su interés? ¿Su perspectiva religiosa? ¿Su preferencia de marca?

 

4. Que tenga sentido

Las palabras inventadas son un arma de doble filo. Pueden funcionar muy bien debido al arduo trabajo de posicionamiento, como Yahoo, Google o Fogdog, o puede resultar en un fracaso al olvido. Verifica las implicaciones internacionales del nombre de tu empresa. Más de una empresa ha pasado por una vergüenza al saber que su nombre tiene connotaciones negativas e incluso obscenas en otro idioma. Presta atención global.

 

Si estás pasando por un momento difícil para encontrar inspiración al nombrar tu empresa, puedes recurrir a generadores de nombres como Shopify. A partir de palabras clave podrás tener algunas ideas que te ayudarán a elegir el nombre adecuado para tu negocio.

Las ventajas y condiciones de estos productos son diferentes entre sí. Para elegir el que mejor se adapte a sus necesidades, tenga en cuenta las tasas de rendimiento que ofrece cada entidad financiera

Hasta el primer trimestre del año pasado, solo 46.4% de peruanos mayores de 18 años tenía una cuenta de ahorro o cuenta sueldo en el país, según un informe técnico del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Aunque todos los años la cifra se incrementa, las cuentas de ahorro todavía no son de uso extendido.

Mientras que las cuentas corrientes son de más utilidad para empresas y personas con negocios, las cuentas de ahorro están orientadas a todo tipo de persona natural o empresa.

De acuerdo a la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), una cuenta corriente permite disponer de los fondos de manera inmediata y admite el uso de chequeras. En cambio, una cuenta de ahorro son depósitos de dinero a la vista con las que es posible disponer del dinero en cualquier momento.

“Cada entidad financiera ofrece diferentes tipos de cuenta de ahorros, por ejemplo: cuentas de costo cero, con transacciones ilimitadas o limitadas sin costo, cuentas con premios, con operaciones sin costo a nivel nacional, entre otras características”, explica el regulador.

Diferencias y tasas de interés

Una primera gran diferencia entre ambas cuentas es la tasa de interés. Las cuentas corrientes no generan un rendimiento para el titular, pero tampoco cobran comisiones, pues su número de operaciones tiende a ser más alto. Lo que sí pueden solicitar es un monto mínimo de apertura. Además, la SBS precisa que el contrato de estas cuentas debe mencionar si se contará –o no- con el uso de una chequera.

En el caso de las cuentas de ahorro sí hay intereses a favor y el organismo regulador recomienda que los ahorristas consulten por la Tasa de Rendimiento Efectiva Anual (TREA) aplicable, antes de elegir una cuenta de ahorros entre todas las que existen.

En ambos casos, si el ahorrista recurre a una entidad financiera regulada por la SBS, tiene que saber que su dinero está protegido por el Fondo de Seguro de Depósitos (FSD), que puede devolverle hasta S/ 101,522 (a diciembre de 2020) de sus depósitos si es que la institución financiera quiebra.

En el último año, debido a la pandemia, tanto las entidades bancarias como las cajas rurales y municipales han ido rebajando las tasas de interés que pagan por los ahorros porque han contado con otras fuentes de financiamiento, o también porque las empresas –al operar a menor ritmo- han solicitado menos créditos.

Sin embargo, en Lima y Callao, todavía 14 cuentas de ahorro de las 55 opciones que presenta el portal Comparabien.com.pe, ofrecen tasas de interés de entre 2% y 4.25% de Tasa Efectiva Anual (TEA) para un depósito de 5 mil soles, según se verificó en la segunda semana de febrero.

De acuerdo a la OMS, durante la semana es aconsejable que la actividad física se realice por 150 minutos con moderada intensidad o 75 minutos con vigorosa intensidad

 

 

 

 

El teletrabajo nos ha obligado a convertir nuestros hogares en oficinas y esto no necesariamente significa que contamos con las mejores condiciones para laborar. Muchas veces el cansancio de trabajar en una misma posición o la falta de ergonomía pueden causar fatiga física que repercute en nuestro estado mental y por ende, en nuestro desempeño.

 

Por ello es importante que nos demos el tiempo de hacer pausas activas. Se trata de breves descansos durante el horario laboral mediante ejercicios que ayudan a reducir la fatiga muscular además de prevenir problemas osteomusculares.

 

Expertos de la Clínica San Pablo explican que cuando los músculos permanecen estáticos por mucho tiempo, en ellos se acumulan desechos tóxicos que son los que producen la fatiga.

 

Poner el cuerpo a descansar

 

Si realizas una actividad continua por más de dos horas, debes hacer pausas activas. Entre los beneficios de estas se encuentran:

 

  • Disminución del estrés.
  • Reducción de tensión muscular y prevención de lesiones como espasmos musculares.
  • Favorecimiento a la capacidad de concentración.
  • Estimulación de la circulación.
  • Aumento de la eficiencia en el trabajo.
  • Recuperación de energía.

 

Aquí, algunos ejercicios que puedes poner en práctica:

 

Cuello: Inclina la cabeza hacia adelante, procurando tocar el pecho con tu mentón. Luego inclina la cabeza de lado a lado.

 

Hombros: Deberás elevarlos y bajarlos al máximo. Luego haz rotaciones en ambos sentidos.

 

Brazos: Entrecruza las manos hacia afuera y estira los brazos a la altura de los hombros.

 

Manos: Junta las palmas y, mientras mantienes las palmas unidas, presiona hacia abajo. Al terminar, extiende los dedos sobre una superficie lo más que puedas. Luego flexiónalos.

 

Ojos: Toma un lápiz y sin mover la cabeza, fija la mirada en él y acércalo lentamente. Luego distáncialo.

 

De acuerdo a la OMS, durante la semana es aconsejable que la actividad física se realice por 150 minutos con moderada intensidad o 75 minutos con vigorosa intensidad.

 

Este tiempo se recomienda dividirlo en 20 o 30 minutos. No olvidar que los ejercicios deben realizarse mientras no tenga dolor ni molestias, y si siente alguna incomodidad debe consultar con su médico o fisioterapeuta.

Permiten crear planes de acción que ayude a mitigar y aprovechar los riesgos que puedan presentar en una organización y en su entorno

Ninguna empresa en el mercado está libre de sufrir algún tipo de riesgo que afecte el desarrollo normal de sus actividades. Por ello es importante contar con un sistema de gestión que permita afrontar de manera eficiente cualquier situación que pueda terminar en una consecuencia fatal.

 

La gestión de riesgos es el proceso que permite identificar y gestionar los riesgos a los que puede estar expuesta la organización, para crear planes de acción que ayuden a mitigarlos, aprovecharlos o en caso sean inevitables, reducir las pérdidas.

 

Según un reciente estudio de EY Perú, el 56% de empresas cuentan con un área responsable de gestionar los riesgos empresariales, un incremento de 10 puntos porcentuales con respecto al año pasado.

 

“La COVID-19 ha cambiado el mundo que conocemos. Su impacto en los gobiernos, en las empresas y en las industrias han proporcionado una nueva perspectiva sobre cómo vemos y gestionamos los riesgos empresariales. Esperemos que las lecciones aprendidas durante la pandemia sobre la importancia de contar con áreas especializadas en gestión de riesgos perduren a través del tiempo”, indica Renato Urdaneta, especialista de EY Perú a cargo de la encuesta y estudio.

 

El estudio indica que entre las empresas que manifestaron contar con una función de riesgos, el 42% de los responsables de dicha función tienen como línea directa de reporte a la gerencia general.

 

Los sectores más avanzados con respecto en este ámbito son Petróleo y Minería (78%), Energía y Electricidad (74%), Educación (73%), Construcción (72%) y Transporte y Comunicaciones (52%).

 

Beneficios de contar con un área de riesgos

 

Para empezar a tener mayores luces sobre la gestión de riesgos, podemos acudir a la norma ISO 31000, que busca ayudar a las organizaciones en el desarrollo de su enfoque de gestión de riesgos comparando sus prácticas con unos puntos de referencia reconocidos internacionalmente.

 

Los beneficios de contar con un área de riesgos son:

  • Identificar y mitigar los riesgos en toda la organización.
  • Facilidades para cumplir las metas y objetivos.
  • Reducción de costos a través de una adecuada gestión de riesgos.
  • Mejorar la evaluación de rentabilidad del negocio.
  • Proteger los bienes y recursos de la organización y su capacidad productiva.
  • Aumentar la probabilidad de alcanzar los objetivos.
  • Crear bases consistentes para la toma de decisiones y planificación.
  • Promover el desarrollo de una cultura preventiva y no sólo reactiva a los problemas.

A pesar de su similitud, estas capacidades tienen rasgos que las distinguen lo suficiente como para generar resultados distintos cuando se aplican en una estrategia empresarial o en el desempeño profesional

Aunque la eficiencia y la eficacia suenan similar y a veces se usan de forma equivalente, tienen distintos significados. Mientras que ser eficaz puede entenderse como aquel que cumple con los objetivos que se ha planteado dentro de los plazos esperados, el eficiente es el que cumple con sus tareas empleando la menor cantidad de recursos posibles.

 

En un artículo de Harvard Business Review, el teórico de la administración Peter Drucker distinguió ambos conceptos de la siguiente manera: “eficiencia es hacer bien las cosas, mientras que eficacia es hacer lo correcto”. A estas categorías sumó la efectividad, que puede interpretarse como “hacer bien las cosas correctas”.

 

Para un trabajador, ser eficiente vendría a ser administrar bien los recursos que tiene para completar las tareas que le encargan, por ejemplo, gestionar bien el tiempo del que dispone.

 

Ahora que la pandemia obliga a realizar teletrabajo, existen diferentes técnicas para aprovechar el tiempo al máximo. Por ejemplo, buscar herramientas para automatizar tareas repetitivas, enfocarse en periodos cortos de trabajo con pequeñas pausas para luego volver a trabajar y utilizar organizadores visuales sobre los proyectos que se tienen pendientes.

 

Cuando a pesar de ello no se consigue la efectividad, Barry Moltz, especialista en pequeños negocios, explica que detrás puede haber un problema de procrastinación.

 

“Las personas que eligen la eficacia sobre la eficiencia tienden a posponer las cosas. Por lo general, esperan hasta tenerlo todo perfectamente planeado y organizado hasta el más mínimo detalle antes de comenzar cualquier cosa”, advierte.

 

¿Cómo se aplica en empresas?

 

En el mundo de los negocios, la eficiencia forma parte de las metas de una empresa porque los recursos siempre serán escasos, pero hay ejecutivos que hacen de la eficiencia una condición prioritaria aplicando políticas de reducción de gastos, dejando de lado la efectividad.

 

Según el economista Michael Porter, la eficiencia operativa es una condición necesaria para la productividad, pero no es de ninguna manera suficiente. Porter considera que, si los gerentes dejan que la eficiencia operativa suplante a la estrategia, el resultado no beneficia a nadie y termina afectando la capacidad de todas las empresas para invertir con visión de largo plazo.

 

En cambio, al trabajar en función de la efectividad, existe más espacio para arriesgar, una condición que sí es necesaria para las estrategias de largo plazo como la innovación. En el caso de nuevos productos, procesos o modelos de negocio que quieran lanzarse al mercado, un primer intento quizás no sea eficiente, pero sí eficaz.

 

Por ello, toda organización podría tener un desempeño que es eficiente en algunos aspectos, sin ser eficaz, y viceversa. La situación ideal sería poder ser eficaces y eficientes a la vez.

BCR indica que este programa asignó un total de S/ 58.094 millones de préstamos a una tasa promedio de 1,4%

Los primeros créditos de Reactiva Perú se colocaron en mayo del 2020. Tras 12 meses de período de gracia, algunos beneficiarios deberán comenzar a pagar desde mayo del 2021. Sin embargo, sectores como el gastronómico, turismo, y comercio – a través de la Cámara de Comercio de Lima- solicitaron que el pago de los créditos se aplace por 12 meses más, debido a la nueva cuarentena y a la actual coyuntura económica.

 

“Esa opción de hacer algún tipo de esquema de reprogramación se viene evaluando con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)”, dijo el gerente de estudios económicos del Banco Central de Reserva, Adrián Armas.

 

Recordemos que Reactiva Perú es una iniciativa aplicada por el Gobierno peruano, destinada a ayudar a empresarios a cumplir con sus responsabilidades económicas durante la pandemia por COVID-19 y que desembolsó más de S/50 mil millones que fueron dispuestos como garantía crediticia.

 

En ese sentido, el ministro de Economía y Finanzas, Waldo Mendoza, confirmó que de la mano del Banco Central de Reserva (BCR) se está evaluando la posibilidad de reprogramar los créditos de Reactiva Perú.

 

Recordemos que bajo las condiciones iniciales del programa Reactiva Perú, las empresas cuentan con un periodo de gracia de 12 meses incluido el pago de intereses. Tras este periodo inicia el pago en 24 cuotas mensuales.

 

Beneficio a micro y pequeñas empresas

 

“La propuesta para reprogramar créditos de Reactiva Perú va a llegar a tiempo. Puedo decir también que la propuesta está destinada esencialmente a micro y pequeñas empresas, que son las más débiles y tienen espaldas financieras frágiles”, declaró Mendoza.

 

Si bien esta propuesta está siendo evaluada por el MEF y el BCR, la participación de las entidades bancarias será importante, pues serán las encargadas de evaluar la situación actual de las empresas y su capacidad de pago.

 

Efectos positivos de Reactiva Perú

 

Durante el 2020 este programa permitió un fuerte impulso al crédito empresarial, señaló el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima.

 

Según lo indicado por la CCL, Reactiva Perú generó un aumento de los préstamos a empresas en 10% respecto a abril, y que finalizó en el mes de octubre, lo cual se percibió en noviembre cuando el crédito se redujo levemente en 0,2%.

 

Cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), indican que este programa asignó un total de S/ 58.094 millones de préstamos a una tasa promedio de 1,4%. El 48,8% fueron destinados a la gran empresa, 4,9% a la mediana empresa y el 46,3% a las mypes.

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